La vida sigue

Edward Pov

Había pasado un año, un año desde que Bella perdió a su madre, un año en el que las cosas se tornaron feas pero luego fueron mejorando. Antes de que Renee muriera Jacob tenía una condena por 50 años, con la muerte de Renee lo sentenciaron a pena de muerte, puede que en realidad lo iban a condenar a cadena perpetua pero debido a que Charlie movió un poco de sus influencias con la policía lo condenaron a muerte. Nadie de la familia asistió, solo se nos notifico cuando lo habían hecho, mi pobre Bella no sabía como sentirse, el había sido su amigo durante mucho tiempo.

-Papá- Anthony me saco de mis pensamientos, lo apreté mas a mi cuerpo, se veía tan gracioso, al ir a escoger el árbol como cada año Bella y los niños nos acompañaron, así que antes de salir mi adorable Bella hizo de nuestros hijos un bulto pachoncito como los nombro, apretaba a mi hijo y aun así no podía sentir sus bracitos ni nada, únicamente la ropa de frio que Bella les puso, ninguno de los dos podía moverse.

-Papá- rio mi pequeña Lizzy desde los brazos de su madre, era el aniversario de la muerte de Renne así que después de recoger el árbol Bella los niños y yo vinimos al cementerio, Bella dejo caer unas cuentas lagrimas, la abrace con mi brazo libre y deje que estuviera el tiempo que ella quisiera, mis pequeños estaban más que abrigados, y cada cierto tiempo tocaba sus manos para comprobar que estuvieran calientes creo que ellos están mas calientes que yo.

-Parece que mis niños reclaman a su padre- Bella me dio a Lizzy y se comenzó a alejar directo a la salida, con ambos niños en brazos a quienes parecía que mi cabello era su juguete favorito me dirigí a mi precioso Volvo. Bella ya me esperaba y se reía de mi.

-Caelo papá- dijo Lizzy a su madre quien la tomo en brazos para acomodarla en el portabebés.

-¿Quieres jugar con el cabello de papá?- le pregunto mi Bella a Lizzy con tono meloso.

-¡Shi!- respondió mi pequeña mientras aplaudía y se reía.

El siguiente en acomodar fue Anthony, mi querido hijo tenía una fuerza enorme por lo que Bella batallo un poco para quitar su pequeña mano de mi cabello, una vez en su portabebés nos dirigimos a casa. Emmett y Jasper ya habían instalado el árbol en casa, en cuanto entramos Bella y yo les quitamos los empalmes de ropa que no dejaban moverse a mis hijos y con pasos tambaleantes entraron apresurados.

Los mellizos habían crecido rápidamente, su primera palabra la dijeron a los ocho meses y fue papá para mi sorpresa y orgullo ya que pasaban más tiempo con Bella que conmigo, Lizzy fue la primera en aventurarse a caminar días antes de cumplir el año, Anthony al ver a su hermana hacerlo decidió intentarlo también, ahora no podíamos dejarlos solos ni un momento porque andaban de un lado a otro siempre juntos.

La casa había cambiado radicalmente, los mellizos se convirtieron en el centro de atención de todos y cada uno de los miembros, al principio fue realmente difícil combinar la universidad y cuidarlos pero entre Bella y yo supimos hacerlo bien este año. Debido a que Bella solía leerles y platicar mucho con mis pequeños mientras todos estábamos estudiando los niños se convirtieron en unos pequeños parlanchines a su corta edad, la mayoría de lo que decían no se entendía pero todos les prestábamos atención cuando empezaban una de sus interesantes conversaciones. Más de una vez encontramos a Lizzy dormida en la cuna de Anthony, no entendíamos como le hacía ya que la cuna era muy alta pero ella lo lograba. Mi madre lloro cuando los descubrió dijo que era como volver a vivirnos a Alice y a mí.

El árbol estaba listo Em cargo a Lizzy y Jasper a Anthony para que colocaran la estrella en un raro intento porque la estrella quedo mal acomodada y tuvimos que ponerla bien antes de que se cayera.

-Familia espero llegar a tiempo para la cena- mi padre venia entrando a casa, mis hijos de inmediato se remolinearon en los brazos de sus tíos para salir corriendo en encuentro de su abuelo.

-¡Tito!- gritaron al unisonó.

-¿Cómo se encuentran el príncipe y la princesa de esta casa?- mis hijos comenzaron a hablarle a mi padre en su extraño idioma.

Sentí los brazos de Bella en mi cintura, me volví para mirarla con todo el amor del mundo.

-Te amo.

-Como yo a ti.

-¿Crees que noten nuestra ausencia?- me dijo Bella sonrojándose. La mire de forma picara al saber lo que pasaba por esa cabecita suya. Pegue mis caderas a ella y soltó un pequeño gemido.

