Los personajes no me pertenecen. Nada, me pertenese nisiquiera mi corazon:por que amo asta con el alma ah.. es un secreto. Jijij :s aquí les dejo un nuevo cap.
Conociendo al Príncipe.
—Podrías… alejarte de mi hermano.— sugirió, escondiendo su ira.
Arturo, simplemente se encogió de hombros, mientras apretaba un poco mas el agarre que tenia en Gaius.
—Podría…
— ¡Maldito bastar...—grito irritado Merlín.
— ¡Oye! Niñote — lo corto Arturo antes de que diga algo que de por si, lamentaría. Por que de seguro lo golpearía. Nadie le hablaba así menos un niñato — Cuidadito, con lo que suelta esa bocaza — Ver como reaccionaba. El seño fruncido del pequeño mas los dientes apretados. Concluyo, que odiaba que le llamen niño o cualquier cosa que se le parezca. Deslizo una sonrisa sutil mientras soltaba a Gaius de una manera nada sutil, como era de esperarse de quien lo conociera, e intento ponerse de pie para ir asta el pequeñín.
Con un pie aun en el sillón y el otro al fin, en el suelo. Se movió hacia adelante sintiendo un pequeño mareo, intento enfocar su vista al frente notando como el pequeñín se trasformaba en dos pequeñines y luego tres.—Suelo ser muy vengativo y te aseee...guró q-que — Intento. fallidamente. Esconder, su malestar pero su cuerpo no se lo permitió — y-yo te a-are trag…— No pudo seguir con lo que estaba por decir .por qué, el piso se le estaba moviendo o quizás eran las piernas que se le habían aflojado, otra vez le estaba sucediendo. Sus ojos se cerraron y por inercia su otro pie salio del sillón para plantarse en el suelo, ya de pie algo tambaleado, movió sus manos buscando soporte, su cuerpo empezó a derrumbarse y, espero con resignación el golpe de gracia. al caer sobre la alfombra o estampar su cabeza sobre la pequeña mesita ratona hecha de madera y vidrio, lo cual. Podría ser fatal. Seria patético morir o accidentarse así, para alguien de su nivel. Quizás; Estaba siendo exagerado pero era un actor y ellos siempre eran bastante extravagantes. Preferiría mil veces morir en una bañera con una tostadora en las manos o lanzándose de un séptimo piso, mirando el caer de la tarde por ultima vez. (les dije que era exagerado).
Por suerte para él; "El pequeñín" alias "Te salve carbón" o "Me debes una, imbesil"
Se dio cuenta al acto y, con sus buenos reflejos lo sujeto colocando su frente sobre su pecho y una de sus piernas entre medio de las zullas .aunque. Merlín, casi cae de espaldas al suelo por el peso, dado que él era mas flacucho y el cuerpo de Arturo mucho mas grande.
Merlín se sobre salto y, sin recato se acerco a la oreja de Arturo que aun estaba algo inconciente alcanzando a notar como merlín olfateaba sobre su oreja y arrugaba el ceño. A lo que Arturo pensó "oye, me baño dos veces al día y, mi colonia es -Excalibur- mejor que la que tiene Antonio banderas".
Lastima. No podía hablar sentía la garganta seca y un calor interno quemándolo poco a poco , noto como una gota de sudor caía lentamente por su frente… solo pudo cerrar sus ojos, pero entonces unos cachetazos en el rostro lo despertaron y casi asesino con la mirada al niño que lo tenia en sus brazos, aun estaban en el suelo. Vio como Gaius le daba algo al niñote. Un frasco.;transparente que parecía tener hojas de plantas dentro. que se lucían, con un extraño liquido azul y, este al tomarlo entre sus manos y olerlo, asistía con la cabeza aprobándolo. Entonces, noto como le levanto su cabeza con el brazo y le hacia beber de aquel extraño frasco azul. Olía mal. Espantosa mente mal si el pequeñín hubiera aflojado el agarre de seguro movía la cara y lanzaba todo lo que había comido en el almuerzo, por que… eso era asqueroso.
