Capítulo 21

Solo quería llegar a casa, sentarme, abrir una cerveza helada y disfrutar del silencio y la comodidad de ofrecía mi casa.

Me quite los zapatos con los pies y los subí encima de la mesa, era mi casa, nadie me podía decir nada, y lo agradecía profundamente.

Quería olvidar aquel día todo lo rápido que me fuera posible. Todo en todos los sentidos. Porque tendría otros similares para querer llorar. Todas mis suplicas para no tener que volver allí se esfumaron pronto. Tendríamos que cubrir 5 desfiles en 3 días diferentes. Solo quería morirme antes que volver a sufrir aquello. No estaba hecha para eso… y más importante, ¡yo no había estudiado 4 años para eso! Solo lo salvaba que Bree me lo ponía todo lo más sencillo que podía, y que con algo más de suerte Alice también andaría por allí y me podría echar una mano con mis múltiples dudas…

Y luego estaba el problema, el dolor de cabeza más grande de todos, el que no entendía porque había tenido que volver a aparecer en mi vida justo en ese momento. Tenía nombre y lo odiaba tanto como lo amaba. Edward. Había vuelto. Y era una realidad. Lo podría intentar evitar pero tarde o temprano, y más probablemente más temprano que tarde me lo cruzaría, nos encontraríamos… Alice nos juntaría.

Terminé mi primera cerveza y me cambié a mi pijama. Los vaqueros era lo más cómodo del mundo, si no teníamos en cuenta mis viejos pantalones de pijama. Puse música y cogí otra cerveza. Si mi vida en aquellos momentos era un desastre por lo menos disfrutar los ratitos que paz y silen… ¡¿Quién se atrevía a tocar el timbre a estas horas?!

Me levanté con todo mi mal humor y mi cara de pocos amigos. Abrí la puerta de un tirón… pero es que la cara de Jasper suavizaba hasta el carácter más áspero del mundo.

-¿Un mal día?- preguntó con una sonrisa de amabilidad imposible de no corresponder.

-Muy malo-.

-Invita la casa- dijo alzando un paquete de 6 botellines mientras le enseñaba el de mi mano y le dejaba pasar.

-¿Tú que tal?-. Jasper tenía sus prácticas en un bufete muy prestigioso de abogados, o eso es lo que Alice decía.

-Bien, ya sabes, el nuevo. Soy el becario que lleva cafés y hace fotocopias por ahora. No esperaba otra cosa-.

-Estupendo. Yo he estado en la Semana de la Moda. Si nuestros padres llegan a saber por lo que han estado pagando 4 años nos matan- dije acercando mi botellín al suyo para brindar. Nos lo merecíamos después de un día desastroso.

-Ni lo dudes-.

-Me he encontrado a Alice-.

-¿En serio? Todavía no he podido hablar con ella-.

-A ella creo que le ha ido un poco mejor. Ya sabes, vestidos, telas, colores… Ella- le comenté haciendo que ambos nos riésemos. Omití mi encuentro con Edward, era preferible que si alguien le tenía que dar la sorpresa fuese Alice, o el mismo Edward.

-Mmm es ella- dijo leyendo un mensaje que le acababa de llegar. -¿Le digo que venga?-.

-Claro, es como vuestra casa Jasper, no hace falta preguntar-.

-De acuerdo-.

-Por cierto, ¿Qué tal vuestro primer día de independencia?-.

-Apenas nos ha dado tiempo de disfrutar de nada… Y cuando digo de nada es…-.

-Demasiada información Jasper. Voy a abrirla- dije mientras me levantaba cuando escuché por segunda vez el timbre. –Pasa…- dije mientras mi voz decaía según iba asumiendo la compañía que tria Alice.

-¡Sorpresa!- dijo mostrándole como si no se le viese.

-Ya le he visto antes Alice. Pasad, Jasper está en el salón-.

-Gracias… esto necesita ser decorado con urgencia Bella…- decía mientras enfilaba el pasillo hablando sola. Antes de que diese un paso más le cogí por el brazo.

-¿Qué haces aquí?- no podía, ni quería, ser amable con él.

-Alice me dijo que quería daros una sorpresa…-.

-¿No sabes inventarte escusas? Puedes ver a Jasper en cualquier momento-.

-¿Y a ti?-.

-¿Estás de coña? Prefiero no verte en lo que me queda de vida-.

-Bella…-.

-No vuelvas a aparecer por sorpresa en mi casa-.

-Antes te gustaba…-.

-Ya no- dije dedicándole una mirada dura y llena de odio. Me giré y me dirigí al salón sabiendo que Edward me pisaba los talones. Me senté en mi sillón viendo como Jasper se sorprendía y alegraba de ver a Edward.

Intentaba poner mi atención en la conversación y parecer como si me alegrase profundamente volver a ver a Edward, pero era tan duro que ni siquiera las cervezas ayudaban casi.

