Páginas en blanco

N.A: Ya lo sé, esta historia ya ha cumplido un año y sólo lleva seis capítulos. A estas alturas esperaba ir al menos por el capítulo diez, pero he pasado por un horrible caso de bloqueo mental, lo siento :(

Este es de los primeros capítulos que se me ocurrieron para esta historia, y uno de mis favoritos. Espero que os guste :)

Gracias a fortune lady star, Makiko-maki maki, KByakuya, Any-chan15, ClaudySummer, Gabriela, Tomoyo-nyan, Hina fire, tashigi99 y pinkus-pyon por comentar. Y galletas recién hechas para ClaudySummer por dos predicciones acertadas ;)

Capítulo 6: Encerrados

Shuhei Hisagi no tuvo problemas para incorporarse al día a día de Soul Society. Era un joven trabajador y abierto y en poco tiempo pasó a ser uno más de la familia. Sin mencionar que a veces parecía incapaz de decir "no".

-Shuuuheeeiii...- Canturreó Rangiku.- ¿Te importaría ayudarme a rellenar estos formularios?

Convenientemente, se había echado hacia delante sobre el escritorio de forma que su escote quedara a la altura de los ojos del joven. Shuhei se sonrojó.

-Cla… claro. Yo me encargo.

-Oh, Shuhei, no sé como he podido vivir todo este tiempo sin ti- ronroneó Rangiku, dejando caer en la mesa la pila de papeles con un sonoro golpe. Se dio la vuelta, contoneando las caderas mientras se alejaba.- Oh, se me olvidaba- añadió por encima del hombro- tienen que estar listos para este mediodía. Cuento contigo- añadió con un guiño. Shuhei se sonrojó más y se enderezó.

-No te preocupes, no te defraudaré.

Así que cuando Hisana volvió de hacer una entrevista una hora después, encontró a su viejo amigo trabajando frenéticamente en una pila de papeleo que no le correspondía rellenar.

-¿Otra vez te has dejado manipular?- Dijo, apoyándose ligeramente en su escritorio. Shuhei levantó la mirada y parpadeó un par de veces, ojos cansados después de tanto tiempo de trabajo.

-Oh, hola Hisana.

Hisana suspiró. Si seguía trabajando así se moriría de cansancio.

-Shuhei, esto tendría que hacerlo Rangiku, no deberías dejar que te usara así.

-Pero a mí no me importa hacerlo, Hisana, me gusta saber que puedo resultar útil. Además, la gente que trabaja duro no pasa desapercibida. Así es cómo he llegado a donde estoy ahora.

Hisana aún no estaba muy convencida.

-Pues yo diría que te está usando.

-No es ninguna molestia, de verdad.

Hisana suspiró.

-Está bien, pero no te fuerces demasiado, ¿vale? Por cierto, Nanao tiene la tarde libre, y pensábamos salir a cenar con Kaien y Miyako. Tienes que venir tú también, hace mucho que no estamos los tres juntos.

-Desde luego, contad conmigo.

Hisana le dedicó una última sonrisa y se dirigió a su mesa, pero en el camino se tropezó con Byakuya Kuchiki.

-Documentación para el próximo reportaje- dijo, soltándole un fajo de papeles en los brazos. A Hisana se le atragantó el buenos días que iba decir.

-Gracias- murmuró, un poco confusa. Ese día parecía más brusco de lo habitual.

Byakuya la miró fijamente. Hisana se balanceó un poco en sus pies, incómoda.

-He oído que has quedado para cenar esta noche- dijo de pronto. Hisana pestañeó.

-Pues sí...

-Con Hisagi.

-Sí- Y con Nanao, Miyako y Kaien. De verdad no entendía a que venía ese interrogatorio. De pronto se le ocurrió que tal vez quería ir él también. Ya iba siendo hora de que se relacionara un poco, por lo que ella sabía no tenía vida privada de ningún tipo.- ¿quieres venir?

-No- y con eso se dio la vuelta y se fue a encerrarse en su despacho.

Hisana lo miró alejarse. Sacudió la cabeza. No había forma de entender a ese hombre. Volvió a su mesa y se puso a trabajar.


El resto del día pasó sin incidentes y para cuando Hisana terminó el trabajo del día, se di cuenta de que se había quedado sola en la oficina. Consultó su reloj, tenía el tiempo justo para llegar al bar en el que había quedado con los demás. Y no quería llegar tarde; Rangiku también se había apuntado y Nanao y Miyako iban a necesitar ayuda cuando ella y Kaien empezaran una competición de beber alcohol. Para lo poco que salía no quería que pasara lo de la última vez. Además, tenía el molesto presentimiento de que Rangiku iba a tratar de arrastrar también a Shuhei en su mal hábito de emborracharse.

