Tan pronto bajaron del tren, Amelia se echo a correr en dirección hacia el castillo con una Minerva McGonagall a rastra y de mal humor. Según la primera etapa del plan de Amelia era: Burlar a Apollyon Pingle, el celador de Hogwarts y tomar la primera carroza hacia el castillo. Solo había un pequeño problema, Amelia no había pensado la forma en cómo despistar a Pingle, a lo que Minerva se dio cuenta de esto en el momento que la rubia diviso a Pingle, con una farola que ilumina tenuemente su alrededor, y en su rostro se formo una mueca de nerviosismo.

"Dime que no te olvidaste de Pingle" Pronuncio Minerva con desalentada .Al parecer, el plan de Amelia había sido truncado por ella misma y eso, lamentablemente para Minerva, conllevaba a un informal presentación.

"No"-Dijo Amelia sacando a Minerva de sus pensamientos-"Esto aun no acaba…"-Dijo decidida y se echo a correr a toda velocidad hacia unos grandes arbustos que estaban próximos, sin aviso, cogida de la mano de Minerva.

"Pero que-"Intento decir Minerva, pero su se vio cortada ante el golpe que dieron contra el suelo.

"¿Este era tu brillante plan?"-Continuo Minerva sacándose unas cuantas hojas que tenía en el pelo.

"Shhhhh…no lo arruines"-Dijo Amelia poniéndose un dedo sobre los labios, para posteriormente ver entre hojas y ramas del los arbustos-"Sígueme"-Dijo haciendo una señal con la mano"

Iban caminando sigilosamente, pero con rapidez, por entre los arbusto, y de vez en cuando paraban a observar si alguien se había percatado de su ausencia. Casi llegando al límite de la hilera de frondosos árboles, escucharon unos gritos estridentes cargados de furia y su dueño nada más y nada menos que: HABIA DESCUBIERTO."No puede ser…"volvió a repetir Minerva en su mente angustiada. Amelia se paralizo y todo lo que hacía era Mirar a Minerva con cara de terror. Solo fueron unos segundo en el que ellas intercambiaron miradas de desesperación, pero que para ambas fueron eternas horas. Minerva cerró los ojos con fuerza y en dos segundos" Que demonios!, no hay tiempo para pensar" se dijo así misma. Netamente por impulso, debido a la adrenalina que corría por sus venas, fue ella quien esta vez tomo la mano de Amelia y comenzó a correr como si su vida dependiera de ello, y en el caso de Minerva este era el caso. Apollyon trato de seguirlas, pero Minerva fue más rápida y logro escabullirse por entre la espesura de los arbustos. Además, para la suerte de ambas chicas estaba anocheciendo, por lo que Pingle no había logrado identificarlas…debían darse prisa, si querían que se mantuviera así.
Entre gritos como "Las atrapare ratas rebeldes…Esto no se quedara así!" las brujas corrían a toda velocidad rogando a Merlín no ser descubiertas.

Amelia solo salió de de su ensimismamiento cuando Minerva se detuvo de golpe y ella choco con la espalda de la chica del sombrero puntiagudo. Ambas chicas jadeaban tratando de recuperar el oxigeno perdido, mientras observaban ante si unas alto e imponente portón de hierro, que se encontraba abierto. En uno de sus costados tenia incrustado un león y un tejón que eran los animales simbólicos de Gryffindor y Hufflepuff, respectivamente. En el otro costado tenía una serpiente y un águila que correspondía a Slytherin y a Ravenclaw.

"Bien lo hemos conseguido…"-Dijo Amelia a duras penas por la falta de aire.

Minerva la miro incrédula y fastidiada, pero no pronuncia palabra alguna.

"QUE!? No me mires así!..."-Reclamo Amelia.

Minerva la ignoro olímpicamente, lo que provoco que Amelia se diera media vuelta y comenzara a gritar a todo pulmón:

"MINERVA MCGONAGALL A QUEBRANTADO 5-"

Pero no alcanzo a continuar, debido a que minerva le tapo la boca con una mano.

"¿Quieres callarte?...-Pregunto Minerva irritada-"Créeme que prefiero antes la muerte antes de ser expulsada por uno de tus estúpidos planes"

"Oh vamos! No fue tan estúpido"-Contradijo Amelia cuando soltarse del agarre de Minerva-"Gracias a mi estúpido plan…podremos tomar la primera carroza hacia el castillo"-Termino con una sonrisa de oreja a oreja -

La ojiverde solo asintió de mala gana, sabía que en el fondo la rubia tenía razón. Era su culpa haber sido tan despistada y no haber procurado arreglarse antes.

"Bien vamos!"-Dijo Amelia entusiasmada alzando un puño hacia arriba-

Después de esa pequeña platica de descanso, comenzaron a caminar a donde comúnmente se encontraban siempre esperando las carrozas mágicas. Cuando ya había llegado al lugar, inspeccionaron los alrededores y para su sorpresa no había ninguna carroza mágica esperándolas.

"¿Dónde demonios están?-Espeto una impaciente chica de ojos esmeraldas.

Amelia no respondió, solo la miro con Angustia y se encogió de hombros.

"De saber que…"

Minerva no alcanzo a terminar la frase, ya que el viento había traído a sus delicados y bien desarrollados oídos, los sonidos del girar de unas ruedas de metal oxidadas. Suspiro aliviada, pero Amelia que no tenía la misma capacidad de percibir que Minerva, la miro como si estuviera loca.

"Te has salvado.."-Se limito a decir Minerva mirando hacia donde se suponía que aparecería el causante de aquellos sonidos.

En cuestión de segundos, apareció por entre medio de la oscuridad que proporcionaban la frondosidad de los grandes árboles que daban comienzo al bosque oscuro, lo que parecía una carrosa de la época victoriana de color negro que en una de sus esquinas tenía una gran farola que iluminaba la mayoría de las cosas a su paso.

"Ves…te lo dije…solo había que esperar"-Aseguro Amelia, recuperando la tranquilidad casi tan rápido como la había perdido.

"Si, claro…lo tenías todo bajo control"-dijo Minerva por lo bajo
Minerva dejo que la rubia la mirara con disgusto por no haber entendido lo último que había dicho, pero no le dio el tiempo suficiente para que le reprochara. La carroza, que parecía se tirada por nada, ya se encontraba delante de ellas esperando ser abordada por estudiantes, así que Minerva se subió con más agilidad de lo requerido, eludiendo al reproche de su acompañante.

