¡Hola a todos! Está ha sido una semana difícil. Todavía estoy conmocionada y triste sobre Cory. Estoy segura que muchos de ustedes se sienten de la misma manera. Pero mirando a todos sus maravillosos blogs en tumblr y viendo la manera en que esparcen amor y apoyo y palabras de consuelo me enorgullece de ser parte del fandom de Glee. Cualquier cosa que haya pasado con Cory por favor no juzguen. Por favor sigan queriendo, apoyado y respetando a Lea y el elenco. :)

¡Amor y abrazos para todos! Por favor, nunca dejen que la vida los deprima. ¡Cuídense! :)


Este es POV de Kurt.

Capítulo 16

Flashback – Conociendo a Andrew

―Lo siento, pero no puede entrar. Es sólo para hombres ―el portero repitió estrictamente, cruzando los brazos como para subrayar su declaración.

Rachel parecía vencida.

―¡Sólo para hombres! ¿Qué clase de estúpida regla es esa? ―discutió con el gran hombre―. ¡Déjeme entrar o voy a gritar!

―Vamos, Rachel, está bien ―Kurt dijo, uniendo sus brazos con el de ella para dirigirla lejos―. No estoy de humor para bailar de cualquier manera.

―Es una pena ―alguien detrás de ellos dijo.

Kurt y Rachel se dieron la vuelta para echar un vistazo al hombre de la deslumbrante voz placentera. Era un joven alto con cabello castaño que había fijado su mirada en Kurt.

―Porque me encanta verte bailar, dulzura.

Rachel soltó un alegre, sino más bien vergonzoso chillido, apretando su agarre en la parte superior del brazo de Kurt y luego le susurró al oído de Kurt―. ¡Cielos, es lindo!

―Hola chicos ―el guapo hombre dijo con indiferencia y dio un par de pasos hacia ellos―. Soy Andrew.

―¡Hola! ―Rachel suspiró, batiendo sus ojos hacia él con asombro.

―Ella es Rachel ―Kurt dijo, señalando a su apegada morena―. Soy Kurt.

―¿Kurt? ¿En serio? ―Andrew soltó un pequeño resoplido―. ¿Qué clase de estúpido nombre es ese?

Kurt se enderezó y le dio una mirada maliciosa―. ¿Discúlpame?

Andrew le sonrió con ironía―. No te preocupes. Aparte de tu nombre antediluviano eres muy caliente. ¿Quieres venir conmigo? ―Cabeceó hacia la entrada de Babylon.

―No voy a ningún lugar sin ella ―Kurt dijo, poniendo su mano encima de Rachel que aún se aferraba a su brazo.

―¡Oh, no me importa! ―Rachel dijo rápidamente―. Sólo ve adelante, Kurt. ¡Diviértete! Lo mereces.

―Escucha a tu amiga ―Andrew dijo con una sonrisa―. Te puedo mostrar todo. La primera vez en el club puede ser un poco abrumadora, especialmente cuando eres del campo.

―¡No soy de campo! ―Kurt sintió la necesidad de señalar. El chico ya lo estaba molestando. Concedido, estaba curioso sobre el club. Aparte del más bien inofensivo Scandals en Lima nunca había estado en un bar gay antes. Pero no estaba seguro que quisiera ir con un completo extraño, así que rápidamente salió con una excusa ―. Además, no tengo 21 aun.

―No es problema en absoluto. ―Andrew presentó un par de identificaciones falsas del bolsillo de su camisa. Se movió rápidamente a través de ellas y luego le dio una a Kurt―. Ahí tienes. Tu nombre para esta noche es Justin Beaver.

―¡Tienes que estar bromeando! ―Kurt delató la identificación de la mano de Andrew para darle un vistazo. De hecho, el nombre decía Justin Beaver. Para mayor asombro Kurt tuvo que admitir que el tipo de la foto se le parecía.

Impresionado, Kurt levantó una ceja, pero no pudo contener un comentario sarcástico―. Dime, ¿traficas con seres humanos, o esto es una clase de pasatiempo tuyo de traer siempre una identificación extra contigo?

―Es sólo por el bien de la caridad ―Andrew respondió con una sonrisa, claramente le gusto la boca ingeniosa de Kurt―. Tengo un gran corazón para los niños gay que se quedan atrás. ―Andrew se inclinó hacia adelante de una manera confidencial, y añadió con un guiño―, pero sólo los atractivos.

Kurt frunció los labios con escepticismo. No estaba acostumbrado a ser llamado atractivo.

―¡Eso es muy emocionante! ―Rachel dijo―. ¡Kurt, tienes que ir y decirme todo acerca de esto después!

―En realidad no quiero dejarte sola, Rachel ―Kurt repitió y arrugó la cara.

―Estaré bien ―Rachel le aseguró con una sonrisa―. Y parece que estas en buenas manos también.

―No te preocupes, somos una gran familia ―Andrew dijo encantadoramente―. Nos cuidamos entre nosotros.

―¡Por lo tanto, está decidido! ¡Diviértete! ―Rachel dio un codazo a Kurt―. Iré a casa a leer un libro.

―Vamos, Justin ―Andrew dijo y agarró de forma inesperada la mano de Kurt.

Por un segundo Kurt estuvo demasiado perplejo para liberarse. Dejó que Andrew tomara su mano y lo siguió dentro. De alguna forma era agradable tomar la mano de alguien de nuevo. Pero también hacía sentir incomodo a Kurt, así que retorció la mano fuera del alcance del hombre una vez que estaban dentro del club.

