Síntomas
Bella POV
El tiempo pasa demasiado rápido, ha pasado poco más de un mes desde aquella vez en la que me vengue de todos, ahora me avergüenzo de ello, pero sus bromas han disminuido considerablemente, los chicos del instituto no fueron tan crueles en cuanto a lo de mi embarazo aunque claro una fulminante mirada de Edward también ayudo, nadie podía creer que Edward Cullen hubiera embarazado a la tímida Bella Swan, yo no me podía quejar Edward y yo prácticamente no podíamos dejar de tocarnos en cualquier lado, y mis hormonas revolucionadas no ayudaban en mucho. Suspire, me encontraba en el pecho de mi adorable novio, últimamente dejaba a Edward agotado, no sabía si era por nuestra gran actividad sexual o porque en realidad estaba cansado.
-Edward- susurre- despierta, amor debemos ir al instituto.
-No quiero- dijo como niño pequeño, apretándome contra él.
-Vamos Edward- no podemos faltar, falta poco para salir, no podemos reprobar el instituto- claro que esa era una mentira con nuestros promedios no podríamos reprobar ni aunque sacáramos un cero en el examen final.
-Bella quedémonos, solo hoy.
-¡Edward Cullen!- me separe de el indignada- tu eres el que nunca ha querido saltarse las clases, eres incluso más responsable que yo, no seas flojo.
Jamás le hubiera dicho nada, Edward me miro como niño pequeño y comenzó a llorar. ¡De verdad estaba llorando!
-Ya no me quieres ¿cierto?- comenzó a sollozar- me quieres dejar, crees que cambie, por favor Bella no me dejes, te amo, te amo mucho- me reí, no pude evitarlo y eso solo hizo que llorara mas.
-Ahora probablemente crees que soy patético.
-Edward deja de ser estúpido yo...
-Y estúpido...- me harte, tome su rostro entre mis manos y limpie sus lagrimas, si que éramos una pareja normal.
-Edward mírame, te amo, estoy aquí contigo y no creo que seas ninguna de esas cosas que dijiste, te amo lo suficiente como para aguantar a tu loca familia.
-¿De verdad me amas?- ¿no se supone que la sentimental soy yo? pensé, aunque claro con lo sentimental que andaba preferí no decir nada.
-Claro que te amo Edward, nunca dudes de eso.
-Yo también te amo Bella.
Despues de eso Edward estaba un poco mas alegre aunque claro no podía decir nada para que no se sintiera mal.
Esme estaba colocando el desayuno en la mesa cuando Edward salió disparado al baño, salí corriendo detrás de él para ver como vomitaba, después de lavarse me dirigió una mirada apenada.
-Se supone que yo soy el que debería apoyarte en estos momentos- dijo irónico.
-Lo hiciste Edward, ahora me toca a mi estar a tu lado- me sonrió y luego me abrazo para después darme un beso en la frente.
Estaba terminando mi cereal cuando escuche la voz de Emmett, como siempre los lunes no tenia clases hasta tarde y nos acompañaba con su gran sentido del humor.
-Wow Edward, te vez terrible- Edward miro a su hermano, no con la mirada fulminante que siempre le dirigía, si no con su expresión triste como la que me dio esta mañana, oh no. Me acerque a él para abrazarlo mientras lloraba en mi hombro.
-¿Algún día podrás mantener la boca cerrada Emmett?- grite, oh si, Edward tal vez tenga los síntomas pero yo tengo las hormonas- Edward no se siente bien, no quiero que le vuelvas a decir nada, tal vez crees que eres gracioso pero no mides tus palabras, no te das cuenta que dañas a las demás personas con tus palabras, deja de ser tan infantil y madura un poco, y escúchame bien... si vuelvo a escuchar alguna broma en contra de Edward convertiré tu vida en un infierno- Emmett estaba pálido, Edward seguía llorando en mi hombro un poco más tranquilo, acaricie su cabello hasta que se dejo de llorar.
No dijimos nada solo nos miramos con amor, nos alistamos con las ultimas cosas y salimos rumbo al instituto.
-¿Te encuentras mejor?- le pregunte mientras sintonizaba una estación de radio de camino al instituto.
