Hello Kittys!
¿Sorprendidas de que haya actualizado tan pronto?... YO TAMBIEN! Ha sido todo gracias a vuestro apoyo... 60 reviews! Mil gracias por darme vuestra opinión, realmente me hacéis muy feliz. Y como soy insaciable (Merlín! Que mal ha sonado eso!) Os voy a plantear un reto, bueno, en realidad no es un reto como tal, es simplemente pediros un enorme favor... me encantaría llegar a los 100 rr con el capítulo 7, por ser mi número favorito y por ser mágico (al menos eso dicen en los libros de Rowling y ya de paso hago el Disclaimer: nada de esto me pertenece), que me enrollo... a lo que iba, que por favor, me ayudeis a conseguirlo, para mí sería lo más. Una de mis autoras favoritas dice en uno de sus fics (y tiene mucha razón) que el hecho de que la gente elija una u otra historia, se basa en el summary y en el número de rr. Para lo primero, reconozco no ser demasiado buena, con lo cual dejo abierto el buzón de sugerencias para nuevo summary. En lo referente al número de reviews, es evidente que lo único que puedo hacer ahí es intentar hacerlo lo mejor que pueda, pero sois vosotras las que hacéis que el número aumente y, de esa forma, atraer a más gente al fic. De momento, os agradezco esos 60 peazo RRs y paso a responder a los del capítulo anterior:
Lizirien: siiiii... actualicé pronto (al menos dentro de mis parámetros). Muchas gracias por tu opinión.
Klau Potter: gracias por el ánimo! Y desde luego por el rr.
D.R.A.G.O.N. RRQ: mil gracias por preocuparte por mí, de verdad que me encuentro muy bien y en parte es gracias a vuestro apoyo. Si que es emocionante, verdad? Se van acercando poco a poco y ellos son tan monos, aunque en este capítulo estén peleones... muchos besos.
Amaterasu: varias cosas te voy a decir (parece que te voy a bronquear, pero nada más lejos)... lo primero, es que ningún rr tiene chorradas, jamás, nunca... NEVER! (si así fuese, el 95 por ciento de mis rr serían realmente patéticos, de hecho, a lo mejor lo son U.U), lo segundo, lo del café para llevar, es que soy una adicta a los Starbucks, no me importa gastarme un dineral en el café con tal de ir luciendo el botecito por la calle (es que soy así de payasa), además es que como los puedes añadir lo que quieras... quedan riquísimos y Tercero: lo del discman, wena idea! La añadiré a mi cuadernillo de ideas para el fic. Te agradezco tu review (me encanta que os enrolléis en ellos) y espero que este cap te guste. Mxs bss.
Nita: O.o prometo que al principio me quedé pensando... "La conozco?"... VIVA FRIENDS! En mi opinión la mejor serie del mundo, ese Joey! Bueno apa... muchas gracias por tus ánimos y disfruta del 5º.
Hemivir12: mi beta- reader particular. Creo que no hace falta que te dé las gracias tu apoyo, no? De hecho, te daré las gracias por ser así de genial. Mil Bss.
Sakura-granger: lo de "tu hermosa escritura" me ha tocado el alma. Y tú para cuando? Estoy deseando seguir con tu fic... lo dejaste muy interesante. Espero que te guste el 5º.
Lily Malfoy: muchas muchas gracias. Espero que disfrutes de este. Bss
Key: si me parecía a mí que os estaba liando mucho. Bueno, en este capítulo doy algunas pautas más de las características del "don", aun así, al final del capítulo os pondré una notilla, oka? Gracias por el rr.
Tifanny: muchas gracias por tu apoyo, disfruta de este cap.
MALFOYTEAMO: ¡OH, DIOS MIO! Sabes más palabras que MÁS! Jajaja, es una bromita, no te ofendas... menuda ilusión me ha hecho eso de que te habías emocionado con mi fic y no te habías registrado, jajaja. Musas gracias por tus MASes. Bss
Aleja M: sabes que es lo malo de leer fics en un sitio público? Que la gente te mira como si estuvieses loca (vale, en mi caso es cierto, pero tampoco es para irlo voceando N.N). Me has pillado! "Actualices", yo creo que si se escribe así, no? Bueno, lo de Salamandra es una vergüenza, no solo nos hacen esperar siete meses para la traducción, si no que es una verdadera mierda! Cambian cosas, quitan otras y, lo peor, añaden cosas que no deberían... un suspenso categórico... me nerva este tema, jajaja. Muchas gracias por tu rr y espero que te guste el nuevo. Mxs bss.
Victoria Malfoy: FANTABULOSO! Me gusta... la añadiré a mi diccionario, si me dejas, claro... lo de ESTUFÁSTICO, he de reconocer que no se me ocurrió a mí, pero la persona en cuestión me lo pegó y ahora lo digo demasiado, ÑAK! Me alegra muchísimo que cada vez te guste más el fic, espero acertar con el chap nuevo. Bss.
Iris warren: no me atrevo a preguntarte qué estarías haciendo para hacerte un esguince en la muñeca, jajaja... que leñe! Sí, cuéntamelo (cotilla!). Las nuevas lectoras son bienvenidas solo si traen pasteles, jajaj... que va! Muchas gracias por darle una oportunidad al fic y espero que te siga gustando. Te añado al msn, ok?
