XI. Death

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By R. S.a.s.u.N.a.r.u.H.o.t.s

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oooO*Oooo…

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—¿Naruto?

Su voz salió muy baja para su propio gusto, posiblemente debido a la impresión de observar ese gesto despreciativo en el rubio. Estaba aturdido. Pensó que al momento de tenerlo en frente le exigiría la verdad a gritos o golpes, pero algo lo retenía. Mantenía sus pies clavados al suelo como si de raíces se tratasen, casi negándole la posibilidad de correr hacia él y quebrarle cada uno de los huesos para que dejara de sonreír. Las esposas en sus muñecas no significaban ningún limitante. ¿Entonces qué era? ¿Su mirada burlona? ¿O esa sonrisa torcida? Parecía una persona diferente, aunque, paradójicamente, al mismo tiempo vagamente familiar. ¿De dónde? Sólo podía observarlo fijamente esperando encontrar la respuesta.

El rubio no dejó amedrentarse por la bruna mirada fría y calculadora. Al contrario, ese semblante entintado poco a poco por la confusión le alentó, dándole ánimos a dar un par de pasos hacia adelante.

—¿Naruto? —repitió el rubio—. Me siento ofendido. ¿Acaso no me recuerdas, Uchiha? —Sasuke entrecerró ligeramente los ojos, identificando ese tono de voz. Su memoria comenzó a trabajar demasiado rápido—. Te daré unas pistas; un callejón de Hong Kong, un ladrón herido y un trato de mucho dinero.

Y la mente del pelinegro hizo un click, casi encontrado una respuesta inminente. Instintivamente rememoró la imagen de un chico rubio golpeado en el callejón. El mismo callejón donde aquel ladronzuelo aceptó su trato.

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¿Quieres el dinero?

Sin inconvenientes molestos, directo al punto, el rubio asintió convencido.

Lo quiero —sentenció decidido. Procuró no hablar demasiado.

¿No te importa lo que hare, o lo que te haga a ti?

Menma rió internamente, su astucia demostraba su mejor virtud. Desde hace tiempo deseaba regresar a Japón o irse a USA, tomaría el dinero sin remordimientos. Alguien idéntico a él ocuparía su lugar.

No importa lo que hagas… o lo que me hagas. Quiero el dinero.

Uchiha observó aquella determinación en los ojos azules y sonrió prepotente.

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Esa noche los ojos azules del rubio le parecieron diferentes. Y cuando llegaron a Japón Naruto parecía ignorar sus anteriores encuentros. Como si nunca se hubiesen conocido antes de ese día.

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¿Pensaste que escaparías de mi, pequeña rata?

La repentina pregunta hizo que Naruto diera un brinco sobre el colchón.

¡¿Quién rayos eres tú-ttebayo?! —exigió saber. No le gustaba la sensación de sentirse acorralado.

Uchiha alzó una ceja, un poco confundido por el timbre de voz más chillón. ¿Y por qué esos ojos azules se veían iguales a la primera vez, y diferentes a la última?

Aunque estuviste durmiendo por dos días, fingir demencia no te ayudará…

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No fue demencia, sino personas diferentes. Por dicha razón Naruto desconocía la relación de su deuda y actuaba renuente, porqué esa deuda no era de él, le pertenecía al otro sujeto idéntico. «Gemelos». Las cosas comenzaron a tomar sentido.

—Fuiste tú. —Susurró para sí mismo—. Quién me pidió el dinero fuiste tú —afirmó nuevamente, aún sin creer por completo su recién descubrimiento.

La carcajada de Menma lo desconcertó, arrastrándolo a la realidad.

—¡Bingo! Al fin lo notaste, Sasuke-kun.

Uchiha no terminaba de entenderlo. Su cabeza formulaba una infinidad de preguntas: Si Naruto nunca le pidió nada, ¿por qué ocupó el lugar del otro rubio? ¿Qué ganaba haciéndose pasar por él? ¿Ese fue el plan de Orochimaru desde un principio? ¡Iba a volverse loco por tantas cuestiones!

