Chapter 5 – Todos queremos a Ryan
Eriol estaba en shock. Juraría que cuando se fue a dormir, su habitación estaba impecable, y ahora mismo, la idea de haber conseguido entrar, le parecía imposible. Había pasado otra vez, alguien había entrado a su habitación a desordenarlo todo, y lo peor era ¡que él había estado dentro! Echó un vistazo alrededor para comprobar qué se habían llevado esta vez. Si resultaba ser su ropa interior usada, llamaría a la policía.
Después de un buen rato dando vueltas por la habitación, tropezó con una caja de zapatos boca abajo. Era la caja de las últimas zapatillas horrendas que le había mandado su madre. Se las había puesto una sola vez cuando fue de visita y nunca más. Su madre tenía un gusto muy peculiar, lo que hacía que Eriol escondiera todas las fotos de cuando era pequeño. Levantó la caja y arqueó las cejas al comprobar que estaba vacía. Pensó que esta vez tendría que darle las gracias al psicópata que se estuviera encargando de aquello. Se acercó a la almohada, recordando que allí había encontrado la nota la vez anterior, y la levantó. Allí debajo, en otro sobre rosa, exactamente igual que el otro, había una foto de él arrinconando a Daidouji en la fiesta de la noche anterior. Lo primero que su astuta mente de detective se preguntó, fue que dónde habría conseguido imprimir esa foto un sábado tan temprano. Después, al fijarse mejor en la imagen, un sonrojo cubrió sus mejillas al recordar la escena. Aquello había sido tan inesperado como excitante. Él no había planeado ser tan borde y directo con ella, pero al parecer, esa sinceridad con sus defectos, le había parecido un buen motivo para besarlo. Estaba taaan confundido. Desde que la conocía la había temido, era algo así como la reina del hielo, por eso no fue hasta anoche después de unos margaritas, que se atrevió a hablarle así. No creía que fuera una técnica universal que fuera a funcionar en cualquier momento, pero como cualquier científico, tendría que recurrir al método de ensayo y error.
Después de más o menos una hora más en la cama de Li, hablando de cosas tontas e historias del primer año de él, Sakura por fin volvió a su habitación y se preparó para recibir a sus padres. Estaba más tranquila sabiendo que la gente no andaría desnuda por los pasillos o disfrazados y haciendo barbaridades.
Tras una ducha y un buen rato escogiendo qué ponerse, Sakura se apresuró para llegar a tiempo a la entrada del campus donde había quedado con sus padres. Los vio a lo lejos y su madre, tan propio de ella, comenzó a agitar los brazos en el aire como si hubiera alguna posibilidad de que no la hubiera visto. Sus padres eran una pareja peculiar, su padre, un hombre serio pero amable, claramente mayor que su mujer, siempre llevando traje y corbata, parecía aún más serio y mayor cuando Nadeshiko estaba a su lado. Aunque su rostro dejaba ver que ya no era una chiquilla, su personalidad y llamativa forma de vestir solía confundir a quienes la veían por primera vez. Estaba llena de vida, de eso no cabía duda, y aún a su edad, levantaba miradas por donde quiera que fuese. Lástima que ella no hubiera heredado esas cualidades, pensaba Sakura.
Se acercó a sus padres corriendo y les dio un fuerte abrazo a los dos.
- ¡Sakura! ¡Cómo has crecido!
Su madre tenía un poder especial para exagerar con respecto a todo.
- Mamá, solo hace un mes que me fui de casa
- Ay, cariño, no me lo recuerdes, me he pasado tantos días llorando al ver tu habitación vacía..
Su madre se llevó la mano a la frente en un gesto excesivamente dramático, mientras su padre por detrás negaba con la cabeza haciéndole saber que eso no era cierto. Sakura suspiró, nunca iba a cambiar.
- Bueno cariño, ¿por dónde empezamos la visita? - preguntó su padre para llevar la atención a otro punto
- Pues podría enseñaros donde vivo
- ¿Vamos a conocer a tus amigos? ¿Y a tu novio? ¿Vamos a conocer a tu novio?
Sakura miró a su madre sin saber qué decir, a veces la agobiaba tanto con sus preguntas que su cerebro se bloqueaba y no era capaz de decir nada.
