ch. 2 – La malvenida.

17 de septiembre

07:30pm

Cotting House

La tensión se podía cortar con cuchillo. Los chicos se encontraban en medio del salón, mirándose sin comprender mucho, con preguntas escritas en su cara. Sakura fue la primera en hablar.

- Bueno, yo me tengo que ir

- Alto ahí – Dijo Syaoran – de aquí no se va nadie hasta que aclaremos esto. Aunque tampoco estoy muy seguro de qué hay que aclarar...

Eriol no paraba de mirar a Sakura, quien rehuía su mirada todo lo posible. Era una situación TAN vergonzosa para ambos. Tomoyo tampoco creía que se fuera a encontrar a Syaoran tan pronto, pero el ver a su acosador particular desnudo en medio del salón y enterarse de que también conocía a su nueva amiga, la irritaba lo suficiente como para no prestar mucha atención a lo otro.

Syaoran tampoco se sentía cómodo en esto, esa chica le había humillado esa misma mañana e incluso ahora tampoco recordaba su nombre, y no era eso lo peor de todo, resulta que la chica con la que se había acostado anoche era el amor platónico de su mejor amigo, ¿qué podría hacer peor que eso? Al fin se decidió a seguir hablando.

- A ver – se dirigió a Tomoyo en primer lugar – me llamo Li ¿ok? No es tan difícil de recordar, es solo una sílaba.

- Pero ¿de qué os conocéis? - interrumpió Eriol

- Nos conocimos... - Tomoyo no podía simplemente decir que habían tenido sexo la noche anterior y ahora ni siquiera había recordado su nombre. Se aventuró con una mentira esperando que él le siguiera la corriente – nos conocimos en la fiesta de anoche, fuimos pareja jugando al Beer-pong, ¿verdad... Li?

- Si, exacto – Syaoran la miró sorprendido, aquello había sido bastante rápido y extremadamente adecuado. Si ella hubiera dicho la verdad, Eriol le habría estrangulado con la camisa que llevaba a la cintura, sin importar que estuviera desnudo.

- Sakura, y tú ¿de qué conoces a este? - señaló a Eriol como si fuera una bolsa de basura en el suelo.

Eriol tragó saliva y su cara se puso tan roja como un tomate. Sakura temblaba, era malísima mintiendo, su cerebro se bloqueaba en este tipo de situaciones incómodas, y contar la verdad no era una opción, sería demasiado humillante. Así que ordenó a su cerebro ponerse en marcha en un segundo y cuando habló, no le quedó duda de que Medicina era una carrera que le venía grande.

- Nos conocimos en la fiesta de anoche, fuimos pareja jugando a... ping-pong

¿En serio? ¿Eso era lo mejor que se le había ocurrido, cambiar beer-pong por ping-pong? ¿Qué tenía en el cerebro, marshmallows?

- Exactamente, en la fiesta de Marnix House. Ganamos tres partidas seguidas contra esos gemelos de Hokkaido. Son insoportables.

Puuuuf. Sakura soltó el aire que había contenido cuando vio que él empezaba a hablar. Por un segundo pensó que iba a decir que eso era mentira, e iba a contar la historia real. Si eso hubiera pasado, probablemente hubiera corrido a la secretaría, aporreado la puerta hasta que alguien abriera, y hubiera gritado por su expediente para hacer un cambio de universidad.

- Vaya, qué casualidad – dijo Syaoran – Kinomoto es mi vecina, Eriol. Nos conocimos ayer por la mañana.

En ese momento Syaoran se dio cuenta de que Sakura realmente era su vecina. ¿Qué pasaba si le había escuchado por la noche? Sabría que no había jugado a ningún beer-pong. O mucho peor ¿y si le había visto entrar con Tomoyo a su habitación? Dios, tenía que asegurarse de que ella no sabía nada, pero antes de eso tendría que ganarse su confianza. Parecía que ella y Eriol habían conectado muy bien, tenía que conseguir caerle mejor que él para que no le traicionara.

- Y ahora lo más desconcertante – empezó Tomoyo - ¿se puede saber qué haces desnudo en medio del salón? ¿Y por qué nadie esta mirando desde un principio?

