Capítulo 19

Cuando Kurt se despertó se sentía demasiado aturdido para reconocer su entorno. Sus párpados eran demasiado pesados para levantarlos, sus miembros se sentían como piedra, y simplemente quería recostarse donde fuera que estaba para siempre, cálido y acurrucado e indiferente.

Sin embargo, su mente confusa fue perturbada por un ruido cercano: una conversación en voz baja. Era la voz de Rachel flotando dentro y fuera de su mente consciente, exasperada e impaciente. Al principio estaba demasiado cansado para entender una palabra de su suave pero agitado murmullo, pero cuando trató de concentrarse en el sonido de la voz, pudo distinguir que estaba hablando con Finn en el teléfono.

―Te lo diría si pudiera, Finn ―Rachel susurró francamente―. Pero no es mi historia para contarte. Sé que estás preocupado y te puedo asegurar que en este momento Kurt está simplemente bien. Está aquí conmigo y Blaine, y una vez que se levanten tendremos un fabuloso desayuno. No, no voy a romper la confidencia con Kurt por decirte lo que está pasando. Él tiene que decírtelo o dejarte morir tonto. No, no quise decir que fueras tonto, Finn.

Kurt decidió que no era necesario escuchar. No sabía por qué, de repente, Finn parecía estar preocupado por él, pero al menos Finn y Rachel estaban hablando de nuevo. Ni siquiera le importaba que hablaran sobre él.

En cambio, se sentía muy mal por dejar de lado a su mejor amiga en los últimos meses. Había envidiado el éxito de ella a la luz de su propio fracaso y mientras tanto se le había olvidado el hecho de que Rachel había tenido su parte de corazón roto, tanto como él la tuvo en el último año. De repente Kurt sintió que había abandonado a su mejor amiga por irse a vivir con Andrew. Había estado en una burbuja de autocompasión en ese entonces y no podía soportar ver a Rachel ser una exitosa estudiante de NYADA. No había sido mucho de mejor amigo para ella últimamente.

―Hola amorosos ―una voz suave risueña sopló sobre la cabeza de Kurt. Movió la cabeza y parpadeó hacia el radiante rostro de Rachel con su ojo bueno. Estaba descansando sus codos en la parte trasera del sofá, inclinándose para verle despertar.

Con un ligero estremecimiento Kurt se dio cuenta que no estaba solo en el sofá. De hecho, se acurrucó en los brazos de Blaine, con el rostro medio oculto en el pecho del otro chico. Pecho desnudo, para ser correcto. Kurt se movió y se alejó, avergonzado. Bendito, había dormido con la mejilla aplastada en la piel de Blaine, casi babeando sobre él.

Kurt se liberó y se sentó, un dolor de cabeza súbito rugido a través de su cerebro. Aun no podía quitar los ojos de Blaine, que se despertó a su lado y la otra mitad se arrastró fuera de las mantas.

―Awww, parece chicos que tuvieron una dulce noche juntos ―Rachel ronroneó y estaba a punto de reírse un poco más por la piel desnuda que Blaine mostró - sólo llevaba calzoncillos y calcetines - pero entonces vio los moretones cubriendo el costado de Blaine y en el pecho y el cuello y su risa murió en su garganta.

―Blaine, ¿qué son esas marcas en tu cuello? ¿Alguien te estranguló?

―Tuve un pequeño encuentro con Andrew ―Blaine se encogió de hombros y poco a poco logró una posición sentada, sintiendo claramente en el dolor.

―¿Qué pasó? ―Rachel preguntó con voz aguda con una mezcla de temor en su voz.

―Lo provoqué ―Blaine admitió―. No fue mi decisión más inteligente.

Sólo entonces, Kurt volvió la cabeza hacia ella, y Rachel vio el ojo negro de Kurt―. ¡Oh, Dios mío, Kurt! ¿Qué te pasó?

―Estoy bien ―Kurt insistió―. Se ve peor de lo que es. Blaine tomó la mayor parte del golpe.

Kurt se volvió para echar un vistazo más de cerca a Blaine y encontró que los moretones en la piel de Blaine parecían aún peor que ayer por la noche. Instantáneamente, Kurt se sintió culpable. No había prestado mucha atención al cuello de Blaine anoche, pero a la luz de la mañana las marcas de estrangulamiento eran innegables.

De repente, la gravedad de la situación se encontró con Kurt y se estremeció violentamente.

―¿Kurt? ¿Estás bien? ―Blaine posó su mano sobre la espalda de Kurt.

―Debemos ir a la sala de emergencias de hoy ―Kurt dijo, retorciendo los dedos en la manta en pos de que su cuerpo no temblara―. Realmente te estranguló, Blaine. Debemos asegurarnos de que no hay daños permanentes.

―Sólo iría si fueras también ―Blaine insistió con una expresión seria―. Y me refiero a que les dejes revisarte.

