Snow Kiss
Atención: Inuyasha es © de Rumiko Tahakashi.
Autora: YukaKyo, el fic es © de mi Propia Autoría. Mis fics No se Prestan Ni se publican en Otros sitios a menos que Yo misma lo haga. De no ser así, te obligare a que dejes de publicarlo.
Pareja: Alter-Inuyasha x Kagome. Y dejen decirles que, en ocasiones nuestro querido prota va a salirse un poco de su carácter aunque no mucho, después de todo es un Alter. Hem, espero hacerlo bien, pues hace muucccho que no escribo de esta pareja.
Categoría: A.U excesivo. Romance, Sadness, Angst y mi característico, te extraño, te extraño y no se cuando volverás xD.
¡Hitori iyanai!
'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'-'
Y estaba segura de que aquel seria su nombre
Desde mucho tiempo atrás…
3.- It a Miracle
Siempre lo había sabido
Incluso desde mucho tiempo atrás…
Kagome abrió los ojos de pronto con aquellas palabras muy frescas en su mente. Se levanto de inmediato llevando una de sus manos a su frente. La humedad pegajosa del sudor le ensucio la palma, mas lo que hizo fue volver a dejarla sobre uno de los costados de su cuerpo.
Las mantas habían resbalado de su cuerpo y el brillante sol que entraba por las ventanas le decía en silencio que había empezado ya un nuevo día. Cerró los ojos un breve momento y luego los abrió tratando de despejarse del todo.
¿Lo he soñado todo?
Apartó las sabanas de un tirón, dejando al descubierto el pantalón del pijama rosado que llevaba. No necesito subir la tela para notar la venda de su tobillo, diciéndole que no lo había soñado en lo absoluto.
Suspiro llevándose una de sus manos tras la nuca dándose un ligero masaje. En verdad todo aquello había sucedido y tal vez destinado, había vuelto a conocerlo.
Aun no podía creérselo.
La puerta de su habitación se golpeo con ruda fuerza al abrirla tan apresuradamente. Un manojo de telas blancas, vaporosas y diminutas que eran portadas por una peliazul, fue lo único que vio Kagome antes que la misma se dejara caer con pesadez sobre su cama muy cerca de ella.
— ¡Malvada! ¿Por qué no me habías dicho que te habías accidentado? ¡He de ser la ultima que se entera de todo— Kagome sudo una gota ante las enormes lagrimas que brotaban de los brillantes ojos jade de su compañera de cuarto.
Y aunque llevaban viviendo juntas por más de ocho meses, eran pocas y contadas las veces en que se veían.
— Kotomi ¿Puedes decirme tú primero a que hora has llegado? —
— No a mas tardar de las dos — Kagome alzo una ceja — De la mañana—
— ¡Y aun así quieres enterarte de todo antes de que alguien mas te lo cuente! — siseo Kagome, sosteniendo su cara con una de sus manos mientras la veía.
— ¡Pero! ¡Enterarme por parte de Funko que te accidentaste es sencillamente desagradable! — Kotomi hizo un puchero, pero paso desapercibido por Kagome que ahora se tallaba los ojos con el dorso de su mano. La índigo sonrió un poco mas calmada después y miro con tranquilidad a su amiga.
— Me alegro que no te ocurriera algo más grave — Kagome le devolvió la sonrisa agradecida, mas de inmediato se le borro la sonrisa al ver el brillo malvado en la mirada verde de la joven.
— ¿Y quién es el chico que te trajo a casa? — Kagome respingo al escuchar aquella pregunta.
— Un chico cualquiera que va a la misma universidad que yo — Soltó a toda prisa subiendo la voz mas de lo que debería — Él solo es… —un leve sonrojo se coloreo en sus mejillas, mas se detuvo y por breves momentos no supo que contestar.
— Kagome — le llamo la chica inclinándose hacia ella que concienzudamente continuaba con la mirada baja apretando levemente las mantas sobre su regazo — ¿Qué te sucede? —
— Kotomi — le llamo casi como un susurró aun sin atreverse a verla — ¿Alguna vez te has encontrado con alguien y has sentido que lo conocías desde antes? — Kotomi la miro por algunos segundos antes de suavemente negar.
— Pero — aquella sencilla palabra llamo la atención de Kagome — Digamos que si alguna vez se hubieron conocido anterioridad y se olvidaron. Ahora que juntos vuelvan a estar, yo podría considerarlo más que una segunda oportunidad como, un milagro —
— ¿Y si ese milagro se pudiera dar? —
— Yo intentaría al menos, conocerle de nuevo — Termino Kotomi, con una sonrisa compasiva en sus diminutos labios.
xxx..xxx…xxx…xxx…xxx
Kagome se quedo muy quieta observando con cuidado por sobre sus hombros y hacia arriba. No había objeto alguno que observara, más que un punto indefinido en la pizarra. No había sido todo sincera en lo que le había preguntado a Kotomi y de hecho no había sido aquella la pregunta correcta. Pero una pequeña parte de la respuesta le había hecho tomar una decisión certera.
