Aclaraciones del capitulo:
Quizá me abrumé de detalles. Pero las cosas sevan concretando. Byakuya un poco ooc. Y un homenaje personalísimo, totalmente MarySue. Un kilo de música. y la tensión, enlentenciéndose y aumentando. Al final, los links para toda la música. Mil gracias por su fidelidad. FA.
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Capítulo 12; 4ª pausa entre líneas, Ceremonia + miradas, 1ª parte.
Byakuya leyó las credenciales del personaje frente a él; de pequeña estatura, delgado y los cabellos naranjas, demasiado parecidos a los de Ichigo. Llevaba los baratos anteojos de los plebeyos, hechos de borde de concha y un hakama sencillo. Cargaba sus utensilios en un bolso amplio; pinceles de diverso grosor, pliegos infinitos de papelarroz y pastillas de tinta, pasadas como botones en un cordel, mas su pequeño monodelatinta ritual.
-Cuál es tu nombre?
-Kubo. Noriaki Kubo, Kuchiki sama…aunque mi abuelo me llama Taito
Byakuya dejó los papeles sobre la mesa y tomó un sorbo de su infinito té
-Veo que tu familia siempre ha estado a las órdenes del Emperador
-Así es, Kuchiki sama. Somos cronistas. Dibujamos todas las historias que el Hijo del Sol considera interesantes en engaki-mono, para que cuando el tiempo pase, la gente en un futuro sepa de los acontecimientos más curiosos o relevantes ocurridos en tiempos en los que él gobernó
-¿Puedes decirme por qué te mandaron aquí?
-El Hijo del Sol quiere que se consigne, por escrito y en pintura, todo lo que los clanes Kuchiki y Kurosaki han hecho, en los últimos años
Byakuya se sintió enrojecer. Esperaba que nadie se enterase jamás de lo que Rukia estaba haciendo y he aquí que los chismes habían llegado a la corte y el emperador, mandado a su propio cronista…y él no podría negarse
-Bien, Tite san…se te dará una habitación en el ala oeste y el mayordomo te explicará el protocolo del Heir, de forma que sepas los movimientos y hagas tu horario de trabajo…vaya, espera un momento
-Sí, Kuchiki sama?
-Veo que tu abuelo y tu padre tienen el mismo nombre
Una sonrisa del muchacho
-Así es, Kuchiki sama. Todos nos llamamos Tite Kubo. Siempre habrá un Tite Kubo para trazar las crónicas del imperio. O al menos, eso esperamos…
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Ulquiorra apreció el panorama; había grandes arcos de varas de roble, cubiertos primorosamente de flores de cerezo y ciruelo, rodeando el espejo de agua que estaba el centro del enclave Quincy –cuatro grandes cabañas de troncos, con el piso de madera, con las ventanas cubiertas con persianas de cuero, muy limpias- y en todas partes, ese tejido cuadriculado que lo hizo sentirse, extrañamente, en casa. En el borde este del estanque, el altar de troncos improvisado y la mesa del banquete, las antorchas y el anochecer, presentándose. Su corazón latió en calma; ciertamente les esperaba aún una guerra difícil, pero después de los meses terribles de prisión, después del horror de la hollowficación –por momentos, había pensado en tirarse sobre su propia Seele- estar aquí era casi estar en casa
-ULQUI CHAAAAAAAAN!
Sí, con esos gritos, indudablemente estaba en casa…
Orihime le cayó encima aplastándolo contra el pasto, sus largos cabellos sobre el rostro de él y sus pechos casi asfixiándolo, en una masa de brazos y piernas. Pareciera que ella era más grande que él. Abrió la boca para responder y antes de decir nada, Orihime ya lo estaba besando…acompañada de todo un coro de risas. El hecho de ser ahora una chica mayor no le quitaba el derecho de seguir portándose como cuando tenían cuatro años, según parecía. Pese a su aspecto serio y circunspecto, Ulquiorra no pudo sentirse más feliz
-¡Que bueno que llegaste! ¡Te necesitamos para el disfraz!
-¿Disfraz?
-An gabhar bán…
-"La cabra blanca"? No…NO
Era tarde. Airenna'ach y Congnaid no tardaron en sujetarlo
-Eres el más pálido de nosotros y vas a hacerlo, por amor a Bsäg, verdad?
