Los personajes no me pertenecen. Solo la historia. Amen por eso… xd
¿Nuevo hogar, nueva mascota?
"Click" ― Entro en un departamento muy moderno, inigualable en muebles, de hermosos cuadros en las paredes, alfombras rusticas y mucha luz, mucho aire, mucha libertad...― Lanzo el bolso sobre uno de los sillones en medio de la sala. ― Su silbido corto el silencio. ― ¿Cien metros para llegar a la sala? No esta nada mal…
En cuarenta minutos, tenia clases. Simplemente, debía cambiarse y salir corriendo al autobús. ― Ahora, la pregunta es… ¿Cuál, es mi cuarto?
El lugar era enorme; había una escalera que iba a la planta alta… merlín suspiro… solo buscaría un baño se cambiaria y dejaría su bolso por ahí… hasta que el pelmazo que se creía "Rey de roma" le dijera en la noche… "En cuál de los cuartos debía quedarse"
Extrañamente se sintió observado, quizás… ― "El gran Cesar" tuviera cámaras por ahí. ― murmuro mientras tomaba nuevamente el bolso y lo lanzaba sobre su espalda, cargándolo hasta el baño. Deseando sentir el contacto del agua sobre su piel. Si es que lo encontraba… ― Un momento ― Sus ojos se iluminaron haciéndole compañía a una sonrisa perspicaz que se escabullía entre sus finos labios. ― ¿El gran Cesar… tendrá jacuzzi? ― sonrío, sin poder evitarlo.
El gran cesar tenia jacuzzi… y ¡qué jacuzzi! Simplemente sin palabras… un ejercito podría entrar ahí para revolcarse como cerdos. Quizás, exageraba un poco… Se baño y, cambio mientras tarareaba una de sus canciones favoritas. Mucho mas relajado qué nunca.
Salio del jacuzzi con la toalla envolviendo su cintura mientras… Secaba, su cabello con otra mas pequeña. Escucho una especie de gruñido que detuvo sus movimientos. Pero continuo al no volver a oír nada. otro gruñido a su espalda, lo alerto.
Giro lentamente…
Se quedo helado ― hola… ― Dos segundos después merlín se encontraba temblando y atrapado contra la pared de su .momentáneo. nuevo hogar, Cabe aclarar ― li-li-lindo gatito… ― sonrío de lado a la bestia delante de él.
El gato: que le llegaba hasta la cintura. Solo levanto la patita o patota… y saco sus salvajes garras para luego bajarlas cortando el aire. Una amenaza bastante directa.
Mientras asía un ronroneo extraño, como si tuviera un hueso atravesado a la garganta… rogaba que fuera una bola de pelos. Trago. Miro, hacia la puerta de salida. ― Demasiado lejos y según la brisa que viento en mis bajos, estoy desnudo. ― murmuro.
― "Al demonio, mi vida vale más qué un espectáculo publico."
― Pero quizás… ― Susurro, Sin pensarlo mucho. ― levanto lentamente la mano e intento moverla para lograr hacer uno de sus hechizos. Trago nuevamente. El gato se fue acercando con un ligera mirada asesina que a Merlín ― "ábrete" ― Sus ojos se volvieron dorados. Mientras en la planta baja, la heladera estaba siendo abierta mágicamente. ― "Trae aquí centelleos de los cielos, aquello que tanto anhelo."― Otro brillo dorado en sus ojos. El gato que estaba apunto de saltar sobre Merlín vio unas chuletas colgando en el aire, y empezó a saborearse, mientras las olfateaba. Se detuvo y miro a ambos blancos de ataque, fijamente. Ronroneo un par de veces y al fin salto sobre su presa… Merlin, cerro los ojos temiendo que fuera el elegido. Pero al escuchar como unos dientes filosos y puramente blancos, destajaban a sus anchas "la carne" ahora en el suelo. Suspiro, y salio corriendo asía la salida. Para luego bajar las escaleras de dos en dos sujetando la pequeña toalla que le cubría sus partes y, salir huyendo dejando al micifuz solito.
― ¡¿Que clase de animal tiene ese idiota?! ―
Grande y gordo de pelaje anaranjado y negro, con ligeras manchas blancas en su pancita ― Eso parecía un tigre con ojos verdes filosos. ― tenia una mirada de muerte. ― ¡Eso era un tigre!
