Notas del capítulo: Ya estamos en la recta final de esta historia, el siguiente capítulo es el penúltimo, pero para los que NO LES GUSTE EL MPREG será el último capítulo, pues el epílogo es donde estará explicito este tema se desarrollara más, por el momento espero que disfruten de este capítulo…

Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen, son obra de Eiichiro Oda.

Advertencias: No apto para menores de 18 años. Esta historia contiene menciones de Mpreg (Embarazo Masculino), pero son SOLO MENCIONES NADA EXPLICITO, HASTA EL EPÍLOGO.


Capítulo 5: Revelando secretos… ¿Qué nunca lo fueron?

En alguno de los muchos pasillos del palacio, sector este.

–Entiendo porque lo hiciste, pero me decepciona que hayas abandonado tu puesto y dejaras un hueco en las defensas del castillo, Zoro –Dijo hablando en voz baja para que solo el otro le escuchara, un muy serio Garp que se había acercado al espadachín, mientras caminaban hacia la sala de descanso– Siempre te creí una persona responsable, que cumplía con su deber costara lo que costara.

–Y lo hago Garp-san. Yo nunca podría hacer algo que pusiera en peligro a cualquier miembro de la familia real. Sobre todo al príncipe Luffy, protegerle aun acosta de mi propia vida y bienestar, es mi trabajo como su guardia personal. –Respondió Zoro sin perturbarse ni alterar su paso, manteniendo el mismo nivel de voz que el antiguo rey–. Si en estos momentos me encuentro aquí, es porque minutos antes de las doce, el párroco Rayleigh acompañado por Robin y los guardias Johnny y Yosaku llegaron al sector que resguardaba, y me pidió encarecidamente que acompañara a los dos, mientras Johnny y Yosaku, con el permiso previo del capitán de la guardia, tomaban mi lugar revelándome del cargo asignado.

–Bueno eso cambia todo –Asintió Garp complacido, dando el tema por zanjado.

Finalmente, después de unos minutos, llegaron a su destino. Con Franky cerrando las pesadas puertas, al ser el último en ingresar. Inmediatamente todos se acomodaron en los distintos sillones, sillas o el lugar donde más se acomodaran, como recargándose en una pared, o sentándose en el piso apoyando la espalda en la mesa de té. Allí adentro todos hicieron a un lado los títulos, estatus sociales o cargos que tenían, para ser tan solo miembros de una familia que no compartían la misma sangre, salvo tres de las personas presentes.

–Bien Luffy, Zoro comiencen a explicar las cosas –Dijo una impaciente Nami.

–¡¿Nah?! –Luffy ladeo la cabeza confundido.

–Creo que sería más fácil si ustedes expusieran sus dudas, y nosotros respondiéramos –Intervino Zoro, que por costumbre cuando no tenia que fungir sus funciones como guardaespaldas del príncipe, se sentaba en el suelo recargándose en la pared con las manos tras su cabeza, sus espadas apoyadas a un lado suyo y los ojos cerrados, en espera a tener la oportunidad de dormir un rato.

–Me parece justo –Estuvo Dragón de acuerdo–. Porque no empiezan diciéndonos: ¿desde hace cuánto están juntos?, por qué lo están, ¿verdad?

–Es correcto padre… hmmm, Zoro y yo llevamos más de tres años juntos. –Respondió alegremente Luffy, con su característica despreocupación, después de hacer rápidamente sus cuentas.

Los demás no se molestaron porque el príncipe tratara un tema tan importante y delicado, como si estuviera hablando de uno de sus usuales días de "aventuras". Ya estaban acostumbrados después de todo. Además se dijeron a ellos mismos, que oyeran lo que oyeran a partir de ese momento, ya no se sorprenderían. Después de lo que escucharon en el salón de baile, dudaban mucho que hubiera otra sorpresa tan grande como la que habían recibido hace unos minutos.

–¡Oye Luffy!, ¿Cómo sabes que Zoro tiene la marca de doncel? –No pudo evitar preguntar Ace inmediatamente, era una duda que le estaba carcomiendo, y aunque Sabo no dijera nada, sabía que tan bien se moría por saber la respuesta. –Supongo que él te lo dijo ¿cierto?