- Está bien, el por qué de mi desnudez es un poco difícil de explicar, pero el de por qué nadie mira es simple... Bienvenida a una fiesta universitaria.

Eriol sonrió y se marchó a su cuarto a vestirse.

El restó se quedó en un incómodo silencio que a duras penas llenaba la música. Syaoran estaba empezando a impacientarse, así que decidió probar algo.

- ¿Queréis una copa?

- Si, por favor. Vodka. Doble. Iré mientras al baño, tengo que... retocarme.

- Bien, Sakura, ¿me acompañas?

- ¿Eh? Si, claro.

Los dos se encaminaron hacia la barra improvisada en la cocina. Él pensaba en cómo hacerse su amigo. Era cuestión de vida o muerte, ya estaba seguro de que ella lo sabía todo, ¿qué otra cosa explicaría su silencio e incomodidad?

- Oye – empezó él – todo esto ha sido un poco raro ¿verdad? Jeje. Espero que no te lleves una mala impresión de mi.

¿Una mala impresión por esto? ¿No le preocupaba un poco más lo que ella podría haber oído la noche anterior? Aunque por aquellos gritos, le debería preocupar que lo hubiera oído todo el campus. Ahora que se daba cuenta, resultaba también un poco incómodo hablar con él. Pero hacer amigos nunca había sido su fuerte, así que tampoco iba a pasar de él solo porque tenga una vida sexual y ella no.

- No te preocupes, no suelo juzgar a nadie por la primera impresión. Aunque ayer fuiste muy amable ayudándome a llegar a mi habitación. Supongo que no fui la única perdida.

Dios, ¿qué había querido decir con eso? ¿Lo sabía? Tenía que hacer algo y ya.

- Si, bueno, no tiene importancia, puedes contar conmigo para lo que quieras, incluso puedo darte mis apuntes de primero, te vendrán bien, tengo muy buenas notas. Toma, este es mi número, cualquier cosa que necesites, no dudes en llamarme, sea la hora que sea. Y toma, vodka con limón, ron con cola y whisky solo, coge lo que más te guste, o todos si quieres, pago yo. De hecho, todo lo que bebas esta noche, lo pago yo. ¿Tienes hambre? Hay... ganchitos, no es gran cosa en realidad. Pero si tienes hambre puedo llamar y pedir una pizza. - empezó a sacar su móvil - ¿qué te gusta en la pizza? ¿atún? ¿te gusta el atún? ¿o prefieres..

- ¡Eh eh eh! Está.. está bien ¿vale? - ¿a qué venía todo eso? Estaba bien el ser amable, pero estaba empezando a agobiarla. Era raro. Mucho. - No hace falta que pagues por nada, y no, no tengo hambre, estoy bien, pero gracias. Aunque tus apuntes si que me vendrán muy bien.

- Eso está hecho, mañana los tendrás a primera hora. Bueno, a la hora que te levantes. Osea, cuando tú quieras, solo llama a mi puerta. O llámame al móvil si no estoy.

- Li, tranquilízate, por favor.

Su cara era un poema. La estaba asustando y hasta ahora no se daba cuenta. No es normal que alguien a quien acabas de conocer te ofrezca tantas cosas. Esa no es la manera de conseguir hacerse su amigo. Pero entonces ¿cómo? Nunca había tenido que hacerse amigo de una chica, desde que entró en la universidad sus amistades se habían reducido a unos sacos de testosterona con los que había compartido esa casa y que en ocasiones dudaba de que fueran humanos. Con ellos era fácil, si había algún problema, la cerveza era el mejor antidepresivo. Si estaban en esos días del mes, que ellos también los tenían, la cerveza era la mejor ayuda. Y si había que demostrar buenos sentimientos, nada mejor que unos insultos a voces y unos choques de pecho. Y las chicas con las que tenía contacto, tampoco era algo precisamente amistoso... después de la primera noche, cuando les decía lo que Tomoyo le había dicho a él esa mañana, todas acababan odiándole e incluso le habían llegado a escupir.