―Quédate cerca de mí ―Andrew dijo, y a pesar que Kurt no quería hacerlo, hizo lo que se le aconsejó, porque estaba intimidado por la multitud. Nunca había visto tantos jóvenes gay en un mismo lugar. Pero mientras más miraba y captaba el paisaje, más asqueroso se volvía. Todos estaban checándose entre sí, en busca de la mejor puntuación, claramente teniendo sólo una cosa en mente. Siempre en busca del próximo sexo de una noche.

Instantáneamente se sintió como un chico del campo efectivamente. Probablemente Andrew lo consideraba una presa fácil. Entonces nuevamente, Andrew era extremadamente atractivo y podría tener a cualquiera que quisiera; ¿por qué molestarse en insinuarse a alguien como Kurt? Tal vez era el desafío. O ¿ya lo había hecho con todos en el lugar y quería probar carne fresca?

Kurt se estremeció ante sus propios pensamientos. De cualquier manera, no permitiría que Andrew lo tratara como el próximo sexo de una noche en la fila.

―Oye, no lleves la nariz tan alta ―Andrew le sonrió―. Te hacer ver como un cabrón arrogante.

―Bueno, soy un cabrón ―Kurt dijo despreocupadamente―. Mejor que te acostumbres a ello.

Andrew se rió de eso―. Chico, me gusta como hablas, Kurtsy.

―Mi nombre es Kurt ―lo corrigió―. No me gustan los apodos.

―¡Oh, vamos, eres demasiado extraordinario para tener un aburrido nombre como ese! ―Andrew exclamó.

―¿Que te hace pensar que soy extraordinario? ―Kurt levantó una ceja hacia él―. Sólo me conoces por un par de minutos.

―Puedo verlo ―Andrew respondió con media sonrisa―. No eres como los otros, eres exótico. Apuesto que te gusta ser aventurero. ―Se inclinó para soplar en el oído de Kurt―. Si te quedas conmigo te prometo una noche que nunca olvidaras.

―Eres el peor arúspice que he conocido hasta ahora ―Kurt respondió poco impresionado, pero muy divertido―. ¿Siempre halagas a los nuevos chicos para conseguir que les gustes?

―Guau, no exagerabas cuando dijiste que eras un cabrón ―Andrew rió―. Deja que te presente a la pandilla.

Kurt mordió su labio inferior para esconder su sonrisa. Le gustó el discurso audaz de Andrew. Asimismo, habló de mierda absolutamente; que no le ha llegado a Kurt jugando al halagador con él. Dijo en voz alta lo que estaba pensando, justo como Kurt lo hizo. Kurt no tenía que preocuparse de decir algo mal o no intencionalmente ofenderlo.

Así que, siguió al chico alto a un pequeño grupo de tipos delgados vestidos con camisas de colores y astutas sonrisas.

―Oigan chicos, este es Kurtsy. ―Una vez más Andrew pasó el brazo por el hombro de Kurt para acercarse―. Es nuevo en nuestro pequeña cuidad gay y lo vi primero, ¡así que todos mantengan sus manos lejos!

―Enchanté* ―uno de ellos dijo y paso adelante para estrechar la mano de Kurt.

―Un placer ―Kurt le tendió la mano, pero Andrew rápidamente la agarró antes de que su amigo pudiera y entrelazó sus dedos con los de Kurt, acercándolo.

―No te molestes en aprender sus nombres, cariño. No vamos a andar mucho con ellos.

Kurt parpadeó, irritado, pero los amigos de Andrew parecían estar acostumbrados a esta clase de comportamiento y sólo estaban rodando sus ojos y riéndose de ello―. ¡Eres tan hijo de puta, Drew! ―uno de ellos gritó.

Antes de que Kurt supiera lo que estaba pasando Andrew lo había llevado en medio de la pista de baile, donde fueron engullidos por el calor de los cuerpos que los rodeaban y el latido ensordecedor de la música.

Andrew nunca soltó su mano ni rompió el contacto visual mientras bailaban, sus ojos penetraron fieramente en los de Kurt. Después de un minuto de bailar Kurt estaba todo sudado, sus manos, su cuello, incluso sentía el sudor fluyendo hacia abajo en la parte baja de su espalda; era asqueroso, pero al mismo tiempo excitante.

Bailando en el club era deslumbrante, era confuso, era como un sueño muy raro en el que Kurt era la superestrella de la cuidad gay. Podía sentir los ojos de todos en él tan claramente como sentía las manos de Andrew en él, explorar la forma de sus brazos, su espalda, su cintura…

¡Y era demasiado! ¡Demasiado cerca! ¡Demasiado rápido!

Kurt se apartó, dando codazos ciegamente en su camino fuera de la multitud, queriendo desaparecer y nunca ser encontrado. Ni por este chico. Ni por nadie. Nunca.

Se detuvo en la barra, tomando una respiración profunda, luchando por bajar el pánico. Deseó haber ido a casa con Rachel, quien estaba probablemente disfrutando un chocolate caliente en el sofá y viendo alguna película para chicas. Subió a un taburete para dar a sus piernas temblorosas algo de descanso y ordenar sus pensamientos.