Escucharon que alguien los llamaba, desde el interior de las cabañas. Airen se llevó a Ulquiorra por un lado y Orihime fue a ver qué ocurría…
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En la amplia sala de madera, Uryuu estaba sentado en un banco alto, enteramente desnudo. Con un pulso exacto y sin dejar de murmurar, Yoshino lo cubría, pincel en mano, con la minuciosa Armadura Espiritual. Rukia en tanto, trenzaba exclusivamente las puntas de sus mechones con cascabeles de plata, en forma de trisquel. Cuando Yoshino vió llegar a Orihime, sólo hizo una señal con sus cejas; no podía interrumpir la invocación. Ésta se acercó a la mesita y notó los adornos que aún faltaban; un torque de dos ramas, de plata y oro, con piedra caledonia de un lado y un rubí del otro. Dos tachones espirales, diminutos, para las orejas. Una faltriqueira o monedero nuevo, con los mechones de piel de oso teñidos de tres colores; azul, rojo y naranja al medio. Faltaban las pulseras de los brazos. En su lugar, había una pesada ajorca para el tobillo, sin ninguna marca, de hierro negro.
-Pero…Yoshino sama!
La anciana había terminado ya el largo hechizo
-Sí. Es una seña de esclavitud. Sómos príncipes en desgracia, pero no menos príncipes, niña
Alzó el kilt azul y blanco, tejido de seda cruda
-Y ahora, me ayudarás a terminar con esto? Rukia sama tiene que fijarse bien…
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-NO ME PONDRÉ ESO
-Claro que lo harás…
-Y…voy a ir desnudo debajo?
-Así es como se usa
-¡Me congelaré!
Rukia tomó aire, con paciencia
-Si Uryuu puede usarlo, tú también podrás…
-TODOS VAN A REIRSE DE MI
-También se ríen cuando no usas el kilt. Y ya deja de protestar
Hikaru escogió ese momento para entrar corriendo, tirando casi a Rukia. Llevaba sus mechones naranjas retenidos por una banda de cuero llena de trisqueles y los anteojos chuecos sobre sus azules ojos, una espiral en cada mejilla
-Okaa san! ¿Podré tomar sake?
Rukia se volvió hacia su hijo, dejando a Ichigo peleando con los broches de hueso del kilt. Lo cargó y se lo comió a besos
-Estás muuuy chico para beber sake
-Tío Uryuu me dijo que ustedes lo hacían cuando tenían mi edad
Rukia tomó nota mental: atormentar a Uryuu, después de la boda. Nadie le ayudaba a biencriar a Hikaru; ni su padre ni su tío ni Renji mismo. Era como tener a un menor con tres hermanos mayores, no menos infantiles, dispuestos a consentirle todo. Le besó la nariz
-Vé con tía Saya y cámbiate…los Kurosaki tienen que ir muy guapos…tengo que ayudar a tu papá
-Oh, pero Hime chan ya me arregló!- y señaló las espirales
-Y falta lavarte los pies, jovencito, anda ve
Rukia lo miró salir corriendo, con ternura. Frenó la repentina punzada en su corazón; a veces, el amor dolía. Se acercó a Ichigo, que estaba hecho un nudo, para ajustarle la faja sobre el hombro…
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-No luces nada mal…
Kira le dio un tirón al cepillarlo
-Ouch! ¡Ten cuidado!
Sus dos amigos lo barrieron de arribabajo; Desnudo de la parte superior, los cabellos de un rojo intenso, trenzados con cintas de seda cruda teñida en oro, el kilt, en diferentes tonos de rojo, mezclado con blanco y negro, retejido el borde con el kanji de su nombre y un torque de oro, para su pulgar, en una punta una piedra caledonia y en la otra, un zafiro. Claro que comprendió los símbolos; la piedra naranja representaba a Ichigo. El zafiro, a Uryuu. El anillo en el pulgar, lo indispensables que serían en su vida. Y el que el torque se mantuviera abierto de las puntas, que su relación debería ser cómoda y abierta para los tres…sin dejar de ser un compromiso. Por momentos, tembló en su interior ¿Estaría preparado? Hisagii palmeó su espalda
-Asustado?