Annia: muchas gracias por tu rr, aquí un nuevo chap, ya me dirás que te parece. Bye.
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Bueno, hasta aquí la contestación a vuestros rr. Al final del chap os dejo una notilla, vale? Pero antes... a la lectura.
Dedicado: a mis nuevos pacientes por haber tenido una vida tan dura y por las complicaciones derivadas de ella, a todos los lectores y, una vez más, a mi "recién adquirida" Beta.
Nota: como siempre, diálogos con guión, pensamientos con guión, comillas y cursiva.
Beta-Reader: Hemivir12 (mil gracias)
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Riagus clementae
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Capítulo V: Sobre sus diferencias y trueques varios.
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Despertó cuando un rayo de Sol se coló por la ventana y dio directamente en sus ojos. Lo había hecho aposta. La noche anterior había dejado la cortina abierta con ese propósito, así le daría tiempo a leer algo del libro antes de ir a Hogsmade. No había dormido muy plácidamente debido a unos cuantos sueños de lo más raros. En uno, Dobby y los demás elfos domésticos le decían que alguien escuchaba lo que pensaba, pero cuando iban a decir quien era, Hermione les golpeaba con el libro que había sacado el día anterior de la biblioteca y les decía "Ya os golpeo yo, igualmente después de decirme esto os planchareis las manos...". En otro Harry y Ron se enfadaban con ella porque la gustaban los guisantes y la decían cosas como "no me esperaba esto de ti" o "¿cómo se te ha ocurrido ocultarnos algo tan horrible". El último sueño no lo recordaba muy bien, sólo sabía que tenía algo que ver con la acromántula de Hagrid, Aragog, al que se encontraba mientras paseaba por el bosque prohibido y le hacía preguntas sobre si las hembras de su especie tenían Trompas de Falopio. En fin, una serie de sueños rarísimos que, sin embargo, no habían impedido que la joven descansase plenamente. Se desperezó y salió de su cama para coger la ropa que tan prolijamente había dispuesto la noche anterior. Iba a entrar en el baño para darse una ducha, cuando una voz somnolienta, pero gritona, salió de una de las camas.
- ¡Apaga la luz!
- No es la luz, Lavander. Es el Sol.
- Pues apágalo.
- No se puede apagar el Sol, es un astro. En realidad nunca se apaga, lo que pasa es que debido al movimiento de la Tierra sobre su propio eje...
- ¡Ya cállate! – gritó Lavander incorporándose en la cama, a esa chica no la gustaba nada que la despertasen – Vale que tú te levantes a la misma hora que las gallinas, pero déjanos a los seres humanos corrientes despertarnos a la hora que nos DÉ LA GANA – definitivamente, despertar a Lavander Brown era un riesgo importante – ¡Y CIERRA LA CORTINA!
- ¡A sus órdenes, mi general! – respondió Hermione en tono jocoso. Casi seis años viviendo con esas chicas la habían enseñado que no había que tomarse en serio los gritos de Lav a primera hora de la mañana (siempre se arrepentía en cuanto retomaba su personalidad habitual y terminaba pidiéndole perdón) y que daba igual que el Expreso de Hogwarts atravesase la habitación, que Parvati Patil seguiría durmiendo plácidamente.
Cerró la cortina y se metió al baño cerrando la puerta lo más silenciosamente que pudo. Abrió el grifo y, mientras esperaba a que el agua saliese a la temperatura adecuada, se miró al espejo. El reflejo la enviaba la imagen de una chica de pelo revuelto, ondulado y encrespado, de tono castaño. Algún día tendría que hacer algo con ese pelo, pero sólo por no levantarse cada mañana una hora antes como hacían Lavander y Parvati para arreglarse, prefería llevar ese pelo que, al fin y al cabo, a ella no la molestaba en sus quehaceres diarios y (como ella a menudo se consolaba), la dotaba de una característica importante: demostraba al resto de Hogwarts lo poco que la importaban cosas tan vanales como el aspecto físico, algo que la enorgullecía enormemente.
Tras una ducha que la despertó completamente, bajó a la sala común para leer el libro, que siendo sábado y a esas horas de la mañana, estaba completamente vacía. Casi dos horas después, su estómago comenzó a quejarse y (tras volver a esconder "Domina tu mente" en su baúl) decidió ir al gran comedor para saciarlo.