-¿Piensas quedarte aquí mucho tiempo?- preguntó Jasper.

-No se el tiempo exacto, quizá unos meses, un año… depende de como vayan las cosas-.

-Te van increíble. Va a desfilar en 4 desfiles esta semana con grandísimos diseñadores. Se lo van a rifar después de eso. ¡Estoy tan orgullosa de que hayas hecho algo con tu vida!- chilló Alice lanzándose a su cuello. Hasta yo tuve que reír ante tal demostración de cariño, sorprendentemente, correspondida por Edward.

-Gracias enana, gracias-.

-¿Y dónde vives ahora?- volvió a preguntar Jasper.

-Estoy en casa de un amigo. En unos días me buscaré un hotel cercano-.

-Nos gustaría decirte que te puedes quedar con nosotros pero…- empezó Jasper dando a entender que su recién estrenada situación no era la mejor para aceptar a nadie en su casa.

-¿Qué? Ni de broma. Vamos, os acabáis de mudar, juntos, solos. No, gracias-.

-Oye Bella, ¿y él no se podría quedar aquí una temporada?- preguntó Alice.

¿Qué?- dije atragantándome con la cerveza. -¿Aquí? No- dije rotundamente como si el aludido no se encontrase en la misma habitación que nosotras.

-¿Por qué no? Te sobra una habitación y te vendrá bien alguien para instalarte. Y a Edward ya lo conoces-. Si, y ese era justo uno de los problemas.

-Ya, pero no-. Era la única explicación que podía darle a Alice y que la entendiese.

-Alice…- dije Jasper intentando intervenir.

-Vamos Bella, hazle ese favor-.

-¿Otro más?- dije sin pensarlo primero. Empezaba a cansarme ese principio de discusión. Llevaba un día de demonios y lo último que necesitaba era a Alice molestando, intentando convencerme… porque pensase lo que pensase, terminaría cediendo, y con aquello no podía…

-Vamos Bella. No es fue tan mal la última vez. Además, es solo dejarle una habitación, vacía… estaríamos todos más cerca, y nos podríamos ver…-.

-¡De acuerdo Alice!- dije poniéndome de pie y sentándome inmediatamente. No llevaba la cuenta de las cervezas que había bebido, pero debían ser demasiadas por el mareo que tenía en ese momento. Alcohol y Alice eran mala combinación. -2 semanas- le dije señalándole claramente. –Te dejo aquí dos semanas. Ya hablaremos de las condiciones-.

-¡Te quiero!- chilló esta vez siendo yo su víctima mientras enroscaba sus brazos alrededor de mi cuello.

-Creo que es hora de irnos a casa- dijo Jasper cogiéndola con dulzura y quitándome de encima. Toda la alegría que Alice tenía en su mini cuerpo era equivalente a mis ganas de llorar y no parar. ¿Podía ir el día a peor? –Hablamos mañana Bella- dijo Jasper saliendo llevándose consigo a Alice.

-Bella…- dijo Edward que todavía seguía sentado en el suelo de mi casa.

-¿Qué quieres ahora Edward? ¿Qué?- dije levantándome y tambaleándome mientras le contestaba mal, porque si, no podía contestarle de otra manera.

-No tienes por qué acogerme en tu casa si no quieres. Y sé que no quieres-.

-Pues no, no tengo ninguna gana de soportarte durante 2 semanas, pero se lo he prometido a Alice y lo voy a cumplir- dije viendo como mi cuerpo no soportaba más su peso y vencía hacía un lado.

-Eh, eh, eh- escuché justo antes de tocar el suelo y que sus brazos me aprisionasen antes de la colisión fatal. –No estás bien-.

-Eres un genio-.

-¿Cuántas cervezas has bebido?-.

-Perdí la cuenta a mitad de conversación-.

-¿Qué conversación si no has abierto la boca? ¿Cuál es tu cuarto?-.

-El del fondo- dije mientras nos poníamos en marcha. Aunque me di cuenta algo más tarde que el soportaba todo mi peso porque mis pies no tacaban el suelo.

-Lo digo en serio Bella- dijo sentándome en mi cama mientras él se ponía de cunclillas frente a mí, -no estás obligada a nada-.

-¿Todavía no te has dado cuenta de que soy una chica que cumple sus promesas?- dije hipando como fin de frase. Aquello era algo entre cómico y vergonzoso.

-Sí, eso sí lo sé- dijo dedicándome una sonrisa suya. Su sonrisa… ¿Había llegado ya al cielo? –Duérmete- dijo viendo que no estaba para conversaciones más profundas. –Nos vemos pronto. Me alegro de volver a verte Bella- dijo tapándome y acariciando mi mejilla suavemente.

-Vale Edward- dije dándome la vuelta y cayendo en un sueño… un sueño recurrente desde hacía un año. Él.