-Si me encuentro mejor, aunque me sigo sintiendo extraño, solo espero que esto no dure mucho, tengo tantas ganas de llorar por todo Bella.
-Es normal Edward.
-Eso sería normal en ti, no en mi.
-Edward una mujer embarazada es capaz de transferirle sus síntomas a su esposo o en este caso novio.
-Bueno por lo menos no me preocupare de arranques de locura tuyos- dijo riendo un poco.
-Y yo tendré que soportarte a ti- uhg, de nuevo me veo mejor callada.
-¿Crees que tienes que soportarme?- y otra vez estaba llorando.
-Edward sabes que no quise decir eso, estábamos jugando...
-Lo siento Bella, es solo que no puedo contenerme, debe ser terrible tratar conmigo, estoy tan sentimental.
-No creo que sea terrible, me acabas de ahorrar muchas lagrimas y en cuanto a lo sentimental, creo que es algo tierno.
-Te amo Bella.
-Y yo te amo Bella.
El dio en el instituto fue normal, chicas resbalosas detrás de Edward, que al parecer el día de hoy se veía mas deslumbrante o eso escuche por el pasillo supongo que es lo que dicen cuando una mujer está embarazada, Edward retuvo las lagrimas dos veces cuando me separe de el para ir al baño. Ahora estábamos en clase de literatura inglesa, Edward de nuevo tenia nauseas y yo lo trataba de consolar.
-Señor Cullen sería capaz de prestar atención aunque sea un momento- dijo el profesor algo enojado, le dirigí una mirada fulminante pero el seguia observando a Edward- y levante la vista cuando se le hable- Edward estaba llorando, otra vez, pero esto no era su culpa y no dejaría que el profesor lo tratara de esa forma.
-Disculpe profesor Edward no se siente bien, no entiendo porque a él le llama la atención por no hacer ruido en la clase más que aguantarse su dolor y a quien no ha dejado de cotillear no le dice nada, con su permiso llevare a Edward a la enfermería.
-¿No se supone señorita Swan que quien debería sentirse mal es usted?
-¿Y no se supone profesor que usted como maestro experimentado debería saber que las embarazadas pueden trasmitir sus síntomas al padre de sus hijos?- con eso salí del salón, Edward ya estaba corriendo al baño de chicos, lo espere afuera hasta que salió, se veía entre avergonzado y dolido, una vez mas lo tranquilice. Cuando entramos a la cafetería todos nos veían entre miedo y lastima reflejada en el rostro.
Alice, Jasper, Ángela y Ben nos esperaban en nuestra mesa, todos me miraban.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué me miran todos así?
-¿Es cierto que le gritaste al profesor de Literatura?- pregunto Alice.
-Si Alice lo hice- dije irritada.
-Eres increíble Bella, no puedo creer que lo hicieras para defender a mi hermano, probablemente se haga una estatua en tu honor por atreverte a hacerlo, según escuche lo dejaste sin palabras y avergonzado frente a todo el grupo, el no se puede quejar por la orden del director de entender todo acerca del embarazo- solo Alice podía decir tanto con una bocanada de aire, me sonroje y le sonreí a Alice.
-Creo que ahora todos saben que nadie se mete con Edward y conmigo- le respondí.
-Ni que lo digas, has dejado más que en claro que nadie debe decir nada sobre ustedes- rio Jasper.
Me relaje en el hombro de Edward y suspire, nadie se mete con él, y ahora con lo sensible que se encuentra yo no dejaría que nadie lo hiriera.
Nos encontrábamos en nuestra habitación, Edward estaba agotado tanto física como mentalmente, hoy había sido un día demasiado extraño y emocional, solo estábamos abrazados, no necesitábamos palabras para llenar el silencio, solo nos necesitábamos el uno al otro, trasfiriendo nuestros sentimientos con un abrazo.
Estaba teniendo un sueño hermoso Edward y yo estábamos en un hermoso jardín viendo a dos preciosos niños correr mientras los perseguíamos.
-¿Bella?- dijo Edward pero no lo vi mover sus labios, el seguía persiguiendo a nuestros hijos.
-Bella- me desperté sobresaltada cuando vi a Edward despierto a mi lado.