De camino al comedor, se encontró con Ernie MacMillan. El chico en cuestión la caía bien, pero esa mañana estaba especialmente insoportable mientras hablaba de las nuevas técnicas de estudio que estaba aplicando para el duro curso en el que se hallaban enfrascados. A ella, que siempre había puesto en práctica su infalible táctica: trabajar incansablemente y estudiar como si no hubiese nada en la vida más importante que hacer, le parecían innecesarios los diferentes métodos que la gente utilizaba, así como las supuestas "ayudas" empleadas por algunos (pociones que ayudaban a la concentración, hechizos que te hacían más inteligente...), es decir, falsos productos que la gente compraba pensando que podrían serles útiles y que en realidad eran estúpidos y, en algunas ocasiones, incluso dañinos. Se alegró inmensamente cuando ambos se separaron para dirigirse a sus respectivas mesas. Hermione llegó a la suya, que estaba prácticamente vacía, como lo estaba el comedor en general. Apenas cinco personas ocupaban la mesa de Gryffindor y, como no conocía a nadie (debían de ser chicos de primero), decidió sentarse sola mientras esperaba la llegada de las lechuzas que, como cada mañana, traería su ejemplar de "El Profeta". Como pensaba, después de dos sorbos de café y un mordisco a su tostada, el ave trajo el periódico y, tras depositar el dinero de la entrega en el bolsito que la lechuza llevaba en su pata, lo abrió y se enfrascó en su minuciosa lectura como hacía todos los días a esa hora. Unos minutos después, una voz la sacó del escrutinio del ejemplar.
- "¿Cómo va el mundo, Granger?" – a Hermione, que pocas cosas le molestaban tanto como que rompiesen su rutina diaria, simplemente bufó mentalmente con el fin de que el destinatario del mensaje se diese por aludido. No fue así – "¿Por qué no me sorprende verte aquí tan temprano?"
- "En cambio yo si estoy sorprendida... ¿Draco Malfoy en el gran comedor a las ocho y media de la mañana en sábado?" – le dirigió señalando las dos últimas palabras mientras retiraba perezosamente el ejemplar de delante de sus ojos y le enviaba una mirada mordaz. Por toda respuesta, Draco alzó los hombros.
- "Supongo que no tenía nada mejor que hacer"
- "Déjame adivinar, te despertaste y viste a alguien en tu cama, así que saliste corriendo de tu habitación con el fin de no tener que cruzar una palabra con ella cuando esta se despertase" – contó Hermione en tono monótono. – "¿me equivoco?"
- "¿Acaso te interesa, Granger?" – respondió Draco divertido ante el comentario de la castaña, Hermione rodó los ojos – "Imagino que considerarás el sexo una pérdida de tiempo, ya sabes, 'todo lo que impida ser la mejor estudiante es completamente innecesario'" – pensó utilizando un tono sorprendentemente parecido a la voz de la Gryffindor. Ella le miró fijamente, dolida pero sin dar muestra de ello, mientras él correspondía a esa mirada- "No sé para que te molestas tanto"
- "¿A qué te refieres?"
- "A eso de ser la primera de la clase, la estudiante modelo..."
- "Pretendo llegar a algo importante en mi vida, Malfoy. A diferencia de ti"
- "Ahí te equivocas"
- "¡Ja! No me dirás que pretendes llegar..., no sé, Ministro de Magia simplemente por tu apellido¿verdad?" – Draco sonrió de lado.
- "Apuesto a que, a pesar de que mis notas sean inferiores a las tuyas, sería más factible que yo llegase a Ministro de Magia que tú, ya sabes, debido a tu condición..." – Hermione le dirigió una furiosa mirada – "Además, no me refería a mi futuro, sino al tuyo." – hizo una pausa mientras ella fruncía el ceño, impaciente por la continuación y escuchaba algo así como el chasquido de la lengua de Draco, cuando este pensó, lo hizo como si explicara algo de lo más obvio – "Me refería a lo innecesario que es que te prepares tanto para un futuro que ambos sabemos que no vas a tener."
Hermione abrió mucho los ojos mientras el corazón la latía salvajemente... ¿había dicho Draco Malfoy lo que creía haber escuchado? Inmediatamente volvió a poner el periódico delante de su cara mientras sus ojos se llenaban inevitablemente de lágrimas. Sabía que lo que les esperaba a todos iba a ser terriblemente difícil, pero, a pesar de saber quién era y sus orígenes, nunca se había planteado cuán complicado y duro iba a ser su destino, sin duda, ella iba a ser una de las primeras en caer, y eso la aterraba, no por ella, si no por lo que dejaba a su paso: familia, amigos, una guerra... Se reprochó mentalmente el comportarse así estando Malfoy tan cerca y se obligó a dirigir su mente a la lectura de "El Profeta". Al instante de retomar su lectura, Ron se sentó a su lado con un bufido.
- ¿Te lo puedes creer? Es sábado y Harry me hace despertar a estas horas porque no puede dormir.
- Te lo repito, Ron. Yo me desperté temprano... ¡siempre me despierto temprano! Que tú me hayas oído no es mi problema.
- Ya, y desde luego, que te tropezaras con el baúl haciendo un ruido tremendo no es el mío.
- Si no dejarás tu baúl en medio de la habitación yo no habría...
Mientras sus dos amigos hablaban, Hermione dirigía divertida su cabeza de uno a otro, como si fuese una espectadora de un partido de tenis. Sin embargo, en el camino desde Ron a Harry (que estaba sentado delante de ambos), volvió a cruzar su mirada con la de Draco, quien observaba la respuesta de la castaña a su comentario con una ceja alzada, parecía incrédulo ante el comportamiento que esta había mostrado, como si no comprendiese la razón por la que ella se había mostrado dolida, como si considerase tan obvio su destino que no llegaba a esclarecer las razones por las cuales ella no parecía haberse percatado de eso. La joven apartó la mirada y volvió a fijarse en sus amigos, quienes ahora parecían enfrascados en el tema de qué iban a hacer mientras estuviesen el Hogsmade.
