Un lemmon bastante extraño, en este antiyaoi -sí, sé que las yaoístas me quemaréis en leña verde por plantearlo, pero es necesario para el desarrollo total de la historia. Rukia seme -sí- y una disculpa anticipada. Ah, y gracias a MaryJu, sin ella, simplemente yo no sería capaz de escribir IchiRuki. Antiyaoi no quiere decir CONTRAyaoi. Hasta donde entiendo, "sin culminación, sin clímax, sin nada", que es el significado de las siglas YAOI, implica una sola escena desarrollada con mucho lemmon y casi ningún contenido. Bien, me disculpo por ser académica. Namasté. FA.
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LAS DIFERENTES LíNEAS
Al comienzo un nueve significa:
La muchacha que se casa como
concubina.
Un cojo que puede pisar con firmeza.
Las empresas
traen ventura.
Los
príncipes de la antigüedad establecían una firme jerarquía entre
las damas de palacio, subordinadas a la reina como suelen estarlo las
hermanas menores respecto a la mayor… ella misma las conducía
hacia su esposo.
Esto significa que una muchacha joven, si de
común acuerdo con la esposa ingresa en una familia, no ocupará
exteriormente el mismo rango de aquélla; modestamente, se mantendrá
en segundo plano. Pero sabiendo cómo integrarse en la relación
total, adquirirá una posición enteramente satisfactoria, y se
sentirá protegida por el amor de su esposo…
… Pero aun
cuando, debido a semejante posición, se encuentre impedida como un
lisiado, podrá con todo llevar a cabo alguna obra gracias a la
bondad de su naturaleza.
Ichigo entró a la habitación, dando grandes pasos…cosa que Rukia le reprochó de inmediato, chistando en voz baja. Unohana y sus sanadores casi habían terminado con los heridos en el rescate y en ese momento, daba instrucciones a un nervioso Hanatarou, quien se quedaría en la Casa Kuchiki, a cargo de la medicación. Ichigo guiñó los ojos, en la media luz. Rukia estaba junto al futón donde Uryuu aparentemente, dormía. Ichigo lo miró; los vendajes cubrían parte de su pecho y tenía dos feas contusiones en un lado del rostro. Advirtió los cambios en su amigo; más alto que antes, delgado pero fuerte y el rostro tan fino como cuando eran pequeños, los largos mechones negros bordeando sus mejillas, de la palidez de la porcelana china. Rukia los peinaba, despacio, con su largo peine de hueso e Ichigo admiró el contraste entre sus manos finas y pequeñas y el bello rostro de Uryuu. Unohana sonrió hacia Ichigo
-Capitán Kurosaki…
-Unohana sama…Ury..es decir, Ishida estará bien?
La sanadora asintió
-Perdió mucha sangre, pero la gente de su raza son muy resistentes. No es él quien me preocupa…y en todo caso, no ahora ¿Puede acompañarme, por favor?
Ichigo titubeó unos instantes. La visión de su amigo, lanzando inumerables flechas con su arco, defendiendo de los hollows a los que quedaban en el barco y sangrando, sin detenerse y luego, su cuerpo desmayado, en brazos de Ichigo, después de haber rescatado hasta el último ratón, todo decorado por el fragor y los gritos de batalla, lo hicieron estremecer por ó a pensar que Uryuu moriría y semejante pensamiento le había dado miedo por segunda vez en su vida. La primera vez, cuando su abuela Masaki murió, se había quedado sin habla por días…hasta que Rukia lo golpeó y con ello, lo hizo llorar, los pequeños brazos rodeándolo, el rostro hundido en sus cabellos y ella tratando a la vez de consolarlo y regañarlo como el niño que era.
Rukia habló, en voz baja
-Vé con Unohana sama…yo cuidaré de él
Ichigo se acercó al futón y se arrodilló, entregándole algo a Rukia
-Dale esto si despierta, por favor…-era el brazalete quincy de Uryuu, su señal como heredero, como noble y como príncipe. Rukia asintió al tomar el brazalete e Ichigo besó sus dedos, sonriendo y miró a Uryuu; de momento, nada podía hacer por él. Dando un suspiro, se levantó y siguió a la sanadora, hacia el otro pabellón, imrpovisado con biombos separados en el gran salón de reuniones.
