Capítulo 12

-¿Querías verme?- dije asomando la cabeza por la puerta del salón.

Sabía que estaba solo y era el momento de afrontar lo que fuera que el necesitase aclarar.

-Oh, ahí estás- dijo girando su cabeza pero sin mostrar ningún signo de entusiasmo.

Jake no era así, y no me gustaba ver esa parte de él. Entre cerrando la puerta y me senté a su lado. En circunstancias normales, él me hubiese pasado un brazo por mis hombros, o yo hubiese cogido su mano y hubiésemos empezado algún juego, pero no parecía ser el momento, casi, ni de mirarse.

-Querías hablar conmigo- empecé para derretir un poco el hielo.

-Si- dijo sin ni siquiera levantar la vista de sus manos, que estaban en sus piernas y parecían ser mucho más interesantes que yo. –No has tenido tiempo en todo el fin de semana para mí-.

-Jake, no he tenido tiempo para nadie realmente. Ha sido complicado-.

-Si lo has tenido para él-.

-Lo de ayer no fue mi culpa. Él apareció y… ya está-. ¿Cómo se explicaba que había pasado más tiempo con Edward que con Jake solo porque el primero fue quien decidió ir a buscarme? Eso desde luego podría poner a Jacob de muy mal humor, y era la última de mis intenciones. -¿Por eso estás así?

-No me gusta verte con él Bells- me dijo mirándome por fin. Pero para nada era una Jacob contento. –No me gusta todo ese rollo de novia y novio falso. Quiero que lo dejes-.

-¿Disculpa?- ¿disculpa? –Jake, no creo que sea de tu incumbencia lo que haga o deje de hacer con mi tiempo-.

-¿Ah no? Y como amigo tuyo que soy, ¿qué es de mi incumbencia?- aquello estaba subiendo de tono. Cada vez me gustaba menos… -Creo que estás cometiendo un error, un error gravísimo Bella-.

-Jacob, eres mi amigo y tienes todo el derecho del mundo a darme tu opinión. Pero lo que no puedes hacer es obligarme a algo. Es salgo que siento que debo hacer… ya está-.

-Está quitándote tiempo que deberías pasar con tus verdaderos amigos-.

-Jacob, mi tiempo lo comparto con quien quiero compartirlo. Él no me quita de nada, porque él tampoco me obliga a hacer nada. ¿Por qué siempre le echas las culpas de todo? ¿Qué te ha hecho Edward?-.

-Es él quien está disfrutando de lo que quiero que sea mío Bella. Y antes era el capullo que solo sabía burlarse de lo que quería que fuera mío-.

-No Jacob- dije tapándome la cara con mis manos. Aquello empezaba a cobrar sentido. Y era justo lo que me imaginaba. No Jacob, él no…

-Estoy en esa delgada línea entre enamorarme o mantenerte como mi mejor amiga desde que tengo uso de razón- dijo con una sonrisa, que incluso sin verla, supe que no era verdadera. -Pero en ambas situaciones- a partir de ese momento la sonrisa se esfumó, -me enfada, me cabrea, que te haga sufrir Bella. Y mucho más que te aparte de nosotros. No lo soporto-.

-Él- dije enfatizando de nuevo la palabra, -no me aparta de nadie. Jacob, nadie me podría apartar jamás de vosotros. ¿Qué no lo entiendes? Sois mis hermanos, todos. Os quiero como a mi familia. Que durante 3 días no pase las 24 horas con vosotros no significa que os quiera menos eso es… eso casi me ofende- dije medio riéndome dándole una palmada en el brazo que le sacó una media sonrisa. –Jake, no quiero que te enamores de mí. Prométeme que no lo harás. Yo no soy tu chica, y lo sabes-.

-Lo sé- repitió mirándome. –Eres demasiado buena para alguien como yo. Y ya ni digamos para alguien como…-.

-Ni se te ocurra decirlo- le dije señalándole con un gesto de advertencia divertido. –Ojalá encuentres pronto a esa chica que te haga feliz. Y si ves que esto cambia, solo… por favor, dímelo, lo solucionaremos juntos. Aunque sea un poquito doloroso. Pero juntos-.

-Hecho Bella- dijo abriéndome sus brazos esperando mi abrazo de vuelta, que no dude en devolverle.

-Es extraño- dijo Rose terminando de guardar su equipaje.

Una vez en casa, sabía que el interrogatorio era inevitable. Todos supieron que estábamos hablando cuando llego el momento de reunirnos todos y marcharnos.

-Sí. ¿Alguna os habíais dado cuenta de algo'- pregunté esperando no ser la única idiota que no vio un cambio de actitud en Jacob. Las dos negaron con la cabeza, y por alguna extraña razón, eso no me relajó ni un poquito. –Es solo que… No sé, no tengo ni idea de cómo ha podido pasar-.

-No creo que esto sea algo nuevo Bella- dijo Rose. –A lo mejor nadie ha visto nada raro últimamente, porque no es nuevo, ya viene de hace tiempo. Quizá lo que te dijo Jacob son sentimientos guardados-.