"¿Qué no piensas subir…Amy?"-Dijo en tono burlón Minerva, ya que ella no solía usar los apodos que les ponía Filius a cada uno de sus amigos, mientras alzaba una ceja-

Amelia sólo rio, mientras negaba con su cabeza.

"Claro que si, Min"-Dijo imitando el tono de Minerva."VAMONOS!"-Grito emocionada dando un salto para subirse a la carroza-"No creas que eres la única con habilidades atléticas sobresalientes"-dijo Amelia acomodase al lado de Minerva que ya estaba sentada. Una sonrisa imperceptible se asomo por los labios finos de Minerva, al escuchar el comentario de su amiga-

Al momento en que las jóvenes estaban listas, Por acción de magia...la carroza comenzó a moverse penetrando en la oscuridad del bosque, mientras que rogaba a Merlín que los pocos minutos de silencio que había conseguido guardar Amelia, que era muy inusual en ella, se prolongaran hasta el final del viaje. Para su desgracia, no duraron más de 5 segundos.

"Min-

"Minerva"-Corrigió rápidamente-"¿vas a explicarme la segunda fase de tu fabuloso plan?"-Pregunto como si hubiera leído los pensamientos de Amelia.

Amelia parpadeo un par de veces-"No"-Mintió

"¿Y… que es entonces?"-Pregunto minerva incrédula

"Solo estaba pensando en que el viaje será algo lento, así que..¿Qué mejor que una amena charla con tu mejor amiga, eh?-Propuso sonriente.

Minerva entrecerró los ojos-"¿Qué quieres saber?"-Pregunto certera

"Wow..¿Segura que no eres legeremaga?-Pregunto fingiendo miedo cubriendo su cabeza con ambas manos, por si leía sus pensamientos.

Minerva rodo los ojos" No seas paranoica…si fuera legeremaga, ya sabría si te gusta el duende chismoso"-Dijo como quien no quiere la cosa.

Amelia al instante enrojeció, Minerva la miro sorprendida no se esperaba esa reacción, aunque estaba oscuro pudo distinguir el color carmesí teñir sus mejillas.

"No es cierto..."-Dijo Minerva sorprendida con la boca entreabierta.

"Ehh…yo.."

"¿Nerviosa? De acuerdo, esto es serio"-Dijo Minerva tratando de molestarla

"N-no seas…cruel"-Pronuncio Amelia tratando de recuperar la calma

"Quien lo diría…Amelia Flitwick, no suena mal"-Sonrió burlona Minerva

"Ash! Si prometes dejar de hostigarme y cambiar el tema...te lo contare"-Propuso Amelia Seria

"Hmmm…Bones seria, eso confirma mis sospechas…le gusta. Suerte que sea reciproco. Démosle un respiro, después de todo cuando se trata de cosas del corazón Amy es muy sentimental… ¿Amy?... ¿Desde cuándo ocupo los inútiles apodos de Filius?…Seguro que son las hormonas que AMY deja escapar por todos sus poros"-Pensó Minerva

"Bien, bien…"-Dijo Minerva tratando de apaciguarla-"¿Cuáles son les temas a escoger?-Pregunto como si no hubiera pasado nada

Ante tal pregunta Amelia se relajo, siempre que Minerva la ponía en aprietos amorosos ella misma se encargaba de salvarla."Tal vez eso quiera decir que Min no es curiosa…pero algún día la curiosidad matara a mi inteligente felina…podría apostarlo…Genial, lo único que me faltaba, me estoy volviendo como el… "-Pensó Amelia

Mientras Amelia estaba perdida en sus pensamientos, Minerva movía una mano enfrente de sus ojos.

"¿Estas en trance, shock…o solo piensas en Fil-

"Tienes dos temas: Tu relación con Rufus o discutir, nuevamente un apodo que te guste"-Interrumpió a tiempo Amelia.
"QUE?!"-Grito Minerva desorbitada

Amelia llego a saltar en su asiento, después del grito de Minerva-"Elige"-Dijo simplemente Amelia.

"¿Relación?¿ Qué relación? No hay ningún tipo de relación…somos compañeros"-Aseguro la pelinegra

"Veo que ya ha elegido un tema"-Dijo Amelia Mirando los alrededores-

"Ninguno de tus temas es de mi interés…"-Dijo con fastidio, mientras calcula cuanto faltaba para llegar al castillo.

"Oh vamos! Rufus hace hasta lo imposible por conseguir tu atención y tu lo ignoras como si nada, no eres ingenua Min…"-Reclamo Amelia

"Es cierto"-Afirmo Minerva-" Eh notado sus intensiones, pero demás está decirte que no tengo ninguna intensión de involucrarme con el mas de lo necesario, y por necesario me refiero en el sentido de la amistad o compañerismo. ¿Entiendes?-Pregunto Minerva, dando por zanjado el tema.

"Uhh…creo que cuando me hablas si, estar dentro de un iceberg es más cálido"-Dijo con sarcasmo-"Si es así, deberías decirle-

"Se le eh dicho en todo los tonos y lo sabes!"-Refuto Minerva

"Si lo sé, puede ser terco, pero de verdad le gustas"-Dijo Amelia tratando de que Minerva fuera empática con Rufus.

"Sabes que esta charla de apoyo moral hacia Rufus, no servirá de nada ¿cierto?"-Minerva atravesó a Amelia con la Mirada

"Bien, por lo menos lo intente, Rufus no me puede culpar por eso…"-Dijo Amelia dándose por vencida

"¿Desde cuándo TODO EL MUNDO, se empecina en emparejarme?-Reclamo Minerva confundida

"Simplemente cuido que cuando tengas 30 años, no termines con 10 gatos en un horrible barrio muggle. Si eso te fastidia, perdóname por tratar de ser buena amiga"-Dijo Amelia fingiendo estar ofendida-

Se produjo un silencio dramático

"¿Sabes?...Me gustan los gatos"-Termino por decir Minerva y ambas chicas rieron.

Solo habían pasado unos segundos hasta que Amelia no resistió mas y volvió a entablar conversación con Minerva

"Definitivamente, tú no puedes pasar más de 5 minutos en silencio…"-Afirmo Minerva con expresión divertida

"Claro que si puedo…."

"Claro que no…ya hecho millones de veces esa prueba, Amy"-Confirmo Minerva

"Pues entonces….de nada-Minerva la miro sin comprender-"me alegra servirte para tus apuestas"-Explico Amelia

"¿Me crees capaz de hacer algo como eso?"-Pregunto Minerva fingiendo inocencia-

"Hasta la persona más inteligente pienso que puede caer en banalidades como esas"-Dijo Amelia dubitativa, tratando de imitar a Minerva cuando realizaba una profunda reflexión sobre un tema.