Había varias personas rodeando el otro futón e Ichigo de inmediato puso cara de circunstancias; Kurosaki Isshin, su padre enfermo; Kurosaki Karin, una de sus hermanas menores y al lado, tres de los Kuchiki; Byakuya el jefe del clan, Saya sama y Daisuke san. Pero no reconoció a la persona que yacía sobre el futón, aunque se dio cuenta de inmediato que se trataba de un quincy; la palidez y finura del rostro y el contraste con los cabellos plateados se lo dijeron todo. Su padre sostenía la mano del yacente; miró a Ichigo, sonriendo tristemente. Este sintió el corazón encogérsele: Isshin había viajado a lo largo y ancho del país para conseguir una cura al Mal que lo consumía, sin hallarlo. Por último, se había retirado a meditar al monasterio cercano, a Nara, esperando pacientemente su fin sin quejarse y sin perder la alegría que lo caracterizaba. Verlo sonreír de esa forma no anticipaba buenas noticias. Isshin le hizo una seña de que se acercara
-Hola, pedazo de bárbaro…-sus ojos brillaron. Ichigo frunció el ceño
-Hola, barba de chivo…- y antes de que pudiera reaccionar, Isshin le soltó un puñetazo que Ichigo apenas si alcanzó a esquivar pero que lo habría noqueado con seguridad.
Isshin soltó una risita y no la carcajada de siempre.
-Jeje…reflejos tan buenos como de costumbre, neh? Ven, quiero que conozcas a alguien…Ishida Ryuuken, padre de tu Uryuu…Ryu chan, éste es mi hijo
El hombre sobre el futón abrió apenas los ojos y esbozó una débil sonrisa
-…Uryuu?
Unohana respondió
-Está bien, Ishida san
Ryuuken tomó aire y sujetó la mano de Ichigo, junto con la de su padre, mirando al joven
-El cabello de la jefa del clan, neh?
Isshin asintió. Ryuuken aspiró más aire, como si no lograra llenar sus pulmones
-Querido…querido amigo…me gustaría conversar más
-Y lo harás cuando sanes, Ryu chan..
Ryuuken negó con la cabeza, sonriendo
-Los dos sabemos que no será así, sigues siendo un necio…sólo quiero…
Isshin sujetó la mano de Ryuuken y la llevó a su rostro, conteniendo las lágrimas, esperando al quincy
-…Sólo quiero…lo mejor para mi Uryuu…no queda nadie más…es el último quincy
-Sabes que no tienes que pedir nada; yo cuidaré de él y cuando no pueda hacerlo, Ichigo lo hará por mí…
-No puedes…obligar a alguien más
Ichigo lo interrumpió y, arrebatando la mano de Ryuuken se la llevó a la frente, inclinándose
-Nadie me obliga, Ishida san…yo cuidaré de Uryuu, es más que una promesa…
Kuchiki Saya se adelantó, tomando el borde del kimono de Byakuya, en el gesto que indicaba que estaba hablando por el clan completo y se inclinó frente al moribundo
-Y nuestro clan velará por que esa promesa se cumpla, Ishida san…
El instante fue solemne y el alivio en el rostro del moribundo fue inmenso. Ante ese gesto, Byakuyashi asintió, secamente. Los claros ojos azules de Ryuuken se quedaron abiertos, la boca semisonriendo. Su pecho había dejado de moverse. Su mano se fue aflojando entre los dedos de Ichigo. Isshin gimió en voz baja, las lágrimas cayendo sobre la manta del futón, mientras una silenciosa Karin lo abrazaba y despeinaba sus rebeldes cabellos negros. Unohana se acercó y cerró suavemente los ojos de Ryuuken, cubriendo su rostro después y, tomando la mano de Ichigo, lo sacó del pabellón, mientras los Kuchiki discutían en voz baja el protocolo a seguir.
Ichigo estaba casi en shock; no escuchaba claramente a Unohana
-…era el padre de Uryuu…no pudimos evitar que muriera, sus heridas eran demasiado extensas…ahora, tu amigo es el último quincy y tú deberás ser fuerte para ayudarlo a soportar esta pérdida…me estás oyendo, capitán? Capitán Kurosaki? ¿Ichigo kun?
