¡Hola mis maravillosos lectores! :)

ShizoCow me señaló que lo hice sonar como si creyera que las personas «fuertes» no entraran en relaciones abusivas. Estoy de acuerdo que cualquiera – no importa cuán «fuerte» o «débil» sea – puede meterse en una relación abusiva. Pero repetidamente señalé que vulnerable!Kurt en mi historia no es el usual fuerte canon!Kurt sólo quiero evitar recibir críticas sobre como canon!Kurt nunca se vendría abajo como lo hace en mi historia. No quería insinuar que las personas "fuertes" son improbables de ser maltratadas. Esto puede pasarle a cualquiera y una persona que está en esta situación necesita ánimo y comprensión y una mano amiga. Gracias, ShizoCow.

¡Gracias, guest sin nombre, por tu maravillosamente positive comentario! :) Me enorgullece ser tu número 24. Esperemos que también tu 25. ;)

¡Un muy GRAN AGRADECIMIENTO a HarmonyLover por ser mi soporte en esta historia! ¡No podría hacerlo sin ti!

¡A todos, estaré en la FIRMA DE LIBROS DE CHRIS COLFER este domingo en LONDON! ¡Si alguno de ustedes estará ahí también, por favor díganmelo! ¡Me encantaría conocer a alguno de ustedes ahí! :)


Capítulo 13

Flashback

No puedo estar lejos de la persona que amo.

―Y lo peor es que no hay un minutos en que no piense en todo. Todas las cosas que alguna vez me dijiste están constantemente corriendo por mi cabeza una y otra vez. Como, ¿recuerdas cuando me dijiste que no podías estar lejos de la persona que amabas? ―Kurt dejó escapar una risa amarga―. No creí que lo dijeras literalmente.

Kurt cruzó los brazos en su pecho, su voz repentinamente afilada como una navaja de afeitar―. Supongo que realmente querías decir que no podías estar solo, sin alguien, cualquiera. No me necesitas, Blaine. Sólo necesitas a alguien que te acaricie las veinticuatro horas.

Kurt levantó la barbilla desafiante―. ¿Qué? ¿Hay algo que quieras decirme? ―dijo entre dientes, mirando fijamente a su homólogo―. Que te parece, dime que no eres feliz pero no me engañes. ¿Qué te parece, Blaine?

La voz de Kurt no era más que un gruñido enojado, su rabia apenas contenida que escupía entre dientes―. ¡Dime que no eres feliz, pero no me engañes! ¡Dime que no eres feliz, pero no chingados me engañes!

Kurt dio un puñetazo contra el espejo. Una fina grieta apareció.

Kurt la miró fijamente, con los ojos llenos de lágrimas.

Era sólo una pequeña grieta, pero se ampliaría y crecería más y antes o después se rompería el espejo en añicos.

Kurt levantó la mano para limpiar sus ojos, y entonces lo vio. Un hilo de sangre corrió por el costado de su mano―. ¡Oh, mierda! ―Se llevó la mano a la boca y lo chupó, comprobando los fragmentos de vidrio. Sólo que ahora la pequeña herida empezó a doler. Siempre es la secuela, Kurt pensó y dejó escapar un resoplido.

Tres semanas habían pasado desde la visita sorpresa de Blaine; desde su confesión. Tres semanas y Kurt todavía se sentía como morir, pudriéndose por dentro mientras hizo todo lo posible para mirarse bien en el exterior, ya que...

―¿Kurt? ¡Estoy de regreso! ―Rachel gritó, cerrando la puerta con un golpe―. ¿Estás en casa?

―¡Estoy aquí! ―gritó de vuelta y rápidamente limpió el pequeño corte en su mano y le puso una curita. Luego respiró profundamente para calmarse y le disparó una última mirada sombría a su reflejo. Había estado haciendo esto desde hace un tiempo, lanzando maldiciones al espejo del baño. Palabras que quería lanzar en Blaine.

Esa era una razón por la no se atrevía a llamar a Blaine. Tenía miedo de que saldría escupiendo todo, todas las insoportables palabras que se reunieron en su cabeza. Temía que le diría a Blaine que lo odiaba, y por mucho que dio vueltas a las palabras en su cabeza, sabía muy dentro que no era cierto. Nunca podría odiar a Blaine.

