Notas del capítulo: Regrese con una nueva entrega, me costó un poco hacer este capítulo, porque tenía que ver como complicar las cosas para los protagonistas XD, no sé si lo logre ya me lo dirán ustedes, así que disfruten del capítulo…
Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen, son obra de Eiichiro Oda.
Advertencias: No apto para menores de 18 años. Esta historia contiene menciones de Mpreg (Embarazo Masculino), pero son SOLO MENCIONES NADA EXPLICITO, HASTA EL EPÍLOGO.
Capítulo 3: Bailando al compás de la frustración.
En la sala privada del Rey.
Después de discutir por un buen rato, se decidió que el plan debía realizarse lo más pronto posible. Así que todo tenía que estar listo en tan solo tres días, porque la noche del tercero se celebraría el baile. Se había elegido precisamente ese día, debido a que Robin estaría de regreso, el rey ya había recibido una misiva confirmando la pronta llegada de la arqueóloga, con la fecha y hora. De esta forma, llegado el momento de tener que hacerlo, estarían todos reunidos para elegir así a la candidata o candidato más adecuado.
–Bien, el baile se llevara acabo en tres días –Hablo el Rey cuando todo se hubo acordado–, así que tendremos que ponernos a trabajar de inmediato. Pueden retirarse a cumplir con sus deberes.
Tras asentir silenciosamente, todos abandonaron la habitación con un gran peso en sus corazones y en sus conciencias. Ellos solo esperaban no estar cometiendo un error, del que se arrepintieran toda la vida.
Dos días y medio después de la reunión.
Zoro habían estado notando en los demás una actitud muy sospechosa, sobre todo en Usopp y Chopper. Por desgracia, el peliverde nunca pudo agarrar a éstos dos a solas para interrogarles y sacarles la verdad. Siempre parecía haber alguien cerca que lo evitaba, llevándoselos con alguna escusa. Eso no hacía más incrementar la preocupación, y el mal presentimiento en el espadachín.
Él, tanto como soldado y guerrero, había aprendido a hacerle siempre caso a su instinto. Y en estos momentos éste le gritaba que el peligro estaba cerca. Probó entonces mirar con más detenimiento su alrededor, pero todo parecía normal, demasiado normal si le preguntaban. Sin poder hacer nada al respecto aunque quisiera, ninguno de sus amigos o de los sirvientes le decía nada, no le quedo más remedio que esperar manteniéndose alerta.
Hablar con el rey o alguno de sus otros dos hijos, también se hizo imposible. Al menos hasta que Zoro fue llamado a la presencia del rey, mientras que Ace y Sabo, que fueron los encargados de trasmitir la orden del rey al espadachín, se llevaban a Luffy a las habitaciones del primero para decirle algo importante. Con solo escuchar eso, todas las alarmas de Zoro sonaron tan fuerte, que el peliverde juraba que el repentino dolor de cabeza que sintió se debía a ellas.
Más no podía dejar esperando al rey por lo que se dijo a sí mismo, que entre más rápido terminara de hablar con su majestad, más rápido podría ir a ver lo que estaba ocurriendo con Luffy. Con la resolución tomada, se apresuro por los pasillos, resignado a tener que esperar un poco más para descubrir que pasaba. Afortunadamente había vivido allí por varios años, así que no se perdería y su diligencia sería rápida.
Horas más tardes…
Luffy estaba más allá del enojo, estaba completamente furioso. Así lo demostraba su muy rara expresión de ceño fruncido, mirada mortalmente seria y labios apretados en una fina línea. Sin atisbo alguno de que pudiera formarse, en un futuro cercano, una de sus grandes y despreocupadas sonrisas de siempre.
Bailaba al compás de la música sin ver nunca a su acompañante en turno. Sabía que era una falta de respeto, pero no le importaba. Estaba allí contra su voluntad, así que lo menos que se le tenía que permitir, era mostrar su molestia ante dicha situación. No sabía cuánto tiempo llevaba en la pista de baile, y tampoco le importaba, lo único que quería era que terminara para marcharse de aquel sitio.
