Aclaraciones del capitulo:

Para una sola línea del hexagrama, preámbulo al lemmon entre Renji e Ichigo, poniendo a todo el mundo en su lugar, recordando la oración medieval plebeya "Dios proteja y bendiga al Noble y nos mantenga a ambos en nuestros respectivos lugares". Ichigo un poco OOC. Música? "Sleep Together", de Porcupine Tree. Sí, durmamos juntos como una orden. Entre hombres.

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Capítulo 7: Las tabas o juego de dados, parte 1

Nueve en el cuarto puesto significa:
La muchacha que se casa prorroga el plazo.
Un casamiento tardío llega a su tiempo.

La muchacha es muy valiosa; no quiere desperdiciarse, y pierde por eso el momento usual para el matrimonio. Pero esto no es perjudicial. Su pureza es recompensada y así finalmente encuentra, aunque tarde, al esposo que le está predestinado.

Beso. Más. Perderse por instantes. Ichigo suspiró, mientras Uryuu soltaba los broches de la armadura. Su tensión y agotamiento habían desaparecido por completo, al ver a su consorte esperándolo, después de cuatro días de incursiones y correrías en el continente, persiguiendo hollows. Se imaginaba que el bello quincy se traía algo desde que el barco tocó tierra, cuando miró su hombro izquierdo, tatuado con la pequeña espiral azul, su señal íntima de que esa noche, sería para ambos. Era algo que habían acordado entre los dos y con la misma Rukia. Uryuu se había lanzado a sus brazos sin inhibición alguna, frente a todos los soldados y recibido silbidos y aplausos por parte de Hisagii y Kira al hacer eso, logrando que Ichigo enrojeciera

-Estás muy contento, neh?

-Y, por qué no iba a estarlo? Mi esposo regresó vivo –beso. Otro más

-Se supone que la esposa principal tiene prioridades, bonito

Uryuu sonrió, arrugando la nariz

-Rukia está en los días lunares,(NdA. sí, son esos días, precisamente) por si no lo sabías, Kurosaki…y es mi deber de consorte complacer a mi esposo…sobre todo, después de dos semanas de no verle ¿No me extrañaste?

Por toda respuesta, Ichigo lo abrazó y besó su frente…sintiendo la erección notoria bajo el kilt. Tragó saliva. Uryuu se estaba comportando demasiado descaradamente. Siempre era seductor, pero nunca tan agresivo y menos frente a las tropas. Sabía que el "asunto" bajo su kilt se notaría y antes que soportar la risa de todos los soldados por tener un consorte ansioso por él, disimuló el asunto cargándolo en sus brazos como a una novia. Eso, contrariamente, sólo aumentó los silbidos y aplausos de la tropa

-¡Vamos, taichou!-gritó Kira

-¡Sí! ¡Enséñele al quincy quien manda!

Ante la demostración y las risas, Uryuu les miró y les sacó la lengua e Ichigo prefirió huír graciosamente, hasta sentirse seguro tras las puertas de la casa principal del Heir. Uryuu se lanzó sobre su boca y comenzó a quitarle la armadura antes incluso de darle tiempo a Ichigo de reaccionar

-Veo que de veras me extrañaste…

-¿Quién no lo haría?- una risita suave- te tengo una sorpresa…

-Si?

Beso. El muslo suave de Ishida pegándose a su sexo y todo su cuerpo embarrado sobre él como si se tratase de una cascada de agua. Ichigo comenzó a endurecerse, derritiéndose despacio en cada beso

Kami, que no me mire así o lo violaré en este momento…

-Cierra los ojos…

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-No me importa cuáles hayan sido las razones, Abarai Renji…

Renji miró la evidencia. Dos botellas de sake, una chawan rota en el piso y el sempiterno dolor de cabeza ¿Qué carajos había pasado? Tenía conciencia clara de haber bajado del barco y haberse ido de juerga con los demás tenientes, huyendo cuidadosamente de cualquier plan maligno que Rukia pudiera haber tenido, para lograr atraparlo con Ichigo, en la misma habitación. Habían discutido seriamente antes de partir hacia la batalla y ella había gritado, insultado y llorado sin que ninguna de sus armas funcionara para que Renji accediera a ser consorte de Ichigo. Semejante idea seguía dándole escalofríos. Y no es que le hicera ascos al capitán Kurosaki, después de todo, Ichigo era joven y hermoso y fuerte y tenía un trasero perfecto y…¿pero qué carajos estaba pensando ahora? No, no era eso –sacudió la idea de su cabeza- era que no quería lastimar a nadie y en secreto, admiraba al quincy más de lo que habría sido capaz de admitirse a sí mismo. Pero el joven Destructor ya tenía dueño y si las cosas eran así, era porque así debían de ser. Ya aparecería, de seguro, la persona correcta para él.

