Dedicado a Sumeragi Saya-sama,

MaryJu-chan, por ser mi maestra de IchiRuki

Wlanki-san, por las referencias a Evangelion

e, increíblemente, a Fran, padre de mi hija.

Este fic está basado en el Kwei Mei, hexagrama 54 del I Ching o Canon de las Mutaciones. En cursiva, van las notas originales de Richard Wilhelm, traductor del Canon, 1918. Para más información sobre la importancia de éste libro, ver:

http : // es . wikipedia . org / wiki / I _ Ching

http : // es . wikipedia . org / wiki / Richard _ Wilhelm

INTERVALO APROXIMADO ENTRE EL PERIODO YAMA Y EL PERIODO HEIAN, EN JAPON, DINASTÍA TAN'G, EN CHINA.

Ligeramente Universo Alterno. Algo de OOCness

En este fic, Kurosaki Masaki es madre de Isshin y abuela de Ichigo.

Música usada; Scorpions, álbum Humanity Hour 1, mayormente, aunque cada capítulo usará música de acuerdo al contexto.

Desde la primera vez que leí todo el I Ching, este hexagrama me encantó para hacer una historia. Tuve que llegar al yaoi para poder hacerla justo como quería. Este primer capítulo presenta toda la situación y dá pie al desarrollo. Espero no sea previsible. Por cierto, las notas en cursiva son citas del original de Wilhelm, no son mías. Son sólo citas.

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La mirada de Kuchiki Rukia se deslizó de las varas de milenrama y las monedas, al anciano Ming. Al fondo, el retrato de Kuchiki Ginrei parecía burlarse de toda la situación. Frente a ella, su niisama, su hermano mayor, mantenía una mirada de leve desaprobación.

No había estado de acuerdo con el matrimonio de Rukia con el heredero del clan Kurosaki, desde el mismísimo principio…pero los arreglos habían sido hechos entre su abuelo Ginrei y el entonces jovencísimo Kurosaki Isshin, suegro de Rukia. Así, el primogénito de Isshin había sido casado con su hermana cuando éstos apenas si tenían seis años de edad. Y a los catorce, Kurosaki Ichigo había ido a tomar posesión de sus terrenos y su nueva esposa, en la franja que compartían ambas familias nobles.

Sin embargo, pese a que Rukia e Ichigo eran buenos amigos desde pequeños, tanto Kuchiki Saya –su anciana tía, hermana de su madre- como Kuchiki Daisuke, primo de Byakuya, habían advertido que la joven pareja tenía más una relación tormentosa y de hermanos, que de pareja. Rukia, al mando como siempre, se encargaba de todas las cuentas y la administración de las tierras y la nueva herencia. E Ichigo, impulsivo y entrenado en la guerra desde pequeño, permanecía junto con los otros jefes de los clanes, rondando las fronteras para evitar la entrada del Pueblo Hollow, enemigo desde siempre de los Seireiteis.

Kuchiki Byakuya suspiró, calmadamente; de toda la familia noble, el jefe del Clan persistía en permanecer calmo y de acuerdo a las formas dictadas.

La reunión con el Maestro de los Oráculos se debía principalmente, a la falta de sucesión. Ichigo y Rukia estaban juntos desde los 15 años y en dos de matrimonio, no les había sido posible concebir un hijo. Unohana Retsu, la sanadora, había dicho varias veces que no había ningún mal en ellos y que eran capaces de tener una gran familia…e insistido en que era una reverenda estupidez haberlos casado de acuerdo a las antiguas normas y no como su corazón lo ordenara. En gran parte, Byakuya consideraba que todo ese asunto era un error de su abuelo, tanto como suyo. Ginrei simpatizaba mucho con Kurosaki Masaki, la antigua jefa del Clan Kurosaki, muerta en un trágico encuentro con los hollows. Cuando ella desapareció y su único heredero, Isshin, se quedó al mando de todo el clan, había sido Ginrei quien lo sacara adelante, en educación y normas, para poder mantener a los Kurosaki unidos.

Pero era evidente que una, había sido Masaki y otro, Isshin. El hijo de Masaki era escandaloso, antinormas, insoportablemente simpático, valiente a rajatabla y un verdadero tarado, pensaba Byakuya. Y el nieto de Masaki, Kurosaki Ichigo, no le pedía nada a su padre.

Byakuya esperaba que el marido de su hermana se convirtiera algún día en un caballero digno de ella y no en el chico patán y malcriado que evidentemente era…no podía romper la promesa hecha a su abuelo y al principio, el chiquillo de cabellos naranja no le pareció tan antipático…hasta que comenzó a transformar a su hermanita de la pulcra y linda damita que era, en una salvaje capaz de comer con las manos y salir corriendo, a saltos de shunpo, sin importar sus modales.