—¿Por qué?

Menma dio un paso más.

—¿Aún no lo comprendes? —Encogió los hombros, parecía estar hablando de cosas banales y sin importancia—. Yo soy Menma, y Naruto es mi hermano gemelo, juntos ideamos todo este "teatro". Desde que nos encontramos en aquel callejón fue parte del plan. Uno a largo plazo y de recompensa bastante cuantiosa. Naruto representó la pieza primordial. Admito que fuiste inteligente al mandar a tus hombres para llevártelo, pero al final salió mejor. Aún no puedo creer que fueras tan imbécil para confiar en él.

La nueva carcajada hizo que Uchiha apretara fuertemente los puños y la mandíbula. Sasuke sintió una especie de patada en la boca del estómago, aquel discurso hizo más que solo responder a sus infinitos cuestionamientos. Sí, fue un imbécil. Aquella noche pensó haber hecho una buena compra que resultó al revés, él mismo se ató una soga al cuello desde la primera vez que cruzó palabras con… ¡No lo sabía! ¿Naruto o ese tal Menma? Deseaba tener libres sus brazos para saciar su fracaso.

—¿Sabes? Presiento que todavía tienes preguntas. Naruto será la persona indicada para explicártelo mejor.

Menma regresó al extremo donde estaba inicialmente y abrió otra puerta, hizo una seña al exterior y dos nuevas personas entraron al cuarto. Las pupilas ébano de Sasuke miraron con desconcierto a Naruto, quien permanecía junto a Orochimaru. Su cuerpo tembló de ira.

—Bienvenido, Sasuke-kun.

—Orochimaru —masculló entre dientes, casi escupiendo su nombre.

La serpiente sonrió.

—Me alegra que me recuerdes, porque yo no he olvidado las deudas que tenemos pendientes —señaló su cicatriz y luego alzó los brazos, posicionando cada mano sobre los hombros de los rubios—. ¿Qué te parecen mis subordinados? Un encantador par de hermanos. ¿No lo crees?

Uchiha los contempló cuidadosamente. Naruto mantuvo la vista en cualquier lugar de la habitación, procurando no toparse con los acusadores ojos carbón del moreno. Éstos le taladraban el alma. El pelinegro no despegaba la mirada de Uzumaki, una parte de él –un lugar tan escondido, olvidado y resguardado en su interior– albergara la ridícula esperanza de suponer que las palabras de Menma fueran una vil mentira. Una cruel falacia inventada, y que Naruto destruiría cuando sus labios soltaran la primera palabra.

—¿Todo es verdad, Naruto?

La cuestión salió en un tono neutro, Sasuke utilizó su autocontrol para no imprimirle sentimientos de ansiedad que le harían parecer vulnerable. Naruto no respondió de inmediato, bajó un poco la cabeza cubriendo sus orbes azules con sus rubios flequillos, parecía debatirse internamente entre albergar al cielo o el infierno. No había opción. Unos segundos después su cuerpo tiritó ligeramente y sus labios soltaron un chasquido. Elevó nuevamente la vista, mirándolo directo a los ojos.

Bruno contra añil.

—Por supuesto. —Mintió descaradamente. Sasuke lo odiaría—. ¿Pensaste que me quedaría contigo? ¿Con un maldito bastardo arrogante? Solo te utilicé, Uchiha.

Aunque las palabras simulaban miles de agujas clavándose en su pecho, el semblante inmutable y sereno de Sasuke no cambió.

—No te creo —rebatió—. ¿Y los demás? ¿También a ellos les mentiste? Una vez dijiste que eran tus amigos.

Naruto movió la cabeza de forma negativa.

—¿Amigos? Yo no tengo amigos, los manejé para mi conveniencia-ttebayo.

Tal desfachatez le hirvió la sangre. Por un segundo los irises ébano de Uchiha adquirieron un tinte rojizo.

