¡Gracias a todos por su amor y apoyo y paciencia con mi lenta escritura! :)

Este es POV Blaine de nuevo.


Capítulo 15 - Persecución

Presente.

Blaine se quedó allí, inmóvil, viendo a Kurt irse.

No sabía qué hacer. Demonios, no sabía que pensar. ¿Qué acababa de pasar? ¿Qué acababa de confesar Kurt? ¿Era lo que Blaine estaba pensando? ¿Realmente estaba Kurt lastimándose? ¿Le estaba permitiendo a Andrew lastimarlo?

Blaine quería ir tras Kurt, pero sus pies estaban pegados en el piso mientras daba vueltas. No estaba en posición de juzgar a Kurt. Ya no eran mejores amigos; diablos, no eran nada en ese momento. Sólo podía ofrecer su mano, pero no podía hacer a Kurt tomarla. Y era obvio que Kurt no confiaba en él; ¿por qué debería escuchar lo que Blaine tenía que decir? Tal vez debería ir a secuestrar a Kurt y llevarlo con Rachel en busca de refugio. Pero Kurt podría gritar sobre sangre y asesinato si trataba. ¿Qué se suponía que debía hacer?

El dilema interno de Blaine sólo duró un par de segundos antes de ser traído de vuelta a la acción cuando Rachel tomó su mano y lo llevo con ella.

―Vamos, no te pares simplemente ahí ―murmuró y se dirigió hacia la salida. Una vez más Blaine estaba agradecido por su determinación. Sin ella probablemente hubiera reflexionado sobre sus opciones durante horas. Además, era la mejor amiga de Kurt. Estaba en posición para reprocharle su fachada.

Salieron juntos del comensal. En la calle Blaine alcanzó a ver a Kurt meterse en el asiento del pasajero de un coche. Blaine reconoció el auto BMW de Andrew. Nuevamente, antes de que Blaine pudiera pensar en qué hacer, Rachel ya estaba llamando a un taxi y empujando a Blaine al interior.

―¡Siga ese autor! ―instruyó al conductor―. ¡El BMW negro!

―Pero disimule que los seguimos ―Blaine añadió.

―¡Si tiene que hacerlo, ignore las luces rojas! ―Rachel declaró.

El conductor les dio una mirada que claramente manifestó que no le importa nada su rally y poco a poco viró a la calle.

Rachel estaba en el borde del asiento, con la mirada fija en el BMW más abajo del camino.

―Blaine ―Rachel dijo, su voz era baja y seria mientras le apretaba la mano con fuerza. Sólo ahora Blaine se dio cuenta de que estaba temblando toda. A pesar de su valentía aún necesitaba la mano para anclarse―. Las cosas son más serias de lo que había imaginado. No tenía idea ―susurró y volteó a mirarlo―. Noté que algo estaba mal con él, pero no pensé que fuera algo como esto.

Blaine asintió. Entendió lo que estaba diciendo, pero se sentía extrañamente fuera de sí. Todo se sentía surreal, como si estuviera atrapado en una pesadilla. Simplemente no podía con ello su cabeza en torno al hecho de que Kurt se estaba dañando. Kurt, quien siempre había sido el más fuerte y más valiente y el chico más confidente que Blaine había conocido. Por supuesto, también conocía sobre las inseguridades de Kurt y sus ocasionales dudas sobre sí mismos. Pero todos tienen malos días; solamente deberías dejarlos convertirse en semanas y meses.

―¡No los pierda! ―Rachel gritó, y Blaine sacudió de nuevo a la realidad a tiempo para ver que el BMW había dado un giro y su taxi estaba atrapado en el tráfico.

―¡Vamos! ¡Conduzca! ―Rachel gritó, pero el conductor se encogió de hombros e hizo un gesto al atasco en frente de ellos.

―¡Conduzca sobre la acera! ―Rachel gritó con enojo, haciendo brincar a Blaine. El conductor no parecía creer que el comando de Rachel valiera alguna respuesta. En su lugar prendió la radio.

―Bien, ¡nos vamos! ―Rachel tiró un par de billetes de un dólar al frente y luego saltó fuera del taxi para continuar su persecución a pie. Blaine tuvo que apresurarse para mantenerse con ella. Dieron vuelta a la esquina y vieron al BMW negro desaparecer en el interior de un garaje de estacionamiento.

