¡Hola mundo!, ¿alguien se acuerda de esta historia?, supongo que no .Antes que nada quiero decir que no seguí escribiendo esta historia porque después de mis problemas con la compu y eso y como los cpis con larguillo creí que nadie querraría saber más de mi historia pero he vuelto gracias a una bella persona llamada :Sandra DeNite , quien me presionó - y lo digo con gusto- para seguir esta historia . ¡Gracias querida!

Aclaraciones: hetalia no me pertenece pero la historia si.

Ahora si ¡LEAAAAAAN QUE ESTO ES FRANADA!


Las horas habían pasado y Cora decidió irse del lugar quedándose en un parque sentada en uno de los columpios , pensaba en todo lo sucedido, todo parecía una espeluznante coincidencia …¡no,no,no,no! , no podía seguir pensando en ello, porque después de todo solo era eso ; una coincidencia. La soledad de la noche le parecía tranquilizadora y perfecta para olvidar esos días que parecían sacados de una aventura fantástica de algún escrito famoso , realmente estaba cansada. La luz de la luna era muy tenue pero no le importaba porque aun que el alumbrado público era demasiado poco , eso le venia de maravilla, ocultarse en la oscuridad de la noche. Sin embargo ; el frio estremecedor comenzaba a ser bastante molesto ya que sus ropas no eran las apropiadas y justo cuando se había decidido a retirarse una voz dulce y delgada la llamó.

―Bonita noche, ¿verdad?―.

Cora se asustó un poco al no poder ver de donde provenía la voz que había escuchado.

―¿Quién está ahí?― habló temerosa pero sin demostrarlo―.

― Soy yo , justo aquí― le respondió la voz ―.

― ¿Aquí donde?―.

―Frente a ti― respondió a tres metros de ella―.

― Aquí donde?―.

―Aquí― respondió a medio metro ―.

―¡Oh!― exclamó al ver de pronto el dulce rostro de la persona que le hablaba ― Hola ―.

―Hola ― respondió al saludo ― Mi nombre es Matthew, creí que era el único que venia aquí a estas horas―.

― Mucho gusto Matthew, mi nombre es Carolina pero mis amigas me llaman Cora. Y bueno, de hecho es la primera vez que vengo aquí a estas horas ―.

―Pareces tristes ,¿sucede algo?―.

―¿Triste?, no , no los estoy… sólo pensaba …. En muchas cosas ― de alguna manera sentía que le haría bien desahogarse con alguien y que mejor que fuera con una persona que no conocía ― He tenido días muy duros ―.

― Es una pena que una chica tan bonita como tu tenga que estar a estas horas en un lugar así pensando en como solucionar sus pesares cuando podrías estar con tu novio disfrutando de una taza de chocolate caliente ―.

―Ja ― exclamó con desgano y ojos bajos― Novios , muchas veces eso no sirve―.

―¿De que hablas?―.

― Todos los hombres suelen ser iguales : unos mujeriegos sin remedio que lo les importa lastimar a quien está con ellos ― respondió dolida ―.

―No es verdad― respondió el rubio casi instantáneamente ―.

La mujer simplemente le regaló una sonrisa de comprensión pues al parecer era muy joven como para entender las cosas del amor .

―Puede que algunos lo sean pero no todos. Hay quienes por amor son capaces de cambiar― respondió con determinación― Su naturaleza es esa: coquetear con las mujeres , pero sólo viven por la persona a la que aman ―.

―¿no te resulta contradictorio?, no cambian pero viven por quien aman ―.

―Me refiero a que no dejan de observar a alguien más con sus ojos carnales pero jamás van a mirar a otra persona con los mismo ojos con los que miran a quien aman . Es decir, miran y no tocan ; puede que imaginen pero nunca perpetuan la acción , lo sé, suena a infidelidad pero creo que por eso no todos son iguales ; una delgada y pequeña línea entre lo moral e inmoral―.

― Puede ser, sin embargo…―.

―Déjame contarte una historia para que lo entiendas mejor ―.

― Hace tanto tiempo que nadie me cuenta una historia―.

―* El joven rubio sonrió de manera triunfal *― Esta es mi historia favorita porque el personaje principal lleva mi nombre ― Cora solo le sonrió dulcemente ―.

La muchacha , que se encontraba sentada en la rama de un árbol, se contuvo a interferir porque lo admitiera o no , esa era su historia favorita, fue pesado, fue el acontecimiento más pesado que tuvo que arreglar pero admiraba el amor que se encontraba enfrascado en esa historia de locos ; un demonio y un mago , lo prohibido en toda la extensión de la palabra. Una historia diferente a la de Arthur y Alfred. Completamente distinta porque en vez de pasión, egoísmo y amor, la de Matthew era de amor, dulzura y sangre, tal vez un poco más apasionada que la de los otros dos.

Está bien, podía esperar , pero sólo el tiempo en que dure el chico en terminar de relatar su historia.

Fue hace mucho tiempo ― comenzaba su relato― Se trata sobre el amor prohibido entre un demonio y un mago.

― Antes de que comiences la historia― interrumpió la mujer― Sabes ¿ por qué un mago y un demonio no pueden estar juntos?―.

―Porque son fuerzas poderosas que se rechazan ya que los demonios son altivos y los magos unos engreídos , un demonio es inmortal y un mago puede llegar a jugar al juego de la vida eterna, eso los mantiene en constante pelea. Que esas dos especies se unan significa guerra, una eterna, que dura hasta que el mago muera porque como dije, un demonio es inmortal ―.

―Puedes continuar―.