—Y dices que yo soy el bastardo —rió con ironía—. ¿Entonces tú que eres, Naruto?

Uzumaki avanzó un par de pasos hasta pararse frente a él.

—Yo soy el niño caprichoso que destrozó su juguete nuevo, Sasuke.

Orochimaru soltó una carcajada y palmeó la espalda de Menma. Disfrutaba cada mueca del rostro desconcertado de Sasuke. Pero dejaría el espectáculo final para más tarde. Degustaría lentamente el sufrimiento de Uchiha.

—Menma, dile a Kabuto que acompañe a nuestro huésped VIP a su habitación. Le espera una entretenida estancia con nosotros.

Y Sasuke, aún desconcertado, no opuso resistencia cuando Menma lo sacó al pasillo.

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S&N

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Kabuto lo condujo por los oscuros y solitarios pasadizos del edificio. Lo encerró en una pequeña habitación de paredes descascaradas y muebles de madera carcomida. La única ventana del cuarto estaba cubierta por gruesas cortinas empolvadas, y por fuera gruesos barrotes de hierro impedían cualquier huida. Yakushi le amarró de pies y manos, dejándolo tirado sobre el sucio piso de loseta. Por suerte, al recorrer la cama, notó un cuerpo pequeño que reconoció al instante. Naoki permanecía ahí, dormía sobre el mullido colchón, hipando de vez en cuando por haber llorado mucho, sus mejillas poseían rastro de lágrimas secas y la nariz se veía roja. Sus manos y piernas también habían sido atadas. Frunció el ceño, le haría pagar cada lágrima derramada.

—¡Maldición! —gruñó bajo, evitando despertarlo. No deseaba que lo viera de esa manera y asustarlo.

Forcejeó con las cuerdas mientras su mente no dejaba de repetirle las recientes escenas de unos minutos atrás. No existía duda. Naruto le había traicionado. Fue una farsa, desde sus constantes intensiones de huir, su amistad, su cariño y amor. Una vil mentira. Si no fuera por su orgullo, estaría derramando lágrimas amargas como aquel día que estuvo frente a la tumba de su hermano Itachi. Pero no podía permitirse ser débil nuevamente. Esperaría por Kakashi y los demás, antes de que él mismo hiciera algo de lo que podría arrepentirse después.

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S&N

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Suigetsu y Juugo metieron dos pesadas maletas al compartimiento trasero de la furgoneta. En la parte delantera, Sai permanecía vigilando el monitor del rastreador, Shimura no solo era encargado del bar, sino también un inteligente programador de computadoras y equipos de seguridad. A su lado, Kakashi seguía organizando las municiones.

—Kakashi-sensei.

Hatake ni siquiera volteó al escuchar la voz femenina, continuó revisando las armas que pronto meterían a otra camioneta.

—Regresa a tu cuarto, Sakura.

Ella lo jaló del hombro para que la observara a la cara.

—No. Yo fui quien permitió que se llevaran a Naoki. ¡No podría quedarme de brazos cruzados!

Kakashi dejó el arma a un lado y cruzó los brazos, mirándola directo a los ojos.

—¿Qué podrías hacer en tu actual condición? Sólo serías una carga. Entiéndelo, Sakura, es por tu bien.

Ella mordió su labio inferior y apretó sus puños, sin la intención de retirarse.

—Tal vez sea una inútil para atacar —aceptó—, pero soy bastante hábil con la medicina, no les estorbaré, solo seré su refuerzo médico.

Los ojos suplicantes de Haruno le hicieron dudar. Podría necesitarla, en ese tipo de situaciones nadie les aseguraba que saldrían ilesos. Y Sakura iría aun cuando él se lo negara. Mejor mantenerla vigilada de cerca.

—De acuerdo, prepara tu maletín médico. No hemos recibido ninguna señal de Sasuke pero saldremos en media hora. No podemos confiarnos por más tiempo.