―Gracias a Dios, el centro comercial ―Rachel dijo, corriendo a la par, contenta de que llevaba sus deportivas―. Van de compras. Los encontraremos aquí.

―Rachel, espera ― Blaine pasó su brazo a través del de ella para mantenerla a su lado―. ¿Qué vamos a hacer cuando los encontremos?

Ella lo miró, desesperación pura en sus ojos oscuros―. No lo sé ―respondió con un leve encogimiento de hombros―. Algo. Cualquier cosa.

Se acercaron a la entrada del edificio, que lleva al centro comercial. Los pasillos estaban sorprendentemente llenos para un sábado por la mañana―. Turistas ―Rachel murmuró fastidiada, tratando de ver por encima de las cabezas de la gente que camina delante de ella.

Volvieron a tomarse de las manos para no perder al otro en la muchedumbre, sino que también Blaine tenía la sensación de que Rachel necesitaba un tipo de contacto físico en este momento. Ella había estado anhelando un amigo desde Blaine había llegado. Obviamente extrañaba estar cerca de Kurt. Blaine conocía el sentimiento.

Blaine la observó cuando Rachel consiguió su teléfono con la mano libre y miró a través de sus contactos.

―¿Qué estás haciendo? ―Blaine preguntó nerviosamente―. ¿A quién quieres llamar?

―¿Me oigo calmada? ―Rachel le preguntó con voz de pánico, con el teléfono en su oído―. Necesito oírme calmada. No puedo sonar como que estoy asustada.

―¿A quién estás llamando? ―Blaine repitió su pregunta.

―¡Hola, Burt! ―Rachel dijo al teléfono, sonando como si estuviera hiperventilando―. Hola, es Rachel. ¿Cómo estás? ¡Cielos, no hemos hablado durante mucho tiempo!

Por una fracción de segundo Blaine estaba irritado de que Rachel estuviera halando al padre de Kurt en este lío. Pero entonces se dio cuenta de que esto era lo único correcto por hacer. Burt tenía que saber lo que estaba pasando con su hijo.

―No, todo está bien ―Rachel apenas chirrió―. Dime, ¿cuán rápido puedes estar en un avión? No, no pasa nada, sólo estoy llamando porque creo que Kurt te necesita. No quiso admitirlo o pedirte que vengas, pero realmente creo que necesita verte. Así que, si pudieras organizarte para venir dentro de un par de días sería genial. ¡Y no le digas a Kurt vienes! Que sea una sorpresa, ¿de acuerdo?

Colgó después de que Burt le prometió que estaba en camino―. ¿Soné frenética?

―Creo que acabas de asustar a Burt de muerte. ―Blaine le sonrió, sintiéndose completamente aliviado ahora que un adulto estaba llegando a hacer entrar en razón a Kurt―. Pero era lo correcto por hacer, Rachel.

―Bueno, ya viene, eso es todo lo que cuenta.

―No puedo creer que Burt no sabe nada de lo que sucede en la vida de Kurt ―Blaine dijo, paso a paso en una escalera mecánica―. Quiero decir, ¿cómo es posible que ni siquiera sepa que Kurt se mudó con Andrew?

―Es complicado ―Rachel dijo, exhalando un respiro―. No están realmente en condiciones de hablar.

―¿Qué? ―Blaine dio un respingo y miró a Rachel en completa incredulidad―. ¿Acabas de decir que Kurt y su papá no se hablan?

―Bueno, no es más que una pequeña charla en sí. ―Llegaron a la cima y se detuvieron en la barandilla, vigilando los clientes del centro comercial debajo con la esperanza de encontrar a Kurt.

―Dime cuál es el problema con Kurt y su padre ―Blaine insistió, arrastrando los pies cerca de ella mientras descansaba los brazos en la barandilla.

―Es bastante malo a decir verdad ―Rachel dejó escapar un suspiro y se apartó unos rizos sueltos hacia atrás de las orejas.

―Unos días después de que rompieran, Kurt habló con su padre y, bueno, aparentemente Burt dijo algo así como que ambos eran demasiado jóvenes para estar seriamente comprometidos el uno al otro de todos modos y que era natural mirar alrededor a esa edad. Dijo que había tenido docenas de novias antes de finalmente conocer a la mamá de Kurt. Kurt estaba realmente molesto por eso, diciendo que él no tenía por qué perder el tiempo con otros chicos porque ya sabía que tú eras el único para él. Pero si necesitabas obtener una muestra de otros chicos, entonces se negaba a ser la segunda opción.