Matthew se encontraba descansando a las afueras de una vieja cabaña en un bosque de Canadá hoy Montrreal, un lugar en que en ese momento se encontraba en completa tensión ya que se realizaba una de las típicas convenciones de magos . Los demonios y magos se mantenían al margen de la situación , nadie quería buscar problemas con los shinigamis – los dioses de la muerte- ellos se encargan de regular las relaciones entre todo tipo de criaturas, son excelentes en su labor porque sus jefes – los ángeles- no tienen piedad con ellos cuando alguno se equivoca.

Ese día había sido pesado y lo único que él quería era escapara de los demás demonios que tenía por familia; sin embargo , Alfred, uno de sus hermanos llegó de la nada para arruinar su paz ….

― ¡Matty!― sale un joven rubio de ojos azules por detrás del castillo que sostenía el techo de la vieja cabaña. La voz del rubio alarmó a Matthew, quien dio un salto del susto ― Cuanto tiempo sin verte mi querido hermano, mi bello hermano . Parece que fue hace medio hora que te vi ―.

― Al, es que hace media hora que nos vimos ―.

―Hahahaha, el tiempo vuela ― respondió con una risa nerviosa―.

―Hermano , ¿qué es lo que quieres?― pregunto el de lentes al notar la obviedad de la visita de su hermano―.

―¿Querer? Jaja― volvió a reir nerviosamente, una risa de alguien que sabe fue atrapado ― He venido porque quiero pasar tiempo de calidad con mi hermano favorito ―.

― Emiliano* se fue al sur y lo sabes― respondió temeroso pero con muchas ganas de que el ojiazul se fuera―.

―No,no,no, jeje― tenía que actuar rápido antes de que su hermano se desesperara y se fuera― Hablo de ti Matthew. Ven vamos a pasar tiempo de calidad ―.

Alfred tomó a Matthew por la fuerza y se lo llevó sin permitir que el otro protestara. Aun que sin importar nada, Matthew amaba a su hermano y si se lo hubiera pedido de manera cordial este lo hubiera seguido sin queja alguna pero bueno Alfred no tomó eso en cuenta.

Llegaron cerca de la convención de magos y por supuesto que el menor se alarmó al ver a todas aquellas criaturas entrar y salir del castillos que ellos mismos crearon con magia.

―… Al … ― habló con nerviosismo ― ¿Por qué estamos aquí? ― volteó a ver a su hermano pero este no tenía su cara boba de siempre , ahora tenía una expresión seria , una que pocas veces se le veía ―.

― Matt, necesito que me ayudes ―.

― ¿Hablas de ese mago , verdad?― el otro no respondió pero el de lentes entendió que si ― Te he dicho un millón de veces que esto es una mala idea―.

―Pero Matthew , no puedo―.

―Cuando Emiliano se entere ….― intentó explicar pero fue interrumpido ―.

―Por eso es que quiero que me ayudes ― rogó― Además, a ti no te harán nada―.

―¿Por qué lo dices?, sigo siendo un demonio―.

―Porque… ¡porque tu usas lentes y eres pequeño!― respondió como si fuera lo más natural del mundo ―.

―Al, solo porque yo uso lentes y tu no , no significa que a mi no me harán nada―.

― Por favor , te lo ruego , necesito que lo hagas ― imploró con una devoción que el menor nunca había visto en su hermano ―.

―¿Por qué te empeñas tanto?― preguntó sabiendo la respuesta. Sólo quería escucharlo de los labios de su hermano para darse valor―.

― Porque lo amé, lo amo y lo amaré ―respondió con toda seguridad―.

Matthew haría lo que fuera por él y si tenía que hacer un sacrificio como entrar a un lugar lleno de magos lo haría solo por Alfred. Era una pequeña debilidad bastante extraña de un demonio.

El menor asintió con la cabeza en señal de que no tenía remedio y que lo haría. Alfred sonrió alegremente y le entregó la carta que tenía preparada.

― Te aseguro que no te harán nada, nadie querrá meterse con alguien que se ve como tu―.

―¿Débil?―.

―… S..s ― no quería decirlo ―.

―Entiendo ―.

Matthew se fue. Él menor de sus hermanos sabía con exactitud que sus lentes y su aspecto débil no tenía nada que ver con que no se metieran con él, Matthew sabía que su hermano no tenía el valor de decírselo , pero estaba consiente de sus "peculiares" atributos.

Ejemplo: Su aroma era totalmente diferente, no olía azufre sino a miel , no sembraba disturbios, odio ni creaba conflictos con nadie, algo bastante extraño ,es más, odiaba el trabajo que un demonio debía realizar. Es por eso que Emiliano , su otro hermano, lo despreciaba en cierta manera pero sólo cuando se trataba del trabajo pues se quejaba de su corazón de "ángel" aun que sabía que fuera de eso Emiliano lo quería más que nada en el mundo – fuera de su vocabulario soez ― .

Entró al lugar – y como era de esperar – nadie notó su presencia - algo muy común en su persona – y debido a lo anterior explicado , se sentía en cierta manera seguro a pesar de estar caminando en su propia "tumba".

A lo lejos pudo divisar al mago que necesitaba encontrar , a su parecer Arthur estaba tomando agua – al menos eso supuso – mientras mantenía una conversación con un asiático y al parecer la pasaba muy bien.

Sin embargo, cuando pensaba en dirigirse hacia él no pudo evitar que sus ojos cambiaran de rumbo al ver a un rubio de melena rubia y ondulada muy parecida al propio sólo que más larga . Parecía tan elegante , tan buen mozo . con una sonrisa encantadora que le parecía mágica ,ja, extrañamente mágica. El mago reía entre otras señoritas muy hermosas, no, no parecían hechiceras más bien eran humanas – que al notar la belleza del hombre lo siguieron sin cuestionar - . Reaccionó cuando se dio cuenta de que los ojos del otro hombre encontraron los suyos . La sonrisa que el otro le dirigió fue amable aun que no se dignó a corresponderle el gesto puesto que se asustó por el hecho y siguió su rumbo. El mago se apartó inmediatamente de entre las mujeres pidiendo una disculpa y prometiendo volver pronto.