–Nop, yo la vi esa vez en la montaña, cuando nos desnudmph…

Un muy rojo Zoro, le tapo la boca a Luffy para que no hablara de más y divulgara cosas intimas de los dos. Conocía bien al príncipe como para saber, que éste no conocía lo que era la vergüenza al hablar sobre esos temas en específico. Repentinamente el peliverde sintió la clara presencia de un aura oscura y mortal, dirigida a él. No tenía que mirar para saber, que tal instinto asesino venia del príncipe Ace. La helada voz que escucho, lo confirmo.

–¡TÚ, RORONOA! Te has aprovechado de mi inocente hermanito.

–¡Claro que no!... Lo que paso fue…

–Teníamos que compartir nuestro calor corporal parar no morir congelados, Ace –Terminó Luffy cuando el agarre de Zoro se aflojó, no le gustaba que pensaran ni trataran mal al espadachín, así que continuo su explicación–. Fue algo que Robin me había dijo una vez. Ella me aconsejo que no olvidara lo que tenía que hacer, si me encontraba en una situación parecida, y estando allá arriba muriéndonos de frío lo recordé.

–Es cierto Ace-san, yo le hable de unos viajeros que fueron los únicos supervivientes de una excursión fallida, que lograron sobrevivir por haber compartido el calor de sus cuerpos desnudos. Esto se debe a que la piel entra en contacto directo con piel, lo que permite un flujo de calor más efectivo y rápido, entre ambos cuerpos sin ser algo que se relacione con otros temas de índole más íntimos.

–Ah bueno, ¿entonces no paso nada más que eso?

–Claro que no hermano, eso lo hice para mantenernos con vida. Aunque después de verle completamente desnudo no pude evitar hacerle el amor, shishishishi.

–¡¿Queeeeeé?! –gritó Ace petrificándose por el Shock.

–Auch Zoro, ¿Por qué me golpeas?

–Idiota, no tenías porque decir lo último.

–Pero fue lo que paso.

–Sí, pero nadie tenía porque saberlo.

Y así los dos comenzaron a discutir sobre quien tenía la razón, olvidándose de los demás que estaban asimilando la información recién adquirida. Mientras éstos les veían, como si fuera la primera vez que lo hacían, reñir. Cayendo en la cuenta de que realmente parecían una pareja de amantes, más que de amigos. Eran tantas cosas que los delataban, y se preguntaban cómo es que no las habían visto hasta ahora.

Generalmente esos dos siempre estaban juntos, y cuando no lo hacían de todas formas si les preguntaban a uno, éste sabía dónde se encontraba el otro en esos momentos. Además, fuera de las batallas, a la única persona Zoro le permitía el contacto y la invasión de su espacio personal, era a Luffy. Y el príncipe, con la única persona que alguna vez compartió su preciada comida, fue precisamente Zoro. Como esos pequeños detalles, había muchos otros ejemplos.

–Chopper, creo que deberías revisar al príncipe Ace. Se ve muy pálido y apuesto que está a punto de desmayarse.

–¡Aaaah, es cierto! –el renito corrió presuroso, ante la petición de Nami, para realizar su trabajo. Mientras Sabo sacudiendo la cabeza, permitió que una sonrisa se formara en su rostro, antes de hablar.

–Creo que el impacto de saber, que nuestro pequeño hermano hace mucho dejo de ser inocente pudo más con él. –Ante lo dicho, los demás no pudieron evitar reír entre dientes. Ignorando todavía a la pareja, que seguía discutiendo en medio del salón, sin darse cuenta del estado del pobre Ace.

–Bien, creo que hay que ponernos nuevamente serios –Dijo Dragón dejando de reír, aún había cosas que requerían la atención de la recién descubierta pareja. –Luffy, Zoro continuemos, por favor.