Minerva la miro extrañada" ¿Desde cuándo cambiamos papeles?"Pregunto extrañada.

Amelia rio por lo bajo" Discúlpeme Srta. Perfección, sabes ese apodo te queda bien"

"Si tu lo dices"-Dijo Minerva dándole la razón, sin dale importancia al asunto.

"Min, hablando de apuestas,¿ Por qué aceptaste el desafío de Filius?-Pregunto Amelia curiosa.

"En primer lugar y que quede muy claro, NUNCA ACEPTE. Segundo, es solo para demostrar que hay algo extraño con aquel profesor…

"Sera posible que…."-Dijo Amelia en tono misterioso

"¿Que de qué?"-Hablo Minerva impulsando a Amelia a terminar la oración
"TE QUIERES CONVERTIR EN UNA DETECTIVE IGUAL QUE YO,Y RESOLVEREMOS EL ENIGMA QUE RODEA ESE MISTERIOSO PROFESOR DE TRANSFORMACIONES"-Dijo Amelia con entusiasmo.

Minerva dio gracias a Merlín que nadie estaba cerca para oír los comentarios de su loca amiga.

"Solo espero que tu no seas envuelta por el misterio…sabes a lo que me refiero"-Dijo Amelia guiñándole-"Acuérdese que esta vez vuelve como una estudiante de exelencia, es una prefecta, por lo tanto un modelo a seguir"-Termino de hablar Amelia imitando la voz del Director.

"Sabes que yo no confundo las cosas nunca"-Dijo Minerva con firmeza en su voz, pero de cierta manera se sentía…¿Insegura?

"Si lo dices así… no suena muy divertido"-Dijo Amelia cansinamente.

Pero era cierto, quien mejor que Minerva McGonagall para ser prefecta, todo lo que hacía, lo hacía sin cometer errores de por medio. Si bien Minerva destacaba por sus buenas calificaciones (Excelentes en todos sus exámenes) y tal vez fuera uno de los estudiantes más brillantes que había estudiado en Hogwarts, convirtiéndose muchas veces en la favorita del profesorado. También era un ejemplo, en el ámbito familiar. Era una magnifica hermana e hija .Pocas personas estaban al tanto que Minerva ayudo a su madre a esconder el gran secreto sobre la condición de ambas (Seres con cualidades mágicas), haciéndose responsable, muchas veces de los accidentes mágicos que causaban sus hermanos, los cuales aun no lograban controlar sus poderes, debido a su corta edad. No estaba demás, mencionar que era extremadamente intuitiva, inteligente y bella. A lo último, ella siempre le restaba importancia, ya que para ella lo más importante era el intelecto antes que lo corporal. Sin duda alguna ella le hacia el honor al apodo que le había dado su gran amigo/rival Filius Flicwick: Srta. Perfección…

"Es muy sabia pero las cosas más importantes de la vida aun no las aprende…Solo me gustaría que por una vez en su vida, nada fuera calculado con anterioridad"-Pensaba Amelia para sí misma.

Lo que no sabía Amelia era que ese momento no tardaría en llegar, y de seguro… llegaría antes de lo esperado.

Los pensamientos de Amelia fueron interrumpidos por el cambio de ambiente que sufrió su viaje. De estar en un lugar oscuro y sombrío cubierto por una neblina espesa, nada agradable al contacto con la piel, pasaron a un amplio terreno más cálido a la vista e iluminado por la luz de una luna creciente. Al mirar a la derecha se podía observar el lago, que para aplomo de ambas brujas, estaba manso y sereno, bajo el manto estrellado del cielo nocturno. Como si fuera una sinfonía grillos, búhos, lechuzas, glumbumble, pequeñas ninfas del bosque y pixies, producían sonidos gratos e hipnotizantes a la vez.
Ninguna supo cuanto tiempo estuvieron escuchando tan dulces melodías, sólo se dieron cuenta cuando salieron de su ensoñaron y se encontraban en la entrada del castillo. La primera en reaccionar y salir de esa melodiosa fantasía fue Minerva. Rápidamente se bajo de la carroza, aterrizando en la entrada de un gran y largo pasillo. Miro a su amiga, que aun seguía atrapada en su propia utopía.

"Podría jurar que sueñas despierta…¿A caso no será…tu y Filius bailando un vals en la fiesta de navidad?"-Dijo Minerva conteniendo la risa-

Al instante Amelia sacudió su cabeza, disipando sus pensamientos no tan alejados de la suposición de Minerva.

"Yo no-

"Si ya lo sé"-Corto Minerva-"Ahora baja no tenemos mucho tiempo"

Amelia asintió con la cabeza, luego dio un pequeño salto y bajo de la carroza.

"¿Ahora qué?"-Pregunto Minerva esperando saber cuál era la fase del plan que seguía.

"¿Quieres ser la primera en estrenar el baño de los prefectos este año?"-Pregunto Amelia con voz picara y una mirada traviesa.

Minerva no podía negar que siempre le había causado cierta curiosidad el baño de los prefectos. ¿Que tenia exactamente ese baño que lo hacía tan especial?¿Que lo hacía mejor a los demás?.Se había propuesto descubrirlo, pero estas no eran las mejores condiciones para explotar.
Internamente debatía entre ir o no ir. Por un lado estaba la posibilidad de que las descubrieran merodeando por aquellos lugares. Y por otra parte está el hecho que ambas están impresentables sucias, con alguna que otra hoja en sus vestiduras. ¿Qué tan malo podía ser? Además, era una prefecta podía entrar ¿no?

"Realmente debo estar muy loca para hacer esto…"-Meditó Minerva para sus adentros. Mientras caminaba sin saber a dónde iba, ella solo seguía las pisadas de Amelia.

Estuvieron deambulando por los largos pasillos del castillo, unos significativos minutos. En su trayecto, además de pasar por las alocadas escaleras, trataron de evitar a toda costa a Peeves, el Poltergeist travieso, ya que si las sorprendía serian más que descubiertas y toda la operación se habrá ido por un tubo.

Finalmente, después de un tedioso recorrido, llegaron al quinto piso, específicamente a un rincón obscuro.

"¿Nos perdimos?"-Pregunto una confundida Minerva al ver que su compañera disminuía la velocidad de su caminar y que miraba en todas la direcciones, buscando algo en especifico.
Amelia ni se dio por enterada de la pregunta de su amiga, en lugar de responder siguió analizando las paredes y rincones del lugar.