Abrió la puerta y al abrirla "Arturo" estaba del otro lado tecleando el seguro de la puerta, para ingresar
― ¿Emrys? ¿Qué… ― se le quedo mirando fijamente. Merlín, estaba agitado. El pecho le subía y bajaba… bajaba, igual que las pequeñas gotas de agua que recorrían su piel. de pronto Arturo sintió sed… mucha sed. Giro su cabeza un par de veces como lo hacia con su bebida favorita. Intentando concentrarse ― ¿Qué haces aquí fuera? Así… no te gusto algo? El estudio, tu habitación, la cocina…
― ¿Q-Qué si no me gusto? ― le faltaba el aire. ― levanto las manos pidiendo tiempo. Y luego se enderezo dándole una vista de su pecho tonificado y el iniciar de su…
"ahí madre" ― farfullo Arturo. Trago e hizo un esfuerzo por mirar a los ojos de Emrys.
― ¡Casi me come un tigre! ― grito enojado.
― ¿Ese es el problema? ― Volvió a mirar por debajo del cuello de su nuevo e interesante, acompañante de departamento. ― Si no te come… te como yo…
Emrys, omitió lo dicho por el rubio. ―¡¿Como demonios puedes tener semejante bestia?!― grito exasperado.
Arturo salio de su ensoñación cuando su teléfono sonó.
―Hola. ―Contesto. Pidiendo a merlín a base de señas, que se callara.
―Si.. O si… entiendo. No se preocupe. Me ocupare… OK.
Cuando, Arturo corto le dirigió una mirada molesta a merlín. Aunque realmente fingía, era bueno siendo actor.
―Tranquilo… mi gatito come carne, no huesos. ― lo sujeto del cuello y abrió la puerta metiéndolo a la fuerza.
― ¡Suéltame Patan! ¡suéltame!. ― lo soltó y, Merlin. sintió alivio en su cuerpo. Pero… enseguida lo que sintió fue la falta de piso. Lo había levantado agarrándolo de la cintura. Desde su espalda. Pataleo y pataleo intentando que lo soltara, pero el chico era fuerte ― ¡Que haces inbecil! ¡No entrare ahí!. No me obligaras a quedarme con esa cosa.
―Si a mi gato no le molesta compartir su espacian contigo y tu no eres alérgico a él. Lo cual… cómo no te veo estornudar… ― frunció el ceño. ― Aunque…― lo soltó y, Se le acerco empezando a examinar con la vista a Emrys que daba pasos hacia atrás alejándose de él. ― sus ojos vagaron por casi por todo su cuerpo. De no ser por aquella toalla .pensó. Emrys se sintió estupido cubriéndose con las manos, como una damisela en peligro. Pero la mirada de Arturo lo apenaba como nada lo había hecho jamás… como si esos ojitos claros jamás hubieran existido. Ahora. De un verde oscuro, profundo. Que provocaba que le hormiguee todo el cuerpo.
― ¡¿Qué tanto miras, idiota?!
―Sales… d-desnudo… sin importar que los vecinos te vean en esa facha y ahora te intimida que yo lo haga.― se burlo. ― este es mi departamento ― señalo moviendo sus manos alrededor. ― y tengo el derecho de observar todo lo que este dentro de él. ― señalo a Emrys. ― Captas. ¿oh, te lo dibujo.?― sonrío, al no verlo contestarle pero si mirar nervioso las escaleras. ― tienes pecas…
― ¿Eh? ― Le voltio a ver sin entender.
― Tienes pecas en tu espalda…
― y eso a ti qué…
― Me gustan. No a todos le quedan bien.
― O que suerte la mía. ― En tono sarcástico mientras rodaba los ojos fastidiado. Y volvió a girar el rostro. hacia las escaleras.
― Arturo sonrío.
―Esta detrás de el sofa-cama ―Señalo al sofá que estaba a un costado de ellos.
― ¿Qué?
― Mi mascota… ― apunto con el pulgar. ― Esta detrás del sofá. ― Un hermoso sofá color rojo.
