Jellow Kittys:
Os echaba de menos! Sí, sé que es culpa mía la tardanza... pero os traigo el capítulo ocho, así que no me linchéis hasta no habéroslo leído.
Me imagino que todos estaréis de vacaciones ahora (o casi todos), algunos de vosotros... como es mi caso... no tendréis Internet (snif!) porque estéis fuera de casa... pero conectaos YA para leerlo porque... "esto es pa verlo" (¿en dónde salía esa frase?). Bueno, que como siempre me lío y voy al grano. Este capitulillo os va a liar uno poco, porque entremezclo la historia de Draco con la de Hermione, pero creo que es fácil de captar o al menos eso espero.
Me habéis hecho llegar a los 151 reviews... no sabéis lo que os adoro... si no tuviese una doble contractura en la espalda me arrodillaría ante vosotros y os alabaría (las explicaciones abajo)
Bueno, os dejo con las contestaciones a los rr, os aviso que van a ser cortitas porque tampoco puedo abusar de la hostilidad... ejem! Hospitalidad de las personas que me dejan su chufo de ordenador. Colleja al canto!
AleJa M: me encantan tus rr largos, quiero másssss. Personalmente, respondiendo a tu rr, creo que fue primero la gallina que el huevo, seguro que hay por ahí alguna mutación genética... pero en lo referente al fic... este cha NO es de transición, aquí hay tema! Jejej. Gracias por meterte en mi profile... que mal que no puedas en mi espacio, pero haz una cosa, busca mi mail en el profile y agrégame, desde ahí podrás ver mi espacio, me haría mucha ilusión que me dejases algún comentario... jiji. Weno apa, no puedo enrollarme más. Muchas gracias por todo. Espero que te guste este chap. Besines.
ZhirruUrie: mi tardanza ha sido estrepitosa, lo sé y lo siento. Pero aquí un nuevo y bonito chap... quiero regalitos en forma de rrs, lis. Bye wapa.
Sakura-Granger: sabía que me ibais a linchar porque no sucediese nada... pero es que tenía que hacerlo... los chicos están desconcertados y... bueno, no sigo más que fastidio el chap nuevo. Gracias por leer. Xau
Arely Uchiha: me alegra mucho que te gustase, espero que este también. Besos.
LulaBlack: te refresco la memoria porque ni te acordarás de lo que pusiste en tu rr, hablabas sobre Rebelde Way y me preguntabas si era argentina... pues nop, soy española y aquí llevamos un enorme retraso en lo referente a cualquier tipo de serie extranjera, asi que ahora es cuando está pegando la serie en nuestro país. Yo me bajé la serie por internet y me piqué mucho... ¿sabes que vuestro acento es terriblemente pegadizo? Ahora a la mínima termino hablando argentino y mis amigas me miran òó. En fin, que muchas gracias por leer y por dejar ese rr tan chulo, espero que disfrutes con el nuevo... quiero ir a Argentina (eso no venía a cuento). Muchos besos. Xau.
AniSs: muchas asias... (yo ponerme colorada) esta tardanza ha sido peor que la anterior, pero creo que el chap te va a gustar. Re inteligente si te gusta Coldplay... es la mejor banda! Jijiji. Llevo tres veces quedándome sin la entrada, pero es que vuelan... es horrible! Bueno, muchas gracias por leerme y por el rr. Mil bss. Bye.
Silviota: aquí un nuevo chap. Gracias por tu apoyo. Enjoy it! Xau
Cynthia88: regáñame, me lo merezco... pero hazlo al final del chap... jejeje, a ver que te parece :P, otra cosilla... si, algunas de vosotras lo habéis averiguado y me ha hecho mucha ilusión, Draco y Herms son (en cierto modo) empáticos, pero es algo más complicado que eso, puesto que sus emociones se ven dominadas por las diferentes ocasiones y la fuerza de esos sentimientos... menudo jaleo¿verdad? En fin, que michas gracias por leerme. Mil besos. Bye.
Ana: sep! Retraso pero aquí está, el octavo chap. Espero que te guste. Gracias por todo. Xau.
Klau Potter: me encanta que te encante. Espero que este tb, porque lo he hecho de todo corazón para vosotras... que potito! Gracias. Adios.
Yuna: Yep! Friends es lo mejor de la TV... junto con pocas cosas más. En este chap hago una importante alusión a otra de mis series favoritas... aver si lo averiguas... jejejeje... (por si no te manaban deberes ara las vacaciones, te los mando yo, jejej). Muchas gracias. Bye.
Vierna: que sepas... que con lo que me pusiste en el rr, te he dejado un regalito en el fic... a ver si lo encuentras y me cuentas. Creo que eres mi alumna más aventajada... jajaja, averiguaste lo de la empatía y desde luego, el problema que conlleva... pero tendrás que leer este chap para darme tu opinión. Aquí, las conversaciones mentales se relajan y comienzan las luchas internas... menos humor y más Dramione... espero que te guste. Mil besos. Bye.
Tifanny: muchas gracias por tu rr. Espero que este chap sea de tu agrado. Bss
Mikitoooo: bueno, me demoré un poco, pero aquí está. Gracias. Bye.
ClauBoo: leer tu fic me hizo sentir una autora de verdad, jeje, me hizo mucha ilusión lo que me pusiste. Me alegro que pudieses sentir la escena final como una serie porque ese era mi cometido y que sintieses la canción 'Amsterdam' mientras todo sucedía. Sólo por eso soy feliz asi que gracias. Espero que disfrutes del capítulo ocho. De nuevo gracias. Xau.
Amaterasu: otro perrito piloto! Respuesta acertada... empatía! Lo cual hace que esto se complique... como me ilusiona eso de 'tu lectora incondicional' me siento importante y todo... jaja, es broma. En serio, muchísimas gracias por tu apoyo y tus impresiones capítulo a capítulo, ya sabes que me interesa mucho saber lo que opinas, así que aquí está el chap ocho para que te explayes... mil besos. Xau
CiNtHiA: aaaquí la continuación, espero que la disfrutes. Mil besos. Bye.
