NOTAS INICIALES: Lo siento por no subir cap la semana pasada pensé que lo había hecho pero hoy descubrí que no -.-U. De cualquier forma este es uno de mis capítulos favoritos así que espero que lo disfruten, también subo hoy cap en la historia de Kouichi, esta vez van a ser capítulos paralelos. Ah! Y gracias a killua minamoto por su review empezaba a pensar que ya nadie leía esto XD

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Finalmente había llegado. Ya no había marcha atrás. A la mañana siguiente Kousei se casaría.

Kousei estaba visiblemente nervioso y Kouji se dedicaba solo a observar sin querer participar en su alegría.

No le veía sentido a estar feliz por eso.

Los preparativos ya estaban completos y Kousei y Kouji se habían ido temporalmente a un hotel (Por la tradición de no ver a la novia antes de la boda).

Ahora mismo Kouji estaba sentado la cama de hotel viendo a Kousei recorrer toda la habitación buscando quien-sabe-que-cosa.

No había ninguna otra cosa divertida que hacer.

-¿Quieres dejar de verme? Me pones más nervioso- exclamo Kousei medio molesto medio nervioso

-Perdón- Kousei suspiro, no era culpa de Kouji el que estuviera nervioso –Como sea ¿Por qué no sales a divertirte por ahí?- le dijo amistosamente

-¿Vienes conmigo? Es el ultimo día que… bueno tu sabes… solo seremos dos- pidió Kouji

Kousei se puso triste –Lo siento, pero todavía tengo muchos preparativos- Kouji se deprimió visiblemente, kousei decidió que ya era momento de hablar seriamente, se sentó a su lado en la cama

-Koji- dijo suavecito -¿Entiendes lo que significa para papi?- Kouji asintió –Entonces ¿Por qué te molesta? ¿Es por qué Satomi te cae mal?- Kouji negó esta vez, Kousei comenzaba a desesperarse –"calma"- se dijo - ¿Qué tienes entonces? Puedes decírmelo-

-Es que… yo no quiero que tu… que tu…- Kouji no se decidía a acabar –No es nada- suspiro, pero se delato cuando empezó a llorar

-¿Por qué lloras?- se sorprendió Kousei

-Es que… no quiero que… me reemplaces con ella…- declaro entre lágrimas

Kousei bufo- ¿Solo es eso?- sonrió intentando contagiarlo –Esos son problemas de niños, y tengo entendido que tú ya eres mayorcito ¿No?-

-Supongo-

-¡Basta ya Koji! ¿Quieres dejar ese estado de autocompasión? Creo que si eres un niño- dijo viéndolo molesto, pero para su sorpresa Kouji le devolvió la mirada

-¿Qué te pasa?- le dijo indignado Kousei

Kouji lo vio tristemente y exclamo –Voy a salir-

-No tardes- oyó mientras salía del cuarto.

Pensó hacia donde debía ir ahora, entonces recordó el enorme parque de diversiones que acababan de abrir y pensó en ir a distraerse.

La verdad estaba un poco lejos por que salió temprano y llego ahí en la tarde, como a la una.

Agradeció que su, próximamente madrastra había aconsejado a Kousei que le diera dinero los domingos, tenía un pequeño ahorro que, pensaba serviría para los juegos.

Comenzó a recorrerlos cuando algo llamo su atención; eran un grupo de chicos que formaban un círculo de risas alrededor de alguien, curioso se acercó a ver.

Vio que molestaban a un niño pequeño pintándole el cabello de morado, con una de esas pinturas que *venden en las ferias manchando de paso su camisa y cuello, el niño lloraba y llamaba a su mamá

-¡Hey! Dejen de hacer eso- se interpuso Kouji, el niño se escondió detrás de el

-¿Quién eres tú?- pregunto uno de los bravucones

-¿Qué importa? ¿Por qué hacen esto?- pregunto

-Porque es divertido- le contesto secundado por las risas de los demás

-Pues a él no parece divertirle- se molestó Kouji viendo el cabello del pequeño

-¿Y a ti qué? Hazte a un lado niño- A Kouji le molesto que últimamente todos lo llamaban así.

-¡No soy un niño!- exclamo ya molesto dándole un puntapié al otro chico, mala idea eran muchos bravucones juntos

-Pagaras por eso- le grito el otro sosteniendo su parte adolorida

Comenzó una pelea en la que, por primera vez en su vida Kouji no estaba saliendo tan mal librado, aunque una leve distracción y acabo en el piso con más manos sujetándolo

-¿Sabes que se me ocurre?- se acercó el chico al que había golpeado –Como por tu culpa el niñito echo a correr y yo quiero seguir pintando pues…- dijo mientras sostenía un bote de pintura verde

-¿Qué haces? ¡Déjame!- grito intentando escapar, muy tarde ahora tenía el cabello de un extraño color verde, debía verse muy chistoso porque la gente lo veía sonriente mientras pasaban a su lado.

El grupo de chicos se alejó entre risas pero Kouji decidió que no se amargaría ante esta situación, igual disfrutaría el parque.