Sakura se había quedado pensativa. Una vez que consiguió que el chico se relajara y dejara de atosigarla, una idea horrible cruzó por su cabeza. ¿Y si Eriol le había contado la verdad alguna vez? Se supone que eran amigos, los amigos se cuentan todo, seguro que le había hablado de aquello y ahora sabía que era ella ¡Qué vergüenza! Por eso estaba siendo tan amable, ¡le daba pena! ¿Y cómo no iba a dársela? Era la chica menos atractiva del mundo, bajita, desproporcionada y fea. Solo eso podría explicar lo que pasó ¿verdad? Ya no podía ser peor, tendría que hacerse a la idea de su nuevo yo, aquella chica guapa que atraía miradas por donde pasara había quedado muy atrás. Pero bueno, ahora sería una estudiante modelo y no tendría tiempo para preocuparse por eso, tenía toda una carrera por delante y ¡no había tiempo que perder!

- Kinomoto, ¿estás bien?

Li estaba frente a ella parado, mirándola como si esperara que en cualquier momento explotara.

- Y-yo tengo que... ¡tengo que irme a estudiar!

La chica salió corriendo dejándole bastante confuso. ¿A qué había venido eso? Y ¿qué tenía que estudiar? Si no habían empezado las clases aún. Decidió seguirla pues la perspectiva de volver donde Daidouji no era algo que le emocionara mucho.

Corrió hacia la puerta por donde ella había salido y la vio a lo lejos caminando en dirección a la residencia. ¿De verdad se iba ya a casa? ¡Y además a estudiar!

- ¡Eh! ¡Kinomoto! - gritó

Ella se dio la vuelta muy sorprendida, fingió que no lo había visto y siguió andando más deprisa.

- ¿Está huyendo de mi?

Él no cejó en su empeño y corrió tras ella. Cuando estuvo a punto de alcanzarla, ella paró en seco, giró y le enfrentó.

- ¿¡Por qué no me dejas en paz, Li!?

Su voz chillona y su cara de niña haciendo un puchero resultaba muy graciosa en ese momento. Tanto que no pudo evitar que se le escapara una carcajada. Todo tenía tan poco sentido.

- ¿Me sigues para reírte en mi cara?

- No, es solo que...

Y no pudo evitar volver a reír. Era una chica adorable, casi le recordaba a su hermana pequeña. No tenía ni idea de por qué se había puesto así, pero la verdad es que eso ahora ocupaba un segundo plano. Ella se puso cada vez más roja y al final explotó.

- ¡Mira idiota! Supongo que Eriol te lo ha contado todo, pero ¿sabes qué? A mí tampoco me gustaba él, ¡solo estaba aburrida! Y para tu información, he leído en internet que eso le pasa a todos los hombres, ¡y no tiene por qué ser mi culpa! - paró un momento a coger aire, pero solo un segundo, no lo suficiente como para darse cuenta de que, por su cara, Syaoran no tenía ni idea de lo que estaba hablando – Ya sé que soy bajita, y que he cogido algunos kilos de más, pero los últimos meses del instituto fueron muy estresantes y comí más de la cuenta, pero aún así soy bastante interesante, y eso es motivo de sobra para que alguien se pueda sentir atraído por mí, ¿¡entiendes!?

Su respiración agitada, sus puños apretados y su cejo fruncido indicaban que estaba hablando muy en serio. El problema era ¿de qué?

- Mira Kinomoto... voy a ser sincero contigo, pero no quiero que te lo tomes a mal. Pienso que estás loca – ella abrió la boca para interrumpir pero el alzó una mano pidiendo silencio y continuó – Verás, ayer fue la primera vez que te vi y escuché tu nombre. Hoy ha sido la segunda vez. Más allá de eso, no he sabido de tu existencia en absoluto, por lo tanto, no tengo ni idea de lo que estás hablando. No sé lo que pasó entre Eriol y tú anoche, y estoy seguro de que tienes razón y le pasa a todos los hombres, pero de verdad que no sé de qué hablas.

