Hola chic s! Vale, sé que esta vez me he pasado pero ha sido ha causa de un par de problemas médicos, pero he vuelto, y mejorada! Ahora sí me podré dedicar plenamente a traducir. Intentaré tener algún capi todos los viernes, como siempre :) Gracias por los reviews a:

Anto Bones 16

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21º Cuenta Conmigo

Después de salir de la cafetería, Booth me llevó hasta casa, pero en vez de esperar a que me bajase del coche, como siempre hacía, apagó el motor del coche.

-¿Dónde vas?-pregunté, viendo como él también bajaba del coche

-Te acompañaré hasta la puerta

Puse los ojos en blanco.

-No seas tonto, Booth. ¿Qué puede pasarme en el trayecto desde la acera hasta la puerta de mi casa?

Booth se puso a mi lado y pasó una mano por mis hombros.

-Deja de quejarte, Bones

Empezamos a andar, nuestros pasos iban al mismo ritmo. Miré hacia el suelo, sus tenis deportivos junto a mis converse yendo y volviendo en sincronía. Si cualquier otro chico hiciese aquello conmigo , probablemente armaría un follón, pero aunque estuviese enfadada con la exagerada preocupación de Booth, con la forma casi posesiva con la que él me cogía cuando estaba junto a mí, la verdad es que no podía enfadarme. Y, si tuviese el coraje suficiente como para confesarlo en aquella época, me daría cuenta de que aquello me gustaba.

Llegamos hasta la puerta y, todavía en sincronía, nos miramos.

-Gracias por traerme, Booth-dije, extendiendo la mano hacia el pomo de la puerta, aunque en realidad no quería entrar

Él finalmente quitó la mano de mis hombros, pero continuó mirándome.

-No vayas a mentirme otra vez, recuerda nuestra promesa-dijo él en un susurro-Cualquier cosa...

-Cualquier cosa te llamo, si, todavía me acuerdo

Él sonrió, y me dejó un suave beso en la mejilla antes de alejarse. Me quedé observándolo mientras se iba. Estaba acostumbrada a despedirme de él con la mano, con un 'Adiós', pero aquella forma de despedida era nueva.

Él me miró una última vez antes de irse. No puede descifrar su expresión. Por fin entré.

Aquella noche, él me llamó para saber si estaba bien, fue la primera vez de muchas. Al principio, él me llamaba apenas para asegurar de que no había pasado nada, pero entonces empezamos a sacar temas y a hablar sobre otras cosas, y antes de que pudiese darme cuenta, la llamada de las diez ya se había convertido en una tradición.

Siempre era él quien me llamaba, por eso no necesitaba preocuparme en llevarme una bronca cuando llegaba la cuenta. Cuando le mencioné eso, Booth afirmó que no era ningún problema siempre que él se asegurase de que yo estaba bien.

Michael y Lauren tenían la costumbre de dormir temprano, por eso, en la mayoría de veces que Booth llamaba, yo ya estaba al lado del teléfono, para cogerlo antes de que se despertasen.

Algunas veces me costaba mucho levantarme por la mañana, debido a que la noche anterior nos pasábamos más horas de las que debíamos hablando, aunque no nos dábamos cuenta.

Arreglaba la casa, estudiaba para mis exámenes y a veces salía a comer con Ángela y Hodgins, o Booth me llevaba a algún lugar.

Todo estaba bien.

Fue en ese tiempo en el que empecé a sentir cambios en el comportamiento de mi amigo. Empezó cuando yo le hablaba y él me pedía que se lo repitiese, parecía distraído. Sus miradas eran más prolongadas, y a veces parecía estar distante, incluso aunque estuviese mirándome a la cara.

Hubo un día en el que salí de clase y estaba yendo hacia el lugar donde a Ángela y yo nos gustaba sentarnos, cuando erguí la mirada, me di cuenta de que ella ya estaba allí, pero no estaba sola.

