Aclaraciones del capitulo:

No tenéis idea, en verdad, del trabajo que implicó este capítulo. Mil gracias a Nonó san -sí, mi papá- y a Blanca, mi editora, por los antecedentes celtas, la historia del Ogham y la de las antiguas tribus quincy. No sé que habría hecho sin su ayuda. Gracias también a Dougie, por la música para el lemmon y a tods mis lectors, por su paciencia.

Namasté. FA.

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Let me tell you that I love you…

Dougie McLean, Caledonia, Craighie Dhu album

Nueve en el segundo puesto significa:
Un tuerto que puede ver.
Es propicia la perseverancia de un hombre solitario.

En la situación presente la muchacha se ha unido a un hombre que la defrauda. Hombre y mujer han de actuar de consuno como los dos ojos. Aquí la muchacha se ha quedado sola. El hombre de su elección o bien ya no le es fiel, o bien ha fallecido. Pero ella no pierde la luz interior de la fidelidad. Por más que el otro ojo se haya apagado, ella se mantiene fiel aun en la soledad.

Ichigo se miró al espejo, nervioso. El traje que llevaba, de estilo chinesco, cerrado al cuello, no contribuía que se relajara. Era su uniforme de capitán, de gala, todo en damasco oro amarronado, del tono de sus ojos, su katana al cinto, una de sus orejas atravesada por un pendiente de perla, los tabis oscuros, las caligas perfectamente atadas con sus tiras de cuero, y el despeinado cabello anaranjado coronando todo aquello. Saya lo miró sonriente, mientras colocaba los anillos de plata en sus pulgares. Uno, era por Rukia, regalo de bodas de ella, implicando lo necesaria que sería en su vida. El otro…Ichigo prefirió no pensar, pero no podía dejar de tocarlo con el índice. A diferencia del anillo de Rukia, una banda de plata con las dos garzas y los sakuras emblema de los Kuchiki, el de Ishida era un torque celta, decorado con cruces quincys y un zafiro en cada extremo, sin que el anillo quedase enteramente cerrado.

-Listo, querido niño…vamos, tu esposo te espera…

Ichigo trató de no pensar.

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…tres semanas antes…

Residencia de los Sanadores, Shinigami-cho, capital del pueblo Seireitei.

-Rukia san, que sorpresa

-Unohana sama…

-Tu dirás, estoy a tus órdenes- Unohana le señaló los cojines para sentarse y sirvió té para las dos. Rukia dio un sorbo primero al té, antes de hablar

-Como recordará, Ming fue interrumpido en su interpretación del oráculo, en la reunión de hace días…he sabido que usted estaba en contra de las ideas de Ginrei y que discutió con nii sama por ello. Quiero saber su posición

Unohana miró a la joven noble y luego, regresó al hábil tejido de flores medicinales que estaba haciendo, sin perder la calma.

-Rukia san, a lo largo de toda mi vida, apoyé siempre lo que Kuchiki Ginrei propuso para mantener a la nobleza y al pueblo juntos. Incluso, abolió los matrimonios de conveniencia entre los plebeyos y obligó a los padres a dejar a sus hijos en libertad de elección, con el fin de que el propio pueblo aumentara su número. Un pueblo feliz obedece a sus líderes, no lo cree?

Rukia no tuvo más remedio que asentir. La médica siguió hablando

-Cuando Ginrei me pidió que revisara si ustedes estaban lo suficientemente sanos y unidos como para ser una pareja firme, me escandalicé profundamente, pues noté sus intenciones de volver al pasado. En ese tiempo, el clan no estaba definido en cuanto al asunto y querían mantenerse según la tradición. Como ya había pasado por el Rito de Hermanamiento(1) con Kurosaki Masaki, decidió que Ichigo san era la mejor opción para romper la tradición y continuar con ella, al mismo tiempo. Sin embargo, le hice notar que demasiadas veces en el pasado, los matrimonios arreglados habían resultado infértiles –puedes ver lo que ocurrió con tu nii sama- y que estaba arriesgando el futuro del clan. Por supuesto, no me hizo caso y ustedes se comprometieron teniendo apenas 4 años de edad…

Rukia jugaba con su taza de té, tratando de no mirar a la médica de frente

-Comprendo, Unohana sama…-tomó aire- podría decirme entonces qué relación tiene el Kwei Mei con las órdenes de mi abuelo?

