Notas del capítulo: Aquí estoy con el último capítulo, hacer el epílogo me costó ya que nunca había escrito mpreg, no sé si lo logre ya me lo dirán ustedes, espero que les guste esta última entrega y la disfruten…
Disclaimer: One Piece y sus personajes no me pertenecen, son obra de Eiichiro Oda.
Advertencias: No apto para menores de 18 años. Esta historia contiene menciones de Mpreg (Embarazo Masculino), pero son SOLO MENCIONES NADA EXPLICITO, HASTA EL EPÍLOGO.
EPÍLOGO
Zoro suspiro mientras veía por la ventana de la alta torre, hacía frío pero estaba bien con eso, no quería moverse. Había llegado allí escondiéndose de todos, para poder tener unos momentos de soledad y paz. Los últimos meses habían sido tan asfixiantes, especialmente los dos últimos, que estaba a cinco segundos de corlarle la cabeza a alguien. Apesadumbrado miro hacia abajo para ver su distendido vientre. Acababa de cumplir los 7 meses y medio de embarazo, y según Chopper, el bebé estaba creciendo fuerte y sano.
Entonces no veía la necesidad de que todos se empeñaran, en tratarle como si fuera a romperse con el más mínimo viento. Si de algo podía sentirse orgulloso, aparte de su destreza con las espadas, era el ser capaz de soportar una gran cantidad de daño y dolor, así como de su gran resistencia ante grandes pérdidas de sangre. No por nada había librado, desde que quedara huérfano a la temprana edad de 8 años, numerosas y reñidas batallas de las cuales tenía las cicatrices para probarlo.
La vida en las calles no era fácil, incluso cuando su madre vivía antes de sucumbir por una grave enfermedad, los dos la habían pasado mal ya que solo se tenían uno al otro para apoyarse. Era increíble que ahora tuviera a más personas de las que nunca siquiera imagino, a las que podía llamar familia y amigos sin dudar. Con las cuales sabía podía contar, y a las que él también defendería siempre. Pero en esos precisos momentos, eran estas mismas personas las que lo hacían sentir agobiado.
No lo hacían con mala intensión, eso lo tenía muy claro, pero ya de por sí era difícil tener que hacer frente a los cambios internos y externos que estaba sufriendo su cuerpo, como para encima soportar lo que los demás añadían sobre él. Repentinamente Zoro sintió unos energéticos golpes provenientes del interior de su vientre, que le sacaron de sus cavilaciones haciendo que sonriera sin poder evitarlo.
–Lo siento –Hablo suavemente mientras acariciaba la zona que su hijo pateaba–, ya sé que no te gusta que éste enojado. En eso y en lo energético que eres, te pareces a tu otro padre… Solo espero que no saque su colosal apetito también, o no conoceré una noche completa de sueño cuando me levantes cada media hora, por que quieras otra botella de leche.
Esa breve plática pareció calmar al niño o niña, no sabrían lo que sería hasta que naciera, porque dejo de proferir golpes y al parecer volverse a dormir. Aun así el peliverde siguió brindando suaves caricias, para asegurarse de se hubiera tranquilizado por completo. Mientras lo hacía regreso la mirada al paisaje fuera de la ventana, Luffy no tardaría en encontrarlo, así que debía disfrutar de su período de tranquilidad mientras durara.
En aquella apacible calma recordó como, solo un año y medio después de la boda o mejor dicho, de que la renovación de votos se celebrara y el reino le conociera oficialmente como el consorte real del príncipe, ambos sintieron que estaban listos pero sobretodo, anhelaban realmente traer un pedacito de ellos dos al mundo.
Así que por primera vez desde que comenzaran a dormir juntos, cuando la marca en su abdomen se oscureció -lo que era la señal de que estaba en su periodo fértil- durante una semana, no dejaron de tener relaciones. Cuando un mes después el embarazo fue confirmado por Chopper, su esposo en un principio era el único que le trataba igual que siempre.