― Si claro.― camino buscando detrás de esté mientras Arthur le seguía con una media sonrisa. ―Como si te fuera a cre-cree… ― Merlín, salto hacia atrás sintiendo como su espalda tocaba de nuevo el cuerpo del mayor. se tenso y, se movió rápido sin poder evitar tropezarse y caer sentado sobre el brazo del sofá para luego ser empujado con un golpe suave en el pecho.― ¡oye! ― Ley de newton. O algún fulano de ese tiempo. Callo atrás quedando boca arriba sobre el sofá cama. Trago al ver que Arturo se lanzaba sobre el. Casi, parecía un della Vuh. Solo que con un protagonista diferente. En vez de su hermano él.
―¡Salte Arturo!.― puso sus manos sobre su pecho. Alejándolo. ―¡Salte!― achico sus ojos mirándolo. Viendo que intentaba hacer el rubio. Estaba riéndose de el ¡Se estaba riendo! ― ¡fuera! ― le dio un empujón, pero Arturo lo sujeto de las manos y se las llevo detrás de la cabeza, apresándolo. Merlín abrió los ojos sorprendido. Arturo, ahora le devolvía una mirada seria. ¡Acaso, era bipolar ese idiota! ―¡aléjate, saquéese! ― Escucho al minino gruñir y, tembló sintiendo ambos peligros muy cerca.
Arturo, no se hizo esperar, inclino su rostro hasta rosar su piel, deslizo su mano libre por el costado y llego hasta donde la toalla se encontraba sujeta. justo en su cadera. Merlín, tomo aire, sorprendió quedándose de piedra. Pensó que hasta el corazón se le había detenido. Pero comprobó que andaba, de diez mas uno… como tambor africano.
Arturo, escondió su sonrisa al notarlo tenso. Casi le había hecho una llave de lucha. Posesionándose sobre sus piernas. Ahora casi inmóviles. Y sujetando sus muñecas con su mano. lo sintió removerse inquieto, pero no escucho como esté maldecía toda su descendencia... su mente se hallaba concentrada en besar suavemente y lamer aquella piel que había encontrado interesante y apetitosa. lo observo, sonrojado y con los ojos cerrados. Pero… aun forcejeando inútilmente por liberarse. Su miembro se había endurecido al momento de verlo aparecer por la puerta. necesitaba calmar esa bestia en su interior que luchaba por comerse aquel cuerpo esculpido para él.
―Ar-Arthu ― respiro agitado, sintiendo como El gran cesar empezaba a mover su "gran" rozándolo contra su miembro. La toalla siendo apretada por su trasero, mientras que su miembro estaba bajo la visión de su depredador y el rose impasible de esté― No… ― Se había acalorado demasiado rápido por la intromisión de su espacio personal.
―Cálmate. ― susurro despacio, su cabeza sobre el pecho lampiño y blanco de su presa. ― le dio un beso por enzima del ombligo. ―No te comerá.
― Y-Yo me refería… ― Mordió sus labios. Intentando evitar soltar un gemido. ¡dios! La fricción entre ambos lo estaba matando. Al cerrar los ojos, intento .inútilmente. creer que aquello era una pesadilla de la cual despertar. Evitando escuchar aquella vos de Arturo que sonaba endemoniadamente hipnotizante. Sus dedos gruesos hurgaron entre sus piernas, las cual le eran imposible cerrar adecuadamente, con Arturo enzima de el. Impactado, por la suavidad de aquellas grandes manos masculinas, supo que estaba perdido. Los gemidos empezaron a escapar ahogadamente de entre sus labios.
Arturo solo besaba y acariciaba su torso mientras rozaba su miembro con su mano en movimientos lentos. De arriba abajo. Sintió el toque de la nariz fría del rubio colarse .lentamente. en un camino imaginario hasta su entrepierna. Merlin, Negó sin poder encontrar las fuerzas para gritar en busca de auxilio… o llorar o lo que sea que evitara que estas se convirtieran, en muestras de puro placer.
Arturo miro hacia Merlín unos instantes.
―No te gusta… ―lamió la punta de su miembro.
Merlín negó rápidamente, Como un chiquillo asustado.