Unohana levantó una ceja ¿Kwei Mei? ¿"El matrimonio de la doncella"?

-No la entiendo, Rukia chan

-Ese fue el resultado del oráculo, Unohana sama. Conozco sus implicaciones, pero Ming dijo que no estaba hablando de otra mujer, de otra concubina. Y ni Ichigo ni yo desearíamos a alguien más. Vine a verla porque espero que tenga alguna solución, alguna respuesta…

La médica sonrió. Esa jovencita no iba a hacerla tonta

-Rukia chan, por favor, estoy segura de que usted la ha encontrado ya

Rukia se ruborizó

-Posiblemente…por favor, Retsu…necesito que me ayudes con esto

Las dos soltaron la risa

-Y bien, mi querida alumna, qué es exactamente lo que quieres saber?

Los ojos de Rukia se iluminaron. Unohana Retsu no sólo era la sanadora del clan. También había sido la Intendente de las Amantes del Emperador, antes de retirarse al campo y a una vida más tranquila. Bajo ese aspecto amable y tranquilo, conocía a la perfección todas las técnicas del placer que debe saber una mujer para mantener a su esposo satisfecho. Todas.

Se quedaron cuchicheando a lo largo de la tarde, interrumpidas sólo por risas ocasionales…

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Lo miró. No podía despegar su mirada de él. Uryuu permanecía ausente, en la terraza. Llevaba puesto sólo el kilt (2) ceremonial de los quincy, sujeto con broches de cuero y plata, con los colores entrecruzados azul y blanco, en grandes cruces celtas en el borde, rasgo que sólo se le permitía a la nobleza de su pueblo. Dos brazaletes de plata, diseñados como el anillo de bodas, adornaban sus bien delineados bíceps y el pecho, el abdomen y los hombros estaban pintados en diseños espirales y trisqueles de color azul, rodeando la cruz de cinco puntas en su espalda. La mitad de su rostro tenía las mismas líneas azul y blanca, horizontales, alternadas. En la otra mitad, una sola, azul oscuro, atravesando la mitad de su ojo y ambos, delineados en negro con kohl. Sus labios estaban pintados de blanco, dejando una línea de carmín y manchándolos del lado izquierdo, a modo de sangre salpicada. Sus mechones laterales llevaban pequeñas trenzas en la punta, atadas con cascabeles de plata. Sus piés estaban desnudos y pintados igualmente, de blanco y azul. No usaba los anteojos.

Ichigo pestañeó, asombrado. Aunque había visto un par de veces el maquillaje de guerra de los Destructores (3), nunca había pensado que Uryuu luciría de esa forma. Parecía un elfo o un dios de los bosques, con su piel lunar y blanca y los infinitos rasgos azules que lo adornaban. Traía al cinto una daga corta y al frente del kilt, el monedero de piel de oso, manchado también de azul. Uno de sus hombros estaba cubierto por una faja del kilt, entrecruzada finamente de líneas azules y blancas, lleno de cruces celtas: el apellido de su Clan, su señal de nobleza y en la mano, llevaba su pulsera con la cruz de cinco puntas, que sólo podía usar el Heredero del Clan. Se imaginó lo que habría sido enfrentarse a muerte con uno de esos ejércitos de pictos (4) salvajes, dispuestos a todo y que no sabían detenerse hasta morir. Recordó los relatos de su tía Saya y las escenas vividas en el barco, hacía pocos días: uno de los guerreros quincy parecía alfiletero, tenía numerosas heridas de los hollows…y no dejaba de lanzar flechas ni maldiciones ni de reírse, hasta que los máscarasdehueso acabaron por rematarlo, no sin perder veinte hollows en el intento.

