Snow Kiss

Atención: Inuyasha es © de Rumiko Tahakashi.

Autora: YukaKyo, el fic es © de mi Propia Autoría. Mis fics No se Prestan Ni se publican en Otros sitios a menos que Yo misma lo haga. De no ser así, te obligare a que dejes de publicarlo.
Pareja: Alter-Inuyasha x Kagome. Y dejen decirles que, en ocasiones nuestro querido prota va a salirse un poco de su carácter aunque no mucho, después de todo es un Alter. Hem, espero hacerlo bien, pues hace muucccho que no escribo de esta pareja.
Categoría: A.U excesivo. Romance, Sadness, Angst y mi característico, te extraño, te extraño y no se cuando volverás xD.

¡Hitori iyanai!

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"En la época actual de Japón, volví a conocerlo de nuevo"

2.- Daijobu ne?

— Ok, esta listo—

Escucho la amable voz de la encargada de la enfermería, la medico recién recibida le había hecho un perfecto vendaje en el tobillo afectado y como un pequeño aliciente para que bajara el pie del banquillo, una palmadita suave y sin llegar a lastimarle le fue dada sobre el mismo.

Mas Kagome no hizo nada por agradecerle siquiera y mucho menos por bajar su pie de dicho lugar, seguía tal y como se había quedado desde que aquel la había traído al dispensario. Sentada muy callada y con el rostro girado evitando con toda la fuerza del mundo mirarlo a él o a la doctora.

El joven la observaba aun sin poder creerse lo testaruda que era, mas dejo de hacerlo cuando los ojos pardos de la doctora se posaron en los suyos. La escucho paciente mientras le explicaba que el hueso de la joven no había sufrido daño alguno, pero que sus músculos estaban algo inflamados y ciertamente no había luxación tampoco.

Solo necesitaba descansar un poco y le dio unos cuantos analgésicos para el dolor si es que le molestaba mucho. Se disculpo de ambos y con una educada reverencia salió del pequeño cubículo, pues para esos momentos había otra persona que necesitaba de sus cuidados.

El tan solo la siguió levemente con sus ojos negros, antes de volverse una vez mas hacia Kagome que seguía absorta contemplando la ventana abierta donde el aire calido de la mañana jugueteaba con las transparentes cortinas que se habían desamarrado de la pequeña cintilla que las contenía.

— ¿Cuánto mas vas a seguir así? — aquella pregunta le hizo dar un pequeño brinquito, mas únicamente como respuesta enterró un poco mas sus dedos contra el colchón de la silla donde se encontraba sentada.

— Al menos podrías mirarme cuando te hablo —

— No te pedí que me trajeras— soltó descortés ladeando solo un poco el rostro sin verle y el joven sonrió de lado.

— No, pero digamos que fue mi culpa el que terminaras lastimada— sus ojos oscuros se posaron entonces en el trabajo bien realizado de la doctora — Si no te hubiese asustado, no te habrías lastimado el tobillo —

Y sus dedos se posaron entonces sin ninguna delicadeza sobre el área lastimada apretando con nada de delicadeza la zona, enviando una descarga dolorosa a la joven que, salto dolorida y casi se arrojo dispuesta ahorcarlo por lo que hacia.

— ¡Si serás idiota!. ¿Qué no vez que me duele? — gruño sujetándolo fuertemente de la playera mientras lo veía furiosa directo a los ojos.

— ¡Vaya solo así te dignaste a verme! — él ni se inmuto, al contrario acerco un poco mas su rostro al de la joven notando curioso el de la chica — Tus ojos son de un castaño brillante, casi de color chocolate, jamás había visto así unos —

Se puso completamente roja y dejo de sujetarlo y a duras penas se quedo de pie a su lado. Solo pudo dar un pequeño paso hacia atrás sin trastabillar y caer en la silla. Él la miro asombrado mas de pronto se cruzo de brazos y sonrió de lo mas altanero posible.

Todo es tan diferente…

— ¡Hey! Estas toda roja — se acerco a ella eliminado la distancia y inclinándose ante ella burlonamente soltó — ¡No me vayas a decir que te estas enamorando de mi! —

Él no es Inuyasha…

— ¿QUÉ? — gritó apretando uno de sus puños amenazante mientras una aura azul oscuro la rodeaba espeluznantemente, mas esto no inmuto en lo mas mínimo al joven. Que se giro mientras buscaba algo.

