Aclaraciones del capitulo:

Sí, el título del capítulo no es claro, sumimasen. Se verá por qué, a lo largo del desarrollo. Otra disculpa, para las fans de Aizen; el pobre hombre nunca me ha sido simpático. Grimmy chan, más entrampado de lo que se imagina...

Música? An Innis Aigh, Chieftains

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Capítulo 15; Aliados + Traidores

Pese a la planeación cuidadosa, a los números proporcionados por Gin y por Ulquiorra, al ejército seireitei, venido de todos los puntos del Imperio, nada es predecible en una batalla. Kurosaki Tatsuki atacó por flancos y esperó hasta que se hiciera un vacío al centro, antes de mandar sus huestes de arqueros, entrenados por los Destructores y antes de que el grueso de la tropa atacara de fondo, al estilo galo, comandados al frente por el mismísimo Grimmjow.

Al anochecer, los campos continentales estaban cubiertos de cadáveres, tanto del bando propio como del ajeno y Unohana y sus sanadores no se daban abasto. Del lado seireitei, Byakuya sama había resultado seriamente herido y permanecía inconsciente, cuidado por su primo Daisuke. Uno que se había batido con singular valentía había sido el capitán Ukitake, aunque sus tenientes temían que estuviera buscando la muerte, en realidad. E Ishida Uryuu tenía con un grito a Ichigo, pues nada lo hacía detenerse y estaba cubierto de sangre, para variar, del enemigo, no propia.

Las fuerzas se retrajeron, esperando un ataque sorpresa al amanecer o a lo largo de la noche, reorganizándose.

-Kami…estás hecho un asco- Ichigo lavó el rostro de Uryuu y éste respingó; tenía algunos raspones superficiales y el agua le escoció en las pequeñas heridas. Renji se rió al verlos, sacándose las caligas

-¿Cómo está Kuchiki sama?

-Recuperándose, aunque aún duerme

-Y el resto de los Destructores?

-Ulquiorra los está reagrupando. Airen tiene una flecha clavada en un costado y Congnaid no deja de maldecir: Yoshino ha vuelto a pintar sus armaduras: Orihime está con Rukia

-Y el galo?

Unos pasos pesados y la familiar risa les advirtieron quien se aproximaba

-¿Me extrañaban, bellezas?

Ichigo frunció el ceño; detestaba que Grimmjow los tratara como si fueran mujeres. Sólo Renji –al fin guerrero y patán, igual que él- se lo tomaba a broma

-¡Grimm-kun! Pensamos que los hollow te habían dado lo tuyo

-Petite merdé…se necesita mucho para detenerme, más que esos apestosos abortos de Aizen…

-Seee, claro

Grimmjow se dejó caer junto a la hoguera que Renji había hecho. Fue cuando Uryuu lo advirtió; el guerrero sangraba de una herida fea en la parte trasera de su hombro y de otra sobre el esternón. Si bien superficiales, necesitaban curación

-¡Por la Santa Madre, Jeaggerjacques! Estás hecho un gato atropellado!

Grimmjow miró sus propias heridas, con desprecio

-Bah, esto no es nada…

Uryuu frunció el ceño

-Ahora no es nada. Mañana, cuando te pegue la fiebre, andarás por ahí maullando y será tarde…Ichigo…saca el whisky

Grimmjow abrió enormemente sus azules ojos

-Qué…qué carajo pretendes, quincy? ¿Sazonarme?

Uryuu le mostró los dientes, como si fuera un animal salvaje y ordenó a Renji

-Sujétalo…los sanadores están muy ocupados como para curar a un gato apestoso

-¿Están locos o qué?

-Voy a coserte y te dolerá…

-Ja! No soy una niñita…me río del dolor…epa! ESO SON SALVAJADAS! ¡QUÉ ME ESTAS HACIENDO?!

Uryuu, sin dudar, había sacado un largo hilo de seda de su propio kilt y enhebrado la aguja que siempre llevaba en el ruedo. Lo siguiente que hizo fue calentarla, esperar a que se enfriase y antes de que Grimmjow pudiera reaccionar, lavó las heridas con el whisky y sin hacer caso de sus gritos, comenzó a coserlo

-Deja de moverte o terminarás como un cuero para tienda…

Renji lo miró, negó con la cabeza y le pasó un trapo, para que mordiera. Grimmjow se negó…pero no dejó de maldecir y refunfuñar

-NO SOY UN POLLO PARA HORNEAR…TEN CUIDADO…ME ESTAS PINCHANDO ADREDE…OUCH! FÍJATE MEJOR!…ERES UN SALVAJE SADICO…SACAME LAS MALDITAS MANOS DE ENCIMA…BASTA!...DIJE BASTA, QUINCY DEPRAVADO, BASTARDO HIJO DE PERRA!