En ese momento, de fascinación y azoro, la boca entreabierta, Ichigo se dio cuenta de que su nuevo esposo no sería precisamente un adorno

-…Sshida

Uryuu levantó la cabeza y lo miró, haciendo inmediatamente una graciosa reverencia, quedando desconcertado frente al gesto de Ichigo

-¿Te pasa algo?

Ichigo negó con la cabeza, momentáneamente aturdido, no sabiendo qué decir, moviendo las manos y mirando hacia todos lados

-…Yo…te ves muy…estás…uh…a quién se le ocurrió vestirte así?- el seireitei frunció el ceño

-¿Asi? ¿"Así" cómo?

-Pues…así, como estás…no vamos a ir a una ceremonia o a la guerra o…

Uryuu suspiró, pacientemente, como contando hasta diez

-Pensaba que lo sabías, Kurosaki

-Saber qué?

-Cuando uno de nuestros nobles contrae matrimonio, debe usar el maquillaje de guerra, para impresionar a la novia…

El ceño de Ichigo se frunció más aún todavía

-Y ¿Quién te dijo que yo sería la novia? Además, con tanta tinta, terminarás por mancharme todo!

Uryuu sonrió dulcemente, haciendo que los cascabeles de sus cabellos sonaran, al negar con la cabeza

-No es tinta…

El quincy se acercó a Ichigo y llevó una de sus pintadas manos a los labios de éste, rozándolos. Aroma de lavanda, anís y sabor dulce. Ishida siguió hablando

-Esta no es la Armadura Espiritual (5). Nos maquillamos así para el goce de la novia, Kurosaki

Por primera vez, Ichigo se fijó que el kilt cubría más zonas pintadas y tuvo la tentación de saber hasta dónde llegaba el maquillaje entero. El perfume y el sabor de la lavanda aceleraron su pulso; los ojos de Uryuu, exóticos, increíbles, también…

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…Dos semanas antes…

Heir de los Kurosaki Kuchiki, jardín de los sicómoros, en el borde de Shinigami-cho.

Byakuya mantuvo la expresión inmóvil. Pese a ello, su primo Daisuke no dejó de reconocer el enojo de su noble líder, el kenseikan dejando caer los mechones justos sobre la frente

-Byakuyashi, exageras tu disgusto, primo

El aludido dejó el cuenco de té sobre la baja mesita

-Quisiera saber qué tiene de agradable hacer a un lado a mi propia hermana, con tal de que pueda haber un heredero del nuevo clan, Daisuke san

-Nadie está sugiriendo eso, Byakuyashi. Ella permanecerá como la esposa principal. Y será ella quien sea madre…por favor, Unohana san…

La médica alzó su rostro frente a los presentes

-Con su permiso, Kuchiki sama, puedo explicarle cuáles son las razones médicas por las que el maestro Ming hizo su interpretación de esa forma

Byakuya le hizo un gesto, para que continuase

Unohana sonrió, pacíficamente

-He cuidado de la salud de ambos herederos desde pequeños y no he encontrado nada en ellos que les impida tener una famila sana y grande. Sin embargo, el crecimiento de los dos no es igual…y eso, usted lo sabe. Las niñas se desarrollan más rápido. Estoy segura de que el problema de Ichigo kun es que su semilla aún no ha madurado lo suficiente para ser fecunda

-En ese sentido, Unohana sama, tampoco servirá traer una esposa…o una pareja de la clase que sugiere Ming- interrumpió cortante Byakuya

-Disiento de usted, Kuchiki sama. Hay cierto tipo de…estímulo en el varón, que aceleraría la maduración de la semilla. Y ése, sólo puede ser proporcionado por otro varón- Unohana esperó hasta que los colores en el rostro de Byakuya se bajaron- Rukia chan ha ido a visitarme y hemos hablado largamente sobre el asunto, porque, por supuesto, ella ama a su esposo y quiere complacerle en todo y darle la familia que ambos merecen

