Capitulo 2: El verdadero rostro del pegaso negro
Parecia ser que ya estaba a punto de amanecer, pero todo afuera se veía igual, con el tremendo calor y el rojizo color del cielo. Black Hearth no había podido dormir, el pegaso solo miraba el techo con una seria y melancólica mirada, mientras que en su mente recordaba el momento antes de la batalla que supuestamente lo dejo malherido. En su recuerdo se veía a un pegaso hablando con un ser que se escondia en las sombras, la cual rodeaba a ambos. El pegaso era Black Hearth, quien se encontraba hablando con un oscuro ser que no parecía ser un pony, pero a través de las sombras se veía el sangriento color de sus ojos, los cuales no tenían pupila alguna.
-Todo listo señor, estoy preparado para servirle en su cometido. –Dijo el pegaso negro con mucha calma hacia el aterrador ser en las sombras.
-¡Bah! ¡Esta misión no resultara ningún problema para ti! ¡Hasta un individuo sin experiencia podría hacerlo sin problemas! –Dijo el ser que se ocultaba en las sombras con su aterradora voz.
-¿Esta seguro que quiere extender la guerra hasta ese lugar? Cuando Celestia haya caído, el resto de Equestria caerá a sus pies.
-¡Lo se! ¡Sin embargo, nos resultara mucho mas sencillo si dominamos estos pequeños pueblos con el objetivo de acorralar a Celestia en su palacio! –Se puede ver como le lanza a Black Hearth una armadura de soldado del ejercito de Equestria, la cual cae a sus pies. –Ponte esto, de esa forma será mas creible cuando hayas entrado al pueblo. –Black Hearth recoje la armadura antes de dirigirle la mirada por ultima vez a la criatura en las sombras.
-¡Muy bien, entonces me retiro! –Finalmente el pegaso se retira con la armadura mientras se ve en la oscuridad una macabra sonrisa del ser que hablaba con el. El recuerdo del pegaso termina volviendo a su mirada melancolica mientras yacia en la cama de la pony que lo había rescatado. Se voltea para mirar a Fire Flower quien seguía plácidamente dormida en la cama improvisada que estaba junto a la suya. Al parecer el tenia una macabra misión que cumplir en este pueblo, pero su corazón latia fuertemente cuando miraba a la pony que dormía en la "cama" contigua, y significaba una extraña distracción para el.
Paso un rato mas y Fire Flower comenzó a despertarse, dando un bostezo mientras estiraba sus patas liberando su cansancio. Se levanta para mirar al pony que aun yacia en su cama mirando seriamente al techo.
-Buenos días –Dijo la pony en voz baja.
-Buenos días. –Respondio el pegaso dirigiéndole la mirada a la pony. –No crees que aun es algo temprano para despertarse. –Dijo Black Hearth mirando el reloj de madera que había en un rincón de la habitación, el cual marcaba la 5:30 A.M.
-Si, pero tengo que levantarme mas temprano si quiero cuidarte sin que me descubran. Quédate aquí que voy por el botiquín. –Dijo la pony dirigiéndose a su baño para buscar el botiquín. Black Hearth se sienta en la cama y comienza a sacudir su cabeza tratando de despejar la imagen de esa pony en su mente.
-¿Qué demonios me pasa? ¡Ya no puedo seguir distrayéndome! ¡Tengo una misión que cumplir! –Dijo en su mente mientras se daba leves golpes en la frente con su casco para despejar su mente. Fire Flower vuelve con el botiquín y mira extrañada al pegaso por la forma en la que había comenzado a actuar.
-¿Te pasa algo? –Pregunto la pony con una extraña mirada.
-Eh, no nada, solo trataba de despertarme. –Respondio Black Hearth algo nervioso.
-Si que eres extraño. Bueno, ahora debo cambiarte los vendajes. –La pony se le acerco con el botiquín y comenzó a removerle los vendajes para poder revisar la herida en el vientre del pegaso. Con ayuda de una lámpara a base de luciérnagas, pudo ver que la hemorragia en el abdomen del pegaso se había detenido, pero algo en la herida no parecía ser normal, ya que la herida era algo profunda y se podía ver parte de la carne del pegaso en su desgarrada piel, pero su carne no era de color rojo como la de todos, la carne de este pony era de color negro, en un tono mas oscuro que su piel. La cara de sorpresa de la pony, al mismo tiempo que de impacto, sorprendió a Black Hearth, pero trato de tranquilizarse y tratar la herida del pegaso lo mas normalmente posible.
-¡Es extraño! Debes tener la herida infectada. –Dijo la pony mientras limpiaba la herida con algodón.