―Hola, guapo. ―De repente un chico de cabello negro, rastrojo pesado, y un chaleco de mezclilla de gran tamaño apareció al lado de Kurt, dejando caer su trasero en el taburete a su lado―. No te he visto antes.

Antes de que Kurt pudiera decir al cara rastrojo que se fuera, otra persona lo tomó del horrible chaleco de mezclilla por la espalda y tiró del chico hacia atrás, causando que se resbalara del taburete y agitándose con sus brazos para mantener el equilibrio. Kurt estaba tan sorprendido de como el tipo estaba.

―¡Este asiento ya está ocupado! ―Andrew masculló con voz severa y reclamó el asiento al lado de Kurt para sí, ignorando al chico que acababa empujar de vuelta y ondeando al barman.

Kurt miró la cara del rastrojo alejándose, claramente no esperando algún problema. Luego descansó su mirada sobre Andrew, quien ahora estaba sentado junto a él, todo satisfecho.

―¿Siempre tratas a la gente así? ―Kurt preguntó con desaprobación.

―No ―Andrew respondió todo serio, mirando directo a los ojos de Kurt nuevamente―. Pero él estaba tras algo que yo quiero también, y no podía dejar que lo tuviera.

―Para que lo sepas, desprecio la violencia ―Kurt declaró.

―Yo también ―Andrew respondió rápidamente―. Pero a veces las acciones hablan más alto que las palabras y ese idiota no vale la pena para hablar contigo.

―¿Y tú decides quien merece hablarme? ―Kurt preguntó, desconcertado y divertido.

―No ―Andrew dijo tranquilamente―, pero mereces estar con alguien que pueda apreciar tu belleza.

―¿Y ese serías tú? ―Kurt preguntó, tratando de ocultar su diversión. Al parecer, su guía de bar gay era grande con las palabras.

―Al menos puedo reconocer una perla entre los mármoles, y tú eres la perla más brillante que he visto ―Andrew respondió y de alguna manera se las arregló para que esa línea tan cursi sonará muy seria―. Llámalo locura, llámalo destino, siempre y cuando me llames tuyo.

Kurt era repelido y al mismo tiempo atraído por la sencilla y confidente manera en que Andrew actuaba a su alrededor. Tan sólo se habían conocido por una hora y ya Andrés le cortejaba como si Kurt fuera la estrella más brillante del lugar. Hizo pensar a Kurt en cómo había suspirado tras Blaine por meses hasta que Blaine se había dado cuenta que podían ser más que sólo amigos. Este era un tipo que sabía lo que quería de inmediato. Incluso si todo lo que quería era cosa de una sola noche.

―Permíteme invitarte una bebida ―Andrew dijo―. Los cócteles en este lugar son en realidad bastante decentes.

Kurt no era muy aficionado al alcohol, no desde el espectacular incidente que envolvió los zapatos de la Srta. Pillsbury de todas maneras. Pero esta noche era sobre dejar el pasado atrás. Era tiempo de madurar y hacer lo que los mayores hacen. Isabelle le seguía hablando de sus cócteles de lujo. Todavía no tenía 21 años, ¿y qué? Era sólo una bebida.

―¿Qué recomiendas? ―preguntó, descansando la barbilla en sus manos.

―Definitivamente un Kir Royale para ti ―Andrew respondió―. Porque tienes el aire de alguien con sangre real.

―¿En serio? ―Kurt dejó escapar una risa, no ocultando el hecho que se estaba divirtiendo más.

Andrew le sonrió―. Eres agraciado y elegante, y miras hacia abajo a todo el mundo como si fueran tus esbirros. Sí, definitivamente realeza.

― Por mucho que me gusta ser comparado con la perfección de Kate Middleton, me temo que tengo que decepcionarte ―Kurt respondió en tono de broma―. No soy un príncipe disfrazado.

―Oh, lo eres ―Andrew dijo, bajando la voz en un gruñido seductor―. Simplemente no lo sabes aún.

―Continua ―Kurt respondió en un tono coqueto. Era agradable tener a alguien que le dijera cumplidos, a pesar de que sabía que eran mentiras―. Dime todas tus líneas de enrolles favoritas.

Después de un segundo cóctel Kurt se reía de todo lo que salía de la gran boca de Andrew, no importa cuán estúpido o cursi o aburrido. Todavía estaba sentado en su taburete, pero ahora la espalda apoyada en la encimera y frente a la multitud que bailaba mientras Andrew comentaba sobre todo y de todos, haciendo que Kurt se sintiera como si ya supiera los secretos más embarazosos de todo el mundo.

―Basta con mirar a estos cabezas huecas ―Andrew chasqueó la lengua y señalando con el pulgar a sus supuestos amigos en las inmediaciones de la pista de baile―. Siempre están en movimiento sobre uno de los novios de los otros.

―No suena como que confías mucho en tus amigos ―Kurt observó.

―No confió en nadie ―Andrew dijo, encogiéndose de hombros ―. Especialmente estos putos al acecho en Babylon.

―Mira quién habla ―Kurt dijo, sorbiendo su tercer cóctel. Era demasiado dulce para su gusto, pero al mismo tiempo estaba delicioso.

Andrew levantó una ceja―. ¿Crees que soy como ellos? ―Volvió la cabeza, capturando a la multitud.

―¿No? ―Kurt desafió.

―Tengo gusto ―Andrew respondió―. No me estoy tirando a cualquiera.

