Capitulo 7
En los brazos del fuego, consumiendo todo lo que alcanzaba iba quedando solo un nostálgico recuerdo de lo que una vez fue el orfanato el padre Kenji había desistido de arrojar agua, pues sus fuerzas ya no eran las mismas, sus ojos llenos de lagrimas de impotencia miraban con dolor como el poder del fuego se llevaba su refugio, ese que con tantas fuerzas siempre defendió y lo pero a un era no saber nada de serena ni de su iqueña rini, pues no salían del lugar. La gran nube de humo había llamado la atención de los vecinos de un pueblito cercano y también llamo la atención del señor tomoe, pues el donaba siempre algo de dinero y ropa al padre Kenji.
-fiore, quédate con darien cuídalo, parece que hay un incendio cerca del orfanato, voy a ir a ver que pasa… dijo tomoe
-esta bien señor, pero sea cuidadoso… dijo Fiore
-no es necesario que se preocupe por mi, yo estoy bien, vaya… dijo darien
Mientras que dentro del orfanato en llamas Serena se había cubierto las fosas nasales con un pedazo de toalla húmeda, porque el humo era muy toxico, además le imposibilitaba la visión, pero ella seguía buscando, y llamando a rini, hasta que escucho un grito, pero no venia de adentro del lugar si no de afuera, y pudo ver por una ventana del segundo piso a la pequeña rini que era llevada en el hombro de uno de esos hombres que vinieron a buscar a las niñas. La desesperación de serena aumento y detrás de ella las paredes iban cayendo, entonces aprovecho salir por la ventana, caminando por las tejas del techo y salto al piso, luego quiso correr tras esos hombres, pero Kenji la llamo.
-hija, gracias a dios que pudiste salir, ¿y la pequeña Rini?… pregunto el padre muy asustado.
-padre se la llevan esos hombres, voy por ella no permitiré que le hagan daño… dijo serena que sin perder el tiempo salio corriendo tras esos hombres
-no serena, vuelve es muy peligroso,… (Gritaba el padre pero era imposible que serena desistiera)… dios mío protege a serena y a la pequeña, por favor…oraba el padre
La joven corría apresurada tras los gritos de la niña que cada vez se sentían mas lejos de ella, sentía que el alma se le salía del cuerpo, había entrado a correr por una plantación de maíz, un laberinto natural que la atrapaba tras cada movimiento, desorientada y desesperada no se daba por vencida, hasta que los gritos de la pequeña no los escucho mas. Salio después de correr tanto al camino y un auto que venia tuvo que frenarse con rapidez para no atropellarla.
-jovencita, como se te ocurre atravesarte así en el camino no ves que es… dijo souichi saliendo de su vehiculo pero no pudo terminar su oración pues quedo muy impactado al ver a la joven, como si hubiera visto un fantasma…
-disculpe señor,…es que… dios… (Agitada)…no pude alcanzarla… (Cayendo al piso de rodillas y rompiendo en llanto serena le dijo al hombre sin notar lo turbado que estaba este mismo)
Cuando pudo reaccionar se aproximo a la joven, y con un acto de reflejo puso su mano temblorosa de una extraña emoción que no comprendía sobre el hombro de serena, esta lo miro y sintió la necesidad de abrazarlo, aunque no sabia el porque lo hizo.
-vamos pequeña, trata de calmarte y cuéntamelo que ocurrió así puedo ayudarte… dijo Souichi
Serena le contó todo en un corto relato mientras el se dirigía al orfanato, con urgencia y ahora mas al saber lo que había ocurrido, estaba indignado por lo que esos hombres habían causado, y pensaba en la pequeña que se llevaron, debían de encontrarla. Cuando llego la imagen que había en el lugar causaba un fuerte dolor y opresión en el pecho de serena y souichi, estaban los pequeños sentados y abrazados unos a otros cubiertos de tizne y con sus pies descalzo, sus caritas sucias por el tizne marcaban el recorrido de las lagrimas y el padre Kenji con una mirada perdida en lo que quedo del orfanato, algunos vecinos habían ayudado pero no había mucho que hacer…
-padre Kenji… no pude encontrar a rini…no quiero que ella este con esos malditos, le harán daño… dijo serena entre sollozos
-ya serena, no pienses en eso, dios no permitirá que lastimen a ese angelito, el nos la regresara confiemos… dijo el padre intentando de darle un consuelo
-padre vine en cuanto vi el humo y esta jovencita me contó el resto, ahora venga con los niños a mi casa yo les daré refugio y le ayudare a reconstruir todo de nuevo… dijo souichi
-pero señor tomoe, no quiero que se incomode, esto es demasiado… dijo el padre apenado
-padre Kenji acepte la oferta, este hombre puede proteger a los pequeños, además lo hace de corazón… le dijo serena
-así es padre quiero ayudar, y tu serena también puedes venir con ellos, ya que tu eres su maestra y no tengo institutriz en casa… dijo souichi
Serena iba a objetar pero souichi no se lo permitió, y convenció al padre y a la joven de ir con el a su casa, hizo dos viajes primero llevo a serena con las niñas y luego volvió por el padre y los niños. Mientras el amanecer llegaba, el nuevo día traía a los pequeños muy cansados y todos estaban dormidos en uno de los livings de la gran casa, serena tenía en brazos a hotaru y también había sido vencida por el sueño, aunque su pena y preocupación por rini la deportaba a cada rato.