-Por cierto, veo que vives con tu madre, pero, ¿Qué hay de tu padre? –Pregunto el pegaso tratando de cambiar el tema, sin embargo Fire Flower entristeció al oir la pregunta del pegaso, como si hubiese tocado un tema del que a ella le doliera hablar.
-Pues… mi padre era un soldado del ejercito de Canterlot, solo digamos que como la guerra comenzó hace ya dos mese, desde ese dia que ys no sabemos nada de el. –Dijo la pony terrestre con los ojos vidriosos.
-Lo siento si toque un tema que no debi. –Dijo el pegaso al ver la triste mirada de la pony que curaba su herida.
-Descuida, tenia que hablarlo con alguien algún dia, aunque no me gustara. –Dijo la pony poniendo nuevos vendajes en el abdomen del pegaso negro. –Bueno, ahora debo deshacerme de los viejos vendajes para que no nos descubran. –Estas ultimas palabras se las dijo mirándolo fijamente a los ojos con seriedad, mientras que el pegaso ponía atención mirando también los brillantes ojos purpura de la pony herbalista. Al mirarse los dos a los ojos, se quedaron en silencio un minuto sin despegar la mirada el uno del otro, ambos sentían como su corazón golpeaba su pecho con furia intentando salir, la pony terrestre se sonrojo un poco mientras que el pegaso sudaba nervioso y el silencio que era bastante incomodo. Fire Flower comenzó a acercar su rostro al del pegaso inconciente de lo que hacia mientras que este sentia que debía apartarse, pero una especie de atracción hacia la pony no se lo permitia. Sin embargo, la pony reacciono de esa especie de atracción hacia el pegaso y aparto la mirada rápidamente con nerviosismo y camino hacia la puerta de su habitación para salir cuanto antes ante la extraña mirada de Black Hearth.
-¡Bueno, voy a… lo que te dije! – Dijo la pony saliendo de la habitación sin mirar la expresión del pegaso, el cual mostraba una mirada triste, como decepcionado. Sin embargo, el pegaso comenzó a pensar una manera de salir de el lugar sin causar estragos, ya que aunque sentia algo por la pony herbalista, el tenia una misión que cumplir.
Ya era hora de levantarse, asi que Happy Light, la madre de Fire Flower, comenzó a hacer sus labores al igual que su hija, quien mantenia la puerta de su habitación con llave. Una vez que su madre se disponía a salir al mercado, Fire Flower aprovecho el momento de pasar a su habitación para dejarle comida y agua al pegaso que ocultaba en su habitación. El aun yacia en su cama pensativo, esperando a la pony que lo miraba con indiferencia y nerviosismo por lo que ocurrió antes. Ella solo dejo un vaso con agua y un plato de panqueques en la mesa que tenia junto a su cama.
-Ahora debo ir a hacer mi labor en el invernadero y mi madre ira al mercado. En caso de que ella llegue antes que yo e intente entrar en la habitación, te escodes debajo de la cama como ayer. –Le dijo al pegaso.
-¿Volveras pronto? –Pregunto el pegaso con una mirada de preocupación. La pony pensó que esa pregunta se la hizo porque el quería estar con ella sin saber las verdaderas intensiones de Black Hearth. Ella se sonrojo un poco, pero aun asi le respondió:
-Tratare de llegar lo mas pronto posible, no te preocupes, tu solo quedate aquí. –La pony solo camino hacia la puerta sin antes echar un ultimo vistazo al pony en su cama antes de cerrarla. Ella aun no quería admitirlo, pero algo en ese pony hacia que su corazón latiera, y en solo un dia con el, su triste vida se volvió alegre en esos momentos en los que hablaba con el.
Sin embargo, pese a los sentimientos similares que el pegaso sentia hacia ella, el trataba de no olvidar el motivo por el cual llego a este pueblo, asi que aprovecho el momento en el que el estuvo completamente solo, para escapar por la ventana de la habitación, la cual daba hacia la calle y en las horas en las que ningún pony salía, y miro en dirección al pueblo decididamente, y comenzó a trotar rápidamente hacia esa dirección, aun con su herida en su abdomen.
Pasaron las horas y Fire Flower volvió del invernadero y se fue directamente a su habitación, pero al ver que el pegaso ya no estaba ahí y ver la ventana abierta, se comenzó a desesperar y empezó a buscar al pegaso negro.
-¡Black Hearth! ¡Black Hearth, donde estas! –Gritaba la pony buscando al pegaso debajo de su cama, en su baño y en el resto de la casa, sin percatarse de que su madre ya había entrado y la miraba extrañado mientras gritaba el nombre del pony que cuidaba en secreto.