- Ehh..yo.. no.
- ¿Qué quieres decir con eso hija?
Sakura sacudió la cabeza para que sus neuronas volvieran a hacer contacto y emprendió la marcha hacia la residencia.
- A ver mamá, solo llevo aquí un mes, no tengo aún muchos amigos, y por supuesto, no tengo novio, así que relájate.
- Pero eso no puede ser Sakura, eres guapísima!
- Nadeshiko, ¿se te ha ocurrido pensar que a lo mejor Sakura tampoco quiere tener novio?
Sus padres se complementaban sin duda, gracias a eso había sido más fácil para ella sobrevivir. Sakura les mostró su habitación, la residencia, el edificio donde daba clases y cuando no hubo mucho más que ver, decidieron tomar algo en el único bar del campus.
- Sakura, este sitio es muy... ¿cómo decirlo?
Su madre miraba alrededor como buscando una palabra que denotara su desagrado pero que no ofendiera a su hija. Obviamente el bar no era una muestra de elegancia y clase, puesto que era un bar de estudiantes, y su madre siempre había tenido algún problema con las cosas no-elegantes...
- ¡Pintoresco!
Así las llamaba ella.
- Muy bien mamá. ¿Sabes? A mí tampoco me encanta, pero es lo único que hay.
Sus padres tomaron asiento y ella se fue a la barra a ordenar unas bebidas.
- Hola Kinomoto, cuánto tiempo
Solo escuchar su voz y recordar que se había despertado en su cama, la hizo sonrojarse.
- Ho-hola Li
- ¿Estás con tus padres?
- Si, ya han visto todo el campus prácticamente...
- ¡Sakura! He olvidado darte dinero, no pensarías pagar tú por las bebidas de tus padres ¿no?
Su madre rió como una loca hasta que reparó en la presencia del chico.
- Vaya, estabais hablando y yo he interrumpido, qué vergüenza..
- No, mamá, está bien. Es solo un amigo. Li, esta es mi madre, Nadeshiko. Mamá, este es Li, vive en la habitación de al lado.
Nadeshiko mostró su mejor sonrisa como cada vez que veía a un posible pretendiente para su hija y le extendió la mano.
- Encantado, señora Kinomoto
Li estrechó su mano mientras la miraba con una sonrisa que parecía... ¿de coqueteo? ¿Li estaba ligando con su madre? ¡Y delante suya! Esto había que pararlo.
- Bueno, es suficiente. Ya están aquí las bebidas.
- Oye Li, ¿por qué no te sientas con nosotros? - dijo su madre – todavía no hemos conocido a ningún amigo de Sakura
- No creo que Li tenga interés en.. - intentó la chica
- Oh, no querría ser una molestia
- Claro que no eres una molestia
Nadeshiko guió al chico sonrientemente hasta la mesa que ocupaban. Esta no era una situación que se hubiera planteado en ningún momento. Estaba completamente desconcertada, sus padres conocían a todos sus amigos, pero esto era.. diferente.
- Bueno Li, cuéntanos, ¿qué estudias?
- Estudio medicina, igual que su hija, pero soy un poco mayor que ella – Li no parecía tener ningún problema con estar sentado con sus padres y hablando como si se conocieran de siempre.
- Qué bien, es bueno saber que Sakura tiene alguien que le puede ayudar – comentó su padre
- Oh no creo Kinomoto vaya a necesitar ninguna ayuda, es una chica lista – dijo Li tocándole la cabeza como si de un buen perrito se tratara.
- Bueno, nos ha contado que hay algo que no le está yendo tan bien – su madre la miró mientras hacía memoria para recordar el nombre de la asignatura y Sakura rezó para que se callara y cambiara súbitamente de tema. Odiaba tener que pedir ayuda a alguien. - Bio.. bioalgo ¿cómo era Sakura? Oh, si, ¡bioestadística!
- ¿En serio? - inquirió Li mirándola un poco sorprendido – No me habías dicho nada, si quieres puedo ayudarte, no es por presumir, pero se me da bastante bien.
- ¿Harías eso por ella? ¿Serías su profesor particular?
Sakura tenía la sensación de que ella había dejado de importar en esa conversación hacía mucho.