Hace ya algunas horas, él creyó que todo aquello era una de las bromas que Sabo y Ace, solían jugarle continuamente cuando estaban juntos. Ese pensamiento desapareció cuando Nami entró con las modistas, que ajustarían el traje de gala que utilizaría esa noche. Había querido decir que todo eso era innecesario, que él ya tenía a alguien, pero sus hermanos y Nami no le permitieron hablar.
Siempre que lo intento, le interrumpían abruptamente. Y cuando trato de gritarlo, Ace y Sabo lo ataron y amordazaron durante una hora, en la que comenzaron a hablarle y explicarle sobre sexo, y las diferencias que habían al tener relaciones con una doncella y un doncel. Ninguno de los que consideraba sus amigos, durante las horas que siguieron le ayudó tampoco, es más parecían estar cooperando para impedírselo.
Su abuelo y padre no fueron mejores, durante más de dos horas le hablaron de cosas, que ya de antemano también sabía. Como de las obligaciones y responsabilidades, que tenía al ser el heredero al trono y futuro rey. Una cosa es que esos temas le aburrieran y prefiriera hacer cosas más divertidas, ahora que aun podía gozar de un poco de libertad, que amargarse y comenzar a odiar su futuro cargo encerrado y preocupado todos los días.
Era precisamente porque entendía la importancia de lo que él representaba, que por ello había comenzado desde hacía años a buscar y construir un equipo de amigos, en los que pudiera confiar plenamente. Para que llegado el momento le ayudaran durante su reinado, proporcionándole sus diferentes puntos de vista y destrezas, en las que cada uno de ellos sobresalía como el mejor. De tal manera que pudiera gobernar de forma sabía, justa y haciendo siempre lo mejor para su pueblo, como lo hicieron su abuelo y padre.
Pero parecía que nadie, aparte de Zoro y Robin, entendían nada de esto. Cuando Luffy se vio obligado a cambiar nuevamente de pareja, mordió tan fuertemente su labio inferior para no gritar, que este comenzó a sangrar. Lo peor de aquel ridículo baile, es que ni siquiera estaba Zoro presente. Al principio de toda esta farsa, él había comenzado a buscarle para que le ayudara a parar todo, pero por más que le buscó entre la multitud no le vio.
Y cuando su padre estaba por terminar de dar su discurso e iniciar el baile, desesperado giro para preguntarles a sus hermanos acerca del paradero del espadachín. Éstos le respondieron que el peliverde, había sido asignado a vigilar y proteger el perímetro sur del castillo hasta que el baile terminara y se anunciara a su prometida o prometido. Él les rogó para que lo trajeran aunque fuera por unos segundos, ambos se negaron diciéndole que por primera vez en su vida tomara las cosas con seriedad, y dejara de tratar evadir sus responsabilidades.
Luego cuando él nuevamente quiso explicarles la situación, ellos le interrumpieron para decir que todo aquello, lo estaban haciendo por su bien. Esas fueron las palabras que finalmente le hicieron enfurecer. Y si no había abandonado en ese mismo instante el salón de baile, fue solo porque no quería darles ninguna escusa a su familia y amigos, para que pudieran decirle que estaba actuando infantilmente como siempre.
Él pensaba que si hacía lo que ellos querían en ese momento, entonces éstos no iban a tener ninguna una excusa para negarse a escucharlo, como hasta ahora lo habían hecho. Así Luffy tenía la esperanza de que cuando el absurdo evento terminara, y él dijera que no elegía a nadie de los presentes candidatos, porque ya hace tiempo había elegido a la persona que sería su consorte y esposo, le dejaran hablar sin interrumpirle.
En la parte oculta del salón de baile, cerca del asiento del rey.
–¡Hey, chicos!, no se ustedes pero a mí no me gusta ver a Luffy de esa manera –Expreso Usopp viendo acongojado, la cara seria de su amigo.
–Cierto, está demasiado serio y parece enojado, da miedo verlo así. Además me siento muy mal por haber ayudado a realizar todo esto –Secundo Chopper con lagrimas aglomerándose en sus ojos.
–Lo peor es que mi querida Robin-chwan tampoco ha llegado –Dijo Sanji mientras encendía un nuevo cigarro–. Se supone que estaría aquí hace horas, algo la ha tenido que retrasar. Sin duda ella seguro que hubiera podido explicarle a Luffy las cosas, de manera que las entendiera, como siempre logra hacerlo.