Drusila MARIANA Splendor: te acorto el nombre porque yo creo que ya hay confianza, no? Jejej. Me he reído mucho con tu rr. No pasa nada porque no hayas podido escuchar las canciones a la par que leías, porque creo que este chap te lo compensará, jejeje, no sigo que lo estropeo... por ciero, la nicotina es mala, el tabaco también, aunque menuda persona más inadecuada para darte consejos que yo... en fin, muchas gracias por tu apoyo, que ya sabes que es muy importante para mi, espero que te guste este nuevo chap. Mil besos. Xau
ANGELFEAR: muchas gracias por leer mi fic y muchas más por dejarme un rr, tu tb eres autor y sabes lo importante que es saber que te apoyan. Ahora mismo no tengo internet asi que no puedo pasarme por tus fics a leer, pero en cuanto pueda les echaré un vistazo. Gracias de nuevo. Bye.
Wannn! Sssep... los dramione son lo mejor. Gracias por leerme y por tu apoyo. Espero que disfrutes con el nuevo cha. Bye.
Celestana: muchas asias por tu rr... ahora no puedo pasarme por tus fics porque no tengo net, pero lo haré. Gracias por leerme. Besos.
Yo: bueno, no ha sido rápido, pero espero que te guste igual. Gracias.
Hemivir12: cielo! Jo! Te echo mucho de menos... que va a ser de este chap sin tu previa aprobación, de hecho no sé cuando lo podrás leer y eso me bajonea mucho. Espero que te lo estés pasando bien en tu pueblo. Ya te contaré lo de la nueva mudanza cuando hablemos. Mil besos y gracias por todo. Xau.
Samej: gracias por escoger mi relato y escribirme. Espero que este nuevo chap, anque no sea tan divertido, te siga gustando igual. Besos.
Kris Hart: gracias por tu rr, la verdad es que el hecho de apresurarme en su relación es lo que más pánico me da de esta historia... eso y que no os guste. Bss.
KmZilita-H: jos! Aplausos, que ilu... muchas gracias por tus palabras, me hacen muy feliz. Gracias también por leerme y por dejarme un r. Besos. Bye.
Suri-chan: lo que me pones en tu rr me hace darme cuenta de cómo vivis esta historia vosotros y me gusta que me pongas eso de que te acuestas a las 4 de la mañana porque eso me ha pasado a mí con varios fics, con lo cual me hace una ilusión tremenda que os ocurra a vosotros con el mío. Muchas gracias. Bss.
Taniz: gracias a ti y a tu hermana por leerme, espero que os guste este nuevo chap. Muchos besos.
Lily Malfoy: actualización tardía pero aquí está. Las respuestas a tus dudas y más acción, jejeje. Espero que te guste. Bss.
BLack: ola wapa, ya t digo, QUEEN the best. Muchas gracias por leerme, espero que dusfrutes este Nuevo chap. Bss.
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Hasta aquí la contestación a los rr. Os dejo con la lectura y nos vemos al final del chap, oka?
Disclaimer: menudo rollazo... lo de siempre, nada me pertenece excepto mi propia percepción de Draco quien, por cierto, está haciéndome un masaje tailandés ahora mismo... juas!
Dedicado: a las fiestas del verano, a la estupenda bajada de mi pueblo... pero sobretodo... a la horrible regadera en la que me caí... Damn it! Y a todos por leerme.
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Riagus clementae
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Capítulo VIII: Sobre la primera nevada y sus consecuencias.
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Así que eso era una cita. Ella, la verdad, no tenía mucha experiencia en ese tema, pero estaba segura de que ESO no era lo que se podía denominar "cita" con todas sus letras.
Aburrida, en medio del lugar que Parvati había considerado romántico y ella, más bien, creía que el apelativo más apropiado sería 'lujurioso'. Era increíble la cantidad de parejas que había en Hogsmade y aún más como parecían perder el pudor cuando se introducían en aquel lugar. Si la comparación no resultase obscena e inapropiada, diría que era lo más semejante a un lugar donde se realiza un intercambio de parejas, aunque sólo con besos... y sin intercambio de parejas... ¡ella no era buena con las comparaciones!
Por suerte, Justin había desistido de la horrible idea de bailar al primer tropezón y nadie resultó herido.
Era horriblemente aburrido aquel muchacho. Durante los primeros, digamos 90 minutos le había escuchado mientras él contaba su vida, pero el soporífero relato y las pocas ganas que tenía ella de escucharlo hicieron que su mente vagase por sus pensamientos y que, de vez en cuando, su cabeza asintiera mecánicamente para que el interlocutor creyese que estaba captando su mensaje.
Y es que tenía muchas cosas en las que pensar...
¿QUÉ DEMONIOS HABÍA PASADO EN LA SALA DE LOS MENESTERES LA NOCHE ANTERIOR?
Cada vez que el recuerdo llegaba a la parte consciente de su cerebro, un gran peso en la boca de su estómago aparecía. Y es que no tenía una explicación razonable para lo sucedido, pero a la vez, sopesando objetivamente la situación, una parte de ella no se extrañaba de lo ocurrido, e incluso se frustraba al no haber sido completado. Todo esto hacía que se sintiese mal por pensar en aquello y por tener algún tipo de sentimiento hacia aquel encuentro, pero a la vez no podía dejar de pensar en ello. Era un círculo vicioso del que no podía (ni quería) escapar.
- Llevo hablando de mí un buen rato... ¿y tú qué?
¿Cómo se la ocurría pensar así sobre Draco Malfoy? Era un Slytherin...
- ¿Hermione... ?
Y no sólo un Slytherin... un estúpido cabeza hueca que no era capaz de tener una ideología propia sin que su 'papito' se la masticase y se la sirviese en bandeja...
- Hermione... ¿estás bien?
No la respetaba, ni a ella ni a ninguna mujer, sobretodo si no era una sangre limpia, porque era más que evidente lo que él pensaba de la pureza de la sangre y...
