Capítulo 14
Flashback
Flores de disculpa
―¿Es lindo?
―El más lindo.
Su compañero de trabajo le dio una simpática sonrisa y dejó a Kurt mirando el ramo de rosas amarillas y rojas.
Y eso fue cuando le llegó a Kurt. Si, Blaine era el chico más guapo de todo Ohio. ¿Cómo pudo alguna vez haber creído que era capaz de conservarlo?
Tal vez había subestimado la atracción de Blaine sobre los demás. Blaine era precioso y popular, así que por supuesto habría otros chicos que le cortejaran, como Sebastian hubo. Pero Kurt había estado tan seguro de que su amor era fuerte y Blaine resistiría. ¿Cómo pudo Kurt haber estado tan equivocado? ¿No fue el vínculo entre ellos siquiera real? ¿Podría ser que Blaine nunca había sido tan dedicado a su relación como Kurt había estado? ¿Podría ser que, al ser un tonto romántico, Kurt había acabado de hacer todo en su cabeza?
Kurt se tapó la cara con las manos, mordiéndose los labios con fuerza y tratando de contener las lágrimas.
―¿Qué pasa, cariño?
Kurt levantó la vista para ver a Isabelle de pie delante de él con ojos preocupados.
Kurt no pudo responder; su garganta estaba demasiado apretada. Pero Isabelle era una lectora de mentes. Sólo tomó un vistazo a las flores y al estado miserable de Kurt y entendió.
―¿Necesita el día libre? ―ofreció.
Kurt consideró esto por un segundo antes de ferozmente mover la cabeza―. No ―dijo al fin―. No, trabajar ayuda a mantener mi mente alejada de las cosas.
―Muy bien ―Isabelle concordó―. Pero déjame saber cuándo las cosas se pongan difíciles, ¿de acuerdo?
Asintió con una leve sonrisa y la miró alejarse. Luego sus ojos se posaron nuevamente en las rosas amarillas y rojas. Amarillo y rojo. Amistad y amor. Sus ojos se llenaron con indeseadas lágrimas y tuvo que tomar un respiro profundo y tragó duro para recuperar la compostura―. Agnes ― llamó a un compañero de trabajo que simplemente caminaba por ahí―. ¿Podrías llevarte esto contigo?
La chica con cabello castaño corto y ojos azules lo miraron inquisitivamente―. ¿Las rosas? ¿Dónde debería ponerlas?
―No lo sé ―Kurt dijo encogiéndose de un hombro―. Distribúyelas a los invitados tal vez. No las quiero. No puedo soportar su aroma.
―Qué lástima ―Agnes dijo, tomando el montón de rosas del escritorio―. Son hermosas. ―Se las llevó y Kurt inclinó la cabeza, sintiéndose culpable, de repente, como si hubiera traicionado a Blaine al rechazar su regalo de disculpas. Pero entonces levantó la cabeza en alto y dio un resoplido. ¿Qué era rechazar un montón de flores comparado con rechazar toda su relación?
Kurt se hizo cargo de los turnos de sus compañeros de trabajo, tomó dobles turnos de trabajo para poder quedarse en la oficina todo el tiempo posible. Temía ir a casa. Temiendo las noches de insomnio. Odiaba a Rachel hablando sobre NYADA y recordándole que se estaba perdiendo de algo que solía querer. Quería a Rachel; era su mejor amiga y no sabía que haría sin ella. Aun así, no dejaría de molestarlo sobre solicitar a NYADA nuevamente.
Aun amaba cantar, si, a veces aún zumbaba o silbaba una melodía. Pero Broadway siempre había sido cosa de Rachel y estar en el escenario en el centro de atención había sido oficio de Blaine. Nunca tuvo el éxito mentalizado de Blaine; siempre había estado orgulloso de Blaine tanto mientras había sido su mejor amigo, su novio, su compañero de crímenes, el amor de su vida. ¿Qué eran ahora? ¿Que podrían ser?