"¡Aquí!"-Dijo Amelia en un susurro con emoción latente en su voz, cuando diviso la estatua de Boris el Desconcertado, que según los rumores, era la estatua que resguardaba la entrada de los baños.

"Como es que ella sabe exactamente donde estaba exactamente la estatua…ese enano ¿Qué no hay nada que no sepa?"-Se quejo mentalmente Minerva.

"Bien, es tu turno"-Señalo Amelia a Minerva

"¿Turno…para qué?-Pregunto desconcertada McGonagall.

"Por Merlín, LA CONTRASEÑA!"-Dijo Amelia exasperada

¡Por supuesto!, Nada en Hogwarts que tuviera acceso limitado para ciertas personas ¡NO TENIA CONTRASEÑA!. Minerva la miro a punto de entrar en pánico. Como era posible, se preguntaba, haber armado todo ese gran plan y sólo fallar en una insignificante contraseña.
Ambas jóvenes se miraban mutuamente con la expresión de qué demonios hacemos ahora. Por un lado la bruja de cabello oscuro pensaba en las posibles soluciones u alternativas que le quedaban…pero el resultado era nulo, para ese entonces, los alumnos que calmadamente habían salido del tren, llegarían en cuestión de minutos. Por otro lado la rubia se culpaba mentalmente por haber omitido ese error. A sus ojos solo quedaba una opción.

"Desvístete, ¡ahora!"Ordeno la rubia.

"De cuerdo..-Amelia la miro con preocupación, si había aceptado tan rápido a su idea descabellada, debía ser porque realmente estaba en apuros- tu definitivamente perdiste completamente el juicio"-Dijo Minerva psicoanalizándola como si se tratara de un demente.

"Hemos llegado muy lejos, no me rendiré ahora, sólo por una maldita contraseña o tu enorme pudor" Afirmó Amelia

"Una cosa es ser pudorosa y la otra es ser exhibicionista" Aclaro Minerva a su amiga.

La disputa entre ambas amigas continuo, hasta que la rubia amenazo con desvestirla ella misma si no cooperaba con el plan, pero esto no fue lo que dio por terminada la ridícula discusión de las jóvenes brujas, aunque Minerva hizo hasta lo imposible por mantener sus ropas donde estaban. Mientras una se concentraba en lograr su cometido y la otra de impedirlo a toda costa, no se habían percatado de la presencia de un individuo que las observaba desde la "sombras", casi imperceptible gracias a un hechizo desilusionador. Casi imperceptible, ya que Minerva con anterioridad había la sospecha y sensación de estar siendo observada. Ingenuamente opto por pensar que solo era producto de su psicosis y miedo a ser descubierta, pero sus conjeturas fueron afirmadas cuando un extraño y fuerte olor a limón mezclado con lo que sería tal vez….¿Chocolate?-pensó Minerva.
Rápidamente, hizo a un lado a Amelia que la miro confusa, y enfoco todos sus sentidos a ubicar el punto donde más se concentraba ese peculiar olor. Para ella, como era de esperarse, no fue difícil encontrarlo. En cuestión de segundo, Minerva había sacado su varita y apuntaba hacia una de las paredes laterales que colindaba con la estatua de "Gregory, el Halagador".

"Genial, ¡ahora le hablas a las estatuas!"-Chilló Amelia

"Quien quiera que sea, salga ¡ahora!"-Amenazo Minerva firmemente.

No hubo respuesta, durante unos segundos…Minerva se mantuvo firme e impasible, con los ojos entrecerrados esperando una respuesta de quien fuera que se estuviera escondiendo bajo un hechizo desilusionador.
Aquella persona bajo el hechizo se preguntaba cuanto tiempo duraría esta escena. Aunque él esperaba, no ser descubierto o no tan rápidamente por lo menos. Pocas personas eran capaces de captar su presencia bajo ese hechizo, ya que él lo había llevado a un nivel sobresaliente. Y ahora una joven bruja, aproximadamente de unos 16, calculo él, lo había descubierto en cuestión de segundos. "Al fin y al cabo parece que mi excursión resulto mucho más divertida de lo que me esperaba" Se dijo a sí mismo, con una sonrisa en su rostro.

"Min, creo que deberíamos…"-Dijo Amelia interrumpiendo el dramático silencio que se había provocado en el pasillo.

"Amy, lo creas o no, hay una payaso vigilándonos…quizás desde hace cuanto…-Dijo dubitativa- Oh, ¡vamos! no tengo todo el día"-Reclamo una exasperada e impaciente la ojiverde.

"Si que tiene carácter"-Comento devertido para sí mismo.

El individuo se dio cuenta de que la bruja empezaba perder la paciencia y que amenazaba con noquearlo, si no se apresuraba a deshacer el hechizo. Podia leer en sus ojos una implacable determinación…ella de verdad lo haría. Determinación y valentía, sin duda alguna esa chica poseía las características propias de un Gryffindor. No todo el mundo se enfrentaba a lo desconocido y tenía el valor de retarlo. Además, no podía obviar el hecho de que poseía un gran talento, si no se equivocaba esa joven tendría que estar cursando 5to año, por lo cual reconocer hechizos usando solo los sentidos, eran realmente avanzado.
Decidió ponerle fin a su entretenimiento, pero no sin antes darle un último sorbo a su taza de chocolate caliente que sostenía en su mano derecha.
En fracción de segundos se oyó un chasquido de dedos que habría de deshacer el hechizo, dejando al descubierto a una figura alta poco distinguible, gracias a la escasez de luz. Lo que pudieron diferenciar, ambas jóvenes de aquella figura, y por lo demás en lo único que coincidieron, fueron unos brillantes y chispeantes ojos azules.
Minerva, que había analizado más allá de aquel par de ojos que parecías dos luciérnagas siendo consumidas por la penumbra, pudo deducir que aquella silueta no podría haber sido un alumno, ya que ellas habían sido las únicas con ganas de llegar al castillo 20 minutos antes. Tampoco era un fantasma del castillo, ni ningún otro tipo de criatura mágica .Así, una por una fue descartando posibles sospechosos. Hasta que quedo con lo más obvio y lógico: Un profesor.
Minerva miro a Amelia tratando de decir "Tranquila es un maldito profesor… ¡ESTAMOS EXPULSADAS!"
Amelia trago en seco, lo había comprendido todo en su totalidad, años de amistad le habían enseñado a leer las miradas de Minerva McGonagall.
Una Minerva aterrorizada por el monstruo de la expulsión, se mantenía expectante "Definitivamente este es el momento idóneo para morir"-pensó.
De un momento a otro la frase célebre de la noche había venido a ella "payaso vigilándonos..." dos simples palabras que harían ver a cualquiera como un psicópata.
Minerva se despedía mentalmente de su brillante futuro, pero en ningún momento demostró algo que no fuera impaciencia. Si habría de ser expulsada lo enfrentaría con dignidad, por lo cual se mantendría impasible, todo lo contrario a su rubia amiga.
El individuo avanzó unos cuantos pasos hacia ellas, dejándose tocar por la tenue luz. Al instante la desconocida y misteriosa figura se transforma en un hombre de edad media poseedor de los ojos más penetrantes y al mismo tiempo… cálidos, que según el subconsciente de McGonagall había visto, de un brillante color azul cielo. Llevaba una túnica de color verde lima, barba de un par de meses y unas distinguibles gafas en forma de media luna sobre su nariz semi-torcida.
Aclarándose la garganta para posteriormente acomodarse el puente de sus gafas, el hombre ya no tan desconocido, procedió al intento de entablar una conversación con aquellas que serian sus alumnas.

