Capítulo 6

Me senté en el cuarto de juegos de la casa de los Cullen, me puse el canal de películas y seguí comiendo helado. Solo quería olvidarme de aquella farsa por unos minutos.

-¡Hey!- dijo Edward asomándose a la sala y mirando alrededor. No pude evitar poner mis ojos en blanco. ¿Eran tan complicado que me dejasen tranquila? -¿Y los demás?-.

-Aquí no-.

-Ya veo que aquí no. ¿Qué haces que no estás con ellos?-.

-Me aburría la conversación y me vine aquí-.

-¿De que hablaban?-.

-De ti- dije sin pensármelo dos veces. Aunque una vez dicho, tampoco me arrepentí. –Querían enseñarme a ser cariñosa contigo, porque en la comida se nos ha notado mucho que no nos aguantamos-.

-¿Cómo?- dijo pasando y cerrando la puerta. Mi tranquilidad acababa de esfumarse. ¿Para qué abro la boca? –Vamos, no nos ha ido tan mal. No nos hemos matado-.

-Aún- dije antes de comer otra cucharada de helado. A este paso me terminaba yo sola el bote entero, y encima me sentaría mal después. ¿Qué no podía sucederme algo de sencilla solución en mi vida?

-¿Y qué es lo que te han dicho que tienes que hacer?-.

-¿Ves? Ese es el problema. Que yo tengo que hacer, como si este fuese mi problema. ¿Qué tal si pones algo de tu parte? A mí tampoco me hace especial ilusión tener que tocarte, hablarte, y ya sonreírte es un trabajo que debería estar pagado- dije quedándome a gusto y sin el menor resentimiento.

-No se tratar a la gente con cariño Bella. Ni siquiera se lo se dar a mi familia. No esperes algo así de mí-.

-En la habitación de Alice dan cursos rápidos. Deberías subir, ahí es donde están-.

-Ya, pero te lo estoy diciendo a ti. Eso es lo que hacen las parejas normales, ¿no? Se cuentan sus problemas y los intentan solucionar-.

-El problema, Edward- dije bajando el tono de mi voz, -es que no somos una pareja. Esto es una mentira de muchas personas. Y a mí no me importan lo más mínimo tus problemas. Bastante tengo con los míos ya-.

-Entonces escúchame como amiga-.

-Lo haría, si fuese tu amiga-.

-Uau. Eso ha dolido-.

-¿Qué esperabas? ¿Qué después de todo me sentase aquí contigo y escuchase tus penas? No. Has sido un cabrón conmigo desde hace mucho tiempo. Tienes mucha suerte de tener a Alice de tu parte-.

-No necesito a Alice para esto Bella-.

-¿Ah no? Entonces esto se acabó- dije levantándome, sin dejar el helado, por supuesto, en dirección a la puerta. Por mi parte, la mentira terminaba allí mismo.

-¡No espera!- me paró cogiéndome del brazo. –No… no quise decir eso-.

-Oh, por supuesto que sí. Simplemente te estás dando cuenta de la tontería que acabas de decir. Lo que te está pasando Edward, es que tu ego ha caído en picado- dije dándole una palmadita en el pecho.

-Mira, este no es sitio para hablar de estas cosas. Prepárate y nos vamos a hablar a un lugar más alejado-.

-¿A dónde?-.

-Vamos al centro de Port Ángeles. ¿Te parece? Como una cita. Vamos a hablar como persona, sin tener que susurrar ni nada de eso-.

-Una cita- dije riéndome de él.

-Llámalo como quieras- dijo cansado.

-¿Y si no quiero?- le reté.

-Vamos Bella- dijo viendo que aquello se le complicaba. No pensaba decir hasta que me lo pidiese con educación. Nueva norma.

-Dado que no somos nada Edward- le recordé, -no me vas a obligar a nada. Pídemelo con educación. Te juro que no te mueres ni nada- dije recordando aquello de "no utilizar la ironía". Ja.

-Joder- dijo pasándose la mano por el pelo y respirando profundamente. Seguramente hacía mucho que no utilizaba aquella fórmula para pedir algo. –Bella, por favor- dijo las palabras muy despacio, y a mí me faltó poco para sacar una cámara y grabarle. Que momentazo, -¿vendrías conmigo a Port Ángeles para poder hablar?-.

-Voy a prepararme- dije tranquilamente dándome la vuelta dirección a mi maleta. –Ah, pero primero necesito pasar por casa- dije viendo como se le abrían los ojos. –Tranquilo, mis padres no están-.

A solas con Edward. Aquello podía terminar muy mal.