Estaba con las cejas fruncidas, como si pensase. Delante suya estaba Booth, hablando. Él movía las manos mientras hablaba, como si estuviese nervioso. Me aproximé lentamente, pude ver cuando ella dijo algo sonriéndole, como si lo estuviera convenciendo de algo.

-Hola-dije, por fin alcanzándolos

Booth se asustó al verme, pero Ángela sonrió serenamente.

-Hola, Brennan. Haz salido más temprano hoy

-El profesor nos ha dejado ir antes. ¿De qué estabais hablando?

-Bandas-dijo Ángela rápido

Era algo que no me interesaba, y estaba segura de que ella lo sabía.

Estuvimos hablando por algunos minutos, pero Booth no parecía estar muy interesado y cuando tocó el timbre de las tres, salió hecho un rayo para no llegar tarde a su entrenamiento.

-¡Juego la semifinal la semana que viene, eh!-gritó él, cuando ya estaba alejado-¡Vosotras dos vais a venir!

Se fue sonriendo. No podía entender bien qué pasaba, pero aquel partido le alegraba mucho. Su felicidad era casi infantil, sobre todo por la manera de la que hablaba de baloncesto, o como nos contaba sobre los entrenamientos y los partidos.

-¿Te vas a casa?-preguntó Ángela mientras que se levantaba, cogiendo su mochila

-No, voy a quedarme en la biblioteca y terminar de escribir el trabajo

-Jack me ha contado que tenéis una semana para entregarlo...

-Si, y después entramos en receso. Estamos con el trabajo encaminado, pero todavía tenemos que montarlo todo, juntar las referencias, anotaciones y datos. Quiero encapricharlo porque vale un 30% de la nota.

-¿Nota? ¿Tiene nota? ¿Pero de qué vale?

-La clasificación final se da por las notas. Si conseguimos una nota alta, podrá influenciar a la hora elegir facultad. Así será más fácil conseguir una beca.

Ángela concordó, Hodgins y Zack no necesitaban esas becas, ambos tenían familiares con buenos rendimientos, pero yo nunca podría pagarme mi facultad, ni aunque trabajase en vacaciones.

Nos separamos y, para mi no fue difícil pasar la tarde trabajando. No había casi nadie en la biblioteca y conseguí organizar una buena cantidad de datos,que adelantarían bastante el trabajo.

Con el disco en la mochila, me fui. Estaba caminando por el pasillo principal cuando oí a alguien llamarme.

-¡Ei, Temperance!

Era Jamie, mi pareja en el laboratorio de química, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Jamie, ¿te has quedado estudiando?

-No, estaba en el club de ajedrez. ¿Te puedes creer que he perdido la noción del tiempo? Le dije a mi madre que iba a llegar temprano hoy

Podíamos ver, a través de la puerta de enfrente, que el crepúsculo de la tarde ya había tomado la claridad del día. Estábamos casi en verano, eso quería decir que ya era bastante tarde.

-Eh, óyeme-dijo él, caminando más despacio y mirando hacia el suelo-Acabo de comprarme una edición especial con las tres películas de Star Wars. ¿Te gustaría verlas conmigo algún día?

Recordaba haber visto alguna película de Star Wars cuando era niña. Estaba a punto de responder cuando...

-¡Ei, Bones!

Booth venía por el pasillo, con la pelota de baloncesto en una mano. Parecía enfadado.

-¿Te ibas? ¿Te has olvidado de nuestra cita?

-¿Qué cita?-ahora realmente estaba confusa, Jamie, que estaba parado a mi lado, miraba a Booth de una forma un tanto temerosa.

-¿Ángela no te lo ha dicho? Vamos al cine. Ella con Hodgins y tú conmigo

Booth puso mucho énfasis en la frase final, no lo entendí. Ángela no me había mencionado nada.

-Necesito irme o mi madre se va a preocupar-oí a Jamie murmurar, en voz baja-Temperance, hasta otro día

Se fue casi corriendo, lo observé confusa. Me di la vuelta hacia Booth. ¡Estaba riéndose!

-¡Booth! ¡Lo has asustado a propósito!