Los mencionados se callaron y vieron al rey, regresando una vez más a sus posiciones anteriores. Zoro aun con un rubor en las mejillas ignoró a todos, aunque eso no impidió que alcanzará a escuchar el susurrado comentario Sanji cuando paso junto a él. Zoro enrojeció más, pero esta vez de enojo, y contraatacó con un comentario referente a que tenía celos, ya que él cocinero seguía siendo virgen. Sanji fue entonces quien enrojeció de coraje, pero Nami le golpeo la cabeza para que no siguiera discutiendo, lo que detuvo la inminente pelea para beneplácito del rey que prosiguió.

–Creo que ya sabemos lo que teníamos que saber. Ahora solo falta hablar de los preparativos de su boda. Se celebrará en una semana, así que tenemos que apurarn…

–Siento interrumpirlo nuevamente, majestad –Rayleigh se disculpó–. Pero me temo que eso no será posible, como le dije en el salón: el príncipe Luffy no puede casarse.

–¿Y por qué no, Rayleigh? –Inquirió molesto Garp, frunciendo el ceño y cruzando los brazos– ¿Bajo qué premisa te basas, para hacer esa declaración tan ridícula?

–Simple viejo amigo. Tú nieto no puede contraer próximas nupcias, porque ya está casado. Y desde hace más de dos años para ser exacto.

–¡¿QUEEEEEEÉ?! –A pesar de que se habían prometido a sí mismos, no sorprenderse ante nada de lo que escucharan allí, no pudieron cumplirlo, y es que esa noticia no era para menos.– ¿Có- cómooooo?!

–Es una broma, ¡¿verdad Rayleigh-san?!

–¡Oh Brook!, así que es una broma, menos mal…

–Claro que es una broma Chopper, mi hermanito no puede estar casado…

–Ace está en lo cierto, él no se casaría sin decirnos y mucho menos invitarnos…

–Y no olvides Sabo, que Luffy no dejaría de pasar tan importante oportunidad para hacer una gran fiesta, y tener mucha comida.

–Concuerdo con Sabo y Sanji-bro, él nos dejaría a nosotros afuera de tal celebración.

–Claro que no Franky, lo más seguro es que me pidiera a mí, el gran Ussop, ser su padrino.

–Entonces yo hubiera sido elegida la madrina, y tendrían que pagarme una buena cantidad de dinero por escribirles sus votos.

–Se están olvidando de lo más importante Nami, chicos. Que, Luffy no pueden casarse sin la presencia del rey, pero sobre todo, sin la presencia de su padre para darles su bendición.

–No solo tu bendición hijo mío, mi nieto necesita recibir la bendición de toda su familia, antes de dar tan importante paso.

–Siento tener que decirles esto, pero no es ninguna broma, ellos ya están casados –Hablo Robin tranquilamente como siempre.

–¿Eso quiere decir qué te casaste a escondidas Luffy?, ¡¿Por qué no le dijiste a nadie?!.

–¿Pero de qué hablas Ace?, yo invite a todos a la boda.

–No es cier…

–Sí lo hice Sabo. Hace más de dos años, cuando Ace y tú vinieron de visita en el verano, yo finalmente había logrado convencer a Zoro de aceptar mi propuesta de matrimonio. Entonces busque a todos para celebrar. Durante una semana les estuve invitando, pero apenas comenzaba a hablar, todos decían estar muy ocupados.

Y cuando yo trataba de explicarles que era importante, ustedes solo asentían ignorándome y diciendo que ya después hablaríamos. Pero nunca lo hicieron, la única que me prestó atención fue Robin. En esa ocasión Zoro trato de cancelar todo, ya que ninguno de vosotros parecía importarle. Me costó un montón de trabajo convencerlo, para que siguiéramos según lo planeado.

Incluso ese día les informe cuando me iba a la iglesia con Zoro y Robin, y les deje las invitaciones que yo mismo hice, solo para ser ignorado nuevamente por todos. No fue hasta que regresamos con Rayleigh acompañándonos a los tres, y pedí hacer un gran banquete que aceptaron, pero siempre que trate de hacer el brindis como Robin me indico, alguno de ustedes me interrumpía. –Termino de explicar Luffy, con el ceño ligeramente fruncido al recordar todo lo acontecido.