Caminaba intentando recuperarse después de salir del juego de las tazas giratorias cuando vio un juego menos "turbulento"

-"¿La casa de los espejos?"- se preguntó mentalmente, volteo a su alrededor y observo las enormes filas que había en los otros juegos, este por el contrario estaba casi vació. Se encogió de hombros y entro.

Comenzó a caminar entre los espejos sorprendiéndose por como su figura se alteraba o a veces parecía haberse multiplicado.

Entonces recordó un detalle; su cabello. Ahora lucía un feo color verde.

No es que fuera de ese tipo de personas que pasan horas cuidando su imagen pero siempre le gusto su cabello, en especial después de que encontró una foto de su madre entre las cosas de Kousei y noto que ese era el rasgo que más compartían.

Como su padre nunca le había mencionado como era su mamá dedujo que le molestaría el saber que tenía una foto sin su permiso (además de que había estado hurgando entre sus cosas) por lo que casi no tenía tiempo de ver dicha foto y, por ende no recordaba bien los rasgos de su madre.

Se vio en el espejo, recordaba que su madre tenía ojos azules y un largo y lacio cabello color negro-azuloso. Comenzó a ver sus facciones e intento imaginar a su madre a su lado reflejándose pero se sobresaltó al sentir una mano sobre su hombro

-Disculpa no quise asustarte- oyó que le decían, mas por orgullo contesto

-N-no me asustaste-

-¿Estás perdido? ¿Dónde están tus papás?- le dijo el otro chico

-"preparando su boda y descansando en el cielo"- pensó sarcásticamente

-No estoy perdido- respondió enérgicamente –Se dónde está la salida- dijo seguro aunque, la verdad no tenía ni idea, no se había dado cuenta de por donde había caminado en ese laberinto de espejos

-¿En serio?- le cuestiono el otro niño, decidió asentir, total solo tendría que seguirlo para encontrar la salida

-¡Genial! ¿Podrías decirme dónde? Porque la verdad yo si estoy perdido- Kouji abrió la boca sorprendido

-Bueno yo…- se puso nervioso ante esa verdad –La verdad… también estoy perdido-

Vio como el otro chico dejaba de sonreír, aunque su boca era una de las pocas cosas que veía de su cara, tenía una extraña forma de ponerse su gorra que le tapaba los ojos y nariz, lo único que pudo ver es que tenía un cabello negro-azulado muy parecido al suyo.

Se dio cuenta de que el otro se había quedado pensativo así que decidió seguir recorriendo el juego, total no tenía prisa y seguro que en algún momento encontraba la salida, y seguro que el otro chico también.

Comenzó a caminar cuando sintió que lo detenía del brazo mientras le decía

-¡Espera! ¿A dónde vas?-

-A seguir buscando…- aunque no estaba muy seguro de que buscaba

-¿La salida?-

Kouji se quedó pensativo ¿Qué buscaba? Quien sabe, quizás el reflejo de su madre perdido entre esos espejos, o quizás esa sonrisa de niño que había comenzado a desaparecer de su cara o quizás el poder ver en un solo reflejo su verdadero rostro, aquel que recordaba haber visto cada mañana frente al espejo y no ESE que ahora estaba frente a él.

Como no savia que responder decidió alejarse de ahí.

-¡Espera!- oyó que gritaba a sus espaldas pero no se detuvo y siguió corriendo.

Sonrió cuando la salida apareció ante él, en su camino choco con una anciana que caminaba por ahí

-Lo siento- dijo apenado

-No hay problema… oye por casualidad ¿no has visto a mi nieto? Tiene una gorra azul y suéter verde…-

-Esta por allá- señalo los pasillos de los que venía y siguió su camino

-Gracias- oyó que le contestaban

Al salir vio un puesto que llamo su atención, era un juego en el que tenía que atinarle a un blanco en movimiento con un rifle, entusiasmado se acercó a jugar.

Cuando se dio cuenta ya era de noche, y sintió su estómago rugir, se dirigió a comprar comida y se sentó en una banca que había por ahí, para distraerse volteo a su alrededor.

Entonces vio a una familia que jugaba en un área verde.

Vio que el padre jugaba football con sus hijos entre las risas de su esposa y las propias, todos los cambios que comenzaban a haber en su vida lo habían puesto muy meditativo los últimos días.

Observo a la señora reír y pensó en como seria la risa de su madre, seguro que era el sonido más maravilloso.

Después vio al padre que jugaba con sus hijos y pensó en el suyo, no es como si siempre hubieran sido muy unidos pero, últimamente eso estaba peor.

Recordaba que cuando antes se sentía mal de llegar a su casa y encontrarla sola, ahora veía menos a Kousei pero al llegar a casa Satomi estaba ahí. Eso había sido un gran cambio.

La verdad nunca le gustaron los cambios, no sabía por qué pero desde pequeño los detestaba (lo cual es raro considerando que su vida era un constante cambio; de ciudad, de escuela…). Le tenía miedo al cambio porque nunca sabias lo que tendrías que afrontar.