- ¡HERMIONE!- la castaña dio un bote en su asiento... ¿pero qué hacía el tipo este? ... ¿por qué gritaba? - ¿te ocurre algo?
- Mhmhm... ¿qué?
- Estas como... ausente. – no era que estuviese 'como ausente' es que lo estaba y era gracias a su tedioso rollo del que no se había enterado de nada.
- ¡Oh!... ya... es que... no me encuentro muy bien – añadió poniendo la cara más febril que conocía y rogando a todos los dioses existentes que se lo creyese.
- Bueno, entonces... supongo que deberíamos marcharnos al colegio...
- ¡SÍ! – digo a voz de grito – quiero decir... ¿tan pronto? – añadió con intención de suavizarlo.
- Bueno, si no te encuentras demasiado mal y quieres que nos quedemos algo más...
- ¡NO! – su boca traicionera otra vez-... porque... imagínate que es algo contagioso- y su mente poco imaginativa - un catarro otoñal de estos que se contagian por aire... – como la gripe del pollo... – así que lo más responsable sería que fuésemos al colegio y que me metiese en la cama. – y me quedase allí para siempre.
Buena o no, lo cierto es que la excusa pareció funcionar y Justin, aunque con cara de decepción, acepto el supuesto malestar de la castaña y se encaminaron hacia Hogwarts, mientras el cielo nublado anunciaba la no muy tardía primera nevada del año.
Al llegar al pasillo en el que ambos se debían separar, el Hufflepuff agarró la mano de Hermione quien, cogida por sorpresa, no opuso objeción, si la puso, sin embargo, cuando el rubiales se paró delante de ella y la agarró por el mentón... ¿pretendía besarla? ... ¿a ella? ...¡AHGHG! Se acercaba peligrosamente, pero ella no quería besarle... no tenía ninguna intención de acabar esa horrible cita con el Apocalipsis... así que hizo lo que cualquier ser razonable haría: ...
... estornudar...
¡en su cara!
- Justin... ¡lo siento! Es que... bueno... estoy acatarrada, perdona... espero no haberte contagiado...
- Ya me has estornudado, así que me da igual que me contagies – dijo acercando de nuevo su rostro al de la Gryffindor. ¿Qué se suponía que iba a hacer ahora? Si el estornudo no había funcionado (aunque falso), no sabía qué iba a hacer.
Mientras su mente se debatía en los instantes eternos previos al nada deseado beso, notó una presión en la garganta que casi la impedía respirar y un nada agradable sensación de celos de origen desconocido... ¿a qué son sentía ella celos? - Pensaba ella sin darse cuenta de que la distancia entre ambos labios era peligrosamente escasa.
- Demostraciones de afecto en los pasillos: 10 puntos menos para Hufflepuff, 30 puntos menos para Gryffindor – dijo una voz que arrastraba las palabras mientras Hermione giraba su cara y Justin terminaba besando la mejilla de esta.
Ella no sabía como mirar a Draco Malfoy, sentía vergüenza porque hubiese visto eso, sentía apuro por lo ocurrido la noche anterior, pero sobretodo¡sentía rabia porque era tremendamente injusto que a ella le quitase más del doble de puntos! Pero no le dio tiempo a replicar, Malfoy se dio la vuelta impetuosamente y mientras se alejaba gritó:
- Cada uno a su sala común o me veré obligado a decírselo a los jefes de sus casas.
Pero, teniendo en cuenta que Draco Malfoy la acababa de salvar de una muerte lenta y dolorosa, o, lo que es lo mismo, un beso con Flash-Flower (como había decidido llamarle tras tan horrible día), la verdad es que prefirió no quejarse, despedirse, de lejos, con la mano y salir corriendo a su casa.
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Estaba enfadado.
Él, supremo dios de Slytherin... bueno, no tanto, pero famoso al fin y al cabo en su casa, él que más y no sería prepotente al llamárselo. Guapo, sexy, inteligente, seductor y malvado... esa era su orgullosa tarjeta de presentación, la cual se había echado a perder la noche anterior. Había caído directamente al fango, había retozado en él y empapado cada molécula de su cuerpo en esa asquerosidad o... lo que es lo mismo, había tenido un instante de debilidad que no debía tener en ningún momento de su vida. Es más, no quería tenerlo, en su educación tan solo se le habían prohibido varias cosas, la más importante: no relacionarse con seres inferiores. Si se había acercado a Granger era porque la necesitaba para librarse de lo ocurrido durante la clase de pociones, si era amable con ella era porque conocía a las mujeres y sabía que, si las trataba como a reinas, ellas harían lo que él quisiese y, si seguía pensando en ella, era únicamente porque... porque... la necesitaba. Dio un sonoro portazo a la puerta de su habitación y se tumbó pesadamente en la cama... no quería levantarse de ahí nunca, no quería encontrarse con los ojos miel, no quería verla, ni hablarla, no quería oír su voz y mucho menos su risa.
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Nota mental: no volver a hablar nunca a las psicóticas con rulos de mi habitación
Se lo llevaba repitiendo mentalmente toda la semana junto a las notas mentales de no quedarme a solas con Justin, evitarle siempre que se pueda, evitar a Malfoy, tener la mente cerrada, no enfadarme con los chicos por la enorme cantidad de estúpidas bromas sobre la cita con el Hufflepuff, odiar a Ginny Weasley por inventar y cantar a trío con Lav y Parv la canción "Pon un Justin en tu vida" y no cabrearse cuando la canción (horriblemente pegadiza) se hizo un hueco en la sala común y que, a lo largo de la semana, se oía tararear por los pasillos. Resumiendo, una semana completita.
