Notas del capítulo: Antes que nada quiero agradecer los comentarios recibidos, realmente me animaron para continuar la historia. Este capítulo esta especialmente dedicado a: RedlovesGreen y a Sabaku No Lola, mil gracias por tomarse el tiempo para hacerme saber que les estaba gustando la historia.
Y como lo prometido es deuda, aquí pago la mía trayendo algo de acción a este capítulo, espero haber cumplir con sus expectativas, disfruten de la lectura…
Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen, son obra de Eiichiro Oda.
Advertencias: No apto para menores de 18 años. Esta historia contiene menciones de Mpreg (Embarazo Masculino), pero son SOLO MENCIONES NADA EXPLICITO, HASTA EL EPÍLOGO.
Capítulo 2: Reuniones Privadas.
Dos días después, del la decisión de la Familia Real.
En la sala privada del rey, donde se atendían los asuntos más urgentes y privados del reino, se encontraban reunidos 10 de las 12 personas más cercanas a Luffy. Garp, Dragón, Sabo, Ace, Nami, Sanji, Usopp, Chopper, Brook y Franky. Solo faltaban Robin y Zoro, la primera porque desde hace una semana, se encontraba realizando una diligencia diplomática que requería sus conocimientos en lenguas antiguas. Y el segundo, porque fue elegido para distraer y vigilar a Luffy, en lo que la reunión se llevaba acabo. Y es que era por demás conocido por todos, que no se podía dejar solo al príncipe, debido a que era un verdadero imán para los problemas.
–Entonces, ¿Cuál es el tema urgente que tenemos que tratar, majestades? –pregunto un intrigado Sanji.
El rey, tras dar un suspiro, comenzó a explicar lo que anteriormente se hubo discutido hacia un par de días, en el comedor principal sobre Luffy.
–¡¿Entonces lo que quieren, son ideas para lograr que Luffy se case y tenga hijos?! –Nami fue la primera en salir de shock, y poder hablar. Absolutamente todos ellos habían quedado más que sorprendidos por dicho tema.
–¡Pero estamos hablando de LUFFY!, nunca se mostrado interesado en NADIE –Protesto Usopp respaldado por Chopper, que asentía frenéticamente sin poder hablar aun.
–Cierto, lo único en lo que muestra real interés, es en la comida. No sabe tratar como se debe a una dama –Continuó Sanji–. Y dudo mucho que lo entienda, aunque le expliquemos lo que tendría que hacer…
–Además Luffy-bro es tan inocente y despistado en ese aspecto, que nunca ha entendido las insinuaciones o bromas sexuales de ninguna índole. Tampoco se da cuenta nunca, cuando los donceles y doncellas, le están coqueteado en las reuniones sociales en la que ha tenido que asistir. –Dijo Franky suspirando al terminar, suspiro que fue seguido por todos los demás en habitación.
Mientras tanto, al otro lado del castillo, en las habitaciones del príncipe heredero.
–¡Achuuuuu!
–Parece que están hablando mucho de ti hoy, esta es la tercera vez que estornudas en menos de cinco minutos. –Comento divertido Zoro, que se encontraba recostado y prácticamente desnudo, sobre la cama del príncipe.
–¡Naaah!, Zoro se está burlando de mí –Luffy se quejo mientras hacia uno de sus típicos mohines infantiles, antes de sonreír con suficiencia–. Al parecer tendré que burlarme yo también de Zoro.
El espadachín no alcanzo a realizar ninguna réplica pues su miembro, que se encontraba preso en la mano derecha de Luffy, fue repentinamente apretado para comenzar a masturbarlo más duramente, haciéndole jadear. El príncipe continuó su embate lamiendo, chupando y mordiendo los pezones del peliverde. Zoro apenas podía llevar aire a sus pulmones con la sobre carga de sensaciones que sentía, junto al asalto sin tregua que estaba recibiendo del príncipe.
–Zoro tiene unos pezones muy sensibles. –dijo Luffy sonrientemente, sopando aire sobre estos endureciéndolos aun más.
–Cá-cállate idiota, no digas esas cosas tan vergonzosas en voz alta.
–Shishishishi, pero es cierto. Aunque no es el único… –Sin darle tiempo a nada, Luffy le arranco los pantalones, que era la última prenda que apenas y tenía puesta el espadachín– Este lugar también es muy sensible. –continuó el príncipe mientras abría más las piernas de su amante y descubrir su entrada, la cual comenzó a burlar con uno de sus dedos viendo como esta ansiosa se abría y cerraba.
La espalda de Zoro se arqueó y un gemido salió de sus labios, tras la acción del más joven. Su cara estaba roja, tanto de la ligera vergüenza que sentía por las palabras de Luffy, como por la excitación que recorría por completo su cuerpo. Comenzó a retorcerse en la cama jadeando y gimiendo sin control, cuando el príncipe se trago, en un solo movimiento, todo su palpitante miembro chupándolo con entusiasmo, mientras que le preparaba con los dedos para recibirle.