Aun así, a veces quería lastimar a Blaine, causarle el mayor dolor y se asustó por su deseo de dañar a Blaine, verlo sufrir tanto como sufrió él mismo.

No, Kurt no podía hablar con Blaine. Aún no. Todavía estaba tan enojado con él que tenía miedo de que sólo podría GRITAR a Blaine o terminar un griterío, lío sollozando. No quería decir cosas a Blaine de las que se arrepentirá algún día.

―¿Qué le pasó al espejo? ―Rachel estaba revisando su reflejo y, por supuesto, se dio cuenta de la grieta.

―Lo… lo limpié y froté demasiado duro, lo siento.

―Está bien. Compraremos uno nuevo ―Rachel dijo sin darle importancia, antes de lanzarse a un monólogo emocionada por su día en NYADA mientras que comenzaron a preparar la cena juntos. A Kurt no le importaba su interminable charla. Sabía que necesitaba algo que distrajera su mente de su rompimiento con Finn, y él mismo no se sentía como para hablar de su propia miseria.

La primera semana después de la confesión de Blaine – después de que la conmoción inicial se disipó – Kurt se había quedado en un estado de negación, prácticamente viviendo en una burbuja de mentira feliz. No quería hablar con Blaine porque no quería reconocer lo que había sucedido, porque lo haría real.

Blaine le enviaba mensajes a diario, queriendo hablar, pero Kurt no estaba listo para esta clase de conversación. Otra razón del por qué evitaba a Blaine era que no quería decirle adiós. Temía una conversación que terminaría con un oficial, "Esto no tiene sentido. Rompamos". Temía que Blaine quisiera terminar oficialmente. Ninguno de ellos había pronunciado las palabras en voz alta, pero Kurt sentía que eso era lo que Blaine quería. Para ser libre de salir con alguien más. Alguien que pudiera estar ahí para él, de la forma que Blaine necesitaba.

Y no, Kurt realmente no quería escuchar sobre Blaine saliendo felizmente con otro chico.

―¿Qué tal si salimos esta noche? ―Rachel le preguntó de repente, y Kurt parpadeó, sorprendido.

―¿Salir? ¿A dónde? ―preguntó, no muy emocionado por la propuesta de dejar el apartamento.

―Bueno, esta este bar gay por donde caminamos el otro día, ¿recuerdas? Dijimos que lo checaríamos alguna vez. ¿Qué tal esta noche? ―Rachel le sonrió.

―No estoy seguro ―Kurt suspiró.

―No tomare un no como respuesta. ¡Creo que después del duro trabajo, ambos merecemos algo de diversión! ―Rachel decidió―. ¡Vamos, vamos a encontrar algo elegante para usar!

Yendo a través de su armario y probándose ropa era siempre la mejor manera de calmar a Kurt y alejar su mente de cosas. Fue sólo cuando pasaban noches en vela sin fin pensando en lo que salió mal que Kurt se dio cuenta de un par de cosas.

Primero que nada, vio que había estado demasiado enfocado en sí mismo, con su nueva vida en New York. Había querido compartir todas las emocionantes novedades con Blaine. New York era la dura vida real. El instituto McKinley de repente pareció como un jardín de infancia para él.

Se había vuelto arrogante por poner su propia vida sobre la de Blaine. No había tomado los lindos problemas de Blaine seriamente, como cual corbatín usar en el debate. Cariño, en realidad no importa cuál te pongas.

No pasó por su mente que Blaine podría tener problemas, ser miserable. Después de todo, Blaine aún estaba en Lima, todo familiar y fácil, sólo teniendo que pasar otro año de instituto, bendecido con éxito y popularidad. ¿Qué clase de problemas podría tener Blaine?

Kurt no había visto lo que había debajo de la superficie, no se había molestado en mirar.

Ahora se daba cuenta que Blaine lo había necesitado más de lo que había esperado ser necesitado.

Pero el caso era que, Kurt lo había necesitado también. Se había sentido muy solo en esas primeras semanas en New York. Aun con Rachel alrededor, a veces se había sentido tan increíblemente solo que no podía respirar. Había estado esperando por sus sesiones nocturnas de Skype durante todo el día; a veces era lo único de lo que tenía ganas. Odiaba si tenía que colgar a Blaine al teléfono cuando estaba en la oficina. Oír el anhelo en la voz de Blaine, hizo que Kurt lo echara de menos aún más.