Al llegar el jueves por la mañana, tenía tantas notas mentales pululando en su cabecita que no soportó los gritos de una agitada Parvati Patil que, histérica, gritaba por la aparición de un grano en su cuidado cutis. Lavander no era de gran ayuda... las frases '¡Es una hecatombe!' y '¡te dije que no debías de comer más de una onza de chocolate!' la sacaron de la cama y, como parecía que no la iban a ceder el cuarto de baño en, al menos, una semana, decidió que, dado que no tenía primera hora de clase, se iría al baño de prefectos y comenzaría el día con un baño hiper relajante.
Tras recoger todas sus cosas y dejar a las chicas sollozando en la habitación ante un drama añadido (Parvati había engordado un kilo), se encaminó al baño de la quinta planta. La contraseña, rarita donde las hubiese ('¡A por ellos, oé!'), le dio paso al precioso y relajante lugar, empezó a llenar la tina y colocó prolijamente el uniforme en una banqueta situada cerca de los lavabos. No había nada como empezar así el día, pensó y, en cuanto la bañera estuvo lista, se introdujo en los placeres termales de aquel sitio.
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No hay nada como despertarse temprano una fría mañana de otoño y poder quedarse en la cama calentito, apurando los últimos minutos mientras se ve caer las hojas de las ramas de los árboles azotadas por el aire y el cielo con unas nubes blanquecinas anunciando la deseada primera nevada del año.
Pero como en Slytherin no había ventanas y Draco Malfoy no era de los que perdía el tiempo metido en la cama tras despertarse, se levantó de la cama como si tuviese un resorte en el trasero.
Miró el reloj, tenía tiempo más que suficiente para evitar su rutina diaria. No había escogido la asignatura de Cuidado de las Criaturas mágicas (ya había tenido más que suficiente del gigantón inútil durante los pasados tres cursos), así que podría aprovechar ese tiempo para él mismo. La verdad... se compadecía de los que tuviesen que salir a la intemperie con ese tiempo, si hacía frío en su habitación, no quería ni imaginarse lo que sería ahí fuera.
Recordó un instante a su madre. Que él no aguantase quedarse en la cama una vez despierto no quería decir que le gustase madrugar. Ella siempre le había dicho que no había ninguna sensación como levantarte temprano en la mañana y tener tiempo para llevar a cabo todo lo que te habías propuesto. Pero él no se había propuesto nada y le fastidiaba haber restado varias horas de sueño.
No sabía que hacer. Volvió hacia la cama y se sentó en ella. Su cabeza llevaba toda la semana rumiando lo ocurrido con Hermione Granger el fin de semana anterior. Intentaba encontrar una explicación clara, pero lo único que hallaba era un desconcierto total entre lo que le decía la lógica y el malestar general que le invadía su cuerpo cuando esa lógica se hacía fuerte.
Necesitaba volar. Cogió su escoba y su uniforme para las clases que después tendría y salió de su cuarto.
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AQUELLO era el paraíso. Si las historias sobre Adán y Eva eran ciertas, la parte en la que estaban en un gran Jardín del Edén estaban equivocadas, porque esa gran bañera y la tranquilidad que la rodeaba eran mil veces mejor que aquel supuesto lugar.
Hundió la cabeza en el agua y contó lo que aguantaba sin respirar...
Veinte segundos después salía a la superficie y abría la boca instintivamente por la necesidad de aire, cuando su respiración se normalizó, volvió a intentarlo.
La segunda vez tardó 23 segundos, la tercera 27 y en la cuarta, estaba barriendo la frontera de los 30 segundos tan concentrada, que no oyó la puerta cerrarse, un objeto que caía al suelo, ni los pasos de alguien que se le acercaban.
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Jamás se sentía tan vivo cuando como volaba. Sus preocupaciones se disipaban junto con el aire que movía sus platinos cabellos en las alturas.
Giraba y giraba.
Hacía loopins vertiginosos y se dejaba caer en picado hasta que, a los pocos metros del suelo, levantaba el vuelo y ascendía hasta que la concentración de oxígeno resultaba insuficiente. Nadie podía admirar su talento, el desgraciado de Potter siempre se las arreglaba para menospreciarlo y sus amigos le alababan a cada paso que él daba.
Y volvió a pensar en ella...
y se desconcentró...
y decidió que aquello no había servido de nada si, cada cosa que ahora hiciera... le llevase a pensar en ella.
Recogió sus cosas del suelo y se puso la escoba al hombro, había pensado ir a cualquier baño a cambiarse pues, si fuese a su casa, perdería un tiempo precioso. Sin embargo, los esfuerzos en la escoba le habían llenado de pequeñas cantidades de sudor y, si no se daba una ducha, al final del día apestaría a jornalero y había pocas cosas que llevase tan mal como el horrible olor a sudor reseco.
Así que, sabiendo que iba a hallar toallas, se encaminó al lugar que os imagináis y al llegar, encontró la bañera llena de agua y un uniforme femenino que vosotros sabéis de quien es, pero él no.. así que se acercó a la tina y vio, difuminada entre la espuma, una cabellera que parecía negra bajo el agua y, tras unos segundos, a esa cabellera con su correspondiente cabeza, salir bruscamente del agua...
Y entonces se asustó y... gritó.
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Una sensación de desconcierto ajeno la llevó a salir del agua y, una vez en la superficie, escuchó un grito, pegó un imperceptible bote por el sonido no identificado y se giro instintivamente. Ambos ojos se abrieron a la par al descubrirse mutuamente y se quedaron mirando un instante con las respiraciones agitadas. De repente, ella se giró y atrajo toda la espuma que estaba a su alcance al fin de taparse todo lo que pudo. Giró levemente la cabeza de nuevo y miró de reojo. Él seguía allí, inamovible.
- ¿Es que no piensas largarte de aquí? – Draco salió de su letargo.
- La que debe largarse eres tú. Vete, quiero ducharme. – respondió altivamente.
- Perdona... ¿no entiendes las leyes de prioridad? Yo estaba aquí primero. – añadió mientras seguía dándole la espalda.
- Pues deberías haber puesto un cartel diciendo que estaba ocupado o algo así.
- No existe ningún cartel de esos... – repuso girando su cabeza.