-No lo creo- le dije mirando a todos alrededor de mi padre quien cargaba a los mellizos, todos intentaban llamar su atención, pero una vez que mi padre entraba en casa mis hijos solo tenían ojos para él.

-¿Escapamos?- dijo acercándose a mi oído. La cargue como costal de papas.

-¡Edward!- dijo con fingida indignación ya que se estaba riendo. Eche una última mirada a mi familia quienes no nos prestaban mínima intención. Seguí con mi camino y al llegar a nuestra habitación coloque a Bella en la cama y comencé a desvestirme mientras ella se reía.

-¿Tenemos prisa?- pregunto con una enorme sonrisa.

-Dime lo que deseas y te lo daré- dije cerca de su rostro y dejando de lado mi tarea de desvestirme para besar sus labios.

-¿Lo que sea que desee?- susurro en mis labios.

-Cualquier cosa cariño- dije aprisionándola en la cama.


-¿Como me veo?- pregunte a mi Bella, ella se encontraba acomodada en el centro de la cama esperando a que hiciera sus deseos realidad.

-Comestible-dijo con los ojos llenos de deseo.

Después de preguntarle que quería Bella me dejo sorprendido, me pidió que le hiciera un striptis, pero no cualquier striptis, quería que me vistiera formal para hacer su fantasía realidad.

Algo que Bella adoraba era que le bailara, ella sabía que mi madre nos había obligado a Alice y a mí a tomar clases de baile y eso solo se me daba naturalmente. Puse música solo para nosotros y comencé a bailar mientras que quitaba la primera prenda.

Bella gimió en cuento vio el chaleco gris que llevaba puesto, algo que había aprendido bien de ella es que adora los chalecos, me saque los zapatos junto con los calcetines y seguí con el juego, me quite el cinturón, y seguí bailando, cada vez que miraba a Bella ella estaba más cerca del borde de la cama a punto de abalanzarse sobre mí.

Se sintió muy bien cuando le quite un poco de presión a mi adolorido pene al deshacerme de mis pantalones.

Deje de bailar y únicamente la mire fijamente a los ojos mientras me quitaba el chaleco, después la corbata color gris y al final la camiseta blanca.

Únicamente quedaban mis pequeños bóxers y no por que fueran pequeños si no porque mi miembro había crecido tanto que era incomodo y doloroso.

Hice una reverencia hacia Bella sin quitarme mis bóxers.

-¿Satisface tus deseos?- le dije acercándome a ella.

-Fue mejor que en mis fantasías, ahora deja de hablar y tómame.

Ataque sus labios furiosamente, debido a la desventaja en la que me encontraba comencé a desvestirla lo más rápido que podía sin dejar de darle besos en sus piel expuesta. La había dejado completamente desnuda comencé a acercarme a su intimidad cuando me detuvo. La mire dudoso y ella me sonrió.

-Se trata de mi fantasía Edward- salto de la cama aun desnuda y recogió el chaleco de donde lo había aventado.

-Quítate los bóxers y ponte esto- me sentí sumiso ante su mirada dominante, se la regresaría, pero por el momento esta es su fantasía y la voy a cumplir. Hice lo que me pidió y seguí besándola lentamente por todo el cuerpo.

-Dime Bella ¿qué es lo que deseas?- sus pechos me llamaban así que comencé a besarlos mientras mordía un poco sus pezones ya muy despiertos.

-Ttt..te quiero... ade.. ahhh.. adentro- sus gemidos eran música para mis oídos, tome un condón y se lo di para que me lo colocara, una vez listo comencé a enterrarme en ella lentamente, la haría sufrir, la tomaría lentamente, comencé a moverme despacio, ella levantaba sus caderas en busca de mas, quería hacer esto lento, me dirigí a sus labios para besarlos tiernamente, seguí moviéndome lentamente, empecé a acelerar el ritmo sintiendo como sus paredes se contarían alrededor de mi pene, sus jadeos y gemidos comenzaron a hacerse incoherentes justo cuando iba a llegar me detuve. Ella abrió los ojos haciéndome una pregunta silenciosa.

-Aun no cariño, aun no- comencé a moverme lentamente de nuevo. El habernos negado el primer orgasmo haría que este llegara mucho más intenso, podía sentir a Bella desesperada debajo de mi.

-¿Dime lo que quieres cariño?- mordí el lóbulo de su oreja.

-Edward, mas.

-Dilo Bella, dilo- estaba manteniendo el ritmo, lo cual me estaba costando bastante.

-Mas rápido- grito.