Y Kuchiki Rukia no había sido educada para estar el frente, en la constante guerra contra el pueblo Hollow, no, sino para administrar y gobernar la extensa herencia conjunta de ambas familias. Nada de eso importaba, al final, para que hubiera sucesión Y Byakuya había soportado la falta de modales y formas con que la joven pareja se conducía en el palacio de la heredad.

Pero Rukia no lograba quedar embarazada y a Byakuya no le agradaba la idea de disponer de una segunda esposa, pues aunque llevara el apellido, la línea de sangre se perdería…y esa era la razón por la que se había llamado al Maestro de Oráculos, el anciano Ming.

Aunque Byakuya, al igual que muchas cabezas nobles, despreciaba en el fondo el arte oracular, tenía que reconocer que el pueblo creía en ellas y tanto su anciana tía Saya como el resto del consejo del Clan habían insistido en ello, pues el pueblo gobernado bajo su mano estaba ansioso por un heredero…y por las maldiciones que la falta de uno acarrearía, de acuerdo a la supersticiones locales, que iban desde la sequía y la plaga hasta la necesaria remoción del clan reinante mediante una revolución, al ser incapaces de dar el noble justo que los siguiera gobernando.

EL DICTAMEN

La Desposanda.
Las empresas traen desventura.
Nada que fuese propicio.

Una muchacha recibida en la familia sin ser esposa principal, debe conducirse con particular cautela y reserva. No debe intentar por sí sola desplazar al ama, pues esto implicaría desorden y acarrearía condiciones de vida insostenibles.

Todos mantuvieron silencio, mientras el anciano Ming recitaba el dictamen. A cuál matrimonio se refería? Al existente entre Rukia e Ichigo o a uno próximo que debiera darse? La tensión en la sala aumentó.

Lo mismo es válido para toda clase de relaciones libres entre la gente. Mientras que las relaciones legalmente ordenadas evidencian un firme nexo entre deberes y derechos, las relaciones humanas electivas destinadas a perdurar, se fundan puramente en una actitud de reserva inspirada en el buen tino.

El principio de tales vínculos por inclinación tiene máxima importancia en todas las relaciones del mundo. Pues de la alianza de Cielo y Tierra procede la existencia de la naturaleza toda, de modo que también entre los hombres la inclinación libre constituye el principio primero y último de la unión.

LA IMAGEN

Por encima del lago se halla el trueno:
La imagen de la muchacha que se casa.
Así el noble, por la eternidad del fin
reconoce lo perecedero.

El trueno excita las aguas del lago que reverberan a su zaga en olas rutilantes. Es esta la imagen de la muchacha que sigue al hombre de su elección. Empero, toda unión entre humanos encierra el peligro de que subrepticiamente se introduzcan desviaciones que conducen a malentendidos y desavenencias sin fin. Por lo tanto, es necesario tener siempre presente el fin. Cuando los seres andan a la deriva, se juntan y se vuelven a separar, según lo disponen los azares de cada día. Si, en cambio, apunta uno a un fin duradero, logrará salvar los escollos con que se enfrentan las relaciones más estrechas entre los humanos.

Ming sonrió. Byakuya suspiró profundamente. Sus peores expectativas se habían cumplido.

-Ming sama…podría explicarnos?

El anciano sonrió, recogiendo las varas de milenrama

-Byakuya bo, la definición del azar y la voluntad de los Hijos del Cielo * es que el heredero Kurosaki-Kuchiki tome una nueva pareja, que deberá ser elegida por su esposa actual, Kuchiki Rukia, a fin de que se garantice la sucesión…ése es el fin permanente del que habla el Canon…sólo cumpliendo los fines a largo plazo, la unión de ambos clanes podrá librarse de la mala decisión inicial de haberlos casado de esa forma…

Ming se inclinó, educadamente. Byakuya tomó aire, antes de seguir hablando

-Entonces, afirmas que la decisión de mi abuelo Ginrei fue torpe, tomada a la ligera?

-Es lo que el dictamen indica. Como fuera, se guió por una elección afectiva, su profunda amistad con Kurosaki Masaki. Sin embargo, nuestros errores pueden ser corregidos. El hecho de que se tome una concubina no quiere decir que la maternidad de la primera esposa se vea desplazada, Byakuya bo…

-¿A qué te refieres entonces?

Ming mantuvo su sonrisa dulce

-Si un esposo es complacido en todos los sentidos, su matrimonio será feliz. Y, si éste lo és, pronto será bendecido con hijos. La concubina no tiene por qué dar hijos al jefe del clan…

Byakuya consideró las palabras del adivinador

-Y cómo supones que hará para no embarazarla? Ni siquiera nuestros mejores sanadores podrán evitar eso…y no quiero pensar en soluciones alternas

Ming comprendió a qué se refería Byakuya; no se abortaría a ningún posible heredero del clan y no podría evitarse su concepción con una concubina ¿qué hacer entonces?