―Escucha, escucha ―Kurt dijo, no muy impresionados por la elección de palabras del chico.

―Me gustaría follarte, si quieres ―Andrew dijo, sonriente.

―Eso es muy halagador ―Kurt respondió con frialdad y poco impresionado, no tomando el consejo de Andrew seriamente. Este hombre no era más que un enorme idiota.

―¿Sabes lo que parecería imponente en ti? ―Andrew se acercó, arrastrando el dedo por la mejilla de Kurt hasta que Kurt se alejó del toque―. Algo de delineador negro. Algo para enfatizar tus ojos, porque tus ojos son asombrosos, especialmente con esa mirada sucia que constantemente me dice que me vaya a la mierda.

Una sonrisa extendida en el rostro de Kurt―. Exactamente.

―Ves, nos acabamos de conocer y ya puedo leer tu mente ―Andrew dijo, dejando su mano descansar una vez más en la rodilla de Kurt.

Kurt simplemente rodó los ojos; estaba molesto por la insistencia de Andrew, pero al mismo tiempo era refrescante conocer a alguien que sabía lo que quería y tenía la confianza de decirlo en voz alta. A diferencia de otras personas con el nombre de Blaine Anderson.

― Estás jugando al difícil, me gusta eso en un hombre.

Kurt dio un resoplido. No estaba jugando un juego, ¿o sí? ¿Realmente estaba coqueteando con este chico? Si era así, no era en serio. Concedía que Andrew era bien parecido, pero no era el tipo de Kurt en absoluto.

Kurt no supo cuánto tiempo había pasado cuando se encontró arrodillado frente al escusado, vomitando hasta las tripas. Todo lo que sabía era que estaba bailando y había sido divertido perderse en la multitud y la música ensordecedora hasta que el DJ puso Teenage Dream. De repente se había sentido enfermo del estómago. Todo había venido rápidamente de nuevo cuando menos lo había esperado, lo desaparecido, la culpa y el dolor y la tristeza, pero sobre todo la necesidad y el deseo.

La voz de Katy Perry se convirtió en la suave pero fuerte voz tenor de Blaine, e instantáneamente deseó fuertemente que Blaine apareciera y lo tomara de la mano y lo sacara a bailar está noche.

En su lugar había un alto logotipo de marca neoyorquino al acecho que no perdía la oportunidad de agarrar el culo de Kurt y decir algo sórdido. Más de una vez Kurt tuvo que quitar a Andrew o golpear con el puño en el hombro de Andrew para hacer detener al chico.

―Dios, si, hazme tu saco de boxeo personal ―había sido la respuesta de Andrew cuando Kurt había golpeado el pecho de nuevo, duro, para mantenerlo a raya.

Lentamente Kurt se puso en pie y salió del urinario con las piernas temblorosas. Se enjuagó la boca en el lavabo e ignorado el parloteo constante de Andrew que no lo dejaba en paz, ni siquiera cuando estaba vomitando.

¡Que nota! Primera noche en un club gay y terminó perdido. Por lo menos este tipo Andrew sabía en lo que se había metido. Seguramente no querría ver a Kurt nuevamente.

―¿Fue el Kir Royale o mi presencia te enferma? ―Andrew preguntó, obviamente divertido.

Kurt miró a Andrew que estaba apoyado en la puerta.

―Ninguna ―Kurt respondió, limpiándose la boca con una toalla de papel ―. Simplemente no puedo soportar a Katy Perry.

―¿Katy Perry? ¿En serio? ¿Por qué no te gusta? ―Andrew estaba intrigado―. Grandes ojos redondos, el pelo azul. ¿ Qué no te puede gustar?

―Mi ex la apreciaba ―Kurt dejó escapar.

―Ah. ―Andrew se acercó más a tomarle un buen vistazo. Había algo en sus ojos, algo como una comprensión y simpatía que sorprendió a Kurt.

―Que la jodan ―Andrew finalmente dijo con un encogimiento de hombros―. Que lo jodan.

Por un segundo, Kurt sintió ganas de llorar. Su garganta se apretó y simplemente quería esconderse en algún lugar y berrear a moco tendido. Le tomó toda su fuerza de voluntad para no descomponerse frente a Andrew.

―Aquí, toma una menta o dos ―Andrew dijo, ofreciendo un paquete de caramelos de menta. Kurt los aceptó con agradecimiento.

―Déjame llevarte a casa ―Andrew dijo―. Creo que has tenido suficiente por una noche.

―Gracias, pero puedo tomar un taxi ―Kurt dijo y se dirigió hacia la salida.

―Los taxistas no son de confianza ―Andrew dijo―. Te cobran de más, cariño. Te llevaré a casa. La resistencia es inútil. ―Andrew le guiñó un ojo, y Kurt estaba demasiado cansado e indiferente a discutir.

Sólo cuando ya habían conducido cinco minutos en el BMW negro de Andrew – ¡era un auto de marca nuevo! ¿Quién era este chico? – fue que Kurt se dio cuenta de algo―. ¡Espera! ¡No puedes conducir! ―le dijo a Andrew―. Has estado tomando también.

―Sólo unas cervezas. Nadie se emborracha por un par de cervezas.

―¿Estás seguro? Conozco a alguien ―Kurt dejó escapar de nuevo, y se regañó internamente. ¡Deja de pensar en Blaine todo el tiempo!

