Buenas gente! ¿Qué? ¿Creíais que se e iba a olvidar el capítulo del viernes pasado? Pues si -.- hahaha, era la costumbre, pero aquí lo tengo...TACHANNN! Bueno, gracias por los reviews a:
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Anto Bones 16 - ¿Qué cómo se logró escapar? Yo también pensaba que la autora se había saltado esa parte, pero no, está todo aquí, seguramente para darle más misterio
Dianuuka
BonezitaEmily
ChrisBooth26637
Sukatao
alebb
MaferWeasleyGranger
BarbyBBones - Me alegro que te guste, subo una traducción todos los viernes ^^
22ºUna noche con él
-¿Puedo quedarme aquí esta noche?
Él me miró sorprendido.
-No quiero volver a casa hoy, Booth. Si es que puedo llamar a aquello casa
-¿Qué te han hecho esta vez?-me preguntó él bajando su tono de voz
Lo miré a los ojos, sin defensas.
-Perdí la cabeza, lo entiendo, pero estaba tan cabreada con todo, tan cansada...
-¿Qué te han hecho, Bones?-me repitió firme
-Michael me ha encerrado en el sótano
-¿Que él ha hecho qué? ¿Cómo..cómo has conseguido salir?
-Pasé dos horas raspando la madera al lado de una de las ventanas hasta conseguir forzarla por fuera
Él me miró, sin saber qué decir. Vi que pensaba algo, sus cejas estaban juntas y sus ojos oscuros. Entonces levantó su mano y la posó sobre mi barbilla, haciendo un leve movimiento con el pulgar.
-Claro que puedes pasar la noche aquí. Si ellos no les importas, a mi si me importas
No le conté toda la historia, y él lo sabía, por eso, en aquel momento el cariño que tenía por mi amigo pareció aumentar todavía más, si es que eso era posible. No me forzó a hablar más sobre el asunto, sabiendo que no era lo mejor para mi en aquel momento, sabiendo que habría más tiempo luego. Simplemente me abrazó, ofreciéndome cariño en vez de preguntas.
Después de algún tiempo, me cogió de la mano y ambos nos levantamos. Sacó una llave escondida cerca de la puerta y la abrió, guiándome hacia dentro de la oscura casa sin decir palabra. Subimos las escaleras cogidos de las manos, en el silencio. Booth abrió la puerta del baño, y se alejó un poco para que yo pudiese entrar.
-Hay un botiquín en aquel armario-me señaló él, respondiendo a mirada inquisidora- Voy a traerte una camiseta limpia, se quedará como un vestido, pero es mejor que la que estás usando ahora
Concordé con un meneo, esperando que él entendiese mi muda gratitud.
Su camiseta no era tan larga, pero si ancha. Yo vestía un pantalón de chándal que, después de darle unos cuantos golpes para quitar la tierra, quedó razonablemente limpio. Cuando salí del baño, sin hacer ruido, lo vi en su habitación extendiendo algunas mantas sobre el suelo.
-Puedo quedarme en el sofá del salón, no hay problema
-No vas a dormir en el sofá, Bones-respondió él, cogiendo algunas sábanas del armario-Duerme en mi cama, yo me quedó en el suelo
-No te voy a sacar de tu propia cama, Booth
-No voy a hacerte dormir en el suelo. No quiero dormir en el sofá porque no quiero...no quiero que te quedes sola-la última parte la dijo tan bajita que tuve dificultad para entenderlo. Él levantó la vista, culpado, como si tuviese miedo a mi reacción, pero yo estaba muy cansada como para discutir.
Booth terminó de extender los sábanas y las mantas en el suelo, yo me tumbé en la cama. Él apagó la luz. Pasó mucho tiempo con la habitación en el más profundo silencio. Me giré de lado, pensando que Michael se enfadaría cuando descubriese que yo me había ido. Inmediatamente me arrepentí de haberlo pensando al sentir mis ojos húmedos de nuevo. Booth debía de estar dormido, así que probablemente no oiría mis sollozos.
-¿Bones?
O tal vez estuviese equivocada.