Kurt amaba diseñar ropa. Siempre lo había hecho. Siempre lo haría. Últimamente se había convertido en una especie de guarida. Podía perderse por horas diseñando. No era tan bueno en dibujar sus ideas con la pluma en el papel, pero era bueno en imaginar y llevar a la vida sus ideas mediante la costura de muestras con una variedad exclusiva de telas, agujas y tijeras a la mano.
Isabelle le permitía andar por ahí, trabajar en sus propias ideas, ser creativo con sobras en el departamento de diseño de vestidos. Amaba hasta las telas de costura, poner las piezas juntas en algo nuevo y hermoso, algo audaz y extravagante. Alejaba su mente de las cosas. Lo hacía sentir útil, exitoso incluso con la alabanza de Isabel. Si, la moda era lo suyo.
No podía recordar a veces cuando no había planeado sus conjuntos, siempre creando su propia ropa.
Incluso cuando había sido un niño pequeño había jugado a vestirse junto con su mamá. Le había dicho a su madre que vestir y que accesorios ponerse. Había estado tan solo cuando había muerto. Así que se había ocupado planeando sus propios conjuntos. Vistiéndose. Luciendo lo mejor que podía.
Estaría en el salón de diseño de Vogue solo, sin radio, sin música, sólo el ruido del tráfico de New York entrando por la ventana y el cortar de las tijeras por la tela y el sonido de la máquina de coser. No le importaba estar solo en estas horas. A veces Isabelle pasaba para examinar su progreso, admirando sus ideas, y dándole útiles consejos sobre cómo darle vida a las ideas.
Kurt aún estaba tarde en la oficina una noche, trabajando en un conjunto. Llevaba un alfiletero en la muñeca para adherir agujas y otros artículos de trabajo y tenía todo a la mano. La correa se sujetaba firmemente alrededor de su muñeca, pero no le importaba.
―Cuidado, cariño ―Isabelle dijo, apuntando a su muñeca―. Esa correa parece muy apretada. No quieres que te hiera la muñeca.
―Gracias ―Kurt respondió―. Hasta mañana.
Le envió un beso y se fue.
Kurt se quitó la correa de muñeca e hizo una exclamación sin palabras de dolor. No se había dado cuenta de lo profundo que la correa se había cortado en su piel, haciéndolo dolorido y rojo.
Dolía, y cuando Kurt llegó a su casa pasó el resto de la noche tratando la piel dolorida con ungüento y mirando su moretón, hasta que se dio cuenta que el persistente dolor en su muñeca alejó su mente del dolor en su corazón.
Se acomodó bajo las sábanas, llorando en su almohada, sin importarle los ojos hinchados de la mañana. Utilizaría la excusa de la alergia, había funcionado antes. Era sólo que se sentía tan vulnerable, solo, patético y culpable, una mala mezcla de todo.
¿Cómo se suponía que uno se recuperaba de algo así?
¿Cómo uno se suponía que sólo avanzaría?
Kurt no había pensado que sería fácil de remplazar. Por supuesto que sería fácil para Blaine encontrar a alguien nuevo – era guapo y popular – pero ya lo había hecho, ir y buscar a alguien. Kurt no lo había esperado.
Flashback
Grease
Las relaciones se basan en confianza y yo ya no confió en ti.
Viendo a Blaine en el escenario, vestido completamente de blanco, el inocente ángel – enfermaba a Kurt. Si, Blaine había sido el sueño adolecente de Kurt justo desde el principio. A pesar que ese había sido el problema.
Kurt había estado embriagado por la atención de Blaine, la atención de un chico que – admitámoslo – estaba fuera de su liga. Por supuesto que otros chicos estarían persiguiendo a Blaine. Kurt no era el único que podía ver cuán maravilloso era Blaine. Y cuando Kurt no había estado ahí para decirle cuan maravilloso era, Blaine había buscado esa afirmación en otro lugar. Esa es. Esa es toda la historia. ¿Cierto? Tan simple como eso.
No importaba cuan arrepentido Blaine estuviera después de su infidelidad. Había traicionado la confianza de Kurt, y más que eso, había alimentado las inseguridades de Kurt. Una vez más Kurt se sentía como si no fuera suficientemente bueno para nada ni nadie.