En momentos como esos, Zoro se encontraba totalmente indefenso ante el ataque sin tregua de Luffy. Éste solía ser siempre muy agresivo, pero suave al mismo tiempo, cada vez que le hacía el amor. Ellos llevaban un poco más de tres años juntos, amándose de esta manera. Algunos meses después de que Luffy cumpliera los 18 años, por accidente se separaron del grupo en una incursión a una montaña, y como era de esperarse ambos acabaron perdiéndose irremediablemente.
La temperatura bajo tanto que la opción de morir congelados era más que posible, entonces Luffy dijo recordar una historia que Robin le conto, en la que dos personas pasaron por una situación similar y que sobrevivieran compartiendo el calor de sus cuerpos desnudos. Zoro había estado escéptico en un principio, pero decidió que no perdían nada con intentarlo. Después de desnudarse utilizaron sus ropas como mantas y se abrazaron, no pasaron ni diez minutos cuando Luffy comenzó a frotarse contra él, para después besarle con pasión y torpeza.
Ninguno de los dos, nunca habían hecho nada como eso antes, pero sus cuerpos por instinto reaccionaron guiándoles hasta el final. Justo en la culminación, ambos terminaron confesando el amor que sentían por el otro. Pero al no saber, ni tener los elementos para una adecuada preparación antes de la penetración, Zoro resulto lastimado. Eso no significaba que éste no hubiera disfrutado de la experiencia, porque lo sí lo había hecho.
Al amanecer, emprendieron nuevamente la búsqueda de sus amigos. Y Luffy, que tampoco se arrepentía de lo sucedido, no podía dejar de sentirse mal ante las muecas de dolor que el otro no podía ocultar, después de todo él era el responsable de dichas molestias. El espadachín trato de tranquilizarlo diciendo que estaba bien, pero el príncipe no se sintió mejor hasta que Zoro acepto sus disculpas, así como la promesa de que él nunca volvería a lastimarle.
Cuando finalmente encontraron a todos, o mejor dicho que ellos habían encontrado a los dos, Zoro se esforzó aun más por no mostrar ningún signo de malestar. Luffy y él habían acordado mantener lo suyo en secreto, al menos por el momento. Porque si se enteraban, era seguro que no dejarían de molestarles, ni les permitirían estar a solas bajo ninguna circunstancia. Sólo hubo una persona a la que Luffy le dijo, Robin, ya que era a la única en quien confiaba para que le proporcionara información, y poder así cumplir su promesa para con Zoro.
Ella juro guardar el secreto, e incluso se ofreció a cubrirlos cuando quisieran estar solos, pero ellos declinaron la oferta, después de todo no había necesidad. El espadachín, al ser el guardia personal del príncipe, tenía una habitación contigua a la de Luffy, conectada por una puesta oculta. Por lo que Zoro, como era de esperarse, no había dormido en su habitación hacia ya mucho tiempo, solo la utilizaba para guardar su equipo de entrenamiento y la ropa para cambiarse.
Incluso en ese preciso instante, no habían tenido que recurrir a alguna excusa para poder pasar un poco de tiempo a solas. Simplemente ellos habían sido excluidos de una reunión, alegando no era nada importante pero serian muy aburrida para Luffy. Este tipo de reuniones eran poco comunes, pero ya habían ocurrido con anterioridad, pero esta vez Zoro tenía un mal presentimiento de esta. Aunque como dijera Luffy, en sus raros lapsos de seriedad, no había nada que pudieran hacer por el momento, así que preocuparse estaba de más. Así que poniendo en práctica este consejo, Zoro se centro exclusivamente en Luffy y lo que este le estaba haciendo.
El espadachín sintió que estaba a punto de correrse, por la increíble felación que estaba recibiendo, junto con la sensación de dedos jodiéndolo, pero abruptamente todo se detuvo. Ante esto, él solo pudo dar un quejido de protesta, que hizo reír a Luffy. Y Zoro, hizo lo único que podía para callarle: lo atrajo por los hombros, recostándole sobre su pecho, y le beso profundamente. El príncipe aprovecho la nueva posición, para acomodarse mejor entre las piernas del peliverde, y comenzar a penetrarle de manera lenta pero firme.
Una vez Luffy estuvo profundamente enterrado en Zoro, se separaron jadeando, en un intento de llevar aire a sus pulmones. Tuvieron que tomarse unos momentos para controlar un poco sus cuerpos, que hervían de pasión y temblaban incontrolablemente. Porque no importaba cuantas veces lo hubieran hecho, siempre era intenso e increíble como la primera vez. Zoro pasó una y otra vez sus manos por la empapada espalda de Luffy, mientras éste pasaba las suyas por los costados de Zoro. Hasta que en un momento dado, las dejo quietas en las caderas del espadachín disfrutando de lo bien que encajaban en ese lugar.