Volvió por instantes al escenario actual; su capitán, sumamente molesto, y sus dos amigos, armados como para montar guardia

-¿Taichou? ¿Qué…fue lo que pasó?

Un suspiro de reprobación por parte de Kuchiki Taichou y su ceja izquierda, ligeramente levantada

-De modo que tu estado fue tal, que ni siquiera lo recuerdas. Vaya. Kira fukutaichou

-Sí, capitán

-Llévenselo…

Ante el asombro de Renji, Hisagi y Kira lo tomaron, uno de cada brazo y la cabeza del pelirrojo recuperó toda su sobriedad en un instante

-Pero..por qué?! ¿Qué pasó?! ¿Qué hice?! ¿Capitan?! ¡Taichou!

Kuchiki se limitó a mirar a la pared, como si Renji no existiese y éste tuvo que dejarse arrastrar por sus camaradas de parranda, esperando que ellos le explicasen qué diablos estaba pasando. Al salir de las oficinas, algunos plebeyos lo miraron, pasmados. Renji se enfureció; su hoja de servicios era impecable y algo muy grave tendría que haber hecho para que Kuchiki taichou lo estuviera humillando de aquella forma. Trató de zafarse de sus amigos, pero en un movimiento rápido, Hisagii vendó sus ojos

-Lo lamento, Renji –dijo el moreno

-Sí- apuntó Kira- sólo estamos siguiendo órdenes…no nos ha quedado más remedio

-Me caeré, par de idiotas, cómo se les ocurre cubrirme los ojos?

-Es parte de nuestras órdenes. De veras lo lamentamos…

Entonces, Renji notó el acento de…diversión? Ese par estaban cumpliendo órdenes y se disculpaban con él por trámite…pero era indudable que semejante obediencia les estaba divirtiendo horrores y apenas si podían disimularlo. No opuso más resistencia y se dejó guiar. Ruido de cerrojos y cambio de ambiente. Estaba ahora en una habitación cerrada, cálida. Aspiró profundamente ¿Olía a lavanda? ¿Dónde carajos estaba? Afortunadamente, las ataduras en sus manos eran ligeras. No tardó en zafarse…

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Ichigo se quedó sentado en el futón. Escuchó el ruido de la puerta y voces. Silencio. Y pasos. Caligas herradas ¿Qué diablos? Alguien tropezó y cayó al piso, haciendo escándalo e Ichigo no tuvo más remedio que abrir los ojos, percatándose al instante de que, quien quiera que fuera el intruso, evidentemente no se trataba de Uryuu. El cabello rojo y los tatuajes en el rostro le dijeron todo

-¿Renji?

Este sintió escalofríos recorrerle la espalda

¡Rukia! La coceré viva y la daré en trozos a los hollows y después, le sacaré los ojos y…maldita sea! ¡Esto no puede ser más que idea de la enana maldita!

-Sí…capitán

-¿Qué estás haciendo aquí?

Ichigo lo miró extrañado y Renji suspiró de alivio. Al parecer, Kurosaki no sabía nada de los bizarros planes de su mujercita. O no todavía

-No lo sé, capitán. Kuchiki taichou ordenó arrestarme y me trajeron aquí…con los ojos vendados

Ichigo sonrió, sorprendido

-Debe ser una broma…Uryuu me trajo aquí y me dijo que…oh no…

El joven pelinaranjo se volvió al futón, esperando no hallar nada, mientras un pasmado Renji intentaba soltar los cerrojos que demasiadamente sabía que estaban asegurados desde afuera. Sólo entonces, Renji notó la decoración en las paredes. Estaban forradas de tartán quincy, azul y blanco. Rukia no había hecho esto sola…Uryuu le había ayudado

Pero…por qué? ¿Acaso han enloquecido?