- ¿Y un hechizo? Te daré una pista... ¡empieza por 'F' y acaba en 'ermaportus'!
- No... no lo pensé – dijo titubeando y el Sly bufó – bueno, es comprensible... ¿quién iba a venir al baño de los prefectos a estas horas? – él mantuvo la mirada y luego la giró.
- Oye... tu... sal de la tina o haz lo que te dé la gana... yo voy a ducharme. – dijo encaminándose a las duchas.
- Pero estoy yo.
- Pues vete.
- Vete tú a tu casa a ducharte. – añadió exasperada mientras él se cerraba en una de las duchas y empezaba a tirar su ropa hacia fuera.
Salió de la bañera tapándose continuamente con la toalla y se acercó sigilosamente hacia su ropa. No hallaba una respuesta lógica a su comportamiento como espía, pero el temor a que Malfoy saliese de repente de la ducha y la viese desnuda la llevaba a poner en marcha actitudes tan estúpidas. Se vistió tan rápido como pudo teniendo en cuenta que, la ropa cuando estas mojada, no se desliza con facilidad.
Se estaba poniendo la falda por debajo de la toalla cuando Draco salió de la ducha con una similar a la cintura (la toalla, no la falda).
- ¿Aún no te has ido? – la espetó.
- Podrías haber tardado un poco más en la ducha... ¿no crees?
- Tenemos clase en veinte minutos.
- Ya pero no es fácil vestirse en esta situación o quieres que me vaya a vestir al pasillo.
- Francamente, no me importa. – respondió mientras cogía una toalla y se secaba el pelo - ¿hay cuchillas de afeitar ahí? – preguntó mirando los lavabos donde estaba la castaña. Ella rodó los ojos y buscó.
- Sí – dijo acogiéndolas y tendiéndoselas a él, que se acercó y las colocó en el lavabo que estaba a su lado. Cogió la espuma de afeitar y se la echó en la cara sin hacer caso a la mirada inquisidora de los ojos miel. Ella resopló indignada y habló.
- Oye, no sé si te has dado cuenta, pero sigo aquí y tengo que terminar de cambiarme.
- No te preocupes por mí, no pienso mirar.
Hermione soltó un pequeño grito de frustración y recogió su camisa, se alejó todo lo que pudo del chico y le dio la espalda.
Desanudó su toalla e intentó colocarla sobre sus hombros mientras intentaba ponerse la camisa, pero la primera se resbalaba en cuanto ella hacía cualquier movimiento y estaba tardando demasiado en una acción en la que habitualmente tardaba dos segundos, así que, exasperada, dejó caer la toalla al suelo y se puso la camisa lo más rápido que pudo.
Para Draco todo eso pasó a cámara lenta. Sentía unas enormes ganas de reír mientras ella hacía esfuerzos para que no se la viese nada pero, una vez que se dio por vencida y tiró la toalla... el poder ver aquella espalda libre, tan solo tapada por una fina línea blanca perteneciente al sujetador. Aquella parte de su cuerpo mostrada tan sólo unos instantes exclusivamente para él, aquella hermosa parte de ella misma, se le hicieron eternos y quiso que jamás se acabaran, que pudiese quedarse ahí para siempre. No estaba excitado, no sentía esa clase de excitación lujuriosa que había sentido en tantísimas ocasiones. Sabía exactamente cómo era aquella sensación, pero esto no era así, sentía que su cabeza no dejaba de darle vueltas y, lo peor... tenía la seguridad de que ella estaba teniendo aquella percepción de sus sentimientos. Así que quisó evitarlo, puso la mente en blanco y se giró hacia el espejo, se encontró con sus propios ojos y levantó su mano para acercar la cuchilla a su tez.
La vergüenza que sentía dominaba su cuerpo y no la permitía captar nada ajeno. Cuando hubo abotonado la camisa, se giró con decisión, no quería que Malfoy sintiese su pudor ante aquella ridícula situación. Se colocó ante el espejo situado al lado del Sly y cogió un cepillo de pelo. Comenzó a desenredarse el cabello mientras él se afeitaba.
Ambos con la mente cerrada.
Ambos intentando concentrarse en su labor.
Ambos queriéndose olvidar del recuerdo de verse como se habían y se estaban viendo.
Uno haciéndose cortes con la cuchilla y otra arrancándose cabellos... y ambos sin darse cuenta.
Draco terminó de afeitarse y pasó la cuchilla por el chorro de agua a fin de limpiarla.
Hermione acabó de desenredarse el pelo y se lo recogió en una coleta.
Draco se acercó a recoger su camisa, se la puso y comenzó a abrochar los botones.
Hermione cogió su chaqueta y su mochila y con un escueto 'me voy', respondido por un 'vale, adiós' salió del baño... y el Sly no pudo evitar pensar que eso era lo más parecido a un matrimonio enfadado.
Rio con resignación.
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La semana había sido una verdadera locura, y el refugio que habitualmente encontraba se hallaba sitiado por pensamientos personales y ajenos a los que no quería enfrentarse.
Su cabeza. Aquella que tantas gratificaciones le había dado antaño, se revelaba contra ella y hacía caso a todo lo que antes le resultaba carente de importancia.
Su refugio, ese al que acudía cuando tenía dudas, ese que le apoyaba al tomar decisiones, ese que estaba ahí únicamente para ella... jamás, en todo el tiempo que llevaba su mente abierta a Draco Malfoy, había deseado tanto como en ese momento que no lo estuviera. Y no sólo era porque él pudiese indagar en todo lo que allí ocurría, sino que cada vez más, a pesar de todas las prácticas llevadas a cabo para controlarlo, se escapaba más a su dominio y la llevaba a tener pensamientos y actitudes que nunca creyó llevar a cabo. Cientos de veces la castaña se había reído de aquellas huecas estúpidas que coqueteaban por doquier o soltaban innecesarias risitas con el fin de llamar la atención de determinado muchacho.