Andrew estaba hablando y hablando, pero Kurt no estaba escuchando. Simplemente no podía esperar para llegar a casa, meterse en la cama y dormir.

―Puedes parar por ahí. Vivo aquí. ―Kurt señaló al edificio de apartamentos.

Andrew aparcó el coche delante de la casa y se inclinó hacia Kurt―. Tuve una gran noche ―Andrew dijo, inclinando la cabeza como si estuviera esperando algo.

―Creo que voy a arrepentirme del tercer coctel mañana ―Kurt dijo, aun sintiéndose mareado.

―La vida sería aburrida si nunca hicieras cosas de las que te vas arrepentir después ―Andrew respondió y Kurt asintió, contemplativamente. Eso en realidad tenía sentido.

Entonces no obstante, pasó algo que no tenía ningún sentido. Andrew lo besó. El hombre se inclinó y presionó su boca sobre la de Kurt.

Kurt estaba demasiado aturdido para reaccionar. No respondió al beso, pero no lo rechazó tampoco. Su cabeza le dijo que empujara a Andrew o lo abofeteara, pero su cuerpo estaba demasiado cansado para seguir esa orden.

Además de ese primer impulso de apartarse y golpear al tipo, Kurt no sentía nada. ¿Qué estaba mal con él? Había un tipo candente besándolo y no le importaba. En realidad, se sentía un poco entumecido. Era una especie de entumecimiento que le daba miedo a decir verdad, pero estaba demasiado aturdido para estar asustado. Su cerebro era un borrón. ¿Era por el alcohol? ¿O Andrew lo drogó?

Un escalofrío espeluznante pasó por la espalda de Kurt. ¿Cómo podía ser tan estúpido de aceptar alcohol de un extraño? ¿Cómo pudo subir a un auto con un chico que apenas conoció hace un par de horas? ¡Nunca confíes en un extraño, decían! ¿Por qué estaba confiando en este tipo para llevarlo a casa a salvo?

Kurt se reprendió por ser tan idiota para entrar en una situación como ésta.

―¿Puedo verte otra vez? ―Andrew preguntó cuándo finalmente se retiró, dejando los labios de Kurt utilizados y cosquilleando.

―Sólo en tus sueños ―Kurt respondió y no supo de donde esas palabras venían. No las dijo en un tono coqueto, pero escupió un poco de ellos, disgustado por el enfoque de este tipo sobre él y por su propia estupidez.

En el rostro de Andrew se extendió una sonrisa ―. Eres un cabrón total, Kurt. Me gusta.

―Gracias por traerme a casa ―Kurt dijo y se bajó del auto. Estaba seguro que nunca vería a Andrew de nuevo.


―¿Se besaron? ―Rachel estaba intrigada, por supuesto.

―Bueno, sí, me dio un beso de buenas noches ―Kurt respondió con un encogimiento de hombros, y Rachel estaba chillando de alegría, abrazándolo como si hubiera ganado el Pulitzer―. ¡Estoy tan feliz por ti, Kurt!

Kurt había dejado de mencionar que no quería ser besado por Andrew. O nadie. Pero debido a que ella estaba tan feliz por él (y no la había visto feliz durante bastante tiempo) Kurt siguió el juego, sólo para ver el haz de luz en su cara. Así que si le decía que disfrutó estar con Andrew, ¿a pesar de que no fuera más que una mentira? ¿Pero era una mentira? Se había divertido después de todo.

―¿Cómo fue cuando te besó? ―Rachel quería saber―. ¿Es bueno besando? ¡Vamos, necesito detalles!

―No seas tan entrometida ―Kurt respondió con una sonrisa―. Un caballero nunca cuenta.

―¿Cuándo lo verás de nuevo?

―No lo sé ―Kurt dijo evasivamente. No quería decepcionarla diciéndole que nunca. Aun así, ella no lo dejaría ir a la cama antes de haberle dicho todo. Dejó fuera el vómito, por supuesto, y lo hizo sonar como si Andrew fuera un sueño de hombre, El Príncipe Encantador mismo. Era sólo para entretenerla.

―Oh, apuesto que tendrás dulces sueños esta noche ―Rachel predijo cuando dijeron buenas noches y se retiraron a sus respectivos dormitorios.

Pero en los sueños de esta noche Kurt pudo sentir el gentil roce de la mano de Blaine en su brazo, los labios de Blaine sobre sus párpados cerrados, Blaine susurró suave en su oreja, siempre Blaine.

En el medio de la noche Kurt despertó con un sollozo desgarrador, se sentó en la cama y pasó una mano temblorosa por su cabello. Otro sollozo intentó escapar, pero Kurt apretó los labios y trató de bloquear los recuerdos agridulces. Kurt hundió la cabeza entre las rodillas mientras la realidad de lo mucho que extrañaba Blaine se asentaba.

Sus brazos se sentían débiles mientras se apartó del colchón, sus piernas temblando mientras trataba de pararse. Silenciosamente se salió de la cama antes de que Rachel se levantara y lo viera llorando. Se encerró en el baño, Kurt silenciosamente lloró el tipo de llanto que hacía daño en su pecho y robaba el aliento.

La gente dice que el tiempo cura todas las heridas. Pero a veces no es así. A veces el dolor se pone peor y peor y es imposible de curar con más tiempo que pasa.


―Vogue . com. Está hablando con Kurt Hummel. ¿Cómo puedo ayudarlo?