Incluso él no se sentía diferente, porque fortuna en todo el tiempo que llevaba gestando, no sufrió ningún inconveniente como nauseas o antojos extraños. Aunque no se salvo de los cambios de humor, de los bochornos, de los ahora dolores musculares por el peso y movimientos del bebé, la hinchazón de tobillos y las constantes paradas al baño, gracias a que su hijo oprimía su vejiga. Pero durante los primeros tres meses, su embarazo no era para nada notorio, incluso muchos en el castillo no lo supieron hasta tiempo después. El único cambio fue una ligera curva, que solo fue vista por Luffy y Chopper, en su siempre plano vientre.
No fue sino hasta que casi entraba en los 5 meses que repentinamente semana con semana, su estomago comenzaba a ganar volumen con una alarmante velocidad. Fue por ese entonces también, que comenzó a sentir por primera vez los movimientos del bebé. No los reconoció en seguida, al principio creyó que eran sus intestinos acomodándose, hasta que en una de sus semanales revisiones Chopper le dijo que era el bebé quien se movía.
Saliendo de la revisión Luffy le pidió que le avisara cuando el bebé volviera a moverse, Zoro estuvo de acuerdo no viendo nada de malo en la petición de su esposo. Cuando Luffy sintió al bebé su cara se lleno de asombro e incredulidad, y tras el impacto inicial rió alegremente. Después de eso, y que su estomago ganara cada vez más volumen, fue como si ambos apenas cayeran en la cuanta que iban a tener un hijo, y sus corazones se llenaron de miedo y una agradable expectación.
Ese fue el principio del fin de su tranquilidad. A partir de allí, la actitud de Luffy cambio, primero de manera sutil. Así que cuando Zoro tomaba una siesta, siempre despertaba por el dolor que provocaban las patadas y golpes del bebé, con la cabeza de Luffy sobre su pecho o cadera hablando, riendo y jugando con su hijo no nato. Y claro, la ropa que cubría su estomago, retirada por el príncipe para tocar a placer su vientre.
La molestia de Zoro por el abrupto despertar, se evaporaba cuando su esposo levantaba la cara, mostrando una gran alegría y dicha. A pesar de eso, Zoro le reñía por provocar que su hijo se moviera tan bruscamente en su interior. Como era de esperarse, el príncipe ofrecía disculpas que realmente no sentía, pues la enorme sonrisa en su rostro desmentía su arrepentimiento. Pero a su favor, Zoro tenía que admitir que Luffy arreglaba las cosas, masajeando inmediatamente las zonas afectadas, susurrando suavemente para volver a tranquilizar al bebé.
Después el cambio se mostro más agresivamente, cuando Luffy cancelo cualquier salida del palacio, para permanecer todo el tiempo con Zoro. Que por medidas de seguridad, debido a que su vientre creció y el moverse ágilmente ya no era posible, se le impidió abandonar la seguridad del castillo. Orden a la cual el espadachín se tuvo que resignar, cuando Luffy le dijo que por el bien de su hijo, tenía que seguir las recomendaciones de Chopper y de sus hermanos. Quienes asumieron el control de la seguridad para ambos.
El príncipe heredero entonces comenzó a ser la sombra de Zoro, y siempre que el peliverde trataba de tomar cualquier cosa, allí estaba su esposo para dársela evitando que él se agachara, estirara o cargara nada innecesariamente, según las palabras de éste. A la hora de la comida, increíblemente no le robaba ningún alimento, como era su costumbre hacer con todos. Y siempre que Zoro había terminado, Luffy ponía más comida en su plato alegando que debía comer más, pues estaba alimentando también a su hijo y no quería que se quedara con hambre.
No importaba cuanto Zoro insistiera que ya estaba lleno, y que los dos estaban satisfechos. Luffy no cedía por nada, aunque alguien más interviniera, hasta que Zoro hubiera por lo menos dado otro par de bocados. Además, su esposo no permitía que nadie se acercara a él, no importaba que fuera un amigo o un miembro del personal, salvo Chopper y solamente durante las revisiones, por miedo a que terminaran lastimándolos accidentalmente. Y quería que Zoro prácticamente, se la pasara recluido en las habitaciones que les pertenecían, descansando.