En el bajo Tokio
Rubeus se encontraba espiando a su capitán, que andaba de civil por los callejones y se dirigía hasta la casa de michiru. El día estaba comenzando con una calida luz.
Haruka estaba por golpear la puerta de la casa de michiru, pero ella le gano de mano abriendo la puerta, cuando al verlo a el se llevo un susto.
-¿Qué quiere?... dijo michiru muy sorprendida
-vine a hacer una tregua, quiero demostrarle que no soy un animal señorita, solo déme una oportunidad… dijo haruka
-solo quiero encontrar el cuerpo de mi hermano para darle una sepultura… dijo michiru con pena
-aun no hemos encontrado nada, y eso es bueno porque quizás su hermano esta vivo, y fue ayudado por alguien…dijo haruka intentando dar a la joven esperanza, ella se quedo unos segundos mirándolo, no entendía que le pasaba con el, pero se rehusaba a pensarlo.
-si es así, ojala vuelva rápido así les patea el trasero a todos, ahora déjeme ir debo trabajar, por que yo si trabajo… dijo michiru
-¿porque me tienes miedo?... dijo haruka instando a la joven
-yo no te tengo miedo… es que tu eres… eres…como los otros… un maldito represor…dijo michiru nerviosa y sin saber que decir
-¿eso crees?, pues no lo soy, no me conoces, y si estoy aquí es por que me importas, y podría renunciar a mi cargo y al mismo servicio si me lo pidieras, solo te pido una oportunidad, tu me interesas demasiado… dijo haruka acercándose a ella, mientras ella retrocedía pero fue inútil porque el se acercaba mas hasta quedar entre la pared y el.
-no me hagas esto…tu no entiendes… es imposible, yo no soy nadie, solo una rebelde que le gobierno quiere eliminar, tu tienes un futuro, no podría hacerte esto… dijo michiru nerviosa.
-lo siento preciosa pero es tarde, mi futuro eres tu, yo estoy impregnado de ti, de tu perfume, de tu ser, te quiero…y no quiero faltarte el respeto, solo… dijo haruka acercando sus labios al cuello de michiru pero sin tocarlo comenzó a soplar y recorrer su piel con su aliento, hasta llegar a su boca, la joven estaba temblando pero sentía la tibieza del aliento de haruka como una caricia estremecedora que la hacia volar con los pies en la tierra pidiendo con cada fibra de su ser que el la bese.
-preciosa, no voy a hacerte daño, porque si lo hiciera me estaría lastimando a mi mismo, dame una oportunidad por favor, te necesito michiru… dijo haruka mirando fijamente muy cerca de la boca de la joven que lo miraba con la misma necesidad que el pero con miedo, aunque no quiso dejar que ese sentimiento la aprisione y se dejo llevar dándole la señal a haruka que la bese cuando cerro sus ojos. El la beso, fue un beso dulce, tierno y con mucho sentimiento. No tenía limite de tiempo, ni de espacio, eran solo ellos unidos por un acto de amor puro, que no podían describir solo podía sentirlo y vivirlo.
Pero ellos no saben que alguien los miraba con odio desde su escondite.
En casa de tomoe
Un grupo de niños dormían, en un living del gran caserón, serena se había levantado hace un buen rato, en realidad no había podido dormir, y había pedido permiso al dueño de la casa para darse un baño, este le dio ropa que tenia guardada de su esposa que había fallecido hace muchos años. Cuando serena salio del baño, se dirigió al living a ver a los pequeños y al padre que aun dormía, pero en el camino se encontró al señor tomoe, que cuado la vio tuvo la misma impresión que tuvo cuando la vio por primera vez, solo que esta vez una lagrima traicionera bajo por su mejilla.