–O tal vez si Zoro-san estuviera aquí como apoyo moral para Luffy-san, podría estar más animoso y no tan serio.
–Pero Brook, lo más probable es que si Zoro estuviera aquí, él sin duda acabaría obedeciendo alguna ridícula petición de Luffy, para hacer que todo se cancelara. Como dijo el Rey: "esto es algo que a ninguno nos gusta, pero se tiene que hacer por el bien de Luffy".
–Yo solo espero Nami, el no termine odiándonos a todos nosotros, y que todo termine rápido. –Finalizo Franky cerrando los ojos y recargándose en la cercana pared, porque al contrario de su deseo, el tiempo parecía transcurrir muy lentamente.
Sector sur del castillo.
Zoro escucho con frustración las campanadas de la lejana iglesia, que anunciaban que faltaban solo 15 minutos para la media noche. Y por consiguiente, 15 minutos para que el baile real se acabara. Nunca en su vida se había sentido tan impotente, él siempre había sido capaz de batirse con formidables adversarios, y salir victorioso aun con la balanza inclinada en su contra. Pero tal parecía que en esta ocasión, probaría el amargo sabor de la derrota sin que pudiera hacer nada para evitarlo.
Él había intentado decirle al rey, que el baile no era necesario, pero éste se negó a escuchar su explicación. Le calló a media frase, ordenándole ir a realizar el deber que le había encomendado. No sin antes informarle que sin importar que, a la media noche, un candidato de los que se hubieran presentado sería elegido. Y en máximo una semana, se llevaría acabo la boda. Zoro todavía no podía creer, que precisamente aquello estuviera sucediendo, era como estar viviendo una pesadilla de la cual no podía despertar.
Si tan siquiera hubiera alguna forma de poder abandonar su puesto, y llegar al salón de baile antes de que todo terminara, quizás tendría una oportunidad para detener toda aquella barbarie. Irritado miro a los ocho hombres inconscientes, encadenados al cercano roble.
Ocho asesinos capturados, en un periodo de no mayor a diez horas, y las posibilidades de que aparecieran otros era algo más que probables. No cabía duda, que la noticia del próximo compromiso del príncipe había inquietado a muchos, y estaban tratando de asesinar al heredero al trono antes de que pudiera contraer nupcias, algo ridículo si se lo preguntaban.
Pero esa era precisamente la razón que le impedía dejar su actual posición, para correr al interior del castillo. En esos momentos no importaban sus sentimientos, era primero su deber como soldado y guardia personal del príncipe. Zoro envió una disculpa silenciosa a Luffy, por no poder hacer nada por ahora para ir a defender lo suyo, cuando pudiera por fin ir a su lado ya planearían algo si el escenario era la peor, incluso podrían escapar juntos a donde nadie les encontrara.
En la mente del peliverde varios planes de acción comenzaban a formarse, pero no pudo continuar analizando la situación porque un destello metálico a su derecha, varios metros aun a lo lejos, llamo su atención. Inmediatamente se preparo para interceptar y reducir al noveno intruso de la noche, al menos el poder darle una paliza a éste, le ayudaría a desquitar un poco la frustración que sentía.
En el salón de baile.
El sonido de la campana anunció la llegada de la media noche, y la música paró abruptamente. El rey Dragón se levanto de su asiento y llamo con un gesto de mano al príncipe heredero. Luffy se acercó, sin abandonar su rostro serio.
–Y bien Luffy, has bailado con cada doncella y doncel casadero de este reino –Dragón dijo suavemente, tratando de aplacar un poco a su hijo, pero manteniendo la firmeza en su voz para hacerle saber que estaba hablando enserio–. Ahora debes de elegir a uno de ellos, para desposarle y convertirle en tu consorte. Dime ahora ¿Has tomado una decisión?
–Sí padre, eh tomado una decisión –Luffy vio por la esquina de su ojo izquierdo, como sus amigos y hermanos se acercaban más a donde estaban ellos para escuchar también, pues estaban hablado en voz baja evitando así, que los demás invitados les escucharan–, y no elijo a ninguno de los aquí presentes, yo quier…
–¡No esta vez Luffy! –Le interrumpió enojado Dragón–. E consentido por mucho tiempo tu actitud egoísta, pero hoy eso se termina, ahora escoge a alguien de los aquí presentes.