Byakuya se levantó repentinamente y los presentes lo imitaron

-Espero, Retsu san, que en realidad hayas aconsejado a mi hermana y no hecho uso de corruptos métodos de placer, aprendidos de tu pasado…

Unohana sonrió, en ese gesto que tanto atemorizaba a sus aprendices y aún, a sus propios pacientes

-Verás, Byakuya bo, fue Kuchiki Ginrei quien me trajo al Heir como sanadora, por recomendación directa del Emperador…mi trabajo en la Corte Imperial era notorio, no sólo en lo que intentas decir. Pero, si estás en desacuerdo, puedes consultarlo con quien mejor consideres…

Byakuya se atragantó por dos segundos. Daisuke intervino

-No es necesario, Retsu san. Todos sabemos que no sólo serviste en la Corte Imperial, sino que también fundaste la Yon Kokkó

Y eso no podía rebatirse. La Cuarta Escuela era reconocida en muchas partes del mundo –y no sólo en la Tierra Seireitei- como una de las mejores entre los médicos y sanadores. Byakuya habló

-No me opondré entonces…pero no daré mi bendición a este asunto, a menos que Rukia elija a alguien digno y no lo digo por ese mocoso…por Ichigo kun, sino por el bien de ella.

-Rukia ya ha elegido a alguien-dijo Unohana

Los tres miraron hacia el fondo del jardín, donde Ichigo, Rukia y Uryuu parecían conversar tranquilamente. Byakuya alzó apenas una ceja.

-¿Ese…bárbaro del Norte? ¡¿Ese caníbal?!

Daisuke sonrió

-Se trata de un príncipe, de cualquier forma. Y me parece que los Destructores hace mucho que dejaron de comer humanos. Me imagino que no pondrás más objeciones, querido primo…

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-Rukia nos dejó algo…lo estaba leyendo antes de que llegaras

Ichigo revisó las frágiles hojas de papelarroz

-¿Qué diablos es esto?

-Instrucciones, según parece

Ichigo se puso rojo hasta las orejas ¿Instrucciones? ¿Hasta dónde llegaban las manías administrativas de Rukia? ¿Tenía que controlarlo todo? Ishida suspiró, tomó de la mano al otro adolescente, y lo hizo sentarse en los cojines frente a la baja mesita de la cámara nupcial. Con delicadeza, sirvió sake en las chawan de porcelana y ofreció una a Ichigo

-Nunca he bebido sake-dijo Ishida

-Yo sí…cuando Rukia y yo nos casamos…no lo bebas muy rápido

-¿Puedo proponer un brindis?

Ichigo asintió

-Por Rukia, porque si no sobrevivimos a esto, la mataré y me la comeré al estilo antiguo…

En ese momento, Ichigo pensó si lo que se decía de los quincy sería cierto, que sus antepasados eran caníbales. Recordó el funeral de Ryuuken. Con un poco de temor, alzó la chawan y ambos se la acabaron de un sorbo. El alcohol hizo toser al moreno. Sus mejillas de inmediato se enrojecieron, visibles a través de la pintura de guerra. Ichigo saltó a su lado, sacudiéndolo por los hombros, para hacerlo recuperarse. Ishida, la cabeza baja, comenzó a reírse, absurdamente

-¿Qué te pasa?

-Es que…es que…-el quincy no encontraba las palabras entre la risa y la tos e Ichigo se ponía cada momento más impaciente, sus manos sujetando a Uryuu por los brazos

Tan suave…oh, es tan suave. Y cálido…pero…es hombre…cómo puede ser?

