Aclaraciones del capitulo:
Ulquiorra ooc, Grimmy chan -lo más fiel que pude- y un paso adelante, de parte de Uryuu. Un kilo de investigación documental...y gastronómica. Preámbulo a tres lemmon.
Música? Old Blind Dogs -The Birkin Tree- y Clannad -An Gabhar Bán.
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Capítulo 11; Encuentro feliz: príncipes oscúridos + formalización
Seis en el quinto puesto significa:
El regente I casa a su
hija.
y entonces las bordadas vestiduras de la princesa
no
fueron tan espléndidas como las de la sierva.
La luna, casi
llena, trae ventura.
El
regente I es Tang, el Consumador. Él dictó una ley según la cual
también las princesas imperiales debían, en la vida matrimonial,
subordinarse a sus maridos (cf. Nº 11, trazo 5). El emperador no
espera cortejantes, sino que da a su hija en matrimonio según su
arbitrio. De ahí que en este caso sea correcto que la familia de la
muchacha tome la iniciativa.
Vemos aquí una muchacha de origen
distinguido que, casándose en condiciones modestas, sabe adaptarse
con gracia a la nueva situación. Está exenta de toda vanidad,
expresada en los adornos externos; al casarse olvida su rango y se
subordina al esposo, así como la luna que todavía no está llena
del todo, no se enfrenta directamente con el sol.
Ishida enderezó el cuello; la zampakutouh enemiga pasó rozándolo. Se rió salvajemente, los dientes pintados de rojo y el hollow frente a él lo miró como si hubiera enloquecido. Con una expresión de fiera alegría, Ishida lo cosió a puntadas de su Seele Schneider; la sangre del asqueroso ser salpicó su rostro y su pecho. No se detuvo ahí. Continuó abriendo brecha, dejando a su paso un reguero de cadáveres, seguido de cerca por sus arqueros
¡Baka de mierda! ¡Lo matarán si sigue así!
Ichigo trató de alcanzarlo, pero un hollow especialmente grande le impidió el paso y en los breves segundos que le tomó despachárselo, perdió de vista a Uryuu, en medio del fragor de la batalla. Después, no recordaría claramente lo sucedido. Una cabellera roja y salvaje, un rugir bien conocido y Renji frente a él, cargando, el hollow deshecho y la herida en su antebrazo; no importaba, un mero rasguño. Lo que importó fue el cuerpo en el piso, blanco, azul y rojo, el kilt desgarrado. Y otra carga de hollows viniéndoseles encima
-Renji! ¡Pronto! ¡SÁCALO DE AQUÍ!
Por favor, Kami-sama, dime que está vivo, que no fue nada…lo mataré si le pasó algo, bastardo hijo de puta…por qué tenías que arriesgarte así?
Renji obedeció de inmediato, cubierto por Airenna'ach e Ichigo mismo, pero antes de que tuviera oportunidad de alzarlo, Renji miró hacia donde Ishida estaba mirando. En realidad, no estaba herido –la sangre era del hollow- lo que lo había dejado mudo era alguien frente a él.
Otro quincy. O lo parecía. Igual de blanco, la misma pequeña estatura, el mismo tipo de cuerpo, los trisqueles, el kilt…todo en tono verde, azul y blanco. Y dos líneas a modo de lágrimas en el rostro. Y el labio inferior negro, en vez del rojo sangre ritual. Y lo que parecía un extraño casco roto en la cabeza. Y, de la forma más escalofriante posible, un agujero a la altura del cuello, que lo atravesaba completamente –Renji podía ver la pelea tras él, a través del agujero en su cuello. Por instantes, los dos quincy se miraron a los ojos y luego, aullaron como solían hacerlo cuando se topaban
-Sshid'da!!
-Lllquio'rrha!!
Lo que siguió fue en celta y aunque Ichigo lo dominaba bien, el acento y el dialecto del de los ojos verdes era tan distinto que no comprendió nada, a más de que hablaban a gritos. Se acercó de dos saltos…sólo para recibir un golpe en la cabeza y un empujón que lo tiró al piso. Se giró para zafarse, pero el guerrero sobre él era enorme y mucho más pesado y musculoso. Sus rostros casi se toparon
-Ne bougent pas…ou pas comptés, petite merdé…- detuvo a Ichigo del cabello de la nuca y apoyó sobre su cuello una corta daga romana, una risa maniática en el rostro, los ojos más azules que Ichigo jamás hubiera visto y…una máscara de hueso orlada de feroces colmillos, en un lado de la cara, los cabellos tintados del mismo azul claro de los ojos. Renji se lanzó con su espada
-¡Grimmjow! Encore mois! Idiot savant! ¡Déjalo en paz!-ordenó el celta de ojos verdes. Sólo entonces, Renji advirtió el perfecto hueco en el vientre del guerrero. En tanto, Airenna'ach se había hecho cargo del grupo de hollows y la batalla continuaba en otra parte. El enorme individuo miró al más pequeño y soltó a Ichigo, si bien a regañadientes. Este suspiró cuando el de ojos azules respondió en su idioma; al menos, ya podía entender
-Ulquiorra, petite, por qué no me dijiste antes?