La voz de Rukia, al fondo
-¡Regresa en ti, estúpido!¡Carajo, reacciona! Uryuu quiere verte…
Agua fría en su rostro y una buena bofetada. Su cabeza, dando vueltas. Sus pasos, dando tumbos, la media luz, el otro futón, la frágil figura de su amigo, tendido, herido ¡Vivo! Gracias a Kami y los Hijos del Cielo, Uryuu estaba vivo! Ichigo se tiró junto a él, tomando sus manos, llorando tanto de dolor como de alivio. Los dedos finos de Uryuu acariciaron su mejilla
-Eres tan exagerado como siempre…
-¡Idiota! ¡Pudiste haber muerto!
Una débil mueca, remedo de sonrisa
-Antes que yo muera, los hollows se volverán buenos y tú te volverás educado, seireitei bruto
-¡Quincy de porquería! Así me das las gracias por salvar tu trasero?
-Nadie te pidió que lo hicieras
-Es mi deber de Seireitei, no lo hice por ti, baka
-¿Cómo está Ryuuken sama?
Ichigo miró a Rukia. Ambos sabían que Uryuu estaba obligado a hablar de su padre como si fuera otra persona y no lo que era. Cada pueblo sus normas y una vez que Uryuu había sido declarado heredero por su propio clan, su padre había perdido todo título y el joven ya no podía referirse a éste como "padre". Al mismo tiempo, estaban petrificados ¿Qué iban a decirle? Unohana vino a salvarlos
-Ishida san…usted debe descansar. No es hora aún de conversaciones- alzó sus mágicas manos y las pasó sobre el rostro del herido joven, haciéndolo caer de nuevo en el sueño.
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Admiró el perfil de su esposo, recargada como estaba, sobre el fuerte pecho del joven, un chiquillo transformado en un guerrero, aún un niño en crecimiento y ya tan determinado como un hombre y tan inmaduro como un bebé. Sonrió, despeinando sus cabellos anaranjados, pegándose más a él. Ichigo suspiró
-Estás dormida, enanilla?
-¿Tú que crees?
Una risita, en la semioscuridad de la habitación. El ruido de la lluvia y el viento, afuera
-Deberías estarlo…ya no soy tan efectivo?
Rukia se deslizó hasta su rostro, besándolo mientras sonreía, despacio, saboreando delicadamente sus labios, primero, obligándolo a abrir la boca después, siendo ella quien dominaba en el beso. Ichigo se dejó hacer, mientras ella bajaba, besando su cuello y la división precisa entre éste y su hombro, mordiendo delicadamente
-Mmmm…quien dijera que con esa boquita puedes ser tan peligrosa, enana
Por toda respuesta, Rukia alzó sus dedos y los deslizó en la boca de Ichigo, mientras lamía delicadamente uno de sus pezones, rodeando la areola y atrapándolo entre sus labios después, chupando despacio hasta dejarlo totalmente rojo, acariciando el otro con la palma de su otra mano. Ichigo gimió y tomó un pecho de ella en cada mano, sin dejar de acariciarla, mientras ella frotaba su pequeño cuerpo contra la parte media de él, el impaciente pene –acero firme- ardiendo contra la suave piel del ombligo de ella, mojándola ligeramente como prueba de su deseo. Rukia sonrió al sentir el leve salto…y descendió más, atrapándolo entre sus labios. Ichigo suspiró, alzando su cadera, mirándola
¿Cómo podía casi tragarlo entero? Uhmmm…delicioso.
Acarició sus negros cabellos, ella besando el glande en toda su longitud. Cuando menos lo esperaba, Rukia bajó sus dedos, ya ensalivados y lo penetró delicadamente, mientras seguía devorándolo. Arriba, abajo; adentro, afuera. Presionar con la lengua y mantener los dientes alejados. Más saliva. Ah, y respirar.
