- Cariño pon la mesa por favor, la cena ya está lista. - Mi marido me llama, pero yo estoy demasiado absorta en mis pensamientos como para prestarle atención.
Hoy es el cumpleaños de Rick. Por un momento he tenido la temptación de mandarle mensaje, un simple "Felicidades", solo para ver si me responde, si todavía se acuerda de mi, pero se que no es lo correcto, que no me conviene.
- ¿Katy? - Me llama de nuevo, pero esta vez levanta un poco más la voz, entonces decido reaccionar.
- Perdona Josh, no te había oido.- Odio que me llame así, me recuerda a mi padre. Él era el único que me llamaba así, pero eso cambió cuando apareció Josh. Debería decirselo, decirle que deje de utilizar ese nombre, pero no tengo ganas de explicarle el porqué.
Me levanto y pongo la mesa. Mientras lo hago, suena el teléfono de Josh, lo coje y se dirige al baño.
- Es Carrie, ahora vuelvo.- Josh es un importante cirujano de Nueva York y Carrie es su secretaria, desde hace siete años. Oigo como se cierra la puerta del baño y me desplomo en la primera silla que encuentro, cerrando los ojos.
No lo entiendo, los años anteriores no se me hacía tan duro este día, no sé que ha cambiado hoy. Me permito derramar una lágrima, y dejar que aquellos recuerdos enterrados, vuelvan a mí. Pero solo durante un instante, porque en seguida siento unas manitas que agarran las mías.
- Mamá, ¿qué hay de cenar? Tengo hambre.- Sonrio y abro los ojos. Solo la pequeña Alexis es capaz de hacerme sonreír en estos momentos.
- No lo sé peque, ya sabes, es papá quien se encarga de la cena.- Asiente y mira hacía lo que se cuece en el horno. Frunce el ceño y me acaricia la pierna.
- No tiene muy buena pinta, ¿crees que estará bueno?.- Me rio de su observación.
Tiene solamente cinco añitos, pero es la única persona que me entiende y que tiene la capacidad de hacerme reir cuando más lo necesito. Sin duda ha adquirido los dotes de su padre, tanto la inteligencia como la astucia. Alexis es el vivo reflexo de Rick. Al principio no era fácil, mirarla a los ojos significaba revivir el recuerdo de Richard que tanto me esforzaba por olvidar. Pero con el paso de los años, me acostumbré a eso, y al final ese hecho se ha convertido en mi única conexión con él. Aparto el pensamiento de mi mente y le presto atención a Alexis.
- No seas mala, que papá cocina muy bien.- La cojo en brazos y la levanto por encima de mi, mientras rodamos juntas por la cocina. Ella estira los brazos al lado de la cabeza como si fuera un avión en pleno vuelo y yo le hago cosquillas. Reimos juntas, felices de tenernos la una a la otra, hasta que cocho con el sofa y nos caemos. Entonces se abre la puerta del baño y sale Josh.
- ¿Qué me he perdido chicas, de qué os estabáis riendo?.- Deja el mobil en la encimera de la cocina y se sienta a nuestro lado.
Nosotras, aún sonrientes, nos incorporamos.
- Nada papá. ¿Vamos a cenar? - Alexis corre y se sienta en la mesa, esperando ansiosa su plato.
Me doy cuenta de que Josh me está observando así que le sonrió y me dirijo a la cocina.
- ¿Vienes? Alexis está hambrienta.-
- Si, ya voy cariño.-
Me siento al lado de la niña y miro como Josh sirve el pescado. El primer plato es para Alexis, que nada más tenerlo en frente, empieza a comer. Josh sirve los demás y se sienta. Comemos en silencio, hasta que él interviene:
- Katy, ¿te acuerdas del congreso que tenía, en Washington DC?- Asiento y paro de comer, atenta a lo que tiene que contarme.
- Bien, pues Carrie me ha llamado para decirme que lo han avanzado al viernes. Ya se que estás ocupada escribiendo tu cuento, si quieres no voy...- Es verdad, ya no me acordaba, tengo que acabarlo y entregarlo dentro de quince días.
