Capítulo 2
-Déjame que me aclare- dijo Alice con un toque en su voz que no podía ocultar lo divertido de la situación. Los demás intentábamos imitarla, pero pocos lo conseguíamos. –Mamá y papá te han pillado con Tanya, en su cuarto, haciéndolo…-.
-¡Si, Alice! No hace falta que lo repitas- dijo subiendo la voz por encima de nuestras risas. -¿Podéis parar?- nos dijo mirándonos de manera furiosa haciendo que en nuestras caras se dibujara una mueca infantil.
-Asique eso es lo que ha hecho que te amenacen con echarte de casa si no asientas rápido la cabeza-.
-Si- dijo cansado. -¿Ideas?-.
-¿Te han dado tiempo, o algo?- preguntó Alice, esta vez mucho más preocupada por la situación. Era su hermano, y lógicamente se preocupaba por él. Aunque eso no quitaba, que la mayoría delas veces la sacase de sus casillas.
-No… Pero sabes que la situación no va a sostenerse mucho más-.
-Les tienes locos Edward. Me extraña que hayan tardado tanto…- dijo Jacob.
-Si no tienes ideas Jacob, cállate- le amenazo Edward.
-¿O qué? ¿Quieres que sea yo el primero de echarte de una casa?- dijo el tranquilamente señalando a su alrededor.
-Parad- dijo Alice ordenando más que pidiendo. –Intento pensar. Veamos Eddie…-.
-Edward- le contestó rápidamente con cara de asco. Odiaba ese nombre.
-Eddie porque te estoy salvando el culo, asique Eddie, ¿Qué tal volver a entrar en la universidad?-.
-No, sabes que no estoy hecho para eso-.
-Entonces trabaja-.
-Estoy en ello, pero no es fácil. Sabes a lo que aspiro-.
Edward quería ser modelo. Y desde luego tenía futuro. Su físico era algo de escándalo. 1'85 de estatura, con la grasa distribuida por su cuerpo en los lugares donde debía estar. Pelo cobrizo revuelto que daba la sensación de estar totalmente descuidado cuando realmente era todo lo contrario. Nariz recta, labios finos y ojos verdes. Manos largas y finas. Demasiado vago para estudiar, aunque brillante si quería. Si, tenía futuro, estaba claro.
-¿Qué tal una novia?-.
-No pienso pedírselo a Tanya. Está loca, y obsesionada conmigo- aunque esta última parte parecía agradarle más que disgustarle. ¡Ah! También tenía un ego, que no seguridad, aunque también, que no cabía en todo Forks.
-Búscate otra chica-.
-¿Pero que alguien de entre 18 y 30 años en Forks a la que no se haya tirado ya?- dijo Rose en voz alta. –A parte de yo, claro-.
-Yo- contestó Alice.
-Yo- dije levantando mi mano orgullosa.
-¡Tu Bella!- saltó Alice de su asiento como si hubiese descubierto algo importante, brillante… Me daba miedo.
-Si Alice, yo no me he acostado con tu hermano. ¿Qué tiene eso de nuevo?-.
-Bella, ¡tú! ¡Tú eres la solución!-.
-¿Yo?-.
-¿Ella?- dijeron todos a coro. Estaba claro que en esa habitación solo sabía lo que pasaba Alice.
-Sé la novia de Edward-.
-¿Qué?- dije sin poder parar de reír. De las muchas locuras que decía diariamente Alice, esa, era sin duda y de lejos, la más loca.
-Deberías estar llorando de felicidad ante tal idea- me dijo Edward serio viendo mi reacción.
-Oh si señor Edward, que honor- le contesté burlándome de él sacando las carcajadas de toda la sala.
-Vamos Bella. Mis padres te adoran, casi más que a Edward. Imagínate que Edward llega un día contigo de la mano y les dice que eres su novia. No serían capaces de echarle de casa, nunca-.
-Alice, el problema lo tiene él, yo no quiero saber nada, ni del problema y mucho menos quiero ser la solución. Además, jamás mentiría a Esme ni a Carlisle-.
-Y es pésima mintiendo. Y además, yo tampoco quiero, ni siquiera fingir que salgo con ella. Tengo una reputación, recuérdalo-.
-¿Disculpa? Reputación- repetí burlonamente, levantándome y recogiendo un poco aquel desastre. Nos estábamos perdiendo el partido, y eso, hacía que mi humor empeorase con todo aquello.
-Pues entonces Edward, yo no te puedo ayudar. ¿Qué más quieres que haga? Reconócelo, lo de Bella es la mejor opción-.
-¿Pero por qué yo? Que se busque a una que sea su tipo. ¿No quieres ser actor? Estoy segura de que conoces a un montón de buenas actrices-.
-Bella, hazlo por mí. Por favor-.
-No Alice, chantaje emocional no. No me puedes pedir algo así-.
-Oh vamos, es solo un tiempo… unas semanas, hasta que mis padres se olviden de esto. Luego buscaremos otra solución, y te prometo que no estarás involucrada-.
-Que no, no. ¡Parad de reír!- dije esta vez yo a los demás, que veían como al final terminaría cayendo. Hasta yo empezaba a notarlo. ¡No! Me intenté repetir. Esto no me podía estar pasando a mí… -¿En qué momento he pedido que me metáis en este lio?- dije tapándome la cara con las manos.
-¡Gracias Bella!- dijo abrazándome. –Pero tampoco hace falta que dramatices. Has salido con chicos peores que Edward-.
-Mike- dijo Jacob.
-James- dijo Emmet.
-Alice ha dicho peores- dijo Rose guiñándome un ojo. –Esos se le acercaban solo- terminó diciendo ganándose una mirada asesina de Edward.
-Bien, entonces problema solucionado. No es lo que esperaba, pero te has portado Alice- dijo levantándose y besando a su hermana en la cabeza-.
-¡Eh espera! ¿A dónde vas? Tendremos que hablar, acordar ciertas cosas…-.
-Mañana. Tanya me está esperando- dijo y salió antes de que ninguno pudiésemos expresar como odiábamos en aquellos momentos a esa persona.
-Bella, ¿Cómo lo haces para terminar siempre pringada?- me dijo Jasper abrazándome para reconfortarme.
-Ni idea Jasper, ni idea-.
Y encima los Celtics han perdido. ¡Genial!