Sin hacerle el menor de los casos, Uryuu cosió las dos heridas y las limpió bien. Luego, hizo tiras una de las camisas de seda de la armadura de Ichigo y vendó a Grimmjow, con manos firmes y expertas. Al final, obligó a Grimmjow a beber un sorbo del whisky. Este suspiró, aliviado

-Vaya, Kurosaki…tienes una esposa muy conveniente…Destructor y todo

Uryuu lo golpeó en la mejilla, aturdiéndolo

-Soy su esposo, idiota –tomó la punta del hilo en una de las largas costuras- si vuelves a tratarme como a niña, le daré un tirón a esto y veremos quien llora, neh?

-Ishida…ya déjalo en paz. Y tú, grandulón, discúlpate…-dijo Renji

Grimmjow hizo una exagerada reverencia y Uryuu e Ichigo se apartaron un poco de ellos, sentándose en el extremo del prado

-Vaya…apenas les dices "pío" y ya te atacan

-Podrías ser menos patán…ni siquiera le diste las gracias

-No entiendo cómo es que se les ocurrió casarse, Renji. Si no lo entiendo de esos dos, menos de ti…tu no eres como ellos

La risa franca de Renji

-No voy a tratar de adivinar lo que quieres decir

-¡Por todos los dioses! Si las mujeres son bellísimas…cómo te fuíste a fijar en un quincy?

Renji miró a Uryuu

-Te aseguro que ese quincy lo es todo, menos una niña llorona…

-Y Kurosaki kun? –Renji lo miró

-Es otra clase de…compromiso

La risa escandalosa y franca de Grimmjow

-¿A quien haces tonto? Duermes con él, no?

Renji decidió que el galo era de fiar. De modo que le contó el "problema" de fertilidad que Ichigo tenía, sacando sólo más risas de Grimmjow

-¿Y dices que fue la esposa de Ichigo la que los escogió a ustedes? ¿Rukia san?

Renji asintió

-No lo decidió por sí misma. Llamó al maestro del oráculo y ya sabes como son los chamanes

-Por eso yo nunca me he fiado de ellos…

Los dos rieron

-Puedes pensar lo que quieras…lo cierto es que nunca he sido más feliz. Tengo un esposo, un consorte que me ama, una hermana que me adora y una familia preciosa…

Grimmjow miró las llamas por un momento. Sí, él también entendía lo que Renji quería decir…intentó olvidar el dolor por lo perdido. Ellorene…cambió el tema

-Escuché que el Hijo del Sol pidió otro heredero…

-Sí. El no ha podido tener hijos propios y eso nos mete en un lío. Tendremos que hacernos de otro bebé

-Un momento…déjame ver si te entiendo bien. Si para cada bebé ha sido necesario un consorte nuevo para Ichigo…de dónde van a sacar otro?

Renji fingió profunda concentración

-No lo sé, Grimmy-chan…te interesaría el puesto?

Las carcajadas de los dos se perdieron en la noche.

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Ichigo reconoció al individuo arrodillado frente a él, el cabello castaño y las finas facciones, atado, golpeado y, pese a la humillación, aún orgulloso. Souzuke Aizen no parecía dispuesto ni a pedir piedad ni a darla. Tatsuki alzó la barbilla y uno de sus soldados tomó de los cabellos a Aizen, un fino hilo de sangre goteando de su sien. Stark se acercó, impasible, los dientes saliendo de su cuello, e hizo una profunda reverencia a la capitana seireitei

-Esta fue nuestra oferta, capitana…queremos volver a nuestra tierra, ahora…

Los capitanes, los Destructores, los principales dirigentes, estaban en el claro del armisticio, después de la batalla final

-¿Se me permite hablar?- dijo Aizen

-Eres un traidor despreciable, Souzuke…han muerto amigos y enemigos por tu culpa y de paso, te has aprovechado de unos pobres miserables… qué te puede quedar por decir?- la ira era más que tangible en la voz de Kurosaki Tatsuki. La sonrisa de Aizen fue retorcida. Alzó la mirada y llamó

-Szayel! Hans Szayel Apollo Grantz!