·

Lo primero que se me vino a la mente nada más sonó el despertador al día siguiente es que iba a tirar todas las cervezas de mi nevera a la basura tan pronto como me pudiese poner de pie. Después de analizar todos los hechos de la noche anterior, decidí que tenía que comprar el doble, incluso algún licor más fuerte que me ayudase con lo que me tocaría lidiar.

Tuve que correr para llegar a tiempo al centro donde se desarrollaría toda la jornada. Los tacones no eran amigos de Nueva York, ni de las prisas, y mucho menos míos. Demasiados problemas para empezar el día.

-Justo a tiempo- dijo Bree dándose la vuelta y comenzando a andar antes de que yo pudiese respirar un solo segundo. –Hoy no tocan dos desfiles. Léetelo antes de que empiecen- dijo dándome dos folletos, que supuse serían cada uno de uno de los desfiles.

Bajamos a la planta baja donde ya estaba todo montado. Varias gradas, algunas ya con gente esperando, y frente a nosotras la pasarela.

Si pensaba que el día iba mal, solo le faltaba ver la lista de modelos. Bueno, con ver el primer nombre iba servida. Edward Cullen como estrella principal. Era un chiste, tenía que serlo.

Me froté los ojos con cuidado de no estropear mi simple, pero funcional maquillaje y volví a mirar. No, no seguía borracha ni aquello era una alucinación. Edward iba a desfilar frente a mí.

-Después de este desfile tenemos entrevista con la diseñadora y algunos de los modelos. Después un descanso para comer y por la tarde otro desfile- dijo Bree cuando vió que estaba leyendo el programa.

Pensaba atracar el cátering de bebidas cuando aquello terminase. No podía enfrentarme a Edward de nuevo sobria, o peor aún, con resaca.

Poco después de apagaron las luces y una música punk comenzó a sonar por los altavoces. Las luces se volvieron a encender con un tono entre morado y rojo y el primer modelo salió dando comienzo el desfile.

No pasó demasiado cuando Edward hizo su aparición en escena. Torso descubierto y unos vaqueros desgastados es lo único que hizo falta para robar todo el oxígeno dela habitación.

-Oye, ¿pero ese no era tu amigo?- dijo Bree sin quitarle los ojos de encima intentando mantener sus ojos en sus órbitas.

-Conocido Bree, conocido- dije corrigiéndole notando que me faltaba la saliva.

-Quiero ser su conocida también- dijo justo cuando pasaba delante nuestra.

Después fue el último en salir, con una camiseta de manga corta y unos vaqueros diferentes, pero que juraría le quedaban mejor con los anteriores.

Bree y yo aplaudíamos como si de robots se tratasen, aunque estaba segura que nuestros motivos era diferentes… en su mayoría.

No quiera pasar al backstage, no quería, allí iba a estar él, no, no, no…

-¿Bella? ¡Bella!- me di la vuelta y ahí estaba él. Con el primer look, delante de mí… -Bella- volvió a repetir abrazándome y levantándome un palmo del suelo. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué le devolví el abrazo?

-Felicidades- dije en un susurro cuando me dejo de nuevo en tierra firme.

-¿Resaca?- preguntó divertido mientras yo afirmaba con la cabeza. –Me alegra de que hayas visto el desfile-.

-Ya…-.

-Bella- me giré cuando oí mi nombre.

-Bree- aquella vez, y no entendía porque, no me alegre tanto de su interrupción. –Bree- dije recobrando mi sentido común, -este es Edward. Edward, ella es Bree, es mi jefa- dije presentándoles.

-Asique el conocido de Bella- dijo acercándose a él y dándole la mano.

-Sí, su… conocido- dijo mirándome como si no entendiese el por qué aquel nombre.

-¿Te importa que te robemos unos minutos para una entrevista?- le pregunto.

-No claro, puedes robarme el tiempo que necesites- dijo sonriéndola… ¿Estaba ligando con mi jefa? ¿Delante de mí?

-En ese caso, Bella, ¿puedes entrevistar tú al siguiente?- dijo dándome un cuaderno sin ni siquiera mirarme. No apartaba sus ojos de él… Espera. ¿Mi jefa se estaba dejando ligar por Edward?

-No- dije sin saber si llorar o matarles. Cualquiera de las dos opciones me parecía tan correcta como patética.

-Nos vemos luego- dijo avanzando entre la gente mientras Edward le dejaba paso elegantemente sin quitar esa sonrisa.

-Hasta pronto, conocida- me dijo Edward mirándome a mi sin rastro de la sonrisa cálida y sexy que le dedicaba a Bree hace unos segundos.

Y de repente me vi ahí, sola, con una cuaderno medio roto en la mano, viendo como mi vida tenía menos sentido por momentos. Y la solución parecía no querer llegar.