Recogió sus cosas y se dirigió al ascensor. Se detuvo de golpe. Byakuya Kuchiki estaba allí. El ascensor llegó y Byakuya entró, pero antes de pulsar el botón para la planta baja la vio. Sujetó la puerta, y le hizo una leve señal para que se acercara. Hisana dudó un momento, pero se dirigió hacia él. Había veces que actuaba un poco raro, pero no era como si fuera a morderla, ¿no?

Entró en el ascensor y Byakuya presionó el botón para la planta baja. Se hizo un incómodo silencio mientras comenzaban a bajar. Trece, doce, once... Hisana cambió el peso de un pie a otro. ¿Es que no podía ir más rápido?

Diez, nueve, ocho... Miró de reojo a Byakuya y vio que la estaba mirando. Se sintió enrojecer y fijó la vista en sus pies, decidida a no levantarla hasta que llegaran a la planta baja.

Siete, seis, cinco... Sólo un poco más. A su lado, Byakuya abrió la boca para decir algo, pero volvió a cerrarla.

Cuatro, tres, dos...

-Hisana...- La joven se sobresaltó, y en contra de lo que había decidido un par de minutos antes lo miró. Byakuya hizo una pausa pero decidió seguir hablando.- Hisana, querría preguntarte si...

Una repentina sacudida lo interrumpió.

Las luces parpadearon y el ascensor se detuvo con otra sacudida. Hisana perdió el equilibrio, pero Byakuya logró sujetarla antes de que cayera al suelo, atrayéndola contra sí. Las luces se apagaron del todo y el ascensor quedó quieto, su interior sólo iluminado por las luces de emergencia.

-¿Qué...? ¿Qué ha pasado?- Se preguntó Hisana en voz alta.

-Parece que ha habido un apagón- contestó Byakuya. Tenía el ceño fruncido y miraba a la pantalla que señalaba la planta en la que estaban, que se había detenido entre el segundo y el primer piso, como si pudiera hacerla volver a moverse con sólo darle una orden.

Hisana lo miró y se dio cuenta de pronto de que estaban muy, muy juntos. Tenía las manos apoyadas en su pecho y Byakuya le había rodeado la cintura con los brazos para que no se cayera. Sonrojada, intentó apartarse rápidamente de él. Byakuya se dio cuenta de que aún la mantenía sujeta contra él y la soltó. Hisana se apoyó contra la pared más alejada de él, sin mirarlo.

-¿Entonces... qué hacemos?- Preguntó tratando de disimular lo incómoda que se sentía.

Byakuya se acercó al telefonillo de seguridad y apretó el botón un par de veces. Al cabo de un rato, una voz femenina, levemente distorsionada, respondió:

-¿En qué puedo ayudarle?

-Se ha ido la luz y nos hemos quedado encerrados en el ascensor- resumió Byakuya, directo al grano como siempre.

-Espere un momento por favor- se oyó un chasquido y un crujido de estática. Byakuya lanzó una mirada asesina al altavoz. Odiaba que lo hicieran esperar. Hisana jugueteó con el borde de su abrigo.

Cinco minutos después, Byakuya estaba a punto de presionar de nuevo el botón cuando se oyó otro chasquido y la misma voz femenina habló:

-Gracias por su paciencia. Se ha producido apagones en varios puntos de la ciudad, así que deberán de esperar un tiempo. Le agradecemos su comprensión.- Y antes de que Byakuya pudiera añadir nada más, se oyó otro chasquido y después, silencio.

Byakuya frunció el ceño, indignado. ¿Cómo se atrevían a decirle que tendría que esperar? ¿Es que no se daban cuenta de que tenía mejores cosas que hacer que estar encerrado en un ascensor?

Hisana suspiró con resignación y sacó su móvil. Tendría que avisar a Nanao y los otros de que no iba a ir. Y tal vez enviar un mensaje a Rukia por si pasaba demasiado tiempo allí.

Byakuya por el contrario no parecía dispuesto a aceptar la situación con tanta calma. Empezó a dar vueltas de un lado a otro como un tigre enjaulado, rezumando hostilidad e impaciencia pese a que su rostro permanecía aún más inexpresivo que de costumbre. Hisana sacó un libro de su bolso para intentar pasar el rato, pero su continuo ir y venir no la dejaba concentrarse. Se preguntó si no acabaría mareándose.

Pasaron unos minutos y Byakuya parecía más molesto a cada vuelta que daba. Hisana lo observó recorrer a grandes zancadas el reducido espacio del ascensor por encima de su libro. Empezaba a ponerla nerviosa. ¿Quién habría podido imaginar que Byakuya Kuchiki podía llegar a ser tan impaciente?

