Aclaraciones del capitulo:

Las razones de Souzuke Aizen. El dolor de Gin. Y por qué Ulquiorra y Grimmjow pudieron ser hollowficados. Un capítulo horrendo, sumimasen. Lemmon al siguiente.

Música? Veneno para las Hadas, Steven Wilson, album Insurgentes.

p.d. Sí, estoy enamorada de Uryuu, en caso de que haya alguna queja.

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Capítulo 16; Necesidad de Ilegalidad

-Esa es la situación, Grimmjow kun…

Grimmjow sacudió sus azulados cabellos y miró a Rukia, sopesando las palabras. Nunca había tenido mucha calma ni reflexionado demasiado las cosas. Por otra parte, sabía lo que estaban pidiéndole y se hallaba más que preparado para mandarlos al demonio…

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-Entonces…no aceptarás?

Una sonrisa perversa

-No, quincy. No me gustan los hombres

Ishida hizo una señal a Matsumoto y ésta salió y cerró la puerta

-Que rara cosa. Me parece recordar que la primera vez que nos vimos, dijiste que lucía "apetecible", Grimmjow

El galo se mordió la lengua. Maldición y maldita memoria del maldito quincy

-Bastante extraño. Yo no recuerdo nada

Uryuu se quitó los lentes y los dejó sobre la mesita. Luego, abrió la gi, dejando su pecho al desnudo, la herida en su clavícula, los rosados y firmes pezones a la vista, la boca ligeramente entreabierta, sin sonreír. Grimmjow enrojeció…y le dio la espalda

-No me refería a que te gustaran los hombres, Grimmjow, sino los quincy. Y uno, específicamente…

Ruido de pasos, deslizar de ropa y las cálidas manos de Uryuu sobre su espalda, aún herida. Grimmjow se volvió en un instante, para tomarlo de las muñecas, sin mirarlo a la vez. Ishida estaba enteramente desnudo, la perfecta piel aún rasguñada por las heridas de la reciente batalla. El quincy siguió hablando, la voz fría, calma

-Schifferu es un príncipe, Grimmjow, no menos noble que yo…

-¡Basta! ¡Cállate!

-Sé que Aizen los obligó o más bien, se aprovechó de tus instintos y por eso el hollow que llevas está tan cercano a tu bajo vientre. Sé que no querías herir a Ulquiorra y que él no te odia por…lo ocurrido entre ustedes. Y también sé que no vas a tenerlo jamás, porque ama a Inu ue y te ha dejado tan confundido que no sabes qué hacer…Ulquiorra mismo me lo dijo. Es como un hermano menor para mí

Grimmjow soltó las muñecas de Uryuu y le dio la espalda, cruzando sus brazos, aterrado por primera vez. Aizen bastardo, aborto del diablo, hijo de las mil putas, Aizensama, como los obligaba a llamarlo, quien los había usado como a muñecos, como a sus títeres, moviendo los hilos exactos, sabiendo que Grimmjow extrañaba a su esposa muerta y que la piel del quincy no le pedía nada a la de la desaparecida Ellorene. Aizen que al fin y al cabo, había usado su magia negra contra Grimmjow, volviéndolo una fiera lujuriosa que no había dudado en violar a Ulquiorra cada vez que se lo ordenaban, odiándose por ello y odiando a quien lo obligaba y construyendo cada día de su encierro un agujero de odio más profundo en sí mismo, hasta que el hollow de su vientre dejó ver el otro lado y la máscara de la fiereza terminara por crecer sobre su mejilla

-Por piedad, Ishida…por la Diosa Madre de ustedes y los dioses árboles de nosotros, cúbrete o…

-O perderás el control, verdad?-afirmó Uryuu, serenamente

Grimmjow no se lo dijo dos veces. Ishida tomó su ropa y se volvió a vestir. Sirvió un poco de agua y le dio la chawan al tembloroso guerrero

-Escúchame bien, Grimmjow kun…hay una forma de que retiremos el hechizo que Aizen lanzó sobre ti, pero no soy yo quien te hablará sobre ello

El galo sonrió, con tristeza

-Kuchiki Rukia?