Tras un completo desayuno en el que Hermione hizo toda clase de esfuerzos para evitar pensar en lo que había ocurrido momentos antes. Los tres jóvenes subieron a su sala común a por su ropa de abrigo y su dinero, y se encaminaron al pueblo. Hacía un día soleado y sin embargo, la percepción que uno podía tener de la temperatura debido al brillo con el que el astro iluminaba todo, distaba mucho de la que hacía realmente. Un viento frío les acompaño durante todo el camino a Hogsmade y, cuando llegaron allí, incluso Hermione se alegró de entrar en la tienda Zonko para resguardarse de ese tiempo engañoso.
- ¡Ostras, Harry! (N/A¿no creéis que en la versión traducida de "El Príncipe Mestizo" abusan demasiado de la expresión "Ostras"?). Fred y George me han hablado de esto, al parecer ellos han hecho un producto similar, pero pretenden mejorarlo.
- ¿Qué es? – preguntó Harry interesado.
- Es un "sacamocos" – sus amigos le miraron con cara de extrañeza.
- ¿Un qué? – preguntó Hermione.
- Hay varias modalidades. La que más éxito tiene es el "chicle-dedo sacamocos", le ofreces a alguien un chicle, y a los segundos de metérselo en la boca, la persona siente una necesidad irrefrenable de hurgarse con el dedo en la nariz. También está el "chicle-líquido sacamocos", con el que a la persona le empieza a gotear la nariz, pero es mucho más gracioso el del dedo, porque te tiras una hora con el dedo en la nariz sin poderlo sacar de ahí – Ron parecía realmente contento – ¡Ala! Ya sabéis que regalarme por navidad. – y tras decir eso, se dio la vuelta para seguir caminando por la tienda.
- Regálaselo tú, yo ya tengo pensado un regalo para él. – susurró Harry a Hermione mientras Ron se alejaba.
- No pienso regalarle esa guarrada para que luego lo utilice con nosotros – Harry rió - ¿ya tienes pensado un regalo? Aún faltan semanas.
- En realidad lo pensé este verano, cuando estuve con los Weasley en vacaciones...
- ¡Merlín! Tenéis que ver esto – dijo Ron a voz de grito mientras sus amigos paraban su conversación y se dirigían hacia él - el "Pergamino Mariñas: este pergamino insulta y critica a todo el que tenga delante analizando los rasgos del que lo sujete en cada momento", como molaría regalárselo a Snape¿verdad?
- Sí, y como molaría quedarnos sin fines de semana ni recreos de aquí hasta que acabe el curso.
- Se lo podríamos enviar anónimamente...
- Dejad de decir tonterías y vámonos de aquí, tengo que pasar por la librería a coger una pluma. – dijo Hermione tajante.
- Sí, claro, tú puedes pasarte dos horas eligiendo una pluma de entre cuatrocientas que son absolutamente iguales y nosotros no podemos estar ni cinco minutos en Zonko porque a ti no te gusta. – protestó Ron
- Te recuerdo que tú necesitas un tintero y Harry un nuevo rollo de pergamino, así que los tres tenemos que ir.
- Vete yendo para allá, ahora vamos nosotros – respondió Harry antes de que Ron mencionase palabra, pues ya estaba abriendo la boca para replicar.
Hermione salió a la fría calle y se apretó la bufanda en torno al cuello. Caminó contra la fuerza del viento, que parecía que, en los pocos minutos que había pasado en Zonko, se había hecho mucho más intenso, por las calles de pueblo. El aire era tan brusco que apenas podía abrir los ojos y, cuando lo intentaba, tenía que cerrarlos rápidamente porque la arenilla que se levantaba del suelo amenazaba con dejarla ciega. Se dejó guiar por su conocimiento del pueblo e iba entornando los ojos y tapándoselos con las manos con el fin de no chocarse contra algo. Cuando caminaba por la calle principal ( o eso creía pues la visibilidad era reducida), escuchó una especie de silbido, no lo hizo caso y siguió caminando mientras el silbido se hacía cada vez más intenso. Imaginó que dicho ruido se debería a la fuerza del viento, sin embargo, cuando iba a cruzar la esquina para tomar la calle que llevaba a la librería, paró en seco al igual que lo hicieron las personas con las que había estado a punto de chocar. Draco Malfoy se mantenía elegantemente erguido mientras la chica que le agarraba el brazo parecía tambalearse cual mono en la rama de un árbol, orgullosa por su acompañante y como si pretendiese que todo el pueblo la alabase por la suerte que tenía. La Gryffindor levantó la cabeza sin dejar cabida para un alarde de superioridad por ninguno de los contrarios y se giró noventa grados con el fin de rebasar a la pareja. Cuando pasaba por el lado de la chica, vio por el rabillo del ojo como esta miraba expectante a Malfoy, como si le sorprendiese enormemente que no insultase a la castaña ( lo cierto es que la chica tenía razones para pensarlo) y cuando el Slytherin se dio cuenta, pego un casi imperceptible bote y titubeó algo así como:
- Ejem... Ehm... Sangre-sucia...