Ichigo le tendió el sobre de papelarroz

-Es para ti. Estaba sobre el futón…

Renji notó que Ichigo tenía otro sobre parecido. Leyó el contenido del suyo propio, no en kanji, sino en delicada caligrafía rúnica. Tragó saliva; demasiadamente sabía a quién pertenecía esa letra

Abarai, querido amigo;

Es tarde para dar marcha atrás y no creo que un valiente como tú, no pueda cumplir con una misión asignada. Tu gente cree en el karma y los designios y a mi parecer, tu tiempo ha llegado. Si no haces esto, las posibilidades de una heredad se perderán y el pueblo que gentilmente me ha adoptado sufrirá las consecuencias…y tú no quieres eso, ciertamente. De modo que te conmino a cumplir con mis propios deberes, no porque yo sea insuficiente, sino porque Rukia sama te ha elegido y yo no puedo mas que apoyar esa elección, sabiendo que eres noble, valiente y bueno y que tu corazón es digno de ello. Compláceme, te lo ruego, en nombre de la amistad que tenemos desde pequeños y en nombre de la hermandad que te une a Rukia sama. Es para mí importante que mi amado esposo sea feliz. Y estoy haciendo lo necesario porque lo sea, créeme. Sé que has tenido dudas, pero te pido que las borres; nadie mejor que tú para cumplir con esto.

Siempre tuyo, en amistad y corazón

Shdd'a Ryu u,

Bsäg Maisë Chruittne

Ishida Uryuu

Cerró delicadamente el origami, mientras Ichigo leía el suyo propio. Soltando un gruñido y frunciendo las cejas, se lo tendió a Renji, haciéndole la seña de que lo leyera. Esta vez, los kanji estaban trazados como siempre, verticalmente, en la forma que conocía desde que ambos iban a la escuela y Ukitake cuidaba de que los rasgos fueran finos y elegantes

Ichi nii

Sí, ya sé que habíamos hablado y ya sé que te negaste a mi propuesta y también Renji dijo que no y hasta tuve que mover cielo y tierra para que Uryuu me comprendiera. Al final, parece que él, es el único sensato y que ustedes son el par de bestias que siempre he sabido que son. Sin embargo, serias razones MEDICAS me compelen a actuar y no haz querido entenderlo. Y se trata de tu salud. Si fuera yo quien tuviera que tragar la más amarga de las medicinas por ti, no dudaría en hacerlo. Y Uryuu lo entendió así también, ya que te ama tanto como yo –puede que incluso más, pues él no te conoce como yo- y si ambos, quienes nos prometimos seguirte y sierte fieles hasta la eternidad misma, somos capaces de ceder, no te permitiré quedarte atrás, en el cumplimiento de esas promesas. Como sé que eres obstinado –más bien, un maldito terco- te facilitaré las cosas. Revisa la caja sobre el futón. Hay un juego de Tabas en él. Sólo tendréis que jugarlo UNA vez y te dejaré libre de responder la propuesta de hacer a Renji uno más de tus consortes. Sin embargo, no dejo de comprender que los dos son precisamente, un par de idiotas. Así que la habitación en la que se encuentran ha sido acerrojada por fuera y no hay más allá de un poco de agua para beber en ella. Por supuesto, no saldrán de ahí hasta no haber jugado al menos una vez…y puedo jurarte que me enteraré de ello. Ginrei sama me dijo una vez que a casos graves, medidas graves. Y creo que he tomado las medidas correctas. Nii sama y el resto del clan me han enseñado lo importante que es entregarse a sí mismo en bien del interés del pueblo…y no sólo eres un Kurosaki, eres también un Kuchiki más e incluso, un Ishida. Te recuerdo que, mientras más rápido terminen el juego, más pronto recuperarán su libertad. El capitán Kyoraku te sustituirá en las maniobras de mañana y Nii sama recurrirá a Rangiku san, de modo que os he descargado de vuestros deberes. No tenéis pretexto. Espero que os divirtáis.

Tu siempre amante y amada esposa

Kuchiki Rukia.

¿Tabas? Renji miró la caja que Ichigo le mostraba, con sospecha. Era un inofensivo juego de tabas romanas, dados hechos con hueso, con las marcas de los números latinos del uno al seis, junto con su pequeño tapete de cuero, un diminuto reloj de arena y una chawan tallada en bambú, a modo de cubilete. Uno de los quincy le había quitado el juego a un romano, en alguna incursión de éstos a su tierra natal y los Destructores habían aprendido a jugarlo, trayéndolo después al seireitei. Era un juego sencillo, de apuestas o de preguntas, según la edad de quien jugara. Renji lo conocía e Ichigo también e incluso lo había llegado a jugar con Uryuu y Rukia, los cuatro, en alguna noche de invierno. El asunto no dejaba de ser sospechoso ¿Por qué razón Rukia les había encerrado de esa forma sólo para jugar a las tabas? Si eso quería, fácilmente podrían haberlo hecho en el jardín de la Casa Principal, frente a todo el mundo y ambos se habrían librado de esa molesta situación.