-señor tomoe, ¿se encuentra bien?... dijo serena extrañada de su reacción
-si, disculpa es que han sido muchas emociones, no me hagas caso serena, veo que la ropa de mi esposa te quedo bien… dijo souichi
-su esposa tenia la misma talla que yo, pero en cuanto consiga algo de ropa se la devolveré, muchas gracias por prestármela… dijo serena
-no es un préstamo pequeña, es un regalo, me honrarías si la conservas, ahora vamos a la cocina por el desayuno, me imagino que esos pequeños, el padre y tu tienen hambre…dijo tomoe
-muchas gracias, señor tomoe, y es seguro que los chicos tienen hambre, déjeme ayudarle con la cocina…dijo serena
Cuando llegaron a la cocina, se encontraron con Fiore y Darien que había decidido levantarse temprano, era muy necio y no le gustaba guardar reposo, andaba con unas muletas pues estaba muy nervioso al no estar con su hermana y cuando vio a serena se puso muy nervioso.
-tu eres la hermana de beryl, ¿Qué haces aquí?... todos te están buscando, y creyeron que yo te había secuestrado, casi me matan por eso…dijo darien enojado
-lo siento, no sabia que te habían culpado, y decidí huir de mi casa después de enterarme de… dijo serena pero se callo para no seguir hablando de algo personal
-¿cuando te enteraste que?... que la mujerzuela de tu hermana te quito a tu prometido, yo también me lleve la misma sorpresa serena… dijo darien
-darien, por favor, no es modo de hablar delante de una dama, modera tus palabras… dijo souichi tratando de controlar al joven
-¿que dije de malo?, si bien todos sabemos que la verdad es cruda no, beryl me engaño como un idiota y a ti serena el maldito de diamante con tu hermanita te jugaron muy feo…dijo darien
Serena no podía mirarlo a los ojos, solo se sentía muy dolida por esas palabras, y sus lagrimas comenzaron a caer, pero decidió salir de la cocina para no mostrar su pena delante de nadie.
-darien creo que debes de pedir una disculpa, y trata con respeto a esa joven, pues tu no eres el único que ha sufrido en la vida… dijo souichi molesto por la actitud de darien
Darien tomo sus muletas y con dificultad fue a buscar a serena, pues se sentía culpable y souichi tenia razón el no midió sus palabras, ya que serena era una victima mas de esos malditos.
Serena se fue a una sala que había con vista a un jardín un poco abandonado, salio al ventanal a mirar por el balcón mientras se desahogaba con el llanto, darien la siguió y fue hasta ella a pedirle una disculpa.
-perdóname serena, fui un animal, no pensé en lo que dije, solo que siento mucha rabia por todo esto que me ha pasado y no se que hacer… dijo darien caminando hasta ella
-no se que me duele mas, la ignorancia, la burla, la vergüenza, la traición… cuando te vi con mi hermana te juzgue según los comentarios de la gente, pero la gente siempre habla, seas quien sea, nunca me imagine que los verdaderos rastreros fueran diamante, y mi hermana… me canse darien, huí de casa al ver la hipocresía, me arte de ver a mi madre viviendo de lo que dirán, además quería saber de donde vengo y estar en un lugar donde me sienta bien, no tienes que pedirme perdón, discúlpame tu a mi por ser tan ignorante…dijo serena con tristeza
-Ey no llores mas, ellos no merecen tus lagrimas, y no me pidas disculpas, trata de ponerte bien, por los chicos, vas a ver que pronto las cosas se solucionaran, y por los malditos que se llevaron a la pequeña, de esos me encargare yo, pues se las tengo jurada…le dijo darien tratando de darle tranquilidad
Luego de la charla volvieron a la cocina a preparar el desayuno de los chicos.
En casa Blackmoon
Diamante se encontraba con sus padres cuando llego el soldado zafiro hasta su casa.
-¿que haces aquí zafiro?...dijo malachite
-señor, no pudimos recuperar a las niñas que se escaparon, pero trajimos otra pequeña…dijo zafiro
-idiotas, ¿como no van a poder con tres infantes?...dijo malachite
-señor, había una joven cuidando de ellos, y luego se desato un incendio, tuvimos que huir… dijo zafiro nervioso
-¿una joven? si el padre no tiene maestras, ¿Quién era esa mujer?... dijo malachite
-la pequeña que trajimos, la llamaba serena…dijo zafiro, cuando diamante escucho ese nombre se puso de pie.
-¿como era la joven?... pregunto diamante
-era rubia, de ojos azules, muy bonita y se veía de clase…dijo zafiro
-padre era ella, entonces ella no se ha ido tan lejos… dijo diamante
-debes de ir a buscarla hijo, convénsela y si no quiere volver la traes a la fuerza… sugirió neherenia