- No, no, ve cariño, ve. Yo estaré bien aquí con Alexis, y puedo apañarmelas sola, no te preocupes.- Josh me coje la mano por encima de la mesa y la besa.
- Gracias Katy. El avión sale dentro de dos horas, me quedaré allí hasta el sábado que viene.- Se levanta y deja su plato en el lavavajillas. Está muy animado y me alegro por él.
- ¿Puedes recoger la mesa, por favor? Voy a hacer las maletas. No quiero llegar tarde, este congreso es muy importante.- Me mira suplicante.
- Claro, no importa.- Se acerca, deposita un beso fugaz en mis labios y se va corriendo a la habitación.
Suspiro, diez días solas. En parte lo necesito, respirar un poco de la sofocante compañia de Josh, pero se que durante estos días mi cabeza dará vueltas a esos recuerdos que inexplicablemente se agolpan en mi mente. Alexis que hasta ahora ha estado callada, escuchando nuestra conversación atentamente, me dice:
- No te preocupes mamá, yo te ayudo a acabar el cuento.- Fija sus ojos en los mios, sonrie y abre los brazos esperando que la abrace.
- Ven aquí pequeña, ya verás que bien nos lo pasamos las dos juntas estos días.- La abrazo y le doy un beso en la frente. La deposito en el suelo y ella se va al salón y enciende la televisión.
Ya he acabado de recojer la mesa y de limpiar la cocina, cuando noto unos brazos que me rodean la cintura por detrás. Se me escapa un suspiro. A continuación, los labios de Josh se posan en mi cuello y lo recorren a besos. Cierro los ojos, y echo la cabeza hacia atrás, dejándome llevar. Y sin previo aviso los recuerdos regresan a mi mente, invadiéndola. Rememoro las manos de Rick acariciando mi cuerpo bajo las sábanas, sus labios besándome frenéticamente, fundiéndonos el uno con el otro. Entonces Josh me besa, pero sus labios no son los mismos que los de Richard, y me aparto de él bruscamente, interrumpiendo el beso.
- ¿Cielo que te pasa hoy? ¿Te encuentras bien?- Josh me observa con el ceño fruncido esperando una respuesta.
- No es nada, solo estoy cansada. Ve, no quiero que pierdas el avión. Disfruta cariño.- Le doy un beso frío y me alejo de él, dirigiéndome al salón con Alexis.
Antes de sentarme en el sofá, me doy cuenta de que se ha quedado quieto, y cabizbajo, donde lo he dejado. Suspiro, no debería de haberme apartado de esa manera cuando me besaba, pero es que no podía soportarlo. Es increible, no se que me está pasando, nunca antes me había ocurrido algo así, nunca me había acordado de Castle mientras nos besábamos. Se da cuenta que lo estoy mirando y se va. Me siento al lado de Alexis.
- ¿Te apetece que mañana nos vayamos de compras las dos?- Alexis deja de prestarle atención a Bob Esponja y se centra en lo que le acabo de proponer.
- ¿De verdad mamá? ¡Sí, vamos, vamos! ¿Me podré comprar un vestido como el tuyo y unos tacones? Por favor, por favor...- Me mira con ojos suplicantes y yo no puedo resistirme a su mirada.
- Claro preciosa, nos compraremos un vestido y unos tacones nuevos las dos ¿que te parece?- Sonrie abiertamente y me contagia su sonrisa.
- ¡Bien!- Grita y sale corriendo del salón para despedirse de su padre.
En ese momento aparece Josh en la puerta y le da un abrazo a Alexis. Luego él me dirige una mirada que no se describir y finalmente sonrie.
- Me voy Kate, ya te llamaré cuando llegue. Te quiero, y a ti también pequeña.- Mira con ternura a Alexis y le da un beso en la frente.
No me ha llamado Katy, como de costumbre, que extraño.
- Adiós Josh, yo también te quiero.- Abre la puerta y la cierra tras de si.
Ya se ha ido. Cierro los ojos. Diez días. Vuelvo a abrirlos.
- Alexis, cielo, ¿quieres dormir conmigo esta noche?
