Se cambio apresurado del trayecto a la camioneta, subieron el pedido y condujo como loco a la dirección. ¡Por fin sabría donde vive ese hombre!
Toco la puerta suavemente, no quería verse muy necesitado.
Un hombre rubio le abrió y no puede negar que eso le hiso sentir molesto y engañado, aunque sabe que no son nada pero igualmente. ¿Qué hace ese personaje molesto dentro de la casa de su amado?
Lo primero es sonreír amable, que sepa que no tiene todo el terreno ganado.
—Buenas tardes. Mi nombre es Eren Jeager y… —¡Oh no! Ha dicho su nombre completo, se supone que todavía debe ser secreto y…
—El gusto es mío.
—¿Perdón? –Que sujeto más extraño, ¿el gusto de qué?
—Nada, nada. ¿Puedo ayudarte?
Al menos sabe que no le presto atención. Ahora se siente ofendido.
—Venia a entregar un paquete a nombre de Levi Corporal. ¿Está aquí? –sonríe falsamente. Se habrá dado cuenta?
Aunque prefiere que su futura pareja no este ahí y que sea dirección equivocada antes de saber que ese sujeto rubio tiene más probabilidades que él.
—Eh…
—Si, hola. —La voz varonil de Levi se escucha y su mirada le busca inmediatamente.
Le ve y sonríe sinceramente, no ha visto persona más guapa y adorable –según su imaginación- que él. Es difícil que alguien le llame la atención, cree firmemente que se debe que sus gustos son medio extraños según Mikasa, la chica de ventas.
—¡Oh, es usted! Es bueno verle de nuevo. —El plan era hacerse el desentendido para crear interés—. Es una impresora, un escritorio y una silla giratoria. ¿Es correcto?
—Si.
—Perfecto. Firme aquí y enseguida subirán las cosas y continuaremos con la instalación. —Le dio los papeles pero el otro hombre no los sujetaba.
—Los firmare.
—Adelante.
—Si…
—¿Necesita una pluma? —¿Por qué no se acerca? Es lo que en verdad quiere preguntar.
—No, necesito algo en que recargarme.
—¿Es así? —¡La vida le dio una oportunidad! Es tan generosa que casi llora—. Puede usarme si quiere.
Sabe que es una posición comprometedora pero si no enseña no se vende ¿o no? Sabias palabras de quien sea quien haya sido.
Sintió una mano traviesa por su espalda y parte de su retaguardia, espera que sea de Levi por que si es del rubio, se suicida.
—Ya.
—Gracias, enseguida vuelvo.
Al parecer ni rastro del otro sujeto. Celebra mentalmente el hecho.
Fue muy descarado de su parte, lo admite. Lo único que pensó fue en la palabra "montar" y se siente satisfecho con saber que no le es indiferente a ese hombre, aunque siendo sinceros él prefiere "montarle".
Aun queda esa sensación de inquietud al saber que no se equivoco de dirección y que efectivamente, Levi vivía ahí y el rubio también. Al menos haría bien el trabajo para que no tuviera oportunidad de reclamarle nada.
Se tardo un poco en instalar las cosas, leyó los instructivos por que él no sabia nada de eso.
"Poner el tornillo A en el orificio B" ¿Qué clase de instrucciones eran esas? No, más bien él era el único enfermo pensando perversiones… Sí Levi le viera probablemente pensaría que era un salido.
Giro la vista hacia un lado, de repente sintió como que alguien le observaba mucho y se encontró con la mirada fija del pelinegro en su persona. Se pregunta sobre que parte de su cuerpo ve, no parece que le viera los ojos…
—Ya todo esta listo, si tiene algún problema no dude en llamar y con gusto le atenderé de nuevo. ¿Desea algo más?
—A ti…
—¿Disculpe? —¿Escucho mal? Casi se le para… el corazón.
—A ti muchas gracias por venir.
—De nada, es mi trabajo. Con permiso.
Vaya, su mente jugándole bromas es muy cruel. Se retira molesto, nada de lo que hiso dio paso a una conversación decente ni a un acercamiento de ningún tipo. ¿Era tonto? Si, definitivamente era tonto, dejando pasar oportunidades ah si, lo tonto.
Baja fastidiado las escaleras de la entrada de esa casa, y piensa que con cierto recelo que el rubio ese que no se presento como era debido era la pareja de Levi.
Patea enojado a un gato que pasaba por ahí. El gato le gruño y salto sobre él, mordiéndole y arañándole la cara.
Se quita al animal de encima, tomándole de las patas y se disculpa. ¿Por qué se disculpa? Ya nada es normal ese día. El gato se calma y lame su mano, va con el minino en brazos hacia la camioneta y le dice a Reiner que se ira solo a casa, el rubio asiente y se marcha de ahí.