Blaine se encogió al oír esto―. Nunca ha sido la segunda opción ―murmuró―. Si algo, luego de mi desliz con ese tipo, me enseñó es que Kurt siempre será el único.

―El caso es que Burt te defendió ―Rachel continuó―. Bueno, por supuesto que no estaba de acuerdo con lo de que engañaras a Kurt, pero fue comprensivo y le dijo a Kurt que tal vez ustedes sólo necesitaban un descanso para resolver las cosas. Oh, y Kurt estaba tan molesto, diciéndome algo sobre que Burt una vez le dijo a Kurt que no debería enrollarse por ahí y ahora estaba diciendo básicamente lo opuesto a Kurt. Pero Kurt no quería salir con otras personas sólo para descubrir únicamente te quiere al final ―pausó, aspirado un poco de aire y le dio una mirada derrumbada―, lo cual nunca te admitiría después de lo que habías hecho.

―Y entonces lo animaste a salir con otros chicos ―Blaine finalizó, no de una manera acusatoria, pero resignada―. Y conoció a Andrew.

―¿Cómo podría haber sabido que Andrew era un imbécil? ―Rachel respondió defensivamente, pero sonando culpable de todas maneras.

―Así que, ¿Kurt no ha hablado con su padre desde entonces? ―Blaine preguntó con incredulidad.

―Burt me llamó un par de veces después de eso porque Kurt ignoraba sus llamadas ―Rachel explicó―. Fui capaz de convencer a Kurt que dejar de actuar como el puchero de un niño de tres años de edad, y hablara con su padre de nuevo, pero por lo que sé nunca resolvieron las cosas; es sólo bla bla y una pequeña charla sin importancia ahora.

―Eso es muy malo ―Blaine dijo, desplomándose hacia adelante contra la barandilla.

―Lo es ―Rachel confirmó―. Es por eso que espero que Kurt rompa sus muros cuando estén cara a cara. Tiene que empezar a confiar en su padre de nuevo. A decir verdad, he estado jugando con la idea de invitar a Burt hace un tiempo, pero nunca he tenido una razón suficiente para interferir. Ahora me gustaría que lo hubiera hecho antes.

―¿Crees que Burt podría haber evitado todo esto? ―Blaine hizo un gesto vago, capturando la totalidad del centro comercial frente a ellos, pero refiriéndose al desastre en que Kurt había admitido estar.

―No lo sé ―Rachel se encogió de hombros―. Pero cuando me siento triste mis papás siempre me hacen sentir mejor. Y Kurt aun ama a su padre, pero supongo que en este momento está alejando a todo el mundo.

Blaine estaba a punto de responderle cuando alcanzó a ver la chaqueta militar azul que Kurt había estado usando antes. Entrecerró los ojos para ver mejor en la distancia y rápidamente escaneó el chico que la lleva – grandes lentes de sol, pelo bien peinado, una cara inescrutable – y fue positivo era Kurt.

―¡Allá abajo! ―señaló sobre la barandilla y agarró el brazo de Rachel―. Date prisa antes de que se pierdan en la multitud.

―¿Está Andrew con él? ―Rachel preguntó mientras se codeaban en su camino hacia la escalera mecánica de nuevo.

―No lo vi, pero es muy posible.

Por supuesto Andrew estaba cerca de Kurt, marchando ni a una pulgada de distancia de él mientras paseaban por el centro comercial. Blaine y Rachel siguiendo su pista, pero también mantenían la distancia y se escondían rápidamente cuando Andrew se daba la vuelta.

Finalmente siguieron a Kurt y Andrew dentro de una tienda de ropa para hombre y se ocultaron tras de los bastidores, viéndolos detrás de las camisas y los pantalones vaqueros. Blaine sabía que su comportamiento era acosador, pero Rachel estaba con él como su socia en el crimen.

―¿Qué estamos haciendo? ―Blaine susurró junto a la oreja de Rachel, apoyado en una columna.

―Esperar hasta que se quede solo ―Rachel respondió―. Andrew no puede pegarse a él para siempre.

Pero parecía exactamente así. Andrew era una persona muy encimosa y su mano parecía estar pegada constantemente en la espalda de Kurt o su brazo. Blaine sabía que a Kurt no le gusta que lo toquen mucho, al menos no en público. Pero tal vez eso sólo había sido el caso en el instituto en Ohio. Tal vez en New York Kurt se había vuelto más relajados en cuanto a permitir DPA*.