Al fin, harto, Ichigo lo tomó de la barbilla y alzó su rostro. La mirada de Uryuu había cambiado, del azul zafiro a casi negro, los labios entreabiertos, su bello rostro y el extraño maquillaje haciéndolo una criatura aún más rara y no por ello, menos hermosa

Oh, por Kami…qué me pasa?

Ichigo se inclinó hasta él y besó, despacio, cada uno de sus párpados. Luego, besó su frente y el dulce del tatuaje se impregnó en su boca. Aspiró profundamente, inhalando sobre los suaves cabellos de Uryuu. Lavanda salvaje, romero, anís…las hierbas que crecían en el país natal del quincy…y el propio perfume del joven bajo sus manos; sal de mar, masculinidad y algo cálido que Ichigo no se atrevió a nombrar pero que lo puso ebrio por instantes. Uryuu alzó su rostro, sonriendo aún. Y, sin esperar más, Ichigo mordió su boca, sus dulces –oh, cuán dulces, cuán suaves y cálidos- labios y se perdió en el sabor de su lengua, de su saliva, en el suave gemir de Uryuu, Ichigoichigoichigo, recorriendo sus mejillas, hambriento de él como nunca antes, rompiendo todas sus inhibiciones a medida que lo iba besando…

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Cuatro semanas antes…

Airena´ach Faan –"elguerreroquemarchaalfrentedetodos"-se inclinó ante su joven señor. Uryuu no lloraba. Airena'ach hizo una seña a los arqueros. Sólo había sobrevivido un puñado al ataque del barco. Después de la última incursión caledona, los quincy que quedaban habían huído al Oriente, con la esperanza de obtener ayuda del pueblo Seireitei y poder recuperar sus tierras originales. Sin embargo, no contaron con el ataque de Aizen y sus piratas hollows, en pleno Mar Indo ni la persecución posterior. Sus rápidos bajeles habían resultado vencidos frente a los aún más ligeros veleros hollow, hasta quedar sólo el barco de los príncipes, que Ichigo había contribuído a rescatar, después de una lucha terrible, verdadera carnicería, que había terminado con la mayoría de los dirigentes y dejado sólo a dos príncipes vivos, el heredero de los Ish'da, Uryuu, y la menor de las princesas, Ori'him, aunque la historia de ella era diferente. Inoue Orihime había sido adoptada por Kurosaki Masaki durante un intercambio de príncipes, por parte de ambos pueblos, con su propia hija, Kurosaki Tatsuki, tal cual era la costumbre para mantener la paz entre los pueblos, un príncipe de cada uno iba a vivir al otro, de forma que Orihime no había salido del Seireitei desde los tres años y conservaba sus costumbres quincy sólo gracias a su tutora. Ichigo contempló a los orgullosos quincy frente a él, sus kilts de guerra, sus gigantescos arcos y espadas cortas y el maquillaje azul que los distinguía, los símbolos mágicos que constituían una armadura, absorbían poder espiritual y les permitían pelear casi desnudos, con una bravura indomable.

Apenas ayer, Uryuu había llorado en sus brazos y en los de Rukia, cuando supo de la muerte de su padre. Pero sólo frente a ellos; no podía permitir que los guerreros a los que lidereaba, lo vieran así. Y sin embargo, Ichigo sintió escalofríos cuando vió a Uryuu entrar al agua de la bahía y ayudar a Airena'ach y los otros, a atar firmemente el cadáver de Ryuuken, su padre, a la barca ceremonial, rodeada de sus implementos de guerra, su arco, la Seele Schneider, cubrirlo con el Forbaid Ambb a, el Sudario de los No Vivos, impregnado de aceite y al final, el trisquel ondulado que los distinguía. De pronto, los guerreros pictos comenzaron a aullar, como si fueran lobos y soltaron sus cabellos, manchándose la cara, en señal de luto. Uryuu hizo lo mismo, tomó su propia Seele…y la clavó en el pecho de Ryuuken. Los aullidos cesaron, repentinamente. Ichigo sintió cómo Rukia se pegaba a él, aterrada y notó ese mismo terror en los demás seireiteis. Con absoluta sangre fría, Uryuu sacó un trozo del corazón de su padre…y se lo comió, la sangre goteando sobre su pecho adolescente, las lágrimas bajando por su rostro, la promesa de venganza y el intento de quedarse con la fuerza del espíritu del muerto, en el salvaje rito.