Kurt negó con la cabeza lentamente―. Tengo solamente un ojo morado. Voy a quedarme en casa durante un par de días y voy a estar bien. ― Kurt trató de bloquear la mirada de desilusión en los ojos de Blaine, así como la visión de sus heridas.

―¿A alguien le importaría decirme que pasó? ―Rachel preguntó, con su voz en el borde del enloquecimiento.

―Lo haré, pero primero Blaine necesita ponerse algo de ropa ―Kurt instruyó en voz baja, dando a Blaine un pequeño empujón del sofá―. Y ¿me puede traer algunos pantalones de chándal, por favor?

Observó mientras Blaine hizo lentamente su camino a través de la habitación, caminando con rigidez debido a su costado y el brazo, obviamente, estaban lastimados, sus músculos aún seguían doloridos. Kurt estaba familiarizado con esta clase de dolor. Se necesitarían unos días para que se desvaneciera.

Kurt se quedó en el sofá con las mantas cubriendo sus piernas. Todavía llevaba su camisa de manga larga que ocultaba la mayor parte de sus propios moretones, y estaba decidido a no mostrar nada de eso a Rachel.

―¿Kurt? ―Rachel preguntó, subiendo sobre el respaldo del sofá y dejando las piernas cruzadas junto a él. Kurt sabía que esta conversación era inevitable. Rachel merecía saber. Se preocupaba lo suficiente por él de todos modos. Kurt sólo deseaba haber tenido más tiempo para averiguar qué decir y cómo decirlo.

―Lo dejé ―dijo para empezar.

Una sonrisa se formó en los labios de Rachel, un alivio y aún una simpática sonrisa triste. Sabía que dejar a alguien siempre es un paso difícil, no importa quién era ese alguien. Extendió la mano y agarró su mano y él le devolvió el apretón.

―Hiciste lo correcto ―enfatizó―. ¿Supongo que él estaba enojado? ¿Te pegó?

―Sí, fue él ―Kurt confirmó, tocando suavemente con sus dedos el ojo amoratado ―. Pero lo que le hizo a Blaine fue mucho peor.

Justo cuando las palabras salieron de su boca, Kurt sintió una oleada de náusea arrastrarse sobre él mientras las imágenes de Blaine en el suelo con Andrew estrangulando vinieron a él en una visión interna. La conmoción y el horror de todo cobró vida de nuevo - incluso con mayor intensidad que anoche cuando había estado en shock y su única reacción había sido procurar la seguridad de Blaine. Aun cuando había examinado el cuerpo de Blaine por las lesiones, había olvidado por completo el hecho de que Andrew casi lo había estrangulado a muerte.

―Pude verlo ―Rachel dijo―. Su cuerpo parece estar salpicado con moretones. ¿Peleó por ti?

―No fue romántico, Rachel ―Kurt dijo estrictamente―. Las personas que luchan a golpear la cabeza de otra persona, nunca es romántico.

―No quería hacerlo sonar romántico ―Rachel dijo defensivamente.

―Odio que todo se puso tan fuera de control ―Kurt dijo con un suspiro―. El segundo en que Blaine apareció todo se fue cuesta abajo.

―Creo que era inevitable que saliera mal de todos modos ―Rachel dijo, arrugando la nariz―. No creo que Andrew te hubiera dejado ir así como así.

Justo en ese momento sonó el timbre de la puerta, haciéndolos saltar.

Kurt y Rachel se miraron, sobresaltados. Eran las nueve y media en una mañana de domingo. ¿Quién era?

Intercambió una mirada inquisitiva con Rachel, pero ella miró su reloj y se encogió de hombros―. No estoy esperando a nadie ahora. ―Ella parecía un poco nerviosa, sin embargo.

Y entonces el miedo llenó a Kurt. ¿Podría ser Andrew?

―¿Es Andrew? ―Blaine preguntó en voz baja, como leyendo la mente de Kurt. Regresó a ellos, ahora con pantalones de chándal y una chaqueta deportiva con cremallera cerrada. Le entregó otro par de pantalones de chándal a Kurt.

―No lo sé ―Kurt respondió en un susurro―. Podría ser.

¿Andrew había venido a hacer una escena? ¿Para golpearlos un poco más? ¿O para reclamar a Kurt de vuelta?

―Yo iré ―Blaine dijo, pero Kurt fue rápido para ponerse en pie.

―No, yo abriré la puerta en caso de que en verdad sea él ―dijo y rápidamente se puso los pantalones de chándal. Miró a sus amigos con toda seriedad―. Por favor, sé cómo tratar con él, y no quiero que intervengan y empeoren las cosas. ¿Queda entendido? ―Honró a Blaine con una mirada firme.

―Muy bien ―Blaine dijo, levantando sus manos en señal de rendición―. Me comportaré, siempre y cuando él lo haga.

Rachel se había puesto rápidamente una bata de baño rosa y asintió con la cabeza a Kurt que estaba lista para hacer frente a su invitado matutino, también.

El timbre sonó de nuevo, seguido por un golpe en la puerta.

