Shelby salió corriendo de casa con los ojos enrojecidos y se abrazó a Rachel

—Oh, Rachel —lloró su madre, con un puñado de pañuelos húmedos en la mano— Lo siento tanto. Tenía que haberle dicho que volviera antes.

—No pasa nada, mamá —le dijo, con más valentía de la que sentía— Quinn va a encontrar a Tommy

—¿Quinn? —su madre la miró— No comprendo...

Quinn dio un paso adelante y le ofreció la mano.

—Soy Quinn Fabray, señora Corcoran, la mujer que estaba comiendo con su hija el otro día. Y sí, también soy Nicole Freeman, la escritora, pero no tenemos tiempo para charlas ahora. Tengo que cambiarme y después me mostraras por dónde entró Tommy en el bosque.

—¿Vas a ir a buscarlo? ¿Ahora?

—Desde luego. Preparadme una botella de agua y un sándwich para Tommy. Debe de estar hambriento.

Rachel sintió una oleada de esperanza, pues la confianza que despedía ya era tranquilizadora.
Cuando se hubo puesto ropa deportiva y botas, fueron juntas hasta el lugar por donde Tommy había entrado en el bosque. Quinn llevaba linterna y gafas de visión nocturna.

—¿Podéis volver sin la linterna? —les dijo a las dos mujeres, y ellas asintieron— Mejor, porque creo que la necesitaré. No te preocupes, cariño —le dijo a Rachel— Te llamaré. Y encontraré a tu hijo

Y desapareció entre la vegetación antes de que Rachel tuviera tiempo de darle las gracias.

—Rachel ¿Qué hay entre vosotras dos? —preguntó su madre

—Oh, mamá —suspiró ella— No me preguntes eso. Ahora sólo puedo pensar en Tommy

—Pero... es Nicole Freeman. ¡Nicole Freeman!

—De acuerdo. Será más fácil si te digo la verdad. Vamos, volvamos a casa.

Rachel le contó todo a su madre, y le habría gustado tener una cámara para grabar su expresión. Le contó hasta que creía estar enamorada de ella, aunque no le dijo que podía estar embarazada; en aquel momento, no podía pensar en otro hijo que no fuera Tommy.

—No me lo puedo creer —fueron las primeras palabras de Shelby cuando llegaron a casa— ¿Te quiere?

—Eso dice

—Pero tú no la crees.

—No lo sé, mamá. Es Hal Hunter disfrazado, y quería acostarse conmigo.

—Ya veo. Pero Hal no es un mal hombre, hija. Bajo su coraza, es un héroe, y por eso a los lectores les gusta. Está claro que lo que necesita es encontrar a la chica perfecta, y ésa eres tú. ¿Cómo no iba a enamorarse de ti?

—Oh, mamá —lloró Rachel

—Dame un abrazo.

Se perdió en los brazos de su madre hasta que sonó su móvil. Ambas dieron un respingo y Rachel respondió

—Aún no lo he encontrado, Rachel —dijo Quinn directamente— pero quería llamar para ver cómo estabas.

—Estoy más tranquila ahora que sé que tú estás buscándolo.

—No podía dejar que la mujer a la que amo estuviera preocupada toda la noche, ¿no?

A Rachel le dio un vuelco el corazón. No era una mala mujer, como había dicho su madre. Una heroína. Eso era Quinn para ella en ese momento. O más.

—Oh Quinn, yo también te quiero —dijo, y echó a llorar de nuevo.

—¿He oído bien? ¿Has dicho que me querías?

—Sí —sollozó ella.

—Bien. Voy a colgar, Rachel, tengo cosas que hacer. Tengo que encontrar a nuestro chico.

Rachel colgó y miró a su madre, llorando.

—Creo que me quiere, mamá. Ha dicho que tenía que encontrar a nuestro chico. Nuestro chico...

—Oh Rachel, eso es maravilloso.

El teléfono tardó cuarenta minutos en volver a sonar.

—Lo he encontrado Rachel. Está bien. Sólo tiene una torcedura en un tobillo y un chichón en la cabeza. Se tropezó y se quedó inconsciente un rato. Tengo que llevarlo en brazos, así que tendréis que esperar. Es un poco difícil con esta oscuridad. Quiere hablar contigo, porque teme que se haya metido en un lío. Le he dicho que nada de eso, pero tiene que oírlo de ti.

—¿Mamá?

La emoción le provocó un nudo a Rachel en la garganta que casi le impidió hablar.

—Tommy —fue lo único que pudo decir.

—Estoy bien, mamá, de verdad, pero se me ha roto la camisa.

—No importa, cariño, mientras tú estés bien.

—Yo estoy bien. Estoy con Quinn

Rachel no pudo evitar sonreír.

—Me ha dicho que es tu novia

—Es verdad, Tommy

—¡Genial! ¿Sabías que ha estado en el ejército?

—Sí, Tommy

—Mamá...

—¿Sí, cariño?

—Te quiero, mamá

A Rachel se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Yo también te quiero, Tommy. ¿Puedes pasarme a Quinn de nuevo, por favor?

—Claro

—Hola —dijo Quinn

—Gracias —sollozó ella

—No tienes que darme las gracias, Rach

—Sí, y no sólo por encontrar a Tommy, sino también por quererme.

—No ha sido muy difícil, la verdad. Y ahora que lo pienso, ¿podrías volver a pensar lo de nuestra relación? ¿Podría ser del tipo en que tú llevas un anillo? ¿O dos?