-Tressam fedmae bruth fergii, sad ilé!! (¡Has sido el más fuerte, el más valiente, nos has dejado en la ira y en la tristeza…y te vengaremos!)

Después de esta despedida en el idioma natal, Airena'ach inclinó la cabeza y los arqueros dispararon sobre el cuerpo las inumerables antorchas y Uryuu empujó la barca con la pira funeraria, mientras el sol se ocultaba en el horizonte. Nadie se atrevió a pronunciar una sola palabra.

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…Tres semanas y media antes…

Oh señora, tú que produces todas las cosas, que nos has mantenido, alimentado y recibes nuestros cuerpos al morir y los haces renacer en el espíritu de cada árbol, cada planta y cada roca, ayúdame, sosténme ahora…cómo voy a regresar a mi gente a su sitio? Aquí sólo somos extranjeros y aunque nos han recibido bien y tenemos amigos, sólo a ti me atrevo a confiarte mi miedo…soy tan joven y tan torpe y no tengo a dónde acudir…Ryuuken ha muerto y todos los consejeros de mi pueblo…pero tu has vivido las eras inumerables; te pido que me dés una señal de cuál es el camino correcto, porque soy sólo polvo bajo tus piés y no puedo fallar, somos los últimos de tus hijos, por favor…

Congnaid Ech ("elquehierealoscaballos") abrió la puerta; Uryuu miró a su principal escudero, aún cubierto de vendas, no muy contento por la interrupción. Se encontraba orando a la Madre Tierra y había ordenado que no le interrumpiesen

-Sumimasen, Bsag Maisë (6), nuestra ama y señora quiere verte

Ishida alzó una ceja y asintió, permitiendo la entrada a Kuchiki Rukia y a Inoue Orihime, prima tercera de Uryuu. Esta última no ocultó su alegría y a la vez, su tristeza al verle y saber lo sucedido y se lanzó a sus brazos

-Ishida kuun!

-Orihime chan!

-Bsag maisë, estás muy delgado...

Uryuu casi se asfixió entre los brazos y el amplio pecho de su pelirroja prima y se inclinó respetuosamente ante Rukia, besando su mano

-Rukia chan…pasó algo?

La pequeña heredera de los Kuchiki les hizo un gesto y les invitó a salir de la casa que Byakuya les había asignado

-Antes que otra cosa, me gustaría saber si estás cómodo, Uryuu

Este sonrió

-No podríamos estar mejor en Gaaleacia, nuestra propia capital, Rukia chan

-Me alegra oír eso

-Rukia viene a proponerte algo, Uryuu-interrumpió Orihime- tiene que ver con nuestro futuro…

Uryuu las miró con gesto de sospecha

-No pensarás en casarme con mi prima, verdad?

La risa de las dos chicas fue espontánea y eso sólo produjo escalofríos en el quincy. Luego, la sonrisa con los ojos brillantes de Orihime. Demasiado brillantes…

-Al contrario, Ishida kun…la boda no será conmigo…

Y, antes de que Uryuu pudiera añadir nada más, Rukia se lo propuso.