― ¡Oye! ― exclamó. Su gritó paralizó al menor― Hola ― saludó cuando lo obligó a virar su cuerpo y cuando logró verle el rostro de nuevo , volvió a sonreírle ―.

―Buenas noches ― apenas y pudo responder el saludo del temor que sentía, no de los magos sino de Emiliano . Cuando se enterara de lo que hizo seguro que "mataría a Alfred" . Era algo que no quería, se vio forzado a actuar de lo más normal aun que no era su fuerte―.

― Mi nombre es Francis ― .

―Matthew ― respondió. Y entonces se dio cuenta de que debió haber mentido ― … Es un gusto conocerlo señor, pero tengo una breve cita con alguien y ya voy retrasado ―.

― ¿Enserio?, ¿Con quien? ―.

― Con… ― no sabía si debía mentir o decir la verdad, esto era bastante difícil . Pero sus ojos lo traicionaron y comenzaron a observar al británico ―.

― ¿ El cejotas?, no te preocupes no creo que le importe mucho unos cuantos minutos de retraso ―.

―Pero … ―.

―Dime algo, ¿por qué no te he visto por aquí? ―.

― Seguro me ha visto señor pero no lo recuerda , me sucede muy amenudo ―.

― No, no lo creo. Conozco a todos los magos del mundo y nunca olvido un rostro ― respondió hechizado por los ojos del menor ―.

― Pero puede que mi rostro lo haya olvidado , no lo sé. Si me disculpa ― y entonces se marchó―.

El otro se tuvo que resignar y dejarlo marchar volviendo con las señoritas que lo esperaban ansiosamente. Pero en ningún momento lo dejó de seguir con la mirada, algo tenía ese chico , algo … algo que no sabía exactamente que era.

Matthew llegó con el susodicho , quien al verlo , se separó inmediatamente de su acompañante llevándose al rubio con él justo a un rincón.

― ¿ qué haces aquí?― reprochó en susurro ― Sabes que si se dan cuenta de que … ― quiso continuar pero ―.

―No se darán cuenta, pero necesito hablar contigo ― rogó ―.

Arthur dudaba en si aceptar o no , estaban en peligro , ambos, pero el menor realmente le caía bien y no quería desvalerle el esfuerzo de haber llegado tan lejos. Suspiró se resignó, no había de otra.

― De acuerdo ― terminó por decir―.

―Alfred me pidió que te entregara esto ― saca la carta que su hermano le dio y se la entregó―.

Viendo el sobre se sintió un poco indignado ― ¿Y por qué no vino él?― reprochó dolido ―.

―Porque si el venía todos se darían cuenta de lo que realmente es él, en cambio yo … siempre paso desapercibido y mi olor es diferente , es por eso , Alfred no quería meterte en problemas ― respondió―.

― Entonces ― se había tranquilizado pues pudo ver el buen gesto de ambos hermanos ― ¿eso era todo?―.

―Por parte de mi hermano si , pero yo quiero decirte algo más―.

―Adelante― .

― A como es mi hermano de seguro que ya te ha dicho que te ha espiado desde casi siempre ― el otro asintió con la cabeza ― Mi hermano puede ser escandaloso y de vez en cuando bastante directo y un tanto torpe pero no es tan malo como parece. Nunca había visto a mi hermano tan feliz desde que te vio por primera vez aquel día, nunca dejó de seguirte. Sobre todo , nunca lo había visto tan feliz desde que ha estado contigo con un pretexto de ayudarte en encontrar el regalo perfecto para la reina ― el británico se sonrojó levemente , casi pasaba desapercibido ― El te ama, realmente te ama. Por favor, no lo juzgues equivocadamente ―.

― ..L… Lo aré ― el británico le sonrió amablemente y lo despidió ―.

Una vez que Matthew se marchó Francis aprovechó para acercarse al británico .

― ¿Y quien era él?― sus palabras sobresaltaron al otro quien dio la media vuelta inmediatamente ―.

― Francis ― pronunció su nombre con fastidio y desgano ―.

― No,no,no, me refiero al nombre del chico con quien estabas ―.

― Es algo que a ti no te importa, ahora me voy ―.

― Me pareció raro que tuvieran una cita tan corta ― el otro se detuvo en seco y al ver esto , el hombre sonrió con satisfacción ― Pero es que él lo había dicho : " una breve cita" . Sólo que no imaginé que fuera tan breve ―.

― ¿Hablaste con él?― preguntó casi muriendo por dentro ―.

― Se puede decir que …― lo miró de reojo y sonrió de manera maliciosa ― Fue una breve platica ,¿reunión?. Es un chico interesante , simpático …. Bello ― el de cejas prominentes se quedó helado ―.

― Es sólo una persona común y corriente ― dicho eso se marchó ―.

No, en definitiva que Fransis no se iba conformar con una respuesta tan pobre como aquella, él iba a descubrir quien era aquel chico y lo iba a hacer pronto … pronto … pronto …

Una chica hermosa con medidas perfectas y cara hermosa pasó frente a él justo cuando pensaba en ello.

De acuerdo, podía hacerlo en un rato más, ya saben , después de atender a la mujer como era debido.

Para cuando volvió , Alfred ya se había marchado , y era de esperarse puesto que si se quedaba entonces levantaría sospechas con el olor a azufre que se hubiera propagado. Matthew regresó a la vieja cabaña y se recostó en la mecedora que tenía a fuera. Saboreaba la tranquilidad del lugar y la fresca brisa, era ya bastante noche, el tiempo pasaba tan rápido.