Exactamente eso no era lo que estaba haciendo... lo suyo era mucho más patético. Si hacía unos meses, alguien le hubiese dicho que huiría de su enemigo cual ratón asustado, no lo hubiese creído. Mucho menos si la persona en cuestión no es tanto un enemigo de sangre, sino de alma... o de corazón... o lo que fuese que le estaba pasando a esa parte de su anatomía a la que antes no hacía caso, y que ahora la dominaba por absoluto.
Y allí se encontraba, en su sala común, donde sabía que él no podría hallarla. Sumida en esos pensamientos mientras, sentada en un confortable sillón situado junto a la ventana, veía a través de los cristales como el cielo, más blanco que nunca, anunciaba la inminente nevada.
Y esta no se hizo esperar, pequeños copos empezaron a dejarse llevar por la fuerza de la gravedad y caían en el húmedo suelo que teñía rápidamente el blanco por el transparente.
Un recuerdo vino a su mente. El mismo que llegaba todos los años por esa época. Daba igual el día, pero el momento no fallaba: la primera nevada. Su madre la adoraba y ella... bueno, después de tantos años, era normal que sintiese esa nostalgia mezclada con la ilusión que hace recibir un regalo.
Y es que la nieve era su regalo... en realidad, el de su madre, pero algo que ella había heredado de una forma u otra. Cada año, su progenitora le contaba la misma historia y, a pesar de la reincidencia, adoraba escucharla o, como los últimos cinco años había ocurrido, leerla, pues apostaba diez galeones a que recibiría, fuese mañana o pasado, una carta en la que ella se la relataría una vez más... y es que, allí estaba nevando... pero¿cuándo nevaría en Londres?
Sabía exactamente que cuando Jane Granger oliese en el aire que iba a nevar, se sentaría en su butaca preferida y, bajo la luz de una única vela, escribiría lo que se sabía de memoria. Y sí, aunque parezca extraño, ella sabía unos minutos antes, incluso varias horas, que su regalo en forma de copos se mostraría. Decía que tenía ese don y, aunque pareciese una locura, nadie se atrevía a negarlo cuando veían el efecto de sus palabras. Y después ella salía a la intemperie, cuando los primeros copos cruzaban el cielo, extendía sus brazos y se dejaba impregnar por el agua helada durante varios minutos, generalmente hasta que Hermione o su padre, la convencían de que si no volvía al reconfortante calor del hogar, pescaría un resfriado. Pero, aunque la convencían, no dejaba de mirar caer la nieve durante varias horas... feliz, entusiasmada e ilusionada porque, una vez más, había recibido su estupendo regalo del cielo, justo en el mismo momento en el que, dieciocho años atrás, recibía el regalo de la naturaleza: la hermosa noticia de que iba a tener un bebé.
Una sonrisa bobalicona cruzó su cara mientras sus ojos se llenaban de lágrimas por la nostalgia y la alegría de sentirse tan querida.
- Granger... ¿se encuentra bien? – fuese quien fuese, le odiaba por sacarla de sus pensamientos justo en ese momento. Giró su cabeza. McGonagall la miraba fijamente, sus ojos expresaban una preocupación que contrastaba bruscamente con su semblante serio. Asintió. – Bien, en ese caso, acompáñeme a mi despacho, por favor. – añadió mientras giraba sobre sus talones y caminaba hacia la puerta.
Hermione la seguía cabizbaja. No la importaba la razón por la cual la profesora quería hablar con ella. Jamás había necesitado más a su madre como en ese momento. Necesitaba su mirada tranquilizadora, su sonrisa, su abrazo... el olor que sentía cuando se abrazaban, esa sutil fragancia que la hacía sentirse más segura que nunca, sus palabras de aliento... siempre escogía las adecuadas, aquellas que daban una respuesta ambigua mediante la cual la ayudaban sin dar pautas de cómo y permitiéndola total libertad para salir de aquello que la atormentaba. Sonrió con resignación, no podría tenerlas hasta dentro de un mes.
La subdirectora abrió la puerta de su despacho y sujetó la puerta para que la castaña cruzase el umbral. Cuando la hubo cerrado, extendió su mano indicándole a la joven que se sentase y ella ocupó su lugar tras el escritorio.
- ¿Quieres una galleta? – dijo mientras extendía una cajita hacia ella. Negó con la cabeza. - ¿un té? – volvió a negar mientras fruncía el ceño – Está bien, vayamos al grano: me preocupas... y no sólo a mí, también al resto de los profesores. Tu media ha bajado, a veces no llevas los deberes hechos y, cuando los llevas no están a la altura de tus anteriores trabajos, no te esfuerzas en clase y no resultas tan participativa como antes... ¿puedo saber qué ocurre? – Hermione alzó los hombros. Aquello la había pillado por sorpresa... esperaba una petición de la profesora para llevar a cabo alguna tarea de prefecta, incluso alguna pulla por lo que fuese, pero no aquello. Titubeo intentando dar una respuesta. Ante la falta de esta, McGonagall levantó sus cejas impaciente. La castaña bajó la mirada, mientras la adulta relajaba su tez y se inclinaba hacia delante. – Hermione, puedes confiar en mi. Soy la jefa de tu casa, créeme cuando te digo que haré todo lo que esté en mi mano para ayudarte.
- No me ocurre nada – dijo levantando la cabeza y poniendo la sonrisa más tranquilizadora que podía – sólo es una fase, pero ya estoy trabajando para superarla, se lo aseguro.
- Eso espero, porque cuando el profesor Snape se dirigió hoy hacia mí para interesarse por lo que te estaba pasando, me llevó a pensar que, fuese lo que fuese, era realmente serio. – Hermione sonrió por el comentario... ¿Snape preocupado? Aquello no se veía todos los días.
- No se preocupe, sólo necesito reordenar mis prioridades y... bueno, tomarme unas vacaciones.