El colmo de todo para el espadachín, era que ahora cuando hacían el amor, por más que él insistiera en que le embistiera con más fuerza y rapidez, su esposo le ignorara manteniendo un ritmo lento, suave y cuidadoso. Claro que siempre le hacía llegar, pero eso no evitara que se sintiera, hasta cierto punto, muy frustrado y enojado con Luffy y su excesivo cuidado para con él. Por ello, hace media hora había mandado intencionalmente al príncipe a las cocinas, alegando tener hambre. En cuanto Zoro estuvo seguro que Luffy estaba lo suficientemente lejos, se levanto rápidamente de la cama y se fue a esconder donde actualmente se hallaba.
–¡ZOOOOROOOOOOOOO! –El grito se escuchaba muy cerca de su posición, lo que significaba que su tiempo de paz estaba por terminar, como lo había sospechado hace no mucho.
El espadachín también vio desde la torre, como varios soldados se agrupaban en el patio bajo él, y se dividían para cubrir el terreno. Todos ellos con sus armas fuera y listas para el ataque. No se necesitaba ser un genio para saber que su "desaparición" causo revuelta en todo el castillo. Y a pesar de que se suponía debía sentirse culpable y apenado por ello, Zoro no pudo más que sonreír con gran satisfacción, tal vez eso les serviría de lección para que dejaran de agobiarle de una vez por todas.
El sonido de la puerta abriéndose bruscamente lleno el lugar, pero Zoro no se movió ni volteo hacia esta. Sabía por el sonido de los exagerados jadeos, producidos de la acción de haber estado corriendo, que se trataba de su esposo. Espero en silencio sin apartar la vista de la ventana, nunca había sido alguien de muchas palabras, pero sabía que con Luffy no las necesitaba para entenderse.
Aunque irónicamente también, su esposo era el único que podía hacer hablarle más de lo que nunca hacia. Ahora solo era cuestión de tiempo para que su esposo comprendiera la situación, y los dos hablaran para resolver las cosas, antes de que fuera tarde y ambos terminaran lastimándose seriamente. El príncipe tampoco hablo mientras se acercaba, y en silencio se sentó junto a su consorte. Fue después de varios minutos que finalmente Luffy hablo.
–Lo siento –No era el típico "lo siento" sin sentido que solía decir al descuido, este estaba cargado de sentimiento de culpabilidad y arrepentimiento.
–No soy débil, Luffy. –Respondió Zoro, aun sin mirar al otro.
–Lo sé… eres muy fuerte, pero…
–Soy consciente de que tienes un fuerte sentido protección para con los tuyos, uno que no muchos han notado, y sabes que yo también protejo lo que me importa.
–Sí, lo sé… es sólo que yo…
–Tienes miedo, yo también lo tengo… una cosa es pensar y desear tener un hijo, pero cuando es algo tangible… cuando eres realmente consciente que hay en camino, un ser que es completamente indefenso y lo seguirá haciendo por un tiempo. Alguien que dependerá totalmente de ti, y que cualquier mínimo error que cometas le afectara siempre, es algo que causa verdadero terror…
–Pero por el momento, eres es el único que está haciendo todo… tu cuerpo está protegiendo a nuestro bebé, ahora cuando está más vulnerable… es por eso que yo quiero protegerte a ti, quiero ayudarte aunque sea solo un poco, pero… exagere y…
–No pasa nada, es normal que sientas eso, y creo que no podrás dejar de sentirlo aunque lo intentes. –Finalmente Zoro miro a Luffy, antes de proseguir–. Así que acepto el que actúes sobre protector, en lo que a nosotros se refiere… solo prométeme que cuando te lo pida, tú retrocederás y me darás mi espacio, y si te digo que hagas algo entonces lo harás. Y cuando diga que puedo hacer algo, tú no te opondrás… yo nunca sería capaz de hacer algo que dañara a nuestro hijo.