Ella le miró muy seria por unos segundos y entonces su expresión empezó a cambiar. Se llevó las manos a las sienes e intentó concentrarse. ¿De verdad había soltado todo eso cuando él ni siquiera sabía lo que había pasado? ¿Qué iba a pensar ahora de ella? ¿Cómo iba a arreglarlo? Y... ¿había sido así de guapo desde el principio? Espera un segundo. Era la primera vez que de verdad se fijaba en él. Era casi una cabeza más alto que ella, pelo castaño despeinado, ojos oscuros y piel bronceada. No había nada de especial en su físico, pero tenía algo que lo hacía realmente atractivo. Cuando se dio cuenta, llevaba demasiado tiempo mirándolo.

- Kinomoto, ¿estás bien?

No, no estaba bien. Había pasado unos meses horribles con la autoestima por los suelos. Algo que cualquier persona se lo habría tomado como un hecho gracioso, a ella le tenía que arruinar el verano. No soportaba preocuparse tanto, ponerse así, pero no podía evitarlo, llevaba demasiado tiempo acumulando cosas y sentía que ya no podía más. Era muy ridículo todo, pero no le podía hacer nada. Volvió a mirar a Li a la cara.

- No, no estoy bien

Y se echó a llorar como un bebé.

17 de septiembre

8:30pm

Cotting House

Eriol había dado todas las vueltas del mundo buscando a Tomoyo por la casa. Al final la encontró en el jardín, tumbada en una mesa, rodeada de gente y con Yamazaki bebiendo un chupito de su ombligo. ¿Por qué tenía que ser así de "abierta" con todos menos con él? Desde que la conoció, había probado todas las técnicas habidas y por haber para llamar su atención: ser atento, fingir intereses en común, ignorarla, intentar seducirla con su dinero, etc. Nada había funcionado, ¡nada! Y sin embargo Yamazaki, el tío más insoportable del mundo, la acababa de conocer y ya tenía la boca en su ombligo. Pero no se daría por vencido, Eriol no era de esos. Hasta ahora solo la había podido ver algo así como una vez al mes, pero ahora que vivirían en el mismo campus, sería mucho más fácil todo.

La vio ponerse de pie en la mesa y beberse un chupito de algo que parecía vodka. Cuando terminó, alzó los brazos en señal de victoria y empezó a bailar torpemente. Parecía que ese no era el primer vodka de la tarde. Se acercó despacio por detrás, procurando que ella no le viera y aprovechando una distracción tiró de uno de sus zapatos haciéndola caer a sus brazos.

- ¿Qué ha pasado? - Ella lo miraba con los ojos como platos

- Te has tropezado y te has caído, pero por suerte para ti mis reflejos son bastante agudos – Eriol le guiñó un ojo y ella se quedó mirándole sin entender.

Bueno, gracias, supongo ¿me puedes soltar ya?

Él la dejó en el suelo con cuidado y ella se acomodó la ropa, miró a su alrededor y sin decir nada se fue.

- ¡Oye espera...!

Ni caso. Esto parecía verdaderamente misión imposible.

10pm

Campus de la Universidad

Después de casi 15 minutos de llanto patético y continuo, Sakura había conseguido calmarse y hablar como una persona normal. Sin saber por qué, le contó a Li todo lo que le pasaba por la cabeza, lo que había pasado con Eriol en verano, cómo llevaba todo este tiempo sintiéndose consigo misma y lo mal que veía este comienzo de curso.

Al principio él la miró sin creerse nada, con los ojos muy abiertos por el asombro, pero a medida que su discurso iba avanzando y entendía lo mucho que aquello, por gracioso que fuera, le había hecho sentirse mal consigo misma, su expresión iba cambiando a una mucho más compasiva, al fin y al cabo, la chica daba realmente lástima en ese momento. Era increíble cómo las chicas se obsesionaban con cosas tan tontas, sobre todo cuando no tenían ningún sentido.

- Kinomoto, escúchame ¿vale? - Ella seguía con la mirada en el suelo mientras se secaba algunas lágrimas que aun salían de sus ojos de vez en cuando. - Y mírame a la cara cuando te hablo.

Llevó su mano al mentón de la chica y suavemente la hizo levantar su cabeza. Tenía los ojos rojos y los labios hinchados de mordérselos para no llorar.

