Notas del capítulo: Regrese con el cuarto capítulo, veamos si alguien gano el juego ^o^, nos leemos en las notas del final.
Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen, son obra de Eiichiro Oda.
Advertencias: No apto para menores de 18 años. Esta historia contiene menciones de Mpreg (Embarazo Masculino), pero son SOLO MENCIONES NADA EXPLICITO, HASTA EL EPÍLOGO.
Capítulo 4: El consorte elegido.
Un fuerte ruido interrumpió el anuncio del rey. Todos voltearon a donde éste se había originado, para descubrir que uno de los costos adornos de flores, yacía tirado en el suelo completamente arruinado.
–Lo siento, fue mi culpa –Hablo un hombre parado cerca del desastre.
–¡Rayleigh-san! ¿Qué está haciendo aquí? –Pregunto un sorprendido Ace, al reconocer al hombre, y es que el párroco de la iglesia rara vez la abandonaba su santuario.
–¡Oh! príncipe Ace, príncipe Sabo es un gusto verles. Supe que habían llegado hace unos días, pero ninguno de los dos han pasado a visitarme.
–Ofrezco disculpas, Rayleigh-san, pero es que hemos estado muy ocupados preparando este memorable evento. –Respondió calmadamente Sabo.
–Sí, escuche las noticias de las próximas nupcias del príncipe Luffy. Es por eso que me eh atrevido a presentarme, porque me temo que no puedo permitir tal acontecimiento se lleve a cabo.
–¡¿Eeeeehhhh?!
Fue el grito colectivo de todos los presentes, exceptuando Luffy que sonreía por primera vez en horas, y las dos personas que se encontraban tras el padre Rayleigh. En las que hasta el momento nadie había reparado, pues permanecían semi-ocultas en la sombra cercana.
–Su majestad, si me permite yo puedo explicarle todo –Intervino Robin saliendo a la zona iluminada, poniéndose al lado del párroco.
–¡Robin-chwan! –Gritó Sanji, con su ojo visible convertido en un corazón al ver a la morena, quien sonrió suavemente. Mientras todos los demás, acostumbrados a sus arranques, solo lo ignoraron y en su lugar pusieron atención a las palabras de su rey.
–Me alegra que finalmente hayas vuelto, estaba preocupado por tu retrasó Robin.
–Perdón por eso majestad, eso también fue culpa mía –Contesto Rayleigh–. La intercepte de camino aquí para que me ayudará con unos escritos antiguos que encontré, y ambos perdimos la noción del tiempo. Pero entonces, hace poco menos de media hora, de pura casualidad nos enteramos de este evento y hemos venido rápidamente para impedirlo.
–Sigo sin entender el por qué, Padre Rayleigh.
–¡Yo eh intentado decirles el porqué, todo el día a todos ustedes… pero NINGUNO ha querido escucharme! –Intervino Luffy sin soportar un minuto más.
Se había logrado liberar de su abuelo, gracias a la impresión causada por la aparición de Rayleigh y Robin, comenzó a caminar hacia estos. Pero sin dirigirse realmente a ninguno de los dos mencionados, sino más bien a la persona que aun permanecía oculta, y que él sin duda había visto por el destello verde entre la oscuridad. Viendo que por fin, en esa ocasión nadie le interrumpía, continúo.
–La razón por la que les dije que no elegiría a nadie de los presentes, es porque entre ellos no estaba la persona que yo, ya hace tiempo había elegido como mí consorte.
–¡¿Qeeeeeeé?! –Nuevamente gritaron los demás, viendo al príncipe con ojos desorbitados por la impresión.
–Así es, Principe-san desde hace ya mucho tiempo, ha tenido sentimientos más profundos que simple amistad por espadachín-san –Explicó tranquilamente Robin sonriendo, mientras el mencionado espadachín finalmente se dejaba ver, para reunirse con el príncipe.
–Pe-pero ¡Luffy!, ¡NO puedes casarte con Zoro! –Dijo un conmocionado Ace.
–¿Por qué no?
–Luffy –Habló por primera vez Garp, interviniendo para hacerle entender las cosas a su nieto–, se supones que debes de casarte con una doncella o un doncel, para poder tener hijos... Con Zoro eso no es posible.
–¿Por qué no? –volvió a preguntar Luffy, frunciendo el ceño irritado y confundido.
–Porque él no es un doncel, Luffy. Por lo tanto no puede darte hijos.
–Nami, yo amo a Zoro sin importar que no pueda o no darme hijos, estoy seguro de que encontraríamos una solución para eso. Pero Zoro si es un doncel, tiene la marca en su abdomen para probarlo.
–¡¿Cómooooo?! –Por tercera vez esa noche, el coro incrédulo de la multitud lleno el salón.
–Es natural que estén sorprendidos, yo me sorprendí un poco cuando lo supe. –Dijo Robin caminando lentamente hacia donde se encontraba el rey, y sus demás amigos–. Eso se debe sobre todo a que la constitución física de espadachín-san, difiere mucho a los estándares establecidos para un doncel. Pero no es tan raro en realidad, si toman en cuenta que por su formación como soldado y espadachín, él ha estado entrenando sin parar durante años, entenderán el porqué su cuerpo se desarrollo de manera diferente.
