No puedes temer aunque quieras, se dice. Es su mantra, algo que se ha repetido desde el día en que todo cayo, en que las personas dejaron de serlo y se convirtieron en lo que son ahora, una mezcla nauseabunda de sobrevivientes con bestias desalmadas.
Ella misma ha tenido que rebajarse a lo mas asqueroso que puede imaginar para salvar su trasero, piensa que es un poco gracioso solo un poco que hacía unos cuantos meses no hubiese sido capaz de sobrevivir sin Marlenne, pero ahora no, ahora no.
Las cosas son diferentes, ella es diferente.
La primera vez que le vio, con sus ojos verdes y el cabello oscuro desordenado su corazón aun joven había saltado, se maldice. Porque debieron ser mas fuertes, él en específico, debio darse cuenta que ella estaba embarazada y esperar con ella pero no. ¿En que momento algún hombre haría eso?
Por eso se repite a si misma mientras mira el cuerpo de lo que alguna vez fue el hombre que la enamoró, no debes tener miedo aunque quieras, no debes.
Disfruta de el sonido hermoso del silencio, ese que durante tanto tiempo le hizo falta y mira de nuevo el rostro manchado de sangre de su amado. Esta muerto, claro que esta muerto, el imbécil no podía irse sin haberle dicho que la amaba haciedola sentir como que perdía lo único que la mantenía con vida. Cuando le disparo certero, justo en la frente y se sentó en el suelo sucio pensó en terminarlo de una vez. No tenía mas razones por las que vivir y le apena pensar que tuvieran que ser las patadas del bebe en su vientre lo que la detuvo.
Porque no debe temer aunque lo quiera.
No tiene derecho, lo perdió desde instante en que la creatura comenzó a inchar sus entrañas, ya no mas cobardía para Annie.
Él esta muerto y le duele en el alma pensarlo pero no más, hasta ahí.
Tiene una razón para vivir, y no va a permitir que nadie ni siquiera ella misma lo arruine.
No lo se amigos, creí que este fic ya estaba terminado pero llego la inspiración y bueno, mejor lo dejo como inconcluso