¿Qué hay de un café esta noche?

Kurt estuvo irritado sólo por un segundo, entonces reconoció la sórdida voz aún deslumbrante―. ¿Andrew?

Nunca me diste tu número. ―Andrew sonaba como si estuviera haciendo pucheros.

―Eso fue intencional ―Kurt respondió, todavía desconcertado de que Andrew le estaba llamando a su lugar de trabajo.

Ouch, eso es duro. ¿Siempre pones un hechizo en los chicos y luego los dejas soñando contigo?

Kurt se rió entre dientes―. ¿Soñaste conmigo?

Sí, no pude sacarme tu hermosa sonrisa de la cabeza en todo el fin de semana.

Kurt no se dejó impresionar―. ¿Cómo sabes que trabajo aquí?

Me lo dijiste. En realidad me dijiste demasiado la noche del viernes.

―¿Cómo qué? ―Kurt no podía recordar demasiado.

Veámonos para un café y te diré todos los sucios secretos que me dijiste.

―No lo creo.

Eres consciente de que te llamaré cada hora hasta que digas que sí, ¿cierto?

Kurt dejó escapar un suspiro de exasperación, pero tuvo que sonreír―. ¿Hay alguna cafetería que recomiendes?

Salir con Andrew era divertido, Kurt no lo podía negar, pero se negó a pensar en estos encuentros como citas. Siempre pagó por sus propias bebidas y siempre insistió en volver a casa por su cuenta. Aprendiendo de su error.

Andrew era un idiota arrogante. No el tipo de Kurt en absoluto. Pero era divertido y bastante inofensivo. Kurt no esperaba enamorarse de ese tipo, así que ¿qué mal podría hacer algún coqueteo inofensivo? Si nada más, sería una distracción bienvenida. Andrew era un fanfarrón, pero al menos era divertido.

La primera vez que Andrew lo lastimó fue un punto de inflexión en la opinión de Kurt sobre él.

Hasta este momento sólo lo había visto como un bromista. Pero entonces Kurt se dio cuenta de que el hombre podría ser serio, podía estar enfadado y exigente. Había sido en una de sus primeros encuentros en la cafetería que Kurt aun rechazaba llamar citas. Andrew había agarrado duro la muñeca de Kurt, sin saber que se trataba de la muñeca ya moreteada, y envió una punzada de dolor a través del brazo de Kurt.

―No juegues conmigo ―Andrew le había advertido―. Si odio una cosa es un tipo mandándome.

Kurt había silenciosamente negado con la cabeza. No juegos. Esto era serio. Kurt ni siquiera recordaba lo que más habían discutido, pero recordaba la manera en que los dedos de Andrew se habían cerrado alrededor de su brazo, clavándose en su piel, y el amenazador siseo de su voz, tan diferente de la forma en que le había hablado apenas unos segundos antes.

No sabía por qué se quedó con Andrew después de este incidente. Había tenido una justa advertencia. Tenía una buena muestra de en lo que se estaba metiendo. La peor parte fue que la manifestación de la ira de Andrew fue lo que finalmente le atrajo a Kurt. ¿Por qué Blaine no había sido así? ¿Decir en alto que le molestaba? ¿Poner algunas reglas, algunos parámetros para una sólida relación?

La primera vez que Andrew le dio un puñetazo volteó el mundo de Kurt al revés.

A pesar que vio el puñetazo venir, no estaba preparado para la contundencia del golpe. Andrew era fuerte, verdaderamente fuerte. Probablemente más fuerte que Karofsky. Nunca antes Kurt había sido golpeado de esta manera. Ni siquiera Karofsky le había dado jamás un puñetazo abiertamente. Había empujado Kurt contra los casilleros, hirientemente, sí, pero nunca impactó el puño en cualquier parte del cuerpo de Kurt.

La primera vez, después que Andrew lo había golpeado, Kurt se sentó en el piso del baño, abrazando sus piernas, sacudiéndose completamente y escuchando a Andrew cerrar de golpe los armarios en la cocina. Había piel erizada en los brazos y las piernas a pesar de que no hacía frío. Estaba fascinado por el dolor irradiado desde la contusión, centrando todos sus sentidos en la parte del cuerpo herida y adormeciendo su cerebro.

Kurt descubrió que le gustaba el dolor, la fuerza detrás de esto que empujaba todo su pensamiento fuera de su cabeza y sólo dejaba una sensación de entumecimiento. Sabía que podía devolverle el golpe a Andrew sin preocuparse de que podría lastimarlo. Por supuesto que estaba consciente de que este tipo de relación era insana y equivocada, pero estaba en un momento de su vida que no le importaba.

Como fuera, le preocupaba su apariencia. No podía volver a casa, porque Rachel vería que algo estaba mal. Así que le escribió que pasaría la noche donde Andrew y ella le respondió, "¡Diviértete! ¡Se precavido!"

Su rutina de cuidado de la piel se extendió a cuidar de los varios moretones que cubrían su cuerpo, mayoritariamente en sus brazos y pecho, sino también en los muslos y la espalda. Observó la manera en que los moretones cambiaban de color sobre el curso del tiempo, de púrpura azulado a rojo-naranja a amarillo feo. Con los moretones desvaneciéndose también el dolor se adormecía, dejando una sensación de vacío en su interior.

Vivir con Rachel se había vuelto complicado. La única solución para mantenerla ajena era mudarse con Andrew. Odiaba dejarla, pero odiaba más la idea que lo descubriera.