Blaine deseo poder ser el que experimentará eso con Kurt. Deseaba que algún día pudiera tomar la mano de Kurt en público. Ellos nunca habían tenido la oportunidad de hacerlo en Lima.

Kurt sin entusiasmo seleccionado algunas camisas y Andrew le fue a buscar algunas más, señalando lo bien que se verían en Kurt. Blaine clavó las uñas en las palmas de sus manos para detener a sí mismo de dejar escapar un grito frustrado.

Kurt fue a la fila de los probadores y finalmente Andrew le dejó solo para ir a buscar algo más de ropa. Blaine vio su oportunidad. Se apresuró hacia el probador en que Kurt se encontraba y se coló en el sin ninguna advertencia, tirando la cortina para cerrarla de nuevo detrás de él.

Kurt dejó escapar un grito de sorpresa―. ¡Blaine! ¿Qué…?

Pero Blaine estaba tan golpeado por como Kurt estaba, observando con la boca abierta el pecho desnudo de su ex.

―¿Qué demonios estás haciendo aquí? ―Kurt le siseo, sosteniendo rápidamente la camisa que estaba a punto de ponerse frente a él como escondiéndose en modestia. Pero era demasiado tarde. Blaine ya había visto los moretones que cubrían su pecho desnudo y los brazos.

―Oh, Dios mío, Kurt…

El rostro de Kurt se transformó en una máscara de piedra―. ¡Largo, Blaine!

―No, Kurt, ¿hizo… Andrew te hizo esto?

―Dejar de seguirme, Blaine, ¡eso es espeluznante! ―Kurt susurró-gritó, agarrando la camisa en frente de él y de espaldas en la esquina del cubículo―. ¡Y no te atrevas a juzgarme!

―No te estoy juzgando ―Blaine susurró en respuesta―, pero me gustaría poner mis manos en Andrew por abusar de ti.

―Él no... ―Kurt comenzó por enésima vez, pero Blaine lo interrumpió.

―Te empuja contra las paredes, te agarra tan fuerte que deja moretones, te lastima físicamente, Kurt, ¡eso es abuso! No puede ocultarlo más; te está haciendo daño. Te recuerdo dando ese increíble discurso acerca de cómo te niegas a ser intimidado, cómo te niegas a dejar que nadie sea intimidado. ¿Qué ha sido eso?

―No es intimidación si lo quiero de esta manera ―Kurt respondió en voz baja, y durante un largo segundo se miraron el uno al otro, ambos sacudidos por las palabras.

―Quizás soy un masoquista, ¿quién sabe? ―Kurt continuó con un encogimiento de hombros, ahorrándose la pregunta de Blaine sobre por qué quería salir lastimado―. Todo lo que sé es que el dolor físico me distrae del dolor interno.

Blaine movió lentamente la cabeza con incredulidad mientras las lágrimas pinchaban sus ojos―. Si estás pidiendo por ello… eso es como autoagresión ―Blaine dijo en un murmullo.

Kurt abrió la boca para decir algo, cuando de repente oyeron cantar la voz aguda de una mujer If My Sister's In Trouble de Sister Act.

Kurt levantó la vista alarmado.

―¿Esa es Rachel? ―Blaine preguntó con una mirada de asombro, pero ya Kurt metió su chaqueta sobre la cabeza de Blaine y lo empujó hacia abajo por los hombros―. Bájate ―siseó, y Blaine se encorvó en la silla baja.

Un segundo después se oyó la voz de Andrew desde fuera de los probadores.

―¿Kurt, cariño? ¿Dónde estás?

Blaine se asomaba por debajo de la chaqueta y Kurt se puso el dedo en los labios para señalar a Blaine que guardara silencio.

―Estoy aquí ―gritó y sacó la cabeza, sosteniendo la cortina para que Andrew no pudiera mirar dentro.

―Mira lo que he encontrado, ¡algo brillante! ¿Te gusta?

―El color no es muy halagador ―Kurt respondió secamente.

―¿Te has cambiado con los pantalones? Déjame echarte un vistazo ―Andrew estaba agarrando la cortina, pero Kurt la agarró con fuerza.

―¡No! No quieres que la gente me vea medio desnudo, ¿o sí?

Había algo en la voz de Kurt. No era una observación coqueta, era lo que era. No quieres que la gente vea los moretones que dejaste en mi cuerpo.