Francis, como se lo había prometido a si mismo, salió a buscar al chico. Cuando llegó a la cabaña pudo ver con satisfacción que el menor estaba dormido en una vieja mecedora . Se acercó e inevitablemente inclinó su cuerpo al cuello del chico para poder oler un extraño aroma que le había llegado , un extraño olor a miel (¿?), un aroma delicioso pero … ese aroma fue estropeado por un ligero olor a azufre , era demasiado leve y muy poco notorio pero debido a su posición lo pudo llegar a notar.

Francis se separó al instante con cierto horror,¿Arhtur era amigo de un demonio?, esto iba a ser interesante, meter en problemas al estúpido anglocejón - no es que le cayera mal, sólo no se toleraban el uno al otro – aun que , más que querer meter en problemas a Arthur le ganaron las ganas por jugar con el demonio y el mago , una amistad o relación - como lo quieran ver – prohibida . Francis sonrió para si ; sin embargo , no podía hablar aun que lo quisiera puesto que él mismo tenía una amistad con un demonio español bastante bobalicón y otra con un vampiro – el vampiro no era el problema – y bueno, habría que evitarse la fatiga de ser castigado , perseguido o mutilado , ¿cierto?.

Francis se alejó de ahí y decidió hacer un pequeño plan y jugar con el demonio de lentes. Esto le iba a gustar.

A la mañana siguiente, Matthew decidió iniciar con su rutina y , por supuesto, Francis lo iba siguiendo . El tiempo iba pasando al igual que los días y mago se le comenzaba a hacer fastidiosa la vida lenta del demonio pero cuando se decidía a irse a buscar a alguna mujer por ahí vio algo inaudito. El rubio estaba ayudando a un osezno blanco que se había lastimado la patita , decidió continuar siguiéndolo ; después , el chico fue perseguido por dos alces – por suerte y salió ileso - , esto era bastante raro . Y aun que esto hacía reír al mago , no pudo evitar horrorizarse cuando vio que el menor intentó coquetearle a una joven hermosa regalándole una flor pero esta ni siquiera notó su presencia : ¡El peor de los pecados!. Era horrible, demonio o no , le iba a ayudar con algo como eso. Con indignación se dirigió al rinconcito del chico - quien se veía algo deprimido - .

― Pero mon petit, ¿qué es esto? ― habló con el conocido acento francés que Matthew reconoció ―Eso fue terrible, que digo terrible : una desgracia ―.

―Fran..cis ― apenas y logró articular palabra debido al susto que se llevó ―¿C…cómo me encontraste?―.

―Soy un mago ,¿recuerdas?. Mis habilidades deberías conocerlas bien, después de todo un demonio sabe estudiar a un mago ― declaró horrorizando al rubio ―.

―C..cómo … ― retrocedió hacia atrás pero la pared le impidió seguirse moviendo, entonces Francis golpeó con fuerza la pared con ambas manos acorralando al chico ― P..pe…pero …― el mago sólo sonrió maliciosamente e inclinó un poco su cabeza al frente quedando muy cerca del rostro del otro ―.

― Soy un mago ― repitió― Sería una desgracia si no lograra saber lo que eres, aun que admito que me has engañado en el principio . No deberías jugar algo tan peligroso como es engañar a uno de nosotros , pero ― pronunció con cierta fuerza la ultima palabra ― Lo que mis ojos acaban de ver fue terrible, nunca había visto que un demonio tuviera tan mala suerte con las mujeres, deberías saberlo ― el menor bajó la cabeza como si estuviera siendo regañado por sus hermanos ―.

― Lo sé …― respondió con desgano ―.

Emiliano siempre se lo dijo y se lo reprochó y por más que este le enseñara como conquistar a alguien nunca aprendió, Emiliano era un As con las conquistas. Esa otra de las razones por las que su hermano no venía tan seguido a visitarlos, prefería estar de pica flor.

Francis retrocedió para darle espacio al chico.

―Mira, no diré nada sobre lo de la otra noche. No te meteré en problemas y me evitaré la fatiga. Pero a cambio tomarás clases de conquista y muchas otras cosas con migo, ¿ de acuerdo?― el mago extendió la mano esperando a que el otro sellara el trato ―.

Dudó en aceptar, pero el menor sintió que estaba obligado a aceptar ― De acuerdo ― entonces tomó la mano del mago sintiendo que sus palmas se quemaba. Habían cerrado el trato ―.

―Te espero mañana temprano en mi casa ― después miró la mano del chico para luego volver a mirar sus ojos ― Ya sabes como llegar ― señaló la mano del menor ― Nos vemos ― y entonces se fue ―.

Ese día Matthew no hacía más que pensar en lo que acababa de hacer, era frustrante pero no debía permitir que Alfred o Emiliano se enteraran, tenía que ser lo más precavido posible. Durante la noche el nombre del mago le daba vueltas en la cabeza, escuchaba su sensual acento francés y miraba con claridad su rostro seductor; lo visualizaba. Sin embargo ; no entendía por qué su corazón latía rápidamente como el galope de los cabellos al pensar en aquel mago…. Podía ser… no , no , imposible …. ¿Amor?. Como dije , imposible.