-¿Has visto como ha salido corriendo?-dijo él todavía riéndose e imitándolo

-¿Por qué has hecho eso?

-Os oí hablar, Bones. ¿Es que acaso ese chico no se da cuenta?

-Estaba siendo gentil, me estaba invitando a salir

-¿Gentil?, no me hagas reír. Sé lo que él quiere

-No sé que significa eso, Booth

Él me miró, y de repente paró de sonreír. Era otro de aquellos momentos en el que estaba, pero no su cabeza...

-¿Y lo del cine?

-Ángela lo sugirió hoy, cuando estábamos hablando

-No me dijo nada

-Creo que iba a hablarlo primero con Hodgins

Concordé con un meneo. Necesitaba volver antes de que oscureciese.

-Hasta mañana, Booth

-Espera, te puedo llevar

-No, no te molestes

-No es molestia

-Tengo dos piernas, Booth. Puedo llegar hasta casa

Me fui y él se quedó observándome, derrotado. Sabía que él todavía tenía que cambiarse y coger la mochila en el gimnasio antes de irse, por eso no podía simplemente arrastrarme hasta su coche como normalmente haría. Me despedí de él y me dispuse a caminar.

Cuando entré en casa, pasé rápidamente por el salón para subir a mi habitación. Oí a Michael hablar con Lauren sobre mi, algo de que era una ''puta'' y que no paraba en casa. Subí por las escaleras con postura erecta, fingiendo no haber oído el comentario.

Pronto él se iría, y aquella casa sería un poco menos insufrible. Al menos no tendría que estar alerta las 24 horas del día.

Michael no paraba de hablar sobre el viaje, que, aparentemente hacía todos los años. Era un encuentro en Las Vegas, no me importaba con quién la iba a hacer. Estaba feliz por el hecho de que Arthur, Leon y yo tendríamos dos semanas de paz. Lauren solía ser estúpida y con poca paciencia, pero pronto nos dimos cuenta de que sólo lo era cuando estaba junto a Michael, así que cuando él no estaba cerca, era más indiferente a lo que hacíamos.

Después de tanto tiempo, debería haberme dado cuenta de que los períodos de calma y rabia se intercalaban, lo que era una metáfora para explicar el hecho de que, después de ese tranquilo período, poco antes del viaje de Michael, algo malo pasó.

Comenzó con algo bobo. Fui ingenua.

Habíamos terminado de cenar y yo estaba lavando los platos. Arthur estaba trayéndomelos y Leon los secaba. Los tres formábamos un equipo, nos protegíamos unos a otros.

Michael estaba sentado en la mesa, con una taza de vino en las manos. Lauren había subido a su cuarto, después de una discusión con el marido, levemente alcoholizado.

-Tú, por ejemplo, eres una muñequita, pero eres una puta-dijo él señalándome, continuando con su monólogo para el cual nadie estaba prestando atención.

Vi a Arthur erguir los ojos hacia mi de forma simpática, como si quisiese apoyarme. Me mordí la lengua y seguí lavando los platos.

-Quiero decir, nunca estás en casa. Aquel chico que te vino a traer el otro día, seguro que es él quien te abre las piernas

El plato se escapó de mi mano, haciendo un sonido agudo mientras se rompía. No me di cuenta de la sangre que empezaba a disolverse con el agua. Mi mente estaba en lo que Michael acababa de decir, de la forma en la que nos insultó a mi y a Booth.

Él se levantó, enfadado por lo del plato, no pude aguantar más. Tiré algunos trozos de plato al suelo con rabia.

-¡No tienes derecho a hablar así de mi, viejo asqueroso!

Los dos chicos estaban encogidos en una esquina, pero no me di cuenta, estaba cegada de furia.

De repente su cara cambió.

-¡Pero si sabes cabrearte! Seguro que te crees mucho-él se aproximó-Amo ver a mujeres enfadadas

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, de cabeza a pies. Me alejé y recosté el cuerpo en el balcón de la pila. No tenía hacia donde correr.