Como no obtuvo respuesta, se levantó. Sentí el colchón hundirse con su peso, pero como yo estaba girada hacia la pared, no conseguiría verme. Booth se quedó un rato allí sentado, sin decir nada. Entonces se movió, posando una mano en mi hombro, y se aproximó. Sentí un escalofrío bajar por mi espalda cuando oí su voz en mi oído, en un tono ronco y próximo.
-Todo pasará, Bones. Eres una chica increíble y especial, y algún día serás alguien importante, pero si la gente no consigue ver eso, ellas tan sólo te querrán hacer sentir mal, bueno, igualmente no son buenas personas
Cerré los ojos con fuerza, haciendo que cayesen más lágrimas.
-Cierra los ojos y piensa en cosas bonitas. Solía hacer eso cuando era pequeño y tenía pesadillas-murmuró él, dándome una leve sacudida en el hombro
Oí el ruido del colchón nuevamente mientras él se alejaba, y antes de que pudiese darme cuenta, me giré. Mi mano agarró su muñeca rápidamente, no quedamos mirándola.
-Bones, yo no se si...
-Oye, ¿cuántas veces compartimos la misma cama o dormimos en la misma habitación?-pedí yo. Era ridículo lo que estaba haciendo pero lo necesitaba, necesitaba sentirme segura
-No es lo mismo. Éramos pequeños
-Recuerda las veces que dormimos en el Lab, cuando dormíamos uno en la casa del otro, en el colegio, o aquella vez que pasé las vacaciones en tu casa...-le listé yo, como pruebas irrefutables de que no había nada extraño en que hiciéramos aquello
Él me miró por algunos segundos, en la débil luz que venía de la ventana. Por un momento pensé que él apartaría la mirada y me diría que me dejara de tonterías, pero entonces él se acercó, tumbándose a mi lado.
La cama era estrecha y teníamos que estar muy cerca. Sus ojos chocolate todavía estaban sobre mi. Mi respiración se tornó fuerte, como si la proximidad dificultase el acceso de oxígeno. Sentí un calor repentino en mi cuerpo, de una forma que nunca antes había sentido, pero que sentiría muchas más veces.
Vi el movimiento que hizo con el maxilar, como si se trabase. Entonces extendiendo una mano, empujó mi hombro para que me acomodase. Me quedé con la cabeza volteada hacia la pared nuevamente, pero con su brazo envolviéndome.
Oí algo parecido a la palabra 'locura' escapar de sus labios, pero me pareció mejor no preguntarle.
Quedarme entre sus brazos, en su cama, con su olor por todas partes...me hacía sentir segura, tanto que ya temía enfrentarme a mis foster parents o a lo que fuera. Con ese pensamiento, cerré los ojos.
~x~
-¡En su habitación, abuelo!
-Ya he explicado la situación, ¿quieres hablar más bajo, por favor, Jared?
-¡Estaban abrazados! ¡En la misma cama!
Me desperté con la furiosa voz de Jared. Miré hacia mi alrededor y todo retornó a mi mente. Rápidamente me puse en pie. Oí la discusión y fui hasta la puerta, abriéndola un poco.
Jared, Booth y Hank estaban en el pasillo. Hank miraba de un nieto a otro, Jared parecía muy irritado.
-Cuando traje a Lilly a mi habitación me quedé una semana sin salir. ¡Y yo no dormí abrazado a ella!-gritó Jared, apuntando hacia Booth para enfatizar la frase
Si llegaba a aparecer en aquel momento, empeoraría la situación. Cuidadosamente cerré la puerta y recorrí la habitación, buscando mi abrigo. Todavía podía oír las voces en el pasillo.
-Lo has dejado claro, Jared. Déjame hablar con Seeley
No oí lo que vino a continuación, ya que bajaron el tono de voz, pero si oí cuando una puerta se cerró con violencia en el pasillo, probablemente la de Jared.
Rápidamente vestí mi abrigo y me puse los tenis, entonces abrí la ventana y salí hacia fuera. Era injusto salir sin hablar con Booth después de lo comprensivo que había sido él la noche anterior, pero no quería empeorar las cosas. Me resbalé con el tejado, pero al final conseguir bajar. Estaba casi alcanzando la calle cuando una voz me llamó.