De pronto, se le ocurrió una idea. Rebuscó en su bolso y sonrió cuando encontró lo que buscaba: una libretita de notas y un bolígrafo.

-Byakuya- lo llamó suavemente. Él se detuvo de golpe y se volvió hacia ella con mala cara. Hisana no dejó que eso lo molestara y esgrimió su libreta.- ¿Te apetece jugar a "hundir la flota"?


Byakuya tiró la cara pluma de marca con la que había estado escribiendo, sus labios curvados en una ligerísima mueca de frustración. Enfrente de él, Hisana no pudo reprimir por más tiempo una carcajada.

-No tiene gracia- gruñó Byakuya, con lo que sólo consiguió que Hisana riera aún más fuerte.

Llevaban cerca de dos horas encerrados en el ascensor, ¿y qué habían estado haciendo para matar el tiempo? Jugar a "hundir la flota". Al principio Byakuya era un poco reluctante, pero Hisana lo convenció diciendo que les ayudaría a pasar el reato. En esas dos horas, habían completado ocho rondas. ¿Y cuál era el marcador? Ocho a cero a favor de Hisana.

Eso explicaba por qué el siempre perfecto, bueno-en-todo Byakuya Kuchiki estaba más que irritado.

-Oh, no me mires así. No es culpa mía que seas tan malo- dijo Hisana, intentando dejar de reír sin conseguirlo del todo.

-Es un juego estúpido- refunfuñó Byakuya arrugando la hoja con la última partida que habían jugado y arrojándola contra una de las paredes del ascensor.

Hisana sonrió aún más. Nunca hubiera imaginado que Byakuya pudiera llegar a comportarse como un niño grande.

Byakuya la miró de reojo, pareciendo de pronto muy suspicaz.

-¿No estarías haciendo trampas, verdad?

-¡Claro que no!- Exclamó Hisana, ofendida. Nunca la habían acusado de nada semejante.

Byakuya extendió una mano.

-Déjame ver tus barcos.

-No, no quiero que descubras mi alineación secreta.

-Lo que pasa es que has hecho trampas.

-¡Eso no es verdad!

-Entonces prueba que me equivoco.

-No tengo por qué hacerlo.

-Sí que tienes.

-No. Yo nunca haría trampas- entonces, en un rápido movimiento, Byakuya le arrancó la libreta de las manos.- ¡Eh! ¡No vale! ¡Devuélmela!

-En cuanto haya comprobado que no has hecho trampas- se dispuso a hojear el cuadernillo, pero entonces Hisana se le echó encima y trató de cogerlo. Byakuya reaccionó a tiempo y lo izó en el aire, alejándolo de ella. Hisana trató de levantarse, pero Byakuya la cogió del brazo y tiró de ella, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera en su regazo con un gritito. Hisana forcejeó un poco, tratando de liberarse, pero antes de que se diera cuenta Byakuya la había inmovilizado contra el suelo, sujetando sus muñecas con una mano por encima de su cabeza y manteniendo sus piernas quietas con las suyas.

-¡Suéltame!- Protestó Hisana.

-¿Prometes estarte quieta?

-No.

-Entonces vas a tener que esperar un momento- Hisana forcejeó, pero Byakuya la tenía bien sujeta, así que no le quedó más remedio que aguantarse y esperar, mientras él echaba una ojeada a la libreta que sostenía con su mano libre.

-Lo sabía- dijo al fin, en un tono de autosatisfacción exasperante.- Has hecho trampas.

-¡No es cierto!

-¿Ah, no?- Byakuya arqueó una ceja.- Entonces, ¿cómo explicas esto?- Mantuvo la libreta frente a ella, y Hisana examinó la cuadrícula, sin ver nada extraño.

-¿Qué se supone que debo explicar?

-Aquí- señaló un punto en la cuadrícula.- Recuerdo haber dicho el 6B, tú dijiste que era agua pero aquí tienes un barco- volvió a mirarla con ese irritante aire triunfal de antes.- Has hecho trampas, Hisana Shirayuki.

-No es cierto- repitió ella.- No dijiste el 6B, dijiste el 6D.

-Oíste mal.

-Oí perfectamente.

Se miraron fijamente un momento, y de pronto, Hisana se echó a reír. Incluso Byakuya no pudo reprimir una sonrisa.

-No me puedo creer que estemos discutiendo por una tontería así- dijo Hisana entre carcajadas.

-Empezaste tú.

-Oh, no seas crío- sonrió Hisana. Intentó liberarse, pero Byakuya aún la tenía firmemente sujeta contra el suelo.

