Advertencia: Este capitulo trae contenido sexual ChicoxChico, aunque no es explicito, pero se va acercando.
Marshall volaba lo mas rápido que podía hacia el dulce reino trasformado en un murciélago gigante, uno de los monstruos a en los que podía adquirir forma – Luego de haber salido de casa de Fionna e ido a su casa en el bosque tuvo un "pequeño-enorme" accidente que lo tenia al borde de la histeria, había ido a buscar una buena fiesta para pasar el rato antes de ir al dulce reino, pero se le había olvidado sacar su tesoro de tu tan querida guitarra-hacha, la cual se soltó de su colgante del cuello cayendo al vacío, había atrapado su guitarra, pero lo que iba dentro de ella había caído en un pozo extraño al cual no había podido entrar, había ido por la ayuda de la heroína y la gata, pero ya se habían marchado a la fiesta, además el sabia que la persona que mejor podía ayudarle era el príncipe dulce, ya que aunque no lo dijera su inteligencia era de gran ayuda.
Llego al dulce reino y entro por la ventana de la habitación de Gumball, encontrándose con que no se encontraba hay, levito por los pasillos, invisible para no ser detectado por los guardias que custodiaban el castillo.
– ¡Dile a los músicos que comiencen a tocar! – grito como orden a uno de los súbditos del dulce reino, quien corrió rápidamente al gran salón a dar aviso de la orden.
– Dulce príncipe – Marshall se acerco sigilosamente hacia las voces que el distinguía como la ama de llaves "mentita" y gumball
– Diré a los mozos lleven los bocadillos a la sala, usted no se preocupe – vio como la mentita tomaba de las manos del príncipe la lista de quehaceres que había preparado el rosadito – Usted valla a prepararse, yo me encargo de lo demás. Gumball solo asistió positivamente y dando la media vuelta, claro, sin antes mirar su rosado reloj, comprobando que aun le quedaba tiempo, comenzó a caminar rumbo a su cuarto para vestirse apropiadamente.
Marshall espero pacientemente y con un tic nervioso que el dulce príncipe llegara al principio del pasillo, al que debía doblar para llegar a su habitación, pero era jodidamente perfecto y exasperante, que caminara de manera lenta y digna, agotando sus nervios.
Cuando el dulce príncipe giro en la esquina, Marshall no tardo en hacerse visible asustando a gumball quien ahogo un grito.
– ¡Marshall! Acaso no te cans…– no alcanzo a protestar por el susto que le había dado el peli-negro ya que de un segundo a otro se encontró siendo jalado.
El vampiro no estaba para regaños y ya se encontraba bastante cabreado – Te necesito – dijo cortante y agarrando al dulce príncipe de la mano para jalarlo a su habitación lo mas rápido posible.
Por un segundo sintió como la "sangre o jarabe de fresa" se le acumulaba en la cara, haciéndola arder, podía sentir como comenzaba a sudar "Te necesito" ¿había oído bien? El vampiro que atormentaba su vida y últimamente sus sueños, lo necesitaba, estaba feliz, confundido y un tanto avergonzado por sus pensamientos, hasta que recordó "lo único que nos une es nuestra amistad con Fionna" eso había dicho Marshall y lo recordaba muy bien, cuando cruzo la puerta de su habitación se había desecho de esos pensamientos extraños que lo habían llenado, aun podía sentir sus manos sudar, pero el sonrojo ya no era visible.
– Ya suéltame – se soltó del agarre del vampiro y alejo unos pasos – ¿que es lo que necesita tan urgentemente mi atención marshall? Espero sea algo importante – miro su muñeca derecha y pudo ver que se le habían marcado los dedos del vampiro.
– No es solo importante es muy…muy, muy – Se acerco al príncipe y mirándolo a los ojos siguió – muy, muy…muy, muy importante. – termino en un susurro un tanto afligido.
– Esto me suena familiar, no se tratare otra vez de tu oso de felpa ¿no? – El príncipe frunció el ceño, mirando el reloj de su muñeca izquierda – Por que si es así, no tengo tiempo.
– ¡Hambo no es solo un muñeco! ¡Es mi amigo! – le grito el vampiro a Gumball.
– ¡Pues que bien! – las palabras del vampiro le dolían, tanto le importaba un muñeco y el que había estado a su lado por mas de un año, yendo de aventura en varias ocasiones, soportando sus desplantes, no era mas que un hueco al lado de Fionna. – Pues ve a pedirle a Fionna o a Cake que te ayuden, yo no tengo tiempo.