Cuando tenían llamadas por Skype Kurt montaba un espectáculo, poniéndose todo emocionado, exagerando de más sobre lo genial que todo estaba. Era alegre entonces, pero sólo sentía alegría cuando estaba hablando con Blaine. Cuando el rostro de Blaine aparecía la pantalla, todos los problemas de Kurt parecían pequeños, irrelevantes y lejanos, porque Blaine estaba cerca.

Blaine había tenido muchas victorias de las que hablar, a diferencia de Kurt. Blaine era más popular en la escuela y estaba en muchos clubes. Kurt quería decirle todas las grandes cosas, también. Quería que Blaine supiera que era exitoso en New York, aunque no logró entrar a NYADA.

No le había dicho a Blaine lo solo que se sentía realmente, lo difícil que era para él establecerse en el estilo de vida de New York, para sentirse como en casa cuando todo era tan nuevo y desconocido. New York no era un sueño hecho realidad; era difícil trabajar, era áspero y hostil en términos distintos de lo que Lima fue. Él había tenido que ver la cara de Blaine cada noche para sentirse amado y en casa.

Había tomado a Blaine por sentado. Simple como eso.

Había tomado su relación por sentado.

Pero ¿era él a quien culpar? Ya habían hecho tantos planes para el futuro, a Kurt nunca se le había ocurrido la idea de que alguna vez romperían. Por supuesto, había sido consciente de que habría obstáculos en el camino. Estaba dispuesto a pasar por tiempos difíciles, sabiendo que iban a tambalearse y luchar a veces, pero nunca había tenido lugar a dudas que iban a salir adelante. Habría perdonado a Blaine cualquier cosa. Todo menos engañar.

―¿Por qué no sólo le vuelves a llamar? ―Rachel le preguntaría cuando rechazó otra de las llamadas de Blaine.

―No, no aun ―era siempre la respuesta.

¿Tomar el teléfono para llamar a Blaine? Eso era lo más difícil. No estaba listo para eso y se preguntaba si alguna vez lo estaría. Algunas noches sintió la tentación de simplemente hacerlo y estaba tan desesperado como para dejar a un lado su orgullo y sólo pedirle a Blaine que volviera con él y simplemente perdonar todo. Se quedaba mirando a su teléfono durante horas, contemplando, pensando en que decir, creando conversaciones completas en su cabeza y preguntándose cómo reaccionaría Blaine, que respondería, cómo iban a acabar.

Pero Kurt estaba asustado.

Estaba asustando de que otra confrontación daría lugar a un final irrevocable. Mientras siguiera rodeándolo podría fingir que eran… algo, a pesar de que no estaban en condiciones de hablar.

Su teléfono vibró por un mensaje de texto.

Rachel sacó la cabeza por la puerta de su armario hacia él con una mirada interrogante―. ¿Quién es?

Kurt miró el teléfono y dejó escapar un suspiro―. Un mensaje de Blaine.

Sus ojos se volvieron brumosos y atormentados―. ¿Qué dice?

―Siempre lo mismo ―Kurt respondió, mirando a las pocas palabras en la pantalla.

Lo siento tanto, Kurt. Si sólo me dejaras explicarte. Por favor, llámame cuando te apetezca hablar. – B

Kurt leyó las palabras una y otra vez. ¿Qué había que explicar? Nada puede hacer que esta violación de confianza se deshaga, Blaine.

―¿No le vas a responder? ―Rachel preguntó en voz baja, casi con timidez, todavía se escondía detrás de la puerta de su armario.

Kurt asintió más para sí mismo que para ella. Hasta ahora había ignorado todos los intentos de Blaine para contactarlo, pero una parte de él anticipó mensajes de Blaine, tomando un poco de consuelo en el hecho de que Blaine seguía pensando en él. Sin embargo, cada vez que veía el nombre de Blaine aparecer en su teléfono lo hacía sentirse vacío y le recordaba lo que había perdido.

Así que tecleó una respuesta, mantenido su cernido pulgar sobre el botón de enviar durante un tiempo y luego, con una sola lágrima deslizándose por su mejilla, lo envió.