¡Quien demonios se creía que era!

— ¡Toma! — murmuro volviéndose hacia ella. En sus manos estaba su mochila y aquello le hizo olvidar a la joven por un momento el tormento por el cual se le antojaba someterlo.

— Se te olvido hace un rato, fue por ello que te seguía —Kagome se quedo en silencio, mientras veía el objeto oscuro.

Había sido demasiada descuidad ala dejarla tirada en cualquier lugar. El trabajo final que necesitaba para poder presentar estaba en aquella mochila y todos sus esfuerzos por pasar la materia durante la actual colegiatura que estaba por terminar no hubieran servido de nada si no lo higuera presentado a tiempo.

La había afectado tanto ver a ese joven que, no se había parado a pensar en lo que hacia.

— No te hubieras…— murmuro apenas viéndolo de hito en hito. Así tal vez se hubiese visto Inuyasha, un poco más maduro y de rasgos fuertes y definidos. Una ligera gota de sudor resbalo por su mejilla.

— No fue molestia, la abuela me pidió que te lo trajera — acepto quitándole importancia al asunto.

— Tal vez, pero podrías haberla dejado en dirección, ahí la hubiera buscado en un principio —

— Y quedarme a hacer todo el papeleo correspondiente. ¡Nah!. Era mas fácil seguirte, no habías ido tan lejos! —

Su mano más grande que la de la chica se acerco y dejo sobre la misma el delgado lazo oscuro de la mochila. Kagome la acepto sin decir mas palabras bajando la vista hacia la misma, mientras el tan solo la vio con el ceño fruncido.

— Al menos podrías agradecer ¿no? —

— ¿He? — soltó volviéndolo a mirar.

El pelinegro estaba ahí, mas cerca de ella nuevamente con una de sus manos recargada contra la cintura aplastando la camisa negra contra el jean azul. Una sonrisa de lado adornaba sus labios y la miraba con una ceja alzada orgulloso.

— Sí, debes de agradecer que soy muy buena persona — siseo modesto a una chica sorprendida — No podrás moverte mucho con ese tobillo y la mala noticia es que no hay ninguna silla de ruedas o muletas que te ayuden —

¡Agradecer que era muy buena persona!

¡Aun y cuando era tan cruel diciendo algo como aquello!

¡Estaba loco o qué!

— ¿Hu? — soltó un monosílabo sin sentido aun observándolo aun sin saber que hacer.

— ¡Ajá! Necesitaras ayuda y como puedes ya imaginarte. Yo te la proporcionare — el joven termino la distancia entre ambos y con un gesto delicado y sutil le sujeto del brazo acercándola a él sin que se resistiera.

— Puedes sostenerte de mi para caminar — susurro en su oído y casi pudo escuchar un leve atisbo de burla en su voz — O bien puedo cargarte en mis brazos si quieres —

Kagome volvió a sonrojarse, mas esta vez fue por la rabia que peligrosamente se acumulaba haciéndola temblar mientras sentía como ese chico deslizaba una de sus manos tras su pequeña espalda empezándola a sostener para seguramente avanzar.

— Si que eres toda una chica con suerte ¿He? —

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El golpe fue, exorbitantemente doloroso.

Le había asestado contra la pared sin piedad alguna como un vil bulto asqueroso.

O al menos así le hubiese gustado arrojar a ese idiota y no a la pobre almohada blanca de su cama. El puño aun pulsante y erguido, mismo que le había servido para golpear la almohada seguía tenso y levantado sobre su hombro mientras observaba furiosa lo que había hecho.

No estaba del todo tranquila después de aquel golpe, pero había funcionado un poco.

Y eso que no se había imaginado del todo a ese idiota pelinegro.

¿Ayudarme a caminar? tan solo estaba burlándose de mí

Kagome se quedo en silencio y de un momento a otro se dejo caer contra su mullida cama. Su tobillo se movió levemente, aunque el dolor para esos momentos y gracias a los analgésicos, casi había desaparecido. Se quedo tendida con los brazos abiertos mirando hacia el blanco techo de la habitación.

Aunque más de una vez me repitió

Que lo hacia solo por que se sentía culpable por mi tobillo.

Mientras no dejaba de sonreír con esa condenada mueca engreída.

— ¡Ah! Solo de recordarlo me pudre el coraje — soltó mas molesta mientras se giraba sobre la cama y abrazaba una almohadilla mas grande y corpulenta, enterrando su cabeza entre la misma.