El vampiro respiro indignado y giro su cabeza a la ventana apaciguando las ganas de tomar al rosadito y arrojarlo por la ventana, se giro más tranquilo – Por favor Gumball, sabes que es importante – se mordió el labio inferior – Hambo es importante, y no encuentro nada de malo en pedirle el favor a un querido amigo, ayúdame ¿quieres?
Gumball se atraganto con su propia saliva y sin previo aviso comenzó a toser desesperadamente, buscando aire, el cual había dejado su cuerpo al escuchar "querido amigo"
– Que te ocurre – el vampiro se puso detrás del príncipe y comenzó a golpearle la espalda, nada suave, gumball podía decir que en vez de querer ayudarlo lo estaba golpeando como venganza o algo así.
Se alejo del tacto brusco del vampiro y enderezo tratando de sobar su espalda que se encontraba adolorida. – Tienes la suavidad de un mastodonte de piedra.
– Por lo menos lo intente ¿no? – Marshall se acerco nuevamente quedando cerca del príncipe – ¿me ayudas?
Gumball rodó los ojos –Si… te ayudo.
– ¡Bien vamos a buscar a Hambo! –
– Espera que haces – dijo gumball antes de ser tirado por la ventana sin previo aviso. – wouuuu – grito cerrando los ojos.
– Te tengo – Marshall se había convertido en un murciélago monstruo y había atrapado al príncipe antes de que cayera al suelo.
Gumball abrió los ojos al verse firmemente agarrado por sus hombros – pudiste haberme ahorrado el espanto – grito esperando ser escuchado por Marshall.
– Inesperado – respondió el vampiro burlándose y aumentando la velocidad rumbo al suroeste de Ooo.
Gumball vio que estaban cerca del mar de la muerte, ese lugar no le agradaba nada, pudo suspirar una vez vio que lo pasaban para llegar cerca de los acantilados perdidos.
Marshall aterrizo cerca de un gran lago de agua traslucida que no se veía nada hondo.
– Aquí es – dijo mientras volvía a su forma. – Hambo se callo dentro y no se como sacarlo – se agacho tomando una piedra y la tiro al lago, el príncipe vio como esta quedaba sobre el lago sin hundirse, como si solo hubiera aterrizado en tierra y no en un lago, con agua…
– Ves lo que ocurre, no pude entrar dentro del lago a rescatar a hambo.
Gumball se arrodillo y toco el agua, luego llevo sus dedos a su nariz, luego junto sus dedos tocando la textura, suspiro. – esto no es agua Marshall
– ¿Entonces? – el vampiro encorvo una ceja con interés.
– Eres un vampiro, "el renegado rey" a decir verdad y aun no te das cuenta.
– Para el carro rosadito, puede que sea la cosa más cool, malvada, talentosa y con inigualable belleza, pero no soy un nerd, eso te lo dejo a ti.
– Es una ilusión… – suspiro – esto no es un lago, es un charco.
– ¿Un charco? ¿Una ilusión? Pero si yo vi a hambo caer y desaparecer aquí.
– Si, pero no viste en que lugar exacto desapareció. – busco entre sus bolsillo una gema que le habían regalado en su cumpleaños, la encontró en su bolsillo del pantalón y llevo la brillante y roja pieza a su ojo. – Por ahí – señalo con su rosado dedo un lugar exacto y camino sobre el lago, mientras era seguido por el vampiro casi al borde del otro extremo.
Gumball paro – Mira, se agacho y hundió su mano en el charco que solo era visible através de su gema.
– ¡Entonces que esperamos! Marshall había saltado, pero gumball lo abrazo antes de que pudiera saltar. – Que haces ¡suéltame! Debo ir por hambo.
– Hay algo raro dentro del charco, espera. Trato de advertirle, pero el vampiro no escucho, soltándose con algo de brusquedad para entrar en el charco a rescatar a su amigo.
– Ay no – susurro preocupado mientras miraba por la gema el interior del extraño charco, nadie usaba una ilusión para cubrir algo simple con ello, por eso supo que no era cualquier cúmulo de agua, era algo mas lo que escondía ese charco, dentro podía ver muchas parejas, aunque inanimadas parecían cobrar vida, no era agua lo que estaba dentro de aquel lugar, era un tipo de jardín, donde todo tenia un par, habían dos rocas, dos flores, dos árboles, y podía asegurar que el pasto que cubría toda la zona estaba pegado entre dos.
Podía ver al vampiro agarrando su peluche, para luego tratar de salir del lugar, acercándose donde estaba el príncipe, vio como este intento cruzar, pero en vez de darle al agujero del charco había dado contra algo duro, gumball supuso que dentro de ese jardín no se veía el agujero de salida, y el vampiro solo había volado hacia donde creía que había entrado, vio como este callo y dio fuerte contra el suelo. – ¡MARSHALL! Grito preocupado, esperando que el vampiro reaccionara, pero al ver que no se movía no lo pensó mas y entro en el charco cayendo en el pasto y dándose duro contra el suelo.