Verán, generalmente a los donceles se les da solo la formación básica, para que puedan desempeñar labores domesticas al igual que las doncellas, por lo tanto no realizan ninguna formación física como lo hizo espadachín-san. De no ser por esto, estoy segura que habría más donceles con una marcada apariencia más masculina. Porque después de todo, aunque tenga la capacidad de tener hijos, siguen siendo hombres en todo el sentido de la palabra.
Ante la explicación de Robin todos guardaron silencio, reconociendo la verdad en sus palabras, no por nada ella era una reconocida erudita. Los presente discretamente miraron a su alrededor, incluyendo los cuatro guardias que custodiaban las entradas y salidas principales del salón. Todos allí estaban acostumbrados a que la apariencia de un doncel, fuera delicada y frágil hasta cierto punto. Mirando discretamente, aunque algunos no tanto, a Zoro apreciaron aun más las diferencias que había.
Mientras un doncel dejaba su cabello generalmente largo, que por mucho que se lo cortaran, su extensión no era menor al nivel de sus hombros, el pelo verde del espadachín era demasiado corto, de uno o dos centímetros la raíz a la punta. Los donceles también se caracterizaban por tener una constitución delgada y refinada, pero el joven de cabello verde era robusto, de anchos hombros y músculos marcados sin llegar a ser exagerados.
La piel que debería ser suave y bien cuidada, de apariencia algo pálida de preferencia, en el espadachín era curtida y bronceada debido a las largas horas que permanecía bajo el sol entrenando, además de estar cubierta por numerosas cicatrices de las diversas contiendas libradas. Incluso tenía una gran cicatriz que cruzaba su pecho, iba desde el hombro izquierdo, perdiéndose por debajo del haramaki, hasta llegar a su cadera derecha.
Y hablando del haramaki verde, todos los que conocían a Zoro desde hace años, ahora caían en el hecho de que nunca habían visto al espadachín sin esta peculiar prenda. Era normal que durante o después, de las practicas y entrenamientos Zoro se quitara, junto con las demás prendas superiores, la camisa empapada de sudor.
Pero nunca se desprendía de su haramaki, que mantenía siempre oculta la zona media baja de su abdomen. Nadie hasta hoy había reparado en ese simple hecho. Y es que después de todo, el haramaki era una prenda hecha especialmente para aguantar las espadas, que el peliverde siempre llevaba consigo en todo momento. Razón por la cual, a nadie nunca se le hizo extraño este hecho. Pero si lo analizaban, una regla primordial para todos los donceles era nunca mostrar a nadie, fuera de su familia inmediata y esposo, la marca en su condición como doncel. Hacer lo contrario se consideraba deshonroso y de muy mal gusto.
Y haciendo memoria, ninguno de los amigos de Zoro, incluyendo a chopper que como doctor oficial del palacio le habían atendido en numerosas ocasiones, o los doctores anteriores a él, compañeros de armas, maestros de entrenamiento, e incluso alguien de la familia real -excepto Luffy claro está-, habían visto jamás esa zona del cuerpo del espadachín. Lo que tenía mucho sentido, y de haber puesto más atención a ese pequeño detalle, hubieran sido conscientes desde hace mucho tiempo del hecho de que Zoro era un doncel.
Un momento, ¿Cómo rayos Luffy sabe de la marca de Zoro? Fue el pensamiento colectivo que los más cercanos a la pareja, y que ignoraban su relación, pensaron al mismo tiempo. Mirándose los unos a los otros, silenciosamente acordaron que eso debía tratarse en privado. Así que el rey tomo la palabra, tras el largo y prolongado silencio que había prevalecido en el salón.
–En vista de lo acontecido creo que es mi deber como rey, anunciar que el elegido para convertirse en el próximo consorte real del príncipe heredero, es Roronoa Zoro. Pido un fuerte aplauso por los futuros esposos.
El salón entero se lleno de ovaciones, aunque muchos de los presentes se veían realmente enfurecidos, por el giro de los acontecimientos. Pero nadie era tan tonto, como para rebatirle al rey dicha decisión. Entre cuchicheos y quejas veladas, los invitados fueron abandonando el castillo. Mientras el rey y allegados, se dirigían a un lugar más privado para discutir tranquilamente, y poner aclarar las cosas faltaban.
Continuara…
Notas finales:
La respuesta al reto es: Roronoa Zoro a que nadie lo imagino XD.
Bien espero no haber decepcionado a nadie de cómo se están desarrollando las cosas. Puede que sientan que las cosas están yendo muy rápidas o que no estoy poniendo mucho maaaás drama, la verdad es que este fic estaba planeado para ser one-shot, pero comenzó a crecer y decidí hacerlo por capítulos. Aun no será muy largo tampoco, ya que por el tiempo libre con el que actualmente cuento tal vez quedara sin terminar por mucho tiempo, y haciéndolo de esta manera todos los cap están ya escritos en mi libreta, bueno el epílogo va a la mitad.
En un futuro estoy espero poder traerles algunas historias que tengo pensadas, que si tendrán mucho más drama y complicaciones para esta linda pareja, como a much s nos gustan. Sí soy mala (inserta cara y risa malévola) XD, pero esto tendrá que esperar un rato más.
En cuanto a este fic, aun faltan aclarar algunas cosas en el siguiente capítulo, les informa que esta historia constara solo de seis capítulos + el epílogo. Así que comenten para que los transcriba a la computadora y los tengan pronto en sus ordenadores.