"Buenas noches Señoritas…una bella noche estrellada ¿no creen?-Dijo sonriendo amablemente. No espero a que ellas respondieran-Aunque si me permiten un consejo…"-Dijo educadamente-"Una maravillosa excursión, sin duda alguna, habría sido a los invernaderos. Hay flores cuyos brotes solo nacen y mueren en noches como estas"-Dijo explicando lo obvio con aire de ensoñación-"Aunque debo admitir que ahora me doy cuenta, que no me arrepiento de haber venido por estos alrededores"-Dijo mirándolas analíticamente. Ambas chicas sintieron como su mirada las atravesaba-"…Todo llega cuando uno menos lo espera"-Dijo en un pequeño susurro-

Si por el rostro de la impasible Minerva Mcgonagall se vislumbro una pequeña mueca de asombro, habría sido casi exagerado, gracias a inexpresivo rostro que es capaz de demostrar su fastidio o desaprobación con más de 100 combinaciones diferentes con tan solo una ceja alzada, pero para el asombro no tenía muchas opciones. Minerva Mcgonagall no era una persona que se asombrara tan fácilmente…definitivamente no estaba preparada para esto..
Merlín sabe que Amelia no sabía si estaba más espantada por encontrarse con el supuesto nuevo profesor lo que conllevaba a un castigo seguro o el simple hecho de que en todos los años de conocer a su amiga esta fuera la primera vez que la veía con la mandíbula perfectamente desencajada, los ojos abiertos de par en par y por si fuera poco sin palabras, ella nunca había sido tan expresiva con sus facciones.
Por supuesto a la vista del profesor Amelia no estaba lejos de hacerle competencia a Minerva por la cara de asombro, tenía los ojos más abiertos que Minerva..si eso hubiera sido posible, pero la diferencia erradicaba en que una parecía tener dislocada la mandíbula y que la otra había hecho que su boca adoptara la forma de una perfecta "o" mientras no hacía más que mirarlo a él y a su amiga alternadamente , como si no supiera porque estar más sorprendida.

Desde el punto de vista de la estupefacta ojiverde los pensamientos colisionaban entre produciendo que la conmoción en su interior aumentara considerablemente. En su mente se alborotaban recuerdos que parecían ser fotografías de su revista favorita a la que habitualmente, por diversión, le gustaba hacer correcciones:"Transformaciones, hoy" donde en un par de ediciones se hablo de sus supuestos avances con su investigación sobre las utilidades de la sangre de dragón, sin mencionar que siempre era mencionado como uno de los mejores magos de la época con un futuro y destino brillantes, posiblemente se convertiría en el próximo Ministro de magia. Además, recordaba que en una de esas ediciones aparecía el, con un par de años menos, junto a otros magos destacados de la época estrechando manos y recibiendo felicitaciones, mientras era noblemente premiado con galardones y medallas.
Y ahora el estaba como si nada, de pie al frente de dos jóvenes brujas, con media sonrisa dibujada en su rostro y con una mirada analítica. Era nada más y nada menos que…"Albus soy-un-maldito-genio-y-tu-no Dumbledore" como solía llamarlo Minerva.
Ambas seguían sin articular vocablo, ni siquiera un pequeño sonido y conteniendo la respiración. Estaban tan rígidas como la estatua que estaba a su costado.

"Vaya-Expreso el profesor pasmado, pero aun así se podía la diversión bailar sus ojos azules, a través de las gafas de media luna-"Hace mucho que no provocaba este efecto en las damas de su edad"-Dijo con el ceño reflexivo-"Al parecer aun no pierdo la magia"-Dijo esbozando una sonrisa amigable-

Las reacciones de las jóvenes nuevamente volvieron a ser diferentes. Por un lado Minerva alzo ambas cejas incrédula tratando de decir "¿Qué demonios fue eso?" y por el otro Amelia simplemente se relajo y le devolvió la sonrisa tímidamente, como si tratara de disculparse.

Genial!, lo que me faltaba Amelia y su lema "si no puedes contra ellos úneteles". ¡Fue su idea! ¡Traidora!, fraternizando con el enemigo ¿no?-Pensaba Minerva mentalmente hacia conjeturas sobre el comportamiento de su amiga que parecía más tranquila.

"Estoy completamente seguro que habrá una explicación racional del porque dos alumnas de mi casa deambulan por los pasillos del castillo cuando deberían estar en el gran comedor"-Hace una pausa dramática-"¿Y bien?"-Pregunta el hombre con infinita paciencia y serenidad en su voz-

Tan una como la otra tendieron a mirarse transmitiéndose el mismo mensaje con la mirada "Plan fracasado. Problemas. Hablas tu o hablo yo".
Amelia es la primera en romper su conversación visual, deja escapar un sonoro suspiro.

"Señor, nosotras…"-Comienza con dificultad-

Minerva cierra de golpe sus ojos y los mantuvo así por un par de segundos, mientras pensaba en alguna manera de librarlas a ambas de la situación actual:"Descubiertas por completo".