Deja de escribirme. – K


Presente

El débil sonido de su timbre lo devolvió de golpe a la conciencia. Kurt aguzó el oído y se incorporó lentamente, cada músculo dolía por el esfuerzo. Era su teléfono tocando Don't Rain On My Parade. Barbra le estaba diciendo que Rachel lo estaba llamando.

Se puso de pie y se dirigió a la puerta, sólo para encontrarla cerrada―. ¡Drew! ―gritó, pero su voz era ronca y tuvo que aclararse la voz. Golpeó el puño contra la puerta.

―Drew, déjame salir. ¡Es Rachel en el teléfono! ¡Drew!

No hubo respuesta.

Kurt se sentó en la tapa cerrada del inodoro y se tomó la cabeza con las dos manos para evitar que girara. Sintió ganas de vomitar otra vez.

El timbre se detuvo. Rachel se había rendido.

Kurt inhaló profundo por la nariz. Todo iba a estar bien. Le devolvería la llamada a Rachel en la mañana. Podía decir que había estado dormido y que no era su culpa no responder a su llamada nocturna.

Kurt tiró de la bufanda estrangulándole, luego torpemente los botones de su chaleco. Se lo quitó cuidadosamente y lo colgó en el respaldo de su silla de tocador.

Entonces Kurt arrancó el broche de tijera del chaleco, alisando su pulgar sobre su superficie. Había querido que Blaine lo viera. Había querido hacer a Blaine pensar en la noche de su primera vez. Sabía que Blaine lo recordaría. Kurt no sabía lo que había querido ganar haciendo a Blaine recordar lo que habían perdido. Todo lo que hizo era hacer que se sintiera pueril y mezquino por torturar a Blaine así. Para pagarle de vuelta algunas de las torturas que estaba atravesando él mismo.

Pero Kurt no quería que fuera así. Amargo e infame.

Kurt soltó el broche en su pequeña bolsa de accesorios.

Cuidadosamente se arremangó y hasta la mitad del antebrazo podía ver el borde de color negro azulado de un nuevo moretón próximo a la vista. Kurt tocó el centro de la herida con el dedo, suavizando su anchura. Dolía, pero apretó con más fuerza, aumentando el dolor hasta que tuvo que contener las lágrimas, los dedos demorándose en la piel maltratada.

Luego comprobó el daño en su muñeca. Había empeorado. La piel aún estaba dolorida, roja y arrugada de la banda de goma apretada que solía usar. La punzada entumecida siempre estuvo presente, pero el mínimo toque la convertía en un dolor agudo.

Blaine los había visto.

Kurt dejó escapar un profundo suspiro.

En una sola noche Blaine seguramente había descubierto todo. Era sólo cuestión de tiempo para que le dijera a todo mundo la clase de caso mental en que Kurt se había convertido.

Si, Kurt era consciente de que se había metido un lío y que tal vez necesitaba ayuda para salir de nuevo. Aún no estaba listo para admitir a todos que desastre era; aún peor, no estaba listo para dejar de hacer lo que hacía.

Una mirada al espejo lo hizo sentir incluso peor.

Líneas negras trazadas por las mejillas; se había olvidado de su estúpido delineador. Se frotó el maquillaje de la cara con un paño mojado y luego se obligó a mirar su reflejo en el espejo, realmente en busca de sí mismo, algo que había evitado hacer por un tiempo.

Era como si estuviera viendo a alguien más, una persona que difícilmente conocía. Tenía que decirse a sí mismo que aquello era lo que parecía. Peor que en los peores días de la intimidación en McKinley cuando solía tener un moretón aquí y allá por los golpes en los vestidores y los tiros al basurero.

Este soy ahora, se dijo a sí mismo y se forzó a mirarse a los ojos. Si alguien me viera así… Nunca pueden saberlo. Se curará. Pronto sin marcas quedarán, sin cicatrices visibles permanecerán. Nadie lo sabrá. Más que yo.

―Take a look at me now ―cantó en un bajo murmullo―. There's just an empty space...

Se interrumpió y miró a los armarios, con ganas de dedicarse a otra cosa que no fuera su reflejo. Su mirada captó su colección de productos para el cuidado de la piel y los ungüentos y extendió la mano a ellos.