Con una mano alzada en modo de despedida se queda mirando la carretera, el gato esta sobre su hombro lamiéndose y una voz conocida le interrumpe.
—Ese gato es mío.
Asombrado por lo dicho, se giró cerciorándose que el gato no caiga, y ve a ese pequeño hombre.
—Lo siento, estaba por ahí y…
—Está bien —Ve los brazos estirados del pelinegro y se ruboriza pensando que quiere un abrazo, pero no, es obvio que quiere al animal.
Tomo al gato pero este le gruñe y volvió de nuevo a su posición en el hombro de Eren.
—Parece ser que no quiere…
Escucha un bufido molesto.
—Sígueme.
—Pero…
—El gato es mío, pero está molesto por que lo he dejado aquí las últimas semanas. —le explica—. Así que ahora que se ha encariñado contigo por algún motivo me servirás como cebo.
—¿Usted no vive aquí? —fingió no escuchar eso del cebo.
—No.
—¿Y no era su pareja ese hombre?
—¿Pareja? ¿Erwin? —Encara una ceja—. No, el es un idiota manipulable.
—¿Perdón?
No escucho respuesta y el pelinegro retomo el camino subiéndose a un auto negro, le indica que se siente también de lado del copiloto y durante el trayecto a casa estuvo muy silencioso.
Llegaron a un conjunto de apartamentos y cuando estaba subiendo las escaleras el gato comenzó a sisear.
—No quiere ir.
—No me digas —rodo los ojos obviando lo dicho.
—Puedo quedármelo y usted puede ir a visitarle.
—Eso seria como custodia compartida, esa clase de razonamientos no me va.
—Seria como nuestro hijo. —bromeo.
El hombre se le quedo viendo unos segundos intensamente para luego encaminarse de nuevo al apartamento.
Le siguió por mero instinto.
—Entra y deja al gato.
—Seria mejor que me fuera y…
—Entra
—Ah, si… —Nunca pensó que ese hombre le intimidaría de esa manera, al punto de obedecer sin cuestionar.
Hizo lo que le ordeno y fue a tomar asiento en la estancia de ese lugar, el gato inmediatamente se sentó a un lado suyo y comenzó a frotarse en él. Eren le acaricio y escucho como ronroneaba contento.
Luego una mano le asusto cuando se puso sin previo aviso sobre su rostro.
—¿Qué hace?
—Desinfecto la herida.
No dijo nada cuando suavemente los dedos de Levi acariciaron parte de su mejilla arañada y tampoco hizo algún gesto cuando el alcohol le provoco ardor, mucho menos protesto al sentir la cercanía de Levi muy cerca suyo. Demasiado, podría decirse.
Con cuidado puso una gasa en la pequeña herida. ¿En serio la necesitaba? Hasta un curita hubiera estado de mas, y se llevo las cosas de nuevo a lo que parecía ser la cocina.
Un incomodo silencio se formo en cuanto Levi volvió, sólo se podía escuchar el suave ronroneo del minino.
Eren quiso dar el primero paso y preguntar por que le había llevado ahí. Aunque sospechaba la razón. Un calorcito agradable se extendía al imaginar la respuesta,
—Usted me parece agradable.
—No lo soy en absoluto. —objeto Levi.
—La primera vez que le vi, pensé que era una de esas personas soberbias a las que no le importaba nada o al menos no cosas que no den algo de beneficio —Levi le miraba atento y eso le hizo sonreír nervioso—. Pero mas bien creo que no le gusta relacionarse mucho con las personas, si usted tiene un gato al que le molesta que no haya ido por el, obviamente debe ser una excelente ser humano.
—Te estas haciendo ideas equivocadas de…
—No, por que también hizo esto —señalo su mejilla—. Y esto —señalo donde se encuentra su corazón.
Se acerco despacio a Levi al otro lado del sillón, apartando al gato en el proceso al ver que se quedo sin expresión con su declaración un tanto extraña. Le tomo su mano y la coloco cerca de su corazón que se encontraba muy agitado.
—¿Qué…? —intento preguntar Levi.
—Palpita muy rápido, eso haces. Eso me produces. Una persona que con acciones o palabras logra provocar esas sensaciones no puede ser mala.
Levi aparto la mano bruscamente, parándose y alejándose unos pasos hasta dar con la pared.
—Creo que…
—Esta confundido, si. Es raro que una persona llegue y te diga todas esas cosas, lo sé. —Eren también se irguió y camino hacia la salida, pasando a un lado de Levi, sonriéndole—. No se preocupes, no soy un aprovechado así que no le hare daño.
—No es eso… —¿Raro? Raro es que un desconocido te invite a su casa.
—¿No? Bueno, viéndole en ese rincón no pareciera que este feliz si me acerco.
—Eres un mocoso, solo me tomaste por sorpresa.
—Ya veo, de ser así me disculpo y me retiro. Deseo darle espacio con esto.