Sakura sonrió, dándole una pequeña reverencia antes de salir corriendo en dirección a su habitación en busca de su equipo de trabajo.

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El rostro de Orochimaru se mostró complacido cuando Menma le contó que Naruto ayudaría en cualquier cosa necesaria. Declaró su lealtad al mentirle a Sasuke. La situación iba saliendo mejor de lo que había planeado para esos dos. Desde un principio, el Sannin supo que Menma convencería a su hermano menor para acabar con Uchiha. Sólo parecía cuestión de tiempo dar el golpe final. Mientras el rubio continuaba su relato, Orochimaru buscó entre los cajones de su escritorio hasta dar con el objeto deseado. Menma quedó en silencio viendo a su jefe apuntándolo con una pistola.

—No te asustes, no pienso matarte, Menma-kun. —La víbora rió, entregándole el arma—. Es para Naruto-kun, quiero que también participe en nuestro propósito.

Menma abrió ligeramente los ojos, esperaba que no hubiese notado aquel destello de sorpresa e inseguridad.

—¿Para Naruto?

—Sí, tengo algo preparado. Es otra sorpresa.

Nada que viniera de la mente retorcida de Orochimaru auguraba algo bueno, Menma presentía que la situación podría salirse de sus manos en cualquier segundo. Sujetó el artefacto con fuerza y lo guardó en uno de los bolsillos de su chaqueta gris. No esperó otra indicación y salió en dirección al sótano donde aún permanecía su hermano.

Una vez solos, Orochimaru observó de reojo a Kabuto –a su lado derecho como un mobiliario más de la deteriorada decoración.

—Son tan ingenuos, aunque debo darles crédito, sin su ayuda hoy no estaría tan cerca de mi objetivo. Quiero que Sasuke-kun sufra hasta el último momento de su muerte. Deseo que page por todo lo que me hizo perder.

—¿Utilizará al niño?

—No, ése es mi premio adicional, una vez que Sasuke desaparezca, me lo llevaré a Hong Kong. Lo tendré como debió ser desde hace dos años. Tú solo preocúpate por seguir con los demás preparativos.

Kabuto asintió, dispuesto a salir de la habitación, sin embargo la voz de Orochimaru lo detuvo antes de atravesar la puerta.

—Otra cosa, mantenlos vigilados.

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El tiempo le parecía eterno. Encerrado ahí su mente dedicaba el momento para divagaba en tantas situaciones que pasó al lado de Naruto. El rubio fue un excelente actor, debía admitir. De ningún modo esperó que Naruto perteneciera a ese tipo de personas, aunque no podía quejarse, él mismo era una de las personas más podridas de la ciudad. ¿Karma? Nunca creyó en tales estupideces, pero la vida le estaba demostrando lo contrario. A esas alturas dudaba de muchas cosas; ¿Podía fingirse el amor? ¿El deseo en sus besos? ¿La pasión de su cuerpo?… ¿El palpitar de su corazón?

Un millar de agujas incrustadas en su piel parecía la imagen perfecta que escenificaba su dolor.

No le importó el amarre de sus muñecas y golpeó el suelo con su puño, aferrándose al sufrimiento físico y no emocional. Desahogaría su frustración ahí, en silencio, encerrado entre cuatro paredes que serían las únicas testigos de su tormento. Nunca permitiría que alguien presenciara su vulnerabilidad.

A cada golpe insistió en aflojar las cuerdas, luego de muchos intentos por fin logró desatarlas. Masajeó un poco sus muñecas, notando las marcas rojizas sobre su pálida piel, la fricción de la soga le marcó más de la cuenta. Ignoró el malestar y, en un rápido movimiento, se puso en pie y sacó el diminuto dispositivo de su zapato, guardándolo en su camisa. Caminó hasta la cama donde aún dormía el niño, debía comprobar que estuviera bien. Deshizo los amarres en un minuto y lo movió lentamente para no asustarlo.

—Despierta, Naoki.

—¿Tío Sasuke?

