Aquí tenéis el otro capi prometido, el del viernes! Sii, por fin es viernes! Bueno, dejándome de rollos...
Muchichismas gracias por los comentarios a:
Maddy-BB-Jeje, claro que no la iba a creer, ya sabes tú como es el con Bren *_*
ChrisBooth26637-Me alegró que te esté gustado la historia! Claro que no podía faltar un Angie que no quisiera darle un empujoncito a una tal Bren...jeje
BonezitaEmily-Se ve que te gustó un montón el capítulo anterior, espero que este te guste incluso más...besos!
19º Cosas de Familia
-Booth viene hacia aquí-me dijo Ángela, y aunque no pudiese verla, sabía que estaba sonriendo de forma conspirativa
Era el recreo, y estábamos sentadas en el patio externo para aprovechar un poco del buen tiempo mientras que Ángela dibujaba.
Erguí los ojos y vi a Booth dirigiéndose hacia nosotras.
-Hola, Bones-me saludó Booth-Mi abuelo va a hacer esta noche su famoso queso a la parrilla y me dijo que si no te llevaba, hoy me quedaba sin comer
-¿Quieres decir que depende de mi si hoy cenas o pasas hambre?
Lo miré. Ángela nos observaba, me sentí con ganas de aceptar su petición.
-Vale, Booth
Booth sacó las manos de sus bolsillos para que chocásemos los puños.
-A las siete, ¿vale? ¿Sabes dónde vivo? ¿Quieres que te lo anote para que no haya sorpresas de última hora?
Me incliné para coger una de las hojas de Ángela, justo en aquel momento el timbre sonó. Aproveché para pedirle a Ángela que se fuese, que yo iría detrás. Cuando Booth se inclinó para escribir en el papel que estaba sobre mi regazo, apoyado en mis cuadernos, le pregunté disimuladamente:
-¿Le dijiste a ellos algo sobre mi familia?
Booth terminó de escribir, pero siguió en la misma posición.
-No he dicho nada
-Vale, entonces no digas nada, ¿vale?
Él, simplemente me miró a los ojos por algunos segundos.
-Pero, y si ellos te preguntan a ti...
-Les diré que todo está bien y cambio de tema
Booth, finalmente se levantó, suspirando.
-No se, Bones
-No quiero que digas nada. Es una decisión mía
Booth me observó por unos minutos más. Ya no había casi nadie en el patio, y el silencio se empezó a notar.
-Vale, pero no estoy de acuerdo contigo
Lo había decidido, y no pensaba cambiar de opinión. No quería que Hank y Jared me mirasen con pena, no lo necesitaba. Cuando se acabaron las clases, después de despedirme de Ángela, me fui...pero a los pocos minutos empecé a oír pasos atrás mía.
-Hola, Bones
-Booth-respondí yo, sonriendo
-Mira, creo que hoy no podré acompañarte a casa...estoy jodido con física, necesito estudiar
-Te puedo ayudar, si quieres
-Pero tú estás en primer año, ¿cómo vas a saber sobre una asignatura de tercero?
-No me sé tu asignatura, pero podemos intentar descubrirla juntos
Estaría dispuesta a hacer cualquier cosa que no fuera en aquella maldita casa.
-¿De verdad? No quiero molestarte...-le asentí con la cabeza, él me sonrió-Entonces podríamos quedar está tarde, después podrías venir conmigo a mi casa
Juntos, recorrimos el camino de vuelta a la biblioteca.
Me extendió la lista de ejercicios que él profesor le había dado. Booth no sabía ni por donde empezar. Caminé por la biblioteca con naturalidad, una vez que ya me había memorizado gran parte de la localización de los libros. Volví con dos gruesos volúmenes sobre electrostática.
Me senté a su lado, cada uno con un libro e intentamos comprender lo que decían los libros. La asignatura no era tan difícil, una que comprendes los requisitos básicos, todo era seguido por la lógica.
Empezamos a hacer los ejercicios de la lista, que tenía 30 de varios niveles. Consultando la teoría y discutiendo las resoluciones, no dejamos ningún ejercicio sin hacer.
-Muchas gracias, Bones-dijo él, estirando los brazos de forma cansada cuando resolvimos el último ejercicio-No los hubiese hecho sin ti
-Formamos un buen equipo-dije yo, extendiendo mi puño, justo como él me lo había enseñado
Booth sonrió, chocando nuestros puños.