Hermione rió para sus adentros y Draco tuvo que notarlo, pues inmediatamente sintió una punzada de enfado. Caminó de forma decidida por la nueva calle y, cuando lo consideró prudente, giró levemente la cabeza para ver como Malfoy apartaba a la muchacha con un brusco movimiento de su brazo.
Al poco tiempo de llegar a la librería, sus amigos hicieron una sonada entrada.
- Adivina a quién nos hemos encontrado de camino hacia aquí. – dijo Harry mientras Hermione alzaba sus hombros dando a entender que no tenía ni idea, aunque se imaginaba a quien se refería. – A Malfoy. Caminaba con una chica que... ¿de qué edad sería, Ron?
- Mhmhm... ¿trece?...¿catorce?
- Sí, más o menos. Es penoso, cada vez se las busca más jóvenes. Menudo pederasta.
- A lo mejor le está entrando la crisis de los dieciséis – dijo Ron levantando los hombros- puede que se sienta viejo. Eso explicaría que haya pasado de nosotros sin empezar una lucha verbal como hace habitualmente.
- No lo creo. Apuesto a que está tramando algo (N/A: esto también se repite incesantemente durante el sexto libro)
- Malfoy puede hacer lo que le dé la gana – contestó Hermione – así que vamos a comprar nuestros utensilios.
Veinte minutos después, "El Trío de Oro" salía de la tienda con todo lo que necesitaban y cuatro cosas más que a la castaña se le habían antojado. Como el fuerte aire no parecía haber amainado, el grupo decidió guarecerse bajo el confortable techo de Las Tres Escobas. Al entrar al local, se sorprendieron al ver cuán lleno estaba, nada extraño debido al insoportable tiempo que aguardaba al valiente que decidiese quedarse de paseo, pero tan completo que les costaba avanzar por entre el gentío. Vieron a Neville sentado solo en una mesa jugando con su sapo "Trevor" y decidieron hacerle compañía. Mientras avanzaban hacia él, Hermione decidió ir a por las bebidas. Al llegar a la barra, no vio a Madame Rosmerta tras ella y se alzó sobre esta dejando los pies en el aire para ver si localizaba a la camarera por entre el gentío que tapaba la continuación del tablero. Al fin la encontró en una de las esquinas sirviendo a unas personas que, por su aspecto, debían ser gnomos del banco de Gringotts. Cuando Rosmerta se giró, esbozó una ligera sonrisa al ver a la castaña en tal pose.
- ¿Sedienta? – preguntó al llegar a la Gryffindor.
- Más bien deseando entrar en calor. – contestó recuperando la posición habitual – Cuatro cervezas de mantequilla, por favor.
La camarera sirvió las bebidas y Hermione, haciendo malabares para que las cuatro botellas no acabasen en el suelo, se dirigió a la mesa ocupada por sus compañeros, quienes sonrieron agradecidos.
- No hacía falta, Hermione. Ya me he bebido una.- dijo Neville, que a pesar de su cometario, la miró con ilusión por la presencia del grupo junto a él y el gesto de la joven.
- Bah, yo te invito a esta. – contestó ella, sonriéndole.
- ¿Nos invitas?... ¡genial! – añadió Ron, feliz.
Ella no pretendía invitarlos a todos, al fin y al cabo, la economía de un estudiante siempre era precaria, pero prefirió callarse, ya haría a los demás invitar a la siguiente ronda.
- "¿No te estás volviendo loca con todo este jaleo? Se me está mezclando todo el ruido que mis oídos escuchan de esta gente hablando a gritos con el 'glu, glu, glu' que me viene de tu cabeza."
- "No me interesa, Malfoy" – pensó Hermione tratando de parecer indiferente.
- "No me puedo creer que te hayas enfadado por lo de esta mañana. Siento decírtelo, Granger, pero es obvio lo que va a pasar."
- "Te repito que no me interesa"
- "¿Quieres que te mienta? ... ¿Quieres que te diga que vas a tener una vida feliz casada con el gran Harry Potter y teniendo una docena de niños con pelo de rata y cara rajada?" – Hermione respiró profundamente, como si pretendiese relajarse ante un ataque de furia. Cuando dirigió sus castaños ojos hacía los grises, estos la miraban fijamente – "Sabes que no me equivoco, siento decírtelo, Granger, pero tus días están contados."
No pudo más. Se levantó de la mesa dejando a sus amigos sorprendidos ante el gesto y, con un simple "Me voy al colegio, no me encuentro bien", salió a la calle, donde el frío aire animaba a sus ojos a derramar esas lágrimas que ella se esforzaba por resistir. Caminó apresuradamente por entre las calles y, al llegar al final del pueblo, un "¡Espera!" a voz de grito la hizo caminar más rápido.
- ¡Granger¡Para! – dijo Malfoy mientras ganaba terreno. Los ojos de Hermione, vidriosos, no la permitían detenerse.- ¡Para, joder!- dijo Draco poniéndose delante de ella.