Los aludidos bajaron la mirada culpables, rememorando aquella época. Y sí, recordaban a un Luffy muy emocionado buscándolos, pero en ese entonces ellos pensaron que solo era otra idea loca del príncipe, como alguna excursión o una ridícula "aventura", y ellos tenían cosas más importantes de las que ocuparse. Y sobre las "invitaciones", también las recordaban: eran unas simples hojas de papel con un dibujo irreconocible, peor que el de un niño de tres años. Las cuales creyeron que simplemente eran alguna de las excentricidades del príncipe, sin significado alguno.

Pero pensándolo detenidamente, éstas parecían muy mínimamente a dos personas, donde en una predominaba el color rojo y en la otra el verde. Ahora comprendían que se trataban de Luffy y Zoro, pues eran los colores más usados y representativos de ambos. La tarjeta también había traído algo escrito en una caligrafía ilegible, en la que solo reconocieron las palaras: celebración, fiesta y carne. Se habían sentido tan mal por haber estado ignorándolo, que cuando lo vieron llegar acompañado de los otros tres, decidieron hacer una gran fiesta como solicito. La cual creían era solo para divertirse y pasar un buen rato.

–Esa noche al acabar la fiesta, cuando ellos y yo fuimos hasta la puerta a despedir al padre Rayleigh, les dije que nadie se había enterado de su recién matrimonio.

–Entonces ¿Por qué no trataron de decírnoslo después, Robin-san? –Pregunto tímidamente Ace– creo que hubo muchos momentos, durante estos dos años, en la que pudieron hacérnoslo saber.

–La verdad es que Robin sí se ofreció a decirles a todos, sabía que a ella si la escucharían, pero decline su oferta. – Luffy se encogió de hombros–. Ese asunto era algo que solo a Zoro o a mí nos correspondía, decidimos tratar nuevamente de decirles a todos al día siguiente, pero tú y Sabo tuvieron que partir repentinamente, y yo me negué a dar la noticia si no estaban todos presentes... Después, simplemente se me olvido que ustedes no sabían.

–¿Cómo se te pudo olvidar una cosa tan importante?

–¡Auch! Nami no me golpees… Como todo seguía igual que siempre, porque Zoro me dijo que a pesar de que nos casáramos él seguiría siendo mi guardia personal, y no quería que las cosas cambiaran de cómo eran hasta entonces, es natural que se me olvidara decirles después.

–Bueno hijo, eso no es normal, aunque admito que en este embrollo nosotros tuvimos mucha culpa. Aun así, hoy debiste hablar y decirnos todo esto antes de…

–Pero todo el día trate de decírselos, y NUEVAMENTE nadie me escucho –Se quejo Luffy, haciendo que su familia y amigos no pudiera rebatir nada, y se sintieran más avergonzados y culpables de lo que ya estaban, el príncipe sin notar eso continuó–, incluso Ace y Sabo me amordazaron mientras me hablaban de sexo. Por cierto chicos, déjenme decirles que deben pedirle algunos libros prestados a Robin, porque hay muchas cosas que les falta saber respecto del tema. Yo se los diría pero no creo que a Zoro le guste que lo haga. Después de todo ya me amenazó hace rato, que si volvía a decirles sobre nuestra relación, como lo de hace rato, no me permitiría tocarle por un año entero. Así que lo siento chicos, tendrán que arreglárselos solos.

La gran sonrisa nunca abandono la cara de Luffy, mientras los mencionados se sonrojaron profundamente. El príncipe actualmente ya no estaba enojado, no tenia caso hacerlo cuando todo había sido una gran confusión y falta de escucha por parte de su familia y amigos. Pero sobretodo, porque era consciente de que él también había tenido mucha de la culpa, debió poner más de su parte para imponerse y aclarar las cosas, así que no había rencores. Todos debían comenzar de nuevo, aprendiendo de sus errores para no volver a cometerlos. Por la esquina del ojo Luffy vio a Zoro sonrojado con el ceño fruncido, pero a su lado, y por ello podía decir que todo estaba bien.

Continuara…


Notas finales:

¿Qué les pareció el capítulo? ya saben dejen sus comentarios hacérmelo saber y actualice pronto...