-¿No vas a saludarme, Temperance?
Me giré lentamente. Hank Booth estaba en la entrada de su casa, mirándome serenamente.
-Yo...perdóname por esto, Hank-dije yo, volviendo-Te juro que no ha pasado nada entre nosotros
-Lo sé
-Por favor, no castigues a Booth. Ayer fue todo un desastre, y él fue tan gentil...
-Él me lo ha contado todo. Bueno, no todo. Me dijo que tenías problemas en casa, y que te encontró sentada en la acera
Bajé la mirada hacia mis manos, sin saber que decir.
-Quedate a desayunar
-Pero yo...Jared...
-Jared no va a salir de su habitación hasta que sea la hora de irse a clase. Se va a quedar oyendo música hasta que le exploten los oídos
-Hank, gracias por la invitación, pero necesito irme
Él se aproximó a mi, susurrándome.
-Cuando tengas problemas, no dudes en pedirnos ayuda, Temperance. Aquel jovencito te quiero mucho...y para mi, eres como de la familia
Sonreí, sintiendo mis ojos nuevamente húmedos. ¿Qué me estaba ocurriendo?
-Gracias, Hank
Él sonrió. Era una sonrisa que me recordaba a la de Booth, pero más tranquila.
Me giré y empecé a alejarme, pensando en como me sentía más cómoda allí que en mi propia casa, pero si había algo que me servía de consuelo, era que, al menos, tenía personas que realmente se preocupaban por mi. Todavía.
Decidí no pasar por casa. Era temprano, pero me arreglé para el colegio, aprovechando el tiempo libre para ir al baño y recomponerme. Me arreglé el pelo con los dedos, le eché un vistazo al vendaje que me había hecho la noche anterior. Por debajo del abrigo, todavía tenía la camiseta de Booth. Al bajar la cremallera, pude sentir su olor inundar todos mis sentidos. Eso me recordó la noche anterior, como habíamos dormido juntos, con sus brazos alrededor de mi cuerpo. Y la explosión de calor me inundó nuevamente.
Por suerte, casi todos los libros que usaría ese día estaban en el armario, tan sólo me había llevado a casa los que necesitaba revisar algo. Me encontré con Ángela, y me paré a hablar con ella antes de que la clase empezase. No necesitaba fingir que estaba feliz. Estaba feliz, a pesar de todo lo que había ocurrido.
Durante las clases no vi a Booth, eso me pareció extraño. Cerca de la hora de la comida, estaba pensando en eso, cuando oí la voz de mi amiga.
-Ei, Brennan. Estoy hablando contigo
Erguí la vista, pasando ambas manos por la cara. Mi visión estaba parcialmente borrosa.
-Perdóname Ange, estoy cansada
-Come algo, querida-dijo ella, empujando un plato de ensalada hacia mi
-No tengo mucha hambre
-Brennan, no pareces estar bien
-No empieces con tus exageraciones de nuevo
-No estoy exagerando, ¡estás pálida!
Me forcé a comer algunas de la galletas que Ángela tenía en su mochila, para tranquilizarla, pero más tarde, en clase, me di cuenta de que realmente estaba mal. Sentía dificultad para entender lo que decían, mi visión no se mantenía clara y mi mente no parecía querer trabajar. Al levantarme para salir, un vértigo casi me llevó al suelo. La profesora me llevó por los hombros a la enfermería.
Tumbada sobre la camilla de la enfermería, sentía que cada vez era más difícil racionalizar. Mis pensamientos no seguían una línea lógica, y aún sabiendo que estaba inmóvil, tenía la sensación de que todo estaba moviéndose.
Sentí a alguien sentarme, quitarme el abrigo y ponerme una toalla mojada en la frente.
-Tiene la fiebre muy alta. Llamad a urgencias
Después de eso, no me acuerdo muy bien de lo que pasó. Recuerdo movimientos, voces, pero nada lúcido.