Dolía ver a Blaine en ese escenario, cantando tan hermosamente como siempre. Dolía verlo. Dolía tanto que Kurt no podía respirar. Cuando el espectáculo terminó, Kurt casi salto literalmente de su asiento, huyendo del auditorio, simplemente lejos de este lugar. Este lugar que solía ser su hogar y no era nada más que un lugar de desconfianza y traición.
Estaba agradecido que Rachel estuvo a su lado, permaneciendo cerca de él, a pesar de que había peleado con sus propios demonios con Finn. Cuando Blaine fue tras él, Kurt sólo quería escapar. Estaba temeroso a la confrontación, a pesar que había sido por lo que originalmente había venido.
―Kurt, tengo que hablar contigo.
Blaine había puesto sus ojos de cachorro, como si fuera el que estaba lastimado, como si fuera él quien se había equivocado.
―No me interesa ―Kurt respondió. Clavó las uñas en las palmas de sus manos para mantenerse de llorar y gritar, era todo lo que podía hacer para mantener el nivel de su voz y parecer superior a pesar que se sentía pequeño y batido. Quería mantener al menos un poquito de dignidad estando frente a Blaine, pero difícil tan sólo verlo a los ojos. Así que giró y se alejó.
Blaine fue tras él―. Jamás te dije nada de lo que pasó…
Kurt no quería oír nada sobre Blaine y ese chico. No quería saber ningún detalle que daría vueltas y vueltas en su cabeza. Además, no quería tener ningún tipo de culpa lanzada en su camino, al escuchar a Blaine haciendo acusaciones y diciéndole que novio de mierda había sido. La ofensiva es la mejor defensa. Así que Kurt decidió jugar fuerte y no dar a Blaine la oportunidad de decir algo.
―Las relaciones se basan en confianza y yo ya no confió en ti.
Le dio la espalda a Blaine y corrió.
¿Blaine realmente había esperado que escuchara los detalles de su infidelidad? Él no quería saber nada, pero no saber le permitía a su imaginación ser libre. Comenzó a torturarse por imágenes de Blaine con ese sin-nombre, el chico sin rostro que en la salvaje imaginación de Kurt era todo candente, experimentado y excitante. Probablemente del mismo tipo de Sebastian.
¿Cómo se había sentido Blaine al besar a ese chico, tocarlo y ser tocado por él? ¿Fue diferente de la forma en que había sido con Kurt? El chico debía ser un dios del sexo, imposible de resistir, siendo capaz de convertir a Blaine en un infiel.
Pero ¿y si era sólo un tipo normal? ¿Solamente alguien disponible? ¿Su relación había sido tan insegura que cualquiera había sido capaz de arrebatarle a Blaine?
Cuanto más se retorció en su cabeza, más paranoico se volvía.
¡Detente! se regañó. Deja de pensar en eso.
Todavía llevaba una banda elástica apretada alrededor de su muñeca para pellizcarse cada vez que sus pensamientos vagaban, forzando a su mente a ponerse en blanco.
Una vez que él y Rachel estuvieron de vuelta en el auto, se giró a él―. ¿Estás bien?
Sólo asintió. No podía decir en alto lo que estaba pasando por su mente, porque era siniestro, miserable y doloroso.
Presente
En el Tic-Toc Diner
Cuando Kurt los vio sentados en la mesa, su impulso inicial era dar la vuelta y caminar de salida nuevamente. No quería encararlos y ser sujeto de interrogación. Pero eran sus amigos; se preocupaban por él y merecían saber lo que realmente estaba pasando.
Los quería a ambos demasiado. Rachel era su soporte, su incondicional mejor amiga. Blaine había sido su confidente y su amante, su alma gemela. Ambos lo conocían como nadie más. Lo que hacía más difícil para él lidiar con ellos.
Estaba temeroso de decepcionarlos y romper la forma en que lo veían. Había sido capaz de engañarlos hasta ahora, especialmente a Rachel. ¿Qué pensarían de él una vez que les revelaría la fea verdad? No quería hacerlos sentir incomodos o embarazoso; no quería que se sintieran culpables en su nombre.