- De verdad, no necesito ayuda, solo tengo que prestar un poco más de atención en clase...
- Pero Sakura – interrumpió su padre – este chico está dispuesto a ayudarte y antes nos has dicho que no te enteras de nada
¿De verdad esto estaba pasando?
- No te preocupes Kinomoto, no me molesta ayudarte, además estamos tan cerca que ni siquiera tendré que moverme para quedar contigo.
- Por supuesto te pagaremos Li, no creas que somos unos aprovechados – dijo su madre
- No es necesario, señora Kinomoto, de verdad que no.
- Claro que si, vas a invertir tu tiempo en enseñar a nuestra hija, eso necesita una recompensa.
Sakura no supo como tomarse eso último. Después de un rato ''discutiendo'' sobre el tema, Shaoran finalmente se vio obligado a aceptar que le dieran algo de dinero cada mes por ayudar a Sakura. Una hora y varios refrescos después, los padres de Sakura se volvieron a casa, su padre tranquilo sabiendo que aprobaría todo y su madre encantada por haberle conseguido algo así como una cita, pero dos días por semana.
- Siento haberme metido Kinomoto, pero no sé decirle que no a una mujer – bromeó él
- Ya, por eso ahora tienes que evitar a Tomoyo a toda costa
Él rió y se echó hacia atrás en el sofá al que se habían trasladado cuando los padres de ella hubieron dejado el bar. La tarde no había estado tan mal al fin y al cabo, su madre no había parado de hacerle preguntas mas o menos discretas al chico, pero él había respondido amablemente a todo. De hecho, le había servido para saber un poco más sobre él.
- Sabes que no tienes que ayudarme con bioestadística de verdad ¿no? Mis padres son muy exagerados
- Oye, le he prometido a la Sra. Kinomoto que voy a ayudarte, así que mañana lunes, te espero en mi habitación a las nueve de la noche, sin falta.
- ¿Tan tarde?
- Tengo prácticas hasta las ocho, luego necesito un tiempo para ducharme y cenar algo
- Está bien... pero sigo pensando que no es necesario
- Oye – la miró seriamente – si el problema es que no quieres pasar más tiempo conmigo, me lo puedes decir, no me voy a ofender
- ¡No! No es eso, de verdad, siento haberte hecho pensar algo así, es solo que..
Paró de hablar cuando escuchó su risa.
- ¿De qué te ríes idiota?
- Eres un encanto Kinomoto
Él la miraba con una sonrisa tierna que podría haberla derretido si no fuera porque ella no sentía ese tipo de cosas por Li ¿verdad?
- ¿Qué hora es? - quiso cambiar de tema para evitar el silencio que se estaba formando entre ellos
- Son casi las nueve
Cuando la vio hacer amago de levantarse, pensó que debería haberle dicho que no tenía reloj. La verdad es que se sentía muy cómodo con ella y no tenía ganas de que acabara el día tan pronto.
- Oye es sábado, así que... no sé, no creo que me vaya a la cama muy pronto, pero tampoco me apetece salir por ahí. - él miró distraídamente al suelo, porque no podía dejarla ver la vergüenza que le estaba dando preguntarle eso. Más tarde tendría que darse un par de cabezazos contra la pared por eso mismo. - ¿Quieres pedir unas pizzas y ver una peli? Si no tienes planes, claro, y ya sé que no es una idea muy...
- Me encantaría – interrumpió ella. Dándose cuenta de lo desesperado que podría haber sonado aquello, decidió rectificar un poco – Me vendrá bien tener una excusa para cuando Tomoyo me llame e intente convencerme para ir a otra fiesta.
- Ah, bien
Para dejar las cosas claras, no es como si cuando ella dijo que sí él hubiera sentido cosquillitas en ninguna parte de su cuerpo y luego al escuchar que sería una buena excusa, las cosquillas se hubieran convertido en una especie de zumbido molesto en su oído. Eso no pasó, porque eso significaría algo muy inconveniente. Lo único que pasó, y Shaoran se repetía una y otra vez como un mantra, es que a nadie le gustaba ser una excusa ¿verdad? Aunque de todas formas no debería importarle porque él solo quería comer pizza y no le gustaba comer pizza a solas.