Kurt tomó un par de pantalones en perchas de gancho detrás de él y se las empujó a su novio―. ¿Puedes ir a buscarme éstos una talla más pequeña? Y buscar un cinturón a juego en el último pasillo, ¿va?

―Cualquier cosa por ti, cariño. ― Andrew volvió a desaparecer y Blaine dejó escapar el aliento que había estado conteniendo. Cuando Kurt había dado la espalda a él para hablar con Andrew, Blaine podía ver los moretones en sus hombros y por su espalda y sus costados. Algunos eran ya amarillentos, desapareciendo, otros resplandecían en púrpura brillante y azul, haciendo que Blaine se sintiese enfermo con sólo de mirarlos.

Kurt se volvió para mirarlo de nuevo y se dio cuenta de la expresión angustiada en el rostro de Blaine.

―Date la vuelta ―Kurt lo instruyó y cuando Blaine no se movió, Kurt le lanzó una mirada de muerte―. ¡Date la vuelta y permíteme vestirme!

Vacilante Blaine hizo lo que se le dijo―. ¿De qué iba ese canto? ―Blaine preguntó, todavía desconcertado.

―Oh, Rachel y yo tenemos un código secreto de advertencia ―Kurt le informó con una pequeña risa―. Cualquier canción de Sister Act significa peligro inmediato.

Blaine se echó a reír, pero era de nervios y la tensión en vez de la felicidad―.¿Por qué Sister Act?

―Es sólo una excusa para improvisar en una canción y a los dos nos encanta Sister Act ―Kurt respondió, abotonándose la camisa mientras Blaine podía ver por el rabillo de sus ojos―. Además, me recuerda a Mercedes y lo fuerte que es, y esto me anima a serlo igual. Chaqueta, por favor.

Blaine se volvió y ayudó a Kurt a ponerse su chaqueta, poniendo sus manos en la parte superior de los hombros y mirando en el estrecho espejo frente a ellos. Sus ojos se encontraron en el reflejo.

―Te quiero de vuelta, Kurt ―susurró cerca del oído de Kurt―. No quiero vivir sin ti. El año pasado ha sido un infierno sin ti. Intenté respetar tu deseo de no hablarme, pero te extrañaba con locura. Cada día fue una tortura.

―Eso era todo lo que quería también, en ese entonces ―Kurt dijo, con voz ronca―. Sólo quería estar contigo, Blaine.

―Entonces dame 24 horas ―Blaine suplicó―, para probarte que te amo.

Kurt lo miró en el espejo, formando una sonrisa en los labios―. ¿Como la canción?

―Como la canción ―Blaine repitió.

―No has cambiado ni un poco ―Kurt dijo, y sonaba melancólico―. Sigues siendo el chico que me conquistó por cantar Teenage Dream. Pero yo he cambiado ―Kurt declaró de manera natural―. No soy la misma persona.

―Lo sé ―Blaine dijo, apretando los hombros de Kurt más―. Y te amo tanto como te amé en aquel entonces. Porque no importa lo mucho que cambies, muy dentro de ti siempre serás Kurt Hummel, el hijo de un mecánico de un pueblo ganadero en Ohio. Siempre serás el chico con grandes sueños y la necesidad de liberarse y crear un mundo que sea todo suyo.

―Estoy cansado de soñar ―Kurt dejó escapar un suspiro y se dio la vuelta, mirando a Blaine―. La realidad es una puta y el gran sueño no es más que una ilusión estúpida.

―Veinticuatro horas, es todo lo que pido ―Blaine murmuró y arrastrando los pies más cerca―. A partir de ahora.

Blaine enmarcó el rostro de Kurt con ambas manos, ignorando la manera en que Kurt se estremeció ligeramente, los ojos muy abiertos y alarmados.

―Voy a besarte ahora ―Blaine suspiró y cerró el último centímetro de espacio entre ellos poniendo su boca sobre la de Kurt.

Kurt se puso tenso, pero no se movió. Blaine aumentó la presión sobre los labios de Kurt, delirando sobre el sabor del su exnovio, mientras que su cuerpo estaba recordando un montón de lo físico que había sucedido entre ellos. Podía sentir que Kurt se estaba derritiendo, entregándose en el beso como si recordase también, y estaba ansioso por revivir esos recuerdos y convertirlos en algo real de nuevo.