-Los amigos están para eso, Booth. Lo aprendí de ti
Creí que iba a decir algo, pero apenas me miró, con los ojos oscuros, otra expresión más que no pude descifrar.
-¿Qué pasa?
-Ah...no, nada. Amigos. Claro, siempre seremos amigos, Bones. Deberíamos irnos, ¡que los hemos terminado bien a tiempo!
Jared me abrazó, y Hank, como alguien muy querido de quien sintiese falta, me besó la mejilla, preguntado como estaba, diciendo lo grande y guapa que estaba. Durante la cena, después de hablar sobre el colegio, empezamos con los asuntos familiares.
Hank lo quería saber todo: que si mi hermano iba bien con los estudios, que si él ya se había decidido a que universidad iba a ir, que cómo estaban mis padres, que si todavía vivíamos en la misma casa...
Booth fue muy habilidoso desviando los temas de conversación. El tema de mi familia no volvió, pero aún así, la cena parecía que no iba a acabar nunca. Cuando empezamos a recoger los platos, me disculpe y me fui al patio. Me senté en una de las sillas que estaban allí, necesitaba algunos minutos.
Presenciar todas aquellos temas de familia me dolía. Ver a Jared otra vez, a Hank siendo tan amable, eran cosas de las cuales ya me había olvidado. Si llegaba a quedarme más tiempo con ellos, posiblemente lloraría.
Oí la puerta abrirse. Sabía que era Booth, el ritmo de sus pasos era fácil de reconocer. Oí como él se paró detrás mía, sin decir nada. Entonces habló.
-¿Qué te pasa, Bones?
Mantuve la mirada fija en el horizonte, intentado ignorarlo para que se fuese, pero él se sentí a mi lado y se quedó en silencio por algunos segundos, como si pensase sobre qué hablar.
-A veces no me pregunto si de verdad significo algo para ti. Cuando intentas dejarme fuera de todo, me pregunto si tuvimos una amistad infantil que ya pasó, si sólo fuimos amigos durante un período de tiempo...
Me dio miedo responder, aquella conversación podría causar daños en nuestra amistad.
-...pero entonces te miro a los ojos y realmente te veo. La chica a la que conozco desde los nueve años. Aquella chica lista y fuerte, que quiere hacerlo todo sola. Me pregunto si lo que tuvimos se resume a sólo jugar. Tú eres mi amiga. Mi mejor amiga, casi como de mi familia. Fuiste mi pilar, Bones. Cuando yo no entendía por qué mi padre me pegaba, y por qué no tenía una familia normal, tú fuiste mi pilar. Me ofreciste tu amistad, tu apoyo, tus padres y tu hermano. Estabas allí para mi, y yo quiero estarlo aquí también para ti
-No, Booth-éste me miró asustado. Mis lágrimas finalmente salieron-Tú fuiste mi pilar. Cuando yo no sabía qué era tener realmente un amigo, tú me ofreciste tu amistad. Tú fuiste el que hizo que me divirtiera y me riera durante tres años.
Sentí como él me secaba una lágrima, me asusté cuando sentí su toque, un simple corriente de electricidad pasó por mi cuerpo.
-Entonces, déjame ser tu amigo de nuevo, Bones. ¿Qué está pasando?
Suspiré. Se lo debía.
-Es que...no estoy acostumbrada a esto, a que las personas se importen conmigo, diciendo cosas bonitas. No me gusta pensar que un día lo tuve y ahora no lo tengo más
Booth se quedó en silencio por algunos segundos. Su mano estuvo posada en mi brazo, su pulgar me acariciaba la piel delicadamente.
-¿Cómo son tus foster parents? Dime la verdad
-No son malos
-Repíteme eso, pero mirándome a los ojos
Lo miré, otra lágrima escurrió por mi mejilla.
-Al principio no era tan malo, pero últimamente los he visto muy irritados, sobretodo a Michael. Pero si hago mis tareas sin desobedecer se les puede soportar
-¿Y la historia del vaso?-incitó él. Le miré, me di cuenta que mentir no me ayudaría en nada
-En verdad si rompí un vaso, pero Michael se enfadó, y me empujó
Vi una mirada agresiva pasar por sus ojos. ¿Miedo? ¿Furia?