-Tal vez
-Es natural…-se tiró de rodillas, provocando la risa de Kira y el desconcierto de Renji-aún puedes arrepentirte, puedes dejarlo a él y huír conmigo y yo te haré infinitamente feliz, oh mi mono de los bosques…
La risa de los tres se escuchó hasta el patio.
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El laúd arrancó y la gaita fue inflada. La voz de Orihime descendió, dulcísimamente, al compás de la música, tan extraña y a la vez, tan conocida
…Urah hess ni mi sand a ellss
E Horó…
Esa noche fue mi duelo
Veo el bosque sobre mi cabeza
Lloro sin parar
He perdido a mis tres hermanos
Soy extranjero, en tierra extraña
Y me moría de hambre…
La canción, infinitamente triste, sacó lágrimas a los Destructores. Era cierto. Habían sido bien recibidos, pero quedaban pocos de ellos y al menos uno de sus príncipes era ahora un monstruo deforme. Estaban aceptando aquel enlace como un mero adaptarse a las circunstancias…y cantaban aquello para recordarse que eran poco menos que esclavos ahora, pero que habían sido Destructores y que un día, sin duda alguna, volverían a serlo, que jamás perderían su orgullo quincy
E Horó…
La canción terminó y el silencio descendió sobre todos. Yoshino apareció, tomando de las manos a los contrayentes; Ichigo al centro, Renji y Uryuu, uno a cada lado. Byakuya contemplo la ceremonia, fijándose en que Tite copiara todo minuciosamente. Se ajustó la banda cuadriculada sobre el kimono de gala; Rukia había insistido en que todos llevaran una marca del tartán diseñado y tejido especialmente para los Kurosaki Kuchiki, una elegante combinación de tonos grises, azul oscuro, violeta y púrpura, con garzas entretejidas en el ruedo, mas las flores de sakura y el kanji Kurosaki.
Yoshino enlazó las manos de los tres con las cuerdas de seda, los salpicó de agua y tierra, los ahumó con el incienso y ungió la frente de cada uno con lavanda y romero. Los hizo ponerse los anillos y los hizo juntar sus frentes, mirando a la Tierra y consagrando sus cuerpos a la Madre, a quien debían todo. Al terminar, Uryuu se inclinó hasta tocar con su frente los pies de Ichigo, una señal de absoluta obediencia y lealtad…y estrechó la mano de Renji. Al final, Yoshino les hizo beber de la misma chawan, llena hasta los bordes de whisky solo…consiguiendo que al menos Ichigo y Renji tosieran –frente a la risa de todos los quincy- y Uryuu se pusiera colorado en un instante.
Estaba hecho. Esa fue la señal para lo inesperado.
Airenna'ach alzó la flauta y Congnaid comenzó a tocar el laúd; la canción fue inesperadamente alegre. Uno de los quincy salió saltando, vestido enteramente de blanco…hasta los cuernos. Y todos pudieron notar los intensos ojos verdes y la expresión de furia en el rostro de Ulquiorra, quien era perseguido por los niños y en especial, por un Hikaru que, vara en mano, no lograba alcanzarlo. Orihime cantó, acompañada de los otros quincy:
Sa
tsean ghleann thiar a bhi sí raibh
Go dtí gur fhás na hadharc'
uirthi
Bliain is céad is corradh laethe
Go dtáinig an aois go
tréan uirth…i
…nuair a chuala an gabhar
bán go raibh sí ar lár
Thug sí léim chun
tárrthála
Thug sí rás 's ni raibh sí sásta
Is leag sí
spíon an táilliúra…
En la cañada vivía ella
Saltando feliz de un risco a otro
Por un año y cien más
Hasta que sus dos cuernos crecieron
Uno de ellos, disparejo…
Y llegó la hora de los banquetes
Y tuve que ir por mi cabrita blanca
A la que adoraba
Y nos la tuvimos que comer
En aquella hermosa boda…