La mano derecha de Kurt se movió para tocar la mejilla de Blaine, persistente sobre su piel en una caricia suave, rascándose la barba en las mejillas y el mentón de Blaine como si hubiera estado anhelando tocarlo. Blaine se apoyó en la mano de Kurt, amando el contacto, pero la mano se movía arriba con los dedos de Kurt cavando en el cabello de Blaine, tirándolo suavemente.

Blaine se apretó contra Kurt, respirando con dificultad y saboreando la forma la boca de Kurt se movía por su cuenta y la manera en que las manos de Kurt ahora se aferraron a los brazos de Blaine, los dedos dolorosamente clavados en su carne, pero a Blaine no le importaba el dolor, siempre y cuando Kurt fuera quien lo cause.

Blaine no soltó a Kurt, esperando el momento inevitable en que Kurt tuviera que tomar aire. Conquistó la boca de Kurt, todavía tan familiarizado con la maravillosa calidez y la suavidad de la lengua de su exnovio y la forma en que solían juguetear, besándose por horas y horas, perdiéndose en la exploración de uno al otro, nunca recibiendo suficiente del sabor del otro…

Kurt dejó escapar un ruido quejumbroso, alejándose de Blaine y tropezando contra la pared con una mirada en sus ojos que era de angustia pura.

―Kurt… ―Blaine comenzó a decir, pero Kurt negó con la cabeza una vez, luego tomó sus lentes de sol y se los volvió a poner.

―No dejes que Andrew te vea ―murmuró y se deslizó fuera del probador.

Blaine instantáneamente lo siguió, no dejando que se escapara tan fácilmente de nuevo.

Corriendo por el pasillo Blaine vio que Rachel estaba conteniendo a Andrew por él, pidiendo consejos sobre los accesorios. Antes de que Andrew pudiera girar y verlos, Kurt se dio la vuelta de nuevo y agarró a Blaine por el brazo, empujándolo fuera de la vista―. Te dije que no dejes que te vea ―repitió frenéticamente.

―No me estoy escondiendo de él por más tiempo ―Blaine dijo tercamente―. Que me pegue de nuevo, no me importa. No voy a dar marcha atrás.

Kurt se burló―. Eso no es valentía, es estúpido, Blaine. Ya tienes un recuerdo de tu último encuentro con él en la cara. ―Kurt levantó la mano como si quisiera tocar el pequeño moretón en la barbilla de Blaine, pero decidió no hacerlo, tirando de su mano como si se hubiera quemado.

―No voy a dejar que te vayas con él ―Blaine insistió.

Se miraron el uno al otro hasta que Kurt dejó escapar un suspiro de resignación.

―No voy a irme, ¿de acuerdo? ―prometió―. Déjame deshacerme de él por un tiempo, así no nos va a interrumpir. ¿Suena bien?

Blaine asintió. Era más de lo que pudo haber esperado.

―¡Quédate aquí! ―Kurt instruyó, como si Blaine fuera un perro, y le disparó una mirada severa antes de que se volviera a caminar por el pasillo hacia Andrew y Rachel.

―¡Rachel! ―Kurt la saludó con un abrazo rápido y un guiño―. Sé que te prometí ayuda con la sección de sujetadores en Victoria Secret. Andrew, ¿te importa si voy con Rachel durante media hora?

―No en absoluto ―Andrew respondió con una encantadora sonrisa―. Pero no voy a unirme. Sin ofender, Rachel, ¡pero no estoy interesado en sostenes y esas cosas en absoluto!

―¿Qué hay de que te adelantes para Starbucks y me consigas una café fuerte? ―Kurt le pidió a su novio―. Si no consigo nada de cafeína pronto me caeré dormido caminando.

Blaine observó al pequeño grupo salir de la tienda con Andrew girando a la derecha hacia la cafetería y Kurt cogiéndose del brazo con Rachel y dirigiéndose a la tienda de la ropa interior de mujer.

Blaine rápidamente cruzó el pasillo y se encontró con Kurt y Rachel entre las batas blancas y sección de ropa de dormir de Victoria Secret, escuchando a Kurt hablando en voz baja y urgente a Rachel.

―Por favor deja de seguirme, Rachel. No quiero que te hagan daño.

―No quiero que te hagan daño, tampoco, Kurt ―Rachel dijo, esnifando―. Sabes que Andrew es capaz de hacer daño a la gente y todavía te quedas con él.