―¿Seguro?― Volvió a lamerlo, como a una paleta. Para luego zambullir todo, aquel miembro palpitante en su boca. ― lo escucho gemir mientras lo zambullía un par de veces mas… aprisionándolo con sus labios ligeramente gruesos. La excitación de Arturo empezó a cobrar limites dentro de su pantalón. Exigiendo salir a divertirse, mas este se contuvo. Aunque, no pudo evitar llevarse la mano sobre su dura erección al ver como se arqueaba de espaldas tras sus limadas y succiones atrevidas. Merlín ni siquiera había notado que había soltado sus manos. Absorto, por el placer. No quería asustarlo… lo engatusaría, lentamente hasta obtenerlo por completo.
Lo deseaba Rogando, exigiendo e implorando por mas… gimió en su miembro al sentir como este empezaba a mover sus caderas hacia arriba intentando que entrara mas profundo en su boca… sonrío de lado. El chico empezaba a querer mas… eso era bueno.
Aunque claro, sabia que lo hacia inconcientemente ligado al placer que le seducía.
El placer no duro mucho. Después, de aquellos intentos de envestidas a la boca de Arturo.
Merlín, acabo sobre la camiza nueva de Arturo. Pero a este no le importo. De todos modos él había acabado en sus pantalones. ¡Dios! Ese chico lo había excitado hasta los cojones. Era la primera vez que hacia algo así… pero lo aria mil veces mas si así se repitiera aquella imagen erótica frente a él.
Necesitaba mas…
Se quito la camisa y quedo con una pequeña camiseta verde que se le pegaba al cuerpo. Con los músculos expuestos de sus brazos. Dejando entrever como su pecho subía y bajaba tanto como la de merlín. Agitado, excitado, sin esperanzas de calmar la calentura que se le venia enzima.
Merlin, Se lo veía tan agitado y enrojecido, confundido… como si su mente se hubiera desconectado por unos momentos. El labio inferior sangraba, de tanto mordérselos reprimiendo los gemidos. Tenia ganas de golpearlo por eso y, al mismo tiempo de besarlo delineando aquella pequeña herida con suaves caricias. ¡Rayos!. Para que mentir diciendo que se contuvo de lo ultimo. En cuanto merlín elevo su cuerpo intentando salir de debajo de Arturo.
Arthur, lo sujeto del cuello y lo tomo posesivo contra su cuerpo, mientras sus labios profundizaban en los ajenos. Entrelazando, su lengua en la inexperta del azabache. Apretando con sus dedos los finos cabellos atados en una trenza que colgaba como un péndulo sobre su espalda. Inicio, salvaje acallando las protestas que morían en la garganta del azabache. Se separo lentamente y relamió la pequeña herida en los finos labios, rojizos.
Merlín, volvió a intentar tomar aire. ¡Ese sujeto iba a matarlo!. El rubio, volvió a inclinarse hacia el… asombrándolo, provocando que se erizaran los bellos de la piel al ver en aquellos ojos gatunos, el deseo latente e indomable. Casi, actúo sin pensar… acercándose al rubio. chocando respiración con respiración, codiciando una nueva lucha boca a boca… con la mente en blanco.
El celular de Arturo sonó sacándolo del letargo. Como si nada lo saco de el bolsillo trasero y apretó el botón de apagado y lo lanzo al otro sofá.
―¿En que estaba?― sonrío de lado. Desencajando totalmente al pobre de Merlín que al fin recordaba "lo que no debería estar haciendo". esquivo la boca de Arturo que bajaba para besarle. Demostrando con el ceño fruncido su enojo.
― Estabas preparándote para que te mande al maldito manicomio o detrás de las rejas maldito perver… ― las quejas murieron siendo atacado nuevamente por Arturo nuevamente intento evitar contestar aquel beso impulsivo y sensual.
El teléfono de la sala sonó.. Mientras Arturo luchaba por recostar nuevamente a Merlín. Uno timbrado, dos, tres…
―Quieres soltarme y contestar… humm… ahmm! ¡maldito seas ¡gusano pervert… um-majo-hijode-ahmm.
Era inútil, Merlín ni siquiera tenia cerebro, como para decir un maldito hechizo. Nada. absolutamente nada se cocinaba en su cerebro ni Siquiera su salud mental.
La contestadora, salto.