- No se descuide, Granger, aunque las vacaciones se aproximan, aun quedan varias semanas para reordenar esas prioridades. Vuelva a ser la que era y ya disfrutará del tiempo libre en navidades. – dijo retomando su tono autoritario – es la mejor alumna de este curso, sea lo que sea lo que la atormenta, supérelo, ya sabe que tendrá mi ayuda si la requiere, pero si cree que es capaz de hacerlo usted sola, hágalo rápido, o todo por lo que ha luchado se desvanecerá. – asintió... ¿quién necesitaba las cariñosas palabras de aliento de su madre teniendo las de su profesora?
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Curioso día el viernes... sobretodo cuando el setenta por ciento de tu cuerpo, en vez de agua, es cafeína, y es que Hermione Granger se había tomado muchas molestias en volver a ser ella misma.
Para empezar, se había levantado cuatro horas antes de lo normal para intentar ponerse al día, había hecho todos los deberes de la jornada y de algunas posteriores. La sensación del trabajo bien hecho la había dado seguridad para enfrentarse a las clases y a la mirada de preocupación de sus profesores, quienes, al final de la hora, volvían a tener la reconfortante sensación de que, al menos uno de sus alumnos, se había enterado de algo de lo que habían explicado.
Tras engullir rápidamente la comida, fue a la biblioteca para obtener la información que se le había escapado para acabar sus deberes y trabajos, antes de volver a sus clases de la tarde.
Al acabar estas, y mientras sus amigos se dirigían al lejano campo de Quidditch a entrenar, decidió ir a la biblioteca a dedicar tiempo a una de sus aficiones favoritas: la lectura.
Pero una vez que estuvo allí, con el libro en la mano, decidió que era una tontería estar en aquel lugar enjaulada, cuando podía disfrutar de su hermoso regalo, que seguía cayendo en forma de copos y ya había cubierto la vasta extensión de los terrenos del colegio.
Así que salió, libro en mano, y se encaminó al haya situado cerca del lago, el cual comenzaba a helarse, enfundada en su abrigado atuendo acompañado de los elementos necesarios para el frío: bufanda, gorro y guantes que hcían honor a la casa Gryfindor.
Mediante un hechizo, deshizo la nieve de uno de los lados del haya, el que miraba al lago, y secó la hierba que, hasta hacía unos instantes, se había mantenido oculta bajo la capa blanca.
Dejó su mochila a un lado y se sentó entre las raíces, apoyando su espalda en el árbol. Cerró los ojos mientras se dejaba invadir por el sentimiento de bienestar que la rodeaba, mientras escuchaba el imperceptible sonido de los copos al caer al suelo, el prácticamente nulo sonido del lago y de sus habitantes, el sonido de las hojas sobre ella, el de una lechuza ululando... un momento... ¿una lechuza?... ¿qué hacía una lechuza en sus sonidos relajantes?
Abrió los ojos, efectivamente, una lechuza estaba posada junto a ella mientras la miraba fijamente tachándola de loca. Cogió la carta que esta portaba con desgano y murmuró un gracias para que el ave la dejase en paz. Esta alzó el vuelo, no sin antes dejar escapar un ululato de indignación por no haber recibido algún tipo de gratificación.
Hermione abrió la carta. Ahí estaba la perfecta caligrafía de una dentista. Con emoción, estiró el papel y comenzó a leerlo. Las palabras 'querida hija' ya la hicieron sentir un escalofrió. El relato, que se extendía a lo largo de plana y media, contaba lo que ya sabía, lo que llevaba diecisiete años escuchando de una manera u otra y, de nuevo, como si fuese la primera vez que lo hacía, se emocionó y sintió la necesidad de abrazar a su madre.
Plegó el papel tras una segunda lectura del mismo y lo colocó prolijamente entre los pergaminos, dentro de su mochila. Al introducirlos, vio el discman. No había nada que la impidiese disfrutar de ese momento con su música favorita, así que escogió el cd que más le apetecía y lo introdujo en la máquina.
'You Oughta Know' de Alanis Morissette resonó en su cabeza. La encantaba aquello, ese cd cañero en sus tímpanos. Rodeada de la naturaleza. Esa era su manera de despejarse: aislarse del todo con una de sus canciones preferidas sonando una y otra vez hasta que se cansaba de ella y decidía que ya era hora de mostrarse de nuevo al mundo demostrando que volvía a ser fuerte y que nada podría con ella. Pero se sintió observada.
Abrió una vez más los ojos. Allí no había una lechuza como en la anterior ocasión. De hecho, aquello era lo menos parecido a una lechuza que había visto nunca. Aquello, o más bien, aquel, era la fuente de sus problemas, de sus disgustos. Era Draco Malfoy.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó cansinamente.
- ¿Y tu? Estás rodeada de nieve y hace frío. Si sigues aquí lo más probable es que te enfermes y eso mermará todos los esfuerzos que has hecho hoy para recuperar tus notas.
- Es mi problema, no el tuyo.
- Te equivocas. Empieza a ser mi problema también. – dijo mirándola fijamente.
- ¿A qué te refieres?
- Nada – añadió subiendo la vista al cielo – no es nada – movió la cabeza de un lado al otro como intentando despejarse - ¿qué haces? – dijo mientras se sentaba elegantemente en la hierba seca. Hermione levantó los hombros.
- Escuchaba música, necesitaba relajarme.
- Y... ¿aislarte? – añadió siendo más una confirmación que una pregunta. Ella asintió. - ... del mundo – asintió una vez más - ... del colegio... – lo hizo de nuevo - ... y de mí.
La castaña alzó la vista y ambos permanecieron mirándose, comunicándose todo, sin decir, ni pensar nada.
- Esto me está superando – articuló la Gryffindor con un hilo de voz – y créeme, hay pocas cosas que no consiga controlar – Draco rió.
- ¿Qué es lo que te supera?... ¿el no tener el dominio de tu mente... o no tener el dominio de tu corazón? – Hermione suspiró y cerró los ojos mientras apoyaba la cabeza en la corteza del árbol.