Miro por unos instantes el vendaje que aun lleva en su tobillo.

Él se sentía culpable de lo que le había pasado.

— Cuando en verdad la única culpable fui yo al ser tan descuidada con mi bolso — cerro los ojos y se acurrucó mas contra el esponjosa almohadón intentando dormirse.

El reflejo puro de la Imagen de Inuyasha volvió a su mirada, el haiori rojo, los cabellos plateados y sus ojos dorados mirándola con ternura.

— ¡Sí será idiota!. ¡Tratando de solucionar los problemas de los demás!. Aunque es un tonto, un arrogante, grosero, cabezota e inmaduro. No has cambiado para nada —

Y ahora estaba él, con sus cabellos oscuros y la ropa mas común y corriente, pero mostrando esa sonrisa tan característica y el brillo valiente de su mirada azabache.

No es él…

— No— susurro humedeciéndosele los ojos castaños.

Aunque sea la reencarnación de Inuyasha

— No es Inuyasha— siseo con el rostro completamente apretado contra la almohada, mientras sus manos la sujetaban mas contra su rostro— Es solo su doble, una persona muy diferente—

Aunque parezcan el mismo

— No, no, no, no, no, no — repitió una y otra vez escondiendo su rostro tras la funda blanca moviendo su cabeza una y otra vez negativamente.

"Si que eres toda una chica con suerte ¿He?" Le dijo el Inuyasha que añoraba, mirándola con una rabiosa provocación, tan brillante en sus ojos dorados.

—No es Inuyasha — volvió a decir, golpeando a puño cerrado la almohada sobre la que estaba.

— No es Inu…— no termino de decirlo, deteniéndose no solo e sus palabras sino también el los golpes que soltaba. Respiro profundo y levanto el rostro de donde lo tenia oculto. Una idea, tal vez algo excéntrica había surgido como una increíble posibilidad en su cabeza.

— ¿Y si lo fuera? —

"¿Por qué me preocupo?

Si es o no es Inuyasha.

Kagome se movió despacio levantándose hasta quedar sentada contra la cama. La almohada estaba cerca y no hizo más que tenerla cerca de ella mientras observaba hacia la blancura de la funda que la cubría.

Su mente la llevo hacia sus recuerdos, ahí justamente, bajo la tibia calidez de los rayos de aquella tarde de despejado cielo azul. Donde la bondadosa brisa movía de un lado a otro los cabellos plateados tras la espalda de Inuyasha. Lo vio girarse hacia ella, tan despacio, tan lento hasta quedar frente a frente, reflejando en sus pupilas doradas un atisbo de guardada melancolía.

Los ojos castaños de Kagome brillaron húmedos y sus mejillas se tiñeron de un rosa pálido. Se le dificulto respirar por unos segundos con dificultad. Mas cuando aquella opresión fuerte en su pecho, le apretó el mismo con una fuerza desgarradora.

Si fuera el verdadero Inuyasha

No pudo evitar aquella lágrima que resbalo por su mejilla, como tampoco las demás que le siguieron. Sus dedos se aferraron a la pálida sabana mientras se mordía el labio inferior evitando soltar el quejido lastimero que luchaba por escapar de su pecho donde lo retenía. Donde dolía.

Y aunque fuera el verdadero Inuyasha

Ya es demasiado tarde para volver a tener lo que alguna vez vivimos.

Sabíamos que seria así

Estábamos preparados para ello.

Justo en el momento en que nos despedimos

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— ¡Dejémonos de tonterías! — soltó el pelinegro dejando a Kagome sentada sobre una pequeña banca en los jardines de la universidad yendo a sentarse justo a un lado de ella.

— Primero hay que presentarnos como es debido — siseo para después tenderle la mano a la chica con una sutil sonrisa, Kagome vio aquella mano por unos segundos y aun no muy segura término estrechándola contra la suya.

— Soy Inuyasha — dijo firme el pelinegro sin apartar la mirada de ella. Por un breve momento casi sintió que la joven le soltaría la mano, mas esta tan solo la apretó un poco más y abrió levemente los labios.

— Kagome — se presento sin más.

Y estaba segura de que aquel seria su nombre

Desde mucho tiempo atrás…

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"En la época actual de Japón, volví a conocerlo de nuevo"

TBC…