Capítulo 5

-Mis padres ha reaccionado estupendamente a la noticia- dijo sonriendo Alice entrando a su habitación con un bote de helado y tumbándose junto a Rose y a mi.

-Yo creo que sospechan algo- dije abriendo el bote. Necesitaba helado, en vena si era posible.

-¿Por qué lo dices?- preguntó rebajando su nivel de emoción, pero poco, solo un poco.

-Porque… son padres Alice, y esto es muy raro-.

-Y porque en la comida no os habéis mirado ni una sola vez- apuntó Rose. –He hecho, creo que he estado yo más atenta a vosotros que entre vosotros. Eso no lo hace una pareja que se quiere-.

-¿Somos nuevos? ¿Llevamos poco?- dije encogiéndome de hombros y presentando mis pobres escusas que no valían para absolutamente nada.

-Con más motivo Bella- dijo Rose sentándose, -lleváis poco. No deberíais quitaron la vista ni las manos de encima-.

-Pero es que mi… no me sale tocarle. Además, cuando fuera teníamos las manos dadas y nos las hemos soltado, lo primero que ha hecho Edward ha sido limpiárselas en el pantalón. No me da la gana que me trate así-.

-Mi hermano es un idiota Bella, eso ya lo sabías. Vas a tener que poner tú de más para que sus carencias se noten lo menos posible-.

-¿Se puede?- preguntó Seth asomando la cabeza por la puerta. Tras nuestra invitación entraron detrás suya Emmet, Jasper y Jacob. Aun así, en la cama cabíamos todavía todos. Y en el centro el helado presidiendo la reunión.

-Entonces Edward, ¿no Bella?- me preguntó Jacob. –No hay nadie que se lo crea- dijo riéndose.

-No tiene gracia- dije con la boca llena de helado. Me daba igual, donde había confianza, daba asco.

-Oh, sí la tiene. Y mucha-.

-Dejadla en paz- me defendió Alice. –Tenemos que ayudarla. Vamos Bella, ¿Cuál es el problema que tienes con Edward?- y aquella frase hizo que yo me sumase a las risas. -¡Bella!-.

-Vale Alice. Mira, tu hermano es un capullo. Un golfo y un caradura. Además de un chulo prepotente que me trata mal cuando le estoy ayudando para que no termine en la calle. ¿Sabes cuantas veces me ha dado las gracias por mi ayuda?- dibuje un cero con mis dedos. –Esas. Y encima pretendes que yo ponga más de mi parte. No Alice, soy buena, demasiado buena, pero no tonta-.

-Va a hacer que me salgan canas antes de los – dijo cayendo rendida a la cama. Jasper la cogió cariñosamente de la mano para que se incorporara y dejara el dramatismo. –No sé qué más hacer-.

-Yo es que no sé porque sigues intentado ayudar a ese cabrón Alice. Lo siento- dijo Emmet antes de que Alice le contestase lo obvio, -pero es un cabrón. Y si vuelve a tratar mal a Bella que se olvide de salir un día más con nosotros, o de quedarse en mi casa a dormir cuando vaya a Seattle-.

-Emmet no ayudas- dije por lo bajito.

-Hasta que no se vea en la calle no va a cambiar, asumidlo todos. Viviréis mejor, yo ya lo hago- contestó Rose.

-Eso tampoco ayuda- repetí.

-Tenemos que enseñarte a comportarte de manera cariñosa con Edward- soltó de repente Alice emocionada y feliz de nuevo.

-¿Qué?-.

-Eso. Si mi hermano no pone de su parte, tendrás que solucionarlo tú. Solo un par de trucos, dudo que Edward, con lo que se juega, no te siga el juego a ti si lo empiezas-.

-Ufff- dijo tapándome la cara ante lo que se avecinaba.

-Para empezar, nada de malas caras Bella. Así espantas a cualquiera. Jasper, ponte a su lado. Haz como si el fuese Edward-. Asique ahora ya no era yo sola la que tragaba todas las ocurrencias de Alice. No me alegraba por Jasper, pero por lo menos compartía la vergüenza de aquello.

-Alice, se ser cariñosa. Te lo prometo. Simplemente lo soy con quien quiero, y con tu hermano no…-.

-Por eso tienes que aprender. Porque con mi hermano no- dijo recalcando la última palabra. –De acuerdo, cógele la mano- dijo, y antes de que pudiese moverme ella ya la había puesto sobre la de Jasper, que descansaba en su pierna.

-Con la otra- dijo Rose cambiándola, -y con esta- dijo cogiendo la que tenía hasta hace dos segundos sobre la de Jasper, -esto- y la puso sobre su cabeza. –Hazle cosquillas en la cabeza-.

-¡Sí! Eso le encanta a mi hermano- aplaudió Alice. –Y mírale. Y sonríele- me corrigió la posición girando mi cara.

-¿Esto es necesario? ¿De verdad?- pregunté a Jasper, que solo pudo fruncir los hombros en señal de resignación.

-No utilices la ironía con el- dijo Jacob. –Le haces quedar muy mal-.

-Y esas miradas asesinas, tampoco- dijo Seth.

-Come de su plato, o pregúntale si puedes probarlo. Eso lo hacéis todas- dijo ganándose una colleja de Rose.

-Inventaos bromas privadas, o algo que pueda hacerle sonreír espontáneamente sin que los demás lo sepamos- apuntó Rosalie mientras yo seguía en aquella ridícula postura con Jasper.

-Y todo eso lo tengo que hacer sin su ayuda- terminé diciendo yo.

-Si- contestaron todos a coro.

-Voy a terminar desquiciada-.

-O enamorada- dijo Alice sacando las carcajadas del grupo.

-O como asesina de tu hermano- dije enfadada y saliendo de la habitación dando un portazo, sin olvidarme del bote de helado. Ese se venia conmigo.