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-…Qué…qué estás haciendo de mí, Uryuu…

La risa maliciosa del quincy, mientras ponía las manos en la nuca de Ichigo, atrayéndolo hacia sí. Este abrió la boca, lamiendo los suaves labios, besando las mejillas y manchando los suyos propios del afrodisíaco de lavanda y hierbas, bajando despacio hacia su cuello, tan cálido, tan delicado…

-Deberías quitarte la ropa, bsag, hermoso mío…

Sin que Ichigo reaccionara, Uryuu comenzó a abrir los broches del adamascado uniforme, dejando el fuerte pecho al descubierto, adornado con las cicatrices de inumerables batallas con los hollow. Sin perder tiempo y aprovechando la diferencia entre estaturas, Uryuu se inclinó y comenzó a lamer, despacio, un pezón moreno, acariciando el otro con la palma de su mano y haciendo gemir a Ichigo. Este no lo resistió, tomó al quincy de los cabellos y lo hizo mirarlo, besándolo de nuevo, perdiéndose en el sabor de su boca, mientras las manos de Uryuu lo recorrían y comenzaban a desvestirlo. Ichigo bajó sus manos, plantándolas en las estrechas caderas de Ishida y acariciando la piel sobre el kilt de tartán, deslizándolas hasta llegar al broche de hueso, hasta soltar éste. Uryuu se separó de él y dio un par de pasos hacia atrás, sin quitarle la mirada de encima, dejando caer el kilt y la faja del hombro al piso, quedando totalmente desnudo. Sólo entonces, Ichigo se dio cuenta de que estaba profusa y enteramente pintado, menos en la tierna piel de su erección, contraste increíble en rosado oscuro, después de todas esas caprichosas líneas azules, quedándose boquiabierto

-¿Te gusto? –el seireitei asintió rápidamente- entonces, desvístete…

Uryuu no tuvo que repetir la orden y pronto el abrazo era de piel morena contra blanca piel pintada, ansiosa una de otra, gimiente, ardiendo.

-Haremos lo que tú digas…-murmuró Uryuu en su oreja, mordiendo suavemente el lóbulo, acelerando si cabe, aún más su pulso y haciendo a su falo salirse de la piel que lo cubría

-En verdad? –preguntó un Ichigo dudoso, los ojos casi negros de deseo. Uryuu asintió. Ichigo lo alzó en brazos y lo depositó en el futón

-Quiero verte. Acaríciate, para mí

Uryuu esbozó una sonrisa maníaca y se recargó contra los cojines, echando sus cabellos hacia atrás y abriendo sus piernas. Se inclinó hacia un lado del futón, donde estaba la caja lacada de aceites y untó un poco en sus manos, tomando su falo en una de ellas y gimiendo suavemente. Ichigo retuvo la respiración, arrodillado frente a él, su propio orgullo elevándose hacia el cielo. Uryuu parecía una criatura salvaje, increíblemente erótico, sin apartar la vista, lamiendo ligeramente sus propios labios, gimiendo despacio

-…Eso es…mmm…así…ahora, tus dedos…

Obediente, Uryuu lamió sus dedos y luego los deslizó, acariciando primero sus pezones y bajando despacio, hasta su ombligo y al bajo vientre, despeinando despacio los finos rizos oscuros que cubrían la base de su pene, acariciando después los testículos, hasta llegar a la carne rosada de su entrada

-Uhmmm…Ichigo…quiero que me cojas…

Ichigo se lamió los labios y acarició su propio sexo, goteante ya de ansiedad y casi adolorido por la excitación

-Aún no, Uryuu…mételos, anda, quiero ver cómo los metes…

El quincy hundió dos de sus dedos en si mismo, suspirando

-Ah, sabes? Hacía esto…allá lejos…en mi país, recordándote…pensando en ti…en la promesa que me hiciste…aquel verano…te acuerdas? Soñando que éstas eran tus manos y mis dedos, tu lengua…hmmmm –Uryuu hundió dos dedos más, acariciando sin cesar su pene. Ichigo sintió que su cabeza –las dos- estallaría y, sin más, se arrojó sobre Uryuu, apartando su mano y metiendo el sexo de éste en su boca, lamiéndolo y besándolo hasta casi ahogarse y subiendo después hasta el ombligo del quincy, cubriendo su estómago de mordidas y besos, volviendo a bajar, besándolo deseperadamente, mientras Uryuu acariciaba sus cabellos naranjas, presionando el rostro de Ichigo contra su cuerpo, con una mano y mordiendo él mismo la otra, alzando las caderas cuanto podía.