–Te lo prometo.
Luffy sonrió por primera vez desde que llego, y Zoro correspondió con una sonrisa también. Dándose cuenta de que su esposo miraba de ida y vuelta de su cara a su vientre, entendiendo lo que el otro quería y asintió aun sonriendo. El príncipe no dudo ni un segundo y riendo levanto la camisa de su consorte para revelar la morena piel, y recargándose suavemente en el pecho del mayor, comenzó a acariciar la abultada zona mientras hablaba con su hijo alegremente.
Como era costumbre el niño no tardo en responder al estimulo externo, haciendo reír aun más a su "despreocupado" padre, mientras que el otro solo sonreía suavemente conteniendo las muecas por el dolor, que causaba los energéticos movimientos de su hijo. Afortunadamente Luffy sabiendo que su esposo sentía molestias, rápidamente comenzó a masajear la zona y hablar tranquilizadoramente al bebé, quien se calmo enseguida y solo golpeaba cuando su padre dejaba de proferirle caricias.
Ninguno de los dos quería moverse del lugar, ambos estaban a gusto allí, pero sabían que debían ir con los demás para a visarles que todo estaba bien, y que Zoro no había sido secuestrado ni herido. Y a pesar de saber eso, las placenteras caricias y la susurrante voz de Luffy, comenzaron a adormecerlo, por lo que el espadachín no pudo evitar acomodarse mejor para dormir. Cuando despertó, el peliverde se encontró en la cama de su habitación, frunció el ceño confundido por un momento, hasta que imagino lo que había sucedido.
–Espero, que nadie haya visto cuando me trajiste cargado Luffy, porque de lo contrario yo tendría que cortarte en pedacitos. –Gruño frunciendo el ceño, puede que su esposo fuera un poco más bajo, y de una constitución más delgada y menos musculosa, que él o cualquiera de los miembros de su familia. Lo que engañaba a muchos haciéndoles pensar que el príncipe era débil, nada más alejado a la realidad, poseía una gran fuerza que se incrementaba paulatinamente conforme pasaba el tiempo. No dudaba que cuando llegara el momento de que asumiera el trono, fuera más fuerte que de lo que fueron su abuelo y su padre.
–Shishishishi, Zoro luce sexy cuando está enojado –Contestó el príncipe antes de reclamar la boca de su consorte, en un beso hambriento, cuando este término se trasladado al cuello.
–E-Espera no trates de distraerme para evitar tu castigo.
–No te preocupes, no deje que nadie nos viera, sabía que no te gustaría. Y yo no haría nada para disgustarte así, ¿verdad que si bebé? –Dijo besando el descubierto vientre de su consorte.
Fue en ese preciso momento, que el espadachín se dio cuenta que estaba completamente desnudo, con una almohada colocada bajo sus caderas, lo que permitía a su esposo tener acceso a su parte baja, sin que su distendido vientre fuera a ser lastimado o estorbara durante el sexo. Miro hacia su esposo y pudo apreciar que Luffy también estaba desnudo, y además cuando se enderezo un poco, que ya estaba totalmente listo para la acción. Tenía una gran erección de la cual escapaban unas gotas de líquido preseminal, sin poder evitarlo Zoro lamio sus labios ante tal vista.
El príncipe sonrío complacido y continuo besando y lamiendo el cuerpo de su consorte, quien apretó las sabanas con sus manos en un intento de permanecer quieto ante el sensual ataque. Debido a lo crecido de su estomago, le era ya un poco difícil maniobrar en cualquier postura, y no quería en ese momento acabar interrumpiendo todo, para que Luffy le ayudara a volver a acomodarse. Éste llevo la dulce tortura hasta su pene, lamiéndolo y dando ligeras mordidas que aumentaban su placer, mientras que sus manos torturaban sus muy sensibles pezones.