-¿Quién es Black Hearth! –Pregunto su madre. Fire Flower miro a su madre nerviosa y con los ojos vidriosos por la desesperación, y de repente una lagrima comienza a rodar por su mejilla. -¿Hija, que ocurre? –Pregunto a su hija, la cual solo reacciona lanzándose a sus brazos y comenzado a estallar en llanto. Ambas ponies fueron a la sala de estar, en donde Fire Flower le conto todo a su madre, desde que salió del pueblo, cuando encontró al pegaso, lo llevo hasta su habitación, lo curo, hablo con el, hasta el momento en el que casi se besan. Su madre no se veía enfadada por esto, ella solo miraba a su hija comprendiendo cada palabra de lo que decía. Una vez que su hija termino su relato, ella comenzó a hablarle:
-Bueno, tal vez debería regañarte por atravesar las murallas, pero lo que hiciste fue muy noble, y si me lo hubieras dicho, yo te habría ayudado.
-¿En serio? –Pregunto Fire Flower, secando sus lagrimas.
-Claro, eso es lo que tu sacaste de tu padre, el era capaz de ayudar a cualquier pony sin pedir nada a cambio, incluso arriesgando su propio cuello. Pero aun hay algo que me llama la atención de todo esto.
-¿Qué cosa?
-Por como me cuentas las cosas, algo me dice que tu estas enamorada de ese pegaso.
-¿QUE? –Se sobre salto Fire Flower, al mismo tiempo que se sonrojaba.
-Eso es lo que yo creo, como te vi tan desesperada por encontrarlo.
-Es que la verdad… yo… no lo se. –Dijo la pony suspirando, al mismo tiempo que miraba tristemente al suelo.
-Bueno, si el era un soldado, quizás desidio volver a la guerra, ya sabes tu como son ellos, siempre le son leales a Celestia.
-Soldado… ¡LA ARMADURA! –Grito Fire Flower levantándose del sillón y corriendo rápidamente a su habitación, recordando que ella había guardado la armadura del pegaso. La pony entro en su habitación, abrió su armario y contemplo la dorada y dañada armadura que seguía ahí. Su madre entro tras ella también contemplando la armadura. Esto ponía a ambas ponies con una gran duda.
-¡No lo entiendo! Si dices que era un soldado, ¿Por qué se fue sin su armadura? –Pregunto Happy Light, la madre de Fire Flower.
-Tal vez solo la olvido, ¡Debo buscarlo! –Dijo la pony.
-Claro que no, ¡Tu no saldrás a buscarlo! –Fire Flower solo entristeció por lo que su madre dijo. –Hija, es peligroso que salgas del pueblo. Si olvido la armadura, es posible que vuelva por ella, y si no, al menos te dejo un bonito recuerdo. –La pony terrestre dejo caer una lagrima de tristeza sobre la dorada armadura. Aquel pegaso que había rescatado la había hecho olvidar aquellas penurias en la que se encontraba, olvido el hecho de que había una guerra fuera del pueblo y también olvido que los bellos y verdes valles donde ella jugaba ya no eran mas que un árido desierto. Sin duda la pony hervalista extrañaría al pegaso que había alegrado su corazón.
No muy lejos de allí, en el centro del pueblo, se logra ver una casona de dos pisos de altura, hecha completamente de madera pintada de color amarillo pálido y el techo pintado de rojo escarlata. En la puerta se veía un letrero que ponía "Ayuntamiento de ColtShire" y junto a este un par de guardias pegaso con armaduras de plata custodiando la puerta. Frente a ello, bajo el ardiente cielo se ve llegar a un pegaso color negro, crin roja y erizada, vendajes en su abdomen y una Cutie Mark de una flama. Mientras este pegaso se les acercaba, uno de los guardias se le acerca lentamente:
-¡Alto! ¡Esta es un area restringida! –Sin embargo este pegaso siguió avanzando muy confiado, como si no hubiese escuchado lo que aquel guardia le dijo. Ambos guardia se le acercan cuando este ya estaba frete a la entrada, lo rodean con intensiones de someterlo en caso de que sea necesario.
-¡No nos hagas usar la fuerza! ¡Da la vuelta y lárgate! –El pegaso negro solo respondió con una macabra sonrisa mientras que sus ojos revelaban el brillante color dorado sin pupila alguna, el cual sorprendió a los guardias. Sn duda, lo que haría Black Hearth, tendría muy malas intesiones.