-Porque no lo sabía, imbécil…nunca pensé que se aventurarían tan al frente
Y fue cuando Ishida lo advirtió. Todos ellos sabían de la hollowficación. Cuando Ulquiorra se dio cuenta de la mirada de Uryuu, cayó de rodillas, poniendo la cabeza sobre sus piés, aterrado
-Oh, Bsäg…ten misericordia…no me niegues el derecho a seguir siendo un Destructor…el dolor…hemos pasado por cosas terribles…por piedad, en nombre de la Madre…
Uryuu dio un paso atrás y lo levantó del piso
-¿Te crees que el hecho de tener un agujero más en el cuerpo me hará condenarte, Ulq?-Uryuu lo golpeó en el hombro y el de ojos verdes bajó la vista, apenado
-No pudimos evitarlo, Ishida san…
Alguien los interrumpió
-Tres bien…ya se saludaron, ya se disculparon y sólo falta que se declaren amor…quieres decirme, Ulquiorra, yo qué pitos toco en todo esto?
Ulquiorra volvió a poner esa mirada gélida tan distintiva de los quincy antes de atacar y luego dijo
-Ellos son a quienes estábamos buscando, gato angurriento…Bsäg, por favor, discúlpelo, es un franco…de esos salvajes que viven en los árboles…Grimmjow Jeaggerjaques, y éste, Grimmy, es Ishida Uryuu, el príncipe a quien debo lealtad y a quien hemos venido a ayudar
Grimmjow se puso serio un instante. Dos instantes. Y después, sonriendo maniáticamente, miró de arriba abajo a Uryuu
-Vraiment? C'est un plaisir…encantado, en verdad…oye Ulquiorra, todos los quincy son así de…apetecibles?
Ichigo saltó de inmediato entre Grimmjow y Uryuu
-Ni siquiera te le acerques, imbécil…
-Y ¿Quién va a impedirmelo, mocoso?
-¡Jeaggerjaques! Assez!! Conduite pour une fois, vous idiot!!- era Uryuu…y eso sí que asombró a Ichigo. Jamás se le había ocurrido pensar que Ishida hablaba galo. El enorme guerrero se enderezó, divertido. Ishida siguió hablando
-Schifferu, Grimmjow; éstos son Kurosaki Ichigo y Abarai Renji. Kurosaki es mi esposo y Renji, su segundo consorte
Ulquiorra estrechó sus manos, amigablemente, inseguro de lo que su príncipe había dicho. Grimmjow en cambio, soltó la carcajada
-¡Mon Dieux! ¿Entonces por eso usan faldas? ¡Quién iba a imaginárselo!-inclinó su rostro felino hasta la altura de Ichigo- puedo casarme con el quincy también, Kurosaki san?-Renji e Ishida tuvieron que detenerlo; Ichigo rechinó los dientes
-¡COMO TE ATREVES, INFELIZ BASTARDO?
-ALTO, USTEDES DOS…
Todos se volvieron hacia Ulquiorra
-No permito semejante comportamiento frente a Bsäg…tú, Grimmjow, se supone que seas un noble de tu pueblo…salvaje pero noble. Kurosaki san, le ruego en verdad que nos disculpe…
Renji suspiró. Vaya encuentro. Tendrían mucho que conversar para la noche.
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...Un día antes de la batalla, enclave Quincy, sur de Shinigami cho…
Orihime terminó las puntadas; eran casi invisibles. Advirtió el gesto de aprobación de Yoshino sama y respiró de alivio. Tejer un buen tartán requería paciencia y tino en la cuenta de hilos y más aún ahora, que Ishida kun había insistido en que se usara seda cruda y no lana. Revisó los colores; rojo, negro, naranja, blanco y oro. Indudablemente resaltarían sobre la piel de…
-Hime sama!
Orihime saltó ¿Por qué sería que a los quincy les gustaría tanto hacer escándalo? Se acomodó el generoso pecho, que casi había saltado fuera del obi del kimono y se volvió a la puerta. Era Airenna'ach, con varias garrafas
-¿Qué pasa, Airen san?
-Bsäg ordenó todo esto, para las formalidades de la noche…dónde los pongo?
Orihime se acercó y revisó cada ánfora. Unas eran de barro y otras de exquisita porcelana. Las de hechura más tosca tenían sake y cerveza. Pero las dos alargadas, de porcelana, contenían una, hidromiel perfectamente conservada y la otra, algo inapreciable. Destapó la botella y la olfateó. Malta, cebada, un poco de centeno, aroma a turba. Uisghë, la bebida sagrada, usada sólo en las promesas eternas. Paciencia, agua fría de las montañas circundantes, dos barricas armadas a mano y la fermentación justa y de aquella receta que otros tomarían como extraña, Orihime había conseguido algo que sólo se conocía en las tierras de Alba. Uryuu se pondría muy feliz…
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Mismo día, alguna habitación del Kurosaki Heir…
Beso. Uno más.