-Dime que él no ha hecho eso...-vi que su mano estaba cerrada con cierta violencia, temblando
-Hace ya algunas semanas, pero no se ha vuelto a repetir-dije yo, intentando tranquilizarle
-Bones, ¿no te das cuenta de la gravedad del asunto?
-Creéme, hay historias peores entre los foster kids
-¿No ha pasado nada más desde entonces?
-No
-Prométeme que, si ocurre algo, yo seré el primero en saberlo
Observé su mirada preocupada por algunos segundos, tardé en responder.
-Te lo prometo, Booth
Limpié mi rostro de la mejor forma posible, Booth pasó uno de sus brazos por mis hombros.
-Entremos, hace frío
Booth empujó la puerta y entramos. Hank y Jared estaban ordenando la cocina en silencio, se giraron al vernos entrar.
-Pops, voy a llevar a Bones a su casa...
-No, Booth-dije yo. Admiraba lo que él estaba haciendo, dándome la oportunidad de irme sin explicaciones, pero ya era hora de que cuidase las preocupaciones y los cuidados que aquella familia me daba.
-Les pido perdón. No me siento con ganas de discutir mis problemas, pero aprecio el respeto que tenéis por mi decisión. Si quieren, Booth les puede decir lo que ha pasado, él lo sabe todo-y con una mirada, le di permiso para que lo dijera todo
Jared sonrió de forma encorajadora y Hank se aproximó a mi, posando una mano en mi cabeza, como si fuera una niña pequeña.
-Estará todo bien, chica. Tú sabes que siempre podrás contar con nosotros
Horas más tarde, acostada en mi cama, todavía repasaba esa conversación en mi mente. Había resistido a las peticiones anteriores de Booth para que fuese a su casa por aquel motivo: las viejas costumbres familiares, aquellos actos hacía que me acordase de cómo era mi vida antes de que mis padres desapareciesen, me abandonasen.
Era el contraste de mi antigua vida con la nueva.
Aquel día había probado una amarga prueba de esa teoría.
Me giré en la cama, buscando sin éxito una posición cómoda.
Le tendría que contar a Booth el pequeño incidente de aquella noche, pero no quería ni imaginar como reaccionaría Booth.
Aquella vez, Michael me había dado una buena paliza. Cuando se lo contase a Booth, él seguramente recordaría sus propias experiencias con su padre, y haría todo lo posible para que me alejara de aquella familia.
Pero las cosas nunca funcionarían para mi como le funcionaban a él. Booth tenía un abuelo que lo amaba, y que lo acogería y protegería cuando fuese necesario.
¿Pero que familia tenía yo? Desde pequeña, mis padres me mostraban fotos de mis abuelos para que supiese quiénes eran, pero ninguno de ellos estaba vivos. ¿Y mis tíos y primos? Nunca tuve
La única persona que me quedaba era Russ, pero él ya no contaba para mi...
Oí la puerta de mi habitación abrirse, me hice la dormida, creyendo que era Michael, pero al abrir los ojos, un par de ojos curiosos me miraron desde la puerta, yo sonreí tímidamente, dándole una pequeña muestra de tranquilidad.
Arthur entró, cerrando la puerta. Sin decir nada, se aproximó a mi cama, acostado su cabeza sobre mis piernas.
Entendí su silencioso agradecimiento. Pasé la mano por su pelo, a él le pareció gustar.
Si, a él y Leon les encantaban hacer de las suyas, y realmente actuaron sin pensar cuando entraron corriendo por el salón con los pies llenos de tierra, pero ellos eran pequeños, principalmente Arthur, que era el menor de los dos, y no quería ni imaginar lo que Michael le podría hacer.
Y aunque todavía aquel miedo irracional se estuviese apoderando, el miedo que sentía de Michael después de lo del vaso, tuve que proteger al pequeño Arthur. Él era un niño, era más frágil que yo, y había sufrido más de lo que cualquier niño debería sufrir a su edad.
Mientras que le acariciaba el pelo, sus ojos oscuros estaban posados en alguna parte de la habitación. Me di cuenta de que, aunque no nos hablásemos, nos podíamos entender. Al final de cuentas, estábamos en la misma situación.