Ichigo suspiró

-Esto debe tener una trampa, indudablemente

Renji sonrió

-Vaya, la conoces bien

-Claro que la conozco, es mi esposa

-Yo por eso la hice mi hermana, Kurosaki. Para verme libre del designio de casarme con ella…es una enana maldi…no, espera. Es un demonio

-Son dos. Uryuu está con ella

-Y me sospecho que mi capitán también…venga, más vale que juguemos de una vez. Pasé una noche horrenda y quiero largarme a dormir…

Pero cuando Ichigo extendió el tapete, otro sobre de origami cayó de él. Runaico, escrito con añil. Oh no. De seguro las reglas. Si de por sí, las dos cartas parecían sospechosas de haber sido escritas al mismo tiempo, las reglas no eran mas que una comprobación fehaciente de esa sospecha;

Cantaban tres brujas frente al caldero

Yom, Som y Tom

Hirviendo carne de romano

Para aprender a comer

Jaja

Duraréis en cada paso un minuto

Del reloj de arena

O una raya de clepsidra

Sin ropa debéis estar

4 y 6: besar y boca

2 y 3: tocar y pezones

3 y 5: lamer y ombligo…

Y perderá aquel

Que eyacule en placer

Antes que el otro

Y la ganancia será

Perderse uno en el otro

Sólo entonces

Terminará el juego

Ríen las brujas jaja

Yom, Som y Tom

Los dos miraron aterrados la lista. El asunto era sencillo, en realidad. Uno tiraba las tabas y el otro hacía lo que los números inscritos en ellas ordenaban. Ichigo recordó que alguna vez Uryuu lo había mencionado como un juego para ciertas ceremonias de ¿boda?

Ese caníbal bastardo…juro que me las va a pagar. Esto no puede ser mas que idea de él…

Miró a Renji mientras éste, aterrado, comprendía lentamente la situación

-Pero…qué se ha creído? ¿Qué puede mandar sobre nosotros o que?

-Es Rukia, Renji

-¡No somos sus sementales!

La expresión en el rostro de Ichigo se tornó herida

-Tú no lo eres…

Idiota, eres un idiota, Abarai Renji

-Mil perdones, ca..capitán Kurosaki…no quise decir eso, de veras

-¿Tan desagradable te soy?

Renji abrió enormemente los ojos y tragó saliva. Evidentemente, Rukia no había hablado con Ichigo como lo había hecho con él. Y nunca había pensado que su rechazo podía ofender a Kurosaki

-No es eso, capitán

Por primera vez, Ichigo se tornó serio

-Sé que muchos de ustedes, entre los oficiales y la tropa, no están de acuerdo con…con que Uryuu sea mi consorte, Renji, no tienes que disimular

-No espere, no quise decir…

-Pero no somos menos hombres por ello, y tu sabes que Uryuu es un guerrero valiente y fuerte, a más de un príncipe entre sus bárbaros

Renji se puso rojo hasta las orejas. Tenía que pensar rápidamente ¿Por qué era tan idiota?

-Perdóneme cap…perdóname Ichigo…no es que rechace la idea…es que me molesta que Rukia meta sus narices en todos lados y quiera imponerme incluso esto. Primero, me arrastró a patadas hasta que acepté ser su hermano. Luego, me obligó a entrar a la Milicia Imperial y llegó a sobornar a mis sensei para que me impusieran un entrenamiento¡Mas rudo! que al resto; siguió con fastidiar a CaradePalo –es decir, a Byakuya sama- para que me hiciera su teniente y menudas las tuve que pasar…ya sólo me faltaba que me eligiera pareja…-hizo una pausa- mira, se trata de sólo un juego ¿Qué tanto puede durar? Además, no creo perder…la verdad…este…

-O sea que crees que me puedes ganar, cara de mono?

Renji no supo si había dicho otra idiotez o si había hecho lo correcto. Lo que sí supo fue que nadie lo retaba y quedaba vivo para llamarle cara de mono. Con un par de movimientos, se deshizo del shukahusho. Ichigo se enfureció ¿Quién diablos se creía Renji que era? ¡Maldito mono, macho de mierda, estúpido bocón! Dejó caer su armadura al piso y comprobó, con alegría que la desnudez de Renji –espléndido marco de piel morena y entintado- no le hacía el menor efecto. Se sentaron en el piso e Ichigo tomó el reloj de arena…

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Notas finales del capítulo:

Les prometo un juego largo, entretenido y cítrico -lemmon. Escribirlo fué un show cómico. Y no seremos nosotrs ls únics espectadors...pero eso se verá en el siguiente capítulo. Mil gracias por su paciencia, lectura y reviews, en verdad. Namasté

FA