-Está bien…no voy a oponerme, pero no creas que estoy feliz
Rukia se colgó del cuello de su esposo, aliviada
-No tienes por qué…
-Cállate, tonta. Se trata de Renji…no puedo hacerle menos. El hecho de que estemos juntos le dá una oportunidad con Uryuu, de alguna forma. Con suerte, se pelean y tendremos que separarlos y nunca se vuelven a ver…
-No cuentes con eso, celoso…
Era Ishida. Rukia le sonrió. Uryuu se acercó a ellos y abrazó a Ichigo por la espalda, besando su nuca, haciéndolo sandwich entre los dos, él y Rukia
-Mmmm…podría acostumbrarme a esto
-Ni lo sueñes, querido-interrumpió Rukia- contigo es más que suficiente
-Vengan-interrumpió Uryuu-quiero mostrarles algo…
Sobre una de las mesas en la sala Principal, había dos cofres largos, magnífcos. Ichigo reconoció las trisqueles y los símbolos de la Madre Tierra, diosa genérica de los quincy, rodeada de cruces quincy de cinco puntas. Pero los kanji del borde eran japoneses; uno era su nombre y otro, el de Abarai Renji. En ese momento, el pelirrojo entró, acompañado de dos quincys, Airenna'ach y Congnaid
-¿Qué ocurre ahora? ¿Por qué se están reuniendo todos los Destructores?
Ishida sonrió ampliamente
-No tendremos mucho tiempo; se nos vienen las batallas encima; habrá que formalizar esto…
-¿De qué diablos hablas ahora, Uryuu?-Ichigo frunció el ceño
-No pienso estar con otro, si no es de acuerdo con las leyes, Ichigo kun. Y ya que lo has permitido –se volvió hacia Renji- Tressam rhu Ýamnai (Él,decolormasrojo) ¿Ceanghal graidh posadh'? (¿Me atarías un nudo de amor? Ó ¿Te casarías conmigo?)
Los otros dos celtas cayeron de rodillas, al comprender lo que su príncipe decía. El hecho de hacerlo en su idioma era una propuesta oficial. Congnaid lo tradujo rápidamente, lo más cercano al original. Renji enrojeció y palideció alternativamente. Ichigo se permitió dejar caer la quijada y Rukia se preparó para detenerlo
-Uryuu…yo…
Renji ni siquiera se imaginó lo que había hecho al responder con el nombre de Ishida por delante. Implicaba su aceptación. Los celtas se soltaron aullando y Uryuu mismo se quedó sorprendido…
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Mismo día, más tarde, Enclave Quincy…
Yoshino revisó todos los elementos; las bandejas de bambú llenas de agua, tierra y semilla: una chawan por cada contrayente, una más para la testigo de honor, las ramas, las cuerdas de seda; las bolas de incienso, las pieles de lobo, los instrumentos musicales y los regalos de boda. No parecía faltar nada. Se acercó a la enorme mesa: crannachans de manzana y avena; un roast beef enorme, cubierto de puré de melocotón; cordero con mermelada de naranjas silvestres amargas; un caldero de haggis de oveja recién hecho, scones rellenos de moras, pasteles de almendra, pato y miel, y cerveza helada. Al lado, todo un menú japones; un entremés completo de carpa, ranúnculos y congrio cocido en agua de mar, todo en finos rollos de bambú. Un caldero enorme de sopa clara de ciruela rallada, sémola de trigo cortada en trisqueles, cebolletas y capullos de hojas de apio; finas rodajas de róbalo y pardo, con todo y piel, para evocar la madera del bosque, en salsa dulce; camarones asados con sal, hongos crudos y pimientos adobados en miso y algas marinas wakame, mas sake suficiente para hundir un barco. Revisó cuidadosamente las botellas de whisky; indudablemente, Orihime sabía hacer bien las cosas. No sólo había dirigido a los quincy, sino también a los dos cocineros locales y la mesa del banquete lucía espectacular. Revisó la enramada y los arcos de flores de sakura y se sintió satisfecha. Como pueblo trashumante, estaban acostumbrados a hacer las cosas muy rápido, y tan pronto Ishida había dado la orden, sus quincy se habían movido como hormigas arrieras, ayudados por la gente del Heir Kuchiki, bajo el mando de Rukia y todo había quedado dispuesto en menos de un día. Por un momento, pensó en lo acertado que había sido tejer ese tartán…y recordó la habilidad de Uryuu para coser los dos kilts. Todo estaba listo.
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Notas finales del capítulo:
Mil gracias, por continuar leyendo. Diez mil, por sus reviews. Si hasta aquí ha sido extenuante escribirlo, lo que falta será más difícil. Espero de veras, que el resultado les guste, porque es un mero preliminar.
Namasté y andamos por aquí, intentando escribir. FA