"Solo tienes una opción.-Da a conocer su conciencia moral. En el rostro de Minerva apenas se pudo vislumbrar un atisbo de una mueca en la comisura de los labios - Como prefecta y persona éticamente responsable debes aceptar las consecuencias de tus acciones"-Termina sentenciando-

"¡Al diablo con la moral!-Dice otra voz en su mente. Nada más y nada menos que su lado… ¿Irracional?-¡Escúchame bien!, ¡esta es tu oportunidad! No tiene varita en mano y esta distraído con Amelia. Solo tienes que noquearlo, agarrar a Amelia y correr por tu vida-Termina orgullosamente su otra parte-

"JA!-Se burla la moral-No hay manera de que eso funcione. Para cuando el despertara a mitad del pasillo recordaría a la estúpida alumna que se atrevió a atacar a un profesor.-Explica-Tal vez…si utilizara un hechizo desmemorizante…

"Voila"-Dice su otra parte divertida por el error la conciencia moral-" ahí lo tienes!

"Tu no deberías estar despierta!"-Dice acusadoramente la moral a la irracional-"hace tiempo decidimos eliminarte de nuestras decisiones"

"Pues..Ahora Minerva me necesitaba. No fuiste capaz de ayudarla"-Dice triunfadora su parte ilógica-"Es una situación límite ella….

"Pfff…¿Es enserio? ¡Claramente algo va mal contigo!-Dice su acertado subconsciente-¿De verdad crees que con un simple "expelliamus" y "obliviate" noquearas a un mago de su nivel?-Pregunta en un tono escéptico-

"Ya sé!-Contesta su lado demente ignorando a la racionalidad-"Podrías fingir no conocerlo!"-Termina triunfante-

"Dime que es una maldita broma…no hay nadie en mundo mágico que no lo conozca, y si ese fuera el caso, Por Merlín!-Refuta exasperada su lógica-

"Yo solo trato de hacerlo entretenido…le doy acción y diversión a su vida, algo que claramente le falta a esta chica… por tu culpa!-Dice su lado excéntrico apuntando con un dedo acusadoramente a la ética-

Para este punto de su discusión mental, Minerva estaba mareada…y por si fuera poco, sin ninguna solución.

AHHHHHH! YA BASTA LAS DOS!

Definitivamente no había opción…su examen interno no había ayudado en nada. Además, en vez de ayudar le había dado un dolor de cabeza enorme. Y a eso había que sumarle que había escuchado menos de la mitad de lo que había hablado Amelia.
Finalmente abre los ojos de golpe y se da cuenta que el profesor la miraba fijamente, y tal vez la había estado mirando, con curiosidad mientras ella mantuvo los ojos cerrados. No pudo evitar que él notara la latente frustración en su mirada, consecuencia de no haber encontrado ninguna solución rápida.
Sintió una mirada asesina junto con un aura maligna que pertenecían a la persona que estaba a su lado y que por terminar de hablar. Se voltio precavidamente y observó que Amelia le lanzaba miradas de "¿Qué diablos estás haciendo?";"Podrías ayudarme…";"¡Minerva! Te matare…" entre otras…

"Un momento"-Interrumpe Minerva antes de que Amelia terminara de hablar-

¿Y ahora qué?

"No veo la razón por la cual debamos dar una excusa"-Continua Minerva secamente-"No lo conocemos, por lo tanto NO CONFIAMOS EN USTED-Sentencia la bruja firmemente-
"Muy astuta…"-Razona el profesor entrecerrando ligeramente sus ojos

En ese momento, la cara de la rubia cayó al suelo. Definitivamente la actitud desquiciada de Minerva iba de mal en peor y si no hacia algo rápido…no quería ni imaginarse las consecuencias.
Amelia pudo ver que Minerva iba a volver a apuntar a Dumbledore, pero por alguna extraña razón sintió que esta vez le lanzaría un hechizo aturdidor.
¡Bingo! Era justo lo que iba a hacer pero su mano no se movió más de un centímetro, ya que Amelia se había adelantado y había detenido su antebrazo, pasa el brazo por los hombros de Minerva y le dedico una ancha sonrisa de aquí-no-pasa-nada al profesor.

"Nos da un momento"-Dijo Amelia modo de disculpas.

El asintió calmadamente

Arrastra a una aturdida Minerva unos cuantos metros, para que el no las pudiera oír. Suspiro y miro a Mcgonagall severamente.

"¿Pero qué demonios fue eso?"-Blasfemia irritada Amelia en un susurro-"Te diré 3 cosas. Uno: Estas loca y no funcionas bajo presión. Dos: Este no es el tipo de cosas que haría la racional Minnie. Esto es lo que haría la demente de Augusta. Tres: Sabes perfectamente qui-

No pudo seguir hablando. Minerva que había evitado el contacto visual con su amiga, se había dignado a mirarla, pero su mirada la congelo hasta los huesos.
Recuperada de su hipotermia, Amelia soltó y levanto ambas manos a modo de defensa.

"De acuerdo, solo espero que sepas lo que haces…"-Dijo Amelia resignada a ser una mera espectadora-

Minerva se voltea y lo mira inquisitiva

"¿Y usted es?..."-Dice retadoramente-

"Eres una maldita loca! Tu brillante carrera esta arruinada-Por arte de magia, su encolerizada conciencia se calla abruptamente.
Frunce el ceño extrañada por lo que sucedía en su cabeza….tal vez realmente estaba loca o tenía personalidades múltiples…

Claro que no!"-Se auto reprende
"
Perdonen mi descortesía"-Dijo el hombre, sacando a Minerva de dilema interior-"Déjenme presentarme"-Dice haciendo una ademan de cortesía-"Soy Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, su nuevo profesor de transformaciones y jefe de la honorable casa Gryffindor"-Termina con una ancha sonrisa-

Por su puesto, ellas sabían quién era y que hacia ahí, pero Minerva tuvo que contener el impulso por poner los ojos en blanco al escuchar todos sus nombres.

Hmmm…"Con uno era más que suficiente, maldito engreído"-Despotricaba Minerva en su mente-

¡Wow!-Murmuro Amelia notablemente sorprendida…era noticia de primera fuente. Además, había sido la primera en ver el "enfrentamiento" entre Dumbledore v/s McGonagall.

"Bien ahora que nos conocemos"- Confirmo él-"¿Hay algo que quiera agregar a la versión de su amiga, Srta McGonagall?"-Pregunto con un semblante impasible, observándola por encima de sus gafas"

"Oh oh"

"Ehhh…yo…"-Tartamudeo un poco Minerva-

¡Concéntrate!-Se auto reprende-

"Claro-Continua-me gustaría dejar en claro que toda la irresponsabilidad recae sobre mí, por lo cual la mayor parte del castigo debería llevármela yo-Dice objetivamente-

"Un movimiento inesperado. Hmmm…debe ser buena creando estrategias"-Considera en su mente el profesor.