A la mañana siguiente su cuerpo se levantó de inmediato y comenzó a caminar por todo el bosque hasta llegar a un árbol de tamaño colosal. Por inercia colocó la palma de la mano en el árbol e inmediatamente consiguió pasar del otro lado sin ningún problema. El lugar era totalmente diferente a lo que se esperaba ; una gran mansión, con piso de mármol , paredes enormes, castillos elaborados que sostenían las paredes, flores por todas partes que le daban un aspecto romántico , el lugar estaba muy limpio, subió por las escaleras – pues supuso que su anfitrión estaría en alguna de las habitaciones de arriba y porque la marca interna de la mano le indicó que ese era el camino. Llegó a la puerta y la abrió – falta de modales supongo - . Lo único que pudo hacer fue tapar sus ojos pues el panorama del otro lado no era muy bonito, y cerró la puerta pidiendo una disculpa, luego bajó con rapidez las escaleras hasta llegar a la sala de estar. El francés se sintió incomodo pero por alguna razón sintió que le debía una explicación al menor , a pesar de que no era su culpa.

― ¿ Qué fue eso? ― preguntó la chica encima del rubio , algo desconcertada pues los habían interrumpido en el acto ―.

― Nada … ― se quitó a la chica de encima y tocó su frente borrándole la memoria para después enviarla a su lugar de origen ― *suspiro* Bueno, tendré que reponer la pérdida después ― se vistió y bajó―.

En el sillón Matthew se lamentaba por no haber tocado la puerta.

―Oye ― lo llamó el mago ― ¿estás listo?―.

―Lo siento, no debí … ―.

―Está bien , fue mi culpa, no me programé bien , lo siento ― el canadiense se quedó sorprendido por la boba excusa que el otro le dio ―.

―No tienes porque disculparte, fue mi error ―.

Y era verdad, sólo fue una reacción extraña que el mayor había tenido. Su rostro xe pintó con un leve rosa en las mejillas , pero era imposible de notar por parte del menor; sin embargo , el otro lo sentía en si mismo.

― Bueno , no importa. Vamos a comenzar ―.

―De acuerdo―.

―Regla número uno : No vayas en contra de tu naturaleza ― explicó ―.

Los demonios son criaturas misteriosas que por naturaleza atraen a las mujeres por esa energía que poseen. En ti sería fácil, si tan sólo pudieras ser más como un demonio es.

― Pero soy como un demonio es ―.

―No. Te estuve siguiendo y eres más blando que un ángel ― declaró haciendo sonrojar al otro , Francis lo notó pero decidió proseguir antes de quedar embobado por la bella cara del otro ―Ahora, tenemos que trabajar en tu actitud como demonio y esa energía misteriosa comenzará a rodearte de inmediato―.

Ambos salieron, el de lentes no estaba seguro de ello pero bueno , estaba obligado – aun que sólo por su conciencia porque si se hubiera negado Francis no hubiera hecho nada en contra de él – llegaron a la aldea que estaba cerca y le pidió que sembrara discordia entre unos hermanos que tenían una pequeña discusión insignificante y que estaban a punto de arreglarse platicando. Por supuesto que al canadiense le pareció una mala idea pero aun así fue a intentarlo.

Francis se quedó esperando al chico mientras observaba de lejos el trabajo del chico. Por unos momentos este mantuvo una sonrisa pero cuando vio que los hermanos se abrazaron su sonrisa se borró. Entonces el chico volvió con una sonrisa nerviosa.

"Lección 1 : Fracasada"

― N..no importa, aun quedan otras más ― intentó consolar al chico ―.

Muy bien, lección numero dos : Si ser tu mismo resulta malo , entonces intenta actuar pero no del todo porque entonces no podrás mantener la mentira, sólo actúa lo que puedas.

Francis y Matthew entraron al festival de la aldea siguiente y ahí el francés le dio una cátedra de cómo hacerlo haciendo caer a sus pies a varias mujeres .

Matthew se dirigió a una chica bastante bonita pero por más que hizo y deshizo no le resultó. Lo había hecho como se lo habían enseñado y nada.

"Lección 2: Fracasada "

Ok, no desesperes, Lección numero tres : cuando estés a solar con una mujer intenta mirarla a los ojos y elógialos, observa cada mínimo detalle e intenta resaltarlos más que lo que se puede notar a simple vista eso le gustará , aun que, no exageres o se sentirá acosada. Hazla también sufrir un ratito haciéndote el inaccesible pero no el imposible o se cansarán. Se romántico pero no empalagues o se irán .

Dicho aquello, Matthew sacó a bailar a una señorita e hizo todo al pie de la letra, la mujer parecía encantada pero cuando se inclinó para besar al menor , este se paralizó, nunca había llegado tan lejos y como no respondía la mujer se marchó , aun que algo preocupada .

Francis, por alguna razón, en vez de llorar de alegría o sentirse feliz por el chico o no sé , se puso , celoso (¿?), ¿era eso posible?, no , no debía. Es sólo que esa vez no bailó con nadie y estaba algo cansado como para sonreír. Se acercó al menor y se lo llevó lejos, el menor no hacía más que sonreír.

"lección numero tres : Éxito"

―No te emociones por esto, aun tienes que trabajar en lo otro ― le dijo el mayor con una sonrisa forzada―.

―De acuerdo ―.

Sin embargo; cada vez era más frecuente encontrar a Francis con una y con otra , parecía que evitaba ver los resultados del menor y eso le resultaba un poco molesto al chico. A pesar de que había superado las dos primeras pruebas no podía llegar al punto de besar a una chica, siempre salía huyendo y cuando veía a Francis con otra , besándola , le provocaban unos celos inmensos. Sí, lo había aceptado, Metthew se había enamorado del mago y no había momento en que se reprochara por eso.

― Has tenido un buen avance, parece que ya no me necesitas. Sólo debes trabajar en los besos , eso se te debería dar fácil ― dijo intentando ocultar su dolor al decirlo o inclusive al pensarlo ― Bien … ―.