Tomoyo había pasado una mañana singular. Singular era la única palabra que encontraba para definirla. Cuando sus padres llegaron al campus, el primer error de Tomoyo fue enseñarles la residencia. Su madre, con su olfato de perro de caza, se acercó a una de las neveras de la cocina común y como si fuera de su propia casa, sacó una botella de vino blanco y se sirvió una copa. Su padre, al ver esto, consultó su reloj y por alguna razón le pareció buena hora para sacar su petaca de whisky.
- ¿En serio? - inquirió Tomoyo incrédula
- Hija, creía que esto era una residencia de estudiantes, no de ancianos ¿dónde está la fiesta? - dijo su madre balanceando en vino dentro de su copa
- Cuando yo era estudiante, nadie iba a clase sin tomar la primera copa, ¡desayunábamos con cerveza! Esos si que eran buenos tiempos... - su padre la miró de arriba abajo – Mírate, limpia, bien vestida, peinada y sobria un sábado por la mañana. Tomoyo, creo que no te hemos educado para esto, creo que no exagero cuando digo que estamos.. ligeramente decepcionados contigo.
Tomoyo abrió la boca para decir algo, pero sus padres pronto habían salido por la puerta de la cocina en busca de ''la fiesta''. Por cosas como esta es por las que Tomoyo nunca había dejado que ninguno de sus amigos conociera a sus padres. No es que fueran alcohólicos (aunque quizás un poco sí ¿no?), pero tenían la idea de ''la fiesta'' muy idealizada. O eso, o ella era adoptada y por eso no tenían nada en común.
Estaba en su habitación preparándose para salir. Aún no tenía ningún plan pero no le cabía duda de que, en breve, los planes vendrían a ella. No es que de pronto fuera súper popular, pero con el paso de las semanas, y algunos numeritos de Sakura borracha, mucha gente se había fijado en ellas, y corría el rumor de que más de una hermandad femenina estaban interesadas en ellas. El problema que veía era el de convencer a Sakura para entrar. Podría hacerlo ella sola, por supuesto, pero en el poco tiempo que llevaba con ella se había dado cuenta de que era una persona muy especial, que sería una buena amiga, y no podía abandonarla, así que tendrían que estar juntas en eso, quiera Sakura o no.
Tal y como ella predijo, pronto escuchó el sonido de unos nudillos contra su puerta. Cuatro golpes rápidos, seguros. Se levantó y se dirigió a la puerta mientras se peinaba el pelo con las manos. La persona que se encontró al otro lado de la puerta era la última que se esperaba y la que menos quería ver.
- ¿Qué haces aquí, Hiragizawa? - Él la miró sonriente.
- ¿No pensarás salir así verdad?
- ¿De qué hablas?
Él la miró de arriba abajo y alejó la cabeza con un gesto de desagrado.
- ¿De qué colección es esa falda? Seguro que no es ni del año pasado. ¿Y qué le ha pasado a tu pelo? ¿Acaso estás intentando parecerte a Lady Gaga?
¿De qué iba esto? ¿Se presentaba en su habitación simplemente para insultarla? ¿Y por qué con cada cosa que decía parecía más guapo?
- Oye, no sé de qué va esto, pero preferiría que te largaras de aquí... - intentó cerrar la puerta pero él puso un pie en medio justo a tiempo.
- ¿Qué pasa? No puedes soportar un poco de sinceridad a la cara, como se nota que la princesa del reino de las brujas ha vivido en su burbujita de champán toda su vida...
Eriol vio cómo la chica abría la boca para decir algo pero a los dos segundos la cerró rápidamente, lo agarró por el cuello de su camisa y tiró de él para meterlo en la habitación.
- Mira Hiragizawa, no sé de dónde sacas de repente ese valor para hablarme así – le dijo mientras lo empujaba contra la pared – pero por algún motivo me pone muchísimo.
Lo besó con ímpetu, como si le fuera la vida en ello. Pronto estaba tirando de su camisa y él ya había desabrochado todos los botones de la de ella. Andando prácticamente a ciegas y tropezando con los pocos muebles de la habitación, llegaron al borde de la cama. Él se separó un poco de ella, respirando con dificultad mientras la miraba a los ojos.
- No me puedo creer que vayamos a hacer esto
Ella le miró y tras tres segundos en silencio, agitó la cabeza y se separó de él.