Tensado y preparado para problemas, Kurt quitó el seguro de la puerta y la abrió cautelosamente, ya formando palabras en su cabeza para decir a Andrew.

Pero no era su último novio de pie en el pasillo.

Kurt no sabía si tenía razones para aliviarse o aún más razones para estar ansiosos; en cualquier caso, no podía dar crédito a sus ojos cuando vio a su padre, de pie delante de él.

―¡Sorpresa! ―Burt gritó con una sonrisa y los brazos abiertos.

―¡Papá! ―Kurt exclamó, congelado en el acto. No esperaba ver a su padre pronto, y no estaba preparado para lo que eso significaba. Había estado escondiéndose de su padre durante tanto tiempo que ya no sabía cómo enfrentarse a él.

Su padre se había convertido en un disturbio, alguien de quien trataba de deshacerse en el teléfono; que había dejado de ser una constante en la vida de Kurt. La persona en que había confiado durante toda su vida había desaparecido de su mente. La distancia terrenal había hecho que Kurt creyera que ya no podía contar con sus vínculos familiares; que estaba solo. Era un hecho que su padre no podía ir a ayudarlo cada vez que lo necesitaba, así que Kurt había dejado de pedir ayuda. Estaba viviendo la vida de una persona adulta en New York ahora. No debería necesitar a su padre, ¿cierto?

Fue sólo cuando Kurt finalmente vio el rostro de su padre de frente una vez más, que lo golpeó lo mucho que lo había extrañado. La distancia había hecho que pareciera como si su conexión se había perdido, pero su vínculo surgió de inmediato ahora que Burt estaba nuevamente de pie frente a él, a su alcance. Su padre se hizo real de nuevo, y de repente Kurt supo que su relación nunca se había perdido realmente.

Sin embargo, la cara feliz de Burt cayó al instante, cuando vio el ojo negro en el rostro de su hijo.

―¿Qué te pasó a tu cara? ―Burt preguntó, claramente desconcertado, acercándose, pero parándose en seco cuando se le ocurrió que Kurt no quería que lo abrazara. Sus ojos parpadearon a través de la sala para reconocer a Rachel y Blaine, pero volvieron a descansar en el rostro de su hijo, la preocupación visible en ellos.

La llamada desesperada de Rachel había dejado a Burt inquieto y preocupado, y se había reprendido por no tomar medidas cuanto antes. Sabía que algo no estaba bien con su hijo, pero se había mantenido alejado, pensando que Kurt se sentiría constreñido si su padre aún se entrometía con sus asuntos, incluso a kilómetros de distancia. Era un hombre joven ahora y obligado a vivir su propia vida sin supervisión paterna.

Así, Burt había esperado que Kurt fuera a él si necesitaba ayuda o consejo. En cambio Kurt siempre sonaba tan increíble exasperado cada vez que lo llama en el teléfono. Burt había querido hacer lo correcto, pero no sabía que era eso.

―Papá ―Kurt dijo de nuevo, esta vez con la voz quebrada y su fachada se desmoronaba. No había ningún escondite más y eso asustó a Kurt. Se sentía tan vulnerable y expuesto. Al mismo tiempo se sentía aliviado y simplemente deseaba rendirse; ya no tenía que esconderse. Las lágrimas brotaron de sus ojos, y sabía que tratar de mantener la compostura era inútil.

Kurt dio un paso adelante y presionó el lado bueno de la cara en el hombro de su padre, aferrándose a él por todo lo puro de la vida; en cuestión de segundos estaba sollozando con fuerza, sin preocuparse de nada, excepto el hecho de que su padre estaba aquí.

―Hola amigo, todo está bien ―Burt dijo en tono tranquilizador, envolviendo a Kurt en un fuerte abrazo―. Todo va a estar bien, lo prometo.

Aún de pie en el umbral, Burt condujo a su hijo a la sala. Blaine se apresuró a conseguir la bolsa de viaje de Burt y cerró la puerta.

Burt compartió una mirada con Rachel y Blaine, en silencio preguntándoles qué demonios estaba pasando y por qué Kurt estaba en tan miserable forma. También se dio cuenta de que Blaine tampoco no se veía muy bien. Tenía marcas rojas en su cuello, que claramente no eran chupones.

―Vamos, chaval, sentémonos ― Burt dijo y llevó a su hijo despeinado al sofá. Kurt no podía dejar de llorar y no soltó a Burt.

―Creo que es mejor que los dejemos solos por un tiempo ―Rachel dijo rápidamente y tomó a Blaine por la manga, tirando de él hacia el rincón más alejado de la gran habitación.

Durante los siguientes diez minutos Kurt fue un desastre de llanto, no podía manejar una sola palabra, excepto murmurando "Lo siento" en la camisa de Burt una y otra vez. Burt estaba también luchando fuerte con sus propias lágrimas.