―¡Espera! ― imploró el menor ― Necesito tu ayuda, para ti es muy fácil hacer todo eso pero yo … ― agachó la cabeza y cerró los puños fuerza. Había hecho todo aquello para poner feliz al mago pero parecía que no podía llenar sus expectativas, esperaba que si lograba pasar las pruebas que este le había apuesto entonces se fijaría en él, pero había conseguido irlo alejando ―.

―De acuerdo ― después suspiró con cierta pesadez ―.

Lo tomó de la mano y aparecieron en la habitación el francés.

― Lo primero es mirar al otro a los ojos y no desviarse en ningún momento o se pierde el encanto, puedes tomarla del mentón, suele ser lo que más funciona, aun que puedes intentar tomarla de los hombros o de la cintura, pero recomiendo más el del mentón , suelen tomarlo como más romántico ― comenzó a explicar teniendo la atención completa del menor ― Cuando intentes besar no cierres del todo los ojos o no sabrás lo que besas, tómala de la nuca, con eso vas bajando la guardia de ella, comienza acariciar sus mejilla y si estás en un buen lugar como este, o en un lugar blando, recuéstala con lentitud y de ahí todo va surgiendo, no te apresures, deja que todo tome su curso y no forzes nada―.

―Puedo … intentarlo contigo ― de alguna manera iba a besar al francés, lo iba a conseguir aun que fuera con excusas, aun que después lo odiase ―.

― … ― Francis se sorprendió ante lo pedido, no podía negar que desde que lo vio por primera vez le tenía gansa al chico , a esos labios , a esa cintura, pero no quería ser odiado , no quería lastimarlo― No creo que sea una buena idea ―.

―Por favor, sólo a la parte de las caricias sin llegar al beso ― respondió, a pesar de que el beso es lo que él quería― Por favor― insistió ―.

El otro se la pensó unos segundos, ¿debía hacerlo?, no sabía si podía confiar en su autocontrol porque el mago sólo quería al chico para él y sólo quería ser de él. No quería ser odiado , no por él.

― De acuerdo, intenta seguirlos pasos al pie de la letra ― respondió inseguro. Sólo era un beso, se tenía que mantener al margen , sólo era un beso, un beso, un beso que se tenía que negar ―.

Matthew se acercó al mayor lentamente y le sonrió dulcemente , el mayor le quitó los lentes de encima con cuidado explicándole que era mejor así, entonces el chico prosiguió. Se acercó a su rostro y acarició su mejilla pasando sus dedos por sus cabellos dorados y ondulados , fue acercando su rostro al del mayor y se quedó a unos escasos centímetros de los labios del otro. ¿Debía seguir?.

― Ammm…― habló con nerviosismo separándose del mayor ― así está bien , eso creo ―.

El mayor no se iba a quedar con las ganas, Oh , ya no.

― Es bueno, pero nada fuera de lo común o mágico ― aquello logró lastimar al canadiense ― Déjame enseñarte como debe de ser―.

El francés e acercó bruscamente al chico y comenzó a subir su dedo índice desde el abdomen del menor llegando hasta la clavícula, después comenzó a acariciar la mejilla del chico y se acercó a darle un beso en la mejilla, por supuesto que Matthew estaba más que sonrojado con las acciones del otro. Francis pasó su mano por la nuca del chico, haciéndolo estremecer , comenzó a dar unos pequeños mordiscos por la clavícula del menor comenzando a recostarlo lentamente. Las caricias del mago se volvían cada vez más intensas mientras que Matthew se comenzaba a animar a acariciar con pequeños y torpes movimientos al mayor , quien ya le había dejado el cuello lleno de marcas. Francis se acercó a los labios del chico y comenzó a besarlos con suavidad, lentamente, con paciencia, sintiendo como el otro correspondía al beso, la mano del mayor bajaba por el abdomen – debajo de la ropa – dejando sentir la calidez de su mano. Matthew sólo podía gemir de placer y nerviosismo – pues sentía miedo- mientras que también él acariciaba al otro . Ambos profundizaron el beso comenzando a entrelazar sus lenguas, entonces todo comenzó a volverse más intenso. La ropa comenzaba a desaparecer y las simples clases de cómo besar a una chica se habían quedado en el olvido porque ahora solo importaba su presente y lo que sentía, declarándose en cada movimiento, en cada gemido.

― ¡Ah! ― exclamó el menor al sentir como los dedos del mayor habían entrado en él ― Mmm … agh … Fran….cis …. Ah agh ― no podía casi articular palabra debido a la mezcla de dolor y placer que esto le producían ―.

― Relájate, prometo que te haré sentir bien ―.

Dicho esto , Francis no dejó de acariciar con su mano libre al chico ni tampoco dejó de besarlo esperando a que el otro estuviera listo para soportar lo que seguía.

―Puede que esto te duela ― .

Comenzó a entrar en él con suavidad y un poco de lentitud para darse el tiempo de escuchar los gemidos del rubio hasta que por fin entró hasta adentro, creyó que Matthew se rompería con esta acción pero aun que estaba estrecho , no parecía que le doliera tanto , eso o simplemente se lo ocultaba, aun que no importaba puesto que no se iba a detener , ya basta de contenerse, no estuvo estos meses con él en vano, esperó a que Matthew se diera la iniciativa de acercársele y había valido la pena el tiempo de esperar; lo había conseguido y le iba a enseñar lo placentero y doloroso que era el amor.