- Pero ¿qué me pasa? Estoy tonta. Tengo que salir de aquí.
Eriol la miraba sin entender nada, creía que estaba a un solo paso de meterse en su cama y de repente ella estaba prácticamente abriendo la puerta para salir. ¿Por qué había tenido que abrir su bocaza? Se levantó para ir tras ella pero en el mismo segundo se dio cuenta de que no podía salir de la habitación en esas condiciones. Maldita anatomía masculina.
Shaoran había elegido una película que llevaba mucho queriendo ver pero siempre le había dado vergüenza alquilar estando solo, así que aprovechó el ir con Sakura para coger Crazy, stupid, love de una de las estanterías de la tienda. Sakura se acercó a él cuando había cogido las palomitas y lo miró confundida.
- Me gusta mucho Emma Stone. Es.. guapa. - Dijo él inseguro.
- OK, como quieras.
Pagaron las cosas y se fueron de vuelta a la residencia. Una vez en su habitación, Sakura llamó a la pizzería mientras Shaoran ponía el DVD.
El argumento se iba desarrollando previsiblemente y Sakura empezaba a aburrirse, la pizza se había acabado hacía un buen rato, y después del momento que ella consideró que sería el más interesante de la película (cuando Ryan Gosling se quita la camiseta) Sakura empezó a tamborilear con sus dedos sobre la caja de pizza vacía. Para su sorpresa, Shaoran observaba la pantalla sin perder detalle de la ''acción''.
- Oye me aburro, esta película es un coñazo
- ¿Tú crees..? - preguntó él distraído, sin siquiera mirarla.
- Sí, lo creo – Sakura se puso de pie y lo enfrentó, dando la espalda a la pantalla – vamos a hacer otra cosa, es obvio que al final ellos acaban juntos y el matrimonio vuelve a ser feliz también.
Él la miró con cansancio. De verdad que quería ver el resto de la película, pero su orgullo masculino le impedía insistir más en ello.
- En fin – dijo mientras se echaba atrás en el sofá - ¿qué quieres hacer?
Ella se sentó en el suelo frente a él y pensó por unos segundos.
- ¡Vamos a jugar a verdad o atrevimiento! - exclamó con una gran sonrisa
- ¿En serio Kinomoto? ¿Que edad tienes?
- Oh venga, ya sé que es muy infantil, pero también es divertido. ¡Empiezo yo! - Él rodó los ojos pensando si sería muy tarde para echarse atrás en lo de ser amigos – Elijo verdad
La miró desde arriba y su expresión era realmente graciosa, tenía una mirada expectante, como la de un perrito que espera una galleta.
- A ver... no sé, no se me ocurre nada
- Venga Li, lo que sea, cualquier cosa
- ¿Cualquier cosa?
- Si, es lo bueno de tener más de 15 años, podemos pasar directamente a las preguntas interesantes
- Me cuesta creer que pueda haber algo interesante en este juego...
Ella le golpeó en la pantorrilla y le dio una mirada de impaciencia.
- Vale, vale. A ver... ¿cuándo fue la última vez que echaste un polvo?
La chica se sonrojó un poco, pero se esforzó por no parecer avergonzada. Sacudió la cabeza y contestó con un tono de voz un poco más agudo de lo normal.
- Unos... 8 meses
- ¿Qué?
- ¡Nada de explicaciones! Te toca ¿verdad o atrevimiento?
- 8 meses son.. - se calló cuando ella volvió a golpearlo en la pantorrilla – Eso duele. En fin, elijo verdad.
- Bien, dime, ¿por qué querías ver esta película?
- Ya te he dicho que...
- No, estamos jugando, has elegido verdad, dime LA verdad.
Él la miró y por un segundo sintió miedo al pensar que Sakura podía saber cuando mentía. Tragó saliva y suspiró.
- Digamos que... tengo algo, no sé, supongo que es admiración o algo así por... Ryan Gosling.
Sakura lo miró con los ojos como platos. Por algún motivo, esa revelación le resultaba extrañamente adorable.
- Wow
- Cállate. ¿Verdad o atrevimiento?
- Verdad
- ¿Sueles tocarte?