Confianza era la cosa más rara.

Kurt confiaba que Andrew no le pegara la cara.

Confiaba en que no dejara moretones visibles o lo lastimara tan mal que necesitara ver un doctor o incluso un hospital.

Kurt confiaba que respetara sus límites sexuales.

Confiaba que le hiciera preguntas a las que no quería dar respuesta.

Que no le causara más dolor del que estaba pidiendo.

No llamarle nombres que no ya se estaba internamente llamando.

No arremeter sin una razón dada.

Mientras Andrew mantuvo estos límites Kurt estaba bien. No se permitía pensar en cuan equivocada esta relación realmente estaba.

Cualquier momento que Andrew lo besaba, Kurt intentaba disfrutarlo. Realmente lo intentaba. Pero fue horrible. No era nada como besar a Blaine. Sabía que no debería comparar. Debía darle una oportunidad a Andrew. Pero no estaba con Andrew por sus besos o su ternura. No estaba enamorado de él; no quería se besado o tocado por él. No había sentimientos involucrados a parte de la necesidad de ser empujado.

―No soy mucho de besar ―Kurt se disculpó, siempre buscando una excusa para no besarlo.

―¡No me digas que aun eres virgen! ―Andrew rió.

Kurt se encogió de hombros―. Muy bien, no te diré que aun soy virgen.


Cada día cuando entraba por la puerta de Vogue . com, Kurt sentía como si estuviera entrando a su santuario personal. Este era el lugar donde podía ser él mismo sin ser interrogado o criticado. Sin alguien cuestionando todas sus acciones, interfiriendo con su vida y sus elecciones.

Fue hasta que su asunto con Andrew comenzó a salírsele de las manos. Sin darse cuenta, había comenzado a mentir a sus compañeros de trabajo. A Isabelle.

Una noche en particular Andrew lo había empujado contra la cómoda y el hueso de la cadera de Kurt dolía tanto que cojeaba al día siguiente en el trabajo. Unos de sus compañeros de trabajo lo comentaron, preguntando por qué tenía dolor, pero antes de que Kurt pudiera responder a su otro compañero de trabajo le hizo un guiño y dijo―. No sabes que Kurt acaba de mudarse con su novio? ―Kurt simplemente sonrió misteriosamente a eso.

―Apuesto que están haciéndolo toda la noche ―Kurt escuchó a su compañero susurrar a otro―. ¿Has visto a su novio? ¡Es ardiente!

A Kurt no le importaba el chisme. Dejándolos pensar que estaba cojeando porque había tenido una noche salvaje con su novio.

Era más fácil no querer algo, no esperar nada. Justo a la deriva a través del día, insensible e indiferente.

Así fue hasta que le llegó el primer mensaje de Chandler Kiehl.

Hola Kurt, sólo me preguntaba si has llegado a New York. Me encantaría verte para ponernos al día. Déjame saber si tienes ganas de charlar.

Leer estas líneas le hicieron darse cuenta cuanto extrañaba tener un amigo. Un amigo que fuera fácil para salir por ahí, quien no haría demasiadas preguntas y sólo quisiera compartir algunos momentos felices. No podía tener eso con Rachel, porque Rachel iba a ver a través de su farsa en un minuto. Pero Chandler no lo había visto en un tiempo. No sabría que Kurt estaba simplemente poniendo una cara feliz.

―¿Quién es Chandler?

Kurt levantó la vista de hojear la última Vogue, desconcertado por la pregunta. Entonces notó que Andrew estaba sujetando su teléfono. Durante un momento de desconcierto tuvo vívido déjà vu.

―¿Por qué revisas mi teléfono? ―Kurt le preguntó con el ceño fruncido, lentamente incorporándose desde su posición horizontal en el sofá.

―Porque odio a los infieles ―Andrew afirmó con naturalidad, lanzando el teléfono a Kurt quien lo atrapó con una mano.

―No seas paranoico ―Kurt dijo con un resoplido―. Chandler es simplemente un amigo de Lima, y voy a verlo para un café.

―No me importa quién es ―Andrew dijo, su voz tomando un borde peligroso―. No te vas a ver con otros chicos.

―Estás siendo irrazonable ―Kurt respondió, sin dejarse impresionar por la orden de Andrew―. Chandler es sólo un amigo. No lo he visto en años y sólo vamos a ponernos al día.

―Entonces dile que vaya a Babylon donde puedo vigilarte ―Andrew sugirió.

―No va entrar a Babylon, porque aún no tiene 21 ―Kurt respondió, ni siquiera ocultando su molestia―. Además, no creo que ese sea su tipo de lugar.

―Puedo darle una identificación ―Andrew ofreció con un encogimiento de hombros―. Puedes verlo en Babylon conmigo ahí, o no en absoluto.

―Yo no firmé para esta mierda de celos, Drew ―Kurt se quejó―. No quiero que me digas qué hacer.

―Puedes mudarte si no te gustan mis reglas. ―Andrew se encogió de hombros como si no le importara un comino y continuó etiquetado su colección de CD grabado en la mesa de comedor.

Kurt estuvo en silencio por un rato. No quería mudarse. Pero no quería rendirse tampoco.

―¡Que viva en tu departamento no te da el derecho de decirme que hacer y con quien verme! ―Kurt dijo de mala gana―. Fin.