Sus caderas comenzaban a moverse esperando no lastimarlo demasiado. Se sentía tan bien, era lo mejor que había experimentado alguna. Era una oleada de placer y por eso sus movimientos eran cada vez más rápidos, más profundos , más dolorosos y , por supuesto, más placenteros. Los gemidos que invadían la habitación lo excitaban cada vez más y ni hablar de las palabras entrecortadas del demonio que le pedía más. La temperatura subía y subía y subía, estaban a punto de llegar al clímax, sus movimientos eran más rápidos y más rápidos y más fuertes hasta que la ultima estocada llegó hasta el fondo. El menor abrió los ojos como platos, estaba cansado y complacido, arqueó la espalda por inercia pero después volvió a su estado normal. Pronto sintió un extraño calor dentro de él, una especie de líquido que el francés dejaba en su interior, eso no le molestaba, incluso se sentía gracioso ; se sentía muy bien.

Ambos cayeron rendidos a la cama , mirándose el uno al otro. Finalmente el rubio comprendió a su hermano con respecto a sus caprichos respecto a Arthur, ya no lo volvería a cuestionar nunca más cuando de amor se tratase, porque justo ahora lo había experimentado. Ja, se había acostado con la persona a la que amaba antes que su propio su hermano – quien tenía una buena racha de conquistas -.

― Te amo , mon petit―.

―Te amo―.

El tiempo no transcurre el vano, ambos se consideraban indispensables el uno para el otro. Sin embargo; una fuerte discusión se desató cuando Alfred y Arthur se enteraron de que Matthew salía con Francis, los otros rubios se dedicaron a decirle que era mejor que lo dejara pero el de lentes no entendía razones.

―¡Te lo digo enserio, salir con un mago te meterá en problemas!― replicaba Alfred ―.

―Por favor Matt, es por tu bien― secundó el británico―.

―¡Dejenme en paz! ― gritó en desesperación, callando a los rubios frente a él, a Alfred eso le cayó como balde de agua fría pues su hermano nunca le había contestado así, es más, su hermano nunca le había contestado ―¡¿Cuál es el problema?!, ¡tu sales con él! ― señaló al británico ― ¡Por qué yo no puedo salir con Francis! ― recriminó dolido―.

―Entiende … ― intentó hablar el demonio mayor―.

―¡No! ― se dio media vuelta pero Alfred no iba a permitir que su hermano saliera con ese mago ―.

―¡Matthew!― le gritó pero este ignoró el llamado ―¡Matthew, ven aca ¡MATTHEW! ― el otro paró en seco pero sin dejar de darle la espalda ― No volverás con él, te irás con Emiliano y punto. No voy a dejar que estés con ese mago por ningún motivo ―.

―¡POR QUÉ!― reprochó a punto de llorar del coraje ―.

―¡Te estoy evitando el dolor!―.

―Matthew, conozco a Francis desde siempre y te lo digo en serio, no va a cambiar , no quiero ver que te deje de la nada por alguien más ― declaró el oji verde―.

―Él no haría eso ….― habló por lo bajo ―¡No me haría eso! ―.

Matthew salió pero era inútil , su testarudo y sobreprotector hermano se las había arreglado con Arthur para encadenar a Francis y al ver esto la furia del menor se desató. Grabe error meterse en sus cosas amorosas. Francis estaba algo inconsciente de todo lo que le habían hecho, las cadenas no se las podía quitar , la magia que había usado Arthur era demasiado fuerte y es que no lo había hecho sólo, otro mago asiático lo había ayudado con el afán de no meter a nadie en problemas, una buena acción pero terrible decisión.

De un día terriblemente soleado el cielo se comenzó a oscurecer y la temperatura a bajar. Las aves volaban a otro lugar en señal de que una tormenta llegaba, los ojos de Matthew se tornaron rojos y su cabello oscureció, los colmillos se hacían visibles y filosos, y unas extrañas pero laboriosas marcas se dibujaron en su cuello, las uñas le crecieron como garras; una transformación completa. Los lentes se le habían roto, aun que ya no los necesitaba en su estado actual, Alfred se quedó helado al ver la reacción de su hermano. Había cometido el peor error de toda su eterna existencia y la iba a pagar muy caro, en ese estado lo único que el canadiense podía pensar era en el francés y su estado demacrado.

―Jamás …― articuló con una voz de una bestia hambrienta que intenta contenerse a atacar al animal que está acercándose a su alimento ― Vuelvas…. ― su respiración parecía entrecortada ― A meterte …―Alfred colocó a Arthur atrás de su espalda para mantenerlo a salvo ― En … ― Alfred estaba tomando aire intentando calmarse ,él mismo propició la guerra ―¡MI VIDAAAAAA!― gritó el menor y con eso desató el frío y brusco viento, el cielo se cerró por completo e inclusive respirar era casi imposible. Las ráfagas de viento cortaban la piel expuesta del británico pero Alfred – a pesar de ser cortado – se ponía de escudo para evitarle más dolor a Arthur , quien no podía hacer ningún tipo de hechizo debido al salvaje viento controlado por el menor; además, Alfred podía curar sus heridas al instante.

Una guerra comenzó entre ambos hermanos, mientras Arthur intentaba encontrar la manera de realizar un hechizo para detener el tiempo; sin embargo , era prácticamente imposible.

La guerra se trasladó al cielo debido a que Alfred obligó a su hermano a seguirlo hasta allá. El escándalo llamó la atención de los arcángeles , quienes hicieron su aparición, intentaron detener al demonio menor pero nadie podía con su fuerza. Matthew había lastimado a su hermano con una de las espadas de fuego de un arcángel , se la había enterrado en el estómago haciéndolo caer – pobre Alfred, era la segunda vez que caía a esa altura- por la parte de los guardianes, intentaban quitarle la espada y cobrarse con él las heridas casi mortales que le había provocado a otros. Sin embargo; justo cuando habían logrado amarrar al demonio con unas cadenas de fuego color verdoso , el tiempo se detuvo, aun que ellos podían seguirse moviendo . Los shinigamis hicieron su aparición. Una joven de cabello negro y ondulado hasta la cintura , ojos negros , era la causante de que el tiempo se hubiera detenido. Detrás de ella aparecieron más de los dioses de la muerte pero ella parecía ser la más joven.