- ¿Por qué quieres saber eso? - esta vez no había podido evitarlo, su cara se había puesto rojísima
- Tú misma has dicho que nada de explicaciones, y tú has elegido este juego, tienes que cumplir – dijo él con una sonrisa. Al final le estaba resultando más divertido de lo que pensó.
- En fin – ella suspiró y agachó la mirada – puede que... una vez a la semana.
Respondió y se mordió el labio. Shaoran tuvo la sensación de que alguien había encendido la calefacción del cuarto. Sacudió la cabeza por un segundo.
- Vale, me toca. Elijo verdad otra vez. Y se buena.
Ella lo miró aun algo avergonzada y se tocó los labios mientras pensaba. Una idea cruzó por su cabeza.
- ¿Crees que soy guapa?
- Claro
- ¿De verdad?
- He elegido verdad, osea que lo que he dicho es cierto. Sakura, eres guapa, deja ya esos complejos estúpidos
- Pero no lo dices en serio, sólo quieres hacerme sentir bien...
- Cállate y elige
- Pero yo...
- Elige atrevimiento – le dijo él muy seriamente. La miraba con impaciencia, estaba harto de ese rollo de sus complejos y pretendía terminar con eso de una vez, incluso si para ello tenía que meterse donde no le llamaban.
- ¿Por qué?
- Hazme caso - ¿y qué pasaba si ella no respondía como esperaba? Nunca se había planteado la posibilidad, pero ya era tarde.
- Está bien, elijo atrevimiento – dijo ella suspirando
- Bésame
Hubo un momento de silencio. Sakura había abierto mucho la boca pero las palabras no salían. ¿A qué venía eso? ¿Y qué planeaba hacer? ¿Quería ella besarlo? ''Venga ya Sakura, ¿a quién quieres engañar? No es que esté fuera de tu liga, es que practica otro deporte distinto'' La voz de su conciencia siempre tan amable.
- Yo... - quiso decir algo pero solo pudo asentir con la cabeza a un intento de comunicarle que le parecía bien la idea y que lo iba a hacer. En cuanto pudiera recuperar la coordinación.
Él tiró de una de sus muñecas para hacerla levantarse y después se echó atrás en el sofá.
- ¿Pero te vas a quedar ahí sin más? - preguntó Sakura.
- Te he dicho que me beses, no que nos besemos. Es tu prenda – sonrió él
La chica tomó todo el aire que sus pulmones pudieron almacenar. Una vez algo más relajada, por así decirlo, se acercó al sofá y clavó una rodilla a un lado y la otra entre las piernas de él. Respiró profundamente otra vez y se inclinó un poco poniendo las manos sobre sus hombros. La sensación de los músculos firmes bajo sus manos la hizo temblar ligeramente. Él la miró a la cara con una mueca burlona, se estaba tardando demasiado.
- Oye, si te doy asco no tienes por qué hacerlo
¿Asco? ¿En serio? Ella negó con su cabeza y se acomodó para quedar un poco más cerca de él. Movió una de sus manos y la llevó a la mejilla del chico, acercó su rostro al suyo y pensando en las pocas posibilidades que había de repetir ese momento, se permitió dejarse llevar un poco y disfrutarlo. Rozó su nariz con la de él y después sus labios mientras con un dedo le acariciaba la mejilla. Sonrió cuando rozó la comisura de sus labios y poco después lo besó. Simplemente presionó sus labios suavemente contra los suyos, que eran sorprendentemente cálidos y suaves. Tras unos segundos, se separó unos centímetros de su boca, dispuesta alejarse, irse a su habitación y darse una ducha helada, por eso le tomó por sorpresa cuando sintió la mano de él en su nuca atrayéndola otra vez hacia él. Esta vez él la besó a ella, y no perdió tiempo ninguno en profundizar el beso mordiendo suavemente su labio inferior para abrirse paso. ¿Eso estaba pasando? Ella intentaba responderle y no perder el ritmo, pero el calor estaba empezando a subir desde su vientre y amenazaba con llegar a su cerebro donde abrasaría sus neuronas.