- Todo. Antes sentía que tenía el dominio de mi mente, de mi cabeza... de mi vida, y ahora siento que algo me domina, que soy completamente dependiente de ese algo, que ya no tengo la libertad suficiente de llevar a cabo mis propios actos. Y me desprecio por ello, me siento débil, inservible. – añadió mientras su voz se tornaba a la de alguien con enorme necesidad de llorar y su corazón se iba liberando de ese peso que la atormentaba.
- Lo sé, yo me siento igual. Me odio a mí mismo... y odio ese 'algo'... pero luego me doy cuenta de que ese 'algo' eres tú... y me desconcierta.
- Es un horrible círculo vicioso. – Draco la sonrió.
- ¿Qué vamos a hacer ahora?
- Supongo que no podemos hacer nada.
- Lo sé- respondió el Sly mientras asentía con la cabeza, apesadumbrado.
Mantuvieron el silencio unos minutos, cómodos en una situación extraña.
Liberados en una situación en la que ambos estaban oprimidos.
Con sus corazones latiendo al unísono, pero separados.
- Tengo que irme... – dijo por fin Hermione- ... o me resfriaré. – añadió mientras sonreía y se levantaba. Draco hizo lo propio y también se levantó.
La castaña comenzó a andar con el discman en la mano.
El rubio la vio pasar por su lado mientras un escalofrío recorría su espalda. Giró la cabeza... su mochila seguía en el árbol.
Hermione lo sintió de inmediato: su mochila seguía en el árbol, así que se giró y camino de nuevo hacia el haya.
Draco estaba dirigiéndose lentamente hacia la mochila, ella se apresuró.
Llegaron a la par, el Sly la vio y se mantuvo erguido mientras la joven se agachaba a por sus pertenencias. El movimiento de la castaña melena trajo de nuevo esa deliciosa fragancia y él... volvió a aspirar.
Hermione se alzó frente a él, a escasos centímetros y el joven abrió los ojos.
Su mirada, esa mirada asustada y temerosa, pero que liberaba la sensación que él mismo tenía.
La mirada de los ojos grises, desconcertada, que sólo esperaba una señal para llevar a cabo aquello.
Y se atrevió, con las elegantes manos blanquecinas sujetó el mentón de ella, y los ojos castaños brillaron... esa era su señal.
La besó.
El beso más casto y puro que Draco Malfoy había dado nunca. Pero no se atrevía a más, temía dañarla, temía romperla haciendo más fuerza de la debida, y no quería verla sufrir... y mucho menos ser él mismo la causa de ese sufrimiento.
Se separaron, quería ver su reacción, sentía lo que sentía, sabía lo que pensaba... pero dicen que la cara es el espejo del alma... y él quería ver su preciosa cara con una sonrisa.
Sus ojos, hasta entonces aún cerrados, se abrieron y fijaron de nuevo la vista sobre los grises.
Era feliz, quizás más feliz de lo que había sido nunca. Vio la cara expectante del chico que tenía delante y sonrió. La tez blanquecina se relajó y suspiró de alivió. Aquello le pareció muy tierno, lo más tierno y bonito que había visto en su vida. Se puso de puntillas.
Y le beso.
Ahora era ella quien quería demostrarle todo, pero ella no temía romperle, porque sabía que Draco Malfoy no era débil.
Y profundizó.
Él la agarró de la cintura y ella puso sus manos en los hombros del joven.
El tiempo se paró. Daba igual lo que pasaba a su alrededor, daba igual que hiciese frío, que nevase... que empezase a oscurecer.
Separaron sus labios sin dejar de mirarse un instante. Sonrieron.
Pero el tiempo no era suyo y, desgraciadamente, sus vidas tampoco.
Hermione se agachó para recoger su mochila, la cual se había caído al sentir los labios de Sly en los suyos. Se alzó una vez más mirándole a los ojos.
Y se fue.
Draco la siguió con la mirada. Se iba. No quería que se fuese... ¿pero qué podía hacer él?
Seguía caminando... y se acercaba a las puertas del colegio... si iba a hacer algo tendría que hacerlo en ese momento, pero algo dejó su mirada en un punto.
Una ventana.
Una ventana en la que había alguien.
Alguien que lo había visto todo.
Alguien que lo miraba fijamente con la boca abierta.
ESO era un problema.
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¡Tachán!
Hasta aquí el capítulo ocho... ¿qué tal? ... ¿Qué tal? Necesito opiniones porque no sé si la descripción del beso me quedó bien. En mi cabeza estaba imaginado desde hacía seis meses, pero no sé si me ha quedado a la altura de las expectativas. Así que necesito que me mandéis esos prechiochos rr que sabéis que tanto me gustan para que me alabéis o linchéis por lo escrito.
Sé que lo primero que vais a poner en vuestro rr (si no estáis demasiado enfadadas o de vacaciones) es que me he retrasado muchiiiiiiiiiiiiiisimo. Lo sé, no hace falta que intentéis mandarme ántrax o carbunco a mi correo electrónico. Tampoco voy a poner las excusas que se suelen poner porque, la verdad, ni vosotros os queréis entretener a leerlas ni yo me siento con el derecho de marear la perdiz. Lo único que diré es que tengo unas merecidísimas vacaciones, que son las fiestas de mi pueblo y de mi comarca y que el lunes me caí a una regadera y tengo una contractura doble en la espalda (con esto último s podéis reír, porque yo aún me río cada vez que lo recuerdo. Estoy desfasando demasiado últimamente.
Bueno, lo dicho, el capítulo ocho está finiquitado. El nueve... tengo pensada una parte, pero la otra... AZRAEL! PLEASE! I NEED YOU!
Ah! Quiero apuestas sobre quién es la persona que lo ha visto todo... jujujuju... ¡la caña!
Otra cosa antes de dejaros en paz¡APROBÉ ANATOMÍA! Tras año y medio y tres exámenes por fin me la quité... así que felicitadme, jijiji. Paso libre a tercero...
Gracias por leer y ya sabéis: Submit review-- Go
-ò.ó-
Zandra Evans
"Triunfar es ser uno mismo y estar en paz"