Cuando vi que él se iba a aproximar más, erguí la pierna, dándole en el estómago con la rodilla. Cuando él se curvó, sin aire, salí corriendo, pero no había conseguido ir muy lejos cuando sentí como me tiraban del pelo.

-¡Maldita puta!-gritó él, tirándome del pelo con fuerza. Ya no había nadie en la cocina, miré hacia la puerta del salón, ¡estaba tan lejos!, sentí impotencia

Con una mano él me cogía del pelo, haciéndome daño. Con la otra, me cogía el brazo derecho. Yo me retorcía, e intentaba patearlo, pero él era más fuerte, y estaba enfurecido.

Michael empezó a empujarme por la cocina, intenté agarrarme a la mesa, pero sólo conseguí arrastrarla algunos centímetros. La puerta del sótano estaba abierta. Sentí una sensación de vacío en mi espalda. Instintivamente, me agarré las piernas antes de caer por las escaleras.

La escalera era recta, y no eran tan larga como me esperaba. Tal vez por eso no me había hecho tanto daño. Cuando caí en el frío suelo, oí la puerta cerrándose. Me aseguré de no tener nada demasiado grave, a excepción de unos moretones, estaba bien.

Intenté abrir la puerta, estaba cerrada, eso me atemorizó. Sabía que no sería nada imposible que me dejasen allí encerrada por algunos días, a ellos poco les importaba si estaba bien, o si iba a la escuela o si comía bien. Siempre que recibiesen dinero a final de mes, poco les importaba yo.

Sentí otro escalofrío, esta vez de frío. El sótano era polvoriento y frío. No tenía suelo, apenas era tierra húmeda. De algún lugar venía el ruido de agua goteando. Me aproximé a algunas pequeñas ventanas, que no debían tener mas de treinta centímetros de altura. Apenas conseguía ver a través de ellas, debido a la gruesa capa de suciedad que las envolvían.

Andé por todos lados, sin encontrar ningún salida, ni tan siquiera un lugar donde sentarme. Horas más tarde oí el teléfono tocar y sabía que era Booth. ¿Alguno de los chicos habrían contestado y contado lo que había ocurrido?, ¿habría Michael contestado e insultadole?

No había manera de saberlo.

En ningún momento me rendí. Irónicamente, mientras estuve encerrada en el sótano buscando alguna salida, el desespero no me abatió, pero horas más tarde, sentada junto a la ventana, finalmente pude sentir el efecto.

Me limpié las lágrimas sintiéndome como una idiota. Me sentía una idiota por haber corrido hacia Booth, y ahora no tenía el coraje de admitirle que yo no lo había hecho. Me había prometido a mí misma que el día que mi hermano se fuese ya no dependería de las personas, no depositaría más confianza en ellas, pero era tarde, ya me había tornado totalmente dependiente de Booth.

Sentada en la calle, frente a su casa, me preguntaba si era muy tarde para volver a mi casa. Entonces oí un susurro.

-¡Bones!, ¡Eh, Bones!

Ya era tarde.

Booth estaba en la ventana de su habitación. Me di la vuelta y lo saludé, y cuando lo hice, estaba segura de que él había visto mis ojos rojos y mi expresión triste. Abrió la ventana, saltado el tejado y bajando con habilidad, no era la primera vez que hacía aquello.

-Sabía que algo había pasado, intenté llamarte, pero un niño me atendió pidiendo que no llamara más-dijo él, aproximándose a mi-¿Tienes idea de lo preocupado que estaba? No he podido pegar ojo

Él se había aproximado lo suficiente como para quedarse delante mía, me miró a los ojos. Sabía que debía de tener un aspecto horrible:la ropa llena de tierra, las manos ensangrentadas...

-Vamos, Bones-dijo él, abrazándome por los hombros-¿Qué ha pasado?

Ya estaba allí. No había forma de irse.

-¿Puedo quedarme aquí esta noche?

Lean on me, when you're not strong
And I'll be your friend
I'll help you carry on