No sabía qué esperar. En lo peor de lo que esperaba, que Kurt se enojara o fuera indiferente a su alrededor al presentarse; en lo mejor de lo que esperaba era que Kurt estuviera feliz de ver a su padre y con ganas de mostrarle la ciudad. No esperaba encontrar a su niño todo miserable y llorando.

―Lo que haya pasado, Kurt, estoy aquí y resolveremos esto juntos, ¿bien? ―Burt dijo, queriendo sonar tranquilizador, pero su voz estaba cargada de emoción. Acunó a su hijo y besó la parte superior de la cabeza de Kurt, no quería soltarlo tampoco.

Blaine y Rachel seguían al acecho, no quería molestar, pero estaban dispuestos a ayudar cuando fuera necesario.

Finalmente, Rachel se encogió al lado del sofá, dándole a Kurt un pañuelo y una toalla fría para su ojo. Kurt aceptó ambos con gratitud y se incorporó para sonarse la nariz. Era una imagen de la miseria con los dos ojos rojos e hinchados de tanto llorar y un ojo negro que contaba la historia de un abuso; una historia que Burt se volvía más y más ansioso de escuchar.

―Así que, ¿qué pasó? ―Burt preguntó. No pudo contenerse por más tiempo; tenía que saber lo que estaba pasando―. ¿Los asaltaron? ―Su pregunta fue dirigida a Blaine ya que Kurt tenía un duro tiempo logrando respirar. Además, todos sus sollozos le habían dado hipo.

―No ―Blaine respondió con cautela, arrastrando los pies más cerca y sentándose al borde del sofá―. No nos asaltaron.

―Entonces, ¿quién les hizo esto? ―Burt se enderezó, con una expresión feroz en su rostro, todo listo para ir a cometer un asesinato.

―Su novio. ―Blaine señaló con el pulgar a Kurt.

Al instante Kurt se sentó derecho, también, y sus escudos subieron con toda su fuerza.

―Ex ―Kurt corrigió.

―¿Tienes un novio? ―Burt preguntó, desconcertado.

―Ex ―Kurt señaló de nuevo con firmeza―. Como en no más.

―¿No le dijiste a tu padre sobre él? ―Blaine estaba atónito.

―¡Espera, espera, espera! ―Burt levantó una mano y entrecerró los ojos a su hijo―. Déjame ver si entiendo. ¿Estas saliendo con alguien que recientemente te pegó en la cara y también volcó su ira sobre Blaine? ¿Fue esto un acto de única vez de celos? ¿Luciendo un poco de músculo en una pelea de amantes?

―Definitivamente no es una cosa de única vez ―Blaine explicó―. ¡Créeme, este Andrew es una muy mala noticia!

―¿Andrew? ¿Ese es su nombre? ―Burt se volvió para mirar a Kurt de nuevo―. ¿Cuánto tiempo han estado saliendo?

―Sólo algunos meses ―Kurt respondió con la mirada baja.

―¿Algunos meses? ―Burt preguntó con incredulidad―. ¿Por qué no lo mencionaste cuando te pregunté qué había de nuevo al teléfono?

―Porque no quería hablar de él ―Kurt dijo tercamente, pero sus escudos ya estaban tomando medidas de nuevo. Se abrazaba con fuerza, evitando la mirada de cualquiera.

―¿Por qué no? ―Burt preguntó, confuso―. ¿Por qué no quieres hablar de alguien nuevo en tu vida?

―Porque Kurt sabía que no aprobarías a alguien tan arrogante y violento y despiadado como él ―Blaine dijo con un resoplido.

―No sabes nada sobre él, Blaine ―Kurt respondió débilmente―. Andrew no es tan malo. Admito que tiene un mal genio, pero no es tan brutal como le haces parecer.

―¡No, es peor! ―Blaine no pudo contenerse―. ¡Deja de defenderlo, Kurt! ¿A quién estás tratando de convencer para creer esa mierda, a nosotros o a ti? ¿De verdad quieres que creamos que tu cuerpo está salpicado de moretones accidentales?

―¡Blaine! ―Rachel rompió con su etapa de susurro y le dio a Blaine una mirada en reprimenda.

―¡Esperen! Kurt, ¿tienes más contusiones además del ojo morado? ―Burt inquirió, sacudido con la noticia―. ¿Te refieres a que este famoso Andrew te golpeó en repetidas ocasiones durante un período de tiempo?

―Teníamos peleas de vez en cuando, sí ―Kurt respondió con un encogimiento de hombros―. Nada demasiado serio.

Blaine resopló de nuevo en voz alta, por lo que era claro que pensaba de otra manera.

―¿Puedo ver los moretones? ―Burt preguntó, tratando de sonar como si esto no fuera más un intento de tomar un vistazo bajo el capó de un coche roto, cuando en realidad le horrorizó la enorme idea de su hijo con señales de abusos violentos.

―No hay nada que ver ―Kurt respondió, sus dedos se clavaban profundamente en la tela de su camisa.