Extrañamente, no pasaron ni cinco minutos cuando sintió que su cuerpo volvía a su temperatura normal y la boca ya no la sentía para nada seca. Como, si nunca se hubiera desmallado.
Ninguno de los hermanos dijo lo que le dieron a beber. Mas, se inventaron que era un remedio casero y, evitaron nombrar algún ingrediente de ese asqueroso brebaje.
Apresar de ello la situación se volvió mas relajante. Aunque, temía que su amigo le preguntara que le había pasado… puesto, que ni el lo sabia. Gaius, no dijo nada pero el otro… era un tema aparte.
Los tres estaban sentados en aquella mesa redonda, por lo cual .Arturo. Estaba, tan cerca de Emris como de Gaius.
Emris había querido irse mas de una vez, pero su hermano le advirtió que si no respetaba la visita. No, saldría ni esa noche ni en las próximas 15 luna llenas . A lo que Arturo acoto que posiblemente sea un niño lobo y, Emris refuto que desearía serlo para poder volverlo despojo humano con sus propias garras . A lo que Arturo trago en seco y le sonrío por tercera vez en aquella tarde. Por lo cual tubo que aceptar quedarse. No por la sonrisa de Arturo… —¡CLARO QUE NO!—Si, no por que quería cumplir con su trabajo nocturno.
Arturo noto como "El pequeñín" se le quedaba mirando de una extraña manera, mas de una vez. Pero no dijo nada.
Una hora después sintiéndose en perfectas condiciones y notando como a pesar de las miraditas era ignorado olímpicamente por el menor, decidió despedirse y… Aunque, su amigo le aconsejo irse en taxi este se negó diciendo qué no dejaría a "su… amor… leona, sola en la calle". A lo que merlín alzó las cejas, formando una pequeña mueca en los labios para luego preguntarle — ¿Has dejado a tu pobre novia .sola. esperándote todo este tiempo… mientras te tirabas a mi hermano? — Gaius: grito un ¡Emris! a todo estruendo. Totalmente abochornado. —No — Arturo se rió luego de negar. provocando la extrañeza en Gaius, quien hacia tiempo no veía a Arturo reír sin una pizca de falsedad… como su hermano .ahora. hacia… suspiro y miro a Emris de reojo sin poder evitarlo. — Devi imaginarlo. Un crío como tú nunca entiende.
Emris arrugo el ceño y gruño ante lo dicho. Arturo se le acerco y le dio un par de coscorrones en la cabeza como si fueran conocidos de toda la vida. Algo que perturbo a ambos al notarse tan cerca, Emris quito la mano del otro bruscamente y añadió un "no me toques" nada amistoso. Mientras Gaius se sonreía de lo lindo tras el comportamiento tan aniñado por parte de ambos — No te pongas en plan celoso, Cuando dije; "Mi amor leona" me refería a mi moto Yamaha YZF R1—aprovechando que Gaius se había levantado a atender un llamado agrego en vos baja y muy cerca del oído de el pequeño. — Cuando, quieras te llevo a dar una vuelta.— la manera sugerente y la forma en que Arturo movía su lengua, le hicieron sonrojar sin poder evitarlo. Mas aun cuando al alejarlo con un manotazo en el hombro este le guiño un ojo, su corazón empezó a palpitar mas rápido y supuso que era por la incomodidad de tenerle cerca. Casi besa los pies de su hermano cuando lo vio acercarse de nuevo asta ellos. Mientras menos estuvieran a solas, mejor.
Algo reticente al principio. Arturo, decidió dejar a los hermanitos a solas. El joven "Emrys" tenia, qué recibir malas noticias… O eso creía él… Aunque, le hubiera fascinado ver la carita qué pondría él pequeñín al saberlo su niñero. No tubo de otra, qué negarse a quedarse a cenar y, marcharse de mala gana.
Saliendo de la imponente casona que iba dejando atrás, Arturo estuvo tentado a girar y volver sobre sus pies. No supo explicarse el por qué. Solo, sintió un extraño deseo de conocer un poco mas a fondo, a aquel muchacho nuevo en su vida.