Por un largo segundo Kurt se escondió detrás de una planta, mirando a sus amigos esperando.
El pelo de Rachel estaba atado en una cola de caballo desordenada, su rostro serio y afectada de tristeza. Le dio una punzada en el corazón al verla así. Se había mudado para evitarle el dolor de verlo más débil, pero aun así se había enterado.
Blaine parecía cansado y sin rasurar, aún despierto e inquieto. Sus dedos estaban hojeando el menú sin descanso, pero sus ojos no lo seguían.
Aun el más lindo, Kurt pensó. Especialmente con barba incipiente.
Kurt instantáneamente supo que no tenía sentido poner una falsa alegría, así que no se molestó en intentarlo. Sus botas se sentían pesadas como si estuvieran hechas de metal mientras daba los últimos pasos hacia la mesa.
Rachel levantó la mirada con una expresión de alivio puro tal que Kurt se sintió culpable inmediatamente.
―¡Kurt! ¡Viniste!
Kurt se dejó caer en el banco junto a Rachel―. Sí, aquí estoy, como prometí.
―¿Estás bien? ―Rachel le preguntó con los ojos llenos de preocupación.
―Lidiando con un maldito dolor de cabeza, pero bien de todas maneras ―Kurt respondió, disparando una mirada a Blaine que tenía los labios sellados a una línea delgada y permaneció en silencio.
―Perdón por arruinar tu noche de viernes ―Kurt continuó―. No pretendía ser tal molestia con ustedes, chicos. Puedo entender que estén enojados conmigo.
―Nadie está enojado contigo, Kurt. ―El rostro de Rachel se suavizó, pero su preocupación era aún palpable―. ¿Te importaría quitarte los lentes de sol? ―Rachel pidió, señalándolos.
―Preferiría que no. Fue una noche dura y no me veo en mi mejor momento.
―Kurt, por favor ―Rachel pidió.
Vacilante Kurt se quitó sus gafas de sol, revelando ojos de pesados párpados con ojeras.
―¡Oh Kurt, te ves horrible! ―Rachel exclamó.
―Muchas gracias ―Kurt respondió―. Me gustaría recordarte que no luces nada mejor en las mañanas después de llorar hasta dormir después que tú y Finn rompieran.
―Eso fue hace años ―Rachel dijo, pero entonces levantó la vista como si se hubiera dado cuenta de algo―. Y ahora que pienso en ello, nunca te vi llorar en ese entonces. Quiero decir, ustedes rompieron al mismo tiempo ―Rachel dijo con una inclinación de cabeza hacia Blaine.
―Bueno, habría sido demasiado si ambos hubiéramos estado berreando a moco tendido, ¿no crees? ―Kurt dijo despectivamente―. Alguien tenía que mantener la cabeza clara para ayudarte a superar tu ruptura, Rachel.
―¿Estás diciendo que te contuviste para ser mi amigo? ―Rachel preguntó, obviamente desconcertada―. Oh, Dios mío. ¿Cómo no vi esto? Debe haber reprimido todo tu dolor y ahora te golpea, un año después.
―Rachel ―Kurt trató de cortarla.
―Sólo había estado enfocada en mi propia angustia en lugar de ayudarte con el tuyo ―Rachel continuó―. Supongo que siempre pensé que ustedes volverían juntos en un santiamén.
―¿De verdad tenemos que discutir esto aquí y ahora, Rachel? ―Kurt preguntó con una mirada significativa hacia Blaine.
―Si quieres que me vaya, me iré ―Blaine ofreció. Fue la primera cosa que dijo.
Kurt descubrió que estaba desconcertado. ¿Estaba Blaine realmente sólo preocupado que estaba haciendo incomodar a Kurt? ¿O era más bien que Blaine no quería estar aquí y estaba buscando una forma de escapar? Claramente, debía haber tenido suficiente del drama de Kurt.
―Te puedes ir si quieres ―Kurt respondió con voz débil, odiándose por sonar tan batido.