–¡No puedes obligarme a hacer eso, padre!
–¡Claro que sí!, no se te olvide que más que tu padre, soy tu rey, y como tal debes de obedecerme. Así que te lo ordeno Luffy, ¡elige a alguien de los aquí presentes!… o yo lo hare por ti.
Luffy apretó fuertemente los puños temblando de rabia y frustración, no podía creer que le estuviera haciendo aquello. Volteo a ver a sus hermanos y amigos en busca de ayuda, pero estos sólo desviaron las miradas. Herido profundamente miró nuevamente a su padre, dispuesto a permanecer firme en su decisión.
–Lo siento, pero no puedo obedecer ese mandato. Como mi rey, está en todo su derecho a condenarme a muerte por este desacato, pero me niego rotundamente a desposarme con alguno de los aquí presentes.
–Entonces no me dejas opción –Dragón suspiró apesadumbrado antes de proseguir, dirigiéndose en esta ocasión en los invitados, hablando fuertemente para todos pudieran oírle–. Atención a todos, se ha deliberado y tomado una decisión.
Todas las doncellas y donceles, emocionados miraron expectantes al rey, ante la pausa que estaba haciendo. Estaban tan ansiosos y deseosos de ser los elegidos, que no vieron cuando Luffy trató de acercarse a su padre para detenerle. Solo que fue interceptado por su abuelo, quien le tono del por el brazo tapándole la boca al mismo tiempo. A pesar de ser ya un anciano, el anterior rey aun conservaba la mayor parte de la monstruosa fuerza, que le hiciera famoso en su juventud.
Por lo que a pesar de que Luffy trato de liberarse, no pudo zafarse ni un milímetro de su abuelo. Impotente y frustrado no le quedo más remedio que ver, como su padre caminaba al centro de la pista para pronunciar las palabras, que le arruinarían la vida, sin que hubiera podido hacer nada para evitarlo. Cerrando los ojos, dejó así de ver la horrible pesadilla que estaba llevándose acabo delante de él.
De haber podido, también hubiera cubierto con ambas manos sus oídos, para no tener que escuchar tampoco lo que el Rey diría. Pero como esto no era posible, se concentro en enviar silenciosamente una disculpa a Zoro, por no haber sido capaz de defender lo suyo ante los demás. Entonces comenzó a pensar rápidamente la manera en que ambos pudieran huir esa misma noche, a donde nunca nadie pudiera encontrarles y separarlos otra vez.
Con esa resolución en mente relajo su tenso cuerpo, no importaba cuantas veces los demás trataran, Luffy no dejaría de luchar. Nunca se daría por vencido, ni permitiría que nadie jamás le arrebatara aquello que para él era, su más valioso tesoro. Valientemente, demostrando su gran fuerza de voluntad, abrió los ojos nuevamente cuando escucho como su padre continuaba.
–La persona que contraerá nupcias, la próxima semana con el príncipe heredero Luffy es…
Continuara…
Notas finales:
Sí lo sé, soy muy mala por dejar este capítulo precisamente allí, pero es para darle emoción a la historia XD. Ahora solo queda que hagan sus apuestas, ¿Quién creen ustedes que el rey Dragón anunciara como la o el consorte de Luffy?
Si adivinan…. Hmmm… que les daré como premio… ya sé, puede que no es muy original pero bueno es lo único que se me ocurre en estos momentos, la primera persona en adivinar puede escoger entre estas dos cosas: opción 1 – Un one-shot de ésta pareja ya sea LuZo o ZoLu con alguna idea que tengan y/o hayan querido leer (si eligen esta opción deben mandarme a detalle el argumento para poder desarrollarlo), u opción 2: un fondo de pantalla con imágenes de Luffy y Zoro, claro que será de las que encuentre en internet, pero que editare para que el resultado quede, ya sea solo sexy o hot según el deseo del ganador.
Aclaro que el premio puede tardar en llegarles, ya que actualmente surgieron cosas que absorben mi tiempo, pero les prometo que sí se los daré. Bueno eso es todo por el momento, y ya saben entre más comentarios, más me animo a seguir escribiendo y a actualizar más rápidamente.