―Estupido, inbecil ¿Dónde, te has metido?―Era una mujer…
―Hamm deja que grite…
Quito la vista del aparato e intento volverla hacia Arturo, quien enseguida… lo sujeto de la barbilla para tener mejor acceso a su cuello. Rozando su piel con largas lamidas.
― Ven y trae tu maldito, feo y falso trasero aquí, para que puedo patearlo a gusto. ¡Arturo! ¡BASTARDO! ¡Llega a la jodida cena! OH… te juro… ― parecía titubear. Arturo le resto importancia moviendo sus hombros, mientras apretaba la erección de merlín contra la suya haciéndolo jadear.
―Ahh.. Maldito depravado. ¡Suéltame! Tu hermana esta al el teléfono, ¡suéltame!.
― ¿Y que? hum… como, si ella fuera una santa… ― Rodó los ojos.
― q-que le diré a papa… donde vives. Si eso le diré donde vives, donde almuerzas, cual es tu teléfono… todos. ¡Todo!
Arturo paro de golpe. Sujetando entre sus manos el rostro de merlín, evitando que se le escapara de su "inspección"
¡oigan! Tenia, que revisar todo lo que entra en su departamento. (¿Acaso, ustedes no lo harían?)
Con la cara pálida y ligeramente asustada se levanto como un rayo tomando sus cosas y perdiéndose por la puerta. La volvió a abrir corriendo hasta merlín el cual casi salta detrás del sofá. Hasta que recordó al minino. Arturo, tomo su camiseta del suelo la sacudió y se la coloco de nuevo. ¿En que momento se la había quitado? La camisa si… pero la camiseta… Estaba con el torso descubierto, y ¡Por Dios! jodido torso se cargaba el tipo.
― No te preocupes por el… ― Señalo detrás del sofa. Mientras Merlin se cubría con la toalla, y sentía las mejillas arder. ― Como te dije "Come carne, no huesos" Esos me los deja a mi. ― Le guiño un ojo le lanzo un beso y se fue. Mientras el gatito se tomaba una siesta. Y Merlin intentaba dejar de temblar… ― Me eh metido a la boca del lobo.
El gato gruño entre sueños. Algo molesto.
―Perdón… . en la boca del tigre.
El gato volvió a gruñir. ―¡huy que sensible! ―Mascullo molesto.
Diez minutos después estaba cambiado y arreglado a pesar de haber tenido que bañarse nuevamente. El gato ahora estaba echado a sus anchas en el sofá. Merlin lo contemplo una vez bajo y lo miro de reojo a cada paso que daba. Nada confiado del minino.
Tenia un collar, con nombre en una chapa dorada. Pero no alcanzaba a leer como se llamaba. Ni quería saberlo. Todo se le ocurría con D. Algo de curiosidad tenia. ¿Demoledor? ¿Deshuesador? ¿Depredador? ¿Destajador?
Tomo su mochila y huyo sabiendo que ya había perdido la primera clase.
Apenas llego a la puerta del instituto, la vio cerrada. Gruño. E intento por todos los medios saltar, escalar y cruzar el paredón. cuando, al fin lo hizo. Golpeo sus palmas entre si. Feliz de lo bien que había trepado. Pero al girar se encontró con una cara de pocos amigos.
―¡¿Se puede saber donde estabas?!― se quedo sin aire y se giro total y plenamente aterrorizado. ― ¡ Te busque en tu casa! Para como siempre... traerte a la escuela.― Estaba muy molesto. su vos era entre dientes. no le daba buena espina ― ¡No hay nadie! ¡Donde dormiste, idiota! Que rayos haces que no contestas el puto teléfono.!― Lo había olvidado en el bolso de mudanza… el y sus despistes…
Continuara…
¡PERDON! POR LA TARDANZA ANDABA MEDIO LOCA.
¿Por que volvió Arturo al departamento? ¿Arthur, con un tigre de mascota?¿Cómo demonios lo dejan tenerlo?
¿Merlin, se dejara seducir tan fácil?
¿Cómo se llamara el gatito de Arthuro?- no enserio ¡¿Cómo, se llama?! El muy mustia no me lo quiere decir.
¿Quién regaña a Arturo? Y por sobre todo… ¿Quien regaña a Merlin por llegar tarde?
Quizás, lo sepamos pronto… si no tengo un ataque de locura… no es que me pase seguido… OK tal vez si…