―Vamos, sólo quiero tener una imagen de lo que estamos hablando aquí ―Burt insistió, tratando de aclarar la gravedad de la situación.

Pero Kurt negó con la cabeza, retorciéndose en su asiento y sin soltar el dobladillo de su camisa.

De pronto, Rachel se levantó y le tendió la mano a Kurt―. Ven conmigo, Kurt, no tienes que hacer nada que no quieras.

Le lanzó una mirada furiosa a Blaine antes de que halara suavemente a Kurt por la habitación y hacia el baño.

Al instante Kurt se sentó en el asiento del inodoro cerrado y se cubrió la cara con las manos. Rachel se agachó delante de él, con las manos en las rodillas―. Quiero que sepas que te quiero, Kurt, y lo siento mucho por no ver lo que estaba pasando.

―No es tu culpa ― Kurt gruñó, abrazándose firmemente―. ¿Supongo que has llamado a mi padre?

―Siento haber actuado a tus espaldas. Sólo pensé que tu padre necesitaba ver lo que está pasando. Pero me aseguraré de que nadie te va a interrogar, y no tienes que hacer nada que no quieras, ¿de acuerdo?

Kurt asintió con gratitud.

Rachel se frotó las rodillas―. Bien, una vez dicho esto, ¿quieres que Blaine se vaya?

Kurt negó con la cabeza con un suspiro.

―¿Quieres que tu papá se vaya?

―No. ―Kurt sacudió firmemente la cabeza.

―Muy bien ―Rachel le sonrió―. Sabes que estamos aquí para ayudarte a levantarte de nuevo si nos lo permites. Lo que necesitas ahora es reposo.

―Gracias, Rachel ―Kurt dijo, dándole una leve sonrisa de vuelta―. Estoy un poco abrumado en estos momentos. Podrías haberme dado un aviso de que mi papá venía.

―No pensé que estaría aquí tan rápido ―dijo con un gesto de disculpa―. Finn me llamó esta mañana para preguntarme por qué Burt había tomado el primer vuelo a New York sin explicación. Sin embargo, no había pensado que aparecería así de temprano.

―Bueno, ahora que está aquí, ¿qué hago? ―Kurt preguntó tímidamente, al borde de las lágrimas de nuevo―. No puedo mostrarle mis moretones, Rachel. No puedo.

Rachel asintió en consideración y con una simpática sonrisa en su cara―. ¿Qué te parece hacer café y tenemos una pequeña charla durante el desayuno? Te prometo que no vamos a hablar de Andrew ni nada a menos que quieras. Es decir, creo que deberías hablar con tu padre al respecto, pero a tu propio tiempo y en tus términos, ¿de acuerdo?

Kurt asintió en silencio.

Rachel le dio unas palmaditas en las rodillas de nuevo―. Tómate un minuto ―Rachel dijo―. Vamos a preparar el desayuno. Únete a nosotros siempre que lo desees.


Cuando Rachel regresó a la sala de estar captó el torso desnudo de Blaine nuevamente, después de haber bajado la cremallera de la chaqueta para mostrar a Burt algunos de sus moretones de la noche anterior ―. Probablemente no debí haber interferido ―escuchó a Blaine decir―, pero no podía soportar que viva bajo ese techo con ese tipo por una noche más.

―Espera, Kurt vivía con este chico? ―Burt preguntó incrédulo―. ¿Cuándo pasó eso?

―No nos corresponde decirlo ―Rachel insistió con una aguda mirada en dirección a Blaine.

―Sí, bueno ese es el problema. ¡Kurt no me dijo nada de esto! ―Burt dijo, encogiéndose de hombros con impotencia―. Vengo aquí y veo a mi hijo muy lastimando y estoy perdido para saber qué hacer y cómo lo ayudo. ¡E incluso ahora no me dirá nada!

―Dele algo de tiempo para abrirse ―Rachel dijo con voz firme y dio a Blaine y Burt una mirada mordaz―. Me alegro de que hayas venido, Burt, y estoy segura de que tu presencia hará bien a Kurt, pero no lo ha visto en un año y ahora está señalándolo, pidiéndole que explique lo que ha estado sintiendo y ¿por qué ha hecho las cosas que hizo durante más de un año?

Se cubrió con la bata de baño apretándola alrededor de su cintura y se sentó en la mesa de centro―. Sé que lo quiere, pero no ha estado aquí. Tomo la culpa por no ver lo que estaba pasando y por las cosas en que Kurt se metió, pero no es su trabajo llegar y salvar el día.

Burt se quitó la gorra y se frotó la cabeza calva, asintiendo con la cabeza―. Lo sé, lo sé. Sólo que es una píldora difícil de tragar.

―¡Y tú, Blaine! ―metió el dedo en la cara de Blaine―. Vienes aquí pensando que tienes todo resuelto. Etiquetas a Andrew como el malo de la película, pero él no es el responsable del estado miserable en que Kurt estaba en primer lugar. Kurt ha sido miserable desde que lo lastimaste tan gravemente hace un año.