Ichigo se separó de él y alzó cada una de sus piernas, besando primero las rodillas y luego, plantando una mordida en la piel interna de cada muslo, manchando su boca de azul, adelantando su pelvis hasta recargar la punta de su sexo en la entrada de Uryuu, acariciándolo, jugando con ella. Uryuu no resistió más

-¡Maldición y mlais, Ichigo! ¡Hazlo ya! ¡Mételo de una vez!...Uhmmm…sí…así…

Ichigo casi perdió la respiración; Uryuu era deliciosamente estrecho, su piel interna verdadero terciopelo ardiendo, rodeándolo, tragándoselo entero. Tuvo que hacer un esfuerzo enorme para detener su orgasmo

-¡No te muevas!

Una risa malvada por parte del quincy, mientras éste giraba sus caderas y enlazaba sus piernas por detrás de Ichigo, acercándolo imposiblemente contra sí mismo. Ichigo comenzó a moverse, reteniendo las manos de Uryuu sobre su cabeza, sus pechos juntos. Y entonces, lo advirtió. Justo bajo sus brazos, en un ángulo imposible de ver para Ishida, reconoció los kanji, firmados con tinta negra. Kuchiki Rukia…

¡Enana maldita!

-¿Te pasa algo?

Ichigo tuvo que contener varias cosas; la risa, la indignación y la ira…

-Nada…es que…me estoy dando cuenta de que…te amo…-se inclinó y lo besó, con la boca abierta, hundiéndose más en él y obteniendo un gemido profundo por parte de Ishida…

Los dos jóvenes siguieron con lo suyo, sin advertir que las paredes de la cámara nupcial estaban conformadas de tul blanco. Bueno, excepto la que era de tul azul marino, cuyo oscuro color cubría la atenta y pequeña forma femenina, que casi sin respiración, atestiguaba lo que estaba sucediendo…

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(1)el Rito de Hermanamiento se describirá cuando lleguemos al capítulo de Renji, ya que es la base de éste.

(2)La falda escocesa masculina. En este caso, utilicé tartán celta de Galicia, que tiene los colores quincys, aunque también podría ser tartán de Furman, que sí es escocés, con las cruces quincy en el ruedo.

(3)Chruithne, en gaélico e irish, Quincy, en caledonio actual. Los Destructores, los Guerreros Pintados, los Azules

(4)Específicamente, estamos hablando de la misma tribu, llamada así por los romanos, pictos o tatuados o pintados, ya que luchaban con todo el cuerpo pintado. Enclaves fundamentales? Escocia, cerca del Loch Ness y las montañas de Galicia. De estatura pequeña, cabello negro y ojos azules. Sus comunidades eran básicamente agrícolas y hablaban un celta que se distingue de los otros dialectos célticos. Hacían sacrificios humanos a los árboles y se comían los restos de los sacrificios, de manera ritual.

(5)Los pictos cubrían su piel con pinturas de añil específicas, representando símbolos mágicos –los trisqueles- que, literalmente, atraían la fuerza espiritual de las cosas vivas, formando una "Armadura de los Espíritus", alrededor de sus cuerpos, de ahí que pelearan sólo con el kilt y sin ninguna otra protección creyéndose invencibles. Como tenían fe absoluta en su magia, eso los volvía guerreros temibles y difíciles de vencer, así estuvieran cubiertos de heridas.

(6)Nuestro hermoso Amo, Nuestro Gracioso Amo, Su Gracia, Su Alteza

Notas finales del capítulo:

Es casi medianoche. Dougie canta en el ITunes. El capítulo ha sido agotador. Un pueblo por cada consorte suplente. Un heredero por cada uno? Tal vez. Quizá Ichigo necesite a los tres. De veras, no saben cómo agradezco su lectura y reviews. Namasté. FA