Amelia se sobresalta al instante y la mira con el entrecejo arrugado.

"¡Claro que no! Tu no-Trata de explicar Amelia-

"Bien, como decía…"-Dice ignorando la intervención de la rubia-"yo fui la que tuvo el "problema" y Bones solo se ofreció a ayudarme…con el cambio de uniforme-Dice un poco avergonzada, pensando en la posibilidad en que él las hubiera escuchado en la escena donde Amelia quería quitarle la ropa-"Se que es una conducta inapropiada, sobre todo con el cargo que se me ah otorgado…"

"Oh! Es bastante dura y autoexigente consigo misma…prefecta.."-Albus trataba de de recordar una conversación que de alguna manera sentía en la que ella había sido nombrada…pero no podía. Tal vez más pistas ayudarían en su a ordenar su caótica mente-

"..Y como tal-Continuo-" creo que debería saber que eh leído los estatutos, por lo cual se cual es la sanción para aquel estudiante que no los sigue….."

"¡AH! ¡Eso tiene que ser una broma! Aunque por su expresión creo que no…¡Por Merlín! Ella no es una estudiante normal. Definitivamente, ser prefecta debió ser un sueño, pero ¡vamos! Un castigo por deambular por los pasillos no es la gran cosa ¿o si?.De cualquier forma ¿Quién en su sano juicio leería algo tan aburrido?..Oh oh…no los eh leído…será mejor que Armando no se entere"

Mientras Minerva continuaba su discurso de "hay-que-seguir-las-reglas" , Dumbledore analizaba cada palabra que pronunciaba buscando respuestas al porque todo para ella debía tener una explicación racional.

Ya avanzado el discurso, Amelia comenzaba a mirar a la castaña con fastidio.

"A este paso…nos quedaremos sin cenar"-Pensaba Amelia angustiada

La rubia esta por tomar a minerva por los hombros y zarandearla con brutalidad mientras le gritaba "¡CALLATE DE UNA BUENA VEZ! Y RESPIRA", pero su plan fue nuevamente saboteado por, ahora muy molesto, profesor de transformaciones. ¿Porque siempre arruinaba su diversión?

La castaña se podría haber esperado un comentario objetivo o quizás una pregunta suspicaz, a modo de intervención por parte de él, pero nunca pensó que el elocuente mago frente a ella pudiera estallar en una carcajada de la nada.
Minerva al oírlo se calló abruptamente y lo miro con una expresión de confusión tallada en su rostro.

"¿Acaso dije algo gracioso?"-Pregunto implícitamente, con la mirada, a Amelia.

Amelia estaba tan sorprendida como su amiga, así que ante tal pregunta, solo acertó a negar con la cabeza sin convicción alguna.

"Yo tampoco lo creo"-Se dijo a sí misma.

Volvió a mirarlo, ahora, tratando de darle la mirada más gélida que ella conocía

"Sabia que el tipo era un excéntrico, pero…una de dos, es un completo idiota o un simple payaso"-Pensaba impulsada por su irracionalidad.

"Puede que tengas razón…pero él sigue siendo un genio"-Intervino su molesta conciencia burlesca.

Pronto Dumbledore sintió que el ambiente se había tensado considerablemente. Dirigió su mirada a la joven del sombrero y pudo notar al instante que lo congelaba. De hecho podría haber jurado que al exhalar el vaho
se hacia presente.

"Brrrrr…"-Se abraza a si mismo tratando de entraren calor y después mira a Amelia preguntando sigilosamente con su expresión "¿Ella siempre es así?"

Amelia se empezaba a cansar de la interpretación de preguntas a través de la mirada ¿Qué, acaso no podían hablar?, pero esta vez la pregunta no era de parte de su amiga si no del excéntrico hombre arruina planes frente a ella. Finalmente se decidió por encogerse de hombros y sonreír como quien diría "dígamelo a mí, yo estoy todo el día con ella" .

Dumbledore solo le devolvió la sonrisa y volvió a enfocar su concentración en la ojiverde sentía que debía disculparse por su actitud, aunque
él no le veía nada de malo.

"Oh! Lo siento, querida, no era mi intención ofenderte"-Dijo arrepentido por su actitud-"Es que de la forma en que lo dices…lo haces parecer terrible"-Dice reflexivamente divertido-

"Wow…buen golpe dumbly"-Celebraba Amelia internamente mientras con una pequeña sonrisa asentía positivamente en dirección al hombre de mirada azul.

Minerva se azoro un poco, sintiéndose la persona más cohibida del mundo mágico, era molesto sentir eso.

El suspira

"Ni siquiera ah comenzado el año escolar oficialmente y ya se supone que debo dar un castigo-Dice haciendo una mueca de desagrado ante la idea-Lamento decepcionarla-Dijo Mirando directamente a McGonagall-"pero es muy pronto para comenzar esa parte de mi trabajo"-Termina observando a Bones dar saltos de alegría tras una pasmada Minerva-

"Si entonces nosotras deberíamos…-Dijo Amelia abrazando a Minerva por su gran alegría de no ser castiga a los minutos de haber pisado Hogwarts-"¿Qué está mal?-Pregunto cuando se dio cuenta de la desconfianza en la mirada de Minerva-

Minerva sacudió su cabeza un poco, saliendo de su burbuja. Estaba por volver a interrogar a Dumbledore, pero el sonido de un caminar a toda prisa hacia donde se encontraban, interrumpiendo su objetivo.

Dumbledore reacciono rápido y chasqueó sus dedos haciendo que las luces se atenuaran más de lo que estaban, prácticamente no se veía nada. Esto le dio oportunidad a Minerva, de reaccionar rápidamente y tomar a Amelia, que se estaba colgando de su cuello y ocultarse, a ambas, en la lúgubre oscuridad.
Se aseguro de que en punto que había escogido para ocultarse todavía pudiera divisar que ocurría en el pasillo donde había quedado el profesor. Se asomo un poco y, con dificultad, pudo notar que él le sonría al mismo tiempo que hacia un gesto de no hacer ruido. Ella sólo asintió.