- ¡Déjame eN PaZ! – contestó ella. Intentaba parecer calmada, pero se frustró al darse cuenta de cuán temblorosa sonaba su voz. El platino hizo un movimiento abstracto con su cabeza, como si no consiguiese comprender a que venía esa actitud por parte de la joven.
- Oye... no lo entiendo¿por qué pareces ignorante a lo que te estoy diciendo? No es algo que no debieses saber ya, no entiendo tu comportamiento...
- ¿QUÉ NO ENTIENDES MI COMPORTAMIENTO? – no pudo evitar el grito. Volvió a inspirar profundamente y prosiguió más calmada - ¿qué se supone que tengo que hacer, quedarme quieta mientras escucho las barbaridades de tu ideología?- ahora fue Draco quien respiró como intentando hacer tiempo para dar una respuesta adecuada.
- Escucha, los dos pensamos de diferente manera. Tú crees en algo que para mi no tiene valor y yo...
- Tú crees que la ideología que marca Voldemort tiene razón de ser¿verdad? – dijo Hermione desafiante.
- ¿Te atreves a llamarlo por su nombre? Una vez más vuelves a mostrarte ignorante e incauta – la Gryffindor bufó – te repito, Granger, que ambos tenemos diferentes creencias, ninguno de los dos puede comprender ni respetar las del otro, pero tendremos que aprender a convivir con ello si queremos sobrellevar esto, al menos hasta que encontremos una solución.
- ¡Ja! No estamos hablando de convivir con alguien a quien no soportamos, Malfoy. Puedo sobrellevar eso, pero no puedo tratar con una persona que cree que asesinar a gente es bueno.
- Yo no estoy diciendo que sea bueno asesinar a gente, Granger, simplemente digo que mi ideología me marca que el mundo mágico ha de ser purgado de la gente que no se merezca estar en él.
- Como por ejemplo yo. – contestó Hermione, Draco no respondió inmediatamente.
- No digo que tú merezcas morir. Dominas la magia en sumo grado, aunque yo no considere que seas digna de ello. – ella se giró bruscamente y caminó en dirección al colegio – Sin embargo – añadió mientras ella avanzaba – hasta yo me sentiría extraño si tus amiguitos y tú desaparecierais de la faz de la Tierra. – Hermione se paró y giró de nuevo.
- ¿Se supone que eso debe alentarme? – Draco alzó los hombros.
- Quizá no, pero debería darme un voto de favor. – Hermione rió amargamente.
- Los discursos no son lo tuyo, Malfoy.
Una vez más, giró sobre su eje y caminó apresuradamente hacia la escuela. No detuvo el paso hasta que se halló en su habitación y se derrumbó sobre su cama, agradecida por tener un instante de privacidad que tan a menudo escaseaban últimamente.
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Un sonoro "PUM" impidió a la castaña seguir durmiendo.
- ¡Shhhhhhhh! – chitó una voz conocida – la vas a despertar...
- ¡Bah! – respondió otra voz y de nuevo volvió a escuchar un ruido parecido al de una caída y dos carcajadas.
- ¿Qué hora es? – preguntó Hermione desde su cama.
- ¡Herms! – dijo Parvati Patil con una voz extrañamente aguda - ¿Ves, Lav-Lav? Te dije que ibas a despertarla – añadió mirando a su amiga con enfado, tras uno de los gestos característicos de Lavander que daban a entender "A mi plín", volvió a girarse hacia la somnolienta joven. – son las siete.
- ¿De la mañana? – Hermione abrió los ojos todo lo que sus legañas la permitían - ¿Qué hacéis despiertas tan temprano?
- Querrás decir tan tarde, acabamos de llegar. ¡Quién iba a decir que los Ravenclaw montaban fiestas tan buenas! – Lavander calló un instante, como si hubiese caído en la cuenta de algo - ¡Mierda!... ¡Tú eres prefecta!
- Herms no dirá nada¿verdad? Además, tendrías que haberte venido... ¡Qué fiestón! – añadió guiñando un ojo. Hermione no sabía que cara poner, por un lado sus compañeras de habitación estaban realmente graciosas en ese instante pero, por otro lado, sentía que no cumpliría con su deber si no hacía nada, no ya porque hubiesen pasado toda la noche fuera de su torre, si no por esas sospechosas cantidades de bebida que ellas parecían haber ingerido por doquier – Vamos, Hermi – dijo Parvati poniendo morritos – no te chivarás¿no? – pero... ¿qué iba a hacer ella a estas alturas? La fiesta ya había llegado a su fin y se consolaba al saber que ambas iban a tener su propio castigo cuando despertasen con la peor de las resacas.
- No diré nada – y cuando pronunció esas palabras, las dos suspiraron de alivio – pero es la última vez que os encubro¿entendido? – tras esto último, quisieron hacer el típico gesto de "A la orden", pero su grado etílico las impidió hacerlo correctamente: Lavander chocó la mano derecha con su frente con tanta fuerza, que cayó rendida sobre la cama y Parvati... bueno, digamos que Parvati no era capaz de coordinar y, desde luego, no parecía lo suficientemente hábil para encontrarse ese trozo de piel que separa el nacimiento del pelo con los ojos.