Grimmjow saltó al improvisado escenario, con un kilt viejo, puesto a modo de delantal, que dejaba su trasero al descubierto, aparentemente, porque llevaba los pantalones característicos de los galos, de rayas azul y blanco bajo éste, con un casco que en realidad era una olla rota y vieja y las mejillas manchadas de jugo de mora, persiguiendo a Ulquiorra y a los chicos, al son de la flauta, con una espada de madera y un escudo hecho con la tapa de otra olla vieja, consiguiendo que todos se echaran a reír, hasta lograr alcanzarlo, trepárselo en el hombro –cosa que fue fácil, dado el tamaño de uno y otro- atarlo completo y dejarlo a los piés de los novios, quienes se morían de risa y aplaudían, ante la mirada asombrada de los seireiteis, quienes no sabían muy bien cómo actuar. Después de los aplausos, Airenna'ach acercó los cofres con los regalos de boda; el de Ichigo contenía un traje de guerra completo, la armadura cosida anillo por anillo, forrada de tartán blanco de seda, lo que la hacía ligera y cómoda y una zampakutouh con el mismo tipo de montura, de la altura de Ichigo, aunado a dos rollos del precioso tartán tejido en seda cruda, con los colores de los Kurosaki; naranja, oro, blanco y de Renji, el mismo tipo de armadura, pero con un cuello orlado de piel de babuino blanco, manchada ritualmente de ocre rojo y una zampakutouh labrada en forma de filosos dientes, montada en seda roja y negra, mas dos rollos de tartán negro, blanco y rojo. Por un momento, Ichigo y Renji se quedaron desconcertados: Ishida estaba en condiciones de esclavitud y pobreza, había perdido su reino…y sus regalos habían sido espléndidos. Rukia se adelantó, con una pequeña caja de madera, inclinándose humildemente
-Por favor, disculpa la modestia de nuestro regalo, Bsäg Maisë…
Uryuu abrió la caja. Eran anteojos, sin montura, con varillas de oro. Las lentillas eran una esmeralda cada una, pulidas hasta quedar como lentes, precisamente. Desde la última batalla, Uryuu había perdido sus anteojos y no habría esperanza de recuperarlos hasta no regresar al continente o volver a su tierra. Rukia había hablado con Unohana y los cristales más claros y mas cercanos habían sido dos de las cinco esmeraldas del tesoro Kuchiki…y Rukia no había vacilado en entregar algo que era, en moneda, mucho más valioso y verdaderamente inapreciable. Uryuu contuvo un suspiro y se ajustó los anteojos
-Bien, ahora los puedo ver claramente…
-¡Para lo que harás esta noche, no necesitarás verlos!- gritó Grimmjow, haciendo que todos soltaran la risa.
-¡Más, Grimmjow!
-¿Os creéis que soy vuestro payaso?
El enorme galo no necesitaba hacer mucho para que todos rieran, en verdad. Guiñó un ojo a Airen y a los demás músicos y luego, haciendo una exagerada reverencia frente a los reunidos, se dirigió a los novios
-Soy galo…pero tengo a honor que una de mis abuelas fue quincy…hasta que mi abuelo la raptó…junto con las otras tres -risas y aplausos- Ella no quería que yo tuviera estos cabellos rubios –alzó sus azulados mechones, descubriendo las raíces casi blancas- de modo que me los teñía todos los días, para que se me hicieran como a los quincy…no lo consiguió y me mataba de comezón –risas- pobre abuela, que tuvo que compartir a mi abuelo con no sé cuántas…-más risas- ella me enseñó ésta canción, sobre los hombres…
Oh lass, gin' ye
would think it right
Tae gyang wi' me this very night
We'll
cuddle tae the mornin' light
By a' the lave unseen O
And ye
will be my dearie
My ain dearest dearie
It's ye will be my
dearie
Gin ye meet me at e'en O
I
canna for my mammy gae
She locks the door and keeps the key
And
in the mornin' charges me
And aye aboot the men O
For
she says they're a' deceivers
Deceivers, deceivers
She says
they're a' deceivers
Ye canna trust ane O
Así que te parece que está muy bien
Eso de que huyamos esta noche
Y dormiremos abrazados
Hasta el amanecer
Y serás mi querida
Mi mucho muy querida
Y nadie se enterará
Y puedo ver a mi mamá ahora
Ella cierra la puerta y se lleva la llave
Y en la mañana
Me saca a patadas
Y no me deja verte más
Y me dice
TODOS LOS HOMBRES SON ENGAÑADORES
DESPRECIABLES, VILES FRAUDES
Y NO PUEDES CONFIAR EN ELLOS!