La voz de Sasuke le provocó un alivio en el pecho, abrió los parpados poco a poco, tallándoselos con el dorso de su mano. En su letargo pensaba que solo había sido una fea pesadilla y que su tío lo despertaba como algunas mañanas lo hacía para la clase de Iruka, no obstante, al enfocar detalladamente la silueta del mayor, también notó la oscuridad de la habitación; el deterioro de las paredes y el desagradable olor a humedad y moho. Las escenas del parque Ueno le llegaron como un flash, e instintivamente se lanzó a los brazos del adulto, quien no dudó en apretarlo sobre su pecho. Sasuke escuchó los pequeños sollozos amortiguados contra la tela de su camisa, ni siquiera le importó que Naoki la mojara, palmeaba la espalda y los cabellos del niño, pretendiendo calmarlo. Cada hipeo y lágrima de su sobrino, era como un gramo más sobre la balanza de su cólera.

—Estoy aquí, nunca te dejaré solo, Naoki —deseó confortarlo, y aunque las palabras de aliento nunca fueron su fuerte, lo intentó por él—. Eres un niño fuerte, como tu papá.

Pasaron unos cinco minutos en la misma posición, al final logró que Naoki cesara su llanto, solo unos cuantos hipos salían de su garganta ocasionalmente. Sasuke lo separó un poco, acunando su rostro entre sus manos, limpió los rastros de lágrimas en las mejillas rosadas y la nariz roja, sus dedos pulgares eliminaban cualquier vestigio de dolor sobre esas infantiles facciones.

—Guarda silencio, tenemos que salir de aquí.

La petición salió en un susurro.

—¿Y Naruto? Esos hombres malos también lo golpearon, debemos rescatarlo.

Sasuke percibió una punzada en el pecho al ver los ojos preocupado de Naoki. No podía decirle que Naruto les había traicionado. Qué gracias al rubio esos "hombres malos" le habían encerrado. ¿Cómo le explicaría que jamás volverían a estar juntos? ¿Qué solo fueron parte de una farsa? La cruel realidad le hacía sufrir la pérdida de su familia una segunda vez. Una vida demasiada dolorosa para un pequeño niño de apenas seis años.

—Él estará bien, es mejor salir de aquí.

—¡No! —saltó del colchón, preocupado—. Esos hombres malos le harán daño. No quiero perderlo como a papá y mamá. ¡Quiero que esté con nosotros!

Una ligera capa acuosa embargó nuevamente los ojos violetas del niño, ese cristalino semblante le provocó un nudo en la garganta, haciéndole recordar la desesperación que experimentó la primera vez que Naoki fue secuestrado. Lo abrazó con fuerza y Naoki escondió su cabeza en el cuello de Sasuke.

—Todo estará bien, no te preocupes.

Palmeó sus cabellos un par de veces, dándole confianza. Naoki asintió sin decir una sola palabra, seguro en su refugio. Confiaba plenamente en su tío, si él decía que las cosas saldrían bien, es porque así sería. De acuerdo en su muto trato, Sasuke bajó al niño de la cama, pero ni siquiera habían dado un paso cuando la vieja puerta se abrió de golpe. Para su mala suerte; Kabuto

—¿A dónde pensaban ir, Sasuke-kun? Tienes que venir conmigo, Orochimaru-sama aún tiene una última sorpresa para ti.

—¿Quién dijo que voy a obedecerte?

Sasuke jaló al niño, colocándose frente a él como un gato arisco protegiendo a su cría del peligroso cazador, Yakushi solo rió y dio unos pasos hasta encararlo, susurrando de manera despectiva:

—Obedece, no queremos que el pequeño Naoki se preocupe, ¿verdad?

Sasuke apretó los puños, lamentablemente Kabuto tenía razón.

—Iré contigo, pero no le hagas daño.

—Orochimaru-sama lo quiere sin ningún rasguño, así que no te preocupes, estará bien cuidado.