Pensamientos negativos llenaron su mente y de pronto sintió la cara húmeda por las lágrimas y una mano sobre su hombro acompañada de una voz tras el

-¿Qué te pasa?- extrañamente esa mano le daba seguridad, compañía

-Nada- dijo sin querer descubrir al dueño de esa mano, además aún estaba avergonzado por haber llorado

-Claro que sí, si no tuvieras nada no estarías llorando- oyó que le contestaban

Kouji dudo en contestar, necesitaba decirle sus temores a alguien y, quizás que fuera a un extraño era lo mejor ya que después no sentiría vergüenza de lo dicho al volver a verlo –Es que… mañana mi papá se va a casar y…-

El agarre de su hombro se aflojo y sintió cambiar el tono de voz del otro –Se cómo se siente… el mío se casa en una semana… y no con mi mamá- dijo el chico que, Kouji reconoció como el de la casa de los espejos mientras se sentaba a su lado en la banca

Extrañamente se sentía confiado junto a aquella persona, decidió que era momento de aclarar su dudas -¿Y tú crees que tu papá aun te quiere?- decidió preguntar, era más bien una pregunta para sí mismo dicha en voz alta

-¿Por qué no habría de hacerlo? Solo se está casando- le contesto asombrado

-Si pero… ¿no sientes que le ase más caso a su futura esposa que a ti?- insistió, eso era lo que había estado sintiendo últimamente

-La verdad no conozco a su nueva esposa- Kouji pensó eso por un momento, al menos su papá no le escondía a su nueva madrastra, pero recordó lo mal que se la paso al conocerla -Que suerte- suspiro sin pensar.

Se quedaron en silencio por un momento hasta que el chico de gorra pregunto -¿Y por eso lloras?- No, no lloraba por eso, en realidad no sabía bien la razón de su llanto así que contesto con otra pregunta

-¿Tú no lloraste?-

-No- se encogió de hombros el otro niño– No le veo caso a llorar por cosas que no tienen solución, eso es de niños- declaro, Kouji lo sintió orgulloso por esa afirmación, como si se creyera muy mayor por pensar así, esto le divirtió pero al mismo tiempo se sintió avergonzado ¿había querido decir con eso que él era un niño? ¿Es que todo el mundo estaba empeñado en recalcárselo ese día?

-Pues no me importa- declaro dándole la espalda dándose cuenta de lo grosero que actuaba –Déjame solo- pidió

-¿Ya te enojaste? Eres un creído- oyó que le decían- Y además un bebe que llora por tonterías- eso lo puso a pensar en lo que le había dicho su padre en la mañana, no le gustaba que le dijeran débil y, sin darse cuenta de nuevo estaba llorando

-¿Lo ves? Yo solo quería que dejaras de llorar por que me diste pena pero ahora ya me voy- le dijo el niño de gorra mientras escuchaba como se alejaba ¿Por pena? ¿Era eso lo que causaba? O más bien ¿Era eso lo que quería causar?

Se quedó un momento pensando en eso, estaba consciente de su actitud "de victima" de los últimos días pero, así es como se sentía.

Al ver hacia el cielo noto que ya había oscurecido y apurado tomo rumbo hacia su casa.

Al llegar se encontró a Kousei muy ocupado probándose por milésima vez su traje, por lo que suspiro aliviado de librarse del castigo y solo aclaro

-Ya llegue- dijo intentando llegar al baño antes de que lo viera su papá

-¿Qué te paso en el cabello?- exclamo sorprendido

-quería ver cómo me veía- dijo simplemente encogiéndose de hombros mientras se metía a la ducha para intentar quitarse la pintura, ojala se quitara con el agua.

Por suerte desapareció, no le hubiera gustado aparecerse en la boda con el cabello verde… más bien no le gustaba la idea de aparecerse en la boda.

Empezaba a cerrar los ojos en su cómoda cama cuando oyó la voz de Kousei

-No olvides que mañana hay que levantarnos temprano-

-Si- dijo más dormido que despierto y por fin el sueño lo venció.

Mañana seria la boda.

ACLARACIONES: *No se en otros países pero en nuestros parques de diversiones o ferias venden spray de pintura para cabello que se quita con agua.

NOTAS FINALES: Por fin llegamos a la boda. Mmm… acabo de notar que aquí mencione su "trauma" (Por que de tanto que lo repite no puede ser otra cosa U¬o¬) de que lo llamen niño. Claro que esta no es toda la razón, pero es un granito de arena de esa playa de recuerdos… XP

Este capítulo lo había pensado un poco antes ya que quería mencionar una visita al parque de diversiones ya que siempre me pareció curiosa la forma en que reaccionaba cuando van a la ciudad de los juguetes, la que flotaba sobre el aire.

Espero que no se hayan aburrido y que descruban quien era la "misteriosa" (nótese el sarcasmo) persona que apareció.

Ah y la pequeña pelea del inicio no la puse solo por la tan mala suere que le pongo a Kouji, necesitaba que no se viera reconocible para el encuentro con Kouichi.

¡Hasta el siguiente jueves!