-A lo mejor ni siquiera fue totalmente sincero y está enamorado de ti Bella- concluyó Alice.

-¡No!- dije más intentando convencerme a mí que a las demás. –No está enamorado de mí. Me lo hubiese dicho… ¡Agggggggggg! Por cierto, ¿alguna sabe que le pasó a Edward? Ni siquiera me dirigió la palabra en el viaje de vuelta-.

-No. Pensamos que estaríais enfadados por algo que pasó en vuestra salida- dijo Alice extrañada.

-No- contesté. Habíamos estado toda la mañana dando un tranquilo paseo por las calles de Forks. Dado que a ninguno se nos ocurrió nada especialmente divertido, optamos por la opción más segura. Solo habíamos hablado de nuestros gustos personales, tanto de música, literatura, culinarios… De hecho fue sorprendente para ambos que tuviésemos ciertas cosas en común en todo aquello. –Es raro. Ya hablaré con él. Estoy teniendo demasiadas charlas estos días. ¡Quiero de vuelta mi tranquilidad!- dijo dando un grito saliendo de su habitación mientras escuchaba pequeñas risitas a mi espalda.

-Oyes, ¿estás?- le escribí un pequeño mensaje a Edward esperando su respuesta.

-¿Qué quieres?- me contestó a los pocos minutos. Uau, que seco.

-Solo saber que te pasaba para que no me hablases esta tarde-. Si alguien podía ser poco comunicativa y aspera esa era yo. ¿Qué diablos le pasaba ahora?

-A las 9 en el bar de la esquina-.

¿Perdona? ¿Desde cuándo esa autoridad…? Ni de broma.

-No. Ahora. ¿Estás en casa?-.

-Si-.

-¿Solo?- lo último que quería era una discusión con público.

-Si-.

Sin soltar el móvil cogí las llaves de casa y me encamine a la puerta.

-Voy a salir un momento. Vuelvo enseguida- anuncié en voz alta.

-De acuerdo- me contestaron desde el final del pasillo. Sabía que no harían más preguntas. De hecho, es probable que estuvieran en medio de una peli demasiado romántica o de alguna tipo de sesión de belleza, asique cuanto más lejos estuviese, mucho mejor para mí.

En menos de un minuto estaba frente a su puerta llamando.

-¿Qué quieres Bella?-.

-Saber qué te pasa- dije pasando a la casa. No necesitaba invitación. Y mucho menos suya. -¿Qué ha pasado?-.

-Nada- dijo cruzando sus brazos con semejante respuesta.

-¿Nada? Edward, no estás así por nada. ¿He hecho algo? ¿Te ha pasado algo?- está última pregunta me preocupó de verdad.

-¿Qué estabas haciendo con Jacob en mi salón para que salieseis con esas sonrisas en la cara? Porque déjame decirte que si yo en Forks me tengo que abstener, tú también- me dijo en un tono que parecía tranquilo, pero muy mal disimulado. Ósea que era eso lo que pensaba… No pude evitar una pequeña risita que se me escapó antes de que me pudiese tapar la boca con la mano. -¿Te parece gracioso?-.

-¿Estás así por eso? ¿En serio crees que entre Jacob y yo puede haber… algo?-.

-Si- dijo sin ningún tipo de vacilación. –Por lo menos de su parte-.

-Ah, ahí está la diferencia. Edward, no te pediría nada que yo no estuviese dispuesta a compartir. Eso lo primero. Y después, ¡es Jacob! ¡Es como mi hermano! Jamás, por mi parte, iremos a más. Nunca, solo de pensarlo…-.

-No le gustaría oír eso- dijo con una risita de medio lado.

-Lo sé. Es de lo que estábamos hablando. ¡Pero no le digas que te dije nada! ¿Todo aclarado?-.

-Si-.

-Por cierto, ¿desde cuándo te tengo que dar yo a ti explicaciones de lo que hago con mis amigos?- pregunté en un tono mucho más amistoso dirigiéndome a la nevera para coger un refresco. -¿Quieres algo?-.

-Otros- dijo señalando lo que tenía yo en la mano. –Desde que tú me las pides a mí. Esto es una pareja. Necesitamos el fed-back- dijo haciendo un gesto señalándonos a los dos con claros tintes cómicos.

-Eres idiota- dije tirándose pero muerta de risa al igual que él, que además lo cogió al vuelo. ¡Idiota!

Era agradable tener estos momentos con él. Era nuevo para mi coger confianza en la gente, pero mis amigos los tenía desde que era una niña y nadie más ha logrado tirar esa barrera en mí. Era curioso como Edward lo hacía casi sin proponérselo. Y como él se abría a mi sin ningún tipo de esfuerzo.

Estaba segura que el día que pensase seriamente sobre eso empezaría a tener problemas mayores. Mucho mayores que el que Jacob estuviese casi enamorado de mi, mayor que el tener que mentir a los demás… para tener que mentirme a mi misma.