¡Aaaaah! Maldita enana! Sigue…sigue, por favor…me encanta que hagas eso…más
Rukia gimió, conteniendo la risa; le encantaba tomar el control completo sobre Ichigo. Mirándolo siniestramente, sacó sus dedos y los lubricó con el aceite que guardaban para ello, junto al futón. Uno, dos, tres, cuatro dedos…en el sentido del reloj, en sentido contrario, cuidando siempre de rozar el punto perfecto que hacía saltar el falo atrapado en su boca. Ichigo comenzó a mover sus caderas, tratando de encajarse más en la mano de Rukia mientras ésta casi lo tragaba. Ella percibió en su mano, atrapada en él, las primeras contracciones y entonces, la sacó y casi de un salto, se montó sobre Ichigo, haciéndolo hundirse en ella hasta el fondo. El joven gritó por las dos cosas; la repentina ausencia entre sus piernas y la presencia de ella –húmeda, terciopelo ardiendo- envolviéndolo entero, Rukia girando sus caderas como si bailase mientras él hundía los dedos en las perfectas nalgas de ella y el rostro entre sus pechos, lamiendo, besando, mordiendo, ella abrazando su cabeza hasta perderse los dos en un beso intenso y en el orgasmo mutuo, hasta caer de nuevo sobre el futón, unidos aún, casi azules por la falta de aire. Rukia soltó la risa. Ichigo frunció el ceño
-¿Qué es tan chistoso?
Lo miró, aún enredada en él, besando su nariz
-Te amo, sabes?
Ichigo se sintió reventar en la mirada violeta de ella; despeinada, las mejillas rojas, las sienes empapadas, sus pequeños pechos aplastados contra él y el maquillaje corrido. Nunca le había parecido tan erótica. La adoraba. Lentamente, fue recuperando el aliento.
-Y por eso te ríes?
Despacio, Rukia se separó de él, sin dejar de abrazarlo ni de mirarlo
-No. Me río porque no podías dormir y porque no me dices qué te preocupa y porque crees que no me doy cuenta…
Ichigo miró al techo
-No sé que pensar…no soy bueno para eso
Ella lo despeinó, sonriendo aún
-¿Quieres dejar de darle vueltas al asunto y contarme de una vez que demonios te pasa, baka?- Se separó de él y se sentó en flor de loto, indiferente a su propia desnudez. Ichigo la miró, descaradamente; los labios entre las piernas de ella permanecían húmedos, rosa oscuro y congestionados, escurriendo un poco sobre las sábanas el contenido que él acababa de dejar dentro de ellos. Rukia pasó su mano frente a los ojos de él
-¡Hola! ¡Estoy aquí arriba!
Ichigo le arrojó una almohada para cubrirla. No quería distracciones
-¿Qué pasó en la reunión de hoy? ¿Vino Ming?
Rukia se acomodó el cabello tras las orejas
-Sí, ya sabes. El Consejo quería oír su dictamen
-¿Y? ¿Qué dijo el viejo?
-Kwei Mei
Ichigo frunció el ceño.
-No quiero otra esposa, enana. Te amo a ti
-Lo sé. Pero no hemos podido tener un bebé…y todos están preocupados. Además, Ming propuso algo distinto a nii sama
-¿Qué cosa?
-Dijo que tu nueva esposa no tenía por qué ser mujer…
Ichigo la miró. Dos veces
-No entiendo
-¿No soy clara acaso?
-Si mi esposa nueva no es mujer, entonces, cómo tendremos un hijo? Y además, a mí no me gustan los hombres!
-No lo sé, Ichigo…me habría enterado de no ser porque cierto individuo impertinente entró dando de gritos en la sala de Consejo, diciendo que habían rescatado no sé qué barco…
Ichigo resopló, frotándose la nariz y volviéndose de espaldas a ella
-Perdón por interrumpir tu reunión, pero nuestro mejor amigo estaba prisionero y alguien tenía que ir a rescatarlo o los hollows se lo habrían comido vivo!
Rukia sonrió y se abrazó a su espalda
-Gruñón. Además, Uryuu está muuuuy flaco, dudo que los hollows hubieran hallado algún provecho en él…-soltó una risita
Ichigo no respondió. Rukia comprendió de inmediato, acariciando su cabello
-Ishida es lo que te preocupa, verdad?- Ichigo asintió- tendrás que decirle que su padre…
Repentinamente, él se volvió hacia ella y escondió el rostro entre sus jóvenes pechos. Rukia lo apretó contra ella. De pronto, había surgido una idea en su mente…tendría que ver a Unohana. Pronto. Eso podría funcionar. Alzó el rostro de él y lo besó en los labios, notando la angustia en sus ojos dorado oscuro. Sonrió
-Duerme, pequeño…los sueños nos ayudan a pensar
Y a elegir.
Uryuu…
Se quedó dormida.
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NdA: Bien. No estoy segura de que haya reviews y ni siquiera, muchas lecturas, pero las agradezco anticipadamente, si las hay. Namasté. FA.