- Eres una chica muy guapa, no tienes ningún problema, todo lo que has dicho está solo en tu cabeza. Y créeme cuando te digo, que es cierto y le pasa a todos los hombres. A mi también ¿sabes? Y es vergonzoso para nosotros, pero no debería serlo para ti, y mucho menos obsesionarte con eso, ¿entiendes? - ella asentía despacio, como si le costara entender su propio idioma – Este es el principio de los que serán los mejores años de tu vida. Vas a aprender muchísimo, vas a conocer gente, vas a hacer cosas increíbles y te vas a enamorar, y se van a enamorar de ti también. Así que deja esos pensamientos negativos, pasa de lo que veas en el espejo y si aún así sigues sintiéndote mal, recuerda que tienes un vecino que siempre va a estar ahí para echarte una mano. Excepto si estoy en clase, claro. En ese caso tendrías que esperar un poco. - él rió levemente y consiguió sacarle una pequeña sonrisa a Sakura.

- Gracias por todo Li, te has portado muy bien conmigo. No sé cómo agradecértelo.

- Bueno, a mí se me ocurre una manera...

De repente se puso nerviosa. Cada vez que escuchaba esa frase en una película ¡se refería a algo sexual! ¿Qué iba a hacer? No creía estar preparada para eso después de todos esos meses, seguro que había perdido práctica. Además, apenas conocía a Li y...

- Podrías ayudarme con lo de Tomoyo - dijo él.

- ¿Lo de Tomoyo? - vaya corte. Él sólo quería que lo ayudara con una chica y ella ya estaba pensando en guarradas. ¿De verdad había pensado que él la iba a ver de esa forma? Por favor, qué ridícula.

- Si, verás, en principio creí que tú ya lo sabías, por eso te he agobiado tanto antes en la fiesta. Después me he dado cuenta de que no, pero para estar seguro, quiero contártelo y ver si me puedes ayudar.

- ¿Te gusta Tomoyo? En realidad yo no la conozco mucho, nos conocimos ayer y tampoco hemos hablado mucho desde entonces...

- ¿Qué? No, no, por favor. No me gusta, no quiero que le hables bien de mí ni nada de eso. Es que verás – de repente se puso rojo como un tomate – a lo mejor anoche escuchaste algo desde tu habitación, lo cual resulta bastante incómodo ahora mismo, pero la cosa es que estuve con ella. - ¿era Tomoyo la que gritaba así? qué incómodo se estaba volviendo todo – Pero nadie puede saberlo, porque si Eriol se entera, probablemente me matará. Lleva obsesionado con ella desde hace años, está enamoradísimo.

- ¿Tu amigo está enamorado y tú te acuestas con ella? Empiezo a creer que no eres tan buen amigo...

- Oye entiéndeme, yo no sabía quién era ella. Si lo hubiera sabido jamás le habría tocado ni un pelo.

- Bueno.. ¿y como puedo ayudarte yo? - no tenía ni idea de qué planeaba él

- Supongo que nada en concreto, solo espero que si crees que en algún momento Tomoyo se lo cuenta a alguien o hace o dice algo por lo que Eriol pudiera enterarse... no sé, que digas que es un rumor solo, que no es cierto. Tienes que salvarme, por favor.

Su expresión era de súplica. Realmente le importaba no hacer daño a su amigo (y que su amigo no se lo hiciera a él, claro). Asintió despacio con su cabeza y le extendió la mano a Li.

- Es un trato: yo te ayudo a que nadie se entere y tú soportarás mis crisis de autoestima, ¿está bien?

Él mostró una sonrisa de oreja a oreja y apretó su mano.

- Está genial.

N/A

Hola! :D

Ay, sé que está como muy soso el capítulo pero sentía la obligación de actualizar y no estoy muy inspirada u.u Perdón por el retraso! Por cierto, yo siempre contesto a los reviews, pero como hay personitas que no tienen una cuenta y no les puedo contestar, quería darles las gracias de alguna manera, asi que... GRACIAS :D jajaja

Nos vemos pronto :3