―¡Eso lo sé! ―Blaine replicó―. Estoy aquí para hacer las cosas bien.

―Podrías empezar por dejar de mostrar tus moretones como trofeos, Blaine. ―Rachel le frunció el ceño―. Estas actuando como si estuvieras orgulloso de ellos.

―¡No… lo estoy! ―Blaine protestó, rápidamente cerrando la chaqueta de nuevo.

―Simplemente porque seas capaz de andar mostrar tus moretones no significa que Kurt lo haga también. Para ti fue sólo una pelea; para Kurt debe haber sido una tortura desde hace mucho tiempo… ―La voz de Rachel se atascó en su garganta y se puso a llorar, apretando las manos en su boca.

Al instante Blaine se levantó para abrazarla, pero Rachel se puso de pie y lanzó un profundo suspiro para controlarse.

―Por favor no lo presionen, es todo lo que pido.

Aun secándose los ojos, corrió a la cocina y gritó por encima del hombro―. Blaine, pon la mesa, ¿lo harías? Y Burt, puede asaltar la nevera mientras preparo el café. Sólo ponga todo lo que más le apetezca sobre la mesa.


Kurt se quedó en el baño por un largo tiempo.

Apretó un paño frío en los ojos y evitó mirar al espejo. La visión de su rostro le enfermaba - la hinchazón en su ojo parecía horrible y todo el llanto le hacía parecer aún más con los ojos hinchados que antes. Quería esconderse para siempre; se sentía culpable de una manera y avergonzado de que su padre tuvo que verlo así.

Por un tiempo se peleó con sus sentimientos, la autocompasión, la miseria y la ira. Dios, estaba tan enojado con Andrew por golpearlo y por herir a Blaine; por dejar marcas visibles en los dos. Muy pronto su ira pasó a sí mismo, odiándose por dejar a Andrew hacer lo que hizo, por no terminar las cosas antes.

Hace mucho tiempo que había prometido no dejarse intimidar. No permitir que nadie sea intimidado. Había fallado al preocuparse mucho por su propia seguridad. Había sido un riesgo calculado el lanzarse a merced de alguien tan fuerte como Andrew. Pero rápidamente las cosas habían cambiado. Andrew había amenazado a Chandler un par de veces - juguetonamente, en tono de broma, pero Kurt había comprendido el significado oculto y la seriedad en las palabras de Andrew.

Y por encima de todo lo demás, Andrew había hecho daño a Blaine. No importaba que Blaine lo hubiera provocado. Kurt no podía permitir que Andrew haga daño a nadie por cualquier razón.

Incluso ahora, después de dejar a Andrew, Kurt todavía se sentía responsable de las acciones de su exnovio. Sentía que tenía que hacer algo, tenía que evitar que Andrew dañe a más personas. Pero Kurt tenía miedo de lo que tenía que hacer ahora, tan asustado que sus manos empezaron a temblar sólo de pensarlo. Pero sabía que iba a odiarse aún más si no hacía nada.

Sólo había una cosa que Kurt era capaz de hacer y tenía que ser pronto. Cuanto antes mejor. Sabía que iba a ser difícil. Tal vez más difícil que cualquier otra cosa en su vida antes. Ya era bastante duro tener que decirle a su padre lo que había estado ocurriendo. Su único consuelo era que no tendría que enfrentarse a su decisión solo. Había tres personas ahí con las que podía contar.

Kurt apoyó la mano en el pomo de la puerta y respiró hondo. Era el momento de mostrar un poco de valor.


Los tres estaban ya sentados alrededor de la mesa cuando Kurt finalmente salió del baño. Se unió a su padre y a sus dos mejores amigos en el desayunador y se sentó junto a Rachel, frente a su padre, pero manteniendo la mirada baja.

Kurt tomó un sorbo de café y se quedó en silencio, tomando la comodidad del ligero parloteo que Rachel proporcionaba junto con las noticias de Burt sobre todo el mundo en Lima. Kurt vio una sombra cruzar el rostro de Rachel cuando hablaron sobre Finn e instintivamente extendió su mano para apretarle la mano. Ella le sonrió tristemente.

―Así que, Kurt, decidimos que Burt y yo iremos para ir a buscar tus pertenencias en el apartamento de Andrew ―Rachel le informó a la ligera. Kurt levantó la vista con el ceño fruncido.

―Soy la mejor persona para reconocer tus cosas ―Rachel argumentó antes de que Kurt pudiera protestar.

―Y quiero llegar a conocer a este famoso Andrew ―Burt dijo con un gruñido.

Kurt asintió lentamente; sintió los ojos de su padre sobre él, pero no levantó la vista.

―Muy bien ―dijo en un murmullo.

Rachel dejó escapar el aliento que había estado conteniendo con un soplo―. ¿Muy bien? ―preguntó. Al parecer, los tres habían esperado que discutiera.

―Pero primero necesito pedirles un favor. A todos.