Uchiha quiso sujetar a Kabuto y estamparlo contra el suelo, pero contuvo su rabia al notar que Naoki lo miraba fijamente, asustado.

—¿A dónde vas, tío Sasuke? ¿Me dejarás solo? ¡No quiero estar aquí!

—No te preocupes, pronto regresaré —se hincó a su altura, mirándolo directo a los ojos—. Pórtate bien.

Naoki aceptó reticente y Sasuke lo abrazó, dándole unas pequeñas palmadas en la espalda. Kabuto puso los ojos en blanco en una clara muestra de asco, no obstante, fue tiempo suficiente para que Uchiha sacara el dispositivo de su camisa y lo escondiera dentro del suéter del niño.

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Sasuke no despegaba su mirada oscura de la espalda de Yakushi, podría calificarlo de ingenuo al tenerlo atrás como un cliente cualquiera, conseguiría noquearlo con facilidad, pero sabía que su confianza dependía de las cuerdas invisibles que lo ataban. Si hacía algo ellos le cobrarían a Naoki el precio de su "valentía". Su sobrino aún estaba en peligro y no arriesgaría su bienestar. No estaba dispuesto a ofrecerles esa oportunidad en bandeja de plata, prefería seguir sus órdenes hasta que tuviera la oportunidad de actuar. Kabuto lo condujo por otros pasillos de similares condiciones a los primeros. Pararon frente a una puerta blanca, su guía tocó un par de veces y escucharon la voz de la serpiente dándoles acceso. Una vez dentro, observó lo que un día funcionó como el despacho del jefe del lugar, bastante deteriorado como el resto del sitio pero aún amueblado con los estropeados muebles originales. Desde el escritorio, Orochimaru les dio la bienvenida. No estaba solo, Menma y Naruto lo acompañaban, sin embargo un leve asombro apareció al ver otro rostro conocido. Por alguna razón no le sorprendió demasiado encontrar también a Kimimarou. ¿Quién faltaba? ¿Kakashi o Sakura?

—Kabuto, prepara el resto, yo me quedaré con Kimimarou.

Yakushi salió del lugar sin protestar, debía apurarse a continuar con el encargo de su amo. Al cerrar las puertas un incomodó silenció abrumó el interior. Orochimaru, levantándose de su cómodo sillón tras el antiguo escritorio de madera, inició la conversación.

—No quiero hacer esto demasiado largo, siempre me gustó ir directo al punto —suspiró sonoramente y señaló al rubio mayor—. ¿Sabes, Sasuke-kun? Menma me pidió matarte frente a los ojos de su hermano menor, pero tengo una mejor idea. —Caminó hasta Naruto, miró el arma que permanecía en su cinturón y la quitó de ahí, admirándola detalladamente—. Creo que sería más divertido si fuera el mismo Naruto-kun quien obtuviera su venganza.

—¡¿Qué?!

Tanto Menma como Naruto lo miraron incrédulos. El Sannin relamió sus labios degustando la tensión en la habitación.

—Será más justo de ésa forma.

Orochimaru alzó la mano del rubio y depositó la pistola en su palma. Naruto la observó, incrédulo. En sus años como ladrón pocas veces había utilizado una pistola, su herramienta de trabajo constaba de una navaja y sus propios puños, sin embargo las armas no le eran desconocidas, en ese mundo donde vivían debían saber defenderse de todo. Sabía cómo utilizarla a la perfección, lo suficientemente correcto para matar de un solo tiro.

—Y para hacerlo más interesante, sin que tengas dudas… Kimimarou.

Ante la orden, el hombre de ojos verdes sujetó a Menma, éste intentó removerse con fuerza pero sus movimientos quedaron estáticos al sentir en su nuca el frío metal de un nuevo revolver.

—Termina el trabajo, Naruto-kun. Elige; la vida de tu hermano, o la de Sasuke-kun. ¿Quién merece morir?