Sin perder la calma, Ming siguió hablando

-La concubina o segunda esposa, Byakuya bo, no tiene por qué ser mujer…

El clan entero pareció revolverse, en la sala, hasta que Byakuya los miró fríamente, silenciando a todos. La propuesta de Ming lo había dejado mudo por instantes, pero no iba a demostrarlo, estaba educado a las formas desde hacía demasiado tiempo

-Me gustaría que fueras más claro, Ming sama…

-Con gusto, Byakuya bo. Estamos hablando de la felicidad en un matrimonio. Si una segunda esposa es capaz de hacer feliz al esposo, entonces, éste podrá lograr que la esposa principal dé un heredero digno al clan. Es por ello tan importante que sea Rukia san quien elija a la pareja adecuada para su esposo, pues és ella quien le conoce mejor, quien sabe más sobre sus gustos y quien le ama lo suficiente como para hacerle tan gracioso regalo, neh?

Byakuya se llevó una mano al puente de la nariz, masajeándolo suavemente, una señal que su tía Saya reconoció como de extrema impaciencia

-Y…suponiendo que Ichigo san no se adapte a…la petición del oráculo?

Ming miró las varas de milenrama, cuidadosamente

-Con todo respeto, Byakuya bo, aunque el oráculo no es infalible, sí nos señala una nueva dirección. Se puede intentar avanzar unos pasos en ella y ver si es el camino correcto. Se puede declarar a alguien concubina, antes de darle el título oficial de consorte. Se puede hacer la prueba, con un límite de tiempo razonable…digamos, un año. Durante ese período, Rukia san podrá buscar a alguien digno para su esposo y ambos pueden lograr el heredero que afirmará el futuro de ambos clanes…

Aún no terminaba Ming de hablar, cuando Ichigo irrumpió en la sala, seguido de dos de sus tenientes, Shuuhei Hisagi y Kira Izuru, armados hasta los dientes, sucios de tierra y sangre y, como siempre, rompiendo toda norma. Ichigo sonrió, alzó a Rukia del piso y le plantó un beso enorme, frente a todo el clan. Saya aguantó una risita, mirando a su sobrino. Byakuya sostuvo su cara de palo

-¡Vencimos! –anunció Ichigo con un grito- ¡Logramos rescatar a los prisioneros del barco!

Saya se levantó y alzó los puños, dando exclamaciones de alegría. Byakuya contuvo el tic de ver danzar así a su anciana tía; no eran modos de interrumpir una reunión tan importante y ella, siempre tan condescendiente con Ichigo y con Rukia, desde pequeños, nunca dejaba de festejarles sus "gracias". Pero la noticia era buena; el pueblo Hollow había logrado capturar un barco de los que venían del Lejano Norte, trayendo noticias de aquella parte del mundo, trigo, cebada, centeno, oro y otras cosas que no existían en el Seireitei. El Pueblo Quincy había luchado al lado del Seireitei a lo largo de centurias, y pese a dos o tres diferencias entre clanes, seguían siéndose leales mutuamente. Por eso, cuando uno de sus barcos fue interceptado por los rápidos veleros hollow, Ichigo ni siquiera había consultado al resto del clan. Tomó a dos de sus diez tenientes, a un grueso del Escuadrón Onceavo –los más indisciplinados y los más fuertes- y se lanzó, en tres barquichuelas endebles, al rescate. Ichigo podía ser un idiota impulsivo; pero era tan bravo como su padre –y su abuela- y nunca dudaba en ayudar a nadie. El pueblo lo quería muchísimo, pese a sus modos y a su permanente cejo fruncido…y Byakuya no podía desaprovechar eso.

Rukia se zafó del abrazo

-Pero…qué me haces, idiota? ¿No ves que estamos en una reunión importante?

-¡Baka! ¡Ishida Uryuu venía en el barco! Y está vivo!

Rukia abrió muchísimo los ojos. El último heredero del Clan Quincy había sido criado junto con ellos –cortesía de Ginrei- y era un amigo entrañable, para los dos…

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…Ocho años antes…

-Cuando seamos grandes, me casaré con Rukia y tendremos muchos hijos…

Rukia le sacó la lengua

-Como si yo quisiera casarme contigo, tonto

-Eso dijo tu abuelo. Y mi padre…

La risa de Uryuu, pegando cuidadosamente las plumas al final de la flecha

-Oh si…y serán felices y todo eso…

Un golpe en la cabeza de Uryuu

-Cállate, príncipe quincy, tarado cuatrojos…

-¡Ay! ¡Me has hecho despegar las plumas!