Dejo de divagar por unos segundos y volvió a pasar su vista por la pizarra limpia de pegote alguno. Al viejo Inuyasha lo había conocido en una calida mañana inclaustrado por una flecha, contra el tronco de un árbol milenario y ni siquiera le había visto. Y ahora quinientos seis años delante de aquellos días había vuelto a encontrase con Inuyasha, frente a una vieja pizarra de madera y había sido él quien la había visto primero a ella.
Era curioso todo aquello…
— ¡Hey! Así que te vuelvo a ver — la joven apenas y giro el rostro reconociendo de inmediato la voz de quien le hablaba — Kagome—
Era él Inuyasha, acercándose a ella con lentitud mientras llevaba en sus labios aquella sonrisa torcida. El cabello oscuro libre al viento, mientras tras su hombro una correa hacia todo lo posible por mantener tras su espalda un mediano bulto de libros.
— Viniste a clases después de todo— continuo terminándose de acercar, recorriendo son su mirada a la chica. Notando que bajo el justo pantalón de tela, la venda se podía aprecian con naturalidad. — ¡Vaya hasta te has conseguido una muleta! —
— Por su puesto, no podía faltar ¡Aun estamos en exámenes! — Kagome sudo una gota recordando como Kotomi casi se le había pegado en los pies para no dejarla ir a clases y casi la había arrastrado para poder salir de casa. Se quedo en silencio unos momentos y dejo de ver a los ojos oscuros de Inuyasha.
— Aunque aun me cuesta algo de trabajo moverme con la muleta. No estoy acostumbrada y en ocasiones duele — Inuyasha la observo y por unos breves momentos sus ojos oscuros se tornaron fríos — ¡Este tobillo lastimado solo vino a complicarme las cosas! —
— Podrías decirlo — soltó Inuyasha de pronto.
— ¿Eh? —
— Podrías decirlo, decir que por mi culpa estas así de lastimada — Kagome lo miro nuevamente aunque ahora asombrada, podía sentir la culpabilidad tan palpable en su voz aun y cuando su rostro permaneciera tan tranquilo y sereno
— Podrías decir que por mi causa te han surgido innumerables obstáculos que no puedes enfrentar tan fácilmente ahora con lo sucedido. Y sin embargo, te niegas a hacerlo, tan solo diciendo lo más superficial de lo sucedido y levantas el rostro decidido y sigues adelante — Los ojos de Kagome temblaron levemente haciendo poco nítida la visión de aquel joven frente a ella.
— ¿Podrías al menos dejarme algo de miseria para compadecerme? — Inuyasha bufo y por breves instantes cerró sus ojos para abrirlos con más fuerza. — Quiero tener la culpa de lo que te ha sucedido y por lo tanto, quiero también hacer algo para reparar el daño —
— ¿Me dejarías ayudarte? — Kagome le miro y fue poco conciente del tenue rosado que en sus mejillas se había coloreado.
Podría dejarlo hacer lo que él quisiera…
Mas fue él quien si noto el tenue sonroso y la brillante mirada castaña que insistentemente le veía. Como hipnotizado por ella, su mano se movió ligera levantándose hasta la altura de la joven. Sus dedos apenas y rozaron la tersa piel de su rostro.
Incluso le dejaría estar conmigo…
Sus dedos bailaron un segundo sobre la piel, antes de tantear con delicadeza la mejilla posándose la mano a palma abierta sobre la misma.
Ya que así, podríamos comenzar de nuevo…
Kagome fue entonces conciente de las acciones de Inyasha. Se oyó un fuerte grito en el pasillo y la pobre mano de Inuyasha comenzaba a enrojecerse mientras la sostenía con la otra aun sin creerse el doloroso pellizco que la joven le había propinado.
Empezaremos de nuevo, desde este momento
— ¡Si que eres cruel! —
— ¿Quién te has creído que eres para tocarme con tanta confianza? — gruño mas que molesta Kagome.
— ¡Pero si solo te toque un poquito!. ¡Casi nada! —
Kagome lo miro toda roja, mientras Inuyasha seguía quejándose de su mano, agitándola levemente al viento tratando de alejar con eso el dolor.
Aun y cuando, se perfectamente que él no es Inuyasha…
— Más te vale que estés listo— siseo la joven captando la atención absoluta de Inuyasha. — Sufrirás el más grande de los tormentos por haberte tropezado conmigo —
Sí
— ¡Entendido! — acepto Inuyasha sonriendo lo mas socarronamente que podía— ¡Tratare de soportar todo eso! —
Volvamos a conocernos de nuevo…
xxx..xxx…xxx…xxx…xxx
"En la época actual de Japón, volví a conocerlo de nuevo"
TBC…