Cuando ambas se hallaron en sus respectivas camas, Hermione salió de la suya. Por su mente acababa de pasar el recuerdo que la había hecho llegar el día anterior a su habitación tan enfadada, y lo peor era que esa misma tarde tenía que verse con Malfoy... ¿Por qué había accedido a quedar con él en la biblioteca?... ¿Por qué no podía simplemente mandarle el libro con una de las lechuzas del colegio (a ser posible, una que tuviese diarrea) con una nota que pusiese "A Draco Malfoy, con desprecio"? Es más... ¿Por qué tenía que devolverle el libro? No comprendía el motivo por el cual ella tenía que ser educada si él no lo había sido. Sopesó sus posibilidades, si aparecía, quedaría como una estúpida por cumplir su parte del trato cuando estaba segura de que Malfoy no iba a cumplir la suya al llegar el martes, pero, por otro lado, si no le llevaba el estúpido libro al no menos estúpido babuino albino (N/A: añoro a Copito de Nieve...), él era capaz de buscar la sala común de los leones e introducirse en ella para robar el tomo o, lo que aún podría resultar peor, perseguirla hasta la saciedad a fin de que ella se diese por vencida y, rendida, decidiese dárselo. El orgullo Gryffindor venció, prefería quedar como la palurda inocente que en el fondo era, a ser perseguida por "Súper Draco-Indiana-Malfoy en busca del libro arrebatado". Tendría que hacer de tripas corazón para ese encuentro... y salir corriendo en cuanto pudiese.
Pero Hermione Granger no se iba a dejar vencer así como así, no era ese su estilo. Hermione Granger era tenaz y perseverante hasta el infinito... ito... ito... ito... así que iba a aprovechar ese domingo como nunca lo había hecho. Leería cada una de las páginas del ejemplar y practicaría todo lo que pudiese. Malfoy la había herido, pero no le iba a permitir que volviese a hacerlo o, al menos, a darse cuenta de que había vuelto a hacerlo.
Practicó y practicó durante toda la mañana y, aunque era difícil liberar la mente en una sala llena de niños que parecían utilizar sus ratos libres para hacer gárgaras con el fin de agudizar sus voces, se contentó al darse cuenta de que era capaz de hacerlo, claro que la frustraba que, en medio de esa inexistencia de pensamientos, a su mente le diese por felicitarla por ser capaz de pasar de ella. Sus amigos bajaron a la sala común al mediodía. Parecían preocupados por no haberla visto durante el resto del día anterior y la atosigaron a preguntas del tipo a "¿Qué te pasa?" ... "¿Por qué estás tan rara últimamente?" ... "¿De qué es ese libro?". Hemione respondía a todo con una sonrisa, si ellos supieran... pero prefería levantar las mínimas sospechas posibles. A la última pregunta, respondió con lo que sabía que iba a funcionar. Definitivamente, a los chicos no les gustaba que mentasen los órganos reproductores femeninos. Al ver que no podría seguir practicando por el momento y ante la inaguantable insistencia del pelirrojo, los tres se encaminaron al gran comedor a saciar su apetito.
La comida resultó mucho más alentadora de lo que hubiese pensado. Tras llenar su estómago, Hermione se sentía más contenta y liberada de la pesada carga, incluso su mente estaba descansando al no haber coincidido con Malfoy en el comedor. Sin embargo, un leve quejido de su conciencia la hizo despedirse de sus amigos tras la ingesta de alimentos y dirigirse a la biblioteca, donde sabría que estaría tranquila... al menos hasta la llegada del príncipe de Slytherin.
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Vale, la ofendía muchísimo que Draco fuese puntual. Había pasado la tarde de la misma forma que la mañana: practicando y leyendo hasta que, hacia las seis de la tarde, había empezado a preocuparse seriamente por las secuelas que un domingo tan laborioso podían dejar en su cansada vista y en su completa mente. Para relajarse, decidió encender el discman y, cuando su conciencia volvió a dar un grito alarmado, retomó la lectura del tomo. Y ahí estaba, intentando apurar los últimos minutos de posesión del ejemplar y deseando que al platino se le hubiese olvidado ir a recogerlo. Pero no, el muchacho tenía que ser la persona más puntual que había conocido y, a las siete en punto había entrado en la biblioteca alardeando de su porte sobrio. Caminó por entre las mesas y decidió sentarse en una estratégicamente colocado frente a ella, pero a varios metros de distancia.
- "Por tu cara deduzco que no te alegras de verme"
- "Lástima que no me apetezca concederte puntos, Malfoy. Tu perspicacia me asombra" – contestó sin levantar la vista del libro.
- "Son las siete"
- "Lo sé"
- "No deberías... no sé¿devolverme algo?" – Hermione expiró sonoramente.
- "Voy a dejarlo en la estantería que hace esquina entre los pasillos de Pociones y Encantamientos" – le dirigió con voz monótona – "Sin embargo, no lo haré si no esto completamente segura de que retornará a mí" – añadió encontrando sus ojos café con los de él. Su dueño mostró un gesto de hastío en sus afiladas y perfectas facciones.