– Auch…eso dolió – se levanto a penas y se dirigió donde el vampiro.
– Marshall…Marshall – lo movió ligeramente – Marshall – al ver que no reaccionaba acerco su mano a la nariz, sintiendo que estaba respirando.
– mm... – el vampiro se movió, aun con su hambo apretado en su mano derecha.
– Marshall, ya despierta. –
– ¿Que ocurrió? – pregunto sentándose.
Al momento que Marshall levanto la vista gumball se desconecto de todo pensamiento racional, su cuerpo se calentó a un nivel impresionante, su corazón latió descontrolado, y su cuerpo se comenzó a acercar al vampiro de manera lenta, hipnotizante.
Para Marshall no era diferente, su frío y según sus recuerdos muerto corazón, latió y lo pudo sentir después de tanto tiempo, este palpitaba a un ritmo alarmante, su cuerpo estaba en llamas, tanto que podía sentir la necesidad de sacarse todo y quedar desnudo, el deseo lo inundo, miro los ojos negros de gumball y luego sus labios, relamió mojando los suyos, mientra comenzaba un lento acercamiento.
Cuando al fin estaban tan cerca que podían sentir la caliente respiración del otro, como si fuera ensayado se miraron. – Marshall – susurro gumball
El vampiro acorto el centímetro y todo se torno extraño, el calor era tormentoso, se estaba derritiendo, dulce…tan dulce y húmedo. Estaban besándose, el vampiro había entrado en la boca del dulce príncipe con urgencia, mientras este trataba de corresponder un tanto torpe pero con la misma necesidad. El príncipe suspirada cada vez que paraban unos segundos a tomar aire, un tanto tembloroso subió sus manos hasta llegar al cabello del vampiro y le tomo la cabeza acercándolo más, hundiéndose más en esa húmeda y caliente sensación.
Por su lado Marshall había enredado sus manos en la cintura del príncipe y lo había acostado en el pasto, juntando sus cuerpos, no supo en que segundo comenzó a frotarse levemente contra gumball, explorando nuevas sensaciones y corrientes que lo recorrían, ya había notado que la necesidad crecía a cada segundo y veía que gumball estaba igual, ya que sus sexos estaban tan juntos que casi podía sentir la piel del otro, tan apretado, tan enloquecedor, tan duro.
Gumaball se estaba perdiendo aun mas en ese cúmulo de emociones tan extrañas y satisfactorias que estaba experimentando, pero su parte racional le decía que era culpa del charco, en un segundo trato de controlarse, tal como había hecho antes con el humo que hacia dormir, trató de formar un puño con la mente y decir no, NO, a esas sensaciones – Am… – un notoria gemido había salido de su boca al sentir que el vampiro comenzaba a introducir sus manos bajo su ropa. – Mmm... marsh…marshall. – llevo una de sus manos tratando de parar sus gemidos.
– Gumball, que… dulce. – menciono el vampiro mientras lamia el cuello del príncipe.
El príncipe sentía la necesidad palpante en su pantalón, y esas sensaciones que le gritaban ¡Has que te toque mas, mas abajo, mas rápido! – para… – miro a un lado y vio que hambo estaba a un lado, ya no siendo afirmado por Marshall, lo agarro con una mano, y aparto al vampiro, quien lo miraba con excitación.
Bajo la mirada tratando de no caer de nuevo, aunque solo sentirlo cerca lo llamaba a caer en sus brazos. – Hay que… – respiro, tratando de normalizar su voz, pero era imposible, algo o alguien lo estaba excitando solo con estar cerca. – Hay que salir de aquí.
El vampiro gruño – Pero yo me quiero quedar más tiempo… contigo – se acerco tratando de apresar de nuevo al príncipe y llenarlo de besos salvajes, pero Gumball se puso de pie y se afirmo a la espalda del vampiro.
– Vuela Marshall… vamos.
– No – negó el vampiro besando las manos que estaban en su cuello afirmándose – se que también quieres esto, lo siento, al igual que tu.
– Vuela – pidió en un susurro suplicante, casi sonaba como un gemido ahogado.
El vampiro ante el gesto comenzó a levitar hacia el cielo, tocándolo, viendo que no era más que un tipo de ilusión, hasta que encontró un lugar donde podía pasar. – Quiero tocarte – dijo antes de salir por el charco, azotando con la realidad.
No alcance a poner sobre marceline en este capitulo, pero en el próximo si prometo que aparecerá, gracias por leer. xD