Cada noche Kurt trató sus heridas con responsabilidad, frotando ungüento lentamente, teniendo cuenta cada moretón y su proceso de curación. Sabía exactamente cómo cada uno de ellos salió sobre él y cuáles se había causado a sí mismo y los que Andrew le había dado.

Cada mañana se vestía cuidadosamente, todo abotonado, con cuidado de no dejar que nadie viera sus heridas, ni siquiera Andrew. Se aseguró de que estaba abotonado hasta en pijama cada noche, y nunca dejaba que su novio lo viera desnudo. Sabía que no podía engañar a Andrew para siempre. Además Andrew era un gran ego-maníaco, había comenzado a notar que Kurt actuaba raro.

Y ahora que Blaine estaba en New York las cosas se habían vuelto más difíciles.

Blaine trató de acercarse a él y Kurt no pudo evitar sentirse atraído.

Andrew siempre había sido celoso, más o menos, pero ahora con Blaine en escena Andrew se volvió impredecible.

Kurt miró a su auto-cansancio de nuevo. Avergonzado de que esto era lo que Blaine había estado viendo esta noche. Una forma miserable de quien solía ser.

―I wish I could just make you turn around ―Kurt reanudó su canto bajo―. Turn around and see me cry, there's so much I need to say to you...

¿Pero cómo podía decirlo? ¿Qué diferencia haría si dijera algo?

―And you coming back to me is against all odds ―la voz de Kurt se volvió amarga nuevamente―. And that's what I've got to face.

Pero entonces recordaba haber visto a Blaine ese día en la cafetería, por primera vez desde siempre.

Hablar con Blaine se había sentido como aflojar un alambre de púas alrededor del corazón de Kurt. Blaine aún era muy guapo, hermoso incluso, sus ojos demasiado intensos para evaluarlos, con el pelo rizado tan seductor al tacto. Instantáneamente Kurt lo había querido de vuelta en su vida y al mismo tiempo no. Tenía miedo que el dolor nunca se fuera. Luego de nuevo le dolía todos los días de todos modos, si veía a Blaine o no. Así que, ¿por qué no verlo?

Andrew le había llamado un tonto, y tal vez lo era, pero Kurt sabía que no podía seguir así. Era ya sea seguir engañándose él mismo o dejarse engañar por los demás. Tal vez era el momento de empezar a confiar nuevamente. Así que, ¿por qué no poner un poco de confianza en la persona que solía ser su alma gemela?

―So many reasons why you're the only one ―Kurt murmuró y trazó un dedo a lo largo de la curva de sus labios―, who really knew me at all.

En la otra habitación su teléfono comenzó a sonar de nuevo, recordándole que Rachel en algún lugar estaba tratando de llegar a él. Ella había sido su soporte en los últimos meses; lo había distraído de su angustia, aunque había estado lastimada también. No quería que ella supiera que falló; no quería que ella pensara que él estaba de cualquier otra manera más que bien.

Con un salto Kurt estaba en la puerta, tratando con la manija y luego golpeando los puños contra la puerta.

―¡Drew! ¡Déjame salir! ¿Me oíste? ¡Abre la puerta! ¡Necesito responder mi teléfono!


Canción en este capítulo:

Phil Collins – Against All Odds


¡Gracias por leer!

¡Para aquellos que estarán en la firma de libros de Chris Colfer este domingo en Londres! ¡Por favor contáctenme, tal vez haya una posibilidad de conocernos! :)


Como pueden ver las advertencias de la autora no son en vano, así que les pido las tomen en cuenta.

Para quienes se preguntan por qué hay diálogos de Kurt en inglés, bueno, la respuesta es que esos son fragmentos de la canción que la autora utilizó en el capítulo y yo en una forma de conservar eso, no lo traduje. Pero para quienes deseen saber lo que dicen, las colocare abajo en orden de aparición, obviamente yo las puse como si Kurt se las cantara a Blaine, o sea les di género a las expresiones, cosa que en inglés es en ocasiones omitido:

Pues mírame ahora - Sólo hay un espacio vacío...

Desearía poder hacer que te des vuelta - Que te des vuelta y me veas llorar, hay tanto que necesito decirte...

Y tu regreso hacia mi es contra viento y marea - Y eso es lo que tengo que enfrentar...

Muchas razones por qué tu eres el único -, que realmente me conoció demasiado.

Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.