— ¡Que rayos! No. no puedo quedarme.— pensó
Levanto su pie de la acera y monto su moto, al tomar el casco dudo un instante .giro. Su rostro, Apenas sobre el hombro y, miro a su amigo que se hallaba aun parado en la puerta regalándole una sonrisa y moviendo su mano con cortesía, despidiéndose. Suspiro, con los ojos cerrados colocándose el casco y, con resignación, arranco su moto. Pensando en que Tenia, demasiados asuntos que atender y, proyectos que planear. — Ni modo. Arthur, de todas formas tendrás tiempo para fastidiar al enano. — Sonrió con malicia. Ya, en la carretera. Mientras, aceleraba para llegar a tiempo a su primer compromiso.
Tras despedir a su amigo en la puerta de su casa, cerro esta con cautela, apoyando su frente en la misma. Deslumbrando. Sus, cabellos rubios con aquel blanco de la madera.
— ¿Tenemos problemas, verdad? — Pregunto. parsimonioso, tanto que parecía quedarse dormido de pie. No espero a que su hermano girara para demostrarle, como aquél semblante tranquilo y, amable. se había borrado. para, trasformarse en uno de total preocupación.
— Lo notaste.— No fue pregunta, solo lo afirmo soltando una imperceptible sonrisa.
— Fue imposible no hacerlo. Apestaba.—sentencio cambiando su semblante a uno de completo asco. — Eso fue una maldición.
—Y no ah sido la única, ni sera la ultima...— Gaius, se alejo de la puerta y camino acercándose lentamente a su hermano menor pasando unos centímetros. Casi, tocándose hombro con hombro, cuando en tono bajo: suplico como nunca lo había hecho: *" por favor; hermano, necesita tu ayuda." —Sus pupilas buscaron las de su hermano. Así de reojo, Se miraron con intensidad, antes qué el mayor dijera algo mas el azabache negó, moviendo suavemente su cabeza.
— No puedo hacerlo.— musito.
—¿Por qué, no? —lo tomo de los hombros y lo puso frente a el de un solo giro—E-Es nuestro don.
—Maldición. — replico.
—¡Hermano!— Se acerco un poco mas, con el rostro lleno de suplica y desconcierto, por su negación.—Alguien quiere matarlo, tenemos que ayudarlo. — Noto la mirada de molestia de su hermano. relajo el agarre que aun tenia en sus hombros
—Prometí; nunca mas volver a usarla.
—No te pido que uses tu magia. — relajo sus hombros y sujeto con su mano su quijada. — El brebaje anulo el hechizo, un minuto mas y su corazón se hubiese detenido.
—Por que no puedes hacerlo tu… Acaso, no has localizado de quien provienen esos ataques.
—Lo intente.— bajo la mirada al suelo, consternado.—nada funciona. Emris, papa te lo dijo; Es tu destino, el protegerle. nuestras familias…
—¡No.! —Corto lo que fuera que iba a decir.— Como, tu me dijiste una vez, "El destino de uno, solo uno lo escribe" o esas palabras solo funcionan, cuando tu las dices. —Se giro y emprendió su camino hacia su cuarto.
— Conócelo un poco y luego decides.— Pidió. Mientra les seguía hacia las escaleras —Si lo haces. —apretó sus dientes con aprensión.— romperé mi compromiso.
—¡wow!...Debes estar desesperado para hacer eso... — Gaius lo miro sorprendido no espero que contestara con aquel tono tan bromista y poco serio. . Donde estaba su pequeño hermanito.
—Pero…
—Pero… No necesito que lo hagas. —Sonrio, con los ojos cerrados y los puños apretados.— tenme algo de respeto.
—la tengo — Se molesto.—Solo, crei q-que aun la amabas.