Los tres miraron con recelo a Kurt.

―¿Qué piensas? ―Burt preguntó.

Kurt se volvió para mirar a Blaine―. Dijiste que irías al hospital si yo voy también. ¿Todavía está en pie?

Blaine asintió, sintiéndose tenso de repente ―. Seguro.

―Entonces iremos. Hoy. Ahora mismo incluso ―Kurt dijo resolutivamente―. Papá, Rachel, los necesitamos por apoyo moral.

―Los doctores les preguntaran como se hicieron los moretones ―Rachel señaló―. No serás capaz de evitarlo.

―Lo sé ―Kurt dijo calmadamente, aun manteniendo la vista baja―. No lo intentare. Quiero poner cargos contra Andrew. Quiero reportar a la policía lo que me hizo. Necesita enfrentar las consecuencias o de lo contrario va a ir haciendo esto a otras personas, y no puedo dejar que eso pase. Cuando era sólo acerca de mí, no me importó. Pero esto ya no es sobre mí. Cuando lo vi golpear a Blaine, me di cuenta de lo equivocado y peligroso que fue esto. Fue egoísta pensar que yo era el único al que Andrew jamás haría eso.

Kurt había estado con la vista baja a la taza entre sus manos y sólo ahora levantó los ojos para mirar a Blaine―. Tenías razón, Blaine. Mirar a Andrew golpearte me despierto. Me hizo darme cuenta de que estaba mal de mi parte animarle a herirme. Le hice pensar que estaba bien arremeter contra otros.

―¡No lo convertiste en algo que no había sido antes! ―Blaine protestó.

―Probablemente no, pero le hice creer que estaba bien lastimar a su pareja. El abuso doméstico es un asunto serio y yo jugaba con ello.

―¿Por qué? ―Burt preguntó, hablando por primera vez, con la voz ronca. Todavía no entendía por qué Kurt se quedaría con una persona que le hizo daño.

―No puedo explicar por qué ―Kurt dijo en un hilo de voz. Extendió la mano y apretó la mano de su padre―. Pero no te preocupes por mí. Estaré bien a partir de ahora, creo. Pero no puedo hacer esto solo. Los necesito conmigo chicos. Te necesito, Papá.

―Siempre te apoyaré, hijo ―Burt dijo, agarrando apretadamente la mano de Kurt―. Deberías de saberlo.

―Puedes contar con nosotros ―Rachel le aseguró.

―Estaremos justo aquí contigo ―Blaine prometió―. Cualquier cosa para hacer a Andrew pagar por esto.

―Bueno, sobre Andrew ―Kurt comenzó, aclarándose la voz―. Antes de ir al hospital, antes de decirle a la policía, necesito decirle a Andrew que lo estoy haciendo.

―No ―Rachel dijo inmediatamente.

―¡No puedes hacer eso! ―también fue la primer reacción de Blaine.

―No quiero actuar a sus espaldas ―Kurt explicó―. No quiero ir a escondidas a la policía y señalarlo con el dedo. Quiero darle una oportunidad para…

―¿Qué? ¿Entregarse a la policía? ―Blaine resopló―. ¡Como si lo fuera a hacer! Ese monstruo simplemente va a…

―¡Él no es un monstruo! ―Kurt dijo vehementemente, silenciando a Blaine―. Aprendí de Dave Karofsky que los abusadores no nacen siendo monstruos ―Kurt se aventuró―. David actuó por miedo, sobre todo, y en parte por envidia, porque yo estaba tan fuera como él nunca se atrevería a estar. Pero aunque David actuó con crueldad hacia mí, él no era una persona cruel.

―Eres demasiado bueno y compasivo ―Burt dijo, no le gustaba la idea de Kurt tampoco―. Todavía recuerdo muy bien cómo ese chico Karofsky te trató, cómo te aterrorizó. No hay excusa para eso. No importa lo que le pudo haber pasado, nunca hay una excusa para ser cruel con otras personas. Y si este famoso Andrew es algo como a ese chico Karofsky…

―No lo es ―Kurt lo interrumpió―. Por un lado, él está fuera y orgulloso. Y trató de ser dulce conmigo, pero yo no se lo permitía. No quería que me tratara bien ―Kurt confesó, mirando otra vez hacia abajo en el fondo de su taza de café.

― Debería haberte demostrado bondad, sin embargo ―Rachel dijo―. Si te quería, te habría ofrecido una mano de ayuda en lugar de un puño.

Los ojos de Kurt se llenaron nuevamente de lágrimas y se cubrió el rostro con las dos manos, halando respiraciones profundas para mantener la calma. Rachel dejó la caja de pañuelos frente a él.

―Mira, no me importa este tipo ―Burt dijo francamente―. Cuales fueran sus motivos y no importa tu provocación, ¡te lastimó! ¡Y no tiene ningún derecho de hacerlo! Ese es mi punto de vista, y no hay como defenderlo. No importa cuánto te culpes a ti mismo, Kurt, él es el culpable aquí. Si deseas hablar con el primero, iré contigo. Nos ocuparemos de él. Y cuando hayamos terminado con él, nos encargaremos de tu… el otro problema también.

