Gumball estaba sentado en la gran mesa del comedor de su palacio, mirando a la nada, bajo sus ojos se podían ver ojeras y un leve rojizo acompañándolas, por décima vez miro el plato de sopa que estaba esperando sobre la mesa, seguramente a que se dignara a comer de el, pero por décima vez volvió su vista a un punto inexistente olvidándolo todo a su alrededor.

¿Había llorado? NO, un príncipe no lloraría, el solo había refrescado sus ojos, desde hace dos días que lo hacia en la oscuridad de su habitación (mentira) respondió su mente (lloraste, lo que tu hiciste es llorar patéticamente por algo que entiendes muy bien) volvió la vista al plato y dándose por vencido se levantó y dirigió a pasos lentos a su habitación.

– ¿No va a cenar nuevamente? – Pregunto mentita entrando al comedor y viendo el plato intacto, una vez mas… – ¿Príncipe?

– No tengo hambre, estoy algo cansado, me iré a la cama. – respondió sin mas, saliendo de una vez por el umbral de la puerta.

Se acomodo en su cama boca abajo, pegando su cara a la almohada y exhalando su propio aroma, ¿Qué le pasaba? La respuesta se la dio el mismo: Marshall – Si, ese excéntrico vampiro que estaba convencido que su reino era su comida, y el cual no había visto desde hace 3 días… desde el "pequeño accidente" se sentía asqueado, deprimido, rechazado, entupido y dolorosamente atraído y con un sentimiento que no quería reconocer como algo cercano al amor.

Su mente traía una y otra vez las imágenes, los sentidos, sensaciones, olores y sonidos escuchados dentro del charco como una deliciosa pesadilla, desde el momento que habían salido de el, se había dado cuenta que los constantes malestares y dolores de corazón al estar cerca de Marshall, no eran mas que una atracción, un sentimiento de deseo… amor… quizás – una lagrima se deslizo por su rosada piel, luego otra y otra mas.

Luego de haber salido de aquel charco, junto al peluche del vampiro, estuvo tentado a decir tantas cosas, tales como "eso fue asombroso" – "¿sabes? Me gusto" – "te quiero ¿y tu?" – "creo que estoy enamorado" – "¿seguimos en mi palacio?" – "Marshall ¿te quedas conmigo?... ¿para siempre?" y mas cursilerías que pasaron en ese momento en su cabeza, tan ajeno a la perturbada mirada del vampiro, quien no dudo en bajarlo de la nube rosa en la que se encontraba.

– Fue un error, no se va a volver a repetir –

Gumball sintió como una corriente fría lo recorría de pies a cabeza, eliminando todo rastro de calor corporal que hubiese llegado a tener.

– No se lo diremos a nadie… olvidémoslo – Marshall tomo a hambo y se trasformo en un murciélago gigante tomando al príncipe de los hombros sin ni siquiera esperar la respuesta de gumbal – Te llevo a casa – eso fue lo ultimo que escucho de marshall, luego de llegar a su habitación el vampiro salio tan pronto como llego y desapareció, dejando atrás al dulce príncipe, quien no dudo en acostarse de inmediato sin cambiarse o quitarse la ropa, simplemente tirado como si de una sombra se tratara, recordando las palabras del vampiro. Fue un error, no se va a volver a repetir

Volvió a la realidad, donde estaba nuevamente en su habitación, llorando, no es que el no supiera que eso iba a pasar, quizás en el momento de salir del charco había soñado con amor, una declaración, un "te quiero" y felices por siempre… Pero así no eran las cosas, solo había sido el sentimiento del momento o como probablemente Marshall diría "el calentón del momento" el era un chico, Marshall igual, era un príncipe y aunque las relaciones del mismo sexo no estaban prohibidas y habían maneras de procrear o en este caso "crear" un hijo de dos partes masculinas, el otro lado era el vampiro, rey de la NocheOsfera y seguramente para el solo era un señorito-perfecto-ñoño-y-sin-gracia, y aunque las relaciones entre hombres no fueran repudiadas, lo mas normal seguía siendo una chica y un chico, y seguramente era lo mismo que pensaba el vampiro, ni siquiera valía la pena pensar en la posibilidad, si el fuera mujer o Marshall lo fuera, todo seria mas sencillo, ya que solo pensar en el hecho de proponérselo a Marshall y que este lo mirara con repudio o que se burlara de el, le comprimía el corazón.

Además no había esperanza, el era el "afeminado" según el peli-negro, Marshall en cambio había tenido novias, aunque el solo le había conocido a una, no dudaba que hubiera tenido por lo menos otras 10 en toda su vida, en cambio el… súbditos, panqueques, un horno y sus experimentos, nada de novias ni mucho menos novios.

Bueno lo dejo hasta aquí… Acabo de pelear con un molesto y asqueroso humano que llamo "hermano" y se me fue la inspiración, estaba tan inspirada hace solo 2 minutos tras y ahora no hay nada.

Bueno voy a avanzar poco a poco, y esta vez de seguro actualizo mas rápido, con suerte mi inspiración vuelve al rato y hoy subo un capitulo doble, se acerca marceline (se que la llevo prometiendo desde hace dos cap xD) pero si no aclaro algunas cosas todo se podría ver demasiado forzado, y de verdad quiero que todo salga bien, y como digo yo, 3 en un juego de dos, todos sin ganador, y bien, terminare de escribir que pasa con gumball para seguir con la trama.

Espero les haya gustado, recuerden dejarme sus opiniones, comentarios, ideas y demas. (Lo que quieran)