Del fondo de la multitud, apareció uno de los príncipes secuestrados, la mirada perdida, el cabello casi albino, aún ensangrentado por la recién pasada batalla, la sonrisa ausente

-Sí…Aizen sama?

-Ah, mi querido Szayel…demuéstrales a estos…a esta gente…que somos aliados

-Aliados…aliados…-el germano repitió la palabra por lo bajo, varias veces y luego, a una velocidad que nadie esperaba, tomó a Uryuu de los hombros y el cuello y apoyó la propia Seele del quincy contra su pecho y comenzó a reír maníacamente

-Aliados! ¡Sí! ¡Somos amigos y aliados! No como Ulquiorra, que nos abandonó ni como Grimmjow, que nos dejó tirados en el desierto, a Stark y a mí…jajajajaja…y ahora, es una lástima, verdad? Este precioso quincy –lamió el cuello de Uryuu- se va a morir aquí mismo, Aizen-sama…porque es nuestro aliado, verdad? Me lo prometiste y voy a beberme toda su sangre –otra risa irracional- y sabes? Lo haré gritar y llorar antes de morir…y eso volverá infelices a los seireiteis y a todos esos perros bastardos que son los quincy…porque nos abandonaron…no, jamás fueron nuestros aliados, Aizen-sama …y me comeré sus ojos, despacio-lamió de nuevo el rostro de Uryuu, quien no lograba zafarse. Los demás miraban, aterrados.

Aizen había jugado bien sus cartas; mucha de su influencia incluía magia negra e hipnosis absoluta sobre sus seguidores y Szayel era ahora una prueba de ello. De pronto, la hoja de una espada apareció en el frente del pecho de Szayel y éste cayó hacia adelante, pesadamente. Había sido Grimmjow. Detuvo a Uryuu en su caída, lo soltó del germano y alzándolo en brazos, se lo entregó a Ichigo

-Te la debía…

Luego, se dirigió a Aizen, quien por primera vez lucía desconcertado

-Nunca me gustaron los tipos como tú…- y sin dudar un instante, retorció su cuello en un solo movimiento. Renji se estremeció al oír el crujido. El cuerpo de Aizen cayó como un bulto al piso. Por un momento, el aire, el tiempo mismo, pareció detenerse. Un gemir los volvió a la realidad. Era Szayel

-Grimmjow…jaguar…ven

El galo se acercó y volvió al germano bocarriba; la herida no tenía remedio. Szayel abrió los ojos

-Sácame de este hoyo apestoso…regrésame a Umbría, a donde pertenecemos… ugh…duele…

Y no dijo más. Stark se inclinó y sacó la espada del cuerpo del germano: Szayel había alcanzado a recuperar la razón antes de morir e indudablemente, había luchado contra la magia de Aizen. De lo contrario, no habría vacilado en matar al quincy y sin embargo, le había dado tiempo a Grimmjow para que lo detuviera…

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La recepción en Shinigami-cho no fue todo lo entusiasta o gloriosa que podía esperarse; demasiadas bajas, demasiadas viudas y un largo y duro año por delante. El Emperador en persona visitó a cada uno de los clanes regionales y mandó a su sanadora personal a cuidar de cerca de Kuchiki Byakuya, quien seguía en coma, vigilado día y noche por un Ichimaru Gin que repentinamente, parecía haber envejecido de tristeza.

Los Destructores se prepararon para regresar a su lejano país y antes de hacerlo Ichigo y Renji tuvieron ocasión de presenciar el extraño rito de transferencia de poder. En la misma explanada del enclave donde se habían casado, se reunieron todos.

Prenda por prenda, despojaron a Uryuu de todas sus insginias de rango, dejándolo sólo con su ajorca de esclavo, de hierro negro, en el tobillo: con las mismas prendas y con lágrimas en los ojos, Airen y Congnaid fueron vistiendo a Ulquiorra. Luego, el pálido albano se acercó a Uryuu…y le mordió ferozmente la clavícula, hasta hacerle sangre

(NdA; quien diga que una mordida humana no duele…es que no tiene idea de lo que está diciendo, incluído cualquier autor de vampiros, una mordida humana duele más que la de un can salvaje o un lobo, porque nuestros dientes no son para eso)