Una de las manos del príncipe dejo de pellizcar el pezón que tenía entre sus dedos, para viajar hasta la entrada del peliverde, haciendo una breve desviación para sumergir tres dedos, en el aceite especial que para tal propósito que había puesto cerca de ellos. Con los dedos bien cubiertos de la resbaladiza sustancia, procedió a lubricar la entrada de su consorte de manera rápida pero a conciencia. Que ambos desearan llegar a esa parte de la acción no quería decir que descuidara a su pareja, terminando lastimándola como en su primera vez.
Cuando estuvo listo, Luffy rápidamente se coloco entre las piernas de Zoro y le penetro. No tardo mucho en iniciar el vaivén de sus caderas, entrando y saliendo lentamente, y esta vez cuando el espadachín le pidió que fuera más rápido y más fuerte en sus embestidas, el príncipe obedeció sin dudar ya sin miedo a herir a su pareja e hijo. Ninguno de los dos iba a durar mucho en esta ocasión, pero no importaba era algo que necesitaban y querían. Cuando el climax les reclamo, ellos gustosamente lo aceptaron sin luchar, viniéndose fuerte y abundantemente, Luffy llenando a Zoro, y él pintando los cuerpos de ambos con su semen.
El príncipe se semiderrumbo sobre el peliverde, recargado solo parte de su peso en éste y lo demás en sus temblorosos brazos. Entonces sintió el repentino movimiento proveniente del interior de Zoro, al parecer la actividad realizada había despertado a su vástago, que enojado comenzó a reclamar dicha osadía. Luffy rió ante este comportamiento, y presuroso comenzó a prodigar toques suaves y a tararear una canción de cuna, que Nami le enseñara para volver a dormirle. No tardo demasiado en lograr su cometido, y fue hasta entonces que se atrevió a decir lo que hacía momentos había pensado, acerca del comportamiento del bebé.
–Parece que nuestro hijo sin duda es un dormilón, que se enfurece si osan despertarle al igual que tú, Shishishishi.
–Al menos si ese es el caso, podremos tener momentos de merecido descanso, pero si sale como tú creo que todos tendremos problemas. –Ambos rieron contentos de que las cosas volvían a estar bien entre los dos, cuando se calmaron se besaron suavemente y se acomodaron para dormir los tres juntos, sin importarles que pasaba allá fuera en esos momentos.
Las cosas entre la pareja real siguieron bien, aunque de vez en cuanto Zoro sufría de cambios bruscos de humor y de estados de ánimos, o se quejaría constantemente por no poder ya lograr estar en ninguna posición para descansar o dormir, entre algunos de los inconvenientes que tenía al ir avanzando el embarazo. Luffy permanecería inmune a tales arranques y quejas, aunque muchas veces su esposo arremetiera contra él, no le importaría y siempre lograría encontrar una manera de contentar a su consorte.
Pero todo esos inconvenientes para el espadachín, terminaría una noche de primavera. Cuando nació el primogénito de la pareja real, al cual pusieron el nombre de Kenta. Un niño muy parecido físicamente a Zoro solamente que con el pelo de color negro, pero allí terminaba el parecido porque el pequeño heredo el carácter alegre, la destreza de luchar cuerpo a cuerpo, la hiperactividad y el estomago sin fondo de Luffy, como había temido tanto el espadachín.
Tres años después vendría una hermosa niña, a la que llamarían Yuna y que era una perfecta combinación de ambos, de facciones algo perfiladas y un físico más delgado que engañosamente parecía débil, pero que como su padre escondía una gran fuerza. La piel apiñonada de su peliverde padre, del cual también saco el color del cabello, su destreza para manejar las espadas, y su fuerte y serio carácter para con los que no consideraba ni amigos ni familia, pero que se volvía dulce y alegre cuando estaba entre personas que quería, igual al de su otro progenitor.