- "El martes lo encontrarás en el mismo sitio, Granger. Creía que eso ya lo habíamos dejado claro."
- "Hay que tener en cuenta que la situación ha cambiado bastante durante este fin de semana, Malfoy. No me fiaré de ti simplemente dándome tu palabra"
- "¿Y qué quieres¿Una promesa irrompible?" – pensó en tono jocoso – "¿no estarás hablando en serio?" – añadió tras ver la cara pensativa de la castaña – "Está bien, no te fías de mí (es compresible hasta cierto punto), pero hay formas más, digamos de tu estilo, para asegurarte de la devolución." – Acercó una mano a la otra y sus dedos aferraron un anillo que llevaba en el dedo anular del miembro derecho. – "Este anillo tiene una gran importancia para mí. Jamás me lo quito, así que procura no perderlo..."
- "¿Un anillo?... "Pretendes que me quede tranquila dándome un estúpido anillo?"
- "¿Un estúpido anillo? Granger, es una joya muy valiosa que ha ido pasando por la familia Malfoy de generación en generación..."
- "Entones olvídalo, no quiero tener eso en mis manos"
- " 'Eso' es la prueba que te ofrezco de que volverás a tener el libro... ¿lo aceptas o no?" – Hermione meditó unos instantes. El platino parecía tomarse muchas molestias para que ella se asegurase, quizás lo hacía con la mera intención de que se confiase y decidiese creer en su palabra sin necesitad de préstamo alguno por su parte, así que decidió que tampoco podía ser tan malo el cargar con tan desagradable alhaja (al fin y al cabo, si Frodo había podido soportarlo, ella no iba a ser menos).
- "¿Cómo sé que no es un truco?... ¿o qué está encantado o yo qué sé?"
- "Granger, si no te fías de mí en lo del libro... ¿por qué ibas a hacerlo con el anillo?" – la castaña alzó los hombros – "Eres una desconfiada¿lo sabías?"
- "Estoy tratando contigo, Malfoy, sería una estúpida si no fuera." – Draco esbozó una sonrisa. Cuando esta desapareció de su cara, miró fijamente a la chica y se puso serio.
- "Esta sortija es, sin duda, lo más valioso que tengo en mi completa existencia. Confiártela no es algo sencillo y, sin embargo, te estoy ofreciendo que la guardes 48 horas. Puedes fiarte de mí o no, Granger, pero no dudes del anillo. Si roza tus manos te aseguro, por mi vida, que mi palabra será veraz."
- "¡Vale! No hacía falta que te pusieses melodramático" – repuso la Gryffindor haciendo un gracioso gesto de parada con sus manos. – "dejaré el libro donde te he dicho."
Draco se levantó y caminó hacia la estantería situada detrás de la castaña. Con un casi imperceptible movimiento, colocó el anillo al fondo de la mesa en la que ella estaba sentada. Hermione se puso en pie y lo cogió, tras eso, llevó el libro al sitio establecido.
Cuando lo hubo dejado, recogió sus cosas y se puso el discman para que la música la acompañase en la distancia que separaba la biblioteca del gran comedor. Antes de atravesar la puerta, la voz volvió a su cabeza.
- "Acuérdate de cuidar el anillo, Granger. Espero encontrarlo sano y salvo el martes." – la chica le dirigió un sencillo 'Sí' con tono cansino – "Me gusta esa canción... Queen¿verdad?" – Hermione se paró y giró su asombrada cara – "Algunos grupos muggles merecen la pena. Nos vemos mañana en pociones" – y sin esperar respuesta, tapó su pálida cara con oscuro libro.
Aún asombrada (la expresión más acertada sería 'flipando en colores'), volvió a girarse y atravesó el umbral que separaba la biblioteca de un mundo libre de Draco Malfoy.
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Bueno, el quinto capítulo llegó a su fin y ahora es el momento de comentaros esa cosilla que os decía arriba: soy consiente de que este capítulo no es tan cómico como los anteriores, pero creo que, en todo Dramione que se precie, se debe tratar el delicado tema de las diferentes ideologías de ambos, y creo que ese momento ha llegado para "Riagus clementae" en el capítulo cinco. Por supuesto, no será la última vez que hable de ello, pero me parecía conveniente tratarlo llegados a este punto.
Otra cosa, en este capítulo he dado algunas pautas sobre las características del "don" que ambos comparten. Con ello he podido hacer dos cosas: aclararos algo las ideas o liaros aún más, por eso, lo haré por votación popular: si así me lo pedís, en el próximo chap expondré las características, si no, iré avanzando procurando y deseando que no os volváis locas con el tema.
Una última nota, me habéis añadido algunas a messenger y os lo agradezco porque así os conozco más, pero, como quizás sepáis, no suelo tener mucho tiempo libre, así que no os molestéis si no os respondo, es simplemente que, aunque el ordenador esté siempre encendido y conectado, la mayoría de las veces estoy en el hospital o en clase. Os pido perdón si ocurre alguna vez.
Gracias por leer y ya sabéis: Submit review--> Go
-ò.ó-
Zandra Evans
"Triunfar es ser uno mismo y estar en paz"