―No, me quiero quedar ―Blaine dijo rápidamente, después se dio cuenta de su infortuna elección de palabras―. Sólo que no quiero que te sientas como si estuviéramos haciendo equipo contra ti, porque no es así.
―Sólo estamos preocupados por ti ―Rachel confirmó con un asentimiento de cabeza.
―Sí, lo entiendo ―Kurt respondió, poniendo en una leve sonrisa―. Y agradezco su preocupación. Tengo que reconocer que me metí en una especie de lío, pero ya estoy trabajando mi camino fuera de él. Entiendo que quieran darme una mano, pero, la cosa es que, tengo que resolver esto por mí mismo.
―No, no tienes. ―Rachel sacudió la cabeza con fuerza―. Vamos a ayudarte. Puedes confiar en nosotros, Kurt.
Cubrió la mano fría con sus dedos, haciéndolo temblar y notando cuán frio estaba ―. Por favor vuelve a casa. No es bueno para ti vivir con él.
―Andrew no es mi problema ―Kurt respondió gentilmente.
―Sí, eso es lo que dices, pero definitivamente es parte de él ―Blaine intervino―. ¿Qué dijo tu padre sobre Andrew? ¿Le agrada?
Rachel se burló―. No sabe de él es lo más probable.
Kurt disparó a Rachel una mirada―. Mi papá tiene cosas más importantes en su plato que escuchar sobre mi vida amorosa.
―Estoy seguro que al menos querrá saber que estás viviendo con alguien cuyo nombre no es Rachel Berry ―Rachel dijo con las cejas arqueadas.
―¿Está amenazando con decirle? ―Kurt preguntó, frunciendo el ceño.
―No hay necesidad, porque vas a volver ―Rachel dijo resolutivamente.
Kurt dejó escapar un profundo suspiro de rendición. Necesitaba tomar control de la situación, pero era difícil una vez que Rachel Berry tenía su mente puesta en un objetivo.
―No lo creo ―Kurt respondió obstinadamente―. Te lo dije, estoy ahorrando mi dinero y mi trabajo está a la vuelta de la esquina. ¿Por qué debería renunciar a eso?
―De acuerdo ―Rachel dijo―. Te dejaré en paz si puedes responder una pregunta.
―Muy bien, te estoy escuchando ―Kurt volteó a verla.
―¿Qué estas escondiendo bajo tu bufanda? ―Rachel preguntó gentilmente.
Sintiéndose nervioso y expuesto, espetó lo primero que le vino a la mente―. Creo que has visto chupones antes, Rachel.
―He visto chupones, si ―Rachel dijo―. Pero moretones por estrangulamiento, no.
―No sé de qué estás hablando ―Kurt respondió, evitando su mirada.
―Entonces ¿qué hay de los moretones que vi en tu cuello ayer? ―Blaine preguntó cuidadosamente.
Kurt resopló―. No voy a decirte detalles de mi vida sexual.
―Una vida sexual que no existía cuando Andrew se quejaba anoche conmigo ―Blaine intervino.
Kurt se retorció las manos, pero su rostro no reveló nada―. ¿No están aquí para hacer equipo contra mí, ¿huh? ―remarcó con voz seca. Kurt hizo lo posible por no moverse en su asiento sin descanso. Sabía que no debería sentirse incómodo con ellos. Eran sus amigos, pero aun así se sentía como si fuera un interrogatorio.
―Kurt, por favor ―Rachel dijo, con los ojos brillantes por las lágrimas contenidas―. No estamos aquí para atacarte. Estamos aquí para convencerte que es mejor para ti dejar a Andrew.
Curiosamente, Kurt podía decir que habían ensayado esta conversación. Sonrió por si acaso―. Sé que tienes buenas intenciones, Rachel. Pero tienes que confiar que sé lo que estoy haciendo.
Rachel negó con la cabeza, lentamente, tristemente―. No puedo confiar en ti con esto.
―Mira ―Blaine lo cortó de nuevo―. ¿Qué le aconsejarías a Chandler hacer si su novio abusara de él?