Siguieron dos versos en el sentido de que la supuesta novia se sentía feliz de haber sido raptada y como los padres perseguían al novio y en todo ese lapso, nadie dejó de reír…hasta que una anciana de los seireiteis se adelantó, el rostro serio.
Era Kuchiki Saya; hizo una graciosa reverencia hacia un repentinamente silencioso Grimmjow…y lo tomó de la mano. Con esa señal, la anciana y el guerrero comenzaron a bailar y fue la señal para que todos comenzaran a hacerlo…
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-Tio Byakuya…
-Si, Hikaru kun?
El pequeño se trepó a las rodillas del imponente noble. Para Hikaru, su tío tenía los ojos tristes. No entendía por qué los demás le tenían miedo…pero él estaba decidido a hacerlo reír. Y era el único que lo conseguía; escondía sus tabi, lo esperaba a la puerta de la Casa de Baño para salpicarlo con agua fría o ponía un sapito verde en su té. Y Byakuya sama, contra toda su costumbre, reía a carcajadas, cosa que alegraba a su tía Saya…aunque después Rukia regañara a Hikaru por travieso. El niño se recargó en el pecho del hombre
-Tengo sueño…ya no quiero bailar
-Ha sido una fiesta larga
-Cuando yo sea grande…también tendré tres esposos?
Una sonrisa de Byakuya
-Claro que no, no ocurre siempre
Hikaru suspiró
-¡Que bueno! Parece ser muy cansado…
Byakuya lo alzó hasta su rostro
-¿Quieres que te lleve a tu cama?
-Sólo si me cantas quincy…
Sin ser notados por el resto del alegre grupo, caminaron hasta las habitaciones en la casa Central del Heir. Byakuya arropó a Hikaru en una yukata tejida con lana de oveja, por Uryuu; la noche comenzaba a refrescar y lo acostó en su pequeño futón, tarareando por lo bajo
E Horó…
Hikaru se quedó dormido de inmediato. Unos dedos largos, finos, blancos, soltaron el rígido kenseikan de los cabellos de Byakuya y éste no se atrevió a moverse
-Dios mío…eres…tan…tan hermoso…
El noble se volvió, repentinamente, para toparse con los ojos escarlata y el plateado cabello casi sobre su rostro. Contuvo la respiración, mientras su corazón se aceleraba
-Lucías tan bello frente a los otros…-Gin se inclinó hasta rozar los labios de Byakuya
-Shhh…lo despertarás-dijo éste
-¿Después de saltar toda la tarde? No lo creo-enlazó sus dedos a los del noble, besando su frente
-Vete, Gin…si te sorprenden, te capturarán
-No lo han hecho las otras veces, Byakuyashi chan –sonrió- y están muy entretenidos ahora en su fiesta –otro beso, en sus mejillas- además, ya estoy muerto –un beso más, en el borde del rostro- déjame quedarme…
No fue una pregunta. Byakuya cerró los ojos, dejándose perder en cada beso. Tomó la mano de Gin y, sin hacer ruido, lo arrastró hasta su habitación.
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Notas finales del capítulo:
Bien, éstas son las canciones;
E Horó -Extranjero-la que canta Orihime en el fic
E Horó, Mary Jane Almond
.com/#/song/E_Horo/10463532
An Gabhar bán -la cabrita blanca- cantada por Orihime en el fic, bailada por Ulquiorra y Grimmjow
An Gabhar bán, Clannad
.com/#/song/An_Gabhar_Ban/2578619
Y The Birkin Tree, cantada por Grimmy chan, en el fic
The birkin tree, Old Blind Dogs
.com/warrior/music/JP3iXUkq/old-blind-dogs-the-birkin-tree/
No es necesario que las escuchéis...pero realmente son divertidas. Sumimasen, no podía dejar de compartirlas. Mil gracias por seguir leyendo y por sus reviews. Namasté.
FA