―Fue la razón por la que elegí quedarme con él ―Kurt confesó en un susurro―. Fue la única cosa que me atrajo de él. ¿Ves? Es mi culpa. Pero no quiero que lastime a mis amigos, y si tú y Blaine sigues así él podría enojarse y arremeter contra ustedes también. Voy a tratar con él yo mismo. Quiero que ustedes se mantengan al margen de esto.

―No puedes esperar seriamente que nos vayamos en paz con esto, Kurt ―Blaine dijo, caminando alrededor de un estante―. Te ayudaremos a travesar esto. Eso es lo que son los amigos.

―No podría haberlo dicho mejor ―Raquel dio a Blaine un guiño de complicidad.

Kurt se incorporó, con el rostro cuidadosamente fijo―. Entonces, ¿por qué siento que ustedes dos me están ahogando? Entiendo que están preocupados por mí, pero eso es innecesario. Andrew no me hace daño cuando no le doy una razón para ello.

―Muy bien. Así que, ¿qué tipo de razón se necesita? ―Blaine preguntó desafiante―. ¿Como cuando te olvidas de volver a tapar la pasta de dientes o que estás estornudando demasiado alto?

Kurt levantó la barbilla y puso su rostro obstinado―. No, más como cuando se entere de que mi exnovio me dio un beso en un probador.

Los ojos de Rachel se abrieron con gozosa excitación―. ¿Se besaron?

―Rachel ―Kurt dijo, arrastrando su nombre en molestia.

―El punto es ―Blaine continuó, muy serio―, no puedo tomar el riesgo de que te lastime de nuevo, Kurt. No importa la razón, No puedo dejar que te ponga una mano encima nunca más.

Kurt lanzó una mirada al techo, haciendo su mejor esfuerzo para no rodar los ojos―. ¡No seas así de dramático! Miren, sé que tienen buenas intenciones, pero justo ahora están complicando las cosas para mí. Por favor, dejen de presionar sobre esto. ¡Por favor! Estoy realmente agotado y cansado. No puedo discutir con ustedes acerca de esto ahora.

―Entonces deja de discutir y ven a casa con nosotros ―Rachel dijo con toda naturalidad.

El rostro de Kurt se derrumbó y dejó escapar un suspiro tembloroso―. No puedo sólo escapar ―dijo con voz ronca―. Tengo que hablar con Andrew y enfrentar mis problemas.

―Estamos aquí para ti ―Rachel respondió con un nudo en la garganta―. Voy a abrazarte ahora ―Rachel dijo puso sus brazos alrededor de la cintura de Kurt, apretándolo firmemente. Kurt puso su barbilla en su cabeza y cerró los ojos, abrazando su espalda.

―Voy a hablar con Andrew hoy ―Kurt murmuró en el pelo de Rachel―. Le digo que me voy a mudar de nuevo. Probablemente se alegrará, porque yo soy un peligro para sus muebles y no puedo pagar más cosas rotas.

―Una condición ―Rachel dijo, sosteniendo el brazo extendido de Kurt―. Me estás diciendo la dirección de Andrew. Necesito saber a dónde puedo enviar a la policía.

Kurt dejó escapar una risa ronca―. Muy bien, te lo diré, pero nada de policías, Rachel. No estamos en una película.

Kurt escribió su dirección en el teléfono de Rachel y luego la abrazó en despedida―. Te llamaré más tarde.

―No, no, no ―Blaine lo cortó―. ¡No vas a ir de nuevo con Andrew en absoluto!

―No es justo para él sí sólo desaparezco ―Kurt respondió―. Además, sabe dónde vive Rachel. Tengo que hablar con él.

―No, ¡no tienes! ―Blaine contrarrestó―. ¡Y a quién le importa lo que es justo para un abusador! ¡No sirve de nada hablar con un tipo como él! ¡Sólo sal de ahí!

―Détente , Blaine ―Kurt gruñó―. No eres el héroe en esta historia y yo no soy una damisela en peligro. No necesito ser rescatado, especialmente no por ti.

Con esto Kurt giró sobre sus talones y salió de la tienda. Blaine no pudo evitar seguirlo.

―¡Sé que no soy un héroe, Kurt! ―gritó tras él y Kurt apretó el paso―. ¡Sólo soy un estúpido enamorado que cometió un error y entiendo que me odies! ―Blaine se encontró con Kurt, ajeno al hecho de que la gente estaba empezando a verlos―. Pero no puedo verte ir directo de nuevo a la guarida del dragón.