El arma en la mano de Naruto tembló. Involuntariamente recordó la primera vez que vio a Sasuke y el odio que le profesó de inmediato. Sin embargo, con el paso del tiempo descubrió el verdadero valor del moreno. Lo supo por el apresurado palpitar de su corazón, el sentimiento que cada día iba creciendo, la necesidad de estar junto a él y la alegría que una vez tuvo al pensar que la vida le había devuelto una familia. La sonrisa de Naoki y las ligereas curvaturas de labios en Sasuke. Sintió su pecho arder, como si algo dentro estuviera a punto de romperse, de partirse en mil pedazos que serían imposibles volver a unir. Pero no había vuelta atrás. No en ese momento.

Podría girar hacia el otro lado, dispararle a Orochimaru justo en medio de las cajas y acabar con todo. No obstante, dudaba que Kabuto y sus demás subordinados los dejaran con vida, incluyendo al niño.

—¡Naruto! —Gritó Menma, regresándolo a la realidad.

Naruto miró a Menma, siendo amenazado por el hombre de cabellos blancos. Su hermano, Sasuke y Naoki dependían de él. Y desde niño supo que para poder conseguir un objetivo debía sacrificarse otro del mismo valor.

Las opciones se reducían y la desesperación era una mala consejera.

Tragó saliva y alzó el arma apuntando a la persona frente a él. Miró directo a los ojos brunos de Sasuke, éste parpadeó incrédulo al observar cómo el rubio dirigía el arma hacia su cuerpo. ¿Naruto iba a matarlo? ¿Terminaría aquella radícula trama del destino con su muerte? Jamás se le ocurrió acabar de una manera tan patética, siendo eliminado por la persona que aún amaba. Más ridículo él, por pensar en ese sentimiento cursi a unos segundos de su muerte. Y atento a cada gesto del rubio, fue consciente cuando los labios de Naruto se movieron, leyendo en ellos un claro susurro; «Lo siento, Sasuke». Todavía con las manos temblorosas, sólo bastó un segundo para que el sonido del disparó retumbara dentro de la habitación. Uchiha abrió bastante los ojos sintiendo la bala en su pecho, manchando su camisa blanca con aquel líquido carmesí, su cuerpo no tardó en caer de espaldas al suelo.

Orochimaru rió, dándole una señal a su subordinado para revisar el cuerpo.

—No tiene signos vitales… está muerto.

Naruto dio dos pasos hacia atrás y tiró el arma a un lado, como si ésta le estuviera abrasando las manos, dejándole la piel al rojo vivo. Sus pulmones quedaron sin aire y un líquido húmedo y tibio bajó por sus mejillas. Sus ojos azules no se despegaron del cuerpo inerte de Sasuke e intentó no desgarrar su garganta en un grito doloroso.

¡¿Qué había hecho?!

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Continuara…

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oooO*Oooo…

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Hola! A que no se lo esperaban, ¿o sí? Bueno, primero por una actualización tan rápida XD, y segundo, por la última escena del capi D:

Espero que les haya gustado, y no quieran lincharme, que todavía falta el próximo que es el final n.n, no tengo mucho que decir por ahora, solo un enorme agradecimiento a las lindas personas que me apoyan dejándome un comentario, es por y para ustedes, este fic completito :3, por eso muchas gracias a: sakura1402, Lyra Raven-k, Guest, kane-noona, Moon-9215, Lala Do, Susana Mode, shao-kino, kykyo-chan, Beauty-Dreaam (muahahaha, sip, yo descompuse tu GPS XD, pero no he revisado mi cama D:, jajaja muchas gracias, sabes que tus comentarios siempre me hacen reir XD, y no te preocupes que también creo que Shikamaru no va a morir, o eso espero X3, ) Nelira y kaii-chn.

Es todo por ahora, ya saben que cualquier cosa no duden en mencionarlo, que para eso estoy :3

Nos vemos y cuídense mucho! Y por último, que tal un review? o.O?

Gracias x leer \(°~°)/