—¡Quinn! ¿Lo dices en serio?

—Desde luego. ¿Qué me dices?

Quinn pensó que sólo hacía nueve días que la conocía, pero era como si hubiera pasado una eternidad. Tal vez fuese porque la conocía bien por sus libros.

—Quiere que me case con ella —le susurró a su madre— ¿Qué debo hacer?

—¿Y me preguntas a mí? —dijo Shelby, sorprendida.

—Sí, mamá.

—Haz lo que te diga tu corazón, hija.

—¿Quinn?

—¿Sí?

—Sí —dijo ella— Estaría encantada.

—¡Fantástico! Podemos ir a comprar un anillo mañana. Después iremos con Tommy a celebrarlo. ¿Estás de acuerdo?

—¿Puede venir mi madre también?

—¡Desde luego!

Rachel suspiró y sonrió, sabiendo por fin lo que era ser feliz. Feliz de verdad.

—Ten cuidado, Quinn —le dijo.

—Te veré dentro de un rato —respondió ella— Ten el café listo.


Era el día de la gala de entrega de los Premios Oscar, dieciséis meses más tarde.

—¡Abuela! ¡Sue! Mamá y Quinn están en la tele. Acaban de bajarse de la limusina. ¡Venid!

Sue entró corriendo en la salita de la suite seguida de Shelby.

—¡Ahí están! —señaló Tommy

—¡Están increíbles! —exclamó Sue

—Parecen estrellas de cine —asintió Shelby

Quinn llevó a Rachel del brazo mientras caminaban por la alfombra roja, bajo las luces de los flashes. Se sentía increíblemente orgullosa de la mujer que tenía a su lado. Para ella, su mujer, con su vestido de gasa color lavanda, era la más guapa de todas.

—¡Quinn! ¡Aquí! —llamó un periodista.

Cuando Quinn lo reconoció como un compatriota australiano, fue hacia él con Rachel.

—¿Qué te parece que La balanza de la justicia esté nominada en tantas categorías, Quinn? —fue la inevitable pregunta

—Estoy muy sorprendida —dijo ella— Las películas de acción normalmente no reciben tantas.

—Ah, pero no se trata sólo de un thriller, sino un estudio del personaje.

—Muy perspicaz por tu parte —dijo Quinn— No todos se dan cuenta de eso.

—Hay rumores de que no seguirá escribiendo historias de Hal Hunter. ¿Es eso cierto?

—Sí. La última novela de la serie está en manos de mi editor, y saldrá a la luz para el verano del hemisferio norte

—Todo el mundo quiere saber si matas a Hal.

Quinn sonrió.

—Lo siento, eso es un secreto.

—¿Nos puedes dar alguna pista?

—Sólo diré que se sorprenderán —dijo, mirando la sonrisa de Rachel

—Yo no diría que Hal muere —dijo el periodista para su micrófono— lo cual será un alivio para las fans de Hal. Quinn ¿podrías decirnos el título del nuevo libro?

—Recompensa y redención. Y eso es todo lo que voy a decir.

—A tus fans no les va a gustar que Hal se case —susurró Rachel mientras entraban en el teatro.

—No creo que les importe

—¿Pero con una limpiadora?

—Con una preciosa limpiadora morena —apuntó Quinn— que tuvo una hija suya dos años antes

—Parece más una novela romántica que una de acción.

—Claro que es romántica, cariño. Con final feliz, como el nuestro.

La sonrisa de Rachel era el motivo por el que Quinn no necesitaba escribir más libros de Hal Hunter. Sus necesidades habían cambiado, y también sus objetivos en la vida.

—¿Te he dicho lo preciosa que estás?

—Sólo unas veinte veces. ¿Crees que la película vaya a ganar?

—En absoluto.

La balanza de la justicia se llevó el premio en todas las categorías en las que estaba nominada, incluida «mejor película», «mejor director» y «mejor guión adaptado».

Rachel y Quinn no fueron a las glamurosas fiestas de después de la gala, sino que fueron directamente al hotel. Lo primero que Quinn hizo al llegar fue ir a ver a su hija dormida.

Rachel no se había quedado embarazada aquella primera vez, así que esperaron a la boda para seguir intentándolo. Quinn estaba encantada con su hija antes de su nacimiento, y estuvo a punto de llorar cuando le hicieron la primera ecografía a Rachel. El día que Ashley nació, lloró de verdad.

—Es igual que tú —le dijo a su esposa.

—¿Con esa nariz? Es como tú, Quinn. E igual de cabezota.

—Es un angelito —murmuró ella

—Creía que ibas a ser una madre firme —rió Rachel

—Y lo seré —dijo ella abrazando a su esposa— No la dejaré salir con alguien como yo...

—Hay cosas peores que le pueden pasar —murmuró Rachel. Quinn la besó una y otra vez.

Nueve meses más tarde, Tommy tuvo otro hermanito. Lo llamaron Hal.

- FIN -


MUCHAS GRACIAS a todas las personas que han seguido, "favoriteado" y comentado esta historia. Espero que la hayáis disfrutado tanto como yo.

Al final han ganado las seguidoras de la " opción B", así que empezaré a subir la historia la semana que viene. Mañana subiré un one shot que tengo por aquí desde hace un tiempo, para hacer más corta la espera (y por si a alguien le apetece leerlo :p)

De nuevo, muchas gracias a todas las que siempre han estado ahí cada capítulo. Nos leemos MUY pronto ;)