Uryuu sonrió

-Me dá mucho gusto que entiendas las cosas. Rukia san te esperará; vé, te lo ruego, antes de que los Destructores partan…

- Ustedes no hacen nada gratis

Uryuu guardó silencio un momento

-Tal vez sea más simple de lo que piensas…

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-Y quieres saber cuál es mi precio

-Yo no lo diría de esa forma…

-Matsumoto y Hinamori –la frase fue terminante

Una carcajada, por parte de Rukia y una ceja alzada de Uryuu

-No son mis esclavas…tendrías que convencerlas tú mismo. Yo no puedo ordenar sobre ellas…

Una reverencia exagerada por parte de Grimmjow

-Ni tampoco puedes ordenar sobre mí, Rukia san. Entrégame a Rangiku Matsumoto y a Hinamori Momo, en calidad de…lo que gustes: consortes o esclavas estaría bien. Me las llevaré conmigo y no me volverán a ver jamás. A cambio –Grimmjow se enderezó cuán alto era, sin quitar la mirada de los violetas ojos de Rukia- te daré el heredero que quieres y terminarás con esto-señaló la máscara de hueso en su rostro- y todos seremos muy felices…qué te parece?

Rukia contuvo su indignación: el galo estaba jugando más allá de sus posibilidades. Decidió poner sus cartas claras

-Te explicó Ulquiorra lo que ocurrirá si el hollow avanza, Grimmjow kun?

-Rukia san, preciosa…no intentes sorprenderme; todos vimos lo que le pasó a Szayel. Llegado el momento, me tiraré sobre mi espada, de ser necesario. Me educaron para eso también, sabías?

-Hasta Szayel necesitó de ti, para librarse de la oscuridad, Grimmjow. No pudo hacerlo por sí mismo

-No me faltan amigos…

Uryuu intervino

-Personalmente le pediré a Schifferu que no te asesine, como mi última voluntad y no dudes que lo cumplirá, Grimmjow

-Sin contar que Renji, como mi hermano, tampoco atenderá tu petición de ser asesinado, llegado el caso –añadió Rukia- y no pienses en ningún otro de los quincys. Szayel está muerto y dudo mucho que Stark san quiera cumplir semejante petición, una vez puesto al corriente de la situación…tengo entendido que ustedes no son muy amigos

Grimmjow contuvo su ira. Se sentó de nuevo en la estera. Lo tenían cogido y lo sabían y él lo sabía y no le bastaban todos los idiomas que conocía para maldecir lo suficiente. Rukia sonrió, amablemente

-Quisiera que entendieras esto, Grimmjow kun: elegí como consorte a Uryuu porque él amaba a Ichigo. Elegí a Renji porque és la persona de mi mayor confianza. Ninguno pensaría en dañarlo ni a él ni a mí y comprenden a la perfección nuestras leyes. No te elegiría a ti, ni siendo el Hijo del Cielo mismo, neh?

-..Eentonces?- el galo la miró, totalmente desconcertado

-Necesito un consorte de sangre noble, para mi esposo. Alguien sano, fuerte y bueno. Tú eres fuerte como un jaguar, sano como un gato plagoso y aunque dudo de tu bondad, rescataste a Uryuu y a Ulquiorra. Y mataste a Aizen. Eso no quita que eres un patán palurdo, estúpido, salvaje, pedazo de animal, idiota y falto de la más elemental cortesía… –Rukia estiró la barbilla sin perder el gesto solemne que tan bien caracterizaba a los Kuchiki, desde Byakuya mismo hasta el último sirviente del noble Clan. Grimmjow sonrió y abrió los brazos

-¡Vaya! Gracias por tan…gentil reconocimiento, Rukia san…no podrías encontrar a otro mejor y librarme a mí de semejante…honor?

-Si lo hubiera hallado, créeme que los dos estaríamos más que felices. Pero no son así las cosas y además, el que estés bajo el hechizo hollow, te da una gran ventaja

¿Ventajas? Dioses y diosas, esos seireiteis acabarían por volverlo loco! Por qué no le decían las cosas de frente en vez de dar tantas vueltas al asunto?

-Habla de una vez

-Si te hacemos perder el control como hollow, no te enterarás de lo que está pasando. Será como…si estuvieras ebrio. Y no recordarías nada, neh?

Grimmjow sacudió la cabeza, tristemente

-¿Crees que no recuerdo nada de lo que le hice a Ulquiorra? –se cubrió el rostro con las manos, desesperado- mataría a Aizen de nuevo, si eso lo borrara…Ulquiorra es…era mi amigo y yo…-gimió, como un gatito. Rukia acarició sus cabellos

-Esta vez, no lo recordarás, te lo prometo. Y te haremos olvidar también lo de Ulqui-chan…

Grimmjow los miró fijamente. En su expresión, supo que le estaban diciendo la verdad. Al cerrar los ojos, podía escuchar aún los gritos de Ulquiorra ¡Basta! Suspiró. Y se limitó a asentir.