Shaoran no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. En un principio su plan había sido hacerla darle un beso, para demostrarle que si de verdad fuera tan horrible como ella pensaba, él jamás le habría pedido eso. Pero desde que se inclinó sobre él acariciando su mejilla, hasta ese simple contacto tan inocente pero tan excitante a la vez, supo que su plan se quedaba corto. Sus labios eran tremendamente tiernos y la calidez de su boca le impedía soltarla.
Abrió los ojos con sorpresa cuando sintió cómo él le agarró una de sus piernas para ponerla a su costado y dejarla a horcajadas sobre él. Con las manos en sus caderas tiró de ella para que no quedara nada de espacio entre los dos. Cerró los ojos con un suspiro cuando notó los labios de él bajar por su cuello muy despacio, pero volvió a abrirlos cuando de repente no notó nada más, a parte de un frío inexplicable en su cuello. Frente a ella, los ojos marrones de Shaoran la miraban con súplica mientras sus manos intentaban colarse por debajo de su falda.
- ¿Por qué paras? ¿He hecho algo mal? Es imposible porque no he hecho nada, literalmente...
- Kinomoto – la interrumpió él – solo quiero que pienses por un segundo si estás cómoda con esto
- Es difícil pensar cuando no distingo los latidos de mi corazón de los del tuyo... y también con tus manos en mi trasero – dijo ella aun con la respiración agitada. Él se mordió el labio y cambió las manos de sitio lentamente – Tampoco entiendo muy bien lo que está pasando
- Yo tampoco, mi plan no era este... no sé qué me pasa
- Bueno – dijo ella pensativa – en otro momento de mi vida habría pensado que te gusto, pero ahora mismo...
- ¿Aun sigues con eso? ¿Crees que hago esto con cualquiera? ¿Sin criterio ninguno?
- No lo sé.. - dijo ella bajando la cabeza
- ¿No lo sabes?
Su tono había cambiado a uno más serio. Parecía que empezaba a molestarle. Sakura se removió un poco para intentar quitarse de encima, no le gustaba por dónde empezaban a ir las cosas así que sería mejor dejarlo ahí.
- ¿A dónde crees que vas? - dijo él mientras sujetaba firmemente sus muslos – no hemos terminado esta... conversación.
- ¿No podemos hablar en una postura normal?
- No, porque sucede que me está resultado excesivamente agradable tenerte encima, ¿algún problema?
Ella se sonrojó bastante. ¿A qué venía ese cambio de actitud? La miraba con un gesto de superioridad que no lograba entender.
- Escucha esto Kinomoto. Sé que va a ser difícil, que probablemente tenga que usar métodos que ningún psicólogo está capacitado a ofrecer y que me vas a enfadar muchas veces. Pero voy a hacer que te olvides de esos estúpidos complejos tuyos, lo acabo de decidir
Sakura lo miró sorprendida, todo aquello tenía poco o ningún sentido, pero era bastante agradable.
- Y ¿cómo piensas hacer eso?
- Demostrándote que todo lo malo que piensas de ti, no son más que alucinaciones tuyas
- Y vas a demostrar eso con...
Él volvió a atraer su rostro sujetándola por la nuca y la besó de la manera más suave y excitante que había probado nunca. Se separó de ella y la miró a los ojos mientras alzaba un poco las caderas.
Con pruebas Kinomoto, con pruebas.
La cara de Sakura se encendió como una luz de Navidad cuando notó entre sus piernas a qué se refería con ''pruebas''. ¿No se suponía que ella había venido a estudiar?
N/A:
Perdón por las faltas o por cosas sin sentido que pueda haber por ahí, son las 3 de la mañana y estoy demasiado cansada para un spell check en condiciones, y si no actualizo ahora no lo haré nunca! Bueno, todo esto del final ha sido un poco de sorpresa para mi también, pero tenía ganas de leer algo bonito y nadie actualiza desde hace meses, así que.. ay, seguro que nada de lo que estoy diciendo tiene sentido, lo siento jajaja
En fin, probablemente mañana contestaré a todos sus reviews y puede que edite para contestar a los reviews de personitas sin cuenta a los que no puedo responderles por privado.
Os quiero, mucho, no tanto como a Ryan Gosling, pero mucho de verdad. Estoy borracha de amor. Os quiero. Os quiero un montón. Amor. Os mando amor. Feliz día. Amor. Galletas. Gatos. Besos.