Uryuu contuvo las lágrimas y Ulquiorra lo detuvo, para que no se desmayara y bebió y chupó de su sangre hasta que sus dientes se pusieron rojos. Luego, Yoshino se acercó y le puso mirra y cenizas en la herida, vendándola de inmediato. Uryuu cayó al piso. Entonces, Rukia y Renji se acercaron y lo vistieron con el shukahusho y el hakama y la gi y los tabi, Uryuu aún temblando por el dolor. Al fin, lo pusieron en pié y lo llevaron hasta Ichigo, quien lo recibió en brazos, llorando. A partir de ese momento, Uryuu ya no tenía pueblo, ya no era el príncipe de nada y sólo sería un consorte más, en el clan Kurosaki. Ulquiorra se arrodilló frente a él, si bien a distancia

-Bsäg…

-Ya no puedes llamarme así…vete. Llévatelos y olvídenme

Ulquiorra se secó el llanto y su rostro volvió a la impasibilidad de siempre. Se estiró como si midiera dos metros

-Siempre serás Bsäg Maisë Chruittne para mí, Sshid'da…el Más Hermoso de los Destructores…

Los demás celtas aullaron y Uryuu dio media vuelta, abandonándoles. Orihime se prendió del kimono de Yoshino, llorosa

-Tosa a´ch…no lo permitas, no dejes que nos abandone

-Ya lo ha hecho, Inu ue…lo hizo desde hace muchos años, cuando dejó su corazón aquí, con Ichigo kun –puso sus manos sobre el preñado vientre de Orihime- y éste príncipe debe nacer en tierra libre…vayamos a empacar…

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La pelirroja lo miró, con las manos en las caderas

-¿Asi nomas te largas?

Grimmjow se mesó el cabello, tirado como estaba en el futón

-Mujer…pensé que lo entenderías

-Es Rangiku, pedazo de bestia

-¡Ya sé que es Rangiku, Matsumoto Rangiku, teniente de la décima División Imperial, con un carajo! ¿Contenta?

Ella asintió, silenciosa, alzando la barbilla

-Y…ni siquiera vas a decírselo?

-¿Decirle QUE? ¿A quien? De qué diablos estás hablando?

Matsumoto suspiró, impaciente. Hinamori entró corriendo

-Rangiku! Rangikuuu! Ya oíste? Los Destructores se van y se llevan a Grimm…oh, perdón…-Hinamori enrojeció. Grimmjow la tomó de la cintura y la sentó en sus piernas

-Al menos tú si vas a extrañarme, verdad?

Hinamori, furiosa por primera vez, le soltó un feroz bofetón y salió corriendo

-Vaya…está loca por mí

Matsumoto suspiró y frunció el ceño

-No comprendo por qué te vas con ellos. No tienes nada allá. Quemaron tu aldea, los romanos la ocuparon. Y Ellorene…

-¡Ya lo sé, mujer, maldita sea! ¡Tampoco tengo futuro aquí! Además, Szayel me pidió que me llevara sus huesos…éste no es mi lugar, preciosura…

-Tampoco allá tienes uno

Grimmjow la tomó por los hombros y la besó

-Tal vez. Pero allá nací y si regreso ahora, te ahorraré el trabajo de cargar con mis huesos hasta el otro lado del mundo…los que somos como yo, no tenemos lugar-tocó su máscara- y menos ahora…

-Hay alguien que quiere verte

Grimmjow alzó una ceja

-Nadie podrá convencerme, Rangiku

Matsumoto sonrió con malicia.

-No estés tan seguro, querido…puedes pasar, Ishida…

Grimmjow miró hacia la puerta. El quincy lucía pálido, los vendajes en el cuello y la contusión de la mordida extendida hasta el hombro, cubierto apenas por el tartán del shukahusho ¡Qué extraño era ver vestido y cubierto a alguien que sólo acostumbraba a usar el kilt!. Ishida sonrió débilmente

-Grimmjow Jeaggerjacques…

-Ishida Uryuu

-Vengo a proponerte algo, antes de que te vayas

-Tú dirás

Y, guiñando un ojo a Matsumoto, el quincy se lo dijo.

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Notas finales del capítulo:

Quizá un poco apresurado, en cuanto a la batalla y el armisticio, pero realmente, no sentí necesario extenderlo más. Vamos acercándonos al final: la propuesta de Uryuu es más decente de lo que pensáis. La despedida de los Destructores me entristeció. Debo confesar que la idea original de este fic era sólo Uryuu-Ichigo. Después, las cosas fueron saliendo. Namasté y mil gracias por seguir leyendo. FA