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Al Hijo del Sol, Divinidad Sobre la Tierra, Antoku Tenno…

A los capitanes y comandantes y tenientes de las Trece Divisiones de la Milicia Imperial

A los Jefes de los Clanes y toda la Nobleza

A los plebeyos y los humildes

Sepan

Yo, Souzuke Aizen, he tomado la decisión de liberar al territorio del Imperio y por ende, al resto del mundo conocido en general, de la abominación que representan los gobernantes que nos rigen. No existe nada como la Predestinación Divina ni hay nada que indique la mano de los dioses en aquellos que son nuestros líderes. Falso es que el Hijo del Sol tenga al Sol como padre y falso es que debamos obedecerle, por este supuesto origen divino. Es mi deber, como capitán de hombres y en consciencia de este hecho, despertar a todos los hombres, mis hermanos y hacerles darse cuenta de que si no cambiamos las cosas, seguiremos siendo esclavos de quienes dicen protegernos y el único camino para ello es el que está regado con sangre, aunque me pese decirlo. Para que tal fin de libertad pueda ser conseguido, muchos habrán de morir y ser sacrificados, pero les garantizo que en esta lucha, su alma llegará directamente a los cielos y será bendecida doblemente. No debemos ni podemos detenernos en este cambio que cimbrará al mundo: es tiempo de luchar hermano contra hermano, hasta que el bien triunfe…

Ukitake releyó el documento y lo pasó a Gin, quien no dejaba de sonreír, pese a la pena que lo devoraba. Inconsistente, grandilocuente, demagógico, megalomaníaco

-Lástima. Algunas ideas son buenas, Ichimaru

Gin asintió, dando un sorbo a su te

-Aizen estaba demasiado tentado por la grandeza, Jyunshirou

-Los cambios que propone no me parecen del todo malos; lidiar con la divinidad de alguien que es tan humano como los demás…es pesado a veces

-No lo son. Pero deben dejarse al tiempo y él no estaba dispuesto a esperar. Compró la Hoygyoku al precio de su alma y afortunadamente, el condenado artefacto se perdió en la batalla

Ukitake bebió también, consciente de la herejía que acababa de decir. Cambió el tema

-¿Cómo está Kuchiki sama?

El rostro de Gin sostuvo la sonrisa

-Soñando, aún…Unohana sigue buscando algo en sus remedios, para despertarlo. No creo que pueda hallar algo que detenga el veneno de los colmillos de un hollow, la verdad

Ukitake sonrió, tomando la mano de Gin, amigablemente

-Ya sabes como és. Dulce y cálida…y temible cuando algo se le mete en la cabeza. Uno de sus discípulos acaba de llegar de la Corte; Urahara Kisuke

-Sí, he escuchado de él. Dicen que está loco

-No sólo eso. Es un loco perverso. A veces, ésos son los genios, Ichimaru

-Podría ser –se puso en pié- no te levantes. Iré a ver a Byakuyashi; es hora de entrenarlo

-¿Entrenarlo?

Gin dejó ver el sorprendente escarlata de sus ojos

-Son órdenes de Retsu. Lo llevo conmigo a la terma, como hace una madre con su hijo ciego y lo hago flotar y mover sus piernas, sus brazos…ella dice que así, cuando despierte, no estará débil

Ukitake asintió. Sabía que el corazón de Gin sangraba por dentro y pese a ello, nunca se permitía el dejar de sonreír. Y si Unohana le proponía pararlo de cabeza, comer cebollas con las orejas o lo que fuera y eso funcionara para volver a Byakuya a la conciencia, a no dudarlo que Gin lo haría. Hitsugaya Toushirou hizo su aparición

-Ichimaru…

Ukitake levantó una ceja. Pese a ser el hijo adoptado de Gin, éste jamás les llamaba "hijos" ni a él ni a Rangiku y ellos tampoco lo trataban con mucho afecto, sólo con cierta reverencia y camaradería

-Toushirou

-Unohana te busca

Los ojos de Gin brillaron de nuevo, esperanzados. Hitsugaya se limitó a asentir.

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Notas finales del capítulo:

Falta el lemmon grimmichi, el final "final" y los omakes. Mil gracias por su paciencia y una disculpa, de nuevo, por hacer ésto tan largo -vamos en 90 páginas en el original en word. Aún creo que vale la pena. Namasté. FA