-¡Déjalo en paz, enana de mierda!

Rukia se puso las manos en las caderas, mirándolos a los dos, con una sonrisa maligna

-Y…cuando nos casemos, vas a besarme como besas a Uryuu?

Los dos chicos enrojecieron

-¿De dónde inventas eso?- dijo Ichigo. Rukia le hizo muecas

-No lo invento. Yo los ví…

Ichigo frunció aún más el ceño

-Y no se lo dirás a nadie…si vas a ser mi esposa, vas a obedecerme- la risa de Rukia

-Y si no quiero?

-Entonces…verás la venganza de los Kurosaki caer sobre ti!

-Y la de los Quincy!

Los dos chicos la persiguieron hasta acorralarla bajo un árbol y hacerle cosquillas. Quedaron pronto los tres tirados, viendo la luz del sol a través del follaje. Ichigo abrazó a Uryuu y a la chica. Rukia los abrazó a los dos. Ichigo besó la cabeza de Rukia

-Los quiero, enana- Ichigo tomó la cabeza de Rukia y lo hizo mirarlo- cuando yo sea jefe del Clan, haré una ley nueva y me casaré con los dos, tonta

Rukia le pinchó las costillas y miró al moreno

-Los seireitei no nos casamos con quincyscuatrojos…-Uryuu le sacó la lengua.

-Y…quién te dijo que yo me casaría contigo?- dijo el quincy, ajustándose los pequeños anteojos. Ichigo frunció la nariz y le besó la mejilla. Uryuu se limpió el beso y luego, se recostó de nuevo sobre Ichigo.

El silencio achicharrante del verano los envolvió por momentos. Pronto, Uryuu regresaría a su lejano país y posiblemente, se casaría con una hermosa chica de su pueblo. Y los tres tendrían que adaptarse y permanecer como jefes de sus clanes, distantes y apartados, pese al cariño que se tenían

-Botchaans!! ¿Dónde están?

La voz de Saya sama. Rápidamente, se levantaron del césped y se quitaron las hojas. La digna dama los miró, sonriente

-Es hora de la cena, príncipes…y si no llegan a tiempo, les garantizo que Byakuya bo se enfurecerá muchísimo…

Ichigo y Rukia salieron corriendo. Sólo Uryuu se devolvió a recoger su arco quincy, finamente labrado en madera y cubierto de concha y plata. Saya admiró la belleza del jovencito; Uryuu aún llevaba la coleta larga indicada a su edad -7 años- y los mechones a los lados del rostro que lo identificaban como noble quincy, lo cual, aunado a sus ropas blanco y azul y a sus ojos zafiros, sólo resaltaban más su belleza. Sin embargo, su mirada era triste

-Ven acá, Uryuu kun –lo llamó Saya –¿Qué ocurre? –tomó el mentón del pequeño, hasta hacerla mirarla. Los ojos de Uryuu se perdieron viendo a sus dos amigos discutir a lo lejos

-No quiero volver a mi país, tía Saya…

Kuchiki Saya sintió su corazón partirse y abrazó al pequeño quincy

-Volverás a verlos, cuando ya seas jefe de tu clan, Uryuu kun…

-No es por eso…

-Entonces? Pensé que te entristecía irte…

-Sí. Me da mucha tristeza; Ichigo se casará con Rukia…en cambio, si me quedo, también yo podré casarme con él

-¿Quién te dijo eso?

-Ichigo. Dijo que cuando fuera jefe del Clan, cambiaría la ley y se casaría con los dos

Saya contuvo la respiración, asimilando la herejía de los labios del pequeño, pensando a toda velocidad

-Pero…tú quieres a Ichigo como para ser su esposo?

Uryuu asintió, los enormes ojos llenos de lágrimas. Saya negó apenas con la cabeza

-Es decir que quieres…a un chico que no se lava los dientes y al que hay que llevar a bañar a la fuerza? ¡Uryuu botchan! Mira que hay que estar loco para decir eso!

Uryuu quedó desconcertado

-Ichigo…no se lava…los dientes?

Saya asintió, solemne

-Hay que obligarlo

Uryuu se frotó los labios y las mejillas, horrorizado, y salió corriendo, tras los otros dos

-¡Ichigo! ¡Ya me las pagarás!

Saya los contempló a los tres, aliviada. Había logrado salvar el aparente bache. Esperaba que, cuando los chicos crecieran, se olvidaran de todo eso…

* Los Hijos del Cielo, se refiere a los dioses.

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NdA: No será un fanfic de desarrollo rápido. Pero está valiendo la pena -al menos, escribirlo. Espero que lo disfruten. Namasté y gracias anticipadas por sus reviews y lectura. FantasmaAlineal.