Unos segundos después, el príncipe comenzó a entrar y salir del peliverde. Zoro se aferro a los hombros de Luffy, tan fuerte que le encajo las uñas sacando un poco de sangre. En las caderas de Zoro también quedarían marcadas de los dedos de Luffy, que cada vez incrementaba más el ritmo de sus embestidas, tratando de penetrar más profundamente en su amante.
A ninguno de los dos les importaba esas muestras de su efusividad, al contrario, les gustaba ver las marcas que habían dejado el uno en el cuerpo del otro. Sabedores que eran los únicos que podían verlas, pero sobre todo hacerlas. Pronto el aire en la habitación estaba cargado del olor de su excitación y de los sonidos de su pasión. Culminando con el grito simultaneo de sus clímax, que iban acompañados sus nombres.
Entonces, exhaustos y satisfechos, Luffy y Zoro se derrumbaron en la cama sin poder moverse por largos minutos. Después de ese tiempo Luffy se separo un poco de Zoro, pero sin salir aun de él, y su mirada se centro en el abdomen del espadachín. Vio allí una abundante mancha de semen, y sin poder resistirse, tomo un poco de este con sus dedos llevándolos hasta su boca, para lamerlos ante la fija mirada del otro. Cuando los hubo limpiado por completo sonrió antes de hablar.
–Zoro sabe delicioso, como siempre.
–Idiota, deja de decir cosas tan embarazosas –Reclamó el peliverde poniéndose rojo una vez más, esta vez por la vergüenza y el enojo, comenzando a empujar al príncipe para que se quitara de encima–. Y quítate de una vez, que no tardaran en terminar la reunión y venir a buscarnos.
–Naaah Zoro, solo un poco más, me encanta cuando estoy dentro de ti, se siente tan bien. –Dijo Luffy abrazándolo aun más fuerte, negándose a romper su unión.
–¡Que te calles, maldición!
En la sala privada del rey.
–¿Por qué no organizar un gran baile, donde todas las doncellas y donceles en edad casadera, asistan? –Propuso Brook, hablando por primera vez desde que comenzara la reunión, después de escuchar las propuestas hechas hasta el momento. –De esa forma Luffy-san puede conocer a todas y todos los candidatos, y así elegir a alguien entre ellos.
–¡Esa es una excelente idea, Brook! –Opino el Rey–. De esa manera nosotros también podemos ver y analizar a los candidatos, y en caso de que Luffy no se decida por nadie, entonces nosotros podremos elegiremos al más adecuado para él.
–A mí realmente no me parece correcto el imponerle alguien a Luffy –Se quejo Chopper, retorciendo nerviosamente sus pequeñas pesuñas.
–A nadie le gusta Chopper, pero es algo que tenemos que hacer. –dijo un muy serio Ace apoyado por Sabo, ellos eran los primeros en no agradarles la situación, pero si esa era la única manera de mantener a salvo a su "pequeño" y amado hermano, lo harían.
–Entonces está decidido –Concluyo Garp–, pero tenemos que hacer las cosas bien. Primero hay que ir preparando todo y enviar las invitaciones a todos en el reino, y solo hasta que esté todo listo le avisaremos a Luffy, de esa manera no escapara o hará alguna de sus imprudentes acciones, ¿Entendido?
Todos asintieron algo apesadumbrados, pero sabían que no tenían más alternativa que hacerlo de esa manera. Después de todo, a situación desesperada, medidas desesperadas. Así que comenzaron a discutir, planear y asignar las diversas actividades que realizaría cada quien.
–¿Y qué hay de Zoro, no deberíamos informarle también sobre el baile, para que ayude? –Preguntó Usopp repentinamente al ver que ninguno de los planes, y tareas incluían al espadachín.
–No, a él tampoco se le dirá nada al respecto. Todos sabemos que puede que si se lo ordeno callará, pero sufriría por su enorme lealtad hacia Luffy –Dragón levanto una mano en señal de que guardaran silencio, y no le interrumpieran, cuando vio las caras de indignación de los demás–, y no estoy diciendo que alguno de los presentes sea desleal a él. Pero seamos sinceros y reconozcamos, que el lazo de amistad que esos dos comparten es muy fuerte. El tener que tenderle esta trampa a Luffy, haría padecer a Zoro más que ninguno de nosotros, porque por su gran sentido de honor sentiría que está traicionando, más que ayudando y protegiendo, a Luffy.
Nadie pudo rebatir tal argumento y tras asentir silenciosamente, continuaron con los planes para el baile.
Continuara…
Notas finales:
¿Qué les pareció?, ¿Les gusto? Comenten y háganme saber que sus opiniones, concejos y recomendaciones. Además recuerden que son sus comentarios, los que me animan a seguir escribiendo esta historia.