-Suéltame- dijo, aún riendo.

-No.

Hisana hizo un puchero juguetón, pero entonces se dio cuenta de que algo en los ojos de Byakuya había cambiado. Con su mano libre, deslizó las yemas de los dedos por su mejilla. Hisana se sintió enrojecer. Se había dado cuenta de pronto de la posición tan íntima en la que se encontraban. También acababa de darse cuenta de lo fuertes que eran sus brazos.

-¿Byakuya...?- Susurró inquieta. Sus dedos se deslizaron de su mejilla a sus labios, silenciándola, y Byakuya se inclinó hacia adelante. Pudo sentir el calor de su aliento mientras acercaba sus labios a los suyos...

Hisana giró el rostro en el último momento y los labios de Byakuya se posaron en su mejilla, con suavidad, tan leves contra su piel como las alas de una mariposa. Hisana sintió aumentar su sonrojo y una extraña sensación de cosquilleo en el estómago. Byakuya deslizó sus labios por su mejilla hasta la mandíbula, y fue trazando pequeños besos hasta la comisura de su boca. Hisana intentó apartarse otra vez, pero fue inútil. Cuando intentó girar el rostro otra vez, Byakuya capturó sus labios.

Hisana lanzó un leve jadeo de sorpresa. Era... cálido, y húmedo. Byakuya mantuvo la presión unos segundos más, para luego apartarse un momento, apenas unos milímetros, y antes de que Hisana pudiera procesar completamente lo que acababa de pasar, volvió a besarla, esta vez con una pasión casi salvaje.

Hisana abrió mucho los ojos, un jadeo de sorpresa ahogado por los hambrientos labios de Byakuya, mientras él profundizaba el beso, deslizando su lengua en su boca. Hisana cerró los ojos. Sentía un intenso calor esparcirse por su vientre, y su cuerpo empezaba a relajarse, casi de forma involuntaria. Byakuya le soltó las muñecas y deslizó sus manos por su cintura, haciendo que su piel se erizara y un leve escalofrío le recorriera la espalda. Hisana apoyó las manos en sus hombros, quizás con la intención de intentar apartarlo, pero en vez de eso deslizó sus brazos alrededor de su cuello, estrechándolo más contra sí y enlazando sus dedos en su largo, sedoso cabello.

Al cabo de lo que pareció una eternidad, la necesidad de aire hizo que sus labios volvieran a apartarse. Hisana jadeó, sintiendo el cálido aliento de Byakuya, que respiraba agitadamente a sólo unos milímetros de ella. Seguía teniendo los ojos cerrados, una parte de ella se repetía que estaba soñando y que acabaría despertándose tarde o temprano en su cama, la otra parte temblaba en una extraña mezcla de miedo y excitación, porque sabía que eso estaba pasando de verdad.

Hisana abrió los ojos de golpe al sentir que Byakuya volvía a posar sus labios en su mandíbula, y lanzó un leve gemido cuando le lamió delicadamente el lóbulo de la oreja. De ahí, trazó apasionados besos a través de su cuello hasta la clavícula, mientras que con una mano le desabrochaba los botones superiores de su blusa, y la otra la deslizaba por debajo de su falda.

Hisana estaba completamente paralizada, sin saber qué decir o qué hacer, queriendo detenerlo, y al mismo tiempo, deseando seguir sintiendo sus besos y el delicado tacto de sus manos en su piel...

Y entonces, las luces parpadearon, y con una brusca sacudida, el ascensor se puso de vuelta en marcha.

Byakuya alzó el rostro, sobresaltado y respirando pesadamente. Había olvidado por completo dónde estaban. Hisana, en cambio, salió del trance en el que había estado y, quizás un poco más bruscamente de lo que pretendía, lo empujó a un lado. Byakuya, cogido por sorpresa, se quedó sentado en el suelo, mientras Hisana recogía sus cosas y salía del ascensor antes siquiera de que las puertas se abrieran por completo. Entonces Byakuya reaccionó. Se levantó y la llamó, pero Hisana corrió hacia la salida, sin volver la vista atrás.

Temía que si lo hacía, él se daría cuenta de que era la primera vez que la habían besado.


N.A: Creo que más de uno no volverá a ver los ascensores de la misma manera ;)

Próximo capítulo: … La verdad es que no estoy muy segura de como se va a llamar o cómo va ir (si alguien tiene alguna sugerencia soy toda oídos), pero de momento el título provisional será "Luces y silencio" o "Luces en la oscuridad". Espero no tardar mucho, pero ya sabéis como soy ^^'

¡Feliz año nuevo! :D