En tres zancadas Andrew estaba al otro lado del cuarto, agarrando a Kurt por el cuello y el brazo y tirando de él fuera del sofá con una fuerza inesperada que tiró por completo Kurt, por supuesto. Sin decir una palabra Andrew lo arrastró por la alfombra, no dándole a Kurt la oportunidad de mantenerse en pie.

Cuando Kurt trató de alejarse de Andrew el hombre lo arrojó contra el gabinete del zapato. Kurt sintió como todo el aliento abandonó sus pulmones cuando su espalda chocó con el mueble. Un agudo dolor atravesó su hombro y se estremeció mucho, pero ni un sonido salió de sus labios ya que el aliento aún estaba atrapado en su garganta.

En un significativo silencio Andrew abrió la ancha puerta del apartamento y se agachó para agarrar a Kurt por el cuello de su camisa, tirando de él por el suelo como un saco de patatas al pasillo y cerrando la puerta detrás de él.

Desorientado, mareado, y en estado de shock absoluto sobre lo que acababa de suceder, Kurt se quedó de cuclillas en el suelo. Después de un minuto o dos fue capaz de respirar de nuevo y encorvarse por el dolor, una mano apretada contra su dolorido hombro, el otro brazo alrededor de su cintura.

No sabía cuánto tiempo había pasado, parecían un par de horas pero probablemente eran sólo un par de minutos, cuando finalmente se puso de pie. No importa qué, no quería que un vecino tropezara con él e hiciera preguntas.

Su hombro herido de gravedad, pero hizo caso omiso del dolor y se apoyó en el marco de la puerta, golpeando con insistencia―. ¡Drew! ¡Déjame entrar! ¡Drew, abre! ―Tuvo que llamar varias veces, y por el bien de los vecinos, añadió―, ¡Me quedé fuera!

Cuando Andrew abrió la puerta después de un tortuoso prolongado periodo de tiempo, lucía una sonrisa satisfecha, indicando a Kurt que entrara.

―¿Vuelves tan pronto? Creí que querías correr con tu ruidosa amiguita, decirle el dolor en el culo que soy ―Andrew remarcó con una sonrisa―. Lamentablemente no literalmente.

Kurt lo pasó con una elegancia que ocultaba el hecho de que estaba en dolor total.

―¿Crees que puedes impresionarme por jugar al gran lobo malo? ―Kurt dijo sobriamente―. Esto ni siquiera duele.

Andrew se movió rápidamente y capturó la muñeca izquierda de Kurt―. Pero esto duele, ¿cierto? ―le preguntó mientras mantenía un férreo control en la muñeca de Kurt.

Kurt hizo una mueca mala y no era por el dolor repentino en el brazo, aunque todavía sentía una sacudida de la conmoción por el agarre repentino de Andrew en su brazo.

Fue la chispa de malicioso placer en los ojos de Andrew que tenía a Kurt en alarma instantánea. Esto se había convertido en un peligroso juego que estaban jugando. Especialmente desde que Andrew había descubierto las pequeñas autolesiones secretas de Kurt con respecto en su muñeca.

Sin bajar la guardia Kurt tiró de su brazo del agarre del hombre, manteniendo su cara recta y la barbilla en alto, mientras sus ojos se llenaron de lágrimas contenidas. Para el latido más largo se estuvieron mirando el uno al otro.

Entonces Andrew dio un bufido y se volvió hacia el televisor―. Saturday Night Live va estar dentro de poco.

Kurt observó al hombre caer en el sofá, lanzando la copia de la revista Vogue en la mesa de centro y agarrando el mando a distancia.

Sin una palabra Kurt cogió su teléfono de donde había caído en el piso junto al sofá y su fue al baño, puso el seguro y se derrumbó sobre las baldosas. Puso los brazos apretados contra su pecho y apoyó la cabeza contra la puerta por un momento, tratando de ordenar sus pensamientos.

Después de unos minutos, su mano dejó de temblar lo suficiente para poder escribir un mensaje a Chandler.

¿Sintiéndote aventurero? Veme en Babylon la próxima noche de viernes. Puedo conseguirte una identificación.

Kurt estaba seguro que Chandler no iría a Babylon sólo para verlo. Pero lo esperaba. Su corazón dio un brinco de felicidad cuando leyó el mensaje que Chandler le envió instantáneamente.

¡Estaré ahí! :)


A/N:

Por favor nunca suban a un auto cuando el conductor esta borracho, incluso si sólo tiene 'un par de cervezas'.

Por favor nunca tomen bebidas de extraños y nunca dejen sus bebidas desatendidas.

Por favor nunca lleven a un extraño o alguien que acaban de conocer a su casa o le permitan ver donde viven.


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* encantado, en francés.

Las últimas dos lineas no las traduje ya que están en francés y alemán, respectivamente, y aunque las entiendo, quería mostrarles que la versión en inglés ha sido leída por una gran multitud de personas. Me encantaría darles mi opinión sobre está historia, pero temo que se me salga algún spoiler, así que me esperare al capítulo final, solamente les digo que, para mi esta historia merece un lugar en los tantos clásicos que dan ganas de releer.

Quiero agradecerles ya estando en la recta final, por las más de 2500 lecturas, 73 comentarios. Sé que quizás no suene algo espectacular o fuera de serie, pero agradezco a cada uno el tiempo que presta a esta historia.

Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus follow/favorite.