― Suéltenlo ― ordenó la joven con un tono autoritario pero sin levantar mucho la voz―.

Los ángeles inmediatamente obedecieron sus ordenes soltando al demonio, quien se quedó quieto y sin decir nada .

― William Matthew ,especie : demonio , zona : norte , apariencia débil pero parece que nos has engañado a todos ― habló como si hiciera un memo ― Mattew, serás llevado con nosotros al juzgado central de los shinigamis, el mago Francis Bonnefoy también vendrá con nosotros, Alfred F Jones y Arthur Kirkland serán sentenciados sólo si ellos siguen interfiriendo ―.

Aquello horrorizó al menor , quien al escuchar aquello, volvió a su estado normal. Se llevaron al mago y al demonio a las celdas del juzgado central , donde la joven hacía guardia – la única a decir verdad- .

―Por favor … ―rogó el menor― No lo hagan ―.

― Trabajo es trabajo, las reglas son las reglas ―.

―No te preocupes, todo estará bien ― habló el francés intentando consolar al chico , haciéndole cariños en su cabeza y después habrazandolo ―.

―Pero … ― el mago besó la frente del demonio y hundió su rostro en su cuello ―.

―Te amo , eso no va a cambiar, aun después de la muerte o la extinsión, eso siempre estará vivo ― le susurró pero la shinigami logró escuchar ―.

Hasta entonces la chica había hecho suficiente como para que la despidieran, es decir, haber mentido en la matanza que hubo con dos vampiros ( Gilbert y Rederich), eliminar la viscosa sangre de ambas criatura y sobre todo llegar a un cuerdo con los guardianes del cielo (Alfred y Arthur) , limpiar el aire de ajo y azufre, controlar la ira de los habitantes y borrar sus memorias no era encantador ( Antonio y Lovino) , y ahora, tendría que engañar a todo el consejo para dejar ir a ambas criaturas, el problema era que a comparación de sus otros casos, este en particular , era el peor. ¿por qué?, pues porque era la única unión prohibida con la que había tenido que lidiar ; sin embargo, a pesar de parecer una persona dura, también era sensible y sobre todo creía en el amor. Tal vez haría algo por ellos.

Llegó al juzgado al ser llamada y comenzó a exponer su caso, por supuesto que los demás shinigamis entraron en controversia ; sin embargo, logró conseguir la mayoría de los votos a su favor. Pero es que algo que no mencioné: era bromista .

Llevó al demonio y al mago a la sala de extinción.

― Matty ― habló con una sonrisa dulce pero forzada el francés , mirando al chico con unos ojos vidriosos ― Te amo ―.

― Y yo a ti ― respondió al borde de las lágrimas, por su culpa su amado estaba ahí ―.

―Basta de estúpidas cursilerías ― dijo en tono cortante la joven shinigami ― Ahora, dime Francis ¿ si hubiera algo más que decirme antes de encarcelarlo en el inframundo que sería? ―.

―Prefiero mil veces ser yo , sin importar el sufrimiento , la pena disminuiría si supiera que él está a salvo ― respondió casi al instante, con firmeza― Porque es todo lo que amo en esta vida, porque es todo para mi―.

―De acuerdo―.

Entonces chasqueó los dedos y las luces se apagaron , cayeron inconscientes y para cuando despertaron estaban acostados en la cama de la vieja cabaña. Sólo pudieron sonreír y abrasarse al igual que agradecer. Para celebrar el acontecimiento Francis hechizó al pequeño oso blanco que Matthew había ayudado haciéndolo vivir hasta que él mismo muriera y no estaba dispuesto a morir.

―Fin―.

―Fue una bella historia―habló la cuenta cuentos con una lágrima recorriendo su mejilla―.

―Lo ves―.

―Gracias―.

Ya era suficiente de esperar , la shinigami saltó del árbol y se paró frente a ellos dejando una expresión de horror en el canadiense.

―Hace mucho frío aquí ― se escuchó la voz de cierto norteamericano―.

―Te dije que trajeras un suerte― respondió un británico que al mirar al frente y ver a la chica se quedó pasmado ― Bloddy hell―.

― No puedo creer que me has traído aquí ― replicó un austriaco ―.

― Oh vamos Roddy, es por Francis ― respondió un albino―.

― Mierda― susurró el austriaco al ver a la chica―.

―Roddy ese no es vocabulario para…― entonces vio a la joven―.

―¿seguro que estás bien?― preguntó con una voz gruesa cierto sueco―.

―Sí― respondió el finlandés, aun que ambos se quedaron pálidos cuando vieron a la joven ―.

― Lud, tengo frío , volvamos a la casa― habló cierto italiano―.

―Tranquilo, todo estará bien― respondió el alemán―.

―Chingada madre, por qué tengo que venir a un puto lugar con un puto frío por un estúpido amigo tuyo― habló un napoles con irritación ―.

―Vamos Lovi , es por nuestro bien―.

―Mierda― susurró al ver a la chica―.

Cora no entendía nada de nada de nada, esto estaba más raro que en el principio y es que todo estaría mejor si simplemente se hubiera dedicado a ser veterinaria , pero no , había que seguir su sueño.

―¡Pero que bello una reunión familiar!― declaró la shinigami con una sonrisa en la boca―.


bueno, eso es todo por ahora, pero la verda, seguiré escribiendo hasta terminar, después de todo sólo faltan dos capis más y ya. Y si ustedes me han leído en otro fanfic y no lo he terminado , por favor, sientanse libres de presionarme me sentiré feliz por ello. Ahora: ¿Reviews? por favor :3