—No hay ningún esto.
El castaño le miro y vio con cierto temor la molestia reflejada en el rostro del pelinegro y asintió sonriente.
—Entiendo, con permiso. —Levi vio un intento de sonrisa seguido de una mueca de tristeza de parte de Eren, y eso fue lo último que pudo apreciar antes de verle alejar por completo.
Cuando Levi escucho la puerta cerrarse, se dio el lujo de relajarse y resbalar poco a poco hacia abajo con gesto avergonzado.
"No hay ningún esto, por que no es un esto; quiero que sea un nosotros"
Suspiro suavemente. ¿Así de cobarde era como para dejarle ir? ¿Después de tanto tiempo de insistencia, dinero gastado, esfuerzo y una depresión que no estaba dispuesto a admitir?
Pero en verdad le tomo por sorpresa, se siente confundido y espera que no sea uno de esos sueños donde al despertar todo vuelve a la normalidad.
Se abofeteo un par de veces mentalmente y se levanto yendo a alcanzarle.
Observo con impotencia a Eren, quien estaba cruzando la calle, seguramente había corrido como para llegar en tan poco tiempo hasta allá e hizo algo que jamás creyó hacer por alguien.
—¡Eren! —grito todo lo que pudo. Pero Eren ya se había perdido a la vista…
Regreso a su apartamento, se quito el saco dejándolo con cuidado en una silla del comedor, se doblo las mangas de su camisa blanca y se puso a hacer comida como método de distracción, cuando creyó que había pasado tiempo suficiente regreso a la entrada y tomo el teléfono marcando un número conocido.
—Jeager Depot, ¿en qué puedo ayudarle?
—¿Puede comunicarme con Eren del departamento de almacén?
—Permítame. —una melodía desesperante de esas que suelen poner como tonito de espera comenzó a escucharse y de pronto se interrumpió—. Lo siento, pero no hay ningún Eren en almacén.
—Ah venido a mi casa últimamente, debe haber un error.
—Lo siento, puede ser que haya renunciado.
—Supongo.
Colgó, y cuando iba a estrellar el teléfono contra la pared observo una pequeña tarjeta que no había visto antes, la tomo cuando leyó de reojo el nombre del castaño de ojos verdes.
"Eren Jeager. Gerente General de Jeager Depot. Teléfo…"
Dejo de leer e impasible se acomodo de nuevo la camisa, se puso de nuevo el saco, tomo las llaves de su auto y salió.
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—A que se debe tu inusual visita a altas horas de la noche.
—A penas son las siete. —le respondió apartando bruscamente al rubio de la entrada y acercándose a la cocina, tomando una botella de licor.
—Oh, pero que yo sepa tus reglas son: No juntarse con compañeros de trabajo en días de trabajo y mucho menos tomar. —se cruzo de brazos observando a su amigo lidiar con la tapa de la botella.
—Ignora hoy las malditas reglas y mira esto. —Se saco la pequeña tarjeta y dejo de intentar abrir el alcohol.
—Ah, ¿el pequeño se te ha por fin confesado?
—¿Lo sabias?
—Saberlo a ciencia cierta no. Sospechaba, si.
—Que importa, sin querer le rechace y luego me entero que es el maldito gerente de ese lugar.
—Velo por el lado bueno y…
—No hay ningún jodido lado bueno.
—Hizo todo eso para poder verte. —termino de decir.
Levi se quedo pensativo unos segundos y desvió la mirada.
—Me voy.
—¿Ya tan pronto? —comento divertido.
—Hasta mañana.
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—Utilizaste mobiliario del trabajo para flirtear —le reprimió Grisha, su padre.
—No fue precisamente para eso. —murmuro.
—¡Silencio! —le callo enojado—. Soy muy considerado contigo por que eres mi hijo, pero vas a aprender lo que es el verdadero trabajo duro. Desde mañana empiezas como verdadero encargado de almacén.
—Esta bien.
—No, se lo mucho que odias estar encerrado en la oficina y precisamente eso vas a hacer. Serás el nuevo recepcionista encargado de almacén.
—¿Qué? ¡Prefiero cargar cajas!
—Me has demostrado que lo tuyo no es cargar cajas, Eren. No me hagas enojar. —le dijo mientras le hacia un gesto con la mano para que se retirara—. Y cámbiate esa gasa.
No le quedaba más remedio que aceptar, ya que más daba. Se toco la mejillas donde aun seguía la "curación" de ayer, sólo se la quito para bañarse y no se le paso por la mente que su padre no debía verla.
Si tan sólo Sasha no se le diera por hablar chismes en la oficina todo ese asunto no habría salido a la luz.
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—¿Se encuentra Eren Jeager?
—El joven Eren no se encuentra disponible. ¿Quién le busca?
—Levi Corporal.