―Chandler no tiene novio ―Kurt respondió como si nada.
―Hablando hipotéticamente.
―Le diría que tenga algo de respeto propio y que se deshaga de ese idiota.
―Ahí lo tienes ―Rachel dijo―. Aquí está tu respuesta, Kurt.
―Te estoy diciendo que esto no es así ―Kurt argumentó.
―Entonces dinos que está pasando, por favor ―Rachel suplicó, sin soltar la mano de Kurt.
Permanecieron en silencio durante un largo momento en el que Kurt no podía encontrar las palabras para hablar de lo que le estaba pasando.
―¿Puedo ver tus muñecas? ―Rachel preguntó gentilmente cuando fue claro que Kurt no podía hablar.
Lentamente Kurt apartó la manga. Notando cómo Blaine inhalaba profundamente, preparándose para ver los feos moretones. En su lugar Kurt reveló una limpia venda blanca, envuelta alrededor de su muñeca, asegurada con un pequeño corchete de metal.
―No hay nada que ver, en serio ―Kurt le dijo a Rachel―. Me lastimé, pero ya estoy sanando, y no tiene nada que ver con Andrew.
―¿Cómo te lastimaste? ―Rachel preguntó.
―F… ―Por un momento, Kurt se estancó por el tiempo. Se frotó los labios, mojándolos―. Fue estúpido, en realidad ―confesó―. Ahora lo sé. Pero en el momento sólo estaba tratando de hacer algo para liberar el dolor.
Alarmada, las cejas de Rachel se dispararon―. ¿Te lo hiciste tú?
―No, no es así. ―Kurt negó con la cabeza―. Llevaba una banda de goma y luego una especie de alambre.
Los ojos de Rachel se abrieron ante eso―. Oh, Dios mío. ¿Por qué hiciste eso?
―Sólo… ―Los ojos de Kurt parpadearon de Rachel a Blaine, sus mejillas ardiendo en pena―. No lo entenderían.
―Pruébame ―Rachel exhortó con voz suave, apacible.
―No puedo ―Kurt dijo, negando con la cabeza―. Pero no lo estoy haciendo más, ¿correcto? No me estoy lastimando, lo prometo.
Kurt se estremeció cuando Blaine se inclinó sobre la mesa y cogió su otra mano. Blaine le acarició suavemente el pulgar sobre la parte posterior de la mano de Kurt y lo miró con ojos sinceros.
―Vamos a salir de esta ―Blaine dijo con voz ronca como si estuviera a punto de llorar―. Juntos. Estoy aquí para ti.
Kurt miró la mano de Blaine sobre la suya y se sintió paralizado. Descubrió que no se podía mover, o no quería hacerlo. Se sentía agotado y vacío, y sólo quería rendirse.
―Muy bien, entonces está decidido ―Rachel declaró.
Kurt levantó la vista con recelo. Había perdido el hilo de la conversación―. ¿El qué?
―Te vienes con nosotros ―Rachel decidió―. Te llevaremos a casa e iremos por tus cosas al apartamento de Andrew después.
―No ―Kurt dijo, recuperando las manos del agarre de sus amigos ―. Hoy no.
―¿Por qué no? ―Blaine preguntó, claramente desconcertado por la reacción feroz de Kurt.
―Andrew me está esperando afuera ―Kurt explicó y se puso de pie―. Me va a llevar de compras. Me tengo que ir ahora.
―¡Al diablo con él! ―Blaine dijo y se levantó de su asiento también.
―Blaine... ―Kurt miró a aquellos ojos color avellana por un largo segundo en el cual ambos contuvieron la respiración. Luego se dio la vuelta y se dirigió a la puerta, poniéndose sus gafas de sol de nuevo.
¡Gracias por leer! :)
¿Comentarios?
Cabe aclarar que todos los diálogos que forman parte del episodio Glease, en lugar de traducirlos tal cual, los tomé del episodio doblado en español latino.
Recuerden que estamos en la cuenta regresiva para terminar con este fic, sólo quedan seis capítulos.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