Me moví mas rápido en su interior y lo sentí acercarse, sus paredes de nuevo me apretaban tanto que apenas podía moverme dentro de ella.

-Edward

-Oh Bella- me dirigí a su boca, sabía que estábamos a punto de llegar.

-¡Malditos conejos sus gritos se escuchan por toda la casa, están asustando a sus pobres hijos!- maldito Emmett. Acaba de arruinar esto. Bella debajo de mi estaba furiosa, nunca imagine lo que haría.

-¡Emmett maldito hijo de puta, mas te vale te cuides tus partes porque ya sabes de lo que soy capaz de hacer enojada, como se te ocurre interrumpirnos, yo jamás te lo he hecho a ti y a Rose y mira que ustedes no tienen clemencia de ninguno de nosotros con sus gritos!

-Solo los llamaba para que estuvieran listos para la cena, no necesitan enojarte Bella.

Comencé a reírme a carcajadas.

-¡Oh Edward! - gimió Bella. Había olvidado que seguía en sus interior y las vibraciones de mi risa la estaban matando.

-Me voy antes de que mis virginales oídos sean corrompidos por ustedes.

-Haremos esto rápido Bella no creo soportar otra interrupción.


-Ahora que si estamos todos-todas las miradas fueron hacia nosotros- empecemos con la cena.

Todo fue risas e historias mientras esperábamos que llegara navidad, después de que los mellizos cayeran rendidos y pocos minutos antes de media noche lleve a Bella a mi hermoso piano de cola para darle su regalo.

Bella sabia que tocaba el piano, me había visto hacerlo desde pequeño pero nunca había escuchado ninguna de mis composiciones.

-¿Que hacemos aquí?- pregunto en un susurro, podía imaginar en que estaba pensando, pero estábamos ahí para darle su regalo después ya podíamos ver si cumplía otra de sus fantasías.

-Me dijiste que no querías que gastara en tu regalo así que, estas frente a tu regalo- Bella me miro asustada.

-¿Me estas regalando tu piano?- presunto incrédula.

-No tontita- le di un pequeño toque a su nariz.- Ven acompáñame.

La senté conmigo y comencé a tocar, ella había inspirado esta canción, en las noches después de la muerte de Renee Bella tenía muchas pesadillas yo ya había empezado la canción pero aun no la tenía lista, después de ver como había sufrido termine la canción, en ella plasmaba todo lo que habíamos vivido, nuestro amor, nuestra luz, los momentos que pasamos separados, nuestro rencuentro, los problemas a los que nos enfrentamos, todo estaba aquí, cuando ella tenía pesadillas se la tarareaba en las noches. Termine de tocar la canción y ella estaba llorando.

-¿Estás bien?

-Sí, solo que es hermosa Edward, ¿tu?

-Yo la compuse para ti- interrumpí. Me abrazo fuertemente.

-Gracias, es un gran regalo, ¿es la canción que me tarareas cuando no duermo bien?

-Pensé que no lo sabías- le dije sorprendido de que me hubiera escuchado.

-Te había escuchado tarareándomela varias veces, pero no sabía que canción era.

-Es tu nana Bella.

-Te amo Edward.

-Como yo a ti.


-¡Despierten es navidad! ¡Dormilones despierten!-

-Matare a tu hermano Edward- gruño Bella furiosa.

-Me avisas para ayudarte con el cuerpo- le conteste.

La entrega de regalos fue algo preferencial, todos nos regalamos cosas pero sin duda alguna mis pequeños se llevaron la mayor parte de los regalos, una vez que la repartición acabo decidí sacar el regalo sorpresa.

-Esperen, falta un regalo mas.

-Edward hermano pareciera que estas ciego debajo del árbol ya no hay nada- dijo Jasper.

-Es porque no está debajo del árbol, Bella espero no te molestes, pero ya que tu si gastaste en mi regalo de navidad yo también decidí hacerlo- le entre una caja pequeña que había guardado en mi pantalón.

-Te lo reclamaría Edward pero esto es hermoso, puedes ponérmelo- le había regalado un collar, tenía un hermosos corazón verde esmeralda, en realidad era una esmeralda pero ella no tenia por que saberlo, la cadena era de plata.

Le coloque el collar y sonreí feliz, se veía hermosa con él, parecía que no se había fijado en la inscripción que tenia:

E&B para siempre.

FIN


Oh, no lo puedo creer solo falta el epilogo, estoy muy emocionada, espero este capitulo les haya gustado, muchas gracias a todos los que me han seguido hasta aqui, gracias por sus follows, favoritos y comentarios.

Para los mellizos me base un poco en mi sobrino, el empezó a hablar mas o menos a los ocho meses y camino al año exacto.

Gracias por todo. Saludos nos leemos pronto.