The Last Of Us no me pertenece, es propiedad de Naughty Dog.

Ella sabe que no hay otra opción, ha estado buscando esto durante tantos años, tanto sacrificio, tantas personas muertas, buenas personas. Amigos, gente a la que amaba.

Annie fue una de ellas.

Marlenne no recuerda muy bien como la conoció, o si lo hace, recuerda a la chica tonta de cabello rojizo que siempre estaba silbando alguna canción, como si el maldito mundo no se hubiera ido a la mierda, lo recuerda, pero lo que no recuerda es cuando fue el momento exacto en que se volvieron tan unidas.

Quizá fue durante la redada, cuando el gobierno buscaba a los miembros de las luciérnagas o después, esos días que tuvieron que pasar encerradas en el departamento del padre de uno de sus amigos, fingiendo que les guastaba la comida de la dueña del edificio, ya no lo sabe, de lo que sí está segura es de que ella era su mejor amiga, la persona más cercana que tenía y a la que más quería.

Por lo tanto, piensa, es bastante normal que quisiera tanto a la niña cuando nació e incluso después, Ellie era el vivo reflejo de su madre y cuando esta se fue, se convirtió en lo único que tenía para recordarla.

Dios sabía que se estaba volviendo vieja y ver a Ellie era como ver a Annie, la misma forma de ser que al principio la volvía loca y después le había ayudado tanto.

Ellie era su ancla en este mundo de porquería, tenía una misión claro, encontrar la cura se había convertido en una especie de obsesión desde la muerte de Annie pero era esa niña quien siempre la hacía volver a casa, si es que podía llamarlo así, cuando estaba en un bloqueo pensaba en ella y eso la hacía ponerse de pie y patear algunos traseros.

Maldice, no una muchas.

Ellia ha sido lo más cercano a una hija que nunca tuvo, Annie le dijo que la cuidara. Marlenne no quiere romper su promesa, sobre todo a una mujer muerta pero también prometió que haría todo lo posible incluso si tenía que morir para encontrar la cura. Encontrar al alguien que fuera capaz de sobrevivir al maldito virus.

Cuando Ellie había entrado a casa asustada, con el brazo sangrando y sin dejar de balbucear el nombre de Riley se había temido lo peor y ¡Cielo santo! Había sido ese accidente el que salvaría a toda la humanidad.

No puede evitar también sentirse arrepentida, lo hizo cuando dejo que Joel y Tess la llevaran, lo hizo de nuevo cuando le avisaron que todos estaban muertos, que la niña nunca había llegado y peor aún, que habían encontrado el cuerpo de Tess sin vida.

El mundo le dio vueltas, sintió que se desmayaría. Pero confiada en Joel dejo de preocuparse.

"Él la traerá de vuelta" Aun después de los meses siguió teniendo fe hasta ahora, el doctor le había confirmado la respuesta una vez más, no había forma de extraer el parasito sin matar a la persona.

Marlenne había tenido que sujetarse de la silla, tenían que matarla. A Ellie, su Ellie, la hija de Annie, su mejor amiga, la niña que había prometido proteger. Esa niña que tenía que morir… para salvar a todos.

Aun lo piensa, sentada frente a su grabador piensa en Joel y en que, demonios, quiere creer que el llegara con Ellie en sus brazos, entonces la mataran, le sacaran el cerebro. Tiene que recordase que debe respirar, que debe controlarse, que hay un montón de personas que confían en ella y que más que nada, las luciérnagas eran su todo incluso antes de conocerla.

Cuando termina su informe piensa de nuevo en ella.

"Lo siento Annie –susurra- tu hija pronto estará contigo."

Ah Marlenne, confieso que me agrado que Joel se encargara de ella, pienso que de seguir viva iría hasta el fin del mundo para encontrar a Ellie, cometió muchos errores pero eso no quita que antes de que Joel conociera a su nueva baby girl y ella a él, Marlenne había sido quien se había encargado de Ellie. En fin, tuvo lo que se merecía por ser tan egoísta y no pensar en la vida de la hija de su mejor amiga, Annie estaría muy molesta. ¡Espero lo disfruten! Nos leemos luego.