"Albus…"-Se escucho una voz a lo lejos-"¿Sabes que maldita hora es?"-Espeto la voz furiosa que iba in crecendo a medida que se acercaba. Hasta que por fin revelo dueño de la voz desconocida-

"Justo lo que faltaba…¿Qué hace aquí Dippet? se supone que debería estar en el gran comedor o tal vez preparando su discurso, pero no aquí..¡No ahora!-Reclamo mentalmente Minerva mientras observaba

"Por tu expresión puedo deducir que-

"Te eh estado buscando hace horas"-Dijo el director reprendiéndolo como si fuera un chico que acababa de meter en problemas-"Tú y tu maldita costumbre de desaparecer…"-Declaro echando fuego por los ojos-

"Yo sólo-Trato de defenderse Albus

"Tu… ¡nada!"-Le recrimino Dippet-"Bajaras y te prepararas para presentarte con el alumnado como se debe"-Ordeno el hombre de mayor edad entre los dos-"Cuando me dijiste que necesitabas tiempo para pensar, no creí que fueran HORAS…¡Por Merlín!-Dijo reprendiéndolo-

Ambas brujas observaban el espectáculo con fascinación. Una porque no podía creer que alguien pudiera tratar al mejor mago de todos los tiempos como si fuera un estudiante problema. Y la otra, estaba sorprendida de ver a Dippet tan enojado…él nunca se enojaba…o eso creía.

"¡Trágame tierra!"-Recitaban ambas brujas repitiéndolo como si fuera su mantra.

"¿No dirás nada?"-Pregunto Dippet exasperado-

Albus suspiro resignado y levanto las manos en señal de defensa mientras negaba con la cabeza. Viendo que la estrategia de "ya-entendí-tu-punto"había dado resultado comenzó a caminar en dirección hacia el gran comedor, seguido de su gran Amigo, el director de Hogwarts, Armando Dippet.

Ellos habían avanzado unos cuantos metros, cuando Amelia ya no pudo mantener la boca cerrada.

"¿Es enserio?"-Susurro recelosa Amelia-"es casi imposible que no se haya dado cuenta de nuestra presencia"-

Minerva no le contesto, pero sabía que su amiga tenía razón. ¡Claro que tenía razón! El era un gran mago con habilidades extraordinarias. Quizas…

"Ni lo pienses, ¿por qué razón el habría de ayudarlas? ¿Qué gana con eso?"-La reprendió su subconsciente-

Decidió ignorarla por el momento y dar gracias a Merlín por no haber sido ni descubiertas ni castigadas.

Aunque habían avanzado, una cantidad considerable de metros, la conversación entre ellos aun se podía escuchar, en el caso de Minerva.

"Así que con qué ¿Usando el baño de los prefectos para tu relajación?-Dice Dippet más amigable-

"Hmmm…no exactamente"-Murmuro Albus sintiendo la sensación de haber olvidado algo-

"De cualquier manera, no te puedo culpar ese lugar tiene algo…especial. Definitivamente el color esmeralda, del lugar, le da el toque misterioso"-Dijo Dippet con una voz ensoñadora"

"¿Esmeralda?...eso me recuerda…"

"Nunca hagas cosquillas a un dragón dormido"-Dice Albus elevando la voz-

Dippet frunció el ceño mientras atravesaba con la mirada a Dumbledore. Este último, se volteo a mirar, al sentir los ojos escrutadores del director sintió que un escalofrió recorría su columna vertebral. Se encogió de hombros como quien no quiere la cosa.

"Me gusta el lema"-Dijo como si contestara a una pregunta no dicha por parte de Armando-Pero me pregunto ¿Quién habrá intentado hacerle cosquillas a un dragón dormido?-Dijo casualmente-

Dippet negó con la cabeza sonriendo mientras comenzaba a caminar nuevamente al lado de Dumbledore. El podía pasar de las ideas más geniales e increíble a las más infantiles e ingenuas.

Las jóvenes que habían permanecido inmóviles desde que Dippet había aparecido y desaparecido llevándose a Dumbledore con él, pudieron escuchar el roce de las puertas de piedra abriéndose y revelando la entrada, no tan "secreta" del baño de los prefectos.

"¿Qué? Esto no dice nada…no es como si hubiera querido ayudar"-La vuelve a reprender su subconsciente al ver que una sonrisa quería asomarse por la comisura de los labios de la castaña.

"¿Hey! ¿Qué ah sido eso?-Dijo Dippet volteándose con desconfianza-

"¿Qué cosa?...yo no eh oído nada"-Dijo el hombre de ojos azules, agarrando por los hombros a su amigo instándolo a seguir caminando-"¿No estabas tan apresurado?"

Esa pregunta fue como un balde de agua fría para los instintos en alerta de Dippet. Rápidamente se voltio y camino más aprisa de lo normal-

"¡Claro que sí! ¡Muévete! No tardaran en llegar..."-Dijo el director unos pasos más delante de Dumbledore olvidando el "extraño" sonido.

El aludido no contesto, sólo se limito a seguirlo tratando de ocultar su sonrisa, debido a que su plan había dado resultado. Se detuvo unos minutos y por encima del hombro vio como ambas jóvenes sigilosamente se deslizaban en la oscuridad para pasar por la abertura entre ambas puertas.

Antes de que Minerva entrara, se sintió observada, miro hacia donde su instinto dictaba y pudo ver que el profesor, de las gafas de media luna, estaba viéndola con una ancha sonrisa en su rostro.

A pesar de que su subconsciente le repetía que él no hizo lo que hizo por tratar de ayudarlas, su parte indulgente se impuso sobre su lado desconfianzudo y sintió que lo menos que podía hacer era agradecerle…de una manera no verbal, por el momento.
Con mucha esfuerzo de sus músculos faciales le sonrió amablemente, mientras asentía a modo de agradecimiento, el cual fue notado al instante por un desprevenido Dumbledore, no se esperaba esa reacción por parte de ella. Minerva no se quedo para saber si él le devolvería el gesto y con toda la rapidez que le permitieron sus piernas, entro para ocultar su sonrojadas mejillas que ella dudaba que se pudieran distinguir por la oscuridad abrumadora del ambiente.
Lo que ella no supo es él, después de salir de su trance momentáneo, contesto su delicado gesto segundos después.

"Hmmm…tiene una encantadora sonrisa, debería dejar de tratar de ser la "reina del hielo" y empezar a sonreírle más a la vida"-Se dijo divertido-

Dejo rápidamente pensamientos de lado al escuchar nuevamente las quejas de su amigo que hablaban de la responsabilidad que tendría ahora como profesor, jefe de casa, subdirector y consejero personal del director.
Reanudo su camino pensando en que después de todo no había sido una mala idea deambular por los pasillos…nunca se sabe con lo que podrías toparte en el camino.