—Sonrío falsamente.— Ah.. ¡Ya vez! la mala yerba se corta rápido. Te escogió a ti no me interesa tener a alguien que me hace a un lado. — suspiro, odiaba ser tan débil.— De acuerdo. are lo que pueda, pero no usare mi magia.
—Pero no dejes a Freya, eso… no hará falta.—comento sin pensar. Pues, hacia tiempo que no decía su nombre en voz alta.— Aunque, no se como piensas que le ayudare.
— No te preocupes ¡Ya tengo un plan! —sonrío autosuficiente.
Al otro día.
Traicionado.
Así se sentía, total y plenamente traicionado por su… ya no tan preciado hermano y, es que… ¡qué carajos! se le pasaba por la cabeza a Gaius, como para dejarlo en manos de…-ya le daban escalofríos. -Dejarlo a cuidado de semejante bazofia humana, por que lo sentía. Podía sentir claramente la mirada penetrante que casi le traspasaba la nuca y descubría aquel pequeño lunar que escondía debajo de su cabello.
Ese tipo lo miraba de reojo. Con, demasiada atención y no podía relajarse ni un e pise de segundos.
—¿A donde vamos? —escucho un uhmm —¿Dónde queda tu casa?— pregunto, tenia que relajarse un poco.
—Um
—¿llegaremos pronto?—
—uhmm
—tic nervioso.—uhmm, uhmm. Podrías, decir algo mas que hummm ¡maldito seas!
— ¡No me grites y deja de respirar acabas el aire puro que ahí dentro del carro!.
—¡Maldito hijo de tu...— Emris se quedo sin habla cuando Arthur soltó una de sus manos del manubrio, lo tomo de la nuca y lo jalo asta quedar boca con boca Emris estaba con los ojos como platos sin poder reaccionar. Mientras sus manos se movían graciosamente sin saber que hacer, si soltarse de un empujón o golpearlo, cuando noto como este usaba su lengua en automático la mordió y lo alejo intentando tomar aire. Lo escucho maldecir y tocarse la lengua que al parecer le ardía.
—¡Nunca!— bramo enojado —¡nunca! Y óyeme bien, menciones a mi madre o cualquier pariente aunque sea en un insulto, te quedo claro.— Merlín solo pudo asistir mecánicamente. Sin poder recordar que debía mandarlo mas qué a la madre patria, por la manera en que le había besado. Pero… siendo sincero como podía reclamar algo que había sido dado tan.. Pero tan. bien. Debía admitir el tipo tenia buenos labios.
Arturo bajo del coche estacionado dio la vuelta y, lo jalo fuera del vehiculo con brusquedad a lo que merlín deseo pisarle auque sea el pie en un berrinche. Abrió la puerta trasera del macérate y saco un bolso que Emris traía con algunas pertenecías, se lo lanzo estrepitosamente y le dijo, mientras se colocaba unas gafas oscuras que tenia enganchada en su camisa.— Sube al décimo séptimo piso puerta diecisiete — le lanzo una tarjeta.— Con esto la abres —saco un papel de su bolsillo. —Esa es la contraseña .¡Memorízala!. y quema el papel — dijo mientras se dirigía ala puerta del conductor y, la abría pero antes de entrar volvió a sumergir su cabeza y le señalo. —No el depa, enano, el papel.— Emris no alcanzo a insultarlo por que este ya había subido y así como entro arranco dejando solo polvo y humo a su paso.
— Esto es simplemente ¡genial!.— farfullo molesto. —En la que te metiste, Emris.— Se llevo la mano a los labios y estubo apunto de limpiarselos con la manga. Pero, simplemente suspiro, se giro sobre sus pies y camino adentrandose en aquel lujoso lugar en el que viviria junto al principe de las maldiciones, por un tiempo. —Se dijo —"solo por un tiempo..."
uyyy .si, tendra algo de Junjō Romantica por que ¡los amo! pero no quiero que sea, enteramente sobre Junjō Romanticapor que merlin y arturo tambien son principe y, hechisero. No serian ellos sin un poco de trama al respecto.
Pues... nose que les parese, sinseramente. Espero que les guste. :D