―¿Mi otro problema? ―Kurt preguntó, confundido por un segundo.

―Ya sabes, las autolesiones ―Burt dijo, claramente incomodo―. Kurt, te prometo que conseguiremos al mejor terapeuta de todo Ohio y te arreglaremos en muy poco tiempo.

―Papá ―Kurt comenzó dulcemente, sacudiendo lentamente la cabeza, pero luego se detuvo y entrecerró los ojos―.¡Espera! ¿Qué quiere decir, en Ohio? Papá, Estoy viviendo en New York ahora.

―Sí, lo estás, pero tal vez sería mejor si regresas a casa ―Burt sugirió―. Es evidente que el medio ambiente en la gran ciudad no te hace ningún bien.

―No ―Kurt protestó―. Aún tengo mi trabajo en Vogue, no quiero perderlo.

―Kurt, eres infeliz aquí.

―Sí, pero prefiero ser infeliz en New York que de vuelta en Lima ―Kurt respondió obstinadamente―. Además, hay más terapeutas en New York. Incluso Isabelle consiguió uno. Tal vez ella puede recomendarme a alguien.

―Kurt, esto es un asunto serio.

―¡Lo sé!

― Voy a mantener un ojo en él por usted ―Rachel sugirió a Burt y acarició la mano por el brazo de Kurt―. Esta vez voy a hacer un mejor trabajo.

―No tenemos que tomar una decisión en este momento ―Burt dijo―. Un paso a la vez. ¿Y ahora vamos por tus cosas y a hablar con este tipo Andrew?


―Dios, me siento tan estúpido ―Blaine de repente soltó.

Estaba de pie junto a Kurt delante del armario, se estaba vistiendo para salir del apartamento y hacer frente a Andrew. Burt fue persistente en la sala, esperando a que se preparen.

―¿Por qué? ―Kurt preguntó, genuinamente interesado en el hilo de pensamientos de Blaine.

―Prometí probar mi amor por ti dentro de 24 horas pero lo único que conseguí fue mostrar a todos lo idiota que fui y también te lastimaron a ti y a mí. Fui al apartamento de Andrew anoche porque quería encontrar el broche para ti, pero ni siquiera llegué a hacerlo bien.

―Te dije que era inútil. Ya había buscado en el apartamento. ―Kurt respondió con calma mientras abotonaba su camisa―. No eres un luchador, Blaine. No tienes que probarme nada. Quizás estás tratando de demostrarte algo. Lo que tampoco es necesario hacer.

―Estoy tan, tan feliz de que somos amigos de nuevo ―Blaine dijo con una voz gruesa y extendió la mano para tomar la mano de Kurt, todavía tenía miedo cada vez de que Kurt le pudiera rechazar su mano, pero para alivio de Blaine, Kurt no se retiró.

―Simplemente te quiero en mi vida, Kurt. No me importa que rol tienes en mente para mí. Seré lo que necesites que sea.

Kurt respondió con una sonrisa misteriosa, triste y pensativa―. ¿Por qué no te apegas en lo que eres bueno? ―Kurt sugirió, dando a la mano de Blaine un rápido apretón antes de dejarla ir para terminar de abrochándose la camisa.

―¿Qué quieres decir? ―Blaine tendió la gabardina de Kurt por él.

―No te he escuchado cantar en un tiempo. ―Kurt asintió en contemplación―. Sí, creo que me gustaría escucharte cantar de nuevo. Debes ocupar tu mente en seleccionar las canciones en lugar de regañarte por las cosas de las que no tienes control.

Blaine inclinó la cabeza en consideración y Kurt tuvo que admitirse que su corazón se llenó de afecto al ver a Blaine ser simplemente así de lindo.

―Chicos, ustedes lucen como si fueran a un desfile de moda y no de visita al hospital ―Burt negó con la cabeza ―. ¿Por qué no pueden hablar con los médicos y la policía en pantalones de chándal y una camiseta?

―¡Papá, por favor! ―Kurt soltó un bufido burlón―. Estamos en New York.

Rachel le sonrió, con orgullo, pero también con ansiedad. Se había vestido también, llevaba sus botas favoritas y un abrigo a juego con el de él. Cuando ella se tomó del brazo con él, Kurt sintió que temblaba justo como él. Se sentían mejor fingiendo que simplemente iban a dar un paseo en Central Park, que a una temida confrontación.


Siguiente capítulo:

Kurt va a confrontar a Andrew.

¿Algún comentario?


¡Feliz Año Nuevo!, algo atrasado, pero tenía que decirlo.

Lamento mi demora, pero ya estoy de vuelta, claro que sólo falta un capítulo. Una disculpa por la edición del anterior, en ese momento no tenia Internet y tuve que arreglármelas como pude.

Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.