Kurt se detuvo en seco y se quitó sus gafas de sol para dar Blaine una mirada muy molesta, pero cuando miró a los ojos preocupados y sinceros de Blaine su rostro se suavizó.

―No te odio, Blaine. Nunca te odié ―Kurt corrigió, dejando ver su vulnerabilidad―. Quería, pero no pude. Supongo que te amé demasiado como para que sea posible odiarte.

―Así que en lugar de odiarme, ¿empezaste a odiarte a ti mismo? ―Blaine trató de armar el rompecabezas.

Le dolía a Blaine ver a Kurt luchar para responder esa pregunta. Se frotó las yemas de los dedos contra sus cejas como si estuviera pensando, pero Blaine sintió que Kurt sólo quería cubrir su rostro de su visión.

―Realmente tengo que irme, Blaine. Hablaremos mañana, ¿de acuerdo? ―Kurt comenzó a alejarse de nuevo, pero Blaine se movió rápidamente para bloquear el camino de Kurt.

―¿Cómo puedes ignorar el hecho de que te amo, Kurt? ―Blaine dijo con los brazos abiertos, al borde de la desesperación en su voz―. Estoy aquí, de pie junto a ti y diciéndote que TE AMO y que eres la persona más importante en el mundo para mí. ¿Cómo puedes sólo irte?

―Sólo dices eso, porque sientes pena por mí ―Kurt respondió, actuando poco impresionado por la declaración de amor de Blaine, pero el más leve temblor en su voz traicionó su sangre fría.

―¡No! ―Blaine dejó escapar un suspiro de exasperación―. A decir verdad en este momento siento pena por mí, porque eres demasiado terco como para creerme.

Esta respuesta fue inesperada, y Kurt no pudo evitar sonreír―. Eres un idiota, Blaine Silbador ―respondió con una sonrisa.

―Lo sé ―Blaine respondió―. Soy un idiota y estoy desesperado. Si, cometí un error. Uno enorme. Pero estoy suplicándote, Kurt. No quiero que te conviertas simplemente en alguien que solía conocer.

―¿Qué quieres escuchar? ―Kurt preguntó, exasperado―. No puedo darte ninguna promesa.

―Dame una oportunidad ―Blaine suplicó―. Dime lo que puedo hacer para hacerte ver que es en serio. ¡Cualquier cosa, Kurt! Conseguiría la luna y las estrellas para ti.

Kurt cruzó los brazos delante de su pecho―. No quiero la luna ni las estrellas ―dijo―, pero…

―¿Si? ―Blaine estaba ansioso como un cachorrito.

―¿Recuerdas mi broche de hipopótamo?

―¿Qué? Si, seguro. ¿Por qué?

―Consíguemelo de vuelta ―Kurt respondió con severidad.

Blaine frunció sus cejas inquisitivamente―. ¿Qué quieres decir? ¿Lo has perdido?

―Andrew lo tomó y escondió en algún lugar, porque cree que es feo y no quiere que me lo ponga ―Kurt explicó.

―Muy bien ―Blaine aceptó la búsqueda―. Te lo devolveré.

―No te molestes ―Kurt dijo secamente―. Ya busqué en todo el apartamento. No tengo idea de donde Andrew lo escondió. Es muy posible que ya lo haya tirado a la basura.

―Suena como una tarea imposible entonces ―Blaine inclinó la cabeza, entrecerrando el entrecejo.

Kurt se encogió de hombros―. No más imposible que la luna y las estrellas ―respondió con aire de suficiencia y se trasladó hacia la cafetería donde Andrew estaba esperando.

Blaine quería seguirlo, pero Rachel se acercó a él y le cogió del brazo―. ¿Qué vamos a hacer ahora?

―Tengo un plan ―Blaine dijo lentamente―. No es uno bueno, ni siquiera muy inteligente, pero es un plan.


¿Comentarios? :)


*Demostraciones Públicas de Afecto.

Como pueden ver nos quedan sólo cinco capítulos, pero para suerte de ustedes, bueno también mía, todos de esta extensión. Creo que las cosas nunca se dejaron de mover, siempre ha habido avances.

Estoy lidiando con el hecho si debería actualizar sin interrupción, porque quizás para alguno vengan días «especiales» y quizás sea educado de mi parte respetarlo, aun no lo decido, pero está historia está mas que lista para ser terminada.

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