La joven mujer miro al pelinegro y se sonrojo por lo guapo que resulto ser.
—Si gusta puede esperar en el segundo piso —sonrió con coquetería y luego le entrego un gafete de invitado—. En estos momentos esta en junta pero no debe tardar.
Estaba por ponerse el gafete cuando las puertas del ascensor se abrieron dejando ver a un castaño abrumado. Con pasos lentos se acerco sin mirar a su alrededor.
"Maldito despistado"
Le perdonaba por que ese traje le hacia ver irremediablemente sexy, ajustado a su perfecto cuerpo y haciéndole ver mas varonil.
—¿Problemas en el paraíso, Eren?
Una joven pelinegra le intercepto interrumpiendo sus insanos pensamientos.
—Algo así, me toca trabajar abajo. —se rasco al cabeza frustrado.
—Eso te pasa por posar tus ojos en algo inalcanzable.
No era chismoso, pero esa conversación se le hizo interesante y a la vez aburrida. Era obvio que esa mujer estaba interesada en ese despistado hombre.
—No fue tan inalcanzable en su momento, Mikasa.
—Aun así, no veo que estés feliz después de ese encuentro.
—Mikasa… —advirtió con molestia.
—Ya, sólo lo digo para que recuerdes que hay mas gente a tu alrededor.
—Ah si, ¿cómo quien?
—Estoy y…
—Eren, ¿podemos hablar? —interrumpió Esa mujer no se le iba a insinuar con él enfrente.
—¿Quién eres tú?
—¿Levi?
—Sígueme. —le ordeno. Eren pensó que ese tono le gustaba mucho y se sintió todo un masoquista.
—Eren… —intento persuadirle la chica de rasgos asiáticos.
—¡Lo siento Mikasa, después hablamos!
La azabache les vio irse y suspiro cansada. Acababan de interrumpirle en su confesión.
—No sé por que, pero creo que esos dos se traen algo. —comento la recepcionista al ver la escena.
—No lo dudes. —dijo Mikasa para luego suspirar con pesar.
Que decepción, pensó la mujer. Todos los buenos hombres son gays.
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—¿Ofrecí un mal servicio? —intento bromar después de sentir el ambiente incomodo.
—Algo así.
—No te preocupes, mandare a alguien para…
—Se te olvido entregarte a mí.
—¿Ah? —¿Escuchó bien? ¿O era de nuevo su mente haciéndole bromas pesadas?
—Ayer hable y me dijeron que no había un tal Eren de almacén.
—Si… error mío. —confeso avergonzado.
—Te iba a pedir a ti.
—Eso suena…
—¿Estúpido?
—… agradable, bastante agradable. —rió suavemente—. ¿Pero ayer…?
—No quiero un "esto" —interrumpió molesto e hizo una pequeña pausa, luego continuo en medio de susurros con la cabeza gacha—, quiero un nosotros.
Eren parpadeo confundido un instante y luego sonrió con ternura al comprender.
—Ya veo, de ser así —le tomo las manos y las guio donde su corazón latía con fuerza—, permíteme comenzar de nuevo y entregarte mi corazón.
—Eso si es asquerosamente cursi —le dijo con el ceño fruncido—. Pero de alguna manera me gusta.
Eren carcajeo aun con las manos de Levi entre las suyas, bajándolas de su pecho y entrelazando los dedos con los contrarios.
—Tengo un amplio repertorio.
—No lo dudo.
De repente recordó las cosas que hizo para poder verle y carraspeo un poco. Se acerco y se agacho para juntar su frente con la de Levi.
—He de confesarte muchas cosas después de este día.
—Yo no.
—¿No? —preguntó sorprendido.
—Conocerás a alguien que te dirá todo con lujo de detalles y me ahorrara tiempo.
Eren permitió que esa respuesta se quedase, no quería discutir en ese primer momento de "noviazgo".
—Se mi novio.
—¿Qué acaso tu otra confesión fue un juego?
—Quiero hacerlo oficial.
—Bien, como quieras.
—¿Entonces? —insistió.
—Si, acepto. —gruño la respuesta.
Ese día Levi accedió a tomarse de las manos hasta el estacionamiento.
También accedió a darse unos cuantos besos y luego accedió a compartir helado, si, ese día Levi fue muy condescendiente.
Eren sabe que próximamente también cedería a unas cuantas cosas más, como por ejemplo a ser su futuro protector de pantalla del celular.
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Escucho una melodía proveniente de su celular y vio que era un mensaje, cuando lo abrió vio con sorpresa la foto de un ceñudo Levi mirando hacia otro lado y un castaño de ojos verdes sonriendo a la cámara tomados de la mano.
El rubio dejo a un lado el móvil pensando muy seriamente.
Par de tontos.
Bonito par de tontos.
FIN.
Gracias por tomarse el tiempo de leer y dejar comentario. Hasta la próxima.