-¿Me llamaste?
-Bella lamento molestarte pero...
-Edward dime- si algo le sucedía ya vería la forma de hacer que se sintiera mejor.
-Tengo una antojo Bella- me reí, lo cual hizo que Edward llorara, lo cual me tenía a las dos de la madrugada en la cocina preparándole un chocolate frio, acompañado con una manzana enchilada, lo sé raro. Estaba terminando de enchilar la manzana cuando Carlise entro a la cocina, cundo me miro, sonreía de oreja a oreja y me miraba con cariño.
-Supongo que estoy frente al primer antojo de Edward dijo feliz- yo lo mire extrañada.
-¿Como...- deje la pregunta inconclusa.
-Cuando Esme estaba embarazada de Edward y de Alice yo fui quien tuvo todos los síntomas, y Esme era la que cumplía mis antojos porque yo me ponía muy sentimental, incluso alcanzo a salir en la casa de madrugada para cumplir mis antojos, claro que ahora me arrepiento y pienso en que algo le pudo haber pasado, pero bueno la cuestión no es esa, te vi aquí y me recordó a Esme y a mi- sonreí.
-Creo que sería una linda historia para contarles a Edward y a Alice, ya que no pienso salir en la madrugada a conseguir los antojos de Edward- Carlise se rió.
-Se las contare, Edward no puede estar con una mejor persona que tu Bella, gracias por traer a mi hijo de vuelta*, ahora ve antes de que se ponga sentimental.
Pronto me acostumbre a los antojos de Edward y a no decir nada que pudiera herir sus sentimientos, en la cocina de Esme había de todo por cualquier locura que se le pudiera ocurrir a mi novio en plena madrugada, también Carlise había hablado con él para que no me fuera a arriesgar para cumplir uno de sus antojos.
Edward Pov
Sabía que estaba sentimental pero no podía evitarlo, era uno de los síntomas del embarazo y sentía que de alguna forma estaba más conectado con mis hijos de esa forma, Bella a esta de tres meses, su vientre apenas tiene un pequeño bulto, el tiempo se ha ido volando y hoy nos graduamos, decidimos festejar en casa, yo no quería arriesgar a Bella y ella simplemente no quería salir a festejar con personas que nunca la trataron bien, invitamos a Angela y a Ben a nuestra pequeña reunión en casa, estaba por ir a sentarme en la sala cuando escuche a mi madre y a Bella en la cocina.
-¿Llego solo así?
-Sí, alguien debió traerla mientras estábamos en la graduación.
-No tiene nombre, ni ningún sello postal.
-¿Reconoces la letra?
-No, pero creo que debo abrirla, tal vez así reconozca quien la envió.
Entre en la cocina, Bella tenia la carta en sus manos, apenas intentando abrirla, en su rostro se reflejaba el miedo, tal vez ella tenía una idea de quién pudo haberla mandado.
-¿Bella, estas bien?- dije acercándome a ella.
-Sí, es solo que...- suspiro- me llego esta carta, estaba en la entrada, no fue enviada por correo, la trajeron, sabían que no habría nadie en casa, y solo dice mi nombre.
-¿Quieres leerla?
-Tengo miedo Edward- tome la carta de sus manos y la abrí, la apoyaría en esto.
Querida Isabella
Felicidades, se que hoy te graduaste del instituto, también se que estas embarazada...
*En luna nueva Carlise le agradece a Bella por traer de regreso a Edward, aquí hace referencia a antes de que se encontraran en Las Vegas después de que se fueran de Forks cuando Edward era pequeño y le dolió dejar a Bella.
Bueno que decir de este capítulo, siempre me ha gustado la idea de una Bella fuerte y aunque es por el embarazo me encanta la idea de Edward vulnerable y Bella toda una leona, ¿De quién creen que sea la carta? Dejen sus comentarios para saber qué es lo que creen, gracias por sus comentarios anteriores, por los favoritos y follows y a todas esas lectoras silenciosas (me considero una). De nuevo gracias por leer. El próximo capítulo no sé cuando lo subiré ya que estoy en finales en la universidad (si, se supone debería estar haciendo tarea) tratare de actualizar lo antes posible. Nos leemos pronto. Besos.