Dos años después vendría el tercer y último integrante, un niño doncel al cual le pondrían el nombre de Tetsu, era idéntico físicamente a Luffy salvo en el cabello que era verde, pero no como el color claro de su otro padre o hermana, este era un tono muy oscuro que cuando no había mucha luz parecía negro. En carácter y comportamiento era idéntico a Zoro, aunque mostro también poder sacar parte del gran carisma que Luffy poseía cuando lo necesitaba para salirse con la suya. De ambos compartía la destreza junto con su monstruosa fuerza para poder luchar cuerpo a cuerpo o con espadas, y la manera ver la vida, los problemas y las soluciones, donde lo mejor de cada uno de sus padres se mostraba.
Y a pesar de ser el menor, llegado el momento él fue quien gobernó el reino, cuando sus hermanos mayores dimitieron a dicho cargo. Kenta porque deseaba viajar por el mundo en mil aventuras, como su padre más joven una vez deseara, y sus padres no pudieron negarle el que siguiera sus sueños. En tanto a Yuna no le atraía tampoco en convertirse en reina algún día, ella prefería hacerse cargo de las tropas del reino y dirigir la seguridad del país, era una estratega nata y una espadachín sin igual. Bajo su mando las fuerzas armadas del país crecieron y se fortalecieron.
Por suerte y gran alivio de su abuelo y bisabuelo, conforme Tetsu crecía fue mostrando un gran don de liderazgo y una mente aguda para resolver los problemas, su fuerte personalidad y seriedad hacia que la gente a su alrededor le tomara siempre en cuenta, y hacía gala de su gran carisma para ganarse el apoyo de las personas. Lo que lo convertía en un excelente gobernante, así que a él no le importó tomar el puesto, para que sus dos hermanos disfrutaran haciendo lo que realmente querían.
Los tres hermanos se amaban y apoyaban en todo, así que cuando se anuncio que el próximo rey sería Tetsu, la conmociono y oposición de varios, debido a que nunca doncel había ostentado el título de rey, no se hizo esperar tratando de impedir tal "locura". Kenta y Yuna rápidamente se movilizaron para hacer frente al problema, y proteger a su pequeño hermano a pesar de que sabían que él podía arreglárselas sólo.
El conflicto no duro mucho, entre todos los miembros de la familia, de la cual la mayoría no compartían lazos de sangre, lograron estabilizar las cosas al demostrar que la elección para nuevo rey era la correcta, al ser la que más beneficiaba al país. Entonces nadie pudo hacer nada, para desacreditar o impugnar dicha decisión y Testu tomo posesión del trono. Y como lo hicieran sus padres antes que él, bajo su mando y el apoyo de familia y amigos, el reino se desarrollo y creció prósperamente como ninguno otro nunca lo hizo.
Zoro y Luffy no pudieron estar más orgullosos de sus hijos, y de haber logrado educarlos como hombres y mujer de bien. Eran conscientes de que sus hijos tenían sus defectos y virtudes como todos, por lo que no eran perfectos, ¿pero quién el mundo lo es?. Así el príncipe y su consorte tuvieron una larga y feliz vida, junto a las personas que querían y amaban, aunque siempre se presentaban dificultades a las que tenían que hacer frente.
Éstas nunca molestaron a Luffy quien decía que la vida seria aburrida sino hubiera retos que sortear, un punto de vista que Zoro compartía agregando que eran éstos los que hacían que una persona creciera y se fortaleciera, permitiéndole proteger y mantener aquello que les era realmente importante, de lo contrario uno los daría por sentado perdiéndolos sin siquiera darse cuenta o poder hacer algo por evitarlo. Algo en lo que todos estaban más que de acuerdo.
FIN.
Notas finales:
Con esto la historia termina oficialmente, gracias a todos los que durante este tiempo me acompañaron leyendo, y sobre todo a los que dejaron un comentario para saber que les parecía la historia. Espero regresar pronto con alguna otra historia de esta increíble pareja. Toda crítica constructiva, sugerencia, o punto de vista